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Reseña Histórica Tea

El documento presenta un análisis histórico y conceptual del Trastorno del Espectro Autista (TEA), desde su definición inicial hasta las clasificaciones actuales en el DSM-5. Se destaca la naturaleza multifactorial del TEA, incluyendo factores genéticos y ambientales, así como las comorbilidades asociadas que complican su diagnóstico y tratamiento. Además, se discuten las tendencias contemporáneas en la comprensión y clasificación del autismo, enfatizando la necesidad de un enfoque integral para su intervención educativa.

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Reseña Histórica Tea

El documento presenta un análisis histórico y conceptual del Trastorno del Espectro Autista (TEA), desde su definición inicial hasta las clasificaciones actuales en el DSM-5. Se destaca la naturaleza multifactorial del TEA, incluyendo factores genéticos y ambientales, así como las comorbilidades asociadas que complican su diagnóstico y tratamiento. Además, se discuten las tendencias contemporáneas en la comprensión y clasificación del autismo, enfatizando la necesidad de un enfoque integral para su intervención educativa.

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ESCUELA NORMAL DE LICENCIATURA EN

EDUCACIÓN ESPECIAL EN EL ÁREA DE PROBLEMAS


DE APRENDIZAJE DE CALKINÍ

O SEMESTR
4T CURSO: E
Intervención Educativa para
Estudiantes con Trastorno del
Espectro Autista

PROFESORA: WILMA ALUMNAS:


BRICIA IRACEL KU KU
VIANNEY CALDERÓN
KARLA JAILYM PAREDES
DELGADO SEGOVIA
KARLA REBECA BALAN
DÍAZ

Ciclo escolar 2025-2026


1911- Paul Eugen Bleuler. Psiquiatra suizo.
Introdujo el término "autismo" en el contexto de la
esquizofrenia. Se refería a un estado de aislamiento
de la realidad externa. Aunque su uso fue diferente
al actual, sentó las bases para el desarrollo del
concepto de autismo en la psiquiatría.

1923- Carl Gustav Jung. Psicólogo suizo. Introdujo


los conceptos de personalidad extrovertida e
introvertida: Definió al autismo como un estado de
introversión extrema.Esto ayudó a contextualizar
el autismo dentro de la psicología y la psiquiatría.

1943- Leo Kanner, psiquiatra austriaco. Publicó el


artículo "Autistic disturbances of affective contact".
Este trabajo es considerado el artículo fundacional
del autismo moderno, donde describió un grupo
de niños con un patrón de comportamiento que
difería significativamente de otros trastornos mentales: Kanner
estableció criterios diagnósticos que definieron el autismo como un
trastorno del desarrollo, enfatizando la naturaleza innata del mismo.

1944- Hans Asperger, pediatra vienés. Publicó


observaciones similares a las de Kanner,
aunque su trabajo fue menos conocido
inicialmente debido a que estaba en alemán.
Describió un patrón de comportamiento en niños que incluía falta de
empatía y habilidades sociales limitadas. Su trabajo más tarde se
reconoció como el "síndrome de Asperger", que se considera parte del
espectro autista.
1950- Primer Congreso Mundial de Psiquiatría se expresó el deseo de
disponer de un útil que permitiera comparar los diagnósticos y los
pronósticos formulados en diferentes países para los principales
trastornos mentales descritos desde el nacimiento de la psiquiatría.

1952 y 1968- DSM-I y DSM-II el Autismo era considerado un síntoma


de la Esquizofrenia.

1966- Andreas Rett describió el síndrome de Rett, observando que


afectaba exclusivamente a niñas. Sus características principales
incluyen la aparición después del segundo año de vida, la pérdida
progresiva de la motricidad y la capacidad de comunicación, y el
desarrollo de movimientos repetitivos de las manos. No se conoció
internacionalmente hasta la década de 1980.
1974- La OMS publicó la octava edición de la Clasificación
Internacional de Enfermedades (CIE-8), que incluyó por primera vez
un glosario psiquiátrico redactado bajo la dirección de Sir Aubrey
Lewis. Esto permitió precisar la terminología y mejorar la traducción
de los términos entre diferentes idiomas.

