Según el Código del Trabajo, toda relación laboral debe
estar mediada por un contrato, a fin de que ésta sea
armónica, equitativa y justa para las partes intervinientes:
empleador y empleado.
Son varios los tipos de contrato de trabajo que la misma
legislación establece, y conocerlos es importante. Esto te
permitirá actuar conforme a la ley y realizar las
contrataciones que más se ajusten a tus necesidades
específicas. Es por eso que, a continuación, te entregamos
la información necesaria para entenderlos.
Antes de referirnos a los diferentes tipos de contrato en
Chile, abordemos el significado del concepto. En concreto,
se trata de un documento legal que regula las relaciones
laborales dependientes, es decir, aquellas en las que el
trabajador depende de un empleador y se halla sometido a
una relación de subordinación.
En este se definen en detalle las obligaciones del
empleado y los compromisos del contratante, entre los
cuales se cuentan el trato digno, y la remuneración justa y
acorde a la ley.
Puede sonar algo obvio, pero las obligaciones del
empleado nunca deben ser degradantes ni pueden ir en
contra de la legislación laboral o de los derechos
fundamentales que la Constitución Política le confiere. De
hecho, éstas tienen que referirse principalmente a los
servicios materiales e intelectuales que le prestará al
empleador.
El artículo 6 del Código del Trabajo define dos grandes
categorías:
Contrato de trabajo individual: es el más común y simple,
y que se celebra únicamente entre un empleador y un
trabajador.
Contrato de trabajo colectivo: es el celebrado entre uno o
más empleadores y uno o más colectivos de trabajadores.
Su objetivo es establecer condiciones comunes de trabajo
y de remuneraciones por un tiempo determinado.
De estas dos categorías se desprenden ciertos tipos de
contratos que se diferencian por puntualidad como el
término del contrato, vínculo laboral y la clase de relación
existente entre el trabajador y el empleador.
¿Cuáles son los 5 tipos de contrato de
trabajo?
1.-Contrato indefinido
Es el más deseado y promovido, tanto por los beneficios
sociales como por la estabilidad que conlleva. Se
caracteriza por la indeterminación del tiempo de la
relación laboral.
Hablamos de un acuerdo sin fecha de caducidad, en el que
su fin solo se puede dar como consecuencia del
incumplimiento de las cláusulas definidas en el Código del
Trabajo, que -en concreto- se refieren a:
Mutuo acuerdo de las partes.
Renuncia del trabajador, dando aviso a su empleador -
al menos- con treinta días de anticipación.
Muerte del trabajador.
Conclusión del trabajo o servicio que dio origen al
contrato.
Caso fortuito o fuerza mayor.
2.-Contrato a plazo fijo
A diferencia del anterior, se pacta un plazo o tiempo para
finiquitar la relación laboral. Su duración mínima es de un
día y la máxima es de un año, aunque en el caso de los
gerentes o personas con título profesional o técnico,
pueden firmar hasta por 24 meses. Vencidos los términos,
el empleador tiene la potestad de renovar el contrato o
darlo por terminado.
Por la naturaleza de este tipo de acuerdo, la Dirección de
Trabajo prohíbe terminar de manera anticipada la relación
laboral. Si ello ocurriera, el empleador tiene la obligación
de indemnizar al trabajador con las remuneraciones que
habría adquirido durante el tiempo que le falte para
cumplir la fecha de vencimiento del contrato.
El contrato de plazo fijo puede convertirse en indefinido:
Cuando un trabajador ha prestado sus servicios de forma
discontinua en virtud de más de dos contratos a plazo fijo,
durante doce meses o más en un período de quince meses,
contados a partir de la primera contratación.
Si el trabajador presta sus servicios luego que se ha
vencido el contrato, con pleno conocimiento del
empleador, se presume inmediatamente que su
contratación pasó a ser indefinida.
También se presume que el trabajador queda contratado a
término indefinido cuando se le renueva por segunda vez
su contrato de plazo fijo, es decir, cuando firma un tercer
documento.
3.-Contrato por obra o faena
Este concepto hace referencia a la contratación en la que
el fin de la relación trabajador-empleador se sujeta a la
condición de obra o faena terminada, y no a una fecha en
concreto. Básicamente, consiste en el pago por la
prestación de unos servicios, materiales y/o intelectuales.
Lo anterior no impide que se establezcan fechas límites
para la terminación del trabajo.
Al igual que en la contratación a término fijo, en esta
modalidad no se puede dar por terminado el contrato de
manera anticipada, a menos que se presente
incumplimiento de alguna de las cláusulas por parte del
empleado, especialmente en lo que refiere a tiempos de
entrega y calidad del servicio prestado.
En caso de que el contratante rompa la relación laboral
por otras razones, debe indemnizar al trabajador con las
remuneraciones que percibía hasta el momento en que
terminase su faena.
Una de sus limitantes es que -a diferencia del contrato de
tipo fijo- en ningún momento puede convertirse en
indefinido, por mucho que se traslade al trabajador a
faena distinta o se vuelva a contratar en la misma.
Además, su renovación es improcedente, lo que no implica
que se puedan ejecutar prórrogas justificadas o que el
empleado no pueda volver a suscribir un contrato con el
mismo empleador para realizar otra labor.
4.-Contrato Part time
La legislación chilena no contempla un contrato part time
específicamente, pero sí permite hacer contratos laborales
normales para jornadas de tiempo parcial, que son
aquellas que equivalen a menos de 30 horas semanales y
se encuentran reguladas en los artículos 40 bis y
siguientes del Código del Trabajo.
5.-Contratos según el vínculo laboral
Además de los tipos de contrato definidos anteriormente -
que son los más comunes en Chile-, estos pueden
clasificarse de acuerdo al vínculo laboral y pueden ser:
Contrato de Trabajo atípico
Es aquel que no reúne todos los requisitos de una relación
laboral propiamente dicha, que son:
Duración indefinida.
Un solo empleador, plenamente identificado.
Jornada de trabajo de tiempo completo
La prestación de servicios se lleva a cabo en el
establecimiento del empleador.
El contrato es la única fuente de ingresos para el
trabajador.
En esta modalidad destacan los contratos de trabajo
bajo el régimen legal de subcontratación.
Según el artículo 183-A del Código del Trabajo, este
régimen es «aquel realizado, en virtud de un contrato de
trabajo, por un trabajador para un empleador,
denominado contratista o subcontratista, quien en razón
de un acuerdo contractual, ejecuta obras o servicios por
cuenta y riesgo propio y con trabajadores bajo su
dependencia, para una tercera persona natural o jurídica
dueña de la obra, empresa o faena, denominada la
empresa principal, en la que se desarrollan los servicios o
ejecutan las obras contratadas».
Como podrás suponer, el opuesto -es decir, el que cumple
con todos los requisitos de una relación laboral formal- es
conocido como contrato de trabajo típico y, dentro de éste,
se encuentran el a plazo fijo y el de término indefinido.
Contratos de trabajo especiales
De acuerdo a las funciones y servicios de algunos
trabajadores en particular y a las características propias
de la actividad económica, la ley reconoce algunos
contratos de trabajos que operan bajo lineamientos
especiales:
Contrato de trabajadores de casa particular.
Contrato de trabajadores agrícolas.
Contrato de aprendizaje.
Contrato de artistas.
Contrato de trabajadores portuarios.
Contrato de trabajadores temporeros.
En cuanto a las personas que prestan sus servicios a
honorarios, es bueno aclarar que no se rigen propiamente
por el Código del Trabajo, sino que lo hacen por las reglas
de arrendamiento de servicios inmateriales, reguladas por
el Código Civil.