“AÑO DEL FORTALECIMIENTO DE LA SOBERANÍA NACIONAL”
I.E.S.P.P Sagrado Corazón de Jesús
RELACIONES INTERCULTURALES Y SU IMPACTO EN LA CONVIVENCIA
DEMOCRÁTICA
Autoras:
- Asalde flores Carla Vanesa
- Bautista Villalobos Consuelo Concepción
- Córdova Huamán Yucmey del Pilar
- Velásquez Bardales Dutty del Rosario
Chiclayo – Perú
2022
RELACIONES INTERCULTURALES Y SU IMPACTO EN LA CONVIVENCIA
DEMOCRÁTICA
INTRODUCCION
Esta investigación se desarrolló en base a la I. E 10002 donde se presentan
cambios lingüísticos y culturales intergeneracional observadas en los estudiantes del
tercer grado de nivel primario, los cuales suelen colocar apelativos a algunos niños
que no son de esa localidad los cuales presentan dialecto, costumbres y tradiciones
diferentes ya que vienen de otra parte del Perú, incluso de otro país, en este caso
(Venezuela). Es por ello que se realiza esta investigación que tiene como objetivo
describir cómo se desarrollan las relaciones de convivencia intercultural en la
escuela, así como, las percepciones, los valores y resoluciones de conflicto dentro
de la institución por los estudiantes que la conforman.
Respecto al Convenio 169 de la Organización Internacional, nos lleva a
comprender sobre el respeto entre las diversas culturas, formas de vida
(costumbres, tradiciones, creencias, etc.) y de organizaciones e instituciones
tradicionales de los pueblos indígenas. Así como señala en el artículo 5 (b) “deberá
respetarse la integridad de los valores, prácticas e instituciones de esos pueblos”, es
decir, las propias normas organizativas de los pueblos originarios
Según Romero (2019) que definen que la convivencia “exige aceptación de la
diversidad y la utilización de la comunicación, desde el respeto y el reconocimiento
de la dignidad, para construir tejido social” (p.12). Asimismo, si consideramos que la
interculturalidad “ha sido definida como la existencia e interacción equitativa entre
diversas culturas y la posibilidad de generar expresiones culturales compartidas
basadas en el diálogo y el respeto mutuo” (UNESCO 2006, cita de Galán, 2015,
p.115) valorar la interculturalidad y estimar las necesidades en una convivencia
escolar.
ARGUMENTO
Es indispensable analizar las relaciones de convivencia intercultural, ya que la
interacción entre personas inevitablemente está impregnada en la sociedad. En
otras palabras, no puede una persona vivir sola o aislada de los demás, siempre va
existir y existe colectividad desde la formación de una familia. Asimismo, al no tener
conocimiento de cómo actuar o interactuar frente a los demás, o cómo convivir con
los demás (otras personas, de otras comunidades, pueblos y culturas) surgen
muchos conflictos psicológicos o físicos que perjudican la vida emocional de una
persona. Cada comunidad, pueblo y cultura tiene sus propias maneras de entender
el mundo, tiene sus propias normas que respetan muy aparte de las generales.
Es decir, que cada cultura, comunidad tiene su propia dinámica para interactuar y
convivir armónicamente con los demás, pero también tienen en cuenta las normas,
leyes que son más generales, más nacionales o universales que apuntan también
hacia una buena convivencia entre todos. Además, el tema de la convivencia
intercultural es relevante en el contexto educativo EBR, considerando que la etapa
escolar es donde se debe orientar a los estudiantes respecto al tema de relaciones
de convivencia intercultural.
En el siguiente apartado presentaremos algunos conceptos normativos nacionales e
internacionales que se vinculan con nuestro tema de investigación. Asimismo,
presentaremos algunos antecedentes en relación a la convivencia intercultural.
Finalmente, abordaremos las bases teóricas, es decir, conceptos sobre los términos
clave en relación a la convivencia intercultural.
Respecto al Convenio 169 de la Organización Internacional, nos lleva a comprender
sobre el respeto entre las diversas culturas, formas de vida (costumbres, tradiciones,
creencias, etc.) y de organizaciones e instituciones tradicionales de los pueblos
indígenas. Así como señala en el artículo 5 (b) “deberá respetarse la integridad de
los valores, prácticas e instituciones de esos pueblos”, es decir, las propias normas
organizativas de los pueblos originarios.
