SEGURIDAD CUIDADANA
La falta de seguridad ciudadana ha pasado a ser en los últimos tiempos uno de los temas
centrales de preocupación de los ciudadanos y, por lo tanto, una de las Cuestiones a resolver
por los responsables políticos de principios de este siglo. De este modo, KrisBonner dice: El
interés de la población que hace referencia a la delincuencia ha aumentado enormemente
en los últimos años. La seguridad es una condición necesaria para el funcionamiento de la
sociedad y uno de los principales criterios para asegurar la calidad de vida
En efecto, la crisis de la seguridad y su correlativa necesidad de reforma (a pesar de su
importancia y de la necesidad de un debate en profundidad) han conducido a que, en
ocasiones, desde los ámbitos de gobierno se formulen recetas simplistas para actuar sobre
los síntomas y no sobre las causas. Sin embargo, la bestia inmortal, tiene un talón de Aquiles,
se puede acabar con ella con sólo un disparo con una bala de plata al corazón. De este
modo, por ejemplo, hemos asistido impávidos a la equiparación entre inmigración y
delincuencia. Es evidente que los problemas de la emigración no pueden ser resueltos
mediante la criminalización o el rechazo a la diversidad. Es más, esta canalización solamente
ha conseguido aumentar la confusión y la preocupación de los ciudadanos. Si reflexionamos,
lo que tendremos que aducir es que detrás de la inmigración lo que hay es el respeto a la
diversidad: resulta evidente, que lo que es diferente ha de ser tratado de manera diferente.
Muy acertadas son las palabras de Albert Buitenhuis que afirma: La gente piensa, siente y
actúa de manera diferente, y eso significa que no todo el mundo tiene las mismas
habilidades. De hecho, siempre han habido diferencias entre la gente: es un fenómeno
común. A lo sumo, nosotros podemos concluir que nuestra sociedad está convirtiéndose
progresivamente en diversa. Esta realidad, no obstante, de ninguna manera es el resultado
de la corriente constante de inmigrantes. El hecho de que la gente es diferente también
tiene un efecto en las organizaciones y, por lo tanto, la cuestión de si tuviésemos que
trabajar o no con la diversidad dentro de las organizaciones es, en consecuencia, irrelevante,
porque lo hemos estado haciendo durante siglos. Sin embargo, nuestra cultura no apoya a
la diversidad. No nos gusta la gente que se desvíale los demás, no por que tengamos
mentalidades estrechas, sino porque este hecho comporta problemas y las organizaciones
encuentran difícil tratar con problemas de esta naturaleza.
1.Historia del concepto:
La seguridad ciudadana garantiza que se puedan ejercer los derechos individuales sin
impedir a los demás disfrutar de los suyos. El origen moderno del concepto seguridad
ciudadana es consecuencia directa de otro concepto del siglo XVIII al inicio de la Edad
Contemporánea: el orden público.4 Este es un concepto liberal que aparece en el artículo 9
de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, documento
fundamental de la Revolución francesa:
Nadie puede ser inquietado por sus opiniones, incluso las religiosas, siempre y cuando su
manifestación no altere el orden público establecido por la ley.
Además el artículo 4 del mismo documento relaciona la libertad individual con este
concepto: La libertad consiste en poder hacer todo lo que no sea perjudicial al otro. Así, los
ejercicios de los derechos naturales de cada hombre no tienen otro límite que aquellos que
aseguren a los otros miembros de la sociedad el disfrute de estos mismos derechos; estos
límites sólo pueden estar determinados por la ley.
En este sentido, si extendemos el concepto de orden público como limitación a la libertad
ideológica del artículo noveno, a la definición de libertad individual del artículo cuarto,
aparece el concepto de orden público: El orden público se establece como garantía y límite
de la libertad y, como ésta, consiste en que nadie puede hacer nada quesea perjudicial a los
demás. Con el tiempo este concepto de orden público evolucionó hacia el de seguridad
ciudadana, mucho más amplio, y que incorpora los valores del Estado social y democrático
de Derecho; hasta el punto que el concepto va más allá de forzar a los ciudadanos a la
obediencia de la norma, sino garantizar la calidad de vida de los mismos.
Esta pregunta es bien interesante, porque al colocar en el mismo plano los conceptos de
democracia y seguridad, percibimos con mayor claridad el riesgo que se corre cuando frente
a las demandas de seguridad, la democracia aparece asociada a sentimientos de peligro,
miedo y urgencia. Se trata, entonces, de dejar de lado el paradigma del orden, para
ubicarnos en el de la seguridad urbana, entendiendo seguridad de las personas y no
seguridad del Estado.
