1.
Romancero
Que por mayo era por mayo 3. Humor de perros
cuando hace el calor, ¡Micifuza tiene hoy un humor de perros!
cuando los trigos encañan Su mamá está desesperada…
y están los campos en flor, -¡Micifuza, límpiate los dientes!
cuando canta la calandria -¿Para qué?
y responde el ruiseñor, -¡Micifuza, vístete!
cuando los enamorados -¿Para que?
van a servir al amor, -¡Micifuza, ponte los calcetines al derecho!
sino yo, triste, cuitado, -¿Para qué?
que vivo en esta prisión, -¡Micifuza, deja pasar a los mayores!
que ni sé cuándo es de día -¿Para qué?
ni cuándo las noches son -¡Micifuza, no interrumpas a papá!
sino por una avecilla -¿Para qué?
que me cantaba al albor. -¡Micifuza, levanta el codo cuando bebas!
Matómela un ballestero, -¿Para qué?
dele Dios mal galardón. -¡Micifuza, no hables con la boca llena!
(Romance anónimo) -¿Para qué?
-¡Micifuza, vete bien derecha!
2. El ángel ventilador -¿Para qué?
La niña tiene calor. -¡Micifuza, vete de la mesa!
Qué calor tiene la niña, -¿Para qué?
sola y pobre en su guardilla, -¡¡PARA QUE TE QUEDES SIN POSTRE!!
su frente de sudor brilla. -…
Lee un cuento de esquimales, Mamá gata ha ganado.
-pero ni eso le vale-. Esta vez, Micifuza no replica…
Es agosto, …y hace callar-¡ya era hora!-a su humor de perros.
¡qué calorina en su rostro!
Y su ángel de la guarda
-invisible en su esplendor-,
se puso a revolotear
-bate alas alrededor-,
que aire fresco da a la niña,
y ya no tiene calor,
la niña de la guardilla
por su ángel ventilador.
Y el misterio sucedió,
en una guardilla pobre
donde vivía yo.
(Gloria Fuertes)
4. Cantar de Mío Cid
Hablemos de nuestro Cid, que en tan buen hora nació. uso de exclamaciones para
¡Gran gozo tiene la gente en Valencia, la mayor, transmitir emociones y
por volver con tanta honra los tres del Campeador! perifrasis dramtaismo
Con la barba entre sus dedos Rodrigo Díaz habló:
-¡Gracias al Rey de los cielos! La venganza se cumplió.
metáfora
Libres quedan ya mis hijas de la herencia de Carrión.
Sin desdoro he de casarlas, que si a unos duele, a otros no. antítesis
Prosiguieron, pues, los tratos con Navarra y Aragón,
y todos tuvieron junta con Alfonso el de León.
Hicieron sus casamientos doña Elvira y doña Sol;
quiasmo grandes fueron los primeros, estos son aún mejor;
con mayor honra las casa que en la primera ocasión.
Ved cómo le crece la honra al que en buen hora nació,
que sus hijas son señoras de Navarra y Aragón, frase formular
y así los Reyes de España hoy del Cid parientes son. hiperbaton
¡Que todos en honra crecen por el que en buen hora nació!
5. El Conde Lucanor estructura: 3 libros 5 partes. 51 ejemplos (marco y ejemplo)
3 colecciones de sentencias y un breve tratado de doctrina cristiana
Ejemplo VI. De lo que aconteció a la golondrina con las otras aves.
Un día hablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, y díjole: —
Patronio, me dicen que unos vecinos, que son más poderosos que yo, se andan
reuniendo y están tramando cómo me podrán engañar y hacerme gran daño. Y yo no lo
creo y no tengo miedo de ello. Y os quiero preguntar, pues tenéis buen juicio, si creéis
que debo hacer alguna cosa sobre esto. — Señor conde Lucanor –dijo Patronio–, para
que en esto hagáis lo que yo entiendo que os conviene, me gustaría mucho que supieseis
lo que aconteció a la golondrina con las otras aves. El conde Lucanor le preguntó cómo
fuera aquello.
— Señor conde Lucanor –dijo Patronio–, la golondrina vio que un hombre
sembraba lino, y entendió, por su buen entendimiento, que si aquel lino naciese, podrían
con él hacer redes y lazos los hombres para cazar a las aves. Y reunió a las aves y las
avisó sobre aquella siembra, diciéndolas fuesen ciertas que si aquel lino naciese, que les
ocasionaría muy gran daño; y que les aconsejaba que antes que el lino naciese, que
fuesen allá y que lo arrancasen, ya que las cosas son fáciles de arreglar en el comienzo,
pero después son mucho más complicadas de resolver. Y las aves no hicieron caso y no
lo quisieron hacer; y la golondrina les insistió muchas veces, hasta que vio que las aves
no hacían aprecio alguno a su consejo, y que el lino era ya tan crecido que las aves no lo
podrían arrancar en modo alguno. Y cuando vieron las aves que el lino era crecido, y
nada podían hacer para evitar el daño que la golondrina les había explicado,
arrepintiéronse mucho, pero el arrepentimiento les vino cuando ya nada podían hacer
para prevenir el peligro. Y antes de esto, cuando la golondrina vio que las demás aves
no querían poner remedio en aquel daño que les venía, habló con los hombres y se ganó
su confianza para ella y para toda su especie. Y desde entonces viven las golondrinas en
paz con los hombres, mientras que a las demás aves que no quisieron remediar el
peligro, cázanlas cada día con redes y con lazos.
