¿Qué es la viscosidad?
La viscosidad es una propiedad física de los fluidos (líquidos y gases) que describe su
resistencia al flujo o a la deformación bajo una fuerza aplicada. Es, en esencia, una
medida de la "fricción interna" entre las capas de un fluido cuando se mueven unas
respecto a otras. Esta propiedad depende de factores como la temperatura, la presión y
la composición del fluido.
Existen dos tipos principales de viscosidad:
Viscosidad dinámica (o absoluta): Es la resistencia intrínseca del fluido al flujo,
relacionada con las fuerzas de cohesión entre sus moléculas.
Viscosidad cinemática: Es la viscosidad dinámica dividida por la densidad del fluido, lo
que la hace útil para describir el comportamiento del fluido en movimiento.
Medidas de la viscosidad
La viscosidad se mide de diferentes formas según el tipo y el contexto:
Viscosidad dinámica (η):
Unidad en el Sistema Internacional (SI): Pascal-segundo (Pa·s). También se usa
comúnmente el poise (P) en el sistema CGS, donde 1 Pa·s = 10 P.
Ejemplo práctico: El agua a 20 °C tiene una viscosidad dinámica de aproximadamente
0.001 Pa·s (1 centipoise), mientras que la miel puede tener valores mucho mayores,
como 10 Pa·s o más, dependiendo de su composición.
Método de medición: Se usa un viscosímetro (como el de Ostwald o un reómetro) que
mide la fuerza necesaria para mover una capa de fluido respecto a otra.
Viscosidad cinemática (ν):
Unidad en el SI: Metro cuadrado por segundo (m²/s). En el sistema CGS, se usa el stoke
(St), donde 1 St = 10⁻⁴ m²/s.
Ejemplo práctico: El aceite de motor tiene viscosidades cinemáticas que varían según su
grado (por ejemplo, SAE 10W-30), y estas se miden a temperaturas específicas (como 40
°C o 100 °C).
Método de medición: Se calcula dividiendo la viscosidad dinámica entre la densidad (ν =
η / ρ) o mediante dispositivos como el viscosímetro capilar.
Propiedades de la viscosidad
La viscosidad no es una constante universal para un fluido; varía según las condiciones y
el tipo de fluido. Aquí están sus propiedades clave:
Dependencia de la temperatura:
En líquidos, la viscosidad disminuye al aumentar la temperatura porque las moléculas
ganan energía cinética y se mueven más libremente, reduciendo la fricción interna. Por
ejemplo, el aceite se vuelve menos viscoso cuando se calienta.
En gases, la viscosidad aumenta con la temperatura porque las colisiones entre
moléculas se vuelven más frecuentes, incrementando la resistencia al flujo.
Dependencia de la presión:
En líquidos, la presión tiene un efecto mínimo en la viscosidad, salvo en condiciones
extremas (como en profundidades oceánicas).
En gases, la viscosidad apenas cambia con la presión a bajas densidades, pero puede
aumentar en condiciones de alta presión.
Comportamiento reológico:
Fluidos newtonianos: Tienen una viscosidad constante independientemente de la
fuerza aplicada (ejemplo: agua, aire).
Fluidos no newtonianos: Su viscosidad cambia con la fuerza o velocidad de
deformación. Por ejemplo:
Pseudoplásticos (como la pintura): Se vuelven menos viscosos al agitarlos.
Dilates (como una mezcla de maicena y agua): Se vuelven más viscosos bajo presión.
Composición química:
Fluidos con moléculas más grandes o con fuertes interacciones intermoleculares (como
enlaces de hidrógeno) tienden a ser más viscosos. Por eso la glicerina es más viscosa que
el alcohol.
Aplicaciones prácticas
Industria automotriz: Los aceites de motor se clasifican por su viscosidad (ejemplo: 5W-
30) para asegurar lubricación adecuada en diferentes temperaturas.
Alimentación: La viscosidad afecta la textura de productos como salsas o jarabes.
Medicina: La viscosidad de la sangre es clave para diagnosticar ciertas condiciones de
salud.
INSTRUMENTOS PARA MEDIR LA VISCOSIDAD
Existen varios instrumentos diseñados para medir la viscosidad de líquidos y otros
materiales. A continuación, te detallo algunos de los más comunes:
Viscosímetro de capilar: Utiliza un tubo capilar por el que fluye el líquido. Se mide el
tiempo que tarda en pasar una cantidad específica bajo la acción de la gravedad (como
en el viscosímetro de Ostwald). Es ideal para fluidos newtonianos.
Viscosímetro rotacional: Este instrumento mide la resistencia de un fluido al girar un
rotor o husillo dentro de él. Ejemplos populares incluyen el viscosímetro de Brookfield.
Es útil tanto para fluidos newtonianos como no newtonianos.
Reómetro: Similar al viscosímetro rotacional, pero más avanzado. Permite medir
propiedades viscoelásticas y es común en materiales complejos como polímeros o geles.
Viscosímetro de bola cayente: Consiste en una esfera que cae a través de un líquido
dentro de un tubo. La velocidad de caída se relaciona con la viscosidad (como en el
método de Stokes). Es simple y efectivo para líquidos transparentes.
Copa de flujo: Como la copa Ford o la copa Zahn, mide el tiempo que tarda un líquido en
fluir a través de un orificio. Es práctico en industrias como la de pinturas.
Viscosímetro de vibración: Usa la amortiguación de una pieza vibrante dentro del fluido
para determinar la viscosidad. Es útil en procesos en línea