2. Origen:
El Termino "Seguridad Ciudadana", ha sido muy extraño en la doctrina cristiana y legislación
política, hasta la última Constitución Política del año 1999.Esta expresión de Seguridad
Ciudadana es originaria de España. Donde existen normas y leyes como la Ley Orgánica de
Protección de la Seguridad Ciudadana que tiene por objetivo la protección, prevención,
garantía que se tenga que dar a los ciudadanos para que puedan intervenir libremente, y
con las garantías correspondientes a fin de tener una tranquilidad, paz y seguridad tanto de
los bienes, como de las personas que representa la vida en la comunidad. En este País la
policía tiene a su cargo la seguridad pública y la seguridad ciudadana es parte de ella, donde
tiene la responsabilidad, el control de diversos problemas sociales
3. Concepto:
El concepto de la seguridad ciudadana domina el debate sobre la lucha contra violencia y
delincuencia en América Latina. La expresión está conectada con un enfoque preventivo,
hasta cierto grado, liberal a los problemas de violencia y delincuencia. El término pone
énfasis en la protección de los ciudadanos y contrasta con el concepto de la seguridad
nacional que dominaba el discurso público en décadas pasadas y que enfocaba más en la
protección y la defensa del Estado. Existen múltiples conceptos y nociones del término
"seguridad ciudadana" y su contenido concreto puede variar considerablemente
dependiendo del actor o autor quien lo utilice. Por ejemplo, no hay un consenso si la
seguridad ciudadana se refiere también a riesgos o amenazas de tipo no intencional
(accidentes de tránsito, desastres naturales) o de tipo económico y social.
4. Terminología
En los países hispanohablantes hay ocasiones en las que se prefiere usar términos como
«orden público» que no debe confundirse con el concepto de orden público «seguridad de
los habitantes», «seguridad pública», en vez de «seguridad ciudadana» o «seguridad
nacional», por motivos históricos que dependen de cada país.
De forma análoga, en España se usa a menudo el término «seguridad ciudadana» en
referencia al orden público o a la seguridad pública,4 pues el término «orden público» fue
usado durante la dictadura de Francisco Franco para justificar medidas represivas.5
5. Importancia de la Seguridad Ciudadana
La seguridad ciudadana tiene como objetivo primordial que el Estado garantice el pleno
goce de los derechos fundamentales de los ciudadanos, en particular, de aquellos que
permiten desarrollar y salvaguardar su integridad personal, sus derechos cívicos y el goce
de sus bienes
La seguridad ciudadana es un proceso continuo por el cual se busca una situación de orden
y paz social en la comunidad, donde no existan riesgos o peligros para los ciudadanos, es
decir, donde ellos puedan desarrollarse plenamente sin obstáculos o temores.
“La Ley 27933 promulgada en el 2003, Ley del Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana,
define la seguridad ciudadana como la acción integrada que desarrolla el Estado, en
colaboración con la ciudadanía, destinada a asegurar su convivencia pacífica, la erradicación
de la violencia y la utilización pacífica de las vías y espacio público, así como contribuir a la
prevención de la comisión de delitos y faltas”
El diseñar una política integral de seguridad ciudadana, así como la aplicación de
estrategias, es sumamente importante, ya que lo que está en juego, en muchos casos, es
nuestra propia vidaFinalmente, es evidente que el Estado no sólo no ha hecho bien su
trabajo, sino que, lo que es peor, ha permitido que instituciones de seguridad pública estén
hoy de manos atadas por una serie de factores.
6. Objetivos de la Seguridad Ciudadana
Una de las situaciones más complejas que nos toca enfrentar en esta etapa de la pandemia
y de reactivación económica, es la lucha contra la delincuencia. Durante la etapa de
cuarentena pudimos observar cómo la actividad delincuencial tuvo una caída significativa,
sin embargo, notamos que nuevamente esta actividad ha ido en incremento.
La tarea de brindar seguridad ciudadana es ardua y exige respuestas articuladas y rápidas
en todos los niveles de gobierno. Vamos a tomar las riendas de esta situación y
protegeremos a nuestros ciudadanos.
1.-Fomentar una buena convivencia
2.-Eliminar la inseguridad ciudadana
3.-Crear ambientes solidarios y fraternos.
4.- reducir el crecimiento de la tasa de homicidios.
5.- Reducir la tasa por muerte por accidentes de transito.
6.-Reducir la violencia contra mujeres niñas, niños, adolescentes y personas vulnerable.
7.-Implementar proyectos de renovación y recuperación urbana de espacios públicos para
el disfrute ciudadano.
8.-Fortalecer los planes de integrados de la policía y serenazgos para mejorar la vigilancia
de los espacios públicos.
7 .Funciones
Proteger los derechos humanos de las personas, Prevenir la violencia y la criminalidad,
Mejorar la calidad de vida de la población, Garantizar el orden civil democrático, Promover
la participación ciudadana.
La seguridad ciudadana se logra a través de la colaboración entre el Estado, la
ciudadanía y otras organizaciones.
Algunas de las acciones que se realizan para promover la seguridad ciudadana son:
Educar a la población sobre los valores, el respeto a la ley y la tolerancia
Fortalecer las comunidades
Utilizar tecnología para prevenir la criminalidad
Promover políticas de inclusión social
Cooperar con otros países
Fortalecer las instituciones de seguridad
8. Fines de la Seguridad Ciudadana
• Mejorar la calidad de vida de los ciudadanos a través de un gobierno más cercano la
gente y a sus necesidades, con una administración honesta, con capacidad de
respuesta inmediata, que privilegie lo esencial, que siente las bases de un verdadero
desarrollo económico, político, social, cultural y deportivo, garantizando la
congruencia, complementariedad y pertinencia de las acciones para el desarrollo
equilibrado, sostenido y sustentable del municipio.
• Fortalecer la integración social y desarrollar comunidades fuertes. Una manera de
reducir la violencia y los delitos es ayudar a la comunidad a resistirlo.
