CUENTO
El Virus de la
Mutación
En un laboratorio de vanguardia, un grupo de científicos liderado por el doctor Martín Vega había
creado un virus revolucionario: Xenoviral. Este virus fue diseñado para corregir las mutaciones
genéticas responsables de enfermedades hereditarias como la hemofilia y la distrofia muscular. El
equipo había trabajado durante años para crear una cura que pudiera erradicar estos trastornos,
y, al principio, todo parecía ir a la perfección. Los primeros ensayos mostraron que el virus corregía
defectos genéticos y, en algunos casos, mejoraba la resistencia física y la agudeza mental de los
pacientes. Sin embargo, los efectos de Xenoviral pronto se volvieron impredecibles.
Lo que comenzó como una cura, pronto mutó en una amenaza. El virus no solo corregía las células
defectuosas, sino que también las modificaba de manera impredecible. Personas que se
sometieron al tratamiento empezaron a mostrar cambios físicos sorprendentes: fuerza
sobrehumana, reflejos veloces o una resistencia física extrema. Por otro lado, algunos pacientes
desarrollaron habilidades cognitivas excepcionales, como una memoria perfecta o la capacidad de
procesar información a una velocidad increíble. Sin embargo, no todos los efectos fueron
positivos. Aquellos que experimentaron estas mutaciones se encontraron con trastornos
emocionales y psicológicos. La joven Laura, por ejemplo, al ganar una resistencia física mayor,
perdió el control sobre sus emociones, convirtiéndose en alguien irritable y agresiva.
El virus Xenoviral se expandió más allá del laboratorio, afectando a personas que no sabían que
estaban expuestas. El mundo comenzó a experimentar una evolución acelerada de sus propios
cuerpos, pero sin poder controlar las consecuencias. Los individuos con mutaciones comenzaron a
dividirse entre los que querían abrazar sus nuevos poderes y los que querían erradicarlos,
temiendo los efectos negativos que causaba el virus. Mientras tanto, los gobiernos intentaron
frenar la propagación de Xenoviral, pero pronto se dieron cuenta de que ya era demasiado tarde.
Las mutaciones genéticas se transmitían de una persona a otra sin control, cambiando
irreversiblemente la humanidad.
La situación empeoró cuando el virus se extendió a zonas rurales, donde las personas comenzaron
a desarrollar habilidades completamente inusuales. Un niño en un pequeño pueblo adquirió la
capacidad de comunicarse telepáticamente con los demás infectados. En otro lugar, una mujer
empezó a sanar heridas con solo tocarlas. Sin embargo, estos avances venían acompañados de un
alto precio. Las personas comenzaron a luchar por el control de sus nuevas habilidades, y las
tensiones sociales aumentaron. Mientras algunos se beneficiaban de las mutaciones, otros se
veían aterrados por lo que les estaba sucediendo. Había quienes estaban dispuestos a usar sus
poderes para obtener ventajas, mientras que otros, desbordados por el caos, deseaban revertir
todo.
El doctor Vega, atrapado entre la desesperación y la responsabilidad de sus descubrimientos,
trabajó sin descanso con su equipo para encontrar una solución. Desarrollaron un tratamiento
antídoto, pero este solo era capaz de estabilizar los efectos secundarios de las mutaciones
eliminarlas por completo. La humanidad ya estaba irremediablemente cambiada, y el futuro se
volvía incierto.