0% encontró este documento útil (0 votos)
26 vistas112 páginas

Literatura Asémica: Creación y Reflexión

El fanzine presenta ejercicios de escritura realizados en la asignatura Laboratorio de lenguaje en la Universidad Central, reflejando la importancia de la lectura y la diversidad de interpretaciones del mundo. A través de relatos diversos, se exploran temas como la muerte, los sueños y la realidad, mostrando la complejidad de la experiencia humana. Los textos, escritos por varios autores, revelan una conexión entre la vida y la muerte, así como la lucha interna de los personajes con sus propias realidades.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
26 vistas112 páginas

Literatura Asémica: Creación y Reflexión

El fanzine presenta ejercicios de escritura realizados en la asignatura Laboratorio de lenguaje en la Universidad Central, reflejando la importancia de la lectura y la diversidad de interpretaciones del mundo. A través de relatos diversos, se exploran temas como la muerte, los sueños y la realidad, mostrando la complejidad de la experiencia humana. Los textos, escritos por varios autores, revelan una conexión entre la vida y la muerte, así como la lucha interna de los personajes con sus propias realidades.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Literatura asémica de Mirtha Dermisache

(Primera y última página)

2
Todo cuenta
algo

Laboratorio
de lenguaje

3
4
Este fanzine es producto de los ejercicios
planteados en la asignatura Laboratorio de
lenguaje del pregrado en Creación Literaria de la
Universidad Central, durante el primer semestre
de 2022. Estos se llevaron a cabo bajo dos firmes
convicciones. Primero: solo escribimos en la
medida en que leemos. Segundo: son múltiples las
lecturas del universo. Todo cuenta algo.

Alejandra Flórez
Docente, Universidad Central

Gabriela Arias
Germán Benavides
Daniel Delgado
Maryem Sofía Garzón
Esteban Moreno
Natalia Niño
Paula Parra
Juan Quintero
Mayra Sánchez
Laura Sofía Urrego
Catalina Vega
Camilo Velázquez

5
6
Personajes

7
8
La visión
En la cama del cuarto del hotel campestre
se movió entre sueños hasta que se
despertó. Eran las 6 de la mañana y el lugar
todavía se cubría de sombras. Alejandro
caminó por los pasillos fríos de madera y
piso de piedra, llegó hasta el salón principal
y se sentó en un cojín a esperar. A los pocos
minutos uno de sus compañeros llegó
también al salón, y con un saludo lo sacó
abruptamente de su absorto estado.

9
—Qué pasó. ¿Está bien?

—No pude dormir bien anoche, me la pasé


teniendo sueños raros. Una mujer me
agarraba del pelo y me decía cosas al oído
que no podía entender.

—Yo también soñé cosas raras. ¿Y por lo


menos estaba buena? —dijo, entre una
risa.

—Uff solo la pude ver hasta que miré hacia


atrás. Era indiecita, pero hermosa. De
inmediato me desperté.

—Ah, bueno, menos mal. Y qué le


respondieron del ministerio, ¿al fin lo van a
trasladar a otro cargo?

—Estamos aquí para descansar del


trabajo. Hablemos de eso después —dijo
irritado.

—Ok, ok. ¿Usted sabe si el restaurante


está abierto? Tengo un hambre enorme y no
quiero llegar a la sesión con hambre.

10
—Recuerde que hay una clase antes del
desayuno. Vaya y sírvase un vaso de agua.
La de aquí la sirven de filtros de minerales y
es más rica, se lo juro. También es bueno
para su cuerpo no comer por un rato.

—Mejor voy a despertar a Natalia. Seguro


ella no tuvo problemas soñando con
indiecitas —dijo burlón.

Después de que su compañero salió del


salón, Alejandro se paró y caminó hasta el
altar. Miró por la ventana hacia el paisaje.
Poco a poco la luz del sol se tendía sobre la
vegetación y se destapaba otra mañana
hermosa sobre la sabana. La neblina se
encogía hacia los bordes de la montaña y
solo quedaban unos pedacitos de nubes
sobre las cimas. Los perros comenzaron a
ladrar. Afuera y por el frente del salón
pasaron dos mujeres en un claro estado de
preocupación y siguieron su rápido paso
hacia la entrada del hotel.

11
—¿Algo ha pasado? –les gritó Alejandro
desde la ventana.

—Necesitamos una ambulancia, urgente.

Alejandro salió rápidamente del salón y fue


a encontrarse con las mujeres. El maestro
que iba a oficiar el retiro había sufrido una
isquemia cerebral y estaba delirando. Se
dirigieron con urgencia al cuarto del
maestro y lo vieron balbuceando cosas y
cogiéndose la cabeza. El compañero de
Alejandro entró al cuarto y al verlo en ese
estado gritó.

—Tenemos que cancelar el retiro.

—Ya está todo pago. Cómo vamos a


desperdiciar todo esto –dijo Alejandro
tratando de calmarlo.

—Llamen una ambulancia.

—Ya viene en camino —respondió una de


las mujeres.

12
—¿Cómo le respondemos a los demás? —
dijo la otra mujer.

—Pues, Alejandro puede encargarse de


nosotros. Él fue el que organizó el retiro. Él
es aficionado a estas cosas. Seguramente
podrá oficiar las actividades.

Una de las mujeres caminó hasta el closet,


sacó unos ropajes y maquillaje del maestro
y se los entregó a Alejandro. Él los recibió y
se dirigió al salón. Se puso los ropajes, se
maquilló y se sentó en el cojín principal. Sus
compañeros entraron y se sentaron sin
reconocerlo. La luz del sol entró al salón y
Alejandro inhaló profundamente y se
encomendó a su maestro, el famoso Fahad
Ullih Kehn.

Camilo Velázquez



13
Polvo somos1
La gente me pregunta cómo lidiar con la
muerte a diario, no pueden creer que vea
tantos muertos en ocho horas de trabajo y
no pierda la cabeza. Los que me conocen de
día creen que los muertos me visitan en la
noche. La verdad, mi trabajo es estresante,
no por la muerte, sino por las preguntas que
me quedan después de enfrentarme a está.
¿Habrán disfrutado lo suficiente antes de
irse? ¿Habrán dejado asegurada a su
familia económicamente? ¿Estaré
haciéndole un mal a su esposa o esposo? Sin
embargo, al final de cuentas, no es mi
decisión, solo sigo órdenes, puede que no
sean órdenes de la naturaleza, pero al final
son órdenes, y toda mi vida me preparé
para ser eficaz en la obediencia. Tampoco
es que me dieran a escoger, creo que me
lavaron la cabeza para hacerlo, desde que
era una niña, indirectamente, lo hizo mi

1
Inspirado en Black and white dancer de Pina
Bausch.

14
padre, pues este se dedicaba a lo mismo
que yo.

Quien me conoce de noche sabe que los


muertos danzan conmigo, “polvo eres y en
polvo te convertirás”, es mi pasaje favorito
del libro más vendido del mundo, pues es a
lo que me dedico, a colaborarle a Dios a que
se cumpla su ciclo. Soy el ángel de la muerte,
soy la justicia y la injusticia, soy el equilibrio
natural de la vida, que es la muerte misma.

15
La gente se pregunta cómo trabajo en lo
que trabajo y no tengo pesadillas. La gente
pregunta muchas cosas, yo solo sé que mi
vida no es tan importante como las que he
quitado. Cualquier sufrimiento que pasé en
mi vida es necesario para cumplir con mi
misión. Mi misión es importante porque se
trata de respetar la libertad, bueno, en mi
trabajo de día. Mi misión nocturna es más
compleja que quitar una vida, se trata de
conservar la paz. La paz está por encima de
cualquier cosa en el mundo, pues sin paz no
hay mundo.

Soy asesina de día, soy asesina de noche.


Eso no significa que no tenga tiempo para
disfrutar, el arte me hace gozar, incluso
cuando estoy trabajando. Una muerte
indolora es arte, una muerte sin que el
paciente se dé cuenta de que va a ocurrir.

Mi madre siempre ayudó a mi padre a


soportar las tristezas y ansiedades de su
trabajo. Mi padre inició el negocio de las
eutanasias aquí en nuestra nación cuando

16
fueron legalizadas. Él, siendo médico,
estaba autorizado desde que proveyera un
lugar apto para los pacientes. Fue el
primero en crear una clínica exclusiva para
este cometido. A mi padre le preguntaban
cómo lidiaba con la muerte a diario, mi
padre solía bromear siempre, pero yo sé
que le pesaba, hacía lo que fuera para
evitar pensar en eso, así que adquirió
rituales. Le debo todo a mi maestro, mi
padre, él me enseñó cómo quitar una vida
sin dolor y cómo lidiar con eso. Él me enseñó
a danzar con el muerto, la danza de la
tierra, milenaria entre los oriundos del
Sahara cuando acompañaban a sus muertos
al más allá desde la tierra. Él me enseñó el
rito y mi madre lo perfeccionó, pues ella
siempre nos ayudó, ella siempre supo que
teníamos que lidiar con muchos muertos.