• Es el de coordinar eficazmente la acción de los Municipios y promover la
participación ciudadana para garantizar una situación de paz del vecindario.
9. Las Políticas de Seguridad Ciudadana en el Perú y los
desafíos de la inseguridad La Política Multisectorial de
Seguridad Ciudadana 2030 y su adaptación al contexto
posterior a la pandemia de COVID-19
La seguridad pública ha sido una constante preocupación en el Perú en las últimas décadas
(Cozzubo, et al., 2021). Antes de la pandemia de COVID-19, el Perú se caracterizaba como
un país con niveles relativamente altos de victimización, aunque principalmente de delitos
no letales– delitos patrimoniales como robo y hurto– y por altos niveles de percepción de
inseguridad. Este último superaba ampliamente el nivel de victimización, evidenciando que
el miedo al crimen es una característica de la vida cotidiana de los peruanos (Dammert,
2007; Frühling, 2009). Existen diversos factores que explican la brecha entre victimización y
percepción de inseguridad. Entre estos se encuentran la propia victimización, la narrativa
sensacionalista asociada al delito en la prensa y, en el caso peruano, la desorganización
social – como accidentalidad vehicular, acoso callejero o contaminación sonora – que
contribuyen a la percepción de riesgo aumentada de los ciudadanos (Mujica, et a., 2019).
Otro de los factores relevantes que alimentan esta percepción es la desconfianza en las
instituciones del sistema de seguridad y justicia (Malone & Dammert, 2021). Como señalan
las autoras, además de garantizar la seguridad pública, las autoridades deben ganarse la
confianza de los ciudadanos.
La confianza es crítica para mejorar el desempeño de estas autoridades, ya que fomenta las
denuncias y disminuye la brecha entre victimización y denuncia, muchas veces alimentada
por la desconfianza. También lo es para mejorar la percepción de seguridad, puesto que
mejora la evaluación de la seguridad como un servicio público de calidad. Asimismo, la
confianza en las instituciones de seguridad también es clave para la vida democrática de un
país (Lum & Nagin, 2017). La desconfianza en estas instituciones puede llevar a los
ciudadanos a optar por respuesta autoritarias o fuera del marco de la legalidad (Sung,
Capellan & Barthuly, 2022; Vizcarra & Bonilla, 2016). Estas medidas también favorecen la
supresión de libertades fundamentales para la vida democrática.
Este es un reto central para el Perú, que se caracteriza como un país con un alto nivel de
desconfianza en las autoridades del sistema de seguridad y justicia. Según los datos de la
Encuesta Mundial de Valores (WVS, 2023), durante los años 1996 a 2018, los niveles de
desconfianza tanto en la Policía Nacional del Perú como en las autoridades del sistema de
justicia se mantienen por encima del 70%, siendo un reto no superado por la democracia
peruana. Además, la actuación de la Policía frente a las diferentes protestas ciudadanas ha
renovado la desconfianza en la institución y reforzando el llamado a realizar una reforma
policial integral (HRW, 2023)
La seguridad ciudadana se vincula con una realidad en la que las poblaciones de una
colectividad experimentan sensaciones de que se encuentran protegidos y liberados de
coacciones, peligros o acciones delictivas, que producen miedo y dilemas en las personas,
ante lo cual las autoridades responsables necesitan desarrollar políticas y disposiciones
orientadas a la protección de la integridad de carácter físico, psicológico y patrimonial de la
gente. Sin embargo, la vulnerabilidad de los ciudadanos ha devenido en un deterioro
endémico por la aciaga presencia de la ola de criminalidad que esta generando zozobra,
ansiedad, angustia, incertidumbre en la gente que los distintos regímenes aun no han sido
capaces de contrarrestarla y por el contrario se ha incrementado vertiginosamente. Ante
ello, de acuerdo con Gaona & Ruiz (2023) se requiere de la intervención dinámica de la
gente en la reducción y prevención de los actos criminales a fin de asegurar cierta protección
entre ciudadanos, comprendiéndolos en planes y programas orientados a generar la
seguridad de las circunscripciones territoriales a partir de un enfoque preventivo más que
represivo más allá que los hechos se tornen incontrolables que exponen a los pobladores a
diferentes niveles de riesgo de actos criminales. A su vez, Salas et al. (2023) han confirmado
que, en América Latina, no obstante, las gestiones sistemáticas realizadas por las
autoridades se observa grandes brechas por cerrar por la propia naturaleza de la actual
dinámica de la región y su vinculación con elementos sociales y culturales arraigados de
modo profundo que involucra inequidades, acontecimientos impunes, precaria
institucionalidad y los cuerpos normativos para enfrentar esta realidad. El tratamiento
debiera constituirse en un factor crucial de las distintas autoridades, buscando generar
entornos pacíficos que coadyuven al desarrollo de las diferentes naciones del mundo, de lo
contrario se afectaría la prosperidad de la ciudadanía y sociedad en su conjunto originando
impactos desfavorables en la calidad de vida de las personas, fenómeno que se agrava por
las enormes dificultades que reviste el procesamiento de este mal, ante la escasa
coordinación que se observa entre quienes tienen la responsabilidad de hacerle frente,
anteponiendo los beneficios particulares a los de los ciudadanos, en cuyo contexto el Estado
comprende una entidad relevante para la prevención, el seguimiento y las sanciones que
tenga que aplicar en aras de la erradicación de la violencia a partir de la activación de los
mecanismos a que hubiere lugar mediante el empleo legal de la fuerza.
