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Juicio No. 70-2012

El juicio No. 70-2012 se centra en un recurso de casación interpuesto por Jhon Shanty Cortez Guayllas contra una sentencia que desestimó su demanda de reivindicación de un inmueble. El Tribunal de Casación declaró la nulidad de la sentencia anterior por falta de motivación y aplicó correctamente las normas del Código Civil y del Código Orgánico de la Función Judicial. Se establece que para la reivindicación es esencial demostrar la propiedad, la posesión actual del demandado y la identificación del bien reclamado.
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Juicio No. 70-2012

El juicio No. 70-2012 se centra en un recurso de casación interpuesto por Jhon Shanty Cortez Guayllas contra una sentencia que desestimó su demanda de reivindicación de un inmueble. El Tribunal de Casación declaró la nulidad de la sentencia anterior por falta de motivación y aplicó correctamente las normas del Código Civil y del Código Orgánico de la Función Judicial. Se establece que para la reivindicación es esencial demostrar la propiedad, la posesión actual del demandado y la identificación del bien reclamado.
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Juicio No.

70-2012

CORTE NACIONAL DE JUSTICIA, SALA DE LO CIVIL Y


MERCANTIL
JUEZA PONENTE: [Link] ROSA MERCHAN LARREA
Quito, 06 de agosto de 2013, las 11h00
VISTOS: (70-2012)

ANTECEDENTES

En el juicio ordinario que por reivindicación de un inmueble sigue Jhon


Shanty Cortez Guayllas en contra de Francisco Criollo, Inés Colombia
Guerrero, Inés María Chenche Blance, Heber Richar Medina Guerrero, Juan
Medina Guerrero, Edwar Medina Guerrero y Manuel Medina, el actor
interpone Recurso de Casación impugnando la sentencia dictada el 7 de
enero del 2012, las 13h49, por la Sala Única de la Corte Provincial de
Justicia de Orellana, la que confirma el fallo de primer nivel que declara sin
lugar la demanda y no se pronuncia sobre la reconvención.

El recurrente determina como infringidas las normas de derecho contenidas


en los artículos 933, 937, 939 del Código Civil y 130 del Código Orgánico
de la Función Judicial. Fundamenta el recurso en la causal 1 del artículo 3
de la Ley de Casación.

FUNDAMENTOS DEL RECURSO

Con fundamento en la causal 1 del artículo 3 de la Ley de Casación, el


recurrente acusa a la sentencia de falta de aplicación de las normas de
derecho contenidas en los artículos 933, 937 y 939 del Código Civil,
alegando que la resolución impugnada es totalmente errada, al manifestarse,

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por una parte, que se ha probado que los demandados se encuentran


ilegalmente posesionados en el inmueble cuya reivindicación se reclama, y
por otra, que el actor no ha probado haber estado en posesión del mismo.
Sostiene además, que la Sala de Apelación ha incumplido con lo previsto en
el artículo 130 del Código Orgánico de la Función Judicial, ya que la
sentencia impugnada no se encuentra motivada, transgrediendo así los
derechos constitucionales previstos en el artículo 76.7.k.l de la Constitución
de la República.

Fijados así los términos objeto de recurso, queda delimitado el ámbito de


análisis y decisión de este Tribunal de Casación, en virtud del principio
dispositivo consagrado en el Art. 168.6 de la Constitución del Ecuador,
normado por el artículo 19 del Código Orgánico de la Función Judicial.

CONSIDERACIONES DEL TRIBUNAL

1. JURISDICCION Y COMPETENCIA

Corresponde el conocimiento de esta causa, al Tribunal que suscribe,


constituido por Jueces Nacionales, nombrados y posesionados por el
Consejo Nacional de la Judicatura, en forma constitucional, mediante
resolución número 004-2012 de 25 de enero de 2012; designados por el
Pleno para actuar en esta Sala de lo Civil y Mercantil, por resolución de 30
de enero de 2012 y en este proceso en mérito al sorteo realizado de
conformidad a lo dispuesto en el penúltimo inciso del Art. 183 del Código
Orgánico de la Función Judicial, su competencia para conocer el recurso de
casación interpuesto se fundamenta en lo dispuesto en los Art. 184.1 de la
Constitución de la República del Ecuador, 190.1 del Código Orgánico de la
Función Judicial y 1 de la Ley de Casación.

