UNIVERSIDAD ESTATAL DE BOLÍVAR
FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD Y DEL SER HUMANO
CARRERA DE ENFERMERÍA
Salud Mental Y Enfermería
Psiquiátrica DOCENTE:
LIC. NORMA PAREDES
TEMA:
DELIRIUM Y DEMENCIA
CICLO:
6TO “B”
INTEGRANTES-GRUPONº2:
GABRIELA CHILUISA
JOMAYRA GALARZA
TANIA ORTA
OLINDA PILATASIG
FECHA ENTREGA:
10/03/2025
PERIODO ACADÉMICO
ENERO – MAYO 2025
GUARANDA-ECUADOR
DELIRIUM
Es un síndrome neuropsiquiátrico caracterizado por una alteración aguda y
fluctuante de la atención y la cognición. Se presenta con confusión, desorientación y
cambios en el nivel de conciencia, lo que puede dificultar la percepción del entorno. A
menudo es causado por factores como infecciones, desequilibrios metabólicos,
intoxicaciones o abstinencias. El delirium puede manifestarse en pacientes de cualquier
edad, pero es más común en ancianos. Su diagnóstico requiere una evaluación clínica
cuidadosa y, en muchos casos, tratamiento de la causa subyacente. La identificación
temprana es crucial, ya que el delirium puede ser reversible si se aborda adecuadamente.
(Huang, 2023)
Etiología
El delirium es un trastorno neuropsiquiátrico complejo con múltiples causas y
factores de riesgo. Su etiología se puede clasificar en varias categorías.
En primer lugar, las causas médicas son fundamentales; entre ellas se encuentran
infecciones como las del tracto urinario o neumonía, así como enfermedades metabólicas
que incluyen hipoglucemia, hipoxia y desequilibrios electrolíticos. También se deben
considerar los trastornos endocrinos, como el hipotiroidismo, y los trastornos neurológicos,
que abarcan accidentes cerebrovasculares y traumatismos craneales.
Otro aspecto importante son los medicamentos. Algunos fármacos anticolinérgicos
pueden inducir confusión y alteraciones cognitivas, mientras que el uso excesivo o la
abstinencia de benzodiazepinas y opioides también pueden provocar delirium. Además,
ciertos antipsicóticos pueden contribuir a la confusión en algunos pacientes, lo que resalta
la importancia de una revisión cuidadosa de la medicación.
Los factores ambientales juegan un papel significativo en la aparición del delirium.
Cambios en el entorno, como la hospitalización o alteraciones en la rutina diaria, pueden
desencadenar este síndrome. Asimismo, la privación sensorial, que se refiere a la falta de
estímulos visuales o auditivos, puede agravar la situación.
Por último, los factores psicosociales también son relevantes. El estrés emocional,
como el duelo, la ansiedad o la depresión, puede aumentar la vulnerabilidad al delirium.
Además, el aislamiento social, que implica la falta de interacción con familiares o amigos,
puede contribuir a la aparición de este trastorno. (Fernández, 2022)
Características
Las características del Delirium pueden variar, pero generalmente incluyen los
siguientes aspectos:
Alteración de la Atención
Dificultad para concentrarse o mantener la atención.
Inconsistencia en la capacidad de respuesta a preguntas o estímulos.
Fluctuaciones Cognitivas
Cambios rápidos en el estado mental, que pueden variar de un momento a
otro.
Episodios de confusión que pueden mejorar o empeorar en cortos períodos.
Desorientación
Desorientación en el tiempo, lugar o personas.
Dificultad para reconocer a familiares o amigos.
Alteraciones del Sueño
Insomnio o somnolencia excesiva.
Alteraciones en los ciclos de sueño-vigilia.
Percepción Alterada
Alucinaciones visuales o auditivas.
Delirios o creencias falsas que no se basan en la realidad.
Cambios en el Comportamiento
Agitación o inquietud.
Letargo o apatía, dependiendo del tipo de delirium.
Alteraciones Emocionales
Cambios rápidos en el estado de ánimo, como irritabilidad o ansiedad.
Desasosiego o temor sin causa aparente.