1977- VI Congreso de la Asociación Mundial de Psiquiatría, en


Honolulu, la sección de Clasificación adoptó una resolución que
instaba a las sociedades nacionales de psiquiatría a revisar sus
clasificaciones para alinearlas con la CIE-10, específicamente con su
capítulo V (F), que abarca los trastornos mentales y del
comportamiento.
1980- DSM-III. El autismo fue incluido como diagnóstico específico
por primera vez. Se definió como "autismo infantil", estableciendo
criterios claros para su diagnóstico.Esto permitió una mejor
identificación y tratamiento de los pacientes.
1983- DSM-III. El autismo fue incluido como diagnóstico específico por
primera vez. Se definió como "autismo infantil", estableciendo criterios
claros para su diagnóstico. Esto permitió una mejor identificación y
tratamiento de los pacientes.

1986- Se propuso diferenciar entre los Trastornos Invasores del


Desarrollo (TID), como el autismo infantil y el síndrome de Asperger,
y los Multiple Complex Developmental Disorders (MCDD), que tienen
un mayor riesgo de evolucionar hacia la esquizofrenia.

1993- La OMS publicó la décima edición de la Clasificación


Internacional de Enfermedades (CIE-10), incorporando un capítulo
específico para los trastornos del espectro autista, con categorías
como F84.0 Autismo infantil, F84.1 Autismo atípico y F84.5 Síndrome
de Asperger.

1994- - DSM-IV: Se amplió la clasificación del


autismo, incluyendo subtipos como el
trastorno de Asperger y el trastorno
desintegrativo infantil: Para reflejar una mejor
comprensión de los diferentes tipos de
trastornos del espectro autista. Facilitó un
diagnóstico más preciso y un enfoque más
individualizado en el tratamiento.

1999- La Sociedad Americana de Autismo, define al autismo de la


siguiente manera. Es una discapacidad del desarrollo que,
normalmente, aparece durante los primeros 3 años de vida de un
niño. Tiene su origen en un trastorno neurológico que afecta al
funcionamiento del cerebro impide el normal desarrollo de las áreas
cerebrales implicadas en la comunicación y la interacción social.
2000- DSM-IV-TR se definen cinco categorías
diagnósticas dentro de los Trastornos
Generalizados del Desarrollo (TGD):
Trastorno Autista, Trastorno de Rett,
Trastorno Desintegrativo Infantil, Trastorno
de Asperger y Trastorno Generalizado del
Desarrollo no Específico.

2010- La Classification Française des Troubles Mentaux de l’Enfant et


de l’Adolescent (CFTMEA) se revisó para alinearse con la CIE-10. Se
estableció un sistema de transcodificación para facilitar la
recolección de datos estadísticos.

2011- Se llevaron a cabo reuniones en Ginebra y Lille como parte de


la preparación para la CIE-11, con el objetivo de mejorar la
clasificación de los trastornos del espectro autista.

2012- Estudios y publicaciones: Varios estudios y publicaciones


importantes se mencionan en el documento, como los realizados por
el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados
Unidos, que confirmaron la sobrerrepresentación de varias
condiciones médicas en individuos con TEA.

2013- DSM-5: Se consolidó el concepto de "Trastorno del Espectro


Autista" (TEA), eliminando la distinción entre los subtipos: Para
reflejar la comprensión actual de que el autismo es un espectro con
variaciones en la gravedad y presentación. Esto busca mejorar la
identificación y el tratamiento de las personas con autismo,
considerando su diversidad.
MARZO DEL 2013- Primera edición del manual: Publicación de la primera
edición del "Manual básico para el personal de atención de salud y
formuladores de políticas" sobre comorbilidades médicas en los
trastornos del espectro autista.

JULIO DEL 2014- Segunda edición del manual: Publicación de la


segunda edición del mismo manual, actualizando y ampliando la
información presentada en la primera edición.