10. seguridad ciudadana un derecho humano
La seguridad ciudadana es un tema que concita la atención actual. Casi todas las plataformas
políticas han sentado sus bases de proyección en función a este tema; pero esto no es un
tema que se proyecta sólo en este tiempo, este tema tiene ya sus bases fundamentales
desde los inicios de la existencia del hombre sobre la tierra. Se consideraba la seguridad
como una condición inherente a la vida del ser humano, un privilegio como elemento
fundamental para su desarrollo físico y social. Todos sabemos que desde los inicios de la
aparición del hombre sobre la faz de la tierra ya buscaba el grupo, la reunión, para poder
preservarse de los elementos naturales, de las fieras, aún en las cavernas, en los clanes ya
buscaba la seguridad como medio fundamental para su supervivencia. De esta manera ya
se fueron visualizando las primeras bases de los liderazgos, ya empezaba a nacer el sentido
del orden, de reconocimiento y de la convivencia integral. Empezábamos a notar como
humanos en ese tiempo, que la seguridad era sinónimo de organización, de responsabilidad,
de solidaridad, que generalmente los grupos humanos fuimos desarrollando. Conforme
crecen las ciudades, conforme crecen las necesidades de seguridad, es que se empiezan a
formar las organizaciones más complejas, con mejor infraestructura, mayor exposición de
acciones directas para mantener la tranquilidad y el orden dentro de estas comunidades. Es
en este contexto, que se empiezan a formar los primeros seres con su preocupación
fundamental de alertar a las comunidades cuando se presentaba algo que iba a interrumpir
su sueño, su descanso o su trabajo normal y se comenzaron a formar las guardias, las
milicias, las organizaciones policiales y desde ahí se identifica la acción policial por la acción
represiva de la actitud delincuencial. Desde allí empezamos a actuar previniendo la acción
delincuencial porque interrumpía el desarrollo normal de las actividades de las
comunidades. Es por eso que se empiezan a perfilar las nuevas políticas que tienen en
consideración que los gobiernos deben enfrentar a la delincuencia como una prioridad para
alcanzar niveles de tranquilidad y allí la policía empieza a especializarse, comienza a delinear
nuevas estrategias para poder solventar esos espacios de intranquilidad. Empezamos a
darnos cuenta de que con tranquilidad y sin delincuencia las ciudades necesariamente
tienden a ser más seguras y una ciudad más segura aumenta rápidamente su desarrollo
hacia el logro de sus objetivos más especiales. Por eso podríamos entender que la seguridad
ciudadana es una situación de normalidad en la que la comunidad desarrolla sus actividades
dentro de un contexto de orden, paz y tranquilidad y en un marco de equilibrio social y legal.
11. Seguridad Ciudadana y Policía
En el contexto institucional, la seguridad ciudadana supone una situación política y social
en la que las personas tienen legal y efectivamente garantizado el goce pleno de sus
derechos y libertades y obtienen el pleno resguardo de esos derechos y garantías emanadas
del Estado de Derecho: vida, integridad, libertad, bienestar personal, propiedad, igualdad
ante la ley e igualdad de oportunidades, derechos económicos, sociales y culturales etc. El
derecho a la seguridad ciudadana en un Estado Democrático de Derecho consiste en el
conjunto de garantías que debe brindar el Estado a los ciudadanos para el libre ejercicio de
todos sus derechos. El derecho a la seguridad es por ello un derecho fundamental, para
todos, por lo que el objetivo último de las políticas de seguridad desarrolladas por el Estado
para el logro de su garantía, no es el de la
protección de una parte de la sociedad a costa de la marginación y criminalización de otras,
sino el de la inclusión de la totalidad o de la gran mayoría de los ciudadanos en la
construcción de pautas de convivencia democrática compartidas. La inseguridad ciudadana
es uno de los problemas más relevantes para la población de los países de la región y una
de las principales sombras que amenazan la construcción de una convivencia y una cultura
democrática. Se alerta con insistencia sobre el aumento de tasas de violencia y del fenómeno
de la criminalidad que afecta a la ciudadanía de todos los estratos sociales. Sin embargo,
existe una carencia constatada por parte de las instituciones del Estado, de las herramientas
y conocimientos para hacer frente al problema y responder a las legítimas demandas de
seguridad de la ciudadanía sin adoptar políticas autoritarias y contrarias a un Estado
democrático de derecho, fórmulas que han generado mayor inseguridad. En este marco, la
filosofía del Instituto Interamericano de Derechos Humanos es apoyar a las instituciones
encargadas de la seguridad ciudadana en el diseño e implementación de políticas públicas
de seguridad democrática que permitan hacer frente al fenómeno de la criminalidad desde
una perspectiva integral e inseparable del respeto de los derechos humanos y libertades
fundamentales, propiciando la participación ciudadana en los procesos de elaboración e
implementación de dichas políticas. Para ello se establecen acuerdos y convenios de
cooperación con los Ministerios de Seguridad e Interior correspondientes. Siendo la
institución policial un eje fundamental, aunque no el único, del sistema de seguridad
ciudadana, una de las líneas principales de trabajo apunta a promover la profesionalización
y modernización permanente de los cuerpos de seguridad, tanto en sus estructuras
orgánico-funcionales, como en la doctrina y sistemas de capacitación, en aras a evitar
contextos que favorezcan conductas alejadas de la legalidad, violaciones a los derechos
humanos y corrupción.