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2. DE LA CASACION Y SUS FINES

2.1. En el ordenamiento jurídico ecuatoriano, el recurso de casación, en la


forma que lo estructura la Ley, constituye un recurso de carácter limitado,
extraordinario y formal; limitado, porque procede solo contra sentencias y
autos que ponen fin a procesos de conocimiento y contra providencias
expedidas en su ejecución; extraordinario, porque se lo puede interponer
solo por los motivos que expresamente se señalan como causales para su
procedencia; y, formal, porque debe cumplir obligatoriamente con
determinados requisitos. De las causales que delimitan su procedencia,
devienen sus fines, el control de legalidad de las sentencias y autos
susceptibles de recurrirse, control de legalidad que se materializa en el
análisis de la adecuada aplicación de las normas constitucionales,
sustantivas, procedimental y precedentes jurisprudenciales obligatorios, a la
situación subjetiva presente en el proceso, y la generación de nuevos
precedentes jurisprudenciales.

3. ANALISIS MOTIVADO DE LOS FUNDAMENTOS QUE


SUSTENTAN LA CAUSAL

3.1 Con fundamento en la causal 1 del artículo 3 de la Ley de Casación que


configura los vicios de “Aplicación indebida, falta de aplicación o errónea
interpretación de normas de derecho, incluyendo los precedentes jurisprudenciales
obligatorios, en la sentencia o auto, que hayan sido determinantes de su parte
dispositiva.”, el recurrente acusa a la sentencia de falta de aplicación de los
artículos 933, 937 y 939 del Código Civil y 130 del Código Orgánico de la
Función Judicial, que en su orden prescriben “Art. 933. La reivindicación o
acción de dominio es la que tiene el dueño de una cosa singular, de que no está en
posesión, para que el poseedor de ella sea condenado a restituirla.”, “Art. 937. La acción

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reivindicatoria o de dominio corresponde al que tiene la propiedad plena o nuda,


absoluta o fiduciaria de la cosa.”, “Art. 939. La acción de dominio se dirige contra el
actual poseedor.” y “Art. 130. Es facultad esencial de las juezas y jueces ejercer
atribuciones jurisdiccionales de acuerdo con la Constitución, los instrumentos
internacionales de derechos humanos y las leyes; por lo tanto deben: 1. Cuidar que se
respeten los derechos y garantías de las partes procesales en los juicios; 2. Velar por una
eficiente aplicación de los principios procesales;… 4. Motivar debidamente sus
resoluciones. No habrá motivación si en la resolución no se enuncian las normas o
principios jurídicos en que se funda y no se explica la pertinencia de su aplicación a los
antecedentes de hecho. Las resoluciones o fallo que no se encuentren debidamente
motivados será nulos.”, argumentando que a pesar de haber probado ser el
propietario del inmueble singularizado en el título de propiedad aparejado a
la demanda, del cual los demandados se encuentran en posesión, el Tribunal
ad quem, no aplicó las normas antes citadas. Sostiene además que la
resolución impugnada no se encuentra debidamente motivada,
incumpliéndose con lo previsto en el artículo 130 del Código Orgánico de la
Función Judicial, vulnerándose así el derecho constitucional establecido en
el artículo 76. 7. l de la Constitución de la Republica. Al respecto este
Tribunal realiza las siguientes consideraciones:

3.2 La Constitución de la Republica, al configurar las garantías básicas del


debido proceso, en el artículo 76.7.l) incluye la obligación de motivar las
resoluciones de los poderes públicos, al prescribir: “Art. 76. En todo proceso en
el que se determinen derechos y obligaciones de cualquier orden, se asegurará el derecho
al debido proceso que incluirá las siguientes garantías básicas: 7. El derecho de las
personas a la defensa incluirá las siguientes garantías: …l) Las resoluciones de los
poderes públicos deberán ser motivadas. No habrá motivación si en la resolución no se
enuncian las normas o principios jurídicos en que se funda y no se explica la pertinencia
de su aplicación a los antecedentes de hecho. Los actos administrativos, resoluciones o
fallos que no se encuentren debidamente motivados se consideraran nulos. Las
servidoras o servidores responsables serán sancionados.”