¿Cómo puedo arrebatar tantas vidas en un


día? Solo necesito bailar con el muerto,
mientras un inocente me vierte tierra fértil.
Cuanto más romántica sea la danza mejor,
cuanto más incomprensible, mejor, pues no

17
es un ritual para ojos insensibles a la
estética. Cada noche se me podría
encontrar en el salón más vacío de mi casa
siendo enterrada simbólicamente, mientras
danzo con mis muertos; cada noche mamá
me vierte tierra en la cara, ella es la
inocente, es necesaria en este ritual,
porque es el equilibrio y es quien me puede
traer de vuelta. Cada noche ella viste de
negro y yo de seda. Cada noche es un
eterno velorio. Cada día quito decenas de
vidas en la clínica de papá como médica,
cada noche quito decenas de vidas para el
gobierno, el gobierno que prometió la paz
para esta nación y está en eso cumpliendo,
gracias a mí. Soy la doctora de la muerte,
soy letal, soy la bala que disparó el creador,
soy EQUILIBRIUM la agente secreta sin
remordimiento.

Gabriela Arias



18
Verde
Casi siempre escribo sobre sueños, tal vez
porque se me dificulta sustentar algunas
partes importantes de mis historias, o tal
vez porque yo misma soy incapaz de
distinguir la realidad en ocasiones. Pero esa
no es la razón por la que me veo en la
necesidad de escribir sobre este sueño
ahora; la verdad, me temo, es que aquel
sueño ha venido atormentándome con tal
crueldad los últimos días que he empezado
a creer que es la historia la que me está
escribiendo a mí. Por eso tomo ahora el
computador con mis manos temblorosas,
con la esperanza de poder darle un nuevo
hogar al monstruo entre las páginas y que
así pueda abandonar de una vez, y por
todas, mi desesperada mente.

Comenzó el domingo anterior, volvía de una


larga jornada de trabajo y como siempre,
en cuanto volví a mi casa tomé apenas las
energías necesarias para cepillarme los
dientes y alimentar a mi gato antes de

19
acostarme y quedarme profundamente
dormida. Al principio, era solo un sueño un
tanto inquietante, en el que me encontraba
en un autobús y aunque, no sabía cómo
había llegado allí ni a dónde me dirigía, lo
que realmente llamaba mi atención era una
extraña silueta que se asomaba
sigilosamente en la puerta, como un
pasajero indeciso de cual silla debería
ocupar.

No le presté mucha atención pues la


mayoría de mis sueños eran de ese tipo,
incluso peores. Sueños en los que era
perseguida y asediada, a veces por seres
atroces que solo con verlos me causaba un
terror paralizante, y en otros casos por
seres que jamás seré capaz de distinguir en
esta vida. Sin embargo, los días posteriores
la situación se tornó más que inquietante,
terrorífica. La silueta ya no se escondía
entre las sombras de la entrada del
autobús, y en cambio, la imponente figura de
una mujer de mediana edad con piel verde y
babosa, caminaba de manera amenazante

20
hacía los asientos del final, en los que yo me
encontraba. Yo miraba alrededor
esperando encontrar alguna cara amistosa
que me permitiera sentarme a su lado, pero
por más que intentara, no podía ver a nadie
más en el bus que aquella mujer dirigiéndose
cada vez a mayor velocidad hacía mí.

Las últimas tres noches he estado tan


aterrada de irme a dormir que he
procurado entretenerme en cualquier
actividad que me mantenga despierta el
tiempo suficiente para no tener que ver a
esa mujer durante largas tormentosas
horas. Pero como es natural el cansancio
termina ganando la batalla y vuelvo a
quedar a merced de mi subconsciente. El
miércoles tomé algo de valor e intenté
correr en dirección al conductor del

21
autobús, para advertirle de la situación.
Pero el bus no es conducido por nadie,
corre aceleradamente por calles confusas e
inconexas, enajenado de la existencia de
otros vehículos, de transeúntes y de sus
propios pasajeros. En cualquier momento
nos vamos a estrellar. Anoche estuve
esperándola, en el último asiento del bus,
con las uñas clavadas en la piel de mis
muslos, como el niño que espera el pinchazo
de la aguja durante una visita al médico. Sin
embargo jamás corrió hacia mí, de hecho, ni
siquiera pude verla de frente, pero sabía
que estaba allí. Se encontraba en todas las
caras de los pasajeros estáticos que se
encontraban a mi alrededor y que recién
pude notar, y el bus, que cada vez acelera
más su marcha, me llevaba directamente a
sus delgados brazos como un águila llevando
a un conejo entre sus garras. Y ahora la veo
correr de nuevo hacía mí, burlona,
descarada, esta vez me va a alcanzar.

Paula Parra

22


Noches sin estrellas


La metamorfosis de los astros al contemplar
las luces espurias, en el intento de imitar su
grandeza, ocasionaba que la desazón
zumbara con más intensidad. La percibía
cuando comía, al estar sin estar,
inconforme, levitante y alejada. Evitaba,
por lo menos al inicio, aceptarla, como si
fuese un momento de tranquilidad y
armonía, pero mintiéndome como el resto
del mundo lo hacía. A la tercera semana el
caos se apoderó de nuestras acciones,
mentes y corazones. La negrura, que cubría
el suelo como la lava imaginaria de nuestros
juegos de infancia, subyugaba a todo aquel
que en ella entraba. Era una llamada,
ilusoria y peligrosa, no debías mirar hacia
abajo, ni acercarte al exterior y aún menos
permitir que alcanzara tu alma.

Al poseerte, acrecentaba las pesadillas,


eliminaba tus sueños, te convertía en parte

23
del pilar del terror que perseguía a aquellos
que se atrevían a ir, más bien a huir, salir de
este mundo al igual que muchos prófugos lo
habían hecho hacia aquella réplica de lo
más cercano que conocemos como hogar.
Las casas, ahora con más forma de cárcel,
eran nuestra realidad, eran máquinas de la
memoria que nos atormentaban con lo
vivido y exterminado.

Recuerdo ese día difusamente, era normal,


cada persona seguía su rutina, nadie estaba
preparado; comenzó como un día lluvioso y
una sensación de extrañeza y malos
acontecimientos le acompañaban, sueltos
parecían insignificantes, pero juntos
colapsaban la civilización. El caos y el
instinto de supervivencia sacaron a la luz lo

24
más salvaje y cruel del ser humano, un
egoísmo exacerbado que mató a algunos y
salvó a otros. A partir de ahí el
desconocimiento y detenimiento absoluto
del tiempo que concebíamos llevaron a la
trampa de aquella negrura a quienes
denominábamos nuestros seres queridos.
Ellos pasaban a otro plano y sólo quedaba
su carcasa, su alma esclava no la veríamos
más nunca.

Natalia Niño



Los robots buscan venganza (¿o


será paz?)
Había partes de mi cuerpo que ya no
controlaba, como si funcionaran en
automático, parecía que hubieran sido
programadas para una labor específica. A
lo mejor sí, después de todo pasé semanas
construyendo este plan y, posiblemente,
construyendo involuntariamente ciertas

25
extremidades con el fin de hacer todo más
fácil.

No obstante, no era un robot, me movía


como uno, actuaba como uno, más no
pensaba como estos, mi mente estaba llena
de incertidumbre, de remordimiento, pero
por sobre todo de ira.

Necesitaba por fin apagar ese sentimiento,


permitirme de una buena vez dejar de
pensar en ello constantemente, por fin
poder silenciar aquel incesante zumbido en
mi cabeza. Necesitaba venganza.

Entonces, el anhelado día llegó. No requería


maletas, después de todo ya no había nada
que llevar, lo único que me quedaba era
aquel pequeñito. Así pues, lo cargué y
comencé a caminar directo a la estación.
Nos iríamos lejos, lejos del odio, lejos de las
penas, lejos de todo lo que nos había
causado esto.

Para mí, aquello era un alivio, pero él no


dejaba de llorar una y otra vez, que

26
extrañaría esto, que extrañaría lo otro,
¿cómo es que no lo entiende? Es lo mejor
para los dos.

Fue ahí cuando realmente me volví un robot,


ya no sentía, mucho menos pensaba, una
ficha se interponía en mi jugada y no lo iba
a permitir. Las puertas del tren se abrieron
y la criatura empezó a llorar aún más, veía
el fin de todo lo que había aceptado como
su vida y yo veía el de todo lo que había
aceptado como mi escape; lo tomé del
cogote y entré fúrica al vagón.