12. Aplicación actual: autoridad del Estado
El ciudadano legitima con su voto la capacidad del Estado de obligar a cumplir las leyes y
utilizar medios coercitivos. En la imagen, un juez en un tribunal de justicia.
Hablar de seguridad ciudadana implica casi de una forma automática hablar de
una autoridad que ordene y garantice dicha seguridad. En la forma actual de concepción
del Estado es este el que garantiza la seguridad ciudadana a través del monopolio de la
violencia o el uso de medios coercitivos, siempre que este sea legitimado por algún tipo de
expresión democrática como elecciones o referéndums. La autoridad es así ejercida por:
Poderes públicos: La separación de poderes garantiza la coexistencia de tres poderes
con capacidad para obligar a la ciudadanía a cumplir ciertos mandatos. Este poder,
entendido como una cesión voluntaria de libertades al Estado, es ejercido de acuerdo a
los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. En este sentido cabe añadir ciertas
instituciones de gran importancia como son los parlamentos y senados, el Ministerio del
Interior, el Ministerio Público y los tribunales de justicia, tanto de cada país como
internacionales, pues ordenan y coordinan de forma directa dicha autoridad.
Fuerzas policiales: Son la forma más directa que tiene el Estado de regular la acción
ciudadana. Tienen atribuciones tanto de prevención, como puede ser el ordenamiento
del tráfico, prevención en drogodependencia o las rondas de vigilancia; como de
actuación tras el delito o falta, pudiendo iniciar investigaciones o deteniendo a
ciudadanos sospechosos de haber incumplido la ley para ponerlos a disposición de
la autoridad judicial. Una reflexión muy interesante es la de distinguir entre una policía
utilizada para la defensa de los intereses del Estado y otra que garantice la seguridad
ciudadana, pues es esta última el modelo que se pretende adoptar en la actualidad:
El modelo de policía continental o al servicio del Estado, la policía tradicionalmente tenía
como finalidad la protección y extensión del poder político en manos de las personas o
grupos que gobiernan, evitando los comportamientos políticamente desviados; pese a que,
paralelamente, a esta finalidad política, coexiste la necesidad de represión del delito. Lo que
prima, en este caso, es el mantenimiento del orden público. En el sistema comunitario o
anglosajón, la policía es un producto de las demandas sociales, de suerte que la sociedad
se autorregula (self-policing) con un mínimo uso de la fuerza. De acuerdo a esta pauta, la
necesidad social de seguridad de personas y bienes justifica, per se, la existencia de la
policía. De esta manera, los ciudadanos son los primeros interesados en colaborar con la
actuación policial, de tal suerte que se evite el recurso a la fuerza. Para concluir, podríamos
decir que el modelo de policía comunitaria tiene su última justificación en el mantenimiento
de la seguridad púbica.
Ejército: La mayoría de los ejércitos posee un ejército profesional, que si bien suele
encargarse de la defensa nacional, también participa en mantener la seguridad
ciudadana en situaciones de emergencia, como desastres naturales, atentados
terroristas o asistencia a los civiles en conflictos bélicos. De hecho, existen instituciones
militares dedicadas por completo a estas labores como los cascos azules de la ONU o
la Unidad Militar de Emergencias de España.
Seguridad privada: Dependiendo del país, pueden existir fuerzas de seguridad privada.
La mayor parte de las actuaciones que llevan a cabo es la protección de personas que
así lo requieran, edificios y otras instalaciones, o control de accesos en locales de ocio y
eventos multitudinarios. Si bien, la autoridad que posee suele ser menor y sus
actuaciones son meramente disuasorias o de detención temporal hasta que la policía se
haga cargo del detenido.
Ciudadanos: El ciudadano cumple el papel más importante en la seguridad ciudadana,
pues además de legitimar democráticamente las anteriores formas de autoridad,
contribuye moderando sus propias acciones, denunciando actividades ilícitas,
organizándose en asociaciones de prevención y concienciación... En ciertas
jurisdicciones un ciudadano puede incluso detener a otro que esté comentiendo un
delito o huido de la justicia.
Las principales críticas a esta concepción de la seguridad ciudadana emanan de las teorías
anarquistas, que de forma resumida, rechazan la existencia de cualquier tipo
de autoridad externa al individuo, que incluye al Estado y cualquier tipo de coerción
13. Eficacia del modelo
El Estado, como se ha dicho, es el máximo garante de la seguridad de los habitantes a día
de hoy, pero es la manera en la que cada estado aplica sus políticas en materia de seguridad
ciudadana lo que determina su eficacia.De esta manera, en el contexto internacional actual
existe una gran preocupación por asegurar que las acciones de los distintos estados para
garantizar dicha seguridad no acaben amenazando los derechos de los ciudadanos. En este
sentido, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se ha pronunciado en los
siguientes términos: En las Américas, y en especial en América Latina y el Caribe, los altos
niveles de criminalidad acompañada por violencia contra las personas, genera también
alarmas para la gobernabilidad democrática y la vigencia del Estado de Derecho, lo que se
traduce en los bajos índices de confianza que la población manifiesta tener hacia el
gobierno, el parlamento, la policía y el sistema judicial.