Duración Variable
El delirium puede ser agudo y durar horas o días, pero también puede
persistir durante semanas si no se trata la causa subyacente. (Medlineplus,
2023)
Fisiopatología
La fisiopatología implica una disfunción aguda del cerebro, que puede ser
desencadenada por múltiples factores, incluyendo alteraciones metabólicas, infecciones, y
efectos tóxicos de medicamentos. Se ha observado que hay un desequilibrio en los
neurotransmisores, especialmente en la dopamina y la acetilcolina, lo que afecta la
comunicación entre las neuronas. Además, la inflamación cerebral y la hipoxia pueden
contribuir al deterioro cognitivo y a la alteración de la atención. La vulnerabilidad del
paciente, como la edad avanzada o la presencia de comorbilidades, puede agravar estos
procesos, llevando a una manifestación clínica del delirium. Por lo tanto, la interacción de
estos factores biológicos y ambientales resulta en el deterioro agudo del funcionamiento
cognitivo. (Fernández, 2022)
Síntomas
Los síntomas del delirio incluyen:
Confusión y desorientación.
Dificultad para mantener la atención.
Alteraciones del estado de conciencia.
Fluctuaciones en la intensidad de los síntomas.
Alucinaciones, ideas delirantes y paranoia (Mayoclinic, 2022)
Tipos de Delirium
Existen varios tipos de delirium, cada uno con características específicas. A
continuación, se presentan los principales tipos:
Delirium Hipoactivo
Se caracteriza por una disminución en la actividad y la reactividad. Los pacientes
pueden estar somnolientos, apáticos y presentar una atención reducida, lo que puede llevar
a que este tipo pase desapercibido.
Delirium Hiperactivo
Este tipo se manifiesta con agitación, inquietud y una hiperactividad notable. Los
pacientes pueden mostrar comportamientos erráticos, confusión y una atención muy
fluctuante.
Delirium Mixto
Combina características del delirium hipoactivo e hiperactivo. Los pacientes pueden
experimentar períodos de agitación seguidos de momentos de letargo y confusión, lo que
dificulta su diagnóstico y manejo.
Delirium Persistente
Se presenta cuando los síntomas del delirium persisten durante un período
prolongado, a menudo semanas o más. Este tipo puede ser más difícil de tratar y puede
estar asociado con condiciones médicas subyacentes graves.
Delirium Agudo
Se desarrolla rápidamente, generalmente en horas o días, y es a menudo
desencadenado por una enfermedad aguda, como infecciones o cambios en la medicación,
este tipo requiere atención médica inmediata. (NIH, 2021)
Tratamiento
Se centra en abordar la causa subyacente y proporcionar un manejo sintomático
adecuado. En primer lugar, es crucial realizar una evaluación médica completa para
identificar factores desencadenantes, como infecciones, deshidratación, desequilibrios
electrolíticos o efectos adversos de medicamentos. Una vez identificada la causa, se deben
implementar medidas específicas, como la administración de antibióticos en caso de
infección o la corrección de desequilibrios metabólicos.
Además de tratar la causa subyacente, es fundamental garantizar un entorno seguro
y cómodo para el paciente, la orientación constante y la creación de un ambiente tranquilo
pueden ayudar a reducir la confusión y la ansiedad. La presencia de familiares o cuidadores
puede ser beneficiosa, ya que les proporciona apoyo emocional y familiariza al paciente
con su entorno.
En algunos casos, puede ser necesario utilizar medicamentos para controlar
síntomas severos, como la agitación o las alucinaciones. Antipsicóticos, como la quetiapina
o el haloperidol, son comúnmente utilizados, pero deben ser administrados con precaución
y bajo supervisión médica, dado que pueden tener efectos secundarios significativos,
especialmente en poblaciones vulnerables, como los ancianos.
Finalmente, el seguimiento y la rehabilitación son esenciales para asegurar una
recuperación completa. Los pacientes pueden necesitar apoyo adicional para reintegrarse a
sus actividades diarias y manejar cualquier consecuencia cognitiva residual, la educación de
los cuidadores y familiares sobre el delirium y su tratamiento también es fundamental para
facilitar el proceso de recuperación y prevenir recurrencias. (Juebin, 2023)
Cuidados de Enfermería
Los cuidados de enfermería para el delirio incluyen:
Evaluación continua: Monitorear los síntomas y la causa subyacente.
Medidas no farmacológicas: Promover un ambiente tranquilo, asegurar la
orientación del paciente, y facilitar el descanso adecuado.
Apoyo emocional: Proporcionar tranquilidad y seguridad al paciente.