Poco me importaban los observadores,


mucho menos sus comentarios, le di un par
de cachetadas y al ver que su lloriqueo
aumentó, busqué desesperada cómo
callarlo, ya no podía seguir soportando la
bulla, el escándalo, necesitaba hallar un
poco de silencio en mi cabeza, estaba harta
de escuchar todo el tiempo, de razonar en
cada momento, de que últimamente ese
fuera mi círculo vicioso, precisaba una
pausa. Comencé a mirar a todas partes,

27
giraba noventa grados a un lado, luego
ciento ochenta al otro e inspeccionaba
incesantemente algo que me fuera de
ayuda. ¡Ahí está! Tomé el cuchillo con el que
un señor pelaba una manzana; era pequeño,
pero mi fuerza era enorme, lo ondeé en el
aire y así le clavé el cuchillo en la garganta
al infante. Fue rápido, no me permití ni
siquiera un momento para cuestionarlo.

Después de ello, me senté sin más, ya al fin


los ruidos se habían ido, la armonía
finalmente se abría paso; al menos así fue
hasta que sentí un líquido espeso y caliente
caer por mi brazo, fue ahí cuando volteé a
ver qué pasaba; fue ahí cuando entramos al
primer túnel; fue ahí cuando todo se puso
oscuro.

Fue ahí cuando yo solté el primer grito.

Laura Sofía Urrego



28
La mentira de la noche2
La imagen se repetía una y otra vez sin
cansancio. Las noches parecían eternas al
perderme en esos cálidos movimientos, tan
profundos e íntimos que desbordan mi
desazón. Su mirada me guía y sus manos me
absorben, me enseñan un mundo escondido
sin igual, uno que solo ella y yo podemos ver,
o incluso eso puede ser mentira, esto puede
ser un autoengaño y realmente no vi lo que
creo que vi.

2
Inspirado en Dancing de Pina Bausch.

29
Las noches pasan y el baile se hace más
claro, cada detalle de su cuerpo me invitan
a recorrer el mío, como una estimulación
inesperada retándome con sus trazos. Me
expresa con sus gestos toda una vida y
parte de otra perdida, ¿acaso esto es real?
Cada noche la imagen se vuelve cada vez
más palpable, se vuelve más duradera y
parece no tener fin; ya no recuerdo cuento
llevo observándola, pero me voy acercando
más a ella sin que pueda notarlo, pero,
¿cómo es que me acerco?, esto ya pasó ¿o
no?

Esta noche es interminable, se ve muy


inquieta, ¿siempre fue así? Sus pies son tan
ligeros pero se siente una presión, sus
manos atraviesan el aire como una pluma,
tanto así que no emite sonido alguno, es
todo un espectáculo del cual nunca podría
cansarme, ¿podré seguir viéndolo?

Ella me ha mirado, no recuerdo que me allá


visto, pero lo ha hecho hoy, ¿Qué significa
esto?, es imposible que esto pase, debe

30
haber sido mi imaginación. Se ve tan
determinada que puede llegar a
intimidarme, su cuerpo expresa tanta
serenidad y soledad que apartar la vista no
es una opción, ni siquiera es posible que esa
idea se pasee por mi mente, es un agujero
negro del cual estoy gratamente
agradecido de entrar, no creo poder salir
de él.

Esta aterrada, me mira todo el tiempo y sus


movimientos son más bruscos, esto es muy
real, tanto que he intentado correr a su
lado pero eso solo ha logrado que pare de
bailar, no puedo permitir que eso pase,
¿qué soy yo sin ella y su baile?

Mis brazos no son muy ágiles, mis piernas no


tienen estabilidad, menos cuando el peso
muerto de una persona yace en ellos, la
coreografía es exactamente la misma, he
logrado repetirla de tanto verla, pero no es
lo mismo si ella no está despierta.

Luisa Catalina Vega

31


La danza de la muerte
Es la noche del pacto, Dalila está junto a la
hoguera por última vez antes de entregar su
eternidad. Es noche de luna sangrienta,
próxima a las intensas llamas ella se
estremece, sus movimientos son sutiles,
dulces y armoniosos, sus largos cabellos
color azabache ondean con cada vez más
fuerza, su piel color canela va cambiando de
una tonalidad intensa a una leve mientras
comienza la lluvia; el danzar de sus brazos,
sus manos, sus piernas, la manera en la que
fluye su cuerpo, su delicadeza es capaz de
hipnotizar a cualquiera. Mientras el fuego
se extinguía Dalila se arrojaba al suelo cada
vez con más intensidad llenándose de tierra
y esta se fundía con su piel, cuando las
llamas por fin cesaron, ella se encontraba
allí llena de lodo y cubierta por ceniza, la
noche se abrió, la luna guía a Dalila hasta el
río en el que se sumergió, al salir solo

32
quedaban rastros de aquel encantador
ritual.

Con la piel húmeda y los rastros de aquel


último momento que significaba ahora su
vida pasada, Dalila parte a su hogar en el
que se encuentra él. Lo conoció un día en el
bosque mientras recogía belladona para un
encantamiento, era esbelto, su piel pálida,
cabello rizado y color cobre, ojos tan
intensos como el fuego y tan apacibles como
viento, se enamoró de él, por primera y
última vez ella, una de las más rebeldes se
cegó por amor. Tristán, la razón por la que
dejaría su vida de lado, para entregarse
por completo a él, estaba allí de pie junto a
una pequeña fogata, esperando por ella. Al
reunirse frente al fuego él se arrodillo y
beso su vientre, pues Dalila se encontraba
encinta y esperando lo que ella misma
afirmaba era una hermosa niña, él se puso
de pie la beso y allí junto al fuego con sus
ojos embusteros juro amarla por el resto de
sus días. Tras el juramento Dalila tomó una
daga y realizó un corte limpio en mano

33
dominante de ella y de Tristán, unieron sus
manos, el líquido rojo y espeso salía de las
heridas mientras ella recitaba un canto;
pasaron minutos y Dalila cayó al suelo pues
había renunciado a su eternidad y dividido
su alma para conectar con la de él.

Tristán la tomó en sus brazos, la llevó a la


pequeña cabaña en la que vivían y velo por
ella hasta que la misma quedó en un
profundo sueño, tranquila pues acababa de
entregarse completamente al amor aun en
contra de lo que decían sus compañeras.
Tristán la observó durante un rato mientras
una maliciosa sonrisa se formó en sus labios,
tomó la misma daga y sin pensarlo abrió en

34
canal el pecho de Dalila, quien débil por el
intercambio ni siquiera despertó, cuando
termino con el corte hundió sus dedos en la
abertura y tomo su corazón, victorioso salió
de la cabaña con rumbo desconocido.

El espíritu de Dalila salió de su cuerpo,


mientras observaba la grotesca escena de
su cuerpo lacerado solo pudo pensar en su
hija, vio cómo su pequeño espíritu salía para
perderse en el sol de la mañana, ella trato
de seguirla, pero le fue imposible
encontrarla, sin darse cuenta llego al lugar
en el que recogía belladona, ese lugar en el
que todo comenzó y allí lágrimas de sangre
rodaron por sus mejillas hasta caer en las
plantas. Una de las jóvenes que ya se
encontraba allí escuchó sus lamentos y
aunque no podía verla la reconoció, corrió
a casa de Ifigenia una de las amigas de
Dalila quien tomó las gotas de sangre y las
llevó a casa. En la noche decidió otorgarle
una última danza antes de que su alma
quedará errante en el mundo, la trajo de
vuelta por apenas unas horas y Dalila solo

35
pudo danzar, iracunda y consternada sus
movimientos se convirtieron de sutiles a
violentos; ya no sonreía, su cuerpo ahora
era deforme, sus huesos crujían y su piel
canela ahora era pálida. Se arrojaba al piso
de forma violenta mientras su cabello antes
azabache que ahora brillaba con un rojo
sangriento la golpeaba como látigo, al caer
la luna Dalila cayó al suelo y allí cubierta de
fango y sangre se apagó para siempre.

Mayra Sánchez



Sueños de esperanza
La primera vez que lo vi fue el día en que la
humanidad se vio amenazada por un virus
desconocido. Era una noche silenciosa,
como si el mundo conspirara a favor de este
encuentro, pues lo vi mientras dormitaba;
era un hombre alto con una sonrisa
radiante, pero el momento fue tan
insignificante que no logré recordar ni el
más mínimo detalle de su rostro. Los días

36
pasaron, la pandemia avanzó con velocidad,
el aire se sentía pesado, y mi vida se iba
apagando, pues, la monotonía, la
preocupación y la convivencia llenaban mi
ser de pesadumbre y tristeza, la
enfermedad estaba a pasos de mi puerta y
mi mente estaba a un salto del vacío. De
pronto un día volvió, con la misma sonrisa y
palabras de consuelo, prestándome abrigo
mientras encendía la chimenea; este
hombre extraño me estaba cuidando y
hablándome como si nos conociéramos de
toda la vida. A partir de aquí nos
encontramos en mis sueños casi todos los
días, aprendiendo algo nuevo de él y su
mundo fantástico cada noche, sus relatos
eran tan impresionantes que mi deseo era
siempre estar dormida.