La actual constitución política del Perú, reconoce que la nación peruana es
pluriétnico y multicultural. En otras palabras, reconoce que los diferentes pueblos,
presentan una gran diversidad cultural, lingüística y étnica. Por lo tanto, afirma el
respeto a las diferentes manifestaciones culturales como, las costumbres,
tradiciones, las formas de comprender y entender de cada pueblo, entre otras; así
como promover y reafirmar dichas manifestaciones (Ministerio de justicia y derechos
humanos, 2018). En la Ley General de Educación, en el artículo 8 menciona, que la
interculturalidad es fundamental para la sociedad, es decir que la diversidad cultural
es considerada como una gran riqueza para el país pues brinda la oportunidad de
aprendizaje de lo diferente para el mutuo conocimiento. Asimismo, el reconocimiento
y respeto hacia lo diferente para convivir en armonía entre todos. También brinda la
oportunidad de conocer e intercambiar con las diversas culturas no solo del país sino
del mundo.
En cuanto a la Ley N° 27558, Ley de Fomento de la Educación de las Niñas y
Adolescentes Rurales, en el artículo 1, promueve condiciones de equidad entre
niños, niñas y adolescentes en áreas rurales pidiendo responder a las necesidades
de ese sector, en el marco de una formación integral y de calidad para todos.
Gaviria, Guzmán, Mesa y Rendón (2016) realizaron un estudio titulado “Experiencias
de convivencia en niños y niñas de la Institución Educativa María Jesús Mejía Sede
primaria – Municipio de Itagüí” en una zona urbana la ciudad de Medellín, Colombia,
desde un enfoque cualitativo. Este estudio tuvo como objetivo comprender o
entender la experiencia de los niños y las niñas en relación a la convivencia en la
escuela. Los resultados giran en torno a “las percepciones, interpretaciones y
sentidos que tienen los niños y a las niñas en torno a la comunicación, las relaciones
con sus compañeros y el tratamiento de los conflictos” (p. 37).
En cuanto a las percepciones y sentidos que tienen los niños y las niñas en torno a
la comunicación, para interactuar, dialogar entre ellos se encontró que prefieren sus
espacios favoritos fuera del aula, donde sienten la tranquilidad y la libertad de
encontrarse a sí mismos, donde no los vean los docentes, quienes prohíben algunos
juegos y actividades. Además, en los espacios fuera del aula, hay animales y plantas
las cuales les ayudan a los estudiantes a reflexionar y a desarrollar su capacidad de
sensibilidad. En dichos espacios, los autores describen como los niños y las niñas
utilizan apodos o sobrenombres que se convierten en un conflicto de comunicación
verbal. Estos conflictos pasan desapercibidos ante los actores educativos, ya que
desconocen la manera de atender o tratar un conflicto y solo ponen énfasis en
culminar sus sesiones.
Respecto a las relaciones con sus compañeros, la convivencia está mediada
mediante ciertas reglas o normas que el director y docentes ordenan a los
estudiantes y su cumplimiento es vigilado y controlado por los mismos sujetos, es
decir por los niños y los docentes. Los niños y las niñas son conscientes e identifican
con claridad quienes son los que se portan bien y quienes son los indisciplinados. Si
alguno transgrede estas reglas, los estudiantes inmediatamente reclaman a los
docentes o director y piden cumplir la sanción respectiva, así, como suspensión o
retiro, de lo contrario pierde credibilidad en el cumplimiento de las normas
consolidados en aula.
Cabe señalar que para acordar las normas no se incorpora a los niños y a las niñas,
esto hace que pierda la participación de los estudiantes desde sus posiciones o
puntos de vista para tomar en consenso acuerdos de manera grupal e integrada. En
cuanto al tratamiento de los conflictos, los investigadores analizan una serie de
conflictos como: apodos, sobrenombres, agresiones físicas (patadas, golpes,
cachetadas, acometer objetos, jalones de cabello, arañazos, entre otras), chismes y
el “tortugazo” (cuando los estudiantes voltean o vacían la mochila de otro
compañero). Estos conflictos han sido tratados mínimamente por los docentes, ya
que los conflictos se mantienen y en otros casos empeora.
La poca atención a los conflictos por parte de los docentes se debe a que en la
escuela se estimula y se felicita a estudiantes que presentan un alto rendimiento
académico, los que ocupan los primeros puestos, en la hoja de vida se felicita a
quienes se lo merecen. Esta forma de medir y atender a los estudiantes genera
exclusión a los que no destacan, es decir no contribuye a la mejora o solución a los
conflictos que presentan los niños y niñas. Menos a la construcción de cada
estudiante más que a la formación de competencias en capital humano para la
economía de mercado.