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El artículo 130.4 del Código Orgánico de la Función Judicial, impone a las


juezas y jueces el deber de motivar las resoluciones, esto es, explicar y
justificar con argumentos convincentes, claridad y profundidad, el porqué de
una decisión judicial, de tal modo que aparezca nítidamente la razón
suficiente por la cual el hecho fáctico se subsume en el hipotético de la
norma jurídica, y el nexo que liga a las partes con el proceso. Para las partes
y la sociedad es un derecho Constitucional, que permite el control de la
arbitrariedad en las decisiones judiciales y el abuso de poder que sirve de
base para la impugnación.

A criterio de este Tribunal, el contenido constitucionalmente garantizado de


este derecho queda delimitado en los siguientes supuestos:

Que la resolución ponga de manifiesto, las razones en que se funda; que


permita comprobar que la decisión corresponde a una determinada
interpretación y aplicación de normas de derecho, que contenga la
información necesaria para recurrir y que los tribunales superiores puedan
extraer de ella los supuestos indispensables para realizar el control de
legalidad.

Al respecto, Fernando de la Rúa, en su obra “Teoría General del Proceso”,


Depalma, Buenos Aires, 1991, página 146 señala en que consiste la
motivación: "La motivación de la sentencia constituye un elemento intelectual, de
contenido crítico, valorativo y lógico, que consiste en el conjunto de razonamientos de
hecho y de derecho en que el juez apoya su decisión. Su exigencia es una garantía de
justicia a la cual se le ha reconocido jerarquía constitucional, como derivación del
principio de la inviolabilidad de la defensa en juicio. Por la motivación, además, se
asegura la publicidad de la conducta de los jueces y el control popular sobre el
desempeño de sus funciones, esencial en un régimen republicano. Por ella también
podrán los interesados conocer las razones que justifican el fallo y decidir su aceptación
o impugnación. El tribunal que deba conocer en el eventual recurso reconocerá de la

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motivación los principales elementos para ejercer su control...La motivación de la


sentencia es la fuente principal de control sobre el modo de ejercer los jueces su poder
jurisdiccional. Su finalidad es suministrar garantía y excluir lo arbitrario. La sentencia,
enseña Florian, no ha de ser un acto de fe, sino un acto de convicción razonada. Por ello,
la libertad de convencimiento no puede degenerar en un arbitrio ilimitado, y en la
estimación de la prueba no puede imperar la anarquía, toda vez que la ley no autoriza
jamás juicios caprichosos. Por eso, agrega Vélez Mariconde, un juez técnico no puede
proceder como un jurado popular para limitarse a dar mero testimonio de su conciencia.
La certeza moral debe derivar de los hechos examinados, y no sólo de elementos
psicológicos internos del juez, como bien afirma Manzini. Precisamente por eso se
impone la obligación de motivar la sentencia."

En la sentencia impugnada, los jueces que la emiten, se limitan a transcribir


los antecedentes y los fundamentos de hecho y derecho esgrimidos por las
partes en sus escritos de demanda y contestación, y a realizar un análisis de
los hechos llevados al proceso, señalando en el considerando NOVENO de
la sentencia impugnada que “…de las actuaciones procesales que han sido
desarrolladas y analizadas mas arriba, y de manera especifica con la diligencia de
inspección judicial del bien reclamado efectuada por el juez de instancia, se determina
que sus dimensiones por los cuatro linderos no guardan similitud con las consignadas
por el actor en su escrito de demanda, por consiguiente no existe la debida determinación
o singularización del bien objeto de la reclamación, por tanto no puede prosperar o
alcanzar juridicidad la acción propuesta, sumándose a esto el hecho de que el actor
tampoco ha demostrado haber ejercido en el predio actos materiales de posesión en
ningún tiempo, y el motivo de haberlo perdido a manos de los demandados, quienes por
su parte si han justificado procesalmente haber estado en posesión del inmueble con
anterioridad a la celebración de la escritura de compraventa otorgada por el Gobierno
Municipal de Francisco de Orellana a favor del demandante Jhon Shanty Cortez
Guayllas. Por tales consideraciones, sin necesidad de más análisis, la Sala,
ADMINISTRANDO JUSTICIA, EN NOMBRE DEL PUEBLO SOBERANO DEL
ECUADOR Y POR AUTORIDAD DE LAS CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES DE LA
REPUBLICA, desestima el recurso interpuesto y confirma la sentencia subida en grado,