Él me contaba que vivía en un bosque en el


cual abundaban criaturas, lugares y cosas
extrañas, desde conejos con cuernos hasta
flores que caminan, un lago en el cual se
podían ver grandes felinos brillantes como
diamantes nadando en conjunto y un cielo

37
repleto de colores; sonaba como un mundo
en el que podría encontrar mi propósito,
ese que irónicamente se había marchado al
conocerlo a él.

Un día me dio una terrible noticia, él se


tendría que ir, pues la pandemia ya se
estaba estabilizando y por lo tanto yo ya no
lo necesitaría, y yo tenía que dejarlo ir. Su
existencia le dio un significado a mi vida en

38
este tiempo de caos, ahora solo vive en mi
memoria, su sonrisa tan cálida me
acompañará cada día.

Luisa Catalina Vega



El último recuerdo
¡Aquellas épocas de mi infancia!, aún seguía
en el colegio y uno de mis más importantes
recuerdos fueron cuando me enfermé del
estómago, sentía náuseas y mareos, y la
directora llamó a mi abuela para que me
recogiera; me encontraba muy mal.

Al llegar mi abuela, me llevaron al


apartamento donde vivía, me sentí
mareado y no estaba consciente de las
cosas de mi alrededor, me recosté en la
cama de mi tía Paty, al lado de otra cama
era de la tía Nancy, y estaba el padre de
mis primos que se llamaba Henry, quien se
recuperaba de la cirugía del cáncer.
Descansaba como si la lucha hubiera

39
terminado, pero lastimosamente el destino,
Dios o cualquiera de estos, no lo quiso así.

Todas las horas de la tarde seguía enfermo,


pero Henry siempre estaba pendiente de
mí, a pesar de estar mal. Él tenía una
campana para que avisara en cualquier
cosa sique necesitaba algo; yo sabía que la
campana era especialmente para Henry, ya
que estaba mal y aún no se recuperaba del
dolor, pero, la tocaba para que yo también
me recuperaba. En ese momento supe que
Henry tenía una humildad tan grande, que 10
años de después aún no logro entender.

40
Nunca supe que dijo, intento recordarlo,
pero lastimosamente, cada palabra quedó
en el vacío y del olvido al tiempo.

Otro recuerdo importante antes de su


fallecimiento era la conversación entre mi
mamá y Henry en la cafetería, que tampoco
lograba saber qué decían, mi memoria
auditiva no me lo permitía. Estábamos en
una panadería ahí cerca de donde vivía en
Cedritos.

Fue una conversación importante, supongo


que hablarían sobre mi tía o sus hijos, quien
tanto los amaba, o quizás algo relacionado
con el cáncer. Es como un crimen sin
revolver no poder escuchar lo que
probablemente sea un misterio.

Todo es lo mismo. Ojalá volver en el tiempo


para volver hablar con él y escucharlo

Estos es todo del recuerdo de Henry…

Daniel Delgado

41


Amarillo
—Ay, Lucía, mi pequeña, sabes que tu papá
es una mierda, ¿no? —lentamente pasaba
su mano por el sedoso cabello de Lucía,
quien solo temblaba al escuchar la ronca
voz que se acercaba poco a poco a su
oído—. ¿Debes estar sufriendo bastante,
no? —aquella voz tenía un tono
melancólico, pero en el rostro del hombre
sobresalía una enorme sonrisa—.
Pobrecita. mi niña, mira cómo tiemblas —
decía con dulce voz, mientras pasaba su
dedo desde el hombro hasta la mano de
Lucía—. ¡Quieta! —agarró con fuerza la
muñeca de Lucía, deteniendo su temblor—
, pequeñita Luci, al único que deberías
culpar por todo esto es a tu padre, por ser
una persona tan asquerosa, ¡una
traicionera y asquerosa rata! —el hombre
golpeó una de las paredes con ira.

(…)

42
Se cumplieron tres meses desde la
desaparición de Lucía Martínez. Su padre,
el oficial Carlos Martínez, quien estaba a
cargo de la comisaría de su pueblo, no
escatimaba en recursos para buscarla, a
pesar de lo infructífero de aquellas
investigaciones; sin embargo, no perdía la
esperanza de hallar por lo menos una pista
de su paradero después de encerrar a un
profesor de la escuela donde estudiaba,
debido a denuncias de acoso hacia sus
estudiantes y el testimonio de una mujer
quien afirmó que aquel profesor fue la
última persona con la que se vio a Lucía;
aunque, aún no había conseguido que
confesara ni siquiera el paradero del
cuerpo de su hija estaba seguro de que de
él obtendría su pista.

Un día, cuando llegó de su patrulla, un


extraño paquete se hallaba sobre su
escritorio, una caja de madera que se
asemejaba a un pequeño ataúd, estaba
atada toscamente con una cinta amarilla y
una nota del mismo color que decía: “con

43
amor, para el oficial Martínez”. El paquete
emanaba un ligero, pero intenso olor, una
mezcla entre rosas y chocolate, el cual le
evocaba el recuerdo de su hija;
internamente sabía que no debía abrir
aquella caja, mas la ansiedad que le
causaba el dulce olor superaba el horror de
esa sombría figura…

—¿Ay, mi pequeña, te duele? ¡Ja!, si tan


solo supieras en realidad lo que es el
dolor— el hombre se reía maniáticamente
mientras lanzaba de una mano a otra la
ensangrentada oreja que le acababa de
quitar a Lucía.

(...)

Carlos arrancó de un tirón la cinta y abrió


el pequeño ataúd, de este salió un intenso
olor a podredumbre mezclada con sangre
descompuesta, que inmediatamente infestó
el ambiente. Él no pudo evitar alejar su
rostro. Al recuperarse, observó el interior
de aquel ataúd cayendo de rodillas y

44
tirando la caja al suelo, saliendo de esta un
gran cartel amarillo y una oreja
ensangrentada, que el oficial reconoció al
instante al ver el arete favorito de su hija.
En ese momento, lo supo, esa era la oreja de
su niña; por fin obtuvo la pista que quería,
manteniendo su esperanza; sin embargo,
todo aquello parecía ser simplemente una
broma cruel…

—¿Te gusta el agua?, se siente tan limpia,


refrescante, pura, tranquila. ¡Fría solitaria
oscura angustiante! —respiró hondo
buscando calmar sus turbios recuerdos—.
Bueno… En fin, el agua es espectacular —
Lucía sentía cómo poco a poco el agua
helada pasaba a través de los dedos de sus
pies, angustiada forcejeaba las ataduras
de sus manos—. Ay, pequeña, no te
esfuerces tanto, no vas a poder huir de ahí,
no tienes la fuerza suficiente; es más, ¡si
sigues haciendo eso, tendré que ser rudo y
no te gustará! —agarró el hombro de Lucía
con bastante fuerza—. Es mejor que te
quedes quietica, porque si te caes yo no te

45
voy a levantar —el hombre se agachó,
tocando el agua—, además que sería una
lástima que te cayeras, la verdad está
bastante fría.

(...)

Al observar la escalofriante escena, entre


lágrimas les gritó a sus compañeros en
busca de respuestas. Ellos, que estaban
cerca, no tenían una cara diferente a la
suya, una combinación entre angustia,
terror e intriga. Ninguno sabía de dónde
era aquel paquete, ni quién lo había dejado
ahí. Por la bonita presentación, supusieron
que era el regalo de alguna de sus
pretendientes, ya que era bastante
conocido por ser un picaflor y no era la
primera vez que alguna de ellas le dejaba un
regalo buscando llamar su atención.

Carlos al ver que ninguno de sus colegas


podía llegar a darle la respuesta que
quería, exclamó: “¡Qué hacen ahí parados,
inútiles, averigüen quién mierda trajo este

46
paquete aquí!, ¡rápido!”. Él observó atónito
la oreja unos cuantos segundos, luego se
percató del cartel ligeramente manchado
de sangre que estaba tirado a su lado, por
lo que, sin pensarlo dos veces, se levantó del
piso, tomó aquel cartel y lo extendió sobre
su escritorio…

—Lú, Luci, Lucía, ¿cómo te gusta que te


llamen? Yo de pequeña te decía Lú, me
parece más tierno, pero superar la
elegancia de Lucía es difícil —pasó su
mano por debajo del mentón de Lucía,
levantándolo ligeramente, para luego, con

47
su dedo medio y su pulgar, apretar
suavemente los cachetes de la chica—.
Sinceramente, eres bastante tierna, así que
creo que Lú te queda mejor… ¿No te
parece?

(...)