Leyva (2007) realizó una investigación cualitativa y cuantitativa titulada “Educación y
conflicto en las escuelas interculturales”
El estudio tiene como bases teóricas aquellos estudios como Romero (2019) que
definen que la convivencia “exige aceptación de la diversidad y la utilización de la
comunicación, desde el respeto y el reconocimiento de la dignidad, para construir
tejido social” (p.12). Asimismo, si consideramos que la interculturalidad “ha sido
definida como la existencia e interacción equitativa entre diversas culturas y la
posibilidad de generar expresiones culturales compartidas basadas en el diálogo y el
respeto mutuo” (UNESCO 2006, cita de Galán, 2015, p.115), entonces se puede
entender que la convivencia intercultural apunta hacia la aceptación, diálogo y
respeto en la interacción con diversas culturas y realidades. Así como el respeto
hacia el otro, hacia la colectividad y sobre todo hacia una comprensión y aceptación
a la diversidad.
También, cabe agregar que lograr una convivencia intercultural no será de un día
para otro ni de una semana a la otra, pues requiere tomar conciencia por parte de
todos los actores involucrados, incluyendo a los padres, los docentes, los niños, y la
comunidad en general. Solo así, el trabajo se logrará a partir de un diálogo,
comunicación y entendimiento mutuo de manera constante, colectiva e individual
(Castillo, 2004). En esta investigación entiendo la convivencia intercultural como la
relación entre actores basada en valores culturales, sean colectivos y/o individuales,
tales como el respeto, la reciprocidad, la aceptación, el reconocimiento, la
comprensión y la equidad, entre otros valores.
En otras palabras, la convivencia intercultural es convivir y vivir con aquello que nos
rodea, lo cual implica la aceptación a los demás con sus diferencias. Además, es
ayudarle al otro a crecer como una persona de bien, es decir, esta persona tiene que
ser vista por el resto de las personas como una persona ejemplar de tal manera que
pueda inspirar con sus actitudes y acciones a los demás.
Los docentes ocupan un papel primordial en las escuelas en la formación no solo
intelectual - académica sino también en la formación de las actitudes de los
estudiantes. Esto será un desafío mayor en la práctica educativa del docente, pues
le compete estar atento y al tanto de cada uno de sus estudiantes, sabiendo que
cada estudiante presenta diferentes situaciones y realidades. Además, el docente
tendrá que “transitar de una formación tradicional para situarse en una moderna y
dinámica donde además de ser creativo con sus propias pedagogías debe ser
respetuoso y comprometido con la diversidad (étnica, lingüística y cultural) de sus
alumnos”.
Valores que se desarrollan en la escuela, muchos estudios definen el “valor o
valores” de acuerdo a diferentes ámbitos. En este estudio se tratará de definir de
acuerdo a las características que menciona Ramos (2007) citado por Benalcázar
(2018), quien menciona que los valores son cualidades que se aprecian e inspiran.
Además, los valores son cualidades abstractas e intuitivas que surgen a partir de la
experiencia misma. Su modificación o cambio de significado tiende a variar de
acuerdo al pasar de los años y del lugar. Por estas razones, pretendo denominarlos
“valores interculturales” empleando este término para reconocer la diversidad de
“valores” en las prácticas culturales. También, “porque, brindan la oportunidad del
conocimiento y reconocimiento recíproco de la diversidad de los miembros, de la
sociedad a la que pertenecen y porque vinculan a los valores humanos con la
identidad y la cultura” (Benalcázar, 2016, p. 236).
Las definiciones del párrafo anterior nos llevan a repensar que la llegada de los
españoles impuso muchos elementos a las diferentes culturas originarias, entre ellas
la imposición de otros valores con sus significados y denominaciones. En otras
palabras, la manera de pensar, la forma de comprender el mundo desde la visión de
los pueblos originarios ha sido rechazada por parte de los españoles e impuesto el
pensamiento occidental. Así, por ejemplo, la creencia en Dios y la creencia en las
deidades (Apu, Huacas, Apachetas, entre otras); otro ejemplo, el uso de las lenguas
originarias y el castellano. Dichas situaciones se dieron porque no hubo una
comprensión de ambas partes, es decir, hubo un pensamiento predominante y un
pensamiento vulnerable.
Rodrigo (1999), plantea sobre el desarrollo de la meta-comunicación, que significa
“tener la capacidad de decir lo que se pretende decir cuando se dice algo.