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dejando a salvo el derecho de las partes para intentar a su favor las acciones legales
correspondientes. Sin costas. NOTIFIQUESE.”(sic), sin citar disposición legal
alguna, ni precedente jurisprudencial y menos subsumir los hechos en la
norma legal, ni explicar por qué se fundamenta la resolución en el hecho de
que el actor tampoco ha probado haber ejercido en el predio actos materiales
de posesión en ningún tiempo y el motivo de haberla perdido en manos de
los demandados, ni hacer un adecuado análisis sobre la singularización del
inmueble, como lo exige el requisito constitucional de motivación según lo
anotado anteriormente.

Los artículos 76.7.l) de la Constitución de la Republica y 130. 4 del Código


Orgánico de la Función Judicial, prevén la nulidad como sanción a la no
motivación de las resoluciones judiciales, razón por la cual este Tribunal de
Casación de la Sala Especializada de lo Civil y Mercantil de la Corte
Nacional de Justicia, declara la nulidad de la sentencia dictada por la Sala
Única de la Corte Provincial de Justicia del Orellana, el 7 de enero del 2012,
las 13h49, a costa de los jueces que la pronunciaron y en su lugar dicta
sentencia de mérito en los siguientes términos:

PRIMERO: El proceso se ha tramitado con sujeción a las garantías básicas


del debido proceso, y en su desarrollo no se ha omitido solemnidades
sustanciales que puedan influir en la decisión, ni se ha violentado el
procedimiento propio del juicio ordinario, por lo que se declara su validez.

SEGUNDO: La litis se traba con la pretensión del actor que se le restituya el


inmueble de su propiedad del cual los demandados se encuentran en
posesión; al pago de daños y perjuicios por la posesión de mala fe, costas
procesales y honorarios profesionales, y la petición de enjuiciamiento penal
de los posesionarios; y, las excepciones de negativa simple y llana de los
fundamentos de hecho y de derecho de la acción; ninguna persona puede ser

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juzgada dos veces por la misma causa; falsedad de los fundamentos de hecho
y de derecho de la acción; nulidad procesal; falta de derecho; falta de
singularización o individualización del bien reclamado; falta de legitimo
contradictor; e, ilegitimidad de personería, adicionalmente se reconviene el
pago de daños y perjuicios y en forma subsidiaria al pago de las mejoras
realizadas y el mantenimiento de la posesión.

TERCERO: Para que opere la reivindicación o acción de dominio conforme


lo establecen los artículos 933, 937 y 939 del Código Civil, es necesario se
reúnan los siguientes requisitos indispensables: 1) Que se trate de una cosa
singular o una cuota determinada de una cosa singular que esté claramente
identificada; 2) Que el actor o demandante tenga la propiedad plena o nuda,
absoluta o fiduciaria de la cosa cuya reivindicación se pretende; 3) Que el
demandado tenga la actual posesión material de la cosa que se reivindica; y
4) Que exista plena identidad entre la cosa que reivindica el actor y la que
posee el demandado; presupuestos legales que han sido debidamente
justificados por el actor.
CUARTO: El actor en la etapa de prueba reproduce a su favor lo favorable
de autos, especialmente el contenido de la demanda, lo manifestado en la
diligencia de junta de conciliación y la copia certificada de la escritura
pública, con la correspondiente razón de su inscripción en el Registro de la
Propiedad constante a fs. 2 y 3 del cuaderno de primera instancia, y el
certificado de bienes y gravámenes incorporado a fs. 5, documentación con
la que justifica ser el legitimo propietario del lote de terreno signado con el
No. 143 de la Manzana DOS C-QUINCE, ubicado en el Barrio 20 de Mayo,
en la calle Quito y Tiputini y Cuyabeno, comprendido dentro de los
siguientes linderos: Norte con el lote No. 145, en treinta metros, Sur con el
lote No. 141, en treinta metros; al Este con la calle Quito en dieciséis metros;
y, al Oeste con el lote No. 144, en dieciséis metros, título escriturario

