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Gestión de Calidad según ISO 9001:2015

La norma ISO 9001-2015 establece un marco para la implementación de sistemas de gestión de calidad en diversas organizaciones, enfatizando la satisfacción del cliente y la mejora continua. Se basa en siete principios de gestión de calidad y promueve el ciclo PHVA (Planificar, Hacer, Verificar, Actuar) para facilitar la identificación de oportunidades de mejora. A pesar de los beneficios, la implementación enfrenta desafíos como la resistencia al cambio y la falta de recursos.

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La norma ISO 9001-2015 establece un marco para la implementación de sistemas de gestión de calidad en diversas organizaciones, enfatizando la satisfacción del cliente y la mejora continua. Se basa en siete principios de gestión de calidad y promueve el ciclo PHVA (Planificar, Hacer, Verificar, Actuar) para facilitar la identificación de oportunidades de mejora. A pesar de los beneficios, la implementación enfrenta desafíos como la resistencia al cambio y la falta de recursos.

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Bolivariana de Venezuela

Ministerio del Poder Popular para la Educación

Vicerrectado Académico

Universidad Valle del Momboy

Carvajal, Estado Trujillo

Identificación de los Principios de Gestión de Calidad y Etapas PHVA

en la Norma ISO 9001-2015

Integrante: Paola Perdomo V-30116269

Sección: VAV

Unidad Curricular: Legislación Empresarial

Profesora: Karla Dunn

Fecha: 02/12/24
Introducción

La norma ISO 9001-2015 es un estándar internacional que proporciona un marco

para la implementación de un sistema de gestión de calidad (SGC) en organizaciones

de diversos sectores y tamaños. Desde su creación, la norma ha evolucionado para

adaptarse a las necesidades cambiantes de las empresas y del mercado global,

convirtiéndose en una herramienta esencial para mejorar la calidad de los productos y

servicios ofrecidos. En un mundo donde la competencia es feroz y las expectativas de

los clientes son cada vez más altas, la gestión de calidad se ha vuelto un aspecto

crucial para el éxito y la sostenibilidad de las organizaciones. La ISO 9001-2015 no solo

se centra en la satisfacción del cliente, sino que también promueve la mejora continua y

la eficiencia operativa, lo que resulta en un impacto positivo en la rentabilidad y la

reputación de la organización.
La evolución de la norma ISO 9001 ha sido un reflejo de los cambios en la dinámica

empresarial y en las expectativas de los clientes. La primera versión se centraba

principalmente en la documentación y el cumplimiento de procedimientos, pero con el

tiempo, se ha desplazado hacia un enfoque más estratégico. La ISO 9001-2015

enfatiza la importancia de entender el contexto interno y externo de la organización, lo

que permite a las empresas identificar mejor sus riesgos y oportunidades. Este enfoque

contextual no solo ayuda a las organizaciones a adaptarse a los cambios del mercado,

sino que también les permite ser más proactivas en la identificación de áreas de mejora.

Uno de los cambios más destacados en esta versión es la integración de la gestión

del riesgo como un componente fundamental del SGC. Las organizaciones deben

identificar, evaluar y gestionar los riesgos que pueden afectar su capacidad para

cumplir con los requisitos del cliente. Este enfoque proactivo no solo ayuda a prevenir

problemas antes de que ocurran, sino que también mejora la resiliencia de la

organización frente a desafíos futuros. La gestión del riesgo se convierte, por tanto, en

un pilar central de la planificación estratégica y operativa.

Principios de Gestión de Calidad

La norma ISO 9001-2015 se fundamenta en siete principios de gestión de calidad

que son esenciales para guiar a las organizaciones en su búsqueda de la excelencia.

Estos principios son:

1. Enfoque al Cliente: La satisfacción del cliente es la base de cualquier sistema de

gestión de calidad. Las organizaciones deben esforzarse por comprender las


necesidades y expectativas de sus clientes, así como por anticiparse a sus

requerimientos futuros. Esto no solo implica la entrega de productos y servicios de

alta calidad, sino también la construcción de relaciones sólidas y duraderas con los

clientes. Un enfoque proactivo hacia la satisfacción del cliente puede resultar en una

mayor lealtad y en la recomendación de la marca.

2. Liderazgo: Los líderes deben establecer una visión clara y crear un entorno que

fomente la participación activa de los empleados. Un liderazgo efectivo es crucial

para alinear los objetivos de la organización con las expectativas del cliente. Los

líderes deben ser un ejemplo a seguir, promoviendo la cultura de calidad y

motivando a su equipo a alcanzar los objetivos establecidos. La comunicación

abierta y el reconocimiento del desempeño son elementos clave para fomentar un

ambiente de trabajo positivo.

