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17 La omnipotencia de Dios
Santo Tomás, después de haber estudiado la Providencia de Dios, previsora de los
medios necesarios para conseguir el fin ordenado por su Sabiduría, contempla el
poder divino, que es el que ha de realizar lo previsto por su providencia.
Argumentación
Dios es Omnipotente. Porque es el primer motor que mueve a todos los demás
motores; la primera causa de la que reciben su actividad todas las causas creadas;
el ser necesario que comunica a los otros seres su existencia; el ser subsistente,
que origina la bondad y la perfección que tienen los otros seres; el primer
ordenador, que dirige y gobierna a todos los seres creados a sus fines respectivos.
Todas estas razones piden su omnipotencia. Como, además, la esencia de Dios es
Acto puro, Dios es el máximo Ser activo que no puede tener ninguna potencia
pasiva que supondría imperfección en Él.
La máxima unidad de Dios exige que en él sean una misma cosa esencia, potencia
y acción, por tanto el poder divino no es, como en nosotros, principio de la acción y
del efecto, sino sólo principio del efecto. En nosotros la potencia ejecutiva se
distingue del entendimiento y de la voluntad, pero en Dios las tres potencias, son
una misma unidad. La ciencia de Dios y su voluntad, en cuanto se consideran como
principio efectivo de las cosas, se denominan potencia activa o ejecutiva del mismo
Dios.
Es ley universal en metafísica que entre la potencia activa y la sustancia en que
radica debe existir proporción. Como la sustancia divina con la que se identifica la
potencia de Dios, es el mismo Ser subsistente e ilimitado, la potencia de Dios es
ilimitada e infinita.
La tendencia del que hace algo es hacer algo semejante al, como el sabio a enseñar
y el fuego a calentar. Si el efecto de la acción ha de ser semejante a la forma por la
que el que obra esta capacitado para actuar, se deduce que el sabio, como sabio,
solo produce sabiduría, y el fuego solo calienta.
Apliquémoslo a Dios. Como su forma de ser es infinita, Dios cuando obre lo hará
como Ser ilimitado e infinito. Como solo tiene razón de ser lo que es internamente
posible, y lo que es absurdo e imposible no puede ser, Dios puede hacer solo lo que
es posible. Es decir Dios puede hacer todo lo que sea posible, pero no puede hacer
lo que es absurdo, imposible y contradictorio, como que un circulo sea cuadrado, o
que una rosa sea a la vez blanca y roja. Ni puede engañar, ni ser engañado, ni
mentir, ni pecar, ni ignorar algo, porque en él no caben las imperfecciones, porque
él es todo perfecto.
La omnipotencia en la Sagrada Escritura
Dios nos ha revelado insistentemente su Poder infinito u Omnipotencia: Ya en libro
del Génesis pregunto el Señor a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara, diciendo:
Cómo que voy a tener un hijo a mis años Hay algo difícil para Dios?" (Gn 18,13)
"Yo soy Dios Todopoderoso" (Gn 35,11). "Jacob le cuenta a su hijo José: Dios
Todopoderoso, el que se me apareció en Almendral, en tierra de Canaán, me bendijo
y me dijo..." (Ib 48,3). Y el mismo libro sigue llamando a dios "el Poderoso de Jacob"
(Gn 49,4. Igualmente Isaías 1,24, le nombra como "el Señor de los ejércitos"; y el
libro de los Salmos "el Fuerte, el Valeroso" (Sal 24,8. Si Dios es Todopoderoso en el
cielo y en la tierra (Sal 135,6) es porque Él los ha hecho. Por tanto, nada le es
imposible y dispone de su obra según su voluntad; es el Señor del universo, cuyo
orden ha establecido, y le permanece enteramente sometido y disponible; es el
Señor de la historia: gobierna los corazones y los acontecimientos según su
voluntad (Est 4,17; Prv 21,1; Tb 13,2): "El actuar con inmenso poder siempre está
en tu mano. ¿Quién podrá resistir la fuerza de tu brazo? (Sb. 11,21) (CIC 270).