Colaboración interdisciplinaria: Trabajar con otros profesionales de la
salud para abordar todas las necesidades del paciente
Análisis
Es un síndrome complejo que se manifiesta a través de alteraciones en la atención y
la cognición, y puede ser desencadenado por múltiples factores, como infecciones,
deshidratación o efectos de medicamentos. Su presentación puede ser hipoactiva,
hiperactiva o mixta, lo que complica su diagnóstico y manejo. La identificación rápida de la
causa subyacente es crucial para el tratamiento efectivo, que no solo implica abordar el
factor desencadenante, sino también proporcionar un entorno seguro y cómodo para el
paciente. Las intervenciones no farmacológicas, como la promoción de la orientación y el
descanso, son esenciales para ayudar al paciente a reducir la confusión y la ansiedad.
Los cuidados de enfermería juegan un papel fundamental en la gestión del delirium,
ya que la evaluación continua y el monitoreo de los síntomas permiten una respuesta rápida
a cualquier cambio en el estado del paciente. Además, el apoyo emocional y la
colaboración interdisciplinaria son vitales para abordar las diversas necesidades del
paciente, este enfoque integral no solo mejora la calidad de la atención, sino que también
facilita una recuperación más rápida y efectiva, ayudando a prevenir recurrencias. En sí, el
manejo del delirium requiere un enfoque holístico que combine tratamiento médico,
cuidados de enfermería y apoyo emocional, asegurando así el bienestar del paciente.
Demencia
Es una pérdida de la función cerebral que ocurre a causa de ciertas enfermedades.
Esto afecta a una o más funciones cerebrales como la memoria, el pensamiento, el lenguaje,
el juicio o el comportamiento. A la demencia también se le puede denominar trastorno
neurocognitivo mayor. En algunas personas que tienen demencia, los síntomas interfieren
en su vida diaria, la cual no es una enfermedad específica, sino que muchas enfermedades
pueden causarla. (Mayo Clinic, 2024)
Básicamente, la demencia suele implicar la pérdida de memoria. A menudo, es uno
de los primeros síntomas de la afección. No obstante, la pérdida de memoria por sí sola no
significa que tengas demencia. La pérdida de memoria puede tener diferentes causas.
(Mayo Clinic, 2024)
Etiología
La demencia es causada por el daño o la pérdida de las células nerviosas y sus
conexiones en el cerebro. Los síntomas dependen del área cerebral dañada, la cual puede
afectar de distintas maneras a la gente. Además, a menudo se agrupan según lo que tienen
en común, como la proteína o las proteínas depositadas en el cerebro o la parte del cerebro
que se ve afectada. (Mayo Clinic, 2024)
Por otro lado, algunas enfermedades tienen síntomas similares a los de la demencia.
Incluso, algunos medicamentos pueden provocar una reacción que incluye síntomas de
demencia. La ingesta insuficiente de ciertas vitaminas o minerales también puede causar
síntomas de demencia. Cuando esto sucede, los síntomas de demencia pueden mejorar con
un tratamiento. Por lo regular ocurre a una edad avanzada, la mayoría de los tipos es poco
frecuente en personas menores de 60 años. El riesgo de padecer esta enfermedad aumenta a
medida que una persona envejece. (MedlinePlus, 2021)
Las siguientes afecciones también pueden llevar a la demencia:
Lesión cerebral
Tumores del cerebro
Abuso de alcohol por mucho tiempo (crónico)
Cambio de los niveles de azúcar, calcio y sodio en la sangre
Niveles bajos de vitamina B12
Hidrocefalia normotensiva
Uso de ciertos medicamentos, incluyendo la cimetidina y algunos
medicamentos para disminuir el colesterol, (MedlinePlus, 2021)
Síntomas
Los síntomas de la demencia varían en función de la causa. Los síntomas comunes
incluyen los siguientes:
Cambios cognitivos
Pérdida de la memoria.
Dificultades para comunicarse o encontrar las palabras.
Dificultad con las habilidades visuales y espaciales, como perderse mientras
se conduce.
Problemas para razonar o resolver problemas.
Dificultad para planificar y organizarse.
Confusión y desorientación.
Cambios psicológicos
Cambios en la personalidad.
Depresión.
Ansiedad.
Agitación.
Comportamiento inapropiado.
Desconfianza, lo que se conoce como paranoia.
Ver cosas que no son reales, lo que se conoce como alucinaciones.