Los Estados deben encontrar respuestas a los problemas derivados de la violencia en el
marco de las herramientas previstas en los instrumentos internacionales de derechos
humanos y la vigencia del Estado de Derecho como pilares básicos para la superación de la
pobreza y el pleno respeto a los derechos humanos y la dignidad de las personas.
El problema es pues compatibilizar las acciones del Estado con el respeto de la integridad y
libertad de los ciudadanos, una preocupación que concuerda con la definición del concepto
que se ha manejado. En consecuencia, la citada Comisión matiza:Frente a esta situación, en
varios países de la región se ha apelado a políticas que han resultado históricamente
ineficaces para solucionar las demandas sociales sobre seguridad ciudadana, basadas en
planteos de incrementar la presión punitiva; reducir las garantías procesales; o bajar la edad
de imputabilidad para aplicar el derecho penal de adultos a los niños y niñas. Por otra parte,
la falta de una adecuada respuesta del Estado ante la violencia y el delito, en ocasiones ha
conducido a reproducir lógicas de relacionamiento social fundadas en la intolerancia y la
estigmatización de personas o grupos de personas, favoreciendo la aparición de casos de
violencia extralegal, de los cuales son responsables los llamados grupos de “limpieza social”,
como “escuadrones de la muerte” o grupos parapoliciales y paramilitares.Si el Estado se
extralimita en sus funciones o ignora los derechos de los ciudadanos aumenta la inseguridad
de la población.Es decir, que la seguridad ciudadana debe ser garantizada y defendida con
más seguridad para que sea eficaz
14. Eficacia en la práctica. Crítica
La «seguridad ciudadana» se ha explicado hasta ahora como las acciones destinadas a
proteger al ciudadano sin que con ello se violen sus libertades. Sin embargo, existen muchos
casos en los que las aplicaciones prácticas de los recursos ideados para proteger al
ciudadano se vuelven en su contra, aumentando la desconfianza de este en el sistema. Por
ejemplo, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos expone que en la región
de América Latina y el Caribe, según los datos del latino barómetro, la desconfianza de la
población en el sistema es más que notable:
A pesar de un crecimiento en el nivel de confianza verificado a partir de 1996, en 2006
solamente el 43% de la población de la región manifiesta tener confianza en el gobierno; el
37% en la policía; el 36% en el sistema judicial; y el 27% en el parlamento. Además, lo que
aparece seguramente como el dato más serio de los analizados hasta el momento,
solamente el 38% de la población expresa satisfacción con el régimen democrático. 16En el
caso de Europa las cifras son muy distintas,18 pues muestran que la población confía mucho
más en la policía o la justicia, aunque no tanto en el gobierno.
Los primeros datos que presentamos muestran la valoración de los españoles de la policía.
Más del 70% opina que hace muy bien o bien su trabajo. Este porcentaje es superior a la
media europea, lo que significa que en términos comparados los españoles valoran de
forma más bien positiva la labor llevada a cabo por los agentes policiales. Los ciudadanos
de países nórdicos son los que valoran mejor el trabajo policial. Por el contrario, los
ciudadanos ucranianos y los rusos son los que lo valoran de forma más negativa.
Un claro ejemplo de este menosprecio a la seguridad jurídica de los habitantes es el que se
produce cuando los medios que el Estado ha diseñado para salvaguardar la seguridad
ciudadana u otros bienes jurídicos se aplican para reprimir las muestras de descontento de
la población, como las manifestaciones; pudiendo así llegar a constituir un caso de represión
política. Esta práctica es lo que en España se ha llamado "burorrepresión", en la que
las multas coercitivas, el pago de determinadas tasas o la complicada burocracia impide
que los ciudadanos ejerciten de una forma plena sus derechos.20 En este sentido, diversos
movimientos relacionados con las protestas en España de 2011-2013 que adoptaron como
forma de protesta.
Otro ejemplo se produce cuando se violan los derechos de los ciudadanos en nombre de
causas como la lucha antiterrorista. Diversas actuaciones de los estados en materia de lucha
antiterrorista han sido muy criticadas por violar los derechos fundamentales de las personas
y no contribuir a la seguridad ciudadana como tal, sobre todo enmarcadas dentro de
la Guerra contra el terrorismo. Por ejemplo, han sido muy criticados los centros clandestinos
de detención como los de la CIA, el terrorismo de Estado como los GAL, o los asesinatos
selectivos con aviones no tripulados de presuntos terroristas.
.15. Actuaciones
En este marco de autoridad, el Estado lleva a cabo diferentes tareas para mantener la
seguridad ciudadana, o dicho en otras palabras, evitar la inseguridad ciudadana:
Prevención del delito: En la mayoría de legislaciones, es el Estado quien tiene los
medios necesarios para evitar la comisión de cualquier tipo de delito o falta. El
principal medio del que dispone son las fuerzas policiales, que haciéndose valer de
la autoridad que poseen actúan allí donde sea necesario para proteger al ciudadano
de cualquier amenaza, ya sea de oficio o mediante denuncia de un particular.26 Este
tipo de actuaciones se basa en la existencia de una legislación que establezca un
marco normativo en el que el Estado puede limitar las acciones del ciudadano, y que
establezca el límite de estas acciones para proteger al propio ciudadano de los
abusos del sistema. Por ejemplo, el Estado puede efectuar detenciones o interponer
multas coercitivas o sanciones siempre que respete los derechos del ciudadano como
el habeas corpus o su integridad física y emocional.