"A lo mejor el Señor nos da la victoria; no le cuesta salvar con muchos o con pocos"
(1 Sm 14,6). "Señor, no hay diferencia para ti entre socorrer al que tiene muchas
fuerzas o al que tiene pocas" (2 Cro 14,11). "Mirad, el Señor llega con poder, y su
brazo manda" (Is 40,10). "De antemano yo anuncio el futuro; por adelantado, lo que
aún no ha sucedido. Digo: . Llamo al buitre de oriente, de tierra lejana al hombre de
mi designio. Lo he dicho y haré que suceda, lo he dispuesto y lo realizaré" (Is 46,10-
11).
"Tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, con brazo extendido, nada es
imposible para ti... Yo soy el Señor, Dios de todos los seres humanos: ¿hay algo
imposible para mí?" (Jr 32,17,27). "Así dice el Señor de los ejércitos: Si entonces el
resto de este pueblo juzga algo imposible; ¿tendré que juzgarlo yo también
imposible?" (Zc 8, 6). "Job respondió al Señor: Reconozco que lo puedes todo y
ningún plan es irrealizable para ti" (Jb 42,2).
"Para los hombres esto es imposible, mas para Dios todo es posible" (Mt 19,26).
"Abba, Padre, todo te es posible..." (Mc 14,36). El ángel dice a Maria: "Isabel ha
concebido un hijo... porque para Dios nada hay imposible" (Lc 1,37). Abrahán no
vaciló ante la promesa de Dios..., convencido de que Dios era poderoso para
cumplir lo que había prometido" (Rm 4,20).
Magisterio de la Iglesia
Por la "lex orandi" la Iglesia, en su Liturgia, dirige su oración repetidamente a Dios,
Padre Todopoderoso. El Concilio Vaticano I define que Dios ha creado todas las cosas
con su "fuerza omnipotente".
"De todos los atributos divinos, sólo la omnipotencia de Dios es nombrada en el
Símbolo: confesarla tiene un gran alcance para nuestra vida. Creemos que esa
potencia es universal, porque Dios, que ha creado todo, rige todo y lo puede todo;
es amorosa, porque Dios es nuestro Padre; es misteriosa, porque sólo la fe puede
descubrirla cuando "se manifiesta en la debilidad" (CIC 268). "Dios es el Padre
todopoderoso y su paternidad y su poder se esclarecen mutuamente..." (Ib 270).
Doctrina de Santo Tomás en el catecismo de la Iglesia
"La omnipotencia divina no es arbitraria: "En Dios el poder y la esencia, la voluntad
y la inteligencia, la sabiduría y la justicia, son una sola cosa, de suerte que nada
puede haber en el poder divino que no pueda estar en la justa voluntad de Dios o
en su sabia inteligencia" (S. Tomás 1,25,5 ad 1) (271).
"La fe en Dios Padre Todopoderoso puede ser puesta a prueba por la experiencia del
mal y del sufrimiento. A veces Dios puede parecer ausente e incapaz de impedir el
mal. Pero Dios ha revelado su omnipotencia de la manera más misteriosa en el
anonadamiento voluntario y en la Resurrección de su Hijo, por los cuales ha vencido
el mal. Así, Cristo crucificado es "poder de Dios y sabiduría de Dios. Porque la
necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres" (1 Cor 2,24).
En la Resurrección y en la exaltación de Cristo es donde el Padre "desplegó el vigor
de su fuerza" y manifestó "la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los
creyentes" (Ef. 1,19)".
Sólo la fe puede adherirse a las vías misteriosas de la omnipotencia de Dios. Esa fe
se gloría de sus debilidades con el fin de atraer sobre sí el poder de Cristo. De esta
fe, la Virgen María es el modelo supremo: ella creyó que "nada es imposible para
Dios y pudo proclamar las grandezas del Señor: "el Poderoso ha hecho en mi favor
maravillas, Santo es su nombre" (Lc 1,49).
Nada pues es más propio para afianzar nuestra fe y esperanza que la convicción
profundamente arraigada en nuestras almas de que nada es imposible para Dios.
Porque todo lo que el Credo propondrá a nuestra fe, las cosas más grandes, más
incomprensibles, así como las más elevadas por encima de las leyes ordinarias de la
naturaleza, en la medida en que nuestra razón tenga la idea de la omnipotencia
divina, las admitirá fácilmente y sin vacilación alguna" (Cate R 1, 2, 13) (CIC 272-
274).