Metacomunicar significa hablar del sentido de nuestros mensajes, pero no sólo de lo
que significan sino incluso de que efectos se supone que deberían causar” (p. 79).
Esta idea o pensamiento es fundamental para interrelacionarnos con los otros ya
que nos lleva a la empatía, el ponernos en lugar del otro.
En línea con lo mencionado por Rodrigo (1999), “la comunicación no es un simple
intercambio de información. La comunicación implica, también, ser capaz de
compartir emociones. Es decir, hay que ser capaz de crear una relación de empatía”
(p. 79). Entonces, el saber conversar, dialogar, meta-comunicar y la comunicación
nos llevan hacia una misma dirección para una convivencia intercultural. Entonces,
la convivencia se logra a través de diferentes medios, tal es la manera como uno se
comunica o trasmite cierto mensaje hacia su entorno y en qué medida hace el uso
de los valores de su entorno para relacionarse con los demás. En este caso, el saber
conversar, la meta comunicación, empatía, etc.
CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA, INCLUSIÓN Y CULTURA DE PAZ
En tanto práctica social o conjunto de prácticas sociales, la educación consiste en
socializar mediante la enseñanza de conocimientos “Nadie se socializa si no conoce
y nadie conoce sino socialmente”. Por tanto, “educar para el juicio moral autónomo,
para la participación democrática, para el cuidado de sí mismo y el otro, es el
resultado más el proceso mismo de su construcción, como educación ética y
ciudadana, de una larga historia de la educación como procesos complejos de
socialización mediante el conocimiento (CULLEN, 2004)
Para diversos pensadores, educadores y filósofos de fines del siglo XIX y primera
mitad del XX en Europa y América, pertenecientes a la corriente de la “Escuela
Nueva” inspirada en Dewey, (Kerschentsteiner, Declory, Montessori, Claparéde,
Ferrièrre, Cousinet, Freinet) la escuela debe estar en diálogo permanente con la
sociedad, para hacer posible la transformación política, socioeconómica y cultural.
Resulta fundamental educar moral y cívicamente a fin de constituir una ciudadanía
reflexiva y crítica, en libertad y autonomía (Carrillo, 2009).
La Nueva Educación concibe la escuela como un ensayo para el ejercicio de la
nueva ciudadanía participativa y comprometida. Asimismo, para que una escuela
realmente sea una comunidad participativa, se debe promover el diálogo y la
reflexión, favoreciendo los espacios de creación de las propias normas y definiendo
en conjunto los valores y regulaciones de la colectividad (Carrillo, 2009).
Frente a la necesidad de intencionar la construcción de un ambiente educativo
pertinente y relevante que eduque para la democracia, y para contar con personas
que en contextos futuros sean constructores de una cultura de paz, la convivencia
escolar aparece como el ámbito privilegiado donde debiera focalizarse la acción.
Asimismo, una escuela inclusiva no es tal sólo porque recibe alumnos diversos, sino
porque la convivencia efectiva –la “escuela vivida”– genera una vivencia de inclusión
y de oportunidades para todos. Visto así, la inclusión, la convivencia democrática y
cultura de paz, es un medio para mejorar las relaciones humanas, resolver conflictos
o prevenir contra la violencia o el fracaso escolar, pero es, sobre todo, un fin
primordial de la acción educativa y misión de la escuela.
De este modo, una tarea principal de la escuela es generar y sostener una
coherencia progresiva entre sus principios, sus propósitos educativos y sus prácticas
cotidianas. No es posible construir una cultura de paz, si se produce el fracaso
escolar y la exclusión de ciertos estudiantes que no se ajustan a los marcos
académicos y comportamentales que la escuela establece. En sí, no es posible
enseñar el respeto y la fraternidad, si no se propician modos de actuación en la
escuela que favorezcan la manifestación de estos valores.
Asimismo (Carrillo, 2009) nos dice, que “El foco de la intervención para la formación
en convivencia y cultura de paz se debe abordar entonces, al interior de los
procesos educativos en su conjunto: la organización y participación escolar; los
procesos de enseñanza-aprendizaje, el clima y las normas de convivencia”. Es decir,
debe abarcar el plano programático, sus estructuras y formas de funcionamiento, el
desarrollo curricular y los roles e interacciones que se construyen en la escuela.