Investigación del delito: La investigación del delito permite a la Justicia descubrir y
condenar al culpable de este. Para ello, la policía trabaja, dentro de los límites que
marca la ley, para descubrir a los sospechosos de la comisión de cierto delito y de
aportar las pruebas necesarias para su enjuiciamiento. Para lograr estos objetivos la
policía puede servirse de cuerpos especializados como la policía científica o la policía
tecnológica. Una vez esclarecidas las circunstancias del delito es en un tribunal de
justicia donde se juzga a los sospechosos y se ejecutan las sentencias que pesen sobre
estos con ayuda de la policía judicial.
Además, pueden existir unidades especiales dentro de la estructura policial para la
resolución de delitos concretos, como los perpetrados contra la hacienda pública,
narcotráfico, contraterrorismo, aduanas, etc.
Ordenación de los espacios públicos: La afluencia de un gran número de personas a
un evento, como un concierto, manifestación, mitin político o evento deportivo,
puede resultar peligroso si no se controla a la masa de gente o las instalaciones no
están adecuadas a las necesidades de espacio. Así, en muchos países es necesario
comunicar dichas celebraciones por adelantado a la autoridad competente que,
dependiendo de la legislación nacional, podrá limitar los derechos de libertad de
tránsito y reunión de los ciudadanos en la vía pública. La administración asegura
además, a través de normativas e inspecciones técnicas, que el espacio reservado
para dicho evento tiene todas las garantías de seguridad para soportar el número de
personas que asisten: accesos, protección contra incendios, alarmas, etc.
En ocasiones se produce una alteración violenta del orden público y suele ser
necesario el despliegue de policía antidisturbios para contener a la masa de gente o
limitar la destrucción de bienes de naturaleza pública o privada. Por ejemplo, los
enfrentamientos entre dos equipos rivales al finalizar un evento deportivo suelen de
necesitar que las fuerzas del orden intervengan.
Protección y custodia de personas e instituciones: Muchas infraestructuras privadas
requieren la presencia de un profesional de la seguridad que sepa como actuar ante
cualquier amenaza, por lo que suele contratarse servicios de seguridad privada; o en
el caso de instalaciones más sensibles como los edificios gubernamentales o
aeropuertos, los servicios de la policía.
En otras ocasiones son las personas las que necesitan ser protegidas contra amenazas
muy concretas, como del terrorismo o la violencia de género. Para ello existe la figura
del guardaespaldas u otros servicios de escolta.
Control de armas: El Estado puede regular el derecho a portar armas de las personas
con el objetivo de garantizar la seguridad de los demás ciudadanos. En este sentido,
existe un gran abanico de niveles de regulación de armas, desde países que prohíben
toda fabricación, comercio, posesión y uso de armas de cualquier tipo hasta países
más permisivos. Véase 'derecho a portar armas' para leer sobre estas regulaciones.
Asistencia de emergencia y urgencia: El Estado ordena la asistencia urgente al
ciudadano a través del servicio de protección civil, que coordina a la policía, los
bomberos y la asistencia sanitaria de urgencia. Además, elabora planes y previsiones
de cara a enfrentarse a posibles emergencias.
1.-¿Cuál es el objetivo principal de la seguridad ciudadana?
El objetivo principal de la Seguridad Ciudadana, es el de coordinar eficazmente la acción de
los Municipios y promover la participación ciudadana para garantizar una situación de paz
del vecindario.
2- ¿Cómo se manifiesta la falta de Seguridad Ciudadana en el Perú;
en lo político, social, económico y cultural?
Un principal y claro ejemplo son las tasas de crímenes que se cometen día a día en nuestro
país según dictan: En el Perú, el principal tipo de delincuencia que afecta a la población es
el robo al paso (32%), seguido por el robo con amenaza (19%) y el robo con arma (18%).
Los robos a las viviendas se ubican en un cuarto lugar (12%), seguido por la extorsión (8%).
De acuerdo con las cifras presentadas en el Perú, del 100% de los delitos que se registran,
el 15% es resuelto eficientemente por la Dirincri, pero los agraviados de este porcentaje son
personas de poder económico, político o son casos mediáticos. El 85% de los otros delitos
le ocurren a ciudadanos de a pie.Por otro lado en lo político, nuestro gran problema que
tiene el Perú desde hace mucho años viene a ser la gran Corrupción de nuestro Gobierno y
sus funcionarios, eso también es falta de seguridad ciudadana.
Por otro lado, en la Policía Nacional, las ocupaciones administrativas (es decir, las que no
pasan por brindar servicio de seguridad) todavía ocupan las labores de muchos efectivos.
3.-¿Como se puede hacer para mejorar la seguridad ciudadana en el
Perú?
Para lograr una reducción en los niveles de inseguridad y la consolidación del Estado de
Derecho, se deben mejorar los niveles de legitimidad y confianza de las instituciones de
seguridad y justicia mediante el fortalecimiento de sus procesos, recursos humanos y
capacidad de atención ciudadana
4.- ¿cuáles son los problemas que afectan en la seguridad ciudadana
en el Perú y a quien debo recurrir?