3. Compromiso de las Personas: La implicación y competencia de las personas son

fundamentales para el éxito del SGC. Las organizaciones deben fomentar un

entorno que permita a los empleados desarrollar sus habilidades y contribuir

plenamente a la organización. Esto incluye la capacitación continua, el

reconocimiento del desempeño y la creación de un ambiente de trabajo positivo. Un

equipo motivado y comprometido es esencial para la implementación efectiva de un

SGC.

4. Enfoque Basado en Procesos: Este principio implica que las organizaciones

deben entender y gestionar sus procesos interrelacionados para lograr resultados


más eficaces y eficientes. Al adoptar un enfoque basado en procesos, las

organizaciones pueden identificar áreas de mejora, optimizar sus operaciones y

garantizar que se cumplan los requisitos del cliente de manera consistente. La

documentación adecuada de los procesos y la estandarización son esenciales para

asegurar la calidad en cada etapa.

5. Mejora Continua: La mejora continua debe ser un objetivo permanente de la

organización. Esto implica no solo la mejora de productos y servicios, sino también

la optimización de procesos y sistemas. La cultura de mejora continua fomenta la

innovación y la adaptación al cambio, lo que es esencial en un entorno empresarial

dinámico. Las organizaciones deben establecer indicadores de rendimiento que les

permitan medir su progreso y hacer ajustes cuando sea necesario.

6. Toma de Decisiones Basada en Evidencias: Las decisiones deben basarse en el

análisis de datos y hechos. Esto asegura que las decisiones sean objetivas y

fundamentadas, lo que reduce la incertidumbre y mejora la eficacia de las acciones

emprendidas. Las organizaciones deben establecer mecanismos para recopilar y

analizar datos relevantes que apoyen la toma de decisiones. La transparencia en el

proceso de toma de decisiones también es fundamental para fomentar la confianza

dentro de la organización.

7. Gestión de las Relaciones: Las organizaciones deben gestionar sus relaciones con

partes interesadas, como proveedores y socios, para optimizar el rendimiento.

Establecer relaciones mutuamente beneficiosas puede resultar en un mayor valor


para todas las partes involucradas. La colaboración y la comunicación efectiva son

clave para lograr este objetivo. Las organizaciones deben trabajar en estrecha

colaboración con sus proveedores para asegurar que se cumplan los estándares de

calidad y se minimicen los riesgos en la cadena de suministro.

El Ciclo PHVA

La norma ISO 9001-2015 también promueve el ciclo PHVA (Planificar, Hacer,

Verificar, Actuar), un enfoque sistemático que permite a las organizaciones implementar

y mejorar continuamente su SGC. Este ciclo proporciona un marco que ayuda a las

organizaciones a identificar oportunidades de mejora, establecer objetivos claros y

medir su progreso. A continuación, se describen las etapas del ciclo PHVA:

1. Planificar: En esta etapa, se establecen los objetivos y procesos necesarios para

lograr resultados conforme a la política de calidad. Se identifican riesgos y

oportunidades, y se planifican acciones para abordarlos. Esta fase es crucial, ya que

establece la base para todas las actividades posteriores. La planificación debe

incluir la definición de indicadores de rendimiento que permitan medir el progreso

hacia los objetivos establecidos. Las organizaciones también deben considerar los

recursos necesarios, incluyendo personal, tecnología y presupuesto.

2. Hacer: Aquí se implementan los procesos planificados. Es fundamental que la

ejecución se realice de acuerdo con lo establecido en la fase de planificación. La

capacitación del personal y la asignación adecuada de recursos son aspectos clave

en esta etapa. La comunicación efectiva y la colaboración entre equipos son


esenciales para garantizar que todos los miembros de la organización estén

alineados con los objetivos. La documentación de los procesos y la gestión del

cambio son también elementos importantes en esta fase.

3. Verificar: Esta etapa implica el monitoreo y la medición de los procesos y productos

para asegurar que se cumplan los objetivos. Se analizan los resultados y se

comparan con los objetivos establecidos, lo que permite identificar desviaciones y

oportunidades de mejora. Las auditorías internas y la revisión de la gestión son

herramientas útiles en esta fase para evaluar la eficacia del SGC. La

retroalimentación de los empleados también es valiosa para identificar áreas de

mejora y ajustar los procesos según sea necesario.