— Y vos, señor conde Lucanor, si queréis remediar este daño que decís que os
puede venir, tomad precauciones antes que el daño os pueda sobrevenir. Pues no es
cuerdo el que ve el peligro cuando lo tiene encima, sino el que sabe prevenirlo y poner
remedio a tiempo. Gustó mucho al conde este consejo, y actuó según Patronio le
aconsejó y mucho le aprovechó.
Y porque entendió don Juan que este ejemplo era muy bueno hízole poner en
este libro, e hizo estos versos que dicen así: Desde el principio debe el hombre prevenir
el daño que le pueda sobrevenir.
6. Égloga I
Saliendo de las ondas encendido,
rayaba de los montes el altura
el sol, cuando Salicio, recostado
al pie d’una alta haya, en la verdura
por donde una agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba
del agua que pasaba,
se quejaba tan dulce y blandamente
como si no estuviera de allí ausente
la que de su dolor culpa tenía,
y así como presente,
razonando con ella, le decía:
¡Oh más dura que mármol a mis quejas
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!
Estoy muriendo y aún la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay sin ti el vivir para que sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado,
y de mí mismo yo me corro agora.
¿D’un alma te desdeñas ser señora
donde siempre moraste, no pudiendo
della salir un hora?
Salid sin duelo lágrimas corriendo.
v. 7 Acordado: ‘melodioso’
v. 14 Razonando: ‘hablando’
v. 24 Corro: ‘avergüenzo’
v. 28 Sin duelo: ‘sin parar, sin descanso’
7. La vida es sueño
JORNADA II (escena XIX)
SEGISMUNDO:
Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí,
de estas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.
v. 5 Y sí haremos: ‘así lo haré’ (plural mayestático).
v. 17 Fuerte: ‘terrible’
v. 22 Cuidados: ‘preocupaciones’
v. 32 Prisiones: ‘cadenas’
v. 34 Lisonjero: ‘agradable, deleitoso’
8. Fábula
VIII
El burro flautista
Sin reglas del arte, el que en algo acierta, acierta por casualidad.
Esta fabulilla, En la flauta el aire
salga bien o mal, se hubo de colar,
me ha ocurrido ahora y sonó la flauta
por casualidad. por casualidad.
Cerca de unos prados “¡Oh! -dijo el borrico-,
que hay en mi lugar, ¡qué bien sé tocar!
pasaba un borrico “¡Y dirán que es mala
por casualidad. la música asnal!”
Una flauta en ellos Sin reglas del arte,
halló, que un zagal borriquitos hay
se dejó olvidada que una vez aciertan
por casualidad. por casualidad.
Acercose a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.
9. El estudiante de Salamanca
PRIMERA PARTE
Era más de media noche, El cielo estaba sombrío,
antiguas historias cuentan, no vislumbraba una estrella,
cuando en sueño y en silencio silbaba lúgubre el viento,
lóbrego, envuelta la tierra, y allá en el aire, cual negras
los vivos muertos parecen, fantasmas, se dibujaban
los muertos la tumba dejan. las torres de las iglesias
Era la hora en que acaso y del gótico castillo
temerosas voces suenan las altísimas almenas,
informes, en que se escuchan donde canta o reza acaso
tácitas pisadas huecas, (calladas) temeroso el centinela.
y pavorosas fantasmas Todo, en fin, a media noche
entre las densas tinieblas reposaba, y tumba era
vagan, y aúllan los perros de sus dormidos vivientes
amedrentados al verlas: la antigua ciudad que riega
en que tal vez la campana el Tormes, fecundo río,
de alguna arruinada iglesia nombrado de los poetas,
da misteriosos sonidos la famosa Salamanca,
de maldición y anatema, (excomunión) insigne en armas y letras
que los sábados convoca patria de ilustres varones,
a las brujas a su fiesta. noble archivo de ciencias.
Súbito rumor de espadas
cruje y un ¡ay! Se escuchó;
un ¡ay! Moribundo, un ¡ay!
que penetra el corazón,
que hasta los tuétanos hiela
y da al que lo oyó temblor.
Un ¡ay! De alguno que al mundo
pronuncia el último adiós.
El ruido
cesó,
un hombre
pasó
embozado.
Y el sombrero
recatado
a los ojos
se caló.
Se desliza
y atraviesa
junto al muro
de una iglesia,
y en la sombra
se perdió.