El cartel era una absurda extensión de


recortes, fotos, flechas e imágenes sin
sentido, al menos para la mayoría. Hasta
para los policías con mayor experiencia
sería difícil descifrar el significado de
aquellas imágenes aparentemente
aleatorias. Carlos, al verlo, cambió
inmediatamente su expresión de intriga a un
completo desconcierto; ya podía deducir
quién había sido y el lugar en el cual de
seguro se encontraba su hija, todo parecía
imposible…

—Lú, Lú, Lú, no me canso de decirlo, ¿qué


tal te sienta el agua? —el agua empezaba
a rebasar lentamente las rodillas de la
chica—. Es una sensación bastante

48
extraña, como si la vida se te fuera de a
pocos. Esa es la misma angustia que sentí
cuando la rata de tu padre me dejó
olvidado en esta cueva —pasaba
lentamente su mano sobre la superficie del
agua—. Esa sudadera amarilla, ese
amarillo chillón que te puede penetrar a
kilómetros, y luego esa oscuridad negra y
profunda, como si te consumiera la vida —
le dio una fuerte palmada en la espalda a
Lucía mientras se reía de forma maniaca—
. Pero, bueno, pasado es pasado y el ahora
es el ahora.

(...)

Todo se volvía un caos para Carlos, los


recuerdos de una tragedia pasada
empezaban a asolar su mente, el sonido
estridente de un río a toda velocidad, un
bosque frondoso, una pequeña, profunda y
oscura cueva donde había empujado a su
entonces mejor amigo en un hoyo,
simplemente para pagar una gran deuda a
costa de la vida de este, quien al parecer

49
no había muerto y ahora le arrebataba a su
hija, para así cobrar una deuda que el
mismo Carlos empezó...

—¿Qué tal está el agua? ¿No sientes como


si te consumiera? —Poco a poco el agua le
iba llegando al mentón; el hombre se
empezó a alejar de ella a medida que se iba
riendo—. Creo que ya debería empezar el
espectáculo, no te preocupes, el agua ya
debió matar la mayoría de tus nervios, así
que no dolerá tanto como piensas —se
alejó en la oscuridad, Lucía escuchó un
portazo, seguido de un extraño rechinar y
un golpeteo metálico en el suelo—.

(…)

Carlos informó a sus compañeros que iría a


buscar la grabación de las cámaras para
investigar quién había sido; no obstante,
tomó su patrulla y manejó hasta las afueras
del pueblo, allí dejó el auto y corrió en
medio de los árboles, pasando entre ellos
cada vez con una mayor velocidad; hasta

50
que, a lo lejos logró observar aquella cueva
donde todo había terminado y ahora volvía
a empezar. Prendió de inmediato su linterna
y entró gritando incesantemente: “Lú; Lú;
Lucía; responde, por favor, haz un sonido”.

A medida que iba avanzando, podía ver


cómo el suelo se llenaba cada vez más de
agua y la luz del exterior iba
desapareciendo, quedando acompañado
únicamente por el pálido brillo que emanaba
de su pequeña linterna. Continuaba
desesperado, gritando el nombre de su hija;
luego, esperando en completo silencio, un
gemido de dolor o sonido que le diera una
pista de alivio, sin embargo, no podía
escuchar más que el fluir del agua a través
de las paredes de la cueva.

Mientras avanzaba, un olor a putrefacción


combinado con chocolate y rosas
impregnaba su nariz; sin percatarse, pateó
una gran, suave y ligera, roca pintada
completamente de amarillo, que voló hasta
los restos de un mensaje colocados sobre el

51
suelo: “Gracias por abandonarme. Con
cariño, A.”. Desconcertado, se alejó, para
luego vomitar, y empezó a llorar al darse
cuenta de que en realidad aquellas
extrañas letras eran diversos órganos y
partes de lo que alguna vez fue su adorada
hija, y que esa roca que había pateado,
tenía el rostro de su hija, la cual lo
observaba con angustia desde sus cuencas
vacías. La culpa se apoderó de él, mientras
lentamente se acercaba a los restos,
tomándolos entre sus brazos y gritando al
vacío aire de la cueva: “¡Lo siento, mi
princesa!”.

Maryem Sofía Hurtado y Esteban Moreno



Mi origen es algo cuestionable. ¿Soy de


cerezo, de pino o de abeto? Aun no consigo
la respuesta, todo lo que sé es que mi padre
es Gepetto, un anciano adicto y perturbado
que nunca pudo procrear. Por otro lado, mi
madre es un hada marginada y loca que vio

52
un trozo de madera en manos de un viejo
llevado y en su trastornada mente resolvió
traerme a la vida; el agonizante dolor de mi
creación es algo que me avergüenza así que
no lo contaré aquí, solo diré que esa perra
me las pagará algún día.

Bueno, continuando con la historia mis


problemas no terminaron allí, pues después
de un show de parte del viejo disoluto

53
resulto que tenía que ganarme ser “un niño
de verdad” —como si después de la
tortura no hubiera sido suficiente. La
inadaptada de mi madre dijo que debía ser
bueno, virtuoso y toda esa mierda. Me
mando a la escuela y camino a ella me
encontraría al mayor de mis problemas, un
parásito insufrible que se hizo pasar por mi
parcero con el único fin de volverme loco;
se metió en mi oreja y se acomodó, dijo
poder ser mi conciencia ya que no tenía una.
Decir que fue una pesadilla es poco, esa
criaturita insufrible llamada Pepe fue el
peor de mis tormentos, él, su hipocresía
barata y doble moralista. Tuve un montón de
problemas por él, nos secuestraron,
robaron y demás. Pasé frío, tristezas y
hasta llegué a extrañar a ese anciano
obsoleto que por lo menos me daba cobijo.
En fin, tras terminar en la panza de una
ballena salvando a aquel viejo inútil, se me
permitió ser de carne y hueso.

Sinceramente no veo la diferencia, ahora la


vida es más extenuante, debo alimentarme

54
y dormir para no desfallecer; sinceramente
no encuentro la maravilla en “Ser un niño de
verdad”, pero al menos sé que en unos años
más podré largarme de este lugar y ser
finalmente libre de escoger mi vida.

Atte. Pinocho, el niño de verdad

Mayra Sánchez

55
56
Quejas y
reclamos

57
58
Mi queja en una carta
¿Cómo expreso en esta carta mi queja
contra ti?

Recientemente, te quejas de nosotros y nos


haces perder el tiempo, ¿qué quieres que
digamos? Podría decirte que tus clases no
han servido casi de nada, porque solamente
hablas de: mierda, falacias, memorias del
pasado mostrando lo maravilloso, pero te
quedas estancado.

59
Colocas traducciones que ni siquiera tú
mismo entiendes, no organizas el
aprendizaje que nosotros realmente
necesitamos para poder realizar el trabajo
correctamente, son tres horas y las alargas
hasta quedarnos solamente media hora
para almorzar y eso es darse garra.

Si tú organizaras mejor, no tendríamos


ningún problema contigo, sin embargo lo
hemos hablado, pero no haces caso,
literalmente eres como un niño chiquito al
que nadie entiende, menos aún cuando
pataletas.

Ahora bien, pienso que no tienes ni la mínima


empatía con nadie, tu egoísmo es tan
grande que solo piensas en ti mismo. Eso me
da lástima, sobre todo cuando se intenta
ayudar, colaborar, hacer que tus clases se
vuelvan efectivas para no trasnocharse
tanto; pero jamás a vas a cambiar, seguirás
enviando el parcial a mediodía en un festivo

60
Cada vez que entro a tu clase pienso ¿sí
vale la pena continuar este curso? Está
materia que tanto me desestabiliza
emocionalmente debería cancelarla para
no volver a verte jamás, pero no sería una
buena idea. La voy a terminar.

Solo espero que algún día puedas


recapacitar y que puedas mejorar tus
clases y ojalá puedas organizarte mejor.

De todos modos, ten en cuenta que ponerse


los zapatos de otros ayuda a evolucionar el
carácter para no volver a cometer los
mismos errores.

No tengo más que decir.

No uso mis sentimientos de “odio” o reclamo


para hacer esta carta.

Difícil encontrar las emociones para


escribir esto.

Att, Daniel Delgado



61
Carta a Claro
25 de abril de 2022-Bogotá D. C. Colombia

Primero que nada, buenas tardes,


directivas de Claro. La presente es para
expresar mi descontento con su prestación
de servicios de internet. Está claro que no
es el mejor ni de lejos y mucho menos está
entre los regulares aun así es de “los
mejores” que este país puede ofrecer.
Claro que son los mejores diciendo pura
mierda, no, ni eso, pues a ustedes solo les
ganan los políticos, pero eso es otro tema.

El problema es que ofrecen un supuesto


internet de alta velocidad que llega a todos
los rincones del hogar, cosa que
sinceramente no es cierto, pues, aun con
todo y ubicando el módem en un lugar
estratégico, su servicio es una mierda. Si
hay más de tres dispositivos conectados el
internet, se vuelve lento y en algunos casos
falla y cuando llueve este mismo servicio
queda inutilizado lo cual me parece una

62
falta de respeto y hace que nadie los tome
en serio.