4. Actuar: Basándose en los resultados de la verificación, se toman decisiones para

mejorar el sistema de gestión. Esta etapa busca corregir y prevenir problemas, así

como fomentar la mejora continua. Las lecciones aprendidas de esta fase alimentan

el ciclo, permitiendo una retroalimentación constante. La comunicación de los

resultados y las acciones correctivas a todas las partes interesadas es fundamental

para mantener la transparencia y el compromiso. Además, la organización debe

estar dispuesta a ajustar sus objetivos y procesos en función de los resultados

obtenidos.

Importancia de la Gestión de Calidad

La importancia de la gestión de calidad en el contexto actual no puede ser

subestimada. En un mundo donde los consumidores están más informados y son más
exigentes, las organizaciones deben adaptarse rápidamente a los cambios en el

mercado y las expectativas de los clientes. La adopción de la norma ISO 9001-2015

permite a las organizaciones no solo cumplir con las expectativas de calidad, sino

también construir una reputación sólida que puede resultar en una ventaja competitiva

significativa.

Un SGC efectivo puede llevar a una serie de beneficios tangibles e intangibles. Entre

los beneficios tangibles se encuentran la reducción de costos operativos, la mejora de

la eficiencia en los procesos y el aumento de la productividad. Estos aspectos son

cruciales para la rentabilidad de la organización. Los beneficios intangibles, como la

mejora de la satisfacción del cliente y la reputación de la marca, son igualmente

importantes, ya que pueden influir en la lealtad del cliente y en la percepción del

mercado.

Además, la gestión de calidad se alinea con otros estándares de gestión, lo que

facilita la integración de diversas iniciativas de mejora dentro de la organización. Esto

no solo optimiza los recursos, sino que también crea un enfoque cohesivo hacia la

excelencia organizacional. La implementación de un SGC efectivo puede resultar en

una mayor eficiencia operativa, reducción de costos, mejora de la satisfacción del

cliente y, en última instancia, un aumento en la rentabilidad.

Desafíos en la Implementación de un SGC

A pesar de los beneficios evidentes de la gestión de calidad, la implementación de

un SGC efectivo no está exenta de desafíos. Uno de los principales obstáculos es la


resistencia al cambio. Muchas organizaciones tienen culturas establecidas que pueden

dificultar la adopción de nuevas prácticas y procesos. Para superar esta resistencia, es

fundamental involucrar a todos los niveles de la organización en el proceso de

implementación y proporcionar la capacitación necesaria para garantizar que todos

comprendan los beneficios del SGC.

Otro desafío es la falta de recursos, tanto humanos como financieros. La

implementación de un SGC requiere una inversión inicial significativa en capacitación,

tecnología y recursos. Las organizaciones deben estar dispuestas a comprometerse

con esta inversión a largo plazo para obtener los beneficios deseados. La asignación

adecuada de recursos y la priorización de la calidad en la estrategia empresarial son

esenciales para el éxito del SGC.

Además, la medición y el seguimiento de los indicadores de rendimiento pueden ser

complicados. Las organizaciones deben establecer métricas claras y relevantes que les

permitan evaluar su desempeño de manera efectiva. La falta de datos precisos y

oportunos puede dificultar la toma de decisiones informadas y la identificación de áreas

de mejora.
Conclusión

La norma ISO 9001-2015 representa un marco integral que ayuda a las

organizaciones a establecer un sistema de gestión de calidad robusto y efectivo. A

través de la comprensión y aplicación de sus principios y del ciclo PHVA, las

organizaciones pueden no solo cumplir con los requisitos de calidad, sino también

fomentar una cultura de mejora continua que les permita adaptarse y prosperar en un

entorno empresarial en constante cambio. Este trabajo se centrará en la identificación y

análisis de estos principios y etapas, destacando su relevancia en la implementación de

un sistema de gestión de calidad que garantice la satisfacción del cliente y el éxito

organizacional a largo plazo.

La gestión de calidad no es solo una responsabilidad de la alta dirección, sino que

involucra a todos los niveles de la organización. Cada empleado, desde la línea de

producción hasta la administración, juega un papel crucial en la implementación y

mantenimiento del SGC. La formación y el desarrollo continuo del personal son vitales

para asegurar que todos comprendan su papel en el sistema y estén equipados para

contribuir a la mejora de la calidad.


Referencias Bibliográficas

 Besterfield, D. H., Besterfield-Michna, C., Besterfield, G. H., & Besterfield-Sacre, M.

(2016). Gestión de la Calidad Total. Pearson.

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ASQ Quality Press.

 ISO (Organización Internacional de Normalización). (2015). ISO 9001:2015 -

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