<El Acto Administrativo
De conformidad con el numeral 1.1 del Artículo 1º de la Ley 27444 –Ley del
Procedimiento Administrativo General (en adelante la Ley), “son actos administrativos,
las declaraciones de las entidades que, en el marco de normas de derecho público,
están destinadas a producir efectos jurídicos sobre los intereses, obligaciones o
derechos de los administrados dentro de una situación concreta”.
En las palabras de Dante Cervantes Anaya, el acto administrativo es una declaración
unilateral efectuada en el ejercicio de la función administrativa que produce efectos
individuales de forma directa.1
1. En ese sentido el pronunciamiento declarativo al que se refiere el autor, puede
ser: a) de decisión, cuando va dirigido a un fin, a un deseo o querer de la
Administración; b) de cognición, cuando certifica el conocimiento de un hecho
de relevancia jurídica; y c) de opinión, cuando valora y emite juicio sobre un
estado, situación, acto o hecho.
2. Por otro lado, con respecto al carácter unilateral del acto administrativo, se
entiende que este es una declaración jurídica y unilateral concreta de la
Administración Publica, en ejercicio de un poder legal, tendiente a realizar o
producir actos jurídicos, creadores de situaciones jurídicas objetivas, a la par
que aplicar el derecho al hecho controvertido.
3. Además se entiende que el acto administrativo es dictado en el ejercicio de la
función administrativa, sin importar que órgano la ejerce. El acto puede emanar
de cualquier órgano no estatal que actué en ejercicio de la función
administrativa (Ejecutivo, Legislativo y Judicial)
4. Finalmente, que un acto produzca efectos jurídicos significa que crea derechos
u obligaciones para ambas partes: la administración y el administrado.
Desde un punto de vista material es toda manifestación de voluntad de un órgano de
Estado, sea este administrativo, legislativo o judicial, con tal que el contenido del
mismo sea de carácter administrativo. Este acto supone el ejercicio de actividades o
casos concretos, de ahí que todo acto que tenga carácter general o abstracto no será
acto administrativo, pero podrá ser acto de administración.
Los actos administrativos, según la materia o rango, pueden ser expedidos por:
a) El Presidente de la República,
b) Los Ministros de Estado o Viceministros,
c) Los directores, gerentes, prefectos, jefes de organismos autónomos, etc.
d) Los Gobiernos Locales y Regionales.
Nulidad y Revocación del Acto Administrativo
Resulta propicio manifestar, que tanto la Nulidad y Revocación del Acto Administrativo,
se sustentan en el Control Administrativo, el cual tiene por finalidad la protección y
defensa de la legalidad administrativa y de los derechos subjetivos de los
administrados, armonizándose con ello, la defensa de cada uno de los derechos
1
CERVANTES, Dante MANUAL DE DERECHO ADMINISTRATIVO Editorial RHODAS p.198
subjetivos con el Principio del Interés Público que gestiona la Administración Pública.
Nulidad de Oficio:
La Administración Pública, tiene la facultad de revisar sus propios Actos
Administrativos, en virtud del Control Administrativo, pero dicha facultad también se
encuentra fundamentada en el principio de autotutela de la administración, por cual,
ésta puede dejar sin efecto sus propias actuaciones, básicamente cuando dichos actos
resultan alterados por vicio alguno de legalidad, y consecuentemente vulnera el
ordenamiento jurídico, atentando contra derechos colectivos (violación al principio de
interés público), o derechos susceptibles de ser individualizados (derechos subjetivos
de los administrados).
En ese contexto, nuestra Ley de Procedimiento Administrativo General, en el numeral
1 de su artículo 202° prescribe la facultad que tiene toda Administración Pública de
declarar de oficio la nulidad de sus Actos Administrativos, cuando estos se encuentran
inmersos dentro de cualquiera de las causales de Nulidad del Acto Administrativo
establecidas por el artículo 10° del citado texto normativo; por tanto podemos afirmar
que la Nulidad de Oficio del Acto Administrativo, se da estrictamente por motivos de
legalidad (trasgresión directa o indirecta del ordenamiento jurídico vigente), o por falta
de adecuación de alguno de los elementos del Acto Administrativo (el cual está
viciado) y por tanto afectan de manera parcial o total la validez del Acto
Administrativo.2
También cabe señalar, que la Nulidad de Oficio del Acto Administrativo, de
conformidad con lo dispuesto por el numeral 2 del artículo 202° de la norma
administrativa antes referida, sólo puede ser declarada por el funcionario o autoridad
administrativa superior a la que expidió dicho Acto Administrativo, y si dicho acto fue
emitido por funcionario o autoridad administrativa, no sujeta a jerarquía, será éste
quien deba declarar la nulidad de su propia resolución; sin embargo debemos tener en
cuenta que la facultad que tiene la Administración Pública para declarar la nulidad de
sus propios Actos Administrativos, prescribe al año, a partir de que los referidos actos
administrativos hayan quedado consentidos, y en caso que dicha facultad haya
prescrito, sólo procede solicitar la nulidad del acto administrativo, en sede judicial vía
proceso contencioso-administrativo.
Por otro lado, es importante señalar, que el artículo 9º de la Ley señala que todo acto
administrativo “se considera válido en tanto su pretendida nulidad no sea declarada
por la autoridad administrativa o jurisdiccional, según corresponda”.