Por otro lado, su supuesta cobertura al


noventa y nueve por ciento del país es otra
de sus mamadas, pues si fuera cierto su
señal no fallaría en lo que es la rotonda de
la Avenida ciudad de Cali justo en los
alrededores del Centro Comercial Tintal

63
plaza. Porque, claro, todo lo que tiene que
ver con ustedes no es fiable.

Otro ejemplo es su servicio de datos, es


sorprendente lo malo que es; el tiempo de
espera de carga y descarga es eterno, es
mucho más rápido un pájaro enviando un
mensaje y eso no debería ser así, pero,
bueno, son una empresa al fin y al cabo lo
único que quieren es dinero, por eso cada
vez que se vence la fecha de pago o cortan
el servicio de telefonía hogar e internet
hasta que se vuelva a pagar, joden la puta
vida con su mensajito de “olvidaste pagar tu
factura” y no, no se olvida; el problema es
que el tiempo y el dinero no dan, así que
amablemente les pido que se metan su
mensaje por el culo.

Para finalizar, yo entiendo que para


ustedes es difícil intentar dar un buen
servicio porque eso implicaría gastar
dinero y no queremos eso, entonces, por
favor, al menos sean sinceros con su

64
publicidad, pues eso no les tomará más
millones de los que ya gastan en eso.

Con cariño, uno de sus clientes que


Claramente quiere romperles la jeta.

Juan Quintero

65
66
Microrrelatos

67
68
El amor es como el billar
Para lograr poder poner una sortija en su
anular, primero, como en el juego, tienes
que contemplar todos los posibles
resultados de darle con el taco al beyquer,
qué pasa si no le das con la suficiente fuerza
o si simplemente lo que necesitas no es
fuerza, sino técnica, atención y
coordinación.

69
Todo en esa mesa cobra importancia si se
trata de ganar: la tela, los amortiguadores
y las troneras para darte la suerte de
triunfar. Lo cierto es que no es un juego
apresurado, cualquier movimiento que se
haga o se deje de hacer le dará la
oportunidad a otro taco de meter el
bayquer en la tronera.

Gabriela Arias



Piel de Elefante
En la autopista hay un gran trancón.

Filas repletas de cunas están sobre el


pavimento de sus más de cien carriles.

En vez de trinos se escuchan llantos.

Miles de bebés están atascados y no


encuentran consuelo.

Todos quieren una caricia que los calme.

70
Que les digan que todo va a estar bien.

Pero ya no hay suelo que los sostenga.

Toda autopista lleva a otra calle y la calle


lleva a una carrera.

Lo verde ya no se encuentra.

Solo queda la piel del elefante.

Camilo Velázquez

71


Los libros viajantes


Mis libros saltan de las estanterías, con el
fin de salir a pasear por toda la ciudad con
sus demonios como acompañantes. Tarde o
temprano llegan al final de su viaje donde se
tiran del puente al saber que son demasiado
hermosos e incomprendidos para estar en
este mundo.

Germán Benavides



72
Naturaleza
Cuán bella es esa agua cristalina,
cuán puro es aquel río que viaja a
través del bosque, cuán perfecto
es el paisaje, cuán tranquilos son los
animales que de ahí beben su agua, cuán
hermosas son las moscas que consumen los
cadáveres de aquellos que quisieron
perturbar esa paz.

Esteban Moreno



La espera
Una gran nube de moscas vuela en círculos
incesantemente sobre el río, juntas,
expectantes; esperando que nuevamente
algún alma atormentada quiera encontrar la
salida saltando de aquel puente.

¡Qué delicioso festín será!

73
Esteban Moreno

Los colores del agua


El lago usaba un sombrero magnífico, de
copa alta y ala amplia. El antiguo dueño de
la prenda, un hombre consumido por el paso
de los años, había salido esa mañana a dar
uno de sus habituales paseos sin rumbo.
Como aquella vez no hubo nadie que fuera
tras él, nada le impidió tomar un baño en
aquel estanque tranquilo y cristalino. Al

74
zambullirse sus movimientos generaban
ligeras corrientes que lo acariciaban desde
la nuca hasta la espalda baja, la tibieza del
agua lo abrazaba cada vez con mayor
fuerza y los rayos del sol que rozaban la
superficie creaban un espectáculo turquesa
maravilloso. Ninguna cantidad de tiempo
hubiese sido suficiente para seguir gozando
de aquella belleza, por lo que aquel hombre
permaneció allí el tiempo suficiente para
volverse uno con el lago, dejándole como
presente tan solo su sombrero, como un
elemento más de aquel delicioso cuadro.

75
76
Diarios

77
78
Rojo brillante

[5:44 p. m., 8/2/2022] Nata : Los tacones


rojos de la chica que se encuentra hablando
con alguien en medio del ajetreo de la ciudad;
tiene el cabello morado y corto, lleva
destacando unos aretes rojos en forma de
flor, pantalón de cuero y chaqueta negra
corta de la misma textura.

[6:56 p. m., 8/2/2022] Nata : Me invaden


muchas dudas diarias, aunque no todas
merecedoras de ser escritas y escarbadas,
hoy me asaltó un recuerdo interesante, del
cual hice algunas conjeturas. Vi a una mujer
de espalda, de la cual detallé primeramente y
de forma inevitable sus tacones rojos
brillantes, llamativos y demasiado altos. La vi

79
de abajo hacia arriba, iba vestida de negro,
pero algo que llamó aún más mi atención
fueron sus aretes rojos, igual que los tacones,
además de su vestimenta de cuero. Me
acuerdo de que inmediatamente después de
verla mi mente se dirigió hacía una muchacha
que conocí hace muy poco. Ella tenía una
apariencia muy tierna y cierto toque especial;
entre tantos tatuajes que lucía, recuerdo más
los de unicornios, pues eran cuatro; era
alguien tan dulce que su personalidad brinda
calidez al primer contacto: con sus gestos y
forma de hablar, aunque del mismo modo que
el estilo de los tacones rojos suprime la
atención de lo que es por su exterior, ella es
una trabajadora sexual y no deja de
impresionarme qué tanto pasa de ser persona
a ser un objeto.

[6:57 p. m., 8/2/2022] Nata : No puedo


evitar no pensar en las apariencias, tanto
externas como internas, se suelen mostrar,
pero somos como las capas de cebolla: nos
camuflan en este mundo exterior tan caótico
donde inconscientemente tratamos de
salvarnos de lo desconocido.

80
[6:59 p. m., 8/2/2022] Nata : Me cuesta
concebir la realidad, la realidad de este
mundo, la propia, las más lejanas a nosotros,
que nos parecen ficcionales pero que están
allí, existentes, como la de aquella muchacha,
no dejo de pensar en su mundo, en cómo ella
con esa dulzura cautivadora y cierta
inocencia enfrenta una realidad tan cruda.

[8:16 p. m., 8/2/2022] Nata : Ver a los otros


conlleva una imposibilidad para observar en
realidad a fondo, claro y sin filtros, ya que
inevitablemente nos implicamos, haciéndolos
nuestros, nuestras versiones de lo que
creemos que son, como aquella muchacha o la
señora de los tacones rojos. Cómo aquellos
tacones nos llevan a prejuicios inconscientes,
como me sucedió a mí con aquella muchacha
con tatuajes de unicornios, de la cual pude
haber ignorado su mirada guerrera.

Natalia Niño



81
Diario
10/9/20

Por fin sé lo que tengo que ir a hacer, cada


una de estas notas es el registro más sabio
que tengo por fin sé cómo controlar esa
parte de mí y cómo eliminar tener una
balanza ahora me doy cuenta de que lo que
pasa es que olvidé lo mucho que pasa que
siempre olvido lo bueno para fijarme en lo
malo ahora sé que he olvidado los actos
para redimirnos sé que algún día todas
estas notas servirán como registro en mi
mente y sé que leeré más de una vez para
poder saber lo que es importante sólo me
iré algo a mí mismo ese Germán del futuro y
este Germán recuerda que no estás sola
recuerda que ella cometido tanto errores
como gracias en tu vida

19/02/21

Es la primera nota que hago en todo el año


tal vez no veía la necesidad de escribir una
o revisar las anteriores hasta ahora hoy

82
traté de buscar respuesta a una duda en mi
cabeza entre todas estas notas escritas
por mí hacia mí mismo así que escribo esta
nota para cuando yo tenga la duda de si
apoyar o confiar en alguien como está
haciendo en este momento sólo te diré algo
si ves en esa persona un poco de la
inseguridad si ves en esa persona un poco
de la felicidad O sentimiento especial que tú
hayas tenido no dudes en ayudar o apoyar
a esa persona en este momento voy a hacer
uso de este consejo espero que esto te
sirva para el futuro

En resumen, deja de ser tan mongolo.