(MedlinePlus, 2021)
Fisiopatología
Se cree que la fisiopatología de la demencia está relacionada con la agregación y
acumulación de proteínas mal plegadas (denominadas proteinopatías) y/o asociadas con
enfermedad cerebrovascular (ECV). (Chin, 2023)
Tipos de demencia
Los tipos más comunes de demencia son llamados enfermedades
neurodegenerativas. En estas afecciones las células del cerebro dejan de funcionar o
mueren. Estas incluyen: (MedlinePlus, 2025)
Enfermedad de Alzheimer: La forma más común de demencia entre
personas mayores. Esta afección causa placa y ovillos en el cerebro
provocados por el crecimiento anormal de diferentes proteínas. La proteína
beta-amiloide se acumula y forma placa entre sus células cerebrales.
También hay una pérdida de conexión entre las células nerviosas del cerebro
Demencia con cuerpos de Lewy: Causa síntomas de movimiento junto con
demencia. Los cuerpos de Lewy son depósitos anormales de una proteína en
el cerebro
Trastornos frontotemporales: Causan cambios en ciertas partes del cerebro:
Los cambios en el lóbulo frontal conducen a síntomas del comportamiento
Los cambios en el lóbulo temporal conducen a trastornos del lenguaje y
emocionales
Demencia vascular: Causa cambios en el flujo de sangre del cerebro. A
menudo es causado por un derrame
cerebral o arterioesclerosis (endurecimiento de las arterias) en el cerebro
Demencia mixta: Es una combinación de dos o más tipos de demencia. Por
ejemplo, algunas personas tienen enfermedad de Alzheimer y demencia
vascular. (MedlinePlus, 2025)
Tratamiento
No existe cura para la mayoría de los tipos de demencia, incluyendo la enfermedad
de Alzheimer y la demencia con cuerpos de Lewy. Los tratamientos pueden ayudar a
mantener la función mental por más tiempo, controlar los síntomas de conducta y retardar
los síntomas de la enfermedad. Pueden incluir: (MedlinePlus, 2025)
Medicamentos: pueden mejorar temporalmente la memoria y el pensamiento o
hacer más lento su declive. Solo funcionan en algunas personas. Otros medicamentos
pueden tratar síntomas como ansiedad, depresión, problemas para dormir y rigidez
muscular.
Terapia ocupacional: para ayudar a encontrar maneras de hacer más fácilmente las
tareas diarias.
Consejería sobre salud mental: para ayudar a las personas con demencia y sus
familias a aprender cómo manejar las emociones y conductas difíciles. También puede
ayudarles a planear para el futuro.
Música o terapia de arte: para reducir la ansiedad y mejorar el bienestar.
Prevención
La mayoría de las causas de la demencia no se puede prevenir, además los riesgos
de la demencia vascular se pueden reducir al prevenir los accidentes cerebrovasculares al:
Consumir alimentos saludables
Hacer ejercicio
Dejar de fumar
Controlar la presión arterial
Manejar la diabetes
Diferencia entre delirium y demencia
El delirio y la demencia son trastornos separados, pero a veces es difícil
distinguirlos. En ambos existe una alteración cognitiva; sin embargo, lo siguiente ayuda a
distinguirlos: El delirio afecta principalmente la atención y la consciencia. La demencia
afecta principalmente la memoria y otras funciones cognitivas.
Análisis
La demencia es un síndrome neurocognitivo que afecta a millones de personas en
todo el mundo, caracterizándose por un deterioro progresivo de las funciones cognitivas.
Entre sus causas más comunes se encuentran la enfermedad de Alzheimer, la demencia
vascular y la demencia frontotemporal, cada una con mecanismos fisiopatológicos
específicos, como la acumulación de proteínas anormales y la inflamación cerebral. Estos
procesos no solo afectan la memoria y el pensamiento, sino que también impactan
negativamente en la capacidad de realizar actividades diarias, lo que conduce a una pérdida
de autonomía y calidad de vida para los pacientes.
El impacto de la demencia se extiende más allá del individuo, afectando
profundamente a las familias y cuidadores. Estos últimos enfrentan una carga emocional y
física considerable, lo que a menudo resulta en estrés y agotamiento. Aunque actualmente
no existe una cura, diversas estrategias de manejo, incluidas terapias farmacológicas y
psicosociales, pueden ayudar a mitigar los síntomas. La prevención, a través de un estilo de
vida saludable, es clave para reducir el riesgo.