2
“Artículo 10.- Causales de nulidad:
Son vicios del acto administrativo, que causan su nulidad de pleno derecho, los siguientes:
1. La contravención a la Constitución, a las leyes o a las normas reglamentarias.
2. El defecto o la omisión de alguno de sus requisitos de validez, salvo que se presente
alguno de los supuestos de conservación del acto a que se refiere el Artículo 14.
3. Los actos expresos o los que resulten como consecuencia de la aprobación automática o
por silencio administrativo positivo, por los que se adquiere facultades, o derechos, cuando son
contrarios al ordenamiento jurídico, o cuando no se cumplen con los requisitos, documentación o tramites
esenciales para su adquisición.
4. Los actos administrativos que sean constitutivos de infracción penal, o que se dicten como
consecuencia de la misma.”
En ese sentido, los actos administrativos deben presumirse legítimos en tantos su
invalidez o disconformidad con el ordenamiento jurídico no sea expresamente
declarada por quienes están facultades para ello.
Así, Jorge Danós Ordoñez3 señala que “Dicho principio señala una presunción iuris
tantum (admite prueba en contrario) y tiene por fundamento la necesidad de asegurar
que la Administración Pública pueda realizar sus funciones en tutela del interés público
sin que los llamados a cumplir sus decisiones puedan obstaculizar las actuaciones de
la Administración sobre la base de cuestionamientos que no hayan sido confirmados
por las autoridades administrativas o judiciales competentes para controlar la legalidad
de los actos administrativos.”
Por lo tanto, si transcurrido un año desde la emisión del acto administrativo, su nulidad
no ha sido declarada por vía administrativa, ésta sólo podrá ser declarada por vía
judicial. Por ello en tanto no se emita una resolución judicial firme que así lo declare,
este de acuerdo con la Ley de Procedimiento Administrativo General es un acto
administrativo válido.
La Revocación del Acto Administrativo
La Revocación del Acto Administrativo, como institución del derecho procesal
administrativo, constituye una de las formas de extinción de los actos administrativos,
dispuesta por los órganos que actúan en ejercicio de la función administrativa. En
sentido lato revocación es sinónimo de alteración del acto por la propia administración.
En el artículo 203° de nuestra Ley de Procedimiento Administrativo General, se ha
instituido la figura del la Revocación del Acto Administrativo, como una de las formas
del Control Administrativo, que ejerce toda Administración Pública, respecto de sus
actuaciones materiales y los efectos que dichas actuaciones ocasionen a los
administrados.
Nuestro ordenamiento jurídico vigente establece como regla general, que aquellas
declaraciones de la Administración Pública (actos administrativos), que importen una
declaración o constitución de derechos o intereses legítimos a favor de los
administrados, no pueden ser revocados, modificados o sustituidos por razones de
oportunidad, mérito o conveniencia; no obstante ello, la misma norma administrativa
adjetiva, contempla tres supuestos que constituyen la excepción a la mencionada
regla, los mismos que establecen que los Actos Administrativos pueden ser revocados:
1. Cuando la facultad revocatoria haya sido expresamente establecida por una
norma con rango legal y siempre que se cumplan los requisitos previstos en
dicha norma,
2. Cuando sobrevenga la desaparición de las condiciones exigidas legalmente
para la emisión del acto administrativo cuya permanencia sea indispensable
para la existencia de la relación jurídica creada.
3
DANOS ORDOÑEZ, Jorge, “Comentarios a la Ley de Procedimiento Administrativo General”, Segunda
Parte, Ara Editores, Pág. 228.
3. Cuando apreciando elementos de juicio sobrevivientes se favorezca legalmente
a los destinatarios del acto y siempre que no se genere perjuicios a terceros.
En los dos primeros supuestos, nuestra legislación acoge la Revocación del Acto
Administrativo por motivos estrictamente de legalidad, es decir que la Administración
Pública puede revocar sus propios actos, cuando una norma con rango de ley así lo
establezca o cuando los requisitos que han motivado la emisión de un Acto
administrativo, desaparezcan de manera sobreviviente a la emisión del mismo.
En el tercer supuesto, estaríamos frente a lo que la doctrina especializada conoce
como Revocación del Acto Administrativo por razones de oportunidad, en donde el
acto administrativo del cual se pretende su revocación, está perfectamente constituido,
no alterado por vicios que puedan acarrear su nulidad de pleno derecho; pero que sin
embargo, en virtud del principio de Interés Público en concordancia con motivos de
simple oportunidad o conveniencia, dicho Acto Administrativo tiene que ser Revocado
en sus efectos, sujetándose al reconocimiento y pago de una indemnización idónea
que pudiera resarcir los posibles daños causados al administrado, cuyos derechos
legítimamente obtenidos se han vulnerado.4
4
Un gran sector de la Doctrina administrativista, encabezada por Eduardo García de Enterría y
Raúl Bocanegra Sierra, han establecido que la Revocación del Acto Administrativo, constituye
una modalidad de expropiación forzosa, es por el ello que la administración pública debe de
reservar su uso, en situaciones excepcionales; y su aplicación amerita una indemnización a
favor de los administrados, los cuales tienen que sufrir las consecuencias de la ejecución de
dicha facultad revocatoria de la administración.