ENTRE 2013 Y 2014- Se esperaba la publicación de la CIE-11 y el


DSM-5, revisando la clasificación de los trastornos del espectro
autista y su impacto en el diagnóstico y tratamiento.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición compleja
y multifacética que afecta a individuos de diversas maneras. Su
origen es multifactorial, lo que significa que no hay una única
causa, sino una combinación de factores genéticos, epigenéticos y
ambientales que contribuyen a su desarrollo. Esta investigación se
centrará en explorar estos factores y las comorbilidades asociadas
al TEA, proporcionando una visión integral de esta condición.
Muchos niños y adultos diagnosticados con TEA sufren problemas
comórbidos de salud. Estudios recientes a gran escala, incluyendo
una evaluación detallada que condujo el Centro de Control y
Prevención de Enfermedades Estadounidense (CDC, por sus siglas
en inglés) han confirmado que varias condiciones médicas se
encuentran pronunciadamente sobrerrepresentadas en
individuos con TEA en comparación con la población en general y
otros cálculos de prevalencia de condiciones del desarrollo. Los
individuos con TEA presentan índices mucho más altos de los
previstos en una serie de condiciones médicas estudiadas:
incluyendo infecciones respiratorias y del oído, alergias a
alimentos, rinitis alérgica, dermatitis atópica, diabetes tipo I, asma,
trastornos gastrointestinales (GI, por sussiglas en inglés),
trastornos del sueño, esquizofrenia, dolores de cabeza, migrañas,
convulsiones y distrofia muscular
Origen Multifactorial del TEA

El TEA se caracteriza por una interacción social disminuida,


deficiencias en la comunicación verbal y no verbal, y
comportamientos repetitivos e intereses restringidos. La etiología
del TEA es compleja y se ha identificado que tanto factores
genéticos como ambientales juegan un papel crucial. Estudios han
demostrado que hay alteraciones neurológicas funcionales y
estructurales en individuos con TEA, algunas de las cuales tienen
un origen genético y/o epigenético. Además, factores ambientales
como la exposición a toxinas durante el embarazo, infecciones
maternas y complicaciones perinatales también pueden contribuir
al desarrollo del TEA.

Comorbilidades Asociadas al TEA

El TEA a menudo se presenta junto con otras condiciones médicas


y psiquiátricas, conocidas como comorbilidades. Estas
comorbilidades pueden complicar el diagnóstico y el tratamiento
del TEA, ya que los síntomas pueden superponerse y variar
ampliamente entre individuos. Algunas de las comorbilidades más
comunes incluyen:
1. Trastornos de Ansiedad: Los trastornos de ansiedad son
frecuentes en personas con TEA de todas las edades. Los
síntomas pueden estar condicionados por factores como la
edad, el grado de deterioro social y el nivel de funcionamiento
cognitivo. La prevalencia de trastornos de ansiedad en niños
con TEA varía entre el 11% y el 84%, dependiendo de las
metodologías de los estudios.
2.- Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH): Los
síntomas del TDAH coexisten comúnmente con el TEA. Los niños
con ambos conjuntos de síntomas pueden responder mal a los
tratamientos estándar de TDAH y pueden beneficiarse de otros
medicamentos o terapias conductuales.

3.-Trastorno Bipolar: También conocido como manía-depresión, es


una comorbilidad controvertida pero presente en individuos con
TEA. Incluye síntomas propios del trastorno bipolar, lo que puede
complicar aún más el diagnóstico y tratamiento.