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inscrito bajo el No. 18 Folio No. 47 del Tomo Uno del libro de
inscripciones, el 03 de agosto del 2005, cuya superficie total es de
cuatrocientos ochenta metros cuadrados con aceras y/o cuatrocientos
cincuenta y seis metros cuadrados sin aceras. A fs. 130 obra la certificación
emitida por el Jefe de Avalúos y Catastros del Gobierno Municipal de
Francisco de Orellana, en el que se señala que el inmueble reclamado se
encuentra catastrado con el No. 50010586003 a nombre de Jhon Shanty
Cortez Guayllas. De fs. 208, obra el acta de inspección judicial efectuada al
inmueble materia del litigio, en la que el juez de instancia ha observado que
se trata de un “Lote de terreno signado con el No. 143, de la manzana DOS
C-QUINCE, circunscrito dentro de los siguientes linderos y dimensiones actuales sin
acera y bordillo: Al Norte; Con Lote No. 145 en 28.30 metros Al Sur, Con Lote No. 141,
en 28,55 metros, Al Este; con la calle Quito el 15 metros y al Oeste; Con Lote No. 144 en
15.70 metros….” (Sic), lo cual ha sido corroborado por el perito Arq. Edgar
Obando, al señalar en el informe que obra a fs. 218, que “…POR EL
NORTE…TIENE LINDEROS CON EL LOTE NO. 145, 28,30, MEDIDA QUE SE
SUMARA CON EL ANCHO DE LA ACERA, DANDO UNA LONGITUD DE 30.00
METROS LINEALES. SE PROCEDE A MEDIR EL SUR, LOTE QUE TIENE LIMITES
CON EL LOTE NO. 141 EN 28,55, MEDIDA QUE SE LE SUMARA EL ANCHO DE LA
ACERA. SE PROCEDE MEDIR EL ESTE, DANDO UNA MEDIDA DE 15 METROS
LINEALES, QUE LIMITA CON LA CALLE QUITO. TAMBIEN SEMIDE, SU LINDERO
OESTE, QUE LIMITA CON EL LOTE NO. 144 EN 15,50 METROS LINEALES…” (Sic).
Sobre la singularización en juicios de reivindicación, la jurisprudencia de la
Corte Suprema de nuestro país, la entienden como “…la determinación del bien
reclamado con precisión y claridad tales que no pueda ser confundido con otro u otros de
su género o especie, determinación que tratándose de bien inmueble debe concretarse no
solo a su ubicación geográfica sino también a su canida y linderos” (R.O. No. 40 de
14 de marzo de 2003. Juicio No. 218-2002). La ex Segunda Sala de lo Civil,
Mercantil y Familia de la Corte Nacional al respecto ha señalado que “...para
la identificación del bien inmueble existen varios elementos como son la ubicación,

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cabida, linderos y colindante, de modo que el juzgador deberá sopesar todos estos
aspectos para determinar si existe clara identificación del bien objeto de la demanda con
aquel que está en posesión del demandado, según la verificación que se realice en la
inspección judicial y con la ayuda de peritos, sin que pequeñas diferencias en los
linderos, como son de unos metros, aun tratándose de predios rurales de grandes
extensiones, sea suficiente para declarar, como en el presente caso, que el bien no está
debidamente singularizado; pues es necesario considerar que el bien inmueble descrito
en la demanda y que es objeto de la acción reivindicatoria tiene la misma ubicación, el
sitio…, parroquia… del cantón…, en sus linderos corresponde a los mismos colindantes,
posesión de la demandada, existiendo mínimas diferencias en cuanto a las
dimensiones….” (R. O. S. No. 406 de 6 de marzo del 2013. Resolución No.
525-2011). En el presente caso se cumple con el requisito de singularización
al existir total identidad del bien por su ubicación, cabida, y colindantes, sin
que el hecho de existir diferencias mínimas en sus dimensiones parciales,
referidas a si en ellas se incluyen o no las aceras, sea motivo suficiente para
afirmar que las dimensiones por los cuatro linderos no guardan similitud con
las consignadas por el actor en su escrito de demanda y que por ello no
existe la debida determinación o singularización.