13/10/21

Odio lo insuficiente, odio lo que no da lo que


quiere, básicamente, me odio a mí mismo.

Por eso los demás me odiarán.

Sé que te desagrado, no falta decirlo, ya


con tus gestos se ve.

83
Ya sé que soy un fracaso, ni hace falta que
me corrijas porque ya perdí, ya sé que
estoy solo, no hace falta que me lo digas, el
viento helado ya me lo dice, ya sé que soy un
talento desperdiciado, gracias por
recordármelo.

¿Qué hice para esto?

Creí ser merecedor de esto.

Creí que por fin estaría mejor.

84
Pero la verdad es que nunca estaré en la
vida que quiero.

No. no puedo más.

Perdón.

Germán Benavides



El diario de los monstruos


13/03/2001

A quien le pueda interesar, tengo algo muy


importante que contar.

Algo que me tiene asustadísimo…

Hay monstruos en este pueblo.

Sí, como acabas de leer.

Estos devoran todo y no tienen piedad con


nadie, sencillamente acaban con todo a su
paso.

85
Son monstruos avispados, con ellos no sirve
cerrar el armario, ajustar la puerta o
dormir bien arropado.

Siempre logran encontrarte y disfrutan


verte con miedo.

14/03/2001

Ayer no pude terminar porque mi mamita me


llamó a comer, la cena fueron lentejas, ¡me
encantan las lentejas! Ejem… pero no nos
desviemos del tema.

Estaba notando que no les escribí de dónde


salieron estos monstruos, aunque la verdad,
ahora que lo pienso… yo tampoco lo sé,
llegaron hace unos años por la noche,
cuando toman a los niños de sus camas y se
los llevan a quién sabe dónde.

Me da miedo que un día un monstruo venga


por mí, yo no quiero que me lleven.

16/03/2001

86
En el colegio no nos hablan de los monstruos.
Si les tocó el tema a mis papás, se hacen los
bobos o molestos, me dicen que ‘‘de esos
temas no se hablan’’, para lo único que me
los mencionan es para decirme que me
devuelva temprano y con cuidado, porque
me puedo encontrar uno.

Estoy seguro de que son gigantes y con


dientes espantosos.

A lo mejor caminarán en cuatro patas, pues


he escuchado que pasan mucho tiempo en el
monte; deben ser como animales, entonces,
pero feos, con muchísimo pelo y ojos
saltones para verlo todo, garras afiladas
con las que agarran a los niños.

¡Ay no!, mejor ya no sigo escribiendo, todo


esto me dio mucho miedo.

19/03/2001

Miguel es un bobo.

87
Hoy veníamos hablando al volver del colegio
y le pregunté si a él no le daban miedo los
monstruos. Este se empezó a reír y sacando
pecho dijo: ‘‘No, porque yo tengo con qué
defenderme’.’ Meneando su cabeza de lado
a lado mientras lo decía.

¿Y adivinen qué? No me quiso contar con


qué se protegía, que porque ”es un
secreto”, ¿y así se hace llamar mi mejor

88
amigo? En todo caso, me dio una idea, yo
encontraría entonces mi propia vaina de
protección, busqué por toda la casa, entre
las chucherías de mamá, los cajones de
papá, la remesa y después de mucho tiempo
encontré lo que necesitaba: una capa de
invisibilidad. Con eso seguro no me atrapan,
corriendo la llevé a mi cuarto y la metí bajo
mi almohada para usarla al dormir.

//

Ya pasó un tiempito, ya me voy a dormir.

Luego de que mi mamita me arropara y me


diera el beso de buenas noches, salió del
cuarto y yo saqué la capa para ponérmela
encima, sintiéndome por fin protegido
después de tantas noches de susto. De
seguro Miguelito no tenía algo tan chévere
como mi capa.

Hoy por fin voy a dormir bien.

—¿Jairo?, ¡Jairo! ¿Qué haces con la tula de


las papas encima tuyo? No importa, alístese

89
que nos tenemos que ir rápido, antes de que
llegue la guerrilla —me dijo mi mamita en la
madrugada. Muy triste me puse mis zapatos
y salí del pueblo de la mano de mis papás, al
final todo fue inútil y aquella tula no me sirvió
para nada, después de todo los monstruos
nos alcanzaron.

Laura Sofía Urrego



Día de trabajo
31/01/22

“Distraída, desprendida de mí, en el vacío


de un lugar completo, buscando lo que ya se
me había perdido, revolcando,
confundiendo, existiendo, muriendo. El roce
de corazones palpitando, sincronizados al
tiempo”.

Ese lunes era frío (frío como las manos de mi


abuelo cuando lo encontré tirado en el
suelo, quería abrazarlo, pero era tan frío,

90
no lo culpo). Aunque también era calor y
risas (como cuando jugaba en los brazos de
mi madre, cada seis meses). Un día confuso,
pero hermoso.

01/02/22

“Fascinada, idealizada, inquieta, tan


irritante, un poco ridícula, queriendo
encontrar…”.

Parecía un martes 13, lleno de mala suerte,


suspiros que se oían, que se sentían, que
corrían, sola me sentía, y bastante perdida
(como cuando me perdí en un Surtimax a los
seis años, solo lloraba y quería la mirada de
regreso de mis padres).

02/02/22

“Omitida, afligida, me decía a mí misma que


todo pasaría”.

Decían que al parecer se abría un portal,


pues es una fecha divina. Solo sé que para

91
mí no fue sacra (fue como cuando vi partir
el avión de mi hermano a los diez años, al
otro lado del mundo; sabía que pasaría
mucho tiempo para que volviera. No, ni lo
sabía solo pensaba que nunca más volvería).

92
03/02/22

“Emocionada, algo aliviada, volvieron sus


brazos, los cuales necesitaba”.

Hablaba mucho con gente desconocida,


gente a la que realmente no le importaba mi
vida, trataba de dejar de llenar
expectativas (esto me recordó cuando
llegué a donde una cuidadora, no sabía
cómo comportarme, si al menos tenía que
comportarme, o solo ser una estatua.
Esperaba ansiosamente a mi madre en la
acera frente al ascensor).

04/02/22

“Algo chocante, mutilada, desvergonzada,


con gran inmadurez acumulada. Pero
amándome como cada día”.

Querida mía, cómo me encantan tus ojeras,


cómo suspiro por tus sueños, cómo abrazo
tu silencio, ese que decíamos sentir cuando
éramos pequeñas. Cómo me duele nuestro
reflejo, lo contemplo, lo acaricio, y muchas

93
veces lo beso, te conozco, te reconozco,
una hoja en blanco pareces, una piedra
afilada eres (rememorar hechos de hace
tiempo que son difíciles de explicar, no hay
nada como tenerlos frescos,
personificados, ya que a veces parecen
olvidados).

Maryem Hurtado



Putísimo Diario
05/02/22

Después de salir de la hermosa clase de


“Locución para radio y televisión”, que está
en el peor horario posible (¡en serio, a quién
se le ocurre poner una clase a las siete de
la mañana un sábado, hay que ser severo
hijo de puta!). El lado positivo es que vimos
porno en vivo, exactamente en uno de los
apartamentos con las cortinas abiertas, al
lado de la universidad, se podía observar un
par de animales follar (¡cierren las cortinas,

94
par de cerdos! Algún ser despiadado e
inmundo los podría estar observando, este
no es mi caso). Dejando esa mierda de lado,
decidí, aun viendo esos animales follar, que
debía hacer este texto; aunque, bueno, mi
primera idea no fue exactamente esta cosa;
lo primero que se me ocurrió vino de la
conversación que tuve con Camilo antes de
regresar a casa, tenía planeado presentar
un texto que mi padre escribió hace muchos
años antes de morir (véase lo buena
persona que soy, que le iba a robar a mi
padre muerto), pero lamentablemente el
escrito no lo logré encontrar entre tanta
basura que guardo y es muy obvio que no
podía llegar a la clase con las manos vacías,
así que volví a pensar en qué escribir.

06/02/22

Amanecí con ganas de matarme, como


siempre, pues, como soy un imbécil, terminé
trasnochado jugando videojuegos y luego
de desayunar me quedé viendo una pared
por quince minutos; eso me trajo una idea

95
de qué escribir. Un cuento tipo anécdota el
cual redacté, pero, al revisarlo y corregir
algunas cosas, no me gustó el resultado. Por
dios, era una mierda.