LA CONVIVENCIA DESDE LA DIVERSIDAD
La convivencia es la capacidad de vivir juntos respetándonos y consensuando las
normas básicas. Es la cualidad que posee el conjunto de relaciones cotidianas entre
los miembros de una sociedad cuando se han armonizado los intereses individuales
con los colectivos, y, por tanto, cuando los conflictos se desenvuelven de manera
constructiva. Los seres humanos son seres sociales por naturaleza; necesitan de los
demás para desarrollarse, educarse y avanzar en la vida. Convivir es eso, vivir con
los otros, en un aprendizaje que cada persona adquiere en el transcurso de su vida.
Vivir con las demás personas no es tarea fácil, implica relacionarse con seres que
piensan y sienten distinto entre sí. Por lo tanto, la convivencia exige aceptación de la
diversidad y la utilización de la comunicación, desde el respeto y el reconocimiento
de la dignidad, para construir tejido social. La convivencia es uno de los factores
centrales, no sólo para el bienestar y la felicidad del ser humano, sino para el
equilibrio que nos permite vivir en armonía.
Existen tratados y acuerdos internacionales que hacen referencia a la convivencia,
desde el respeto y el reconocimiento de la dignidad y los derechos de la persona
humana, que implica el obligatorio cumplimiento. El documento desarrolla esta
perspectiva de convivencia desde la Cultura de Paz, con dos componentes
fundamentales: formación para la mediación de los conflictos y aplicación de los
Derechos Humanos en la cotidianidad.
Las conclusiones son desarrolladas de acuerdo a las categorías del estudio: a) Las
relaciones y percepciones entre estudiantes y docentes, a) valores que se
desarrollan en la escuela y c) generación y resolución de conflictos.
A lo largo de las observaciones durante las practicas pre profesionales en la I. E
10002 de Chiclayo, las relaciones de convivencia intercultural son mínimamente
atendida por los actores educativos durante los procesos de enseñanza aprendizaje.
Sin embargo, las relaciones de convivencia intercultural se han presenciado en las
diferentes situaciones de la vida cotidiana de los estudiantes y en diferentes
momentos durante la jornada escolar.
Respecto a la primera categoría, los niños y las niñas se relacionan con sus
docentes de aula de manera diferente en diferentes contextos y con cada profesor o
profesora diferente. Asimismo, estas relaciones pueden variar de acuerdo en los
diferentes momentos, es decir, antes de las clases, en horas de refrigerio, y en la
salida.
En cuanto a la segunda categoría, el desarrollo de los valores es mínimamente
atendido en la institución durante los procesos de enseñanza aprendizaje de los
estudiantes durante la jornada escolar. la mayoría de los valores interculturales falta
profundizarlas y trabajarlas conjuntamente con los estudiantes y ponerlas en acción,
no solo se quede escrito sino ponerlas en la práctica; solo así los estudiantes
tomarán conciencia sobre la importancia de los valores y su significado.
Respecto a la tercera categoría, desde la escuela, los docentes de las instituciones
educativas ocupan un rol fundamental en la formación de los estudiantes aparte de
educarlos académicamente. Pues se observó que cada vez que los estudiantes se
encuentran frente a un conflicto o problema la mayoría busca a una persona mayor,
en este caso a los profesores de la escuela. Por eso, Gonzales (2008), hace
mención sobre la actitud del personal docente en la interacción con el alumnado, ya
que dependerá de ello, la socialización y formación del comportamiento de los
estudiantes. Sin embargo, muchas acciones de los docentes también generan
consecuencias negativas en los estudiantes, como cuando la docente pide escribir
demasiado a los estudiantes ellos se aburren y empiezan a realizar otras acciones
como moverse de sus sitios molestar a sus compañeros, poner apodos, entre otras.
Durante las prácticas se ha evidenciado conflictos comunes en las diferentes
instituciones, así como conflictos particulares: apodos en lengua originaria, aislar a
un estudiante entre todos los niños del grado. Son conflictos que requieren atención
por parte de los actores educativos. Por eso, Leyva (2007), considera que el rol del
docente en la escuela es fundamental en la mediación de los conflictos en la
escuela. Pues los conflictos afectan en la convivencia y formación como personas de
los estudiantes.
Referencias
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María Jesús Mejía Sede primaria – Municipio de Itagüí. Itagüí, Medellín, Colombia. Obtenido
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Gonzales, E. (2008). Convivencia intercultural en centros educativos multiculturales… ¿Hacia
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Leyva, J. (2007). EDUCACIÓN Y CONFLICTO EN ESCUELAS INTERCULTURALES. málaga.
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