Teología Sistemática. Vol.
II
TEOLOGÌA
2
Sandro Mariluz 1
Teología Sistemática. Vol. II
El Salmo 8 plantea una pregunta existencial que también
se la han hecho a través de la historia, filósofos,
sociólogos, religiosos y demás:
¿Qué es el hombre?
Slm 8:4
A la luz de la Biblia demos un vistazo panorámico y
tratemos de responder esta pregunta.
I.- Los términos usados en la Biblia
En el Antiguo Testamento el término hebreo más usado
es “ish” que se traduce hombre o varón. En el Nuevo
Testamento el término por excelencia es “antropos”, que
Sandro Mariluz 2
Teología Sistemática. Vol. II
aparece 541 veces. Una traducción literal sería “alguien
que camina erguido mirando para arriba”, lo cual nos
habla de la dignidad del hombre. También se usa la
palabra griega “aner” que se traduce hombre, varón o
marido. Otra palabra traducida hombre es “arsen” que
también se traduce “macho” haciendo énfasis en el
aspecto sexual.
II.- La semejanza del hombre con Dios
La Biblia enseña que el hombre creado a imagen y
semejanza de Dios (Gn. 1:26), esta “imagen y
semejanza” incluye varios detalles:
1.- Semejante en su trinidad. Así como Dios es trino
(Padre, Hijo y Espíritu Santo) el hombre también es trino
(cuerpo, alma y espíritu). Heb. 4.12, 1 Tsl. 5.23.
2.- Semejante en su capacidad de reconocerse a si
mismo. Vale decir, la capacidad de tener una identidad
propia.
3.- Semejante en su ser moral. Es decir la capacidad
de distinguir lo correcto de lo incorrecto.
4.-. Semejante en su capacidad creadora. El hombre a
pesar de su caída muestra aún esa capacidad creadora
que recibió de Dios (la música, la pintura, los inventos
etc.).
Sandro Mariluz 3
Teología Sistemática. Vol. II
5.- Semejante en su capacidad de tener una relación
de orden espiritual con Él. Aquí radica el mayor
atributo del hombre la capacidad de relacionarse de tú a
tú con su creador.
III.- El propósito de la creación del hombre.
La escritura nos muestra varios propósitos para los
cuales el hombre fue creado:
1. El hombre fue creado para tener señorío. Gn.
1:26, ( BLA “ejerza dominio”). El hombre perdió su
capacidad de señorear por el pecado, pero
gracias a la obra de Jesús en la cruz, Dios nos
devuelve el señorío, es decir la capacidad de
reinar (Ap. 20:6).
2. El hombre fue creado para producir. Gn 1.28.
Nuevamente vemos que a raíz del pecado el
hombre perdió su capacidad de producir o ser
fructífero, pero gracias a nuestra relación con
Jesús recuperamos nuestra capacidad de ser
productivos (Jn. 15:1-17).
3. El hombre fue creado para trabajar. Gn. 2.15.
Nunca el propósito de Dios ha sido que el hombre
holgazanee. Muchos piensan en la vida eterna
como estar eternamente soleándonos al costado
de una piscina, con nuestras gafas oscuras y
Sandro Mariluz 4
Teología Sistemática. Vol. II
tomando una Coca Cola, pero no es así el hombre
tendrá muchas cosas que hacer por la eternidad.
4. El hombre fue creado para tener comunión con
Dios. Lógicamente este el propósito supremo por
el cual Dios creo al hombre.
IV.- La naturaleza del hombre
En cuanto a la naturaleza del hombre se han manejado
históricamente dos posturas teológicas. 1) La Dícotomia
del hombre y 2) La Trícotomia del hombre.
La postura de la dicotomía del hombre mantiene que así
como la naturaleza tiene dos partes la material y la
inmaterial, el hombre consta también de dos partes. En
esta postura el alma y el espíritu son prácticamente lo
mismo. 2 Co. 7.1, 1 Ped. 2:11
La tricotomía del hombre sostiene que el hombre es un
ser trino: espíritu, alma y cuerpo. Esta concepción del
hombre distingue al alma y al espíritu como cosas
distintas. Hay por lo menos tres versículos claros sobre
este punto, sin mencionar el resto del marco bíblico que
da pie para esta postura.
Entonces María dijo:
Engrandece mi alma al Señor;
Y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.
(Lc. 1:46-47)
Sandro Mariluz 5
Teología Sistemática. Vol. II
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más
cortante que toda espada de dos filos; y penetra
hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los
tuétanos, y discierne los pensamientos y las
intenciones del corazón”.
(Heb. 4:12)
“Y el mismo Dios de paz os santifique por completo;
y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea
guardado irreprensible para la venida de nuestro
Señor Jesucristo”
(1 Tsl. 5:23)
De esta triple naturaleza del hombre surge una triple
relación:
1. A través del cuerpo el hombre se relaciona con su
mundo material.
2. A través del alma el hombre se relaciona consigo
mismo y con sus semejantes.
3. A través del espíritu el hombre se relaciona con
Dios
Es importante definir cual es nuestra concepción del
hombre, porque según esa concepción es que le
ministraremos. Cuando vamos a la Biblia vemos que el
Señor quiere ministrarnos en tres áreas. Un ejemplo lo
tenemos en Marcos 5:15, donde el endemoniado
gadareno, luego de su encuentro con Jesús, estaba
“sentado, vestido y en su juicio cabal”. “Sentado” nos
Sandro Mariluz 6
Teología Sistemática. Vol. II
habla de restauración de su vida espiritual, Lucas en el
pasaje paralelo añade “sentado a los pies de Jesús” (Lc.
8:35), esto evidentemente nos está señalando la
restauración de su comunión espiritual con el Señor.
“Vestido” nos habla de restauración física, porque este
hombre andaba desnudo, pero ahora estaba vestido. “En
su juicio cabal” nos habla de restauración emocional. La
palabra es “sofroneo”, que se traduce “cuerdo”,
“cordura”, la idea es la de un equilibrio emocional. Vemos
pues que este hombre recibió una triple restauración y
ese es el propósito del Señor para nosotros: restaurarnos
en nuestras tres áreas.
Ahora bien, es muy difícil marcar el límite entre el alma y
el espíritu, no se puede partir como se parte una torta y
decir esto es el alma y esto es el espíritu. Pero de la
lectura de la Biblia podemos deducir que el alma
contiene nuestra parte mental y emocional y por lo
menos se pueden distinguir cuatro funciones:
1. Intelecto.
2. Emociones.
3. Voluntad.
4. Conciencia.
El intelecto es nuestra capacidad de pensar, razonar y
evaluar. Cuando hablamos de nuestras emociones
hablamos de nuestra capacidad de sentir, de alegrarnos,
de entristecernos, de amargarnos.
Conciencia es la traducción de la palabra griega
“suneidesis”, formado por la palabra “eidon”, que siempre
Sandro Mariluz 7
Teología Sistemática. Vol. II
se traduce “ver”, es la parte del alma que nos hace ver
lo que esta bien o lo que esta mal. La Biblia nos muestra
algunas funciones de la conciencia:
1. Nos acusa cuando estamos obrando mal. “De
otra manera cesarían de ofrecerse, pues los
que tributan este culto, limpios una vez, no
tendrían ya más conciencia de pecado”. (Heb
10.2).
2. Nos da testimonio cuando estamos obrando
bien. “Mostrando la obra de la ley escrita en
sus corazones, dando testimonio su
conciencia, y acusándoles o defendiéndoles
sus razonamientos” (Rm 2.15). Véase también 2
Co. 1:12.
3. Es el instrumento del Espíritu Santo. “Verdad
digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me
da testimonio en el Espíritu Santo” (9.1).
4. Se cauteriza. “Por la hipocresía de mentirosos
que, teniendo cauterizada la conciencia” (1 Tim.
4.2). Es decir, si no hacemos caso a nuestra
conciencia, esta ira perdiendo su poder, de tal
manera, que podemos perder la sensibilidad
frente al pecado.
La voluntad es la capacidad de elegir libremente, es el
poder de decidir que queremos. Muchos versículos nos
enseñan claramente que el hombre tiene el poder de
decidir que quiere de su vida (Deut. 30:19, Slm. 25:12)
Sandro Mariluz 8
Teología Sistemática. Vol. II
“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy
contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la
muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la
vida, para que vivas tú y tu descendencia”
Deut. 30:19
¿Quién es el hombre que teme a Jehová?
El le enseñará el camino que ha de escoger.
(Slm. 25:12)
“Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis
consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo
ha dicho”
(Is. 1:19-20)
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de
mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y
sígame”
Lc. 9:23
V.- Efectos de la caída del hombre
La caída del hombre trajo consigo consecuencias fatales,
algunas son:
Sandro Mariluz 9
Teología Sistemática. Vol. II
1. Perdió su vestidura de gloria (Gn. 3:7). Algunos
teólogos sostienen que realmente el hombre
originalmente estuvo vestido, vestido con la gloria
de Dios. Prácticamente todos los animales tienen
una vestimenta natural que Dios les ha provisto.
Las aves tienen plumas, los peces escamas, los
mamíferos pieles y pelaje. El único ser creado que
necesita vestirse es el hombre. La Biblia usa
muchas veces la figura de que el hombre esta
desvestido (1 Co. 15:51-54, 2 Co. 5:2-4). En Rm.
3.23, Pablo afirma que el hombre está “destituido
de la gloria de Dios”. Destituidos es la traducción
de “ustereo”, que se traduce también “falta”, Biblia
textual traduce “privados de la gloria de Dios”, la
idea es que algo se le quitó al hombre: se le quito
su vestidura de gloria. La palabra “Gloria” es
“doxa” y la Biblia dice que el plan de Dios es
“glorificar al hombre” y usa el término “doxazo”
(Rm. 8.30), es decir, devolverle la gloria que
perdió.
2. Perdió su comunión con Dios. “Y oyeron la voz
de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al
aire del día; y el hombre y su mujer se
escondieron de la presencia de Jehová Dios
entre los árboles del huerto” (Gn 3:8).
3. Conoció lo que era el temor. “Mas Jehová Dios
llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? Y
él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve
miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”.
(Gn. 3:9-10).
Sandro Mariluz 10
Teología Sistemática. Vol. II
4. Aprendió a evadir su responsabilidad. “Y Dios
le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas
desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te
mandé no comieses? 12Y el hombre respondió:
La mujer que me diste por compañera me dio
del árbol, y yo comí. 13Entonces Jehová Dios
dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y
dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí”.
(Gn 3:11-13).
5. Experimentó el sufrimiento físico. “A la mujer
dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores
en tus preñeces; con dolor darás a luz los
hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se
enseñoreará de ti. Y al hombre dijo: Por cuanto
obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del
árbol de que te mandé diciendo: No comerás
de él; maldita será la tierra por tu causa; con
dolor comerás de ella todos los días de tu vida.
Espinos y cardos te producirá, y comerás
plantas del campo. Con el sudor de tu rostro
comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra,
porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres,
y al polvo volverás”. (Gn. 3:16-19).
6. Maldijo la tierra. “Y al hombre dijo: Por cuanto
obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del
árbol de que te mandé diciendo: No comerás
de él; maldita será la tierra por tu causa; con
dolor comerás de ella todos los días de tu
vida”. (Gn. 3:17). La redención completa del
Sandro Mariluz 11
Teología Sistemática. Vol. II
hombre incluye la redención del plantea también
(Rm. 8:18-21).
7. Experimentó la muerte espiritual. Fue arrojado
de la presencia de Dios. “Y lo sacó Jehová del
huerto del Edén, para que labrase la tierra de que
fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso
al oriente del huerto de Edén querubines, y una
espada encendida que se revolvía por todos
lados, para guardar el camino del árbol de la vida”
(Gn. 3:23-24). La Biblia usa dos palabras muy
fuertes: “echó” y “expulsó”.
8. Experimentó la muerte física. “Y fueron todos
los días que vivió Adán novecientos treinta
años; y murió”. (Gn. 5:5).
9. Dejó una herencia de corrupción para sus
descendientes. “Este es el libro de las
generaciones de Adán. El día en que creó Dios
al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Varón
y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el
nombre de ellos Adán, el día en que fueron
creados. Y vivió Adán ciento treinta años, y
engendró un hijo a su semejanza, conforme a
su imagen, y llamó su nombre Set.” (Gn. 5:1-3).
Véase también Rm. 5:12, 18 y 19).
VI.- Los tres tipos de hombre
Sandro Mariluz 12
Teología Sistemática. Vol. II
1. El hombre natural (píquico). “Pero el hombre
natural no percibe las cosas que son del
Espíritu de Dios, porque para él son locura, y
no las puede entender, porque se han de
discernir espiritualmente” (1 Co. 2:14). Se
refiere al hombre que no conoce al Señor, su
máxima profundidad es al nivel del alma. El
hombre natural llora, siente remordimiento, se
alegra, pero todo eso es a un nivel “almático”.
2. El hombre carnal (sárkico). “De manera que yo,
hermanos, no pude hablaros como a
espirituales, sino como a carnales, como a
niños en Cristo. Os di a beber leche, y no
vianda; porque aún no erais capaces, ni sois
capaces todavía, porque aún sois carnales;
pues habiendo entre vosotros celos,
contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y
andáis como hombres?” (1 Co. 3.1-3). Es el
hombre que ha conocido al Señor, pero todavía
sigue controlado por su naturaleza caída, es decir,
por la carne.
3. El hombre espiritual (pneumático). “En cambio
el espiritual juzga todas las cosas; pero él no
es juzgado de nadie”. (1 Co. 2 .15). Es la
persona que ha conocido al señor y se deja
controlar por el Espíritu Santo.
VII.- El futuro del hombre
Sandro Mariluz 13
Teología Sistemática. Vol. II
Primeramente veamos algunas teorías falsas sobre el
futuro del hombre:
1. El nirvana.- Enseñanza de religiones orientales
que piensan que el futuro del hombre es
desencarnar, dejar este cuerpo físico y unirse en
un mismo espíritu con la inteligencia superior que
es “dios”.
2. El restauracionismo.- Enseñanza de algunas
sectas que piensan que al final todos los hombres
tendrán una segunda oportunidad de reconciliarse
con Dios y ser restaurados a la comunión eterna
con Dios.
3. El materialismo.- El hombre es simplemente un
ser material, cuando muere simplemente se
desintegra y se vuelve nada.
4. El aniquilamiento.- Doctrina de sectas como los
Testigos de Jehová, que plantean que la
condenación consiste simplemente en la
destrucción total del ser humano, de tal manera
que ya no sentirá nada.
5. El purgatorio. Doctrina de la iglesia católica
romana que enseña que el hombre que haya
muerto con “pecados veniales” va al purgatorio a
ser purificado y cuando lo logre se irá recién al
cielo, mientras tantos sus seres queridos aquí en
la tierra pueden ayudar con sus oraciones y misas
Sandro Mariluz 14
Teología Sistemática. Vol. II
de difuntos y lógicamente todo esto con la
intercesión de María.
La enseñanza de la Biblia sobre el futuro del hombre la
podemos resumir así:
1. Los que rechazan a Cristo van al Hades donde
sus almas son atormentadas (Lc. 16:20-23). En la
segunda venida de Cristo con su iglesia, todos los
muertos incrédulos resucitarán, es decir, recibirán
un cuerpo, serán juzgados en el juicio del trono
blanco y con cuerpo, alma y espíritu serán
arrojados al infierno eternamente(Ap. 20:11-15).
Allí experimentarán sufrimiento físico (Mr. 9:43-
48), sufrimiento emocional, en Lc. 16:20-23 la
palabra traducia tormento es la palabra griega
“basanos”, que tiene la misma raíz e la palabra
“basanizo” que se traduce “fatigado”, “afligido”. Y
lógicamente el peor sufrimiento será el espiritual
que será el sentirse separados de Dios
eternamente.
2. Los que reciben a Cristo cuando mueren van ala
presencia de Dios, pero sólo en alma y espíritu
(Hch. 7:55-60, Fil. 1:21-23, 2 Co. 5:8). Cuando
Cristo vuelva por su iglesia los que estén muertos
resucitarán y los que estén vivos serán
arrebatados, en ambos casos todos recibirán un
cuerpo de gloria semejante al cuerpo que tiene
nuestro Señor y así estaremos eternamente con
Él (1 Co. 15:50-57, Ap. 22:1-5).
Sandro Mariluz 15
Teología Sistemática. Vol. II
“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre
no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción
hereda la incorrupción. He aquí, os digo un misterio:
No todos dormiremos; pero todos seremos
transformados, en un momento, en un abrir y cerrar
de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la
trompeta, y los muertos serán resucitados
incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
Porque es necesario que esto corruptible se vista de
incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
Y cuando esto corruptible se haya vestido de
incorrupción, y esto mortal se haya vestido de
inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que
está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde
está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu
victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado,
y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas
a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro
Señor Jesucristo.
(1 Co. 15:50-57)
“
Después me mostró un río limpio de agua de vida,
resplandeciente como cristal, que salía del trono de
Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad,
y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida,
que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y
las hojas del árbol eran para la sanidad de las
naciones. Y no habrá más maldición; y el trono de
Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le
servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en
sus frentes. No habrá allí más noche; y no tienen
Sandro Mariluz 16
Teología Sistemática. Vol. II
necesidad de luz de lámpara, ni de luz del sol, porque
Dios el Señor los iluminará; y reinarán por los siglos
de los siglos
(Ap. 22:1-5)
Doctrina del pecado
(Hamartología)
La palabra pecado se menciona 386 veces en la versión
Reyna Valera, sin contar otras palabras que se usan
como sinónimas, como veremos más adelante. Tenemos
entonces que el pecado es un tema recurrente y crucial
en las Escrituras. Realmente si el pecado no hubiera
existido, tampoco Cristo hubiera existido como Dios-
Hombre. Pero ¿Qué es el pecado?
Se han dado muchas definiciones teológicas pare el
pecado. Veamos algunas de ellas:
“El pecado es la falta de conformidad a la ley moral de
Dios, ya sea por hecho, disposición o estado”
(A.H. Strong)
“El pecado es una trasgresión a la ley divina o una falta
de conformidad a esa ley”
(Charles Hodge)
Sandro Mariluz 17
Teología Sistemática. Vol. II
“En última instancia se puede definir el pecado como
cualquier cosa en la cual la criatura no expresa el
carácter santo del Creador o es contraria a ese carácter”
(James Oliver Buswell)
“El pecado es la inquieta renuencia de parte de la
criatura de permanecer en la esfera y la limitación en la
cual el Creador, guiado por infinita sabiduría, lo había
puesto”
(L.S. Chafer)
Mi definición teniendo en cuenta como entró el pecado
en el hombre, a través de Adán, es la siguiente:
“Pecado es poner otra voluntad en oposición a la
voluntad de Dios”
TÉRMINOS HEBREOS Y GRIEGOS
Como muchos otros conceptos en la Biblia, que por ser
tan profundos no se pueden definir con una sola palabra,
el pecado también, por ser un concepto tan amplio,
necesita de diferentes términos, cada uno aportando
algún énfasis, para poder captar el concepto global.
En el Antiguo testamento la palabra más usada es la
palabra “hat”, que lleva la idea de “errar en el blanco”,
“fallar”, en Jueces 20:16 se usa esta palabra en un
sentido natural: “De toda aquella gente había setecientos
hombres escogidos, que eran zurdos, todos los cuales
Sandro Mariluz 18
Teología Sistemática. Vol. II
tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no
erraban”.
Cuando este pasaje esta hablando de “errar” está
usando el término “hat”. Vemos, según esta palabra, que
pecado es “fallar”, Dios nos exige que demos en un
“blanco” y “erramos”.
Otra palabra hebrea es “pas”, lleva la connotación de
“romper relaciones”, “rebelarse”. Esta palabra se traduce
“apartarse” en 1 Reyes 12:19. Vemos aquí el concepto
de que pecado es “romper relaciones con Dios”, “hacer
un revolución contra Dios”, que es, precisamente, lo que
hizo Satanás.
Otra palabra es “woh”, lleva la idea de “torcer
deliberadamente”, se traduce “torcer” en Lamentaciones
3:9. De aquí viene la palabra “awon” que se traduce
“iniquidad”, habla de una maldad deliberada, conciente.
También se usa la palabra “sagah” que nos da la idea
de “desviarse del camino correcto”, esta es la palabra
que se usa cuando se habla de ovejas que se han
descarriado (Ezq. 34:6). Hay que señalar aquí que esta
“desviación” puede ser por equivocación o involuntaria,
pero aún así sigue siendo una “desviación”.
Finalmente hay dos palabras que se encuentran poco,
pero también aportan al concepto bíblico de pecado, son
la palabra “rasa” que significa “actuar con maldad” y
“amal” que se refiere ha “hacer mal a otros”.
Sandro Mariluz 19
Teología Sistemática. Vol. II
Cuando vamos al Nuevo Testamento también
encontramos diversos términos que nos dan luces sobre
lo que realmente es el pecado.
La principal palabra griega es “hamartia”, se usa 178
veces, y la idea es equivalente al hebreo “hat”, es decir,
“errar al blanco”. La palabra se origina en el griego
clásico, donde se usaba, por ejemplo, para señalar a una
flecha que fue lanzada y no dio en el blanco.
Los escritores del Nuevo Testamento, en especial Pablo,
le dan a “hamartia” un significado teológico muy especial,
ya que esta palabra no se usa para hablar de “los
pecados”, sino “del pecado”. Es decir hay que distinguir
entre los actos individuales y específicos que son
“nuestros pecados”, de nuestro “estado de pecado”. Los
pecados (en plural) son los actos que cometemos, el
pecado (en singular) es nuestra naturaleza interior que
nos impulsa pecar. Por eso cuando Juan el bautista vio a
Jesús dijo: “He aquí el cordero de Dios que quita el
pecado del mundo” (Jn. 1:29). Juan no dijo: “El cordero
de Dios que quita los pecados del mundo”. Jesús vino
para que tengamos el perdón de nuestros pecados, es
decir de todas aquellas cosas que hemos hecho, pero lo
más importante es que vino a quitar la raíz del problema
que es esa naturaleza pecaminosa que esta dentro de
nosotros, ese principio que nos impulsa a pecar.
Es como una persona que tiene cáncer al cerebro y
como consecuencia le duele la cabeza, lógicamente hay
que calmar ese dolor de cabeza, pero el problema real
no es el dolor de cabeza, el problema es el cáncer, la
verdadera solución sería extirpar el cáncer. Igualmente el
Sandro Mariluz 20
Teología Sistemática. Vol. II
problema del hombre es la naturaleza pecaminosa que
heredamos de Adán, producto de esa naturaleza
pecaminosa, es que el hombre, miente, adultera y se
emborracha. Pero, repito, el problema de fondo es el
pecado que mora en el hombre y la solución real es
extirpar ese cáncer llamado pecado, y Jesús vino
precisamente para extirpar ese cáncer.
La palabra “paraptoma” se usa 19 veces, se traduce de
diferentes maneras: “ofensa”, “delito”, “falta”. Esta
palabra , a su vez, viene de la palabra “pipto” que se
traduce “caer”. El énfasis tiene que ver con hacer algo en
contra o en daño de otra persona, lógicamente la primera
persona a quien dañamos cuando pecamos es Dios
mismo.
Otra palabra es “parábasis”, que significa algo así como
“pasarse de la raya”, “ir más allá de la línea permitida”,
se traduce “trasgresión” o “infracción”. Es como si Dios
dijera: “hasta aquí nomás puedes llegar, este es el límite”
y nosotros nos atrevemos a ir más allá de los límites
puestos por Dios.
La palabra “asebeia” se menciona 5 veces, se traduce
normalmente “impiedad”, hace énfasis a una conducta
contraria a la “piedad” (eusebia), el prefijo “a” significa
“sin”.
También tenemos “anomia”, que significa “sin ley”,
nuevamente tenemos el prefijo “a”, y la palabra “nomia”
es ley, vale decir que la traducción literal sería “sin ley”,
alguien no vive de acuerdo a ley de Dios.
Sandro Mariluz 21
Teología Sistemática. Vol. II
La palabra “kakia”, se menciona doce veces, se traduce
generalmente “maldad” o “malicia”, habla de una maldad
que es inherente al ser humano, es una maldad que esta
“en los huesos” del hombre.
Otra palabra interesante es “poneria”, que da la idea de
una depravación moral y espiritual del ser humano.
Cuando se hace referencia al mal que se le hace a otra
persona se usa generalmente la palabra “adikia”, que
se traduce “injusticia”, y por último, hay otra palabra
interesante que se traduce “deuda”, es la palabra
“ofeilema”, aquí vemos el pecado con respecto a Dios,
comparado con una deuda con Dios.
Todos estos términos añaden algún detalle adicional
sobre lo que es realmente el pecado para Dios, vemos
que tiene varios ángulos, desde el pecado como un
principio que está dentro de nosotros, y de allí se
manifiesta en actos de injusticia, contrarios a la ley de
Dios afectando también a nuestros semejantes, es decir,
el pecado no solo afecta nuestra relación con Dios,
también afecta nuestra relación con otras personas, de
allí es que vienen los conflictos, la violencia y la maldad.
También debemos señalar que el pecado no es eterno,
es decir, no estuvo siempre presente, hubo algún tiempo
donde no existía el pecado, el pecado se originó en el
universo a través de la rebelión de Satanás y entró en la
tierra a través del pecado de Adán. Esto es lo que
enseña la Biblia y contradice las enseñanzas de sectas,
sobre todo de origen oriental, que enseñan que el bien y
Sandro Mariluz 22
Teología Sistemática. Vol. II
el mal siempre existieron y que ambos son necesarios
para que exista un equilibrio (como el ying yang).
UNIVERSALIDAD DEL PECADO
La Biblia enseña con toda claridad que toda la raza
humana esta contaminada por el pecado, es una
herencia que pasó generación tras generación
empezando desde Adán (1 Re. 8:46, Pr. 20:9, Jer. 17:9,
Ec. 7:20, Is. 64:6, Rm. 3:23, Stg. 3:2), de tal manera que,
fuera de Jesucristo, no ha existido hombre o mujer que
no haya pecado, sin embargo, sobre este punto se han
sostenido varias posturas:
a) La postura liberal. Sostiene que toda la historia
registrada en la Biblia es una leyenda, ni
siquiera el mismo Adán existió, así que toda esa
historia de la caída no tiene nada que ver con la
realidad.
b) La postura pelagiana. Recibe el nombre por
Pelagio, teólogo británico que enseñó que el
pecado solo le afecto al mismo Adán y no hay
ninguna consecuencia para el resto de la
humanidad.
c) La postura arminiana. Postura enseñada por el
teólogo holandés Armiño, que sostiene que el
pecado de Adán solo debilitó la voluntad
humana para luchar contra el pecado, pero no
Sandro Mariluz 23
Teología Sistemática. Vol. II
destruyó en el hombre su capacidad de vivir sin
pecado.
d) La postura evangélica. Esta postura fue
enseñada de manera sistemática por Agustín de
Hipona y es la que aceptamos la gran mayoría
de las iglesias. Esta enseñanza es clara en la
Biblia: hay una unidad en la raza humana y a
través de Adán el pecado entró y pasó a toda la
humanidad. “Por tanto, como el pecado entró
en el mundo por un hombre, y por el pecado
la muerte, así la muerte pasó a todos los
hombres, por cuanto todos pecaron” (Rm.
5:12).
EL PECADO EN EL CREYENTE
Los creyentes debemos entender cual es nuestra
situación con respecto al pecado después de recibir a
Cristo. El no entender claramente esta situación puede
llevarnos a vivir vidas mediocres y derrotadas.
Un pasaje clave para entender esta doctrina es el
capítulo 6 de Romanos, en este precioso capítulo
encontramos enseñanzas, que si logramos entenderlas,
traerán una liberación maravillosa sobre nuestras vidas.
Veamos las principales:
a) Nuestro viejo hombre fue crucificado junto
con Cristo, es decir, está muerto. “sabiendo
esto, que nuestro viejo hombre fue
Sandro Mariluz 24
Teología Sistemática. Vol. II
crucificado juntamente con él, para que el
cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que
no sirvamos más al pecado” (vrs. 6).
b) Esta verdad es algo de la cual debemos
apropiarnos. La palabra “consideraos” en el
verso 11, es la palabra “logizomai”, que se
traduce también “pensar”. Entonces, desde el
punto de vista espiritual el asunto está hecho,
Jesús crucificó nuestro viejo hombre, “mató” a
nuestra naturaleza pecaminosa, nuestra parte es
apropiarnos de este hecho por la fe, esto tiene
que ver con la renovación de nuestra mente,
tenemos que pensar como gente libre de la
esclavitud del pecado. “Así también vosotros
consideraos muertos al pecado, pero vivos
para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”
(11).
c) El pecado y no tiene poder sobre nosotros.
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo
mortal, para que le obedezcáis en sus
concupiscencias” (vr. 12), “Porque el pecado
no se enseñoreará de vosotros; pues no
estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (14).
d) Ya hemos sido libertados del pecado. “Y
libertados del pecado, sois hechos siervos de
la justicia” (vr. 18).
e) Es nuestra decisión si nuestros cuerpos
servirán al pecado o a la santidad. “Humana
Sandro Mariluz 25
Teología Sistemática. Vol. II
cosa digo, por la flaqueza de vuestra carne:
que como para iniquidad presentasteis
vuestros miembros a servir a la inmundicia y
a la iniquidad, así ahora para santidad
presentéis vuestros miembros a servir a la
justicia” (vr. 19).
De estos versículos podemos concluir que nuestra
naturaleza pecaminosa ya fue crucificada, ya no tiene
poder sobre nosotros, el problema ahora esta en la
mente. Cuando no conocíamos al Señor pecábamos por
naturaleza, había un viejo hombre que nos obligaba a
pecar, y no podíamos evitarlo. Ahora que estamos en
Cristo, pecamos por costumbre, es decir, nos hemos
habituado a pecar, pero ahora tenemos que cambiar de
hábito, tenemos que habituarnos a ser santos.
EL PROCESO DEL PECADO
El pecado empieza primero por los sentidos. Algo que
vemos u oímos envía un mensaje a nuestra mente, esta
genera un pensamiento, el pensamiento genera un
deseo, el deseo genera una acción. Toda acción
empieza con un pensamiento, aún acciones rutinarias
como caminar, lavarnos la cara, llevarnos una cuchara a
la boca, todas estas acciones empiezan en el cerebro.
Primero se genera un pensamiento, luego el cerebro
envía la orden a nuestros miembros y se produce la
acción. Por ejemplo, una persona antes caer en
adulterio, primero adulteró en su mente, antes de
consumar el acto de adulterio, esta persona primero
Sandro Mariluz 26
Teología Sistemática. Vol. II
estuvo pensando en la otra y alimentando en su mente
pensamientos de adulterio, finalmente consumó el acto.
Las empresas saben de este principio, por eso las
grandes empresas invierten grandes cantidades de
dinero en publicidad, ellos saben que las imágenes
penetran en la mente de los televidentes y producen un
pensamiento, este pensamiento luego se convierte en
una acción, en el caso de la publicidad motivan al
televidente a comprar cierto producto.
Debemos tener cuidado lo que entra por nuestros ojos, el
proceso del pecado empieza por lo que entra en nuestra
mente, esta imagen genera un pensamiento o un deseo,
luego se consuma el pecado y el siguiente paso es tratar
de esconder el pecado que se ha cometido. Cuando
analizamos el proceso que siguieron algunos personajes
bíblicos, vemos que se cumple este proceso y podemos
resumir este proceso en cuatro verbos:
1. Ver.
2. Codiciar.
3. Tomar.
4. Esconder.
Veamos tres ejemplos:
El ejemplo de Adán
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y
que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para
Sandro Mariluz 27
Teología Sistemática. Vol. II
alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y
dio también a su marido, el cual comió así como ella”
(Gn. 3:6)
Tenemos aquí el caso de Eva, el texto dice que primero
Eva “vio” el fruto prohibido, la visión de este fruto produjo
un deseo en su corazón, ella empezó a “codiciar”, es
decir, la visión del fruto generó un pensamiento, ella
alimentó este pensamiento y finalmente “tomó” del fruto
prohibido. Lo restante fue “esconderse” (vrs. 8).
El ejemplo de Acán
“Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy
bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de
oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y
tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en
medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello”.
Jos. 7:21
Nuevamente vemos el mismo proceso. El pecado de
Acán empezó cuando el vio lo que no debía mirar, puso
sus ojos donde no debía. Al mirar el botín se generó un
pensamiento en su mente, podemos imaginarnos algo
así en la mente de Acán: “Que bonito manto y ese oro y
esa plata, son tan valiosos, pero Dos ha dicho que no
tomemos nada, pero que desperdicio dejar todas estas
cosas, pero no puedo tomarlo, pero tampoco hay que ser
tan radicales, todo lo que puedo hacer con estas
riquezas, no creo que tenga nada de malo, pero....”. Es
decir Acán comenzó a batallar primero en su mente, es
Sandro Mariluz 28
Teología Sistemática. Vol. II
allí donde se concibe el pecado, todos pecamos primero
en nuestra mente y luego pecamos con nuestros actos,
toda acción empieza con un pensamiento. Acán codició,
luego tomó, vale decir, consumó su pecado, lo último era
esconderlo. Siempre es así.
El ejemplo de David
“
Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó
David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la
casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se
estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió
David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron:
Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías
heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a
él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su
inmundicia, y se volvió a su casa”.
2 Sam. 11:2-4
Nuevamente se repite el mismo proceso, el pecado de
David empezó cuando el “vio” a Betsabé, luego empezó
a pensar en ella, preguntó por ella, se imaginaba en su
mente estando con ella, el daba vueltas y vueltas en la
cabeza la idea de estar con Betsabé, es decir, la codició,
finalmente la tomó. El resto de la historia continua con
los esfuerzos de David por ocultar su pecado, llegando
incluso a idear la muerte del esposo de Betsabé.
Ver, codiciar, tomar y esconder. Ese es el proceso y
empieza “viendo”. Por esta razón debemos tener cuidado
con lo que entra por nuestros ojos, las cosas que vemos,
Sandro Mariluz 29
Teología Sistemática. Vol. II
las películas, los programas de televisión, las revistas y
todo aquello que pueda enviar a nuestra mente un
pensamiento pecaminoso, debemos evitarlo. Debemos
seguir el ejemplo de Job, quien hizo un pacto con sus
ojos:
Hice pacto con mis ojos;
¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
Job 31:1
Un pacto es un compromiso con Dios de no mirar
cosas que puedan alimentar nuestra carne y generar
un pensamiento de pecado, porque una vez que
sembramos un pensamiento, quedamos
“embarazados” de este pensamiento y finalmente
este pensamiento producirá una acción. El salmista
lo dijo de la siguiente manera:
He aquí, el impío concibió maldad,
Se preñó de iniquidad,
Y dio a luz engaño.
Slm. 7.14
Como vemos, una vez que concebimos un pensamiento
de pecado y lo alimentamos en nuestra mente,
automáticamente “nos preñamos” y como consecuencia
cometeremos actos pecaminosos. Por eso esta batalla
contra el pecado hay que ganarla desde sus primeras
instancias, evitando ver aquellas cosas que puedan
sembrar en nuestra mente el pecado.
Sandro Mariluz 30
Teología Sistemática. Vol. II
Esta claro, entonces, que al pecado hay que atacarlo de
raíz y su primera etapa, pero si aún así cedemos ante la
tentación, nos queda la obra intercesora de Cristo y el
poder de su sangre. Solo tenemos que confesarlo,
pedirle perdón a Dios y seguir luchando contra el pecado
(1 Jn. 1:7-9).
EL PECADO IMPERDONABLE
Se ha dicho y se ha escrito mucho sobre este pecado
que es mencionado en Mt. 12:31-32. Incluso muchos se
preguntan si este pecado lo puede cometer ahora un
creyente. Para entender la enseñanza de este pasaje
debemos tener en cuenta el contexto del pasaje, pero
también, debemos considerar las distintas épocas o
dispensaciones.
Debemos tener en cuenta que cuando Cristo dijo estas
palabras, Él estaba físicamente aquí en la tierra, Él
estaba cumpliendo su ministerio aquí en la tierra de
manera visible y los milagros que Jesús estaba obrando,
demostraban que Él era el Mesías prometido. Si leemos
el verso 23 vemos que la pregunta era si Jesús era el
hijo de David, es decir, el Mesías. Entonces el centro de
la cuestión es si ellos aceptaban el testimonio de sus
milagros acerca de que Jesús era el Mesías o no. Ellos
no aceptaron este testimonio, rechazaron a Cristo y
atribuyeron al diablo las obras que Cristo realizaba.
Ahora en esta etapa o dispensación Cristo ya no está
presente físicamente, ahora el testimonio de que Jesús
Sandro Mariluz 31
Teología Sistemática. Vol. II
es el Mesías lo da el Espíritu Santo, es el Espíritu quien
testifica a la gente de que Jesús es el Cristo, si la gente
acepta el testimonio del Espíritu, aceptará a Cristo y
serán salvos. Si la gente no acepta el testimonio del
Espíritu, rechazarán a Cristo como lo hicieron aquellos
que vieron a Jesús obrar milagros, para esta gente que
rechaza el testimonio del Espíritu, ya no hay ninguna
esperanza: han blasfemado contra el Espíritu Santo.
EL PECADO DE MUERTE
Este es otro concepto que también ha traído polémicas y
confusiones. La frase es mencionada en 1 Jn. 5:16. Para
entenderla tenemos que tener en cuenta el resto de la
Biblia. Lo más coherente es ver este pecado no como un
pecado en particular, dicho de otro modo, no podemos
decir: “el pecado de muerte es este o aquel”. El pecado
de muerte es aquel pecado que lleva al creyente a la
muerte física. No en todos los creyentes es el mismo
pecado, pero la Biblia nos muestra claramente que hay
pecados por los cuales el Señor no tiene otra opción que
quitarnos la vida. Tenemos algunos ejemplos en la Biblia:
1. Para Ananiás y Safira el pecado de muerte
consistió en mentir a los apóstoles. Hch. 5:1-11.
2. Para el fornicario de Corinto el pecado de muerte
consistió en la fornicación. (1 Co. 5:1-5).
Sandro Mariluz 32
Teología Sistemática. Vol. II
3. Para algunos hermanos de Corinto el pecado de
muerte consistió en tomar la santa cena
indignamente. (1 Co. 11:30).
En los tres casos mencionados estos creyentes murieron
físicamente, su estado de pecado los llevó a la muerte
física, aunque vemos claramente que no cometieron el
mismo pecado, pero la consecuencia fue la misma: la
muerte. No a todos Dios los juzga igual, porque depende
de su grado de madurez, su nivel de conocimiento y su
grado de revelación de Dios. Dios no juzga igual el
pecado de un nuevo creyente que el pecado de un
pastor, tomemos en cuenta lo que dice Lucas 12:48:
Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de
azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a
quien se haya dado mucho, mucho se le demandará;
y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
Lc. 12:48
Para terminar este tema debemos reflexionar sobre 1 Jn.
5:18 que es la última vez donde se menciona la palabra
pecado, es algo así como la conclusión del tema para los
creyentes.
“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no
practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado
por Dios le guarda, y el maligno no le toca”.
El verso empieza con la palabra “oudamen”, que significa
“conocer”, “entender”. Debemos entender que el que ha
nacido de Dios no práctica el pecado, no peca como algo
normal, no peca como un hábito, puede pecar por
Sandro Mariluz 33
Teología Sistemática. Vol. II
descuido, y de hecho lo hacemos, pero no es su manera
natural de vivir, no es su “habitad”.
Algo que es digno de resaltar es la frase “pues Aquel que
fue engendrado por Dios le guarda”. En el griego esta
frase es difícil de traducir, normalmente se asume que
Aquel que fue engendrado por Dios se refiere a Jesús, y
es Él quien nos guarda, pero como el texto esta
hablando de aquellos que han sido nacidos o
engendrados por Dios, es decir, los creyentes, también
se puede traducir en el sentido de que aquel que ha
nacido de Dios, que ha sido engendrado por Dios, oséa,
el creyente, se guarda a si mismo. Algunas traducciones
mencionan así el texto, que el que es nacido de Dios se
cuida a sí mismo y de esta manera el maligno no le toca.
Ambas traducciones tienen el respaldo del resto de la
Escritura. Vale decir, que ambas cosas son ciertas:
Jesús nos cuida para que no caigamos en pecado, pero
nosotros también debemos cuidarnos a nosotros
mismos, si hacemos nuestra parte, Jesús hará la suya y
el maligno no nos tocará.
Sandro Mariluz 34
Teología Sistemática. Vol. II
Doctrina del pecado
(Hamartología)
La palabra pecado se menciona 386 veces en la versión
Reyna Valera, sin contar otras palabras que se usan
como sinónimas, como veremos más adelante. Tenemos
entonces que el pecado es un tema recurrente y crucial
en las Escrituras. Realmente si el pecado no hubiera
existido, tampoco Cristo hubiera existido como Dios-
Hombre. Pero ¿Qué es el pecado?
Se han dado muchas definiciones teológicas pare el
pecado. Veamos algunas de ellas:
“El pecado es la falta de conformidad a la ley moral de
Dios, ya sea por hecho, disposición o estado”
(A.H. Strong)
Sandro Mariluz 35
Teología Sistemática. Vol. II
“El pecado es una trasgresión a la ley divina o una falta
de conformidad a esa ley”
(Charles Hodge)
“En última instancia se puede definir el pecado como
cualquier cosa en la cual la criatura no expresa el
carácter santo del Creador o es contraria a ese carácter”
(James Oliver Buswell)
“El pecado es la inquieta renuencia de parte de la
criatura de permanecer en la esfera y la limitación en la
cual el Creador, guiado por infinita sabiduría, lo había
puesto”
(L.S. Chafer)
Mi definición teniendo en cuenta como entró el pecado
en el hombre, a través de Adán, es la siguiente:
“Pecado es poner otra voluntad en oposición a la
voluntad de Dios”
TÉRMINOS HEBREOS Y GRIEGOS
Como muchos otros conceptos en la Biblia, que por ser
tan profundos no se pueden definir con una sola palabra,
el pecado también, por ser un concepto tan amplio,
necesita de diferentes términos, cada uno aportando
algún énfasis, para poder captar el concepto global.
En el Antiguo testamento la palabra más usada es la
palabra “hat”, que lleva la idea de “errar en el blanco”,
Sandro Mariluz 36
Teología Sistemática. Vol. II
“fallar”, en Jueces 20:16 se usa esta palabra en un
sentido natural: “De toda aquella gente había setecientos
hombres escogidos, que eran zurdos, todos los cuales
tiraban una piedra con la honda a un cabello, y no
erraban”.
Cuando este pasaje esta hablando de “errar” está
usando el término “hat”. Vemos, según esta palabra, que
pecado es “fallar”, Dios nos exige que demos en un
“blanco” y “erramos”.
Otra palabra hebrea es “pas”, lleva la connotación de
“romper relaciones”, “rebelarse”. Esta palabra se traduce
“apartarse” en 1 Reyes 12:19. Vemos aquí el concepto
de que pecado es “romper relaciones con Dios”, “hacer
un revolución contra Dios”, que es, precisamente, lo que
hizo Satanás.
Otra palabra es “woh”, lleva la idea de “torcer
deliberadamente”, se traduce “torcer” en Lamentaciones
3:9. De aquí viene la palabra “awon” que se traduce
“iniquidad”, habla de una maldad deliberada, conciente.
También se usa la palabra “sagah” que nos da la idea
de “desviarse del camino correcto”, esta es la palabra
que se usa cuando se habla de ovejas que se han
descarriado (Ezq. 34:6). Hay que señalar aquí que esta
“desviación” puede ser por equivocación o involuntaria,
pero aún así sigue siendo una “desviación”.
Finalmente hay dos palabras que se encuentran poco,
pero también aportan al concepto bíblico de pecado, son
Sandro Mariluz 37
Teología Sistemática. Vol. II
la palabra “rasa” que significa “actuar con maldad” y
“amal” que se refiere ha “hacer mal a otros”.
Cuando vamos al Nuevo Testamento también
encontramos diversos términos que nos dan luces sobre
lo que realmente es el pecado.
La principal palabra griega es “hamartia”, se usa 178
veces, y la idea es equivalente al hebreo “hat”, es decir,
“errar al blanco”. La palabra se origina en el griego
clásico, donde se usaba, por ejemplo, para señalar a una
flecha que fue lanzada y no dio en el blanco.
Los escritores del Nuevo Testamento, en especial Pablo,
le dan a “hamartia” un significado teológico muy especial,
ya que esta palabra no se usa para hablar de “los
pecados”, sino “del pecado”. Es decir hay que distinguir
entre los actos individuales y específicos que son
“nuestros pecados”, de nuestro “estado de pecado”. Los
pecados (en plural) son los actos que cometemos, el
pecado (en singular) es nuestra naturaleza interior que
nos impulsa pecar. Por eso cuando Juan el bautista vio a
Jesús dijo: “He aquí el cordero de Dios que quita el
pecado del mundo” (Jn. 1:29). Juan no dijo: “El cordero
de Dios que quita los pecados del mundo”. Jesús vino
para que tengamos el perdón de nuestros pecados, es
decir de todas aquellas cosas que hemos hecho, pero lo
más importante es que vino a quitar la raíz del problema
que es esa naturaleza pecaminosa que esta dentro de
nosotros, ese principio que nos impulsa a pecar.
Es como una persona que tiene cáncer al cerebro y
como consecuencia le duele la cabeza, lógicamente hay
Sandro Mariluz 38
Teología Sistemática. Vol. II
que calmar ese dolor de cabeza, pero el problema real
no es el dolor de cabeza, el problema es el cáncer, la
verdadera solución sería extirpar el cáncer. Igualmente el
problema del hombre es la naturaleza pecaminosa que
heredamos de Adán, producto de esa naturaleza
pecaminosa, es que el hombre, miente, adultera y se
emborracha. Pero, repito, el problema de fondo es el
pecado que mora en el hombre y la solución real es
extirpar ese cáncer llamado pecado, y Jesús vino
precisamente para extirpar ese cáncer.
La palabra “paraptoma” se usa 19 veces, se traduce de
diferentes maneras: “ofensa”, “delito”, “falta”. Esta
palabra , a su vez, viene de la palabra “pipto” que se
traduce “caer”. El énfasis tiene que ver con hacer algo en
contra o en daño de otra persona, lógicamente la primera
persona a quien dañamos cuando pecamos es Dios
mismo.
Otra palabra es “parábasis”, que significa algo así como
“pasarse de la raya”, “ir más allá de la línea permitida”,
se traduce “trasgresión” o “infracción”. Es como si Dios
dijera: “hasta aquí nomás puedes llegar, este es el límite”
y nosotros nos atrevemos a ir más allá de los límites
puestos por Dios.
La palabra “asebeia” se menciona 5 veces, se traduce
normalmente “impiedad”, hace énfasis a una conducta
contraria a la “piedad” (eusebia), el prefijo “a” significa
“sin”.
También tenemos “anomia”, que significa “sin ley”,
nuevamente tenemos el prefijo “a”, y la palabra “nomia”
Sandro Mariluz 39
Teología Sistemática. Vol. II
es ley, vale decir que la traducción literal sería “sin ley”,
alguien no vive de acuerdo a ley de Dios.
La palabra “kakia”, se menciona doce veces, se traduce
generalmente “maldad” o “malicia”, habla de una maldad
que es inherente al ser humano, es una maldad que esta
“en los huesos” del hombre.
Otra palabra interesante es “poneria”, que da la idea de
una depravación moral y espiritual del ser humano.
Cuando se hace referencia al mal que se le hace a otra
persona se usa generalmente la palabra “adikia”, que
se traduce “injusticia”, y por último, hay otra palabra
interesante que se traduce “deuda”, es la palabra
“ofeilema”, aquí vemos el pecado con respecto a Dios,
comparado con una deuda con Dios.
Todos estos términos añaden algún detalle adicional
sobre lo que es realmente el pecado para Dios, vemos
que tiene varios ángulos, desde el pecado como un
principio que está dentro de nosotros, y de allí se
manifiesta en actos de injusticia, contrarios a la ley de
Dios afectando también a nuestros semejantes, es decir,
el pecado no solo afecta nuestra relación con Dios,
también afecta nuestra relación con otras personas, de
allí es que vienen los conflictos, la violencia y la maldad.
También debemos señalar que el pecado no es eterno,
es decir, no estuvo siempre presente, hubo algún tiempo
donde no existía el pecado, el pecado se originó en el
universo a través de la rebelión de Satanás y entró en la
Sandro Mariluz 40
Teología Sistemática. Vol. II
tierra a través del pecado de Adán. Esto es lo que
enseña la Biblia y contradice las enseñanzas de sectas,
sobre todo de origen oriental, que enseñan que el bien y
el mal siempre existieron y que ambos son necesarios
para que exista un equilibrio (como el ying yang).
UNIVERSALIDAD DEL PECADO
La Biblia enseña con toda claridad que toda la raza
humana esta contaminada por el pecado, es una
herencia que pasó generación tras generación
empezando desde Adán (1 Re. 8:46, Pr. 20:9, Jer. 17:9,
Ec. 7:20, Is. 64:6, Rm. 3:23, Stg. 3:2), de tal manera que,
fuera de Jesucristo, no ha existido hombre o mujer que
no haya pecado, sin embargo, sobre este punto se han
sostenido varias posturas:
e) La postura liberal. Sostiene que toda la historia
registrada en la Biblia es una leyenda, ni
siquiera el mismo Adán existió, así que toda esa
historia de la caída no tiene nada que ver con la
realidad.
f) La postura pelagiana. Recibe el nombre por
Pelagio, teólogo británico que enseñó que el
pecado solo le afecto al mismo Adán y no hay
ninguna consecuencia para el resto de la
humanidad.
g) La postura arminiana. Postura enseñada por el
teólogo holandés Armiño, que sostiene que el
Sandro Mariluz 41
Teología Sistemática. Vol. II
pecado de Adán solo debilitó la voluntad
humana para luchar contra el pecado, pero no
destruyó en el hombre su capacidad de vivir sin
pecado.
h) La postura evangélica. Esta postura fue
enseñada de manera sistemática por Agustín de
Hipona y es la que aceptamos la gran mayoría
de las iglesias. Esta enseñanza es clara en la
Biblia: hay una unidad en la raza humana y a
través de Adán el pecado entró y pasó a toda la
humanidad. “Por tanto, como el pecado entró
en el mundo por un hombre, y por el pecado
la muerte, así la muerte pasó a todos los
hombres, por cuanto todos pecaron” (Rm.
5:12).
EL PECADO EN EL CREYENTE
Los creyentes debemos entender cual es nuestra
situación con respecto al pecado después de recibir a
Cristo. El no entender claramente esta situación puede
llevarnos a vivir vidas mediocres y derrotadas.
Un pasaje clave para entender esta doctrina es el
capítulo 6 de Romanos, en este precioso capítulo
encontramos enseñanzas, que si logramos entenderlas,
traerán una liberación maravillosa sobre nuestras vidas.
Veamos las principales:
Sandro Mariluz 42
Teología Sistemática. Vol. II
f) Nuestro viejo hombre fue crucificado junto
con Cristo, es decir, está muerto. “sabiendo
esto, que nuestro viejo hombre fue
crucificado juntamente con él, para que el
cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que
no sirvamos más al pecado” (vrs. 6).
g) Esta verdad es algo de la cual debemos
apropiarnos. La palabra “consideraos” en el
verso 11, es la palabra “logizomai”, que se
traduce también “pensar”. Entonces, desde el
punto de vista espiritual el asunto está hecho,
Jesús crucificó nuestro viejo hombre, “mató” a
nuestra naturaleza pecaminosa, nuestra parte es
apropiarnos de este hecho por la fe, esto tiene
que ver con la renovación de nuestra mente,
tenemos que pensar como gente libre de la
esclavitud del pecado. “Así también vosotros
consideraos muertos al pecado, pero vivos
para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro”
(11).
h) El pecado y no tiene poder sobre nosotros.
“No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo
mortal, para que le obedezcáis en sus
concupiscencias” (vr. 12), “Porque el pecado
no se enseñoreará de vosotros; pues no
estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (14).
i) Ya hemos sido libertados del pecado. “Y
libertados del pecado, sois hechos siervos de
la justicia” (vr. 18).
Sandro Mariluz 43
Teología Sistemática. Vol. II
j) Es nuestra decisión si nuestros cuerpos
servirán al pecado o a la santidad. “Humana
cosa digo, por la flaqueza de vuestra carne:
que como para iniquidad presentasteis
vuestros miembros a servir a la inmundicia y
a la iniquidad, así ahora para santidad
presentéis vuestros miembros a servir a la
justicia” (vr. 19).
De estos versículos podemos concluir que nuestra
naturaleza pecaminosa ya fue crucificada, ya no tiene
poder sobre nosotros, el problema ahora esta en la
mente. Cuando no conocíamos al Señor pecábamos por
naturaleza, había un viejo hombre que nos obligaba a
pecar, y no podíamos evitarlo. Ahora que estamos en
Cristo, pecamos por costumbre, es decir, nos hemos
habituado a pecar, pero ahora tenemos que cambiar de
hábito, tenemos que habituarnos a ser santos.
EL PROCESO DEL PECADO
El pecado empieza primero por los sentidos. Algo que
vemos u oímos envía un mensaje a nuestra mente, esta
genera un pensamiento, el pensamiento genera un
deseo, el deseo genera una acción. Toda acción
empieza con un pensamiento, aún acciones rutinarias
como caminar, lavarnos la cara, llevarnos una cuchara a
la boca, todas estas acciones empiezan en el cerebro.
Primero se genera un pensamiento, luego el cerebro
envía la orden a nuestros miembros y se produce la
Sandro Mariluz 44
Teología Sistemática. Vol. II
acción. Por ejemplo, una persona antes caer en
adulterio, primero adulteró en su mente, antes de
consumar el acto de adulterio, esta persona primero
estuvo pensando en la otra y alimentando en su mente
pensamientos de adulterio, finalmente consumó el acto.
Las empresas saben de este principio, por eso las
grandes empresas invierten grandes cantidades de
dinero en publicidad, ellos saben que las imágenes
penetran en la mente de los televidentes y producen un
pensamiento, este pensamiento luego se convierte en
una acción, en el caso de la publicidad motivan al
televidente a comprar cierto producto.
Debemos tener cuidado lo que entra por nuestros ojos, el
proceso del pecado empieza por lo que entra en nuestra
mente, esta imagen genera un pensamiento o un deseo,
luego se consuma el pecado y el siguiente paso es tratar
de esconder el pecado que se ha cometido. Cuando
analizamos el proceso que siguieron algunos personajes
bíblicos, vemos que se cumple este proceso y podemos
resumir este proceso en cuatro verbos:
5. Ver.
6. Codiciar.
7. Tomar.
8. Esconder.
Veamos tres ejemplos:
Sandro Mariluz 45
Teología Sistemática. Vol. II
El ejemplo de Adán
“Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y
que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para
alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y
dio también a su marido, el cual comió así como ella”
(Gn. 3:6)
Tenemos aquí el caso de Eva, el texto dice que primero
Eva “vio” el fruto prohibido, la visión de este fruto produjo
un deseo en su corazón, ella empezó a “codiciar”, es
decir, la visión del fruto generó un pensamiento, ella
alimentó este pensamiento y finalmente “tomó” del fruto
prohibido. Lo restante fue “esconderse” (vrs. 8).
El ejemplo de Acán
“Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy
bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de
oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y
tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en
medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello”.
Jos. 7:21
Nuevamente vemos el mismo proceso. El pecado de
Acán empezó cuando el vio lo que no debía mirar, puso
sus ojos donde no debía. Al mirar el botín se generó un
pensamiento en su mente, podemos imaginarnos algo
así en la mente de Acán: “Que bonito manto y ese oro y
esa plata, son tan valiosos, pero Dos ha dicho que no
tomemos nada, pero que desperdicio dejar todas estas
Sandro Mariluz 46
Teología Sistemática. Vol. II
cosas, pero no puedo tomarlo, pero tampoco hay que ser
tan radicales, todo lo que puedo hacer con estas
riquezas, no creo que tenga nada de malo, pero....”. Es
decir Acán comenzó a batallar primero en su mente, es
allí donde se concibe el pecado, todos pecamos primero
en nuestra mente y luego pecamos con nuestros actos,
toda acción empieza con un pensamiento. Acán codició,
luego tomó, vale decir, consumó su pecado, lo último era
esconderlo. Siempre es así.
