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Las partes (III). Litisconsorcio
Ainhoa Gutiérrez Barrenengoa; Javier Larena Beldarrain; Oscar Monje Balmaseda; Jorge
Blanco López
Autor: Ainhoa Gutiérrez Barrenengoa; Javier Larena Beldarrain; Oscar Monje Balmaseda; Jorge
Blanco López
Páginas: 73-89
Id. vLex: VLEX-39099640
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Resumen
1. Litisconsorcio: Concepto y clases 2. El litisconsorcio facultativo 3. El litisconsorcio necesario
4. La intervención procesal 4.1. Intervención voluntaria de terceros 4.2. Intervención provocada
de terceros 4.3. La publicidad e intervención en procesos para la protección de derechos e
intereses colectivos y difusos de consumidores y usuarios 5. El cambio de partes. La sucesión
procesal 5.1. El fallecimiento de una parte 5.2. La transmisión del objeto litigioso Bibliografía
Texto
Contenidos
1. Litisconsorcio: Concepto y clases.
2. El litisconsorcio facultativo.
3. El litisconsorcio necesario.
4. La intervención procesal.
4.1. Intervención voluntaria de terceros.
4.2. Intervención provocada de terceros.
4.3. La publicidad e intervención en procesos para la protección de derechos e
intereses colectivos y difusos de consumidores y usuarios.
5. El cambio de partes. La sucesión procesal
5.1. El fallecimiento de una parte.
5.2. La transmisión del objeto litigioso.
Bibliografía.
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1. Litisconsorcio: Concepto y clases
Se habla de supuestos de litisconsorcio cuando en una o en las dos partes procesales
concurren varios sujetos o personas. Las partes siguen siendo dos: la demandante y la
demandada. Pero los sujetos intervinientes son más de dos. Estos supuestos pueden
clasificarse atendiendo a distintos criterios.
1. En atención a la parte a la que afecte la pluralidad se distingue entre un supuesto de
litisconsorcio activo (si concurren varios sujetos en la parte actora), litisconsorcio pasivo (si
ello sucede en la parte demandada) o litisconsorcio mixto (si la pluralidad de sujetos se da
en ambas partes).
2. En atención a las razones jurídicas que explican o justifican la situación de litisconsorcio
se distingue:
a. litisconsorcio facultativo (también llamado simple o voluntario). Estaremos ante este caso
cuando el demandar varios sujetos conjuntamente o demandar a varios en un solo
proceso, es una posibilidad, una facultad de la parte actora, que puede utilizar, o no, según
su conveniencia.
b. litisconsorcio necesario. En estos casos, para que la relación jurídico-procesal quede
válidamente constituida se exige que en el proceso actúen varios sujetos y,
concretamente, como luego veremos, la ley exige en determinados casos que el actor o
demandante demande conjuntamente a varias personas en una misma demanda, pues
sólo si todos ellos son demandados puede el Juez dictar sentencia sobre el fondo. Page
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2. El litisconsorcio facultativo
La LEC autoriza en ocasiones que el proceso se promueva por varios demandantes o contra
varios demandados. Esta acumulación de acciones constituye una facultad, no una obligación.
Englobaría aquellos supuestos en que varias personas, que podían haber dirigido
independientemente sus respectivas demandas frente a un solo demandado, deciden
acumularlas en una sola, y aquellos otros en los que un único demandante decide efectuar una
acumulación, en una sola, de todas las demandas que le competen frente a varios demandados.
El fundamento de esta posibilidad es la economía procesal; se aprovecha la existencia de un
litigio para resolver una cuestión común a varios sujetos.
Establece concretamente el artículo 12.1º LEC 2000 que "Podrán comparecer en juicio varias
personas, como demandantes o como demandados, cuando las acciones que se ejerciten
provengan de un mismo título o causa de pedir".
A su vez, el artículo 72 LEC, relativo a la acumulación subjetiva de acciones, dispone que
"Podrán acumularse, ejercitándose simultáneamente, las acciones que uno tenga contra varios
sujetos o varios contra uno, siempre que entre esas acciones exista un nexo por razón del título
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o causa de pedir".