4.-Problemas Gastrointestinales: Los problemas gastrointestinales


son comunes entre el colectivo autista, aunque no está
demostrado que los niños autistas tengan más o diferentes
síntomas que los neurotípicos.
El espectro autista.
Consolidado el modelo de autismo definido fenomenológicamente
como lo identificó Kanner, se iba perfilando, cada vez con más
precisión, una visión categórica que quedaba reflejada en las
distintas versiones del DSM. Pero en el año 1979, Lorna Wing y Judith
Gould sugirieron una nueva percepción del autismo (49). La
diferencia con el modelo convencional era sutil en apariencia, pero
radical en el fondo. El cambio conceptual se basó en el estudio
llevado a cabo en un área de Londres por estas autoras. El estudio
permitió identificar pacientes que encajaban en el patrón típico
descrito por Kanner, pero también pacientes que sin ajustarse al
perfil kanneriano, mostraban en mayor o menor grado la triada de
problemas en la interacción social, comunicación e imaginación,
asociado a un patrón de conductas rígidas y repetitivas,
cualitativamente similares a las de los autistas “típicos”, pero
cuantitativamente distintas. El retraso mental aparecía como una
dimensión distinta. La tríada puede ser identificada
independientemente del nivel de inteligencia y puede estar asociada
o no a otros problemas médicos o psicológicos (50). Estos datos
ponían en evidencia que no se podían establecer unos límites
categóricos entre los distintos pacientes detectados; y que, en
realidad, las manifestaciones del autismo se distribuían como un
continuo; y que los límites entre las distintas categorías propuestas
en el DSM distan mucho de ser precisas. Con el tiempo esta
percepción se ha ido consolidando y actualmente es acepada por la
mayoría de expertos en el campo. Por otro lado, encaja muy bien con
los nuevos modelos genéticos que contemplan interacciones
poligénicas de baja y alta magnitud de efecto, determinadas por
polimorfismos de un solo nucleótido y variaciones en el número de
copias; y además con modulación por factores epigenéticos (51).
El autismo en los inicios del siglo XXI. Tendencias del DSM 5.
El DSM5 va a consolidar conceptualmente el autismo,
sustituyendo la denominación actual de trastornos generalizados
del desarrollo por la de Trastorno del Espectro Autista (TEA). Este
cambio de apelativo tiene un alcance que va más allá de una
simple adecuación semántica. Los trastornos generalizados del
desarrollo, al como se contemplan en el DSM-IV-TR, incluyen el
trastorno de Rett. Pero actualmente se conoce lo suficiente sobre
este trastorno para ser considerado una enfermedad genética
específica cuya relación con el autismo no va más allá de la
coincidencia de algunos síntomas. Por el contrario, no se han
encontrado datos genéticos, neurobiológicos o cognitivos que
permitan distinguir cualitativamente trastorno autista, trastorno
de Asperger, trastorno desintegrativo infantil y trastorno autista
no especificado. Esta propuesta está generando un intenso
debate, centrado en la conveniencia, o no, de mantener el término
trastorno de Asperger, cuya homologación dentro de los
manuales diagnósticos habrá sido fugaz. Quizás entró demasiado
tarde, cincuenta años después de su descripción, y desaparece
demasiado pronto, apenas 20 años después de haber sido
incluido en el DSM IV. El motivo más convincente para incorporar
dentro de los TEA, el trastorno de Asperger, el trastorno
desintegrativo infantil y los TGD-NOS se sustenta en el hecho de
que las diferencias entre los supuestos subtipos de autismo no
vienen determinadas por
los síntomas específicos del autismo, sino por el nivel intelectual,
la afectación del lenguaje, y por otras manifestaciones ajenas al
núcleo autista.
El DSM 5 agrupará los criterios de trastorno cualitativo de la
relación social y trastorno cualitativo de la comunicación en un
solo criterio definido como un déficit persistente en la
comunicación social y la interacción social en distintos contextos,
no explicable por un retraso general en el desarrollo. Dentro de
este criterio se contemplarán problemas en la reciprocidad social
y emocional, déficit en las conductas comunicativas no verbales y
dificultades para desarrollar y mantener las relaciones apropiadas
al nivel de desarrollo El tercer criterio del DSM IV-TR (patrones de
conducta, interés o actividad restrictivos, repetidos y
estereotipados), quedará formulado más o menos igual; sin
embargo, se añadirá dentro de este criterio la hipo o
hiperreactividad a los estímulos sensoriales o el interés inusual en
los aspectos sensoriales del entorno La necesidad de que antes de
los tres años, se debían producir retrasos o alteraciones en una de
las tres áreas (interacción social, empleo comunicativo del
lenguaje o juego simbólico) se sustituye por la necesidad de que
los síntomas estén presentes desde la primera infancia, aunque
no puedan percibirse hasta que las demandas sociales excedan la
limitación de las capacidades. El DSM 5 marcará un cambio
conceptual, que quizás sea el camino de inicio de un itinerario
hacia una interpretación radicalmente distinta de los trastornos
mentales (47).
Bibliografía
Treating Autism, ESPA Research, & Autism Treatment Plus.
(2014). Comorbilidades médicas en los trastornos del espectro
autista: Manual básico para el personal de atención de salud y
formuladores de políticas (2ª ed.). Autism Research Institute.

López Gómez, S., Rivas Torres, R. M., & Taboada Ares, E. M.


(2010). Historia del trastorno autista. Apuntes de Psicología,
28(1), 51-64. Colegio Oficial de Psicología de Andalucía
Occidental, Universidad de Cádiz, Universidad de Córdoba,
Universidad de Huelva y Universidad de Sevilla.

Lara Tenorio, M. S. (2016). Trastorno del espectro autista su


comorbilidad y estrategias de atención. Revista nacional e
internacional de educación inclusiva, 9(2), 195-214.
https://doi.org/ISSN 1889-4208

Artigas-Pallarès, J., & Paula, I. (2011). El autismo 70 años después


de Leo Kanner y Hans Asperger. Revista de Neuropediatría y
Psicología Infantil, 5(4), 195-214.

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