• El informe publicado por el área de Seguridad Ciudadana revela muchos datos
interesantes. Una consecuencia de la inestabilidad política que marcó el 2018 se
expresó de manera concreta en el sector Interior, con los sucesivos cambios de
ministros y funcionarios. Esto influyó en que los avances en la seguridad fueron lentos
e insuficientes.
• Por ejemplo, se destaca que la situación no ha cambiado en el uso de la fuerza
policial. No hay una política responsable y coherente por parte del ministerio. Las
normas que regulan el uso de la fuerza por la policía han venido acompañadas de
discursos peligrosos y medidas contraproducentes que debilitan la acción policial.
• El Conasec, es el organismo encargado de la formulación, conducción y evaluación
de las políticas, planes y actividades en materia de seguridad ciudadana a nivel
nacional, y lo preside la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) y la secretaría
técnica está a cargo del Ministerio del Interior (Mininter) a través de la dirección
general de Seguridad Ciudadana.
16. Otras actuaciones concretas
Además del mantenimiento del orden público y la prevención e investigación de delitos, la
seguridad ciudadana incluye más ámbitos:
Contraterrorismo: El terrorismo, entendido como acciones que buscan de forma
directa coaccionar a la sociedad mediante el terror, constituye una de los aspectos
con más contenido en la actual definición de seguridad ciudadana. Desde el 11S se
han consolidado diversas actuaciones
vial consiste en las acciones destinadas a controlar el tráfico rodado y disminuir tanto
el número de accidente como la mortalidad de estos. concretas como los controles
aeroportuarios o las listas negras de personas.2228
Seguridad vial: La seguridad En este sentido toman gran importancia acciones como
la señalización de las carreteras, el acondicionamiento de estas o las campañas de
control de alcoholemia. La educación vial tiene por objetivo enseñar al ciudadano
como conductor, pasajero o peatón, los conocimientos, destrezas, hábitos para que
actúe de manera inteligente y razonable y respete las leyes que regulan el tránsito
con el objetivo de prevenir y evitar accidentes viales.29
Narcotráfico, tráfico de personas y tráfico de armas: El tráfico de drogas es un negocio
ilícito que genera muchos ingresos y, por tanto, rivalidades entre organizaciones
criminales que suelen ser violentas. Además, la droga es potencialmente peligrosa
para la salud y genera dependencia, lo que mueve a las personas a saltarse la ley para
obtener más droga. En este sentido, la seguridad ciudadana previene y lucha contra
el tráfico de drogas. Situaciones parecidas de inseguridad ciudadana generan tanto
el tráfico de personas como el tráfico de armas, con el agravante de que estas
actividades ponen en serio riesgo la libertad y la seguridad de personas ajenas a estas
actividades.30
Asistencia especializada en delitos especiales: Cada vez más existen servicios
policiales y civiles que se dedican en exclusiva a evitar que se atente contra la
integridad y dignidad de los ciudadanos en delitos muy concretos que hasta hace
bien poco pasaban desapercibidos o no existían:
Violencia de género.31
Atentados contra la libertad sexual de las personas como la violación.32
Acoso laboral, escolar o ciberacoso.33
Violencia contra minorías étnicas y colectivos LGBT.
La seguridad ciudadana en el Perú representa un reto que trasciende los simples esfuerzos
individuales y se convierte en una responsabilidad colectiva que involucra al Estado, las
instituciones y, sobre todo, a cada ciudadano. En un contexto donde la percepción de
inseguridad ha crecido, es fundamental reconocer que la verdadera solución no radica
únicamente en medidas represivas o punitivas, sino en un enfoque integral que aborde las
causas estructurales y sociales que generan la delincuencia.
Esto implica fortalecer los valores desde el núcleo familiar, educar a las nuevas generaciones
en el respeto mutuo, la convivencia pacífica y el compromiso con su entorno. También
requiere que las autoridades trabajen de manera eficiente, transparente y coordinada,
implementando políticas públicas basadas en la prevención, la reinserción y la reducción de
desigualdades sociales que fomentan el delito. Además, la colaboración entre la policía, los
gobiernos locales, las comunidades y las organizaciones civiles es esencial para construir un
entorno donde todos se sientan protegidos y valorados.
La seguridad ciudadana no es solo un derecho fundamental, sino un pilar esencial para el
desarrollo sostenible del país. Cuando las personas se sienten seguras, pueden dedicar su
energía a crecer, educarse, trabajar y contribuir al bienestar general.
17. Ejes Estratégicos: Seguridad Ciudadana
Previsión: Se refiere al diagnóstico y cuantificación de las causas y consecuencias
sociales, políticas, económicas, culturales e Institucionales que afectan e inciden en
la seguridad ciudadana y convivencia, para proponer e intervenir con acciones
específicas institucionales e intersectoriales.
Prevención: La Prevención es un tipo de política de control del delito que consiste en
una intervención anticipada antes de la consumación del delito, tiene por objetivo
evitar que éste ocurra, para de esta forma minimizar/eliminar factores de riesgo para
contribuir a la seguridad ciudadana y convivencia social pacífica.
Respuesta: Conjunto de acciones institucionales de intervención directa, para la
reacción inmediata a las demandas de la ciudadanía, frente a una determinada
problemática en materia de seguridad ciudadana y convivencia, lucha contra la
impunidad (reacción, atención, protección y proceso investigativo)