La posesión del inmueble por parte de los demandados, ha sido justificada


con las certificaciones emitidas por la Presidenta del Barrio “20 de Mayo”
de fs. 64, 65 y 227 del cuaderno de primera instancia; confesión judicial de
los demandados, Heber Medina Guerrero e Inés María Chenche Blance, de
fs. 204 y 206, quienes son concordantes en manifestar que ingresaron al lote
en el año 2003, en calidad de posesionarios; inspección judicial cuya acta
obra de fs. 208 del cuaderno de primer nivel.

Por su parte los demandados dentro del término correspondiente, reproducen


a su favor lo favorable de autos, especialmente la contestación dada a la

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demanda; solicitan además se recepte la declaración testimonial de Fabiola


Alvarado, Pedro Tapuy, Javier Morocho, María Viteri Pérez, Mariana
Orejuela Zambrano y Lida Hugo Miranda; y, se dirijan oficios al Juzgado
Tercero de lo Penal de Orellana, Intendencia General y de Policía, a la
Alcaldesa del Gobierno Municipal de Orellana, Notaria Única del Cantón
Francisco de Orellana; y, a la Presidente del Barrio “20 de Mayo”,
diligencias con las que no han logrado probar las excepciones planteadas al
momento de contestar demanda, por las siguientes razones: 1.- Con respecto
a la excepción de falsedad de los fundamentos de hecho y de derecho de la
acción planteada, por cuanto el actor reclama lo que no le pertenece al
confundir el lote reclamado, obra la copia de la escritura publica de
rectificación que hace el Gobierno Municipal de Orellana, luego de la
verificación del lote en los planos, siendo el correcto el lote No. 143 de la
Manzana DOS-QUINCE, ubicado en el Barrio 20 de Mayo en la calle Quito
entre Tiputini y Cuyabeno, del cual inclusive se encuentra en calidad de
posesionario Heber Medina Guerrero conforme así se desprende de la
certificación emitida el 21 de abril del 2008, por la Presidente del Barrio “20
de Mayo” (fs. 64 y 65). Sobre la validez del proceso, este Tribunal se
pronuncio en el considerando primero de esta resolución, agregando que en
ella, no hay violación de procedimiento, ni omisión de las solemnidades
previstas en el artículo 346 del Código de Procedimiento Civil. Sobre las
excepciones de falta de legítimo contradictor y de falta de derecho del
demandante se lo desecha por cuanto no se ha actuado prueba; como no se lo
ha hecho con respecto a la reconvención.

DECISON

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Por las consideraciones expuestas, este Tribunal de la Sala de lo Civil y


Mercantil de la Corte Nacional de Justicia “ADMINISTRANDO JUSTICIA
EN NOMBRE DEL PUEBLO SOBERANO DEL ECUADOR Y POR
AUTORIDAD DE LA CONSTITUCION Y LAS LEYES DE LA
REPUBLICA”, declara con lugar la demanda y sin lugar la reconvención y
dispone que los demandados Francisco Criollo, Inés Colombia Guerrero,
Inés María Chenche Blance, Heber Richar Medina Guerrero, Juan Medina
Guerrero, Edwar Medina Guerrero y Manuel Medina, entreguen al actor
Jhon Shanty Cortez Guayllas, en el plazo de treinta días, el Lote No. 143 de
la Manzana DOS-C-QUINCE, inmueble materia del litigio, ubicado en el
Barrio 20 de Mayo, en la calle Quito y Tiputini y Cuyabeno, comprendido
dentro de los siguientes linderos: Norte con el lote No. 145, en treinta
metros, Sur con el lote No. 141, en treinta metros; al Este con la calle Quito
en dieciséis metros; y, al Oeste con el lote No. 144, en dieciséis metros,
cuya superficie total es de 480 metros cuadrados con aceras y/o 456 metros
cuadrados sin aceras. Sin costas, ni daños y perjuicios, por no haberse
justificado la posesión de mala fe. Notifíquese y devuélvase los expedientes
de instancia. F) Dra. María Rosa Merchán Larrea, Dr. Wilson Andino
Reinoso Dra. Paulina Aguirre Suárez, Jueces Nacionales;
Dra. Lucía Toledo Puebla, Secretaria Relatora que certifica.-
RAZÓN: Es fiel copia de su original. Quito, 06 de agosto de 2013.
Certifico.-

Dra. Lucía Toledo Puebla


SECRETARIA RELATORA

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