Al final seguí pensando en qué hacer, tanto


así que regresé a la idea sobre el escrito de
mi padre y nuevamente intenté encontrarlo
(sobra decir que, sin éxito, si están leyendo
esto). Alrededor de las tres de la tarde,
después de una hora de tocar batería para
despejar mi mente e intentar conseguir una
idea, en mitad del almuerzo, acompañado
de mi madre querida, le pregunté cómo
escribían las personas con “trastorno de
personalidad múltiple”, mientras que yo
volvía a perderme en esa pared (esa cosa
tiene algo). La respuesta de mi madre fue
negativa y preocupada me preguntó por
qué decía esas cosas, yo le dije que le
restara importancia y al terminar el
almuerzo me propuse investigar sobre el
tema; lo que me salió fue una abominación,
intenté hacer algo parecido al diario de
Susan Sontag con un mensaje oculto y

96
después de todo, por razones que
desconozco (tal vez el hermoso bloqueo del
escritor, que llega cuando menos te lo
esperas), no logré terminarlo y lo que
llevaba adelantado no me gustó ni un poco,
por lo que lo eliminé. Al final del día, cuando
me tiré en la cama, vi a mi hermano dormido
y el televisor encendido pasando videos de
fútbol y como tenía audífonos y celular me
importó una mierda y dejé el televisor
encendido mientras volvía a pasar de largo.

07/02/22

A la una y algo de la mañana seguía viendo


videos, cuando la luz del televisor me iluminó
y se me ocurrió esta estupidez. De modo
que con los audífonos puestos puse mi lista
de Spotify llamada “inspiración” (el nombre
más original que existe), música que me lleva
al éxtasis mientras escribo, así que desde el
bloc de notas de mi celular y con mis ojos
ardiendo escribí esto. Esta mamada fue lo
que se me ocurrió, hacer un texto con forma
de mi propio diario en el cual escribo sobre

97
cómo llegué a la idea de escribir en mi diario
sobre esto (un poco paradójico y rompe
pelotas o tal vez no, no sé); la cuestión es lo
increíble el
cómo la
inspiración o
las ideas
pueden llegar
de lo más
banal:

• La idea
sobre el texto
de mi padre
que salió
después de la
conversación
que tuve con
Camilo antes
de regresar a
casa

• mi cuento
con forma de

98
anécdota gracias al viaje astral con
la pared.

Nota: ver más esa pared, parece que tiene


los secretos del universo escondidos en su
pintura.

• El diario de alguien con personalidad


múltiple gracias a la pared (por dios,
esa pared es lo mejor) y a la
conversación con mi madre

• por último, esta mamada de parte de


mi cerebro pidiéndome a gritos que
me duerma y deje de joder.

Espero les haya gustado leer esta “bonita


cochinada”, que me salió de mis ganas de
dormir/morir. Ahora, si me disculpan, voy a
dormir.

Gracias por su atención.

Juan Quintero

99
100
Horóscopos

101
Franz Kafka
Coge tu tiempo y haz todo con él. La iguana
está mirando desde la ventana y no podrás
huir de su mordida. Sube la pared para ver
el horizonte y espera a la hora de la luna
llena. Aférrate bien con todas tus
extremidades y deja salir el tenso suspiro.

Camilo Velázquez

Alejandra Pizarnik
Coquetearás con la muerte, como lo haces
con las musas. La desdicha invadirá tu
camino, cuando se cierren aquellos ojos
paternales que una vez te vieron con
ternura. La golondrina se vestirá de
cenizas, tu mente encerrará tu corazón en
la jaula de tus delirios, tus pasiones abrirán
las grietas que brevemente te permitirán
escapar de aquel encierro. Ten cuidado con
los amores no correspondidos, envolverán
tu corazón con los lamentos de recuerdos
que nunca podrán ser, creyendo así que
será tu paraíso perdido. Aléjate de las

102
adicciones que intentarán calmar tus penas,
refúgiate en las buenas amistades. Tu color
es el azul y tu número de la suerte es el 36.

Gabriela Arias

Franz Kafka
tu mente es débil ante lo que digan los más
cercanos a ti condenándote a la cárcel de
la infelicidad, tu fuerza de voluntad será
mermada por tu miedo y la esperanza al
igual que el amor fluctuarán a lo largo del
tiempo, pero inspirarán tu arte. Tu salud
decaerá afectando tu psique y tu movilidad;
olvídate de viajar. Tu color el azul; pues
necesitas abrirte sin esperar a lo que digan
los demás. Tu día llegará aun cuando no
estés.

Juan Quintero

Dostoievski
Respetado Fiódor, ha venido a mí por
respuestas y he de dárselas. Puede que no

103
sean de su agrado, pero es lo que mi esfera
me ha revelado. Ella reflejaba un desierto
con centelleantes relámpagos, estos
predicen que se verá desolado y se
encontrará con poca estabilidad emocional,
pero que vislumbrará éxitos por épocas
intermitentes. Además, la silla representa
que tendrá pérdidas, las cuales le llevarán
a incumplir sus responsabilidades.

Espero que mi intervención pueda iluminarle


de alguna manera, con cariño, La Pitonisa.

Natalia Niño

Charles Bukowski
Leo, tu forma de expresarte te ha llevado
lejos, no pierdas ese toque tan
característico de ti, sin embargo, los astros
ven que tu entorno será complicado en tu
salud, ten en cuenta posibles hábitos o
vicios que te estén dando problemas desde
hace tiempo. Aprende a controlar tus
instintos y lograr el buen corazón que te
caracteriza, Leo.

104
Tu color es el Vinotinto

Germán Benavides

Gabriel García Márquez


Piscis: El mago al derecho.

No joda, tu creatividad, perseverancia y


persistencia están a tu voluntad,
aprovéchalos. Revisa también que puede
ayudarte a concretar tus objetivos, pues sin
duda muchas ayudas están llegando y
puertas se están abriendo, revisa tus
experiencias últimamente, quizá te lleven a
lo que necesitas, o quizá, eso siempre
estuvo ahí, después de todo, la vida no es la
que uno vivió, sino la que uno recuerda y
cómo la recuerda para contarla. Por otro
lado, si nos enfocamos en tu trabajo y
actividades, esta carta nos indica que
vendrán grandes e importantes logros,
definitivamente solo irás creciendo.
Pasando ahora a ámbitos amorosos si estás
en una relación a largo plazo esta va a
llegar a un nuevo nivel de compromiso y

105
conocimiento del otro. Vives de pasiones,
definitivamente a ti lo único que te duele de
morir, es que no es de amor. Disfruta este
momento, estás en un gran derroche de
imaginación, vivir de sueños (y uno que otro
exagerado chisme) finalmente está dando
frutos, no cabe duda que hacer siempre lo
que a uno le gusta, y sólo eso, es la fórmula
magistral para una vida larga y feliz.

Tus números: 888, cada pieza en tu vida


está siendo bien pulida para quedar con la
misma belleza e intriga que deja una buena
escultura de hielo.

Laura Sofía Urrego

Dostoievski
Escorpio: Los amantes al revés.

¡Increíble! Tu desequilibrio le quita armonía


a tu vida. El ángel de las nubes te ha
desprotegido. Es posible que una relación
afectuosa haya terminado de forma
desagradable y esto ha desencadenado

106
episodios difíciles en tu vida. ¿Culpa?, sí es
posible que pases por un periodo en el que
pienses que dicha situación fue por causa
tuya, pero no puedo decirte cómo pensar
respecto a eso, puedes irte por los griegos
y pensar que es obra del destino y nada
puedes hacer, o por el contrario, utilizar los
principios del renacimiento y pensar que tú
lo llevaste a esa instancia; sea cual sea la
que elijas, lo importante es que tu salud
mental puede verse gravemente afectada
con dicha relación problemática.

Tus números: 184, las divinidades te dicen


que están velando por ti y que dejes las
preocupaciones en sus manos, ¡sé libre!

Luisa Catalina Vega

Oscar Wilde
Alcanzas a llegar al club de los inmortales
escritores. Lograrás esculpir tu nombre por
siempre y hasta el fin del mundo por tu
inigualable obra. Has tenido desgracias por
partes de tu entorno, sin embargo, estas no

107
te impidieron continuar. Provienes de una
familia llena de éxitos recurrentes, por lo
que no es sorprendente que alcanzaras el
éxito. Mueres por tu creencia o fe.

Daniel Delgado

Adeline Virginia Stephen


Mi señora y amiga, Virginia, hace ya un
tiempo que la vi y hoy le escribo porque mi
oráculo ha predicho algo que debe ser de
su conocimiento. En mi esfera apareció
aceite derramado y frutas desprendidas,
esto presagia un periodo desfavorable y
que tal vez haya una pérdida terrible.
También surgió un Jardín que denota pasar
tiempo con sus seres queridos, disfrutar de
su compañía. Me pongo a los pies de su
Señora, espero hallarme equivocada, pues
me abrumaría la gran pena de su pérdida.

Siempre dispuesta, La Pitonisa.

Mayra Sánchez

108
109
110
Editado con el apoyo del Semillero de
Investigación y Creación Makerspace
Editorial de la Escuela de Arte de la
Universidad Central

111
112

También podría gustarte