El ejemplo de David
“
Y sucedió un día, al caer la tarde, que se levantó
David de su lecho y se paseaba sobre el terrado de la
casa real; y vio desde el terrado a una mujer que se
estaba bañando, la cual era muy hermosa. Envió
David a preguntar por aquella mujer, y le dijeron:
Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías
heteo. Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a
él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su
inmundicia, y se volvió a su casa”.
2 Sam. 11:2-4
Nuevamente se repite el mismo proceso, el pecado de
David empezó cuando el “vio” a Betsabé, luego empezó
a pensar en ella, preguntó por ella, se imaginaba en su
mente estando con ella, el daba vueltas y vueltas en la
cabeza la idea de estar con Betsabé, es decir, la codició,
finalmente la tomó. El resto de la historia continua con
los esfuerzos de David por ocultar su pecado, llegando
incluso a idear la muerte del esposo de Betsabé.
Sandro Mariluz 47
Teología Sistemática. Vol. II
Ver, codiciar, tomar y esconder. Ese es el proceso y
empieza “viendo”. Por esta razón debemos tener cuidado
con lo que entra por nuestros ojos, las cosas que vemos,
las películas, los programas de televisión, las revistas y
todo aquello que pueda enviar a nuestra mente un
pensamiento pecaminoso, debemos evitarlo. Debemos
seguir el ejemplo de Job, quien hizo un pacto con sus
ojos:
Hice pacto con mis ojos;
¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
Job 31:1
Un pacto es un compromiso con Dios de no mirar
cosas que puedan alimentar nuestra carne y generar
un pensamiento de pecado, porque una vez que
sembramos un pensamiento, quedamos
“embarazados” de este pensamiento y finalmente
este pensamiento producirá una acción. El salmista
lo dijo de la siguiente manera:
He aquí, el impío concibió maldad,
Se preñó de iniquidad,
Y dio a luz engaño.
Slm. 7.14
Como vemos, una vez que concebimos un pensamiento
de pecado y lo alimentamos en nuestra mente,
automáticamente “nos preñamos” y como consecuencia
cometeremos actos pecaminosos. Por eso esta batalla
Sandro Mariluz 48
Teología Sistemática. Vol. II
contra el pecado hay que ganarla desde sus primeras
instancias, evitando ver aquellas cosas que puedan
sembrar en nuestra mente el pecado.
Esta claro, entonces, que al pecado hay que atacarlo de
raíz y su primera etapa, pero si aún así cedemos ante la
tentación, nos queda la obra intercesora de Cristo y el
poder de su sangre. Solo tenemos que confesarlo,
pedirle perdón a Dios y seguir luchando contra el pecado
(1 Jn. 1:7-9).
EL PECADO IMPERDONABLE
Se ha dicho y se ha escrito mucho sobre este pecado
que es mencionado en Mt. 12:31-32. Incluso muchos se
preguntan si este pecado lo puede cometer ahora un
creyente. Para entender la enseñanza de este pasaje
debemos tener en cuenta el contexto del pasaje, pero
también, debemos considerar las distintas épocas o
dispensaciones.
Debemos tener en cuenta que cuando Cristo dijo estas
palabras, Él estaba físicamente aquí en la tierra, Él
estaba cumpliendo su ministerio aquí en la tierra de
manera visible y los milagros que Jesús estaba obrando,
demostraban que Él era el Mesías prometido. Si leemos
el verso 23 vemos que la pregunta era si Jesús era el
hijo de David, es decir, el Mesías. Entonces el centro de
la cuestión es si ellos aceptaban el testimonio de sus
milagros acerca de que Jesús era el Mesías o no. Ellos
Sandro Mariluz 49
Teología Sistemática. Vol. II
no aceptaron este testimonio, rechazaron a Cristo y
atribuyeron al diablo las obras que Cristo realizaba.
Ahora en esta etapa o dispensación Cristo ya no está
presente físicamente, ahora el testimonio de que Jesús
es el Mesías lo da el Espíritu Santo, es el Espíritu quien
testifica a la gente de que Jesús es el Cristo, si la gente
acepta el testimonio del Espíritu, aceptará a Cristo y
serán salvos. Si la gente no acepta el testimonio del
Espíritu, rechazarán a Cristo como lo hicieron aquellos
que vieron a Jesús obrar milagros, para esta gente que
rechaza el testimonio del Espíritu, ya no hay ninguna
esperanza: han blasfemado contra el Espíritu Santo.
EL PECADO DE MUERTE
Este es otro concepto que también ha traído polémicas y
confusiones. La frase es mencionada en 1 Jn. 5:16. Para
entenderla tenemos que tener en cuenta el resto de la
Biblia. Lo más coherente es ver este pecado no como un
pecado en particular, dicho de otro modo, no podemos
decir: “el pecado de muerte es este o aquel”. El pecado
de muerte es aquel pecado que lleva al creyente a la
muerte física. No en todos los creyentes es el mismo
pecado, pero la Biblia nos muestra claramente que hay
pecados por los cuales el Señor no tiene otra opción que
quitarnos la vida. Tenemos algunos ejemplos en la Biblia:
4. Para Ananiás y Safira el pecado de muerte
consistió en mentir a los apóstoles. Hch. 5:1-11.
Sandro Mariluz 50
Teología Sistemática. Vol. II
5. Para el fornicario de Corinto el pecado de muerte
consistió en la fornicación. (1 Co. 5:1-5).
6. Para algunos hermanos de Corinto el pecado de
muerte consistió en tomar la santa cena
indignamente. (1 Co. 11:30).
En los tres casos mencionados estos creyentes murieron
físicamente, su estado de pecado los llevó a la muerte
física, aunque vemos claramente que no cometieron el
mismo pecado, pero la consecuencia fue la misma: la
muerte. No a todos Dios los juzga igual, porque depende
de su grado de madurez, su nivel de conocimiento y su
grado de revelación de Dios. Dios no juzga igual el
pecado de un nuevo creyente que el pecado de un
pastor, tomemos en cuenta lo que dice Lucas 12:48:
Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de
azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a
quien se haya dado mucho, mucho se le demandará;
y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.
Lc. 12:48
Para terminar este tema debemos reflexionar sobre 1 Jn.
5:18 que es la última vez donde se menciona la palabra
pecado, es algo así como la conclusión del tema para los
creyentes.
“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no
practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado
por Dios le guarda, y el maligno no le toca”.
Sandro Mariluz 51
Teología Sistemática. Vol. II
El verso empieza con la palabra “oudamen”, que significa
“conocer”, “entender”. Debemos entender que el que ha
nacido de Dios no práctica el pecado, no peca como algo
normal, no peca como un hábito, puede pecar por
descuido, y de hecho lo hacemos, pero no es su manera
natural de vivir, no es su “habitad”.
Algo que es digno de resaltar es la frase “pues Aquel que
fue engendrado por Dios le guarda”. En el griego esta
frase es difícil de traducir, normalmente se asume que
Aquel que fue engendrado por Dios se refiere a Jesús, y
es Él quien nos guarda, pero como el texto esta
hablando de aquellos que han sido nacidos o
engendrados por Dios, es decir, los creyentes, también
se puede traducir en el sentido de que aquel que ha
nacido de Dios, que ha sido engendrado por Dios, oséa,
el creyente, se guarda a si mismo. Algunas traducciones
mencionan así el texto, que el que es nacido de Dios se
cuida a sí mismo y de esta manera el maligno no le toca.
Ambas traducciones tienen el respaldo del resto de la
Escritura. Vale decir, que ambas cosas son ciertas:
Jesús nos cuida para que no caigamos en pecado, pero
nosotros también debemos cuidarnos a nosotros
mismos, si hacemos nuestra parte, Jesús hará la suya y
el maligno no nos tocará.
Sandro Mariluz 52
Teología Sistemática. Vol. II
Sandro Mariluz 53