A la vista de estos preceptos, para que tenga lugar este fenómeno, las acciones deben nacer de
un mismo título o fundarse en la misma causa de pedir. (v.gr. el caso de un solo vendedor y
varios compradores, y tratándose de reclamar el precio, el vendedor podrá optar o por reclamar a
cada uno su parte alícuota de precio o reclamar a todos los compradores juntos en un solo
proceso o si se trata de varios lesionados por un mismo accidente, podrán reclamar cada uno
por separado o todos juntos, en un solo proceso).
Además de los requisitos expresamente previstos en el artículo 12, ha de tenerse en cuenta que
toda acumulación subjetiva de acciones es, a su vez, una acumulación objetiva, por lo que le
serán de aplicación los requisitos previstos en el artículo 73 LEC y, por tanto, las acciones han
de ser compatibles entre sí. Son incompatibles cuando se excluyen mutuamente o sean
contrarias entre sí, cuando el Juez sea incompetente objetivamente, y cuando deban ventilarse
en juicios de diferente naturaleza (art. 73 LEC). Page 75
En cuanto al momento procesal para la acumulación es el de la presentación de la demanda, o
después de ella, pero antes de que se produzca la contestación (art. 401 LEC).
En los casos de acumulación, la cuantía económica del proceso se determina, a efectos de la
competencia y clase de juicio, por la suma total de las pretensiones acumuladas. Si son varios
los demandados y es distinto el domicilio de cada uno de ellos, pueden resultar afectadas las
reglas de competencia territorial. Señala a este respecto el artículo 53.2 LEC que "Cuando
hubiere varios demandados y, conforme a las reglas establecidas en este artículo y en los
anteriores, pudiera corresponder la competencia territorial a los jueces de más de un lugar, la
demanda podrá presentarse ante cualquiera de ellos, a elección del demandante".
Si se produce el incumplimiento de alguno de los requisitos señalados, además del control de
oficio, una vez superado éste, el demandado puede denunciarlo por el demandado en la
contestación a la demanda (art. 405.1), resolviéndose en la audiencia previa al juicio. En el
juicio verbal, se denunciará y resolverá en el acto de la vista (art. 443.2 LEC).
3. El litisconsorcio necesario
Hay casos en que demandar varios, o el demandar a varios, no es una facultad de la parte
actora, sino una carga procesal, de manera que cuando no se cumple con ella no cabe una
resolución sobre el fondo. En estos casos, el litisconsorcio ya no es el ejercicio de una facultad
del demandante; éste, si quiere que su pretensión prospere, tiene que dirigir la demanda contra
varios.
En teoría, el litisconsorcio necesario puede ser tanto activo como pasivo. Es decir que,
teóricamente, podría exigirse, para la válida constitución de la relación jurídico procesal, tanto
que la demanda sea formulada por varios demandantes contra un demandado, como que la
demanda se formule frente a varios demandados. Sin embargo, en la realidad de nuestro
ordenamiento, sólo se conocen supuestos de litisconsorcio necesario pasivo. En este sentido,
dispone el artículo 12 LEC que "Cuando por razón de lo que sea objeto del juicio la tutela
jurisdiccional solicitada sólo pueda hacerse efectiva frente a varios sujetos conjuntamente
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considerados, todos ellos habrán de ser demandados, como litisconsortes, salvo que la ley
disponga expresamente otra cosa".
Estos supuestos se dan en los siguientes casos: Page 76
1. Cuando la Ley impone dicha obligación. A este litisconsorcio necesario suele llamarse
legal (o propiamente necesario) y viene impuesto directamente por una norma jurídica. Por
ejemplo, es el caso del artículo 1.139 del Código civil, en virtud del cual si la prestación en
que la obligación consiste es indivisible "sólo podrá hacerse efectiva la deuda
procediendo contra todos los deudores" (vid. también arts. 74 y 859.II C.c. y 600 LEC).
2. Aparte de estos supuestos concretos contemplados en la Ley sustantiva, por vía
jurisprudencial se han ido estableciendo otros en los que existe una legitimación pasiva
necesariamente conjunta, de manera que si no se demanda a todos los litisconsortes no
se puede dictar una sentencia que entre a resolver el fondo del asunto. En estos casos se
habla de litisconsorcio necesario impropio.
Si bien son muy variados los supuestos de litisconsorcio apreciados por el Tribunal Supremo,
en todos ellos el fundamento de su existencia hay que encontrarlo en el derecho sustantivo, al
tratarse de casos en los que la relación jurídico material puesta en juicio afecta indivisiblemente
a varias personas, lo que origina que el pronunciamiento que se pretende afecte también
indivisiblemente a una pluralidad de sujetos. En este sentido declara el Alto Tribunal, entre
otras, en la Sentencia de 29 de enero de 1996 que "El litisconsorcio reviste carácter de
necesario (...) cuando la inescindibilidad del tema litigioso impide que se pueda, en términos
jurídicos, dictar sentencia acerca de la cuestión de fondo, por indisponibilidad parcial del sujeto
o sujetos demandados sobre aquélla" (vid. también
SSTS de 18 de septiembre de 1996 y 23 de marzo de 1999).
En definitiva, la necesidad u obligación de demandar en estos casos a todos los sujetos que
pueden resultar afectados por los pronunciamientos de la sentencia, no es más que una
aplicación particular del principio jurídico de que "nadie puede ser condenado sin ser oído y
vencido en juicio", ya que el principio constitucional de audiencia exige que si la sentencia
despliega sus efectos frente a varias personas todas ellas sean demandadas y tengan
oportunidad de defenderse.
A título de ejemplo, el Tribunal Supremo ha apreciado la existencia de litisconsorcio pasivo
necesario en los siguientes casos:
- En los supuestos de acciones declarativas de dominio y reales contradictorias de inscripciones
registrales, en los que hay que demandar a ambos cónyuges (STS de 4 de abril de 1988) Page
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- Cuando se ejercitan acciones relativas al nacimiento, vicisitudes y extinción de un contrato, en
cuyo caso "deben ser llamadas y traídas al proceso todas aquellas personas que intervengan o
sean parte en los mismos, o sus herederos
(SSTS de 26 de noviembre de 1996; 23 de enero de 1988; 23 de junio de 1987, entre otras).
- En los casos de existencia de una comunidad, en los que hay que dirigir la demanda contra
todos los comuneros (STS de 17 de abril de 1990).
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En caso de que el actor no dirija su demanda frente a todos los que, según la ley o la
jurisprudencia, deba hacerlo dicha circunstancia impedirá, si no se corrige, "la válida
prosecución y término del proceso mediante sentencia sobre el fondo" (art. 416.1.3º LEC).
Cabe plantearse si se trata de una cuestión que debe ser puesta de manifiesto por las partes o
puede el tribunal controlar de oficio este defecto procesal (vid. a favor de esta posibilidad al
amparo de la regulación anterior, entre otras, SSTS de 1 marzo 1988; 25 febrero 1988; 30
octubre 1987). A este respecto, sin perjuicio de que el artículo 420.1 LEC parece supeditar su
discusión a que el demandado denuncie el defecto en la contestación a la demanda para que se
proceda al examen de la cuestión en la audiencia previa, compartimos la opinión de CORDÓN
MORENO en el sentido de que la limitación del control en la audiencia previa a los supuestos
en los que sea alegada no impide el control de oficio. Más dificultades plantea, tal como señala
el mencionado autor, la admisión de su control de oficio en segunda instancia y casación, con el
resultado de declararse la nulidad de actuaciones y ordenarse la retroacción de las mismas a la
audiencia previa para propiciar la subsanación del defecto. En contra de dicha posibilidad
jugaría lo dispuesto en el artículo 227.2. II LEC.
Al margen del control de oficio, que nosotros admitimos, normalmente la falta de litisconsorcio
pasivo necesario se alegará por el demandado en la contestación a la demanda. Alegada ésta,
si el demandante está de acuerdo, podrá presentar en la audiencia previa escrito dirigiendo la
demanda contra los sujetos que el demandado considere que han de ser sus litisconsortes.
El tribunal, si estima procedente el litisconsorcio, lo declarará así ordenando emplazar a los
nuevos demandados para que contesten a la demanda, con suspensión de la audiencia
(art. 420.1.I LEC). Page 78
El demandante, al dirigir la demanda a los litisconsortes, sólo podrá añadir a las alegaciones de
la demanda inicial aquellas otras imprescindibles para justificar las pretensiones contra los
nuevos demandados, sin alterar sustancialmente la causa de pedir (art. 420.1 II LEC).
Si el actor se opusiera a la falta de litisconsorcio, aducida por el demandado o si dicha cuestión
se suscita de oficio, el tribunal oirá a las partes sobre este punto, resolviendo en la audiencia
previa o, si así lo prefiere, por la complejidad o dificultad del asunto, mediante auto dictado en
los cinco días siguientes a la audiencia (art. 420.2 LEC).
Si el tribunal considera procedente el litisconsorcio, concederá al actor un plazo para
constituirlo, que no podrá ser inferior a diez días. Los nuevos demandados podrán contestar a la
demanda en el plazo de veinte días, quedando entre tanto en suspenso, para el demandante y
el demandado iniciales, el curso de las actuaciones (art. 420.3 LEC).
Transcurrido el plazo otorgado al actor para constituir el litisconsorcio sin haber aportado copias
de la demanda y documentos anejos, dirigidas a los nuevos demandados, se pondrá fin al
proceso y se procederá al archivo definitivo de las actuaciones (art. 420.4 LEC).
Hay que tener en cuenta también como luego veremos, que cabe la posibilidad de que los
propios omitidos se personen en el juicio con el carácter de parte demandada si llegan a tener
conocimiento de la existencia del litigio. Por la misma actividad procesal del omitido u omitidos,
el defecto procesal queda subsanado.
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4. La intervención procesal
Normalmente, el proceso se desenvuelve entre el demandante o demandantes y el demandado
o demandados designados por el actor. Pero hay casos en que, de manera excepcional,
planteado un proceso entre sujetos determinados, otros sujetos (en principio terceros, respecto
de ese proceso, al no haber sido llamados por el actor) pueden intervenir como parte en el
mismo. En general, se habla de la intervención procesal consiste en la entrada o incorporación
de un tercero a un proceso ya pendiente entre otros litigantes para constituirse en el como parte,
y sostener alegaciones y/o pedimentos iguales, análogos o distintos de los deducidos por
aquellas partes originarias y llevar a cabo las actuaciones procesales que a su derecho o interés
convenga, cuya posible realización no haya precluido (GUTIÉRREZ DE CABIEDES). Page 79
Hasta la aprobación de la LEC 2000, como otras muchas instituciones procesales relativas a la
teoría general de las partes, la intervención de terceros no estaba regulada en nuestro derecho
positivo siendo toda la elaboración del tema estrictamente doctrinal y jurisprudencial. Hoy en
día, la LEC se ocupa de la intervención de terceros en los artículos 13, 14 y 15 que serán
examinados a continuación.
4.1. Intervención voluntaria de terceros
En la llamada intervención voluntaria la entrada del tercero en el proceso se produce de forma
espontánea, a iniciativa propia. A este tipo de intervención se refiere el artículo 13 LEC
señalando, en su apartado primero, que "Mientras se encuentre pendiente un proceso, podrá ser
admitido como demandante o demandado, quien acredite tener interés directo y legítimo en el
resultado del pleito". De acuerdo con el apartado segundo, la solicitud de intervención no
suspende el curso del procedimiento, debiendo resolver el tribunal, por medio de auto, previa
audiencia de las partes personadas, en el plazo común de diez días.
El precepto citado incluye dentro de su ámbito de aplicación tanto la llamada intervención
adhesiva litisconsorcial, como la intervención adhesiva simple:
a. La intervención adhesiva litisconsorcial alude a aquellos casos en los que un tercero
solicita la intervención en el proceso pendiente entre dos litigantes (demandante y
demandado), no con el objeto de formular una pretensión distinta, sino porque se
considera cotitular del derecho discutido, de la relación jurídico material llevada a juicio.
Pretende, por tanto, intervenir en dicho proceso porque el resultado del mismo le afectará
directamente, puesto que a él también se extenderán los efectos directos de la sentencia.
En estos casos, el tercero interviene como parte principal, es decir, actúa en el proceso
con los mismos derechos y cargas que si hubiera sido demandado directamente.
b. La intervención adhesiva simple abarcaría aquellos supuestos en los que el tercero
pretende intervenir en un proceso que se ha planteado entre otros sujetos distintos, puesto
que tiene interés en dicho pleito, no porque en él se ventilan sus derechos, ni directamente
sus intereses, pero de alguna manera el resultado de la sentencia, según cual fuere, le
puede perjudicar o favorecer. Page 80
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El supuesto típico que se suele citar como ejemplo de intervención adhesiva simple es aquel en
el que se formula una demanda contra los herederos, solicitando la nulidad del testamento
otorgado ante notario por defectos de forma (v.gr. inidoneidad de los testigos). En este caso, el
resultado no afecta de forma directa al Notario en sus derechos, pero sí de forma indirecta, ya
que si se da lugar a la nulidad del testamento por tal motivo, los herederos podrán, a su vez,
demandarle en reclamación de daños y perjuicios. Por lo tanto, el resultado del pleito no le es
indiferente, pues si se desestima la demanda, ello le favorece por cuanto ya no tiene el riesgo de
tener que hacer frente a una eventual responsabilidad. En cambio, una sentencia estimatoria le
perjudica, pues abre la puerta de esa posible responsabilidad (vid. STS de 18 de diciembre de
1906).
Lo que caracteriza al interviniente en esta modalidad de intervención es que no defiende en el
pleito en el que interviene derechos propios, sino derechos ajenos, pero tiene interés en el
resultado del pleito, porque de alguna manera la sentencia puede refleja o indirectamente
perjudicarle en sus derechos. En estos casos, la doctrina y la jurisprudencia venían entendiendo
que está justificado que los interesados puedan comparecer en el juicio en el que se están
ventilando derechos ajenos, a fin de ayudar a una de las partes principales. En este sentido, la
STS de 8 de abril de 1994, refiriéndose a este tipo de intervención, considera que la misma se
da "...cuando un tercero ingresa en un proceso pendiente pero no alegando un derecho
independiente del de las partes que ya figuran en él, sino con el solo fin de coadyuvar a la
victoria de una de ellas, por ser el titular de un interés jurídico que se beneficiaría con ese
resultado favorable".
A la vista de lo expuesto hasta el momento, si bien ello es algo discutido en la doctrina,
entendemos que este subtipo de intervención está contemplada en el artículo 13 LEC al permitir
la intervención del tercero que acredite tener interés directo y legítimo en el resultado del pleito.
Este precepto viene a poner fin, por otro lado, a la discusión que se suscitaba en torno al status
procesal que debe otorgarse al interviniente. Concretamente, algunos autores consideraban que
el interviniente debía ser mero coadyuvante de la parte, de manera que, aunque podía auxiliar a
alguna de las partes en todas las etapas procesales, no podía realizar de modo autónomo actos
de cierta importancia (v.g. recurrir, continuar el proceso si la parte principal renuncia a la acción,
o se allana, etc.). Otros autores, por el contrario, le reconocían su condición Page 81 de parte a
todos los efectos. Ésta es precisamente la tesis acogida por el legislador que establece en el
apartado tercero del artículo 13 LEC que "Admitida la intervención, no se retrotraerán las
actuaciones, pero el interviniente será considerado parte en el proceso a todos los efectos y
podrá defender las pretensiones formuladas por su litisconsorte o las que el propio interviniente
formule (independientemente de que su litisconsorte renuncie, se allane, desista o se aparte del
procedimiento por cualquier causa).
También se permitirán al interviniente las alegaciones necesarias para su defensa, que no
hubiere efectuado por corresponder a momentos procesales anteriores a su admisión en el
proceso. De estas alegaciones se dará traslado a las demás partes, por plazo de cinco días.
El interviniente podrá recurrir las resoluciones que estime perjudiciales aunque las consiente su
litisconsorte".
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4.2. Intervención provocada de terceros
La intervención provocada, regulada en el artículo 14 LEC, se da en aquellos supuestos en los
que el tercero que no es parte en un juicio pretende acceder al mismo, no de modo espontáneo
y voluntario, como en la intervención examinada en el epígrafe anterior, sino como
consecuencia del llamamiento que se le hace, a instancia de alguna de las partes, para que se
persone en la causa.
Si bien no es el único supuesto de intervención provocada previsto en nuestro ordenamiento
jurídico (vid. también arts. 511 y 1.559; 1084.II del Código civil; disposición adicional séptima de
la Ley 38/1999, de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación; arts. 72.2 d) y 124.3 de la
Ley de Patentes) el ejemplo típico de intervención provocada que suele citarse es la llamada en
garantía en el caso del saneamiento por evicción (vid. art. 1475 y 1482 del Código civil). En
efecto, si el comprador de una cosa es demandado por alguien que reivindica la cosa comprada
debe pedir que se emplace a su vendedor, a fin de que pueda colaborar con él en el proceso
para evitar que se le prive, en virