Conformación del equipo de tratamiento
Para acoger y abordar las diversas problemáticas que aquejan la vida de las personas en
recuperación, es necesario que el equipo profesional a cargo del tratamiento se constituya como un
grupo interdisciplinario, articulado y coordinado en el desarrollo de planes de tratamiento
individualizados o personalizados (CONACE, 2006).
Para la constitución de equipos profesionales, las sugerencias generales son, primero contar con
una clara definición de roles y funciones de cada integrante del equipo en relación al objetivo
general y los objetivos específicos del plan de tratamiento individual de los pacientes.
Deben además considerarse las habilidades y destrezas personales de los profesionales y técnicos,
que ayuden a enriquecer el cargo, el equipo y el bienestar propio del funcionario.
El respeto de cada una de las perspectivas disciplinarias, favorece la complementariedad y
enriquece la labor terapéutica del equipo.
Además, deben considerarse las labores técnicas (terapéuticas) y administrativas en la jornada
horaria de cada miembro del equipo, acotando el trabajo a la jornada laboral. En el espacio
administrativo se contemplan actividades como reuniones de equipo, registro de fichas, realización
de informes y documentación, estadísticas de atención, actividades de autocuidado, etc.
Respecto del funcionamiento normativo de los centros se sugiere mantener algunas normas
mínimas:
Para el personal: Velar por los derechos y deberes de los usuarios. Mantener una relación de
asimetría cooperativa entre profesionales y usuarios. Evitar las relaciones amorosas entre
funcionarios. No permitir el consumo de drogas ilegales.
Para los usuarios: Respetar los derechos de los funcionarios. No permitir el uso e ingreso de
sustancias ilegales al interior del centro; no permitir el uso de alcohol y restringir el uso de tabaco,
en especial en mujeres embarazadas. Restringir el uso del dinero. No se debe permitir la violencia
física o verbal al interior del centro; tampoco el robo. No permitir relaciones amorosas y/o sexuales
al interior del centro. Restringir y supervisar las visitas, salidas y comunicación telefónica. Cumplir
con horarios y actividades diarias. Cuidar las instalaciones, el o biliario y los materiales del centro.
Respetar las normas de higiene personal.
Otros: Se sugiere también cuidar la conducta del equipo en función del modelaje de identidad y de
relación que se ejerce con los usuarios (elemento especialmente importante con mujeres y
adolescentes). Cuidar y observar el vínculo establecido con los usuarios, teniendo claridad en el
límite relacional (especialmente con mujeres usuarias). Velar por los derechos de los hijos de los
usuarios. Evitar violencia física, verbal y/o psicológica hacia los niños propios o ajenos. Evitar que los
usuarios se retiren del centro dejando al hijo al cuidado de otros usuarios o del equipo profesional.
El estándar mínimo de profesionales y técnicos con el que debiera contar un equipo de tratamiento
estará constituido por:
• 1 psiquiatra o médico con especialidad en salud mental
• 1 psicólogo clínico
• 1 asistente o trabajador social
• 1 terapeuta ocupacional
• 1 técnico en rehabilitación
Cada uno de los cuales tiene labores de diagnóstico en su área de competencia y participación activa
en el diseño, elaboración, desarrollo y evaluación de los planes de tratamiento individualizados con
los pacientes. Un ejemplo de las acciones de cada integrante del equipo se muestra a continuación
en una tabla-resumen de un programa de tratamiento para mujeres adultas:
Extraída de “Proyecto de tratamiento y rehabilitación con perspectiva de género para mujeres
adultas con consumo problemático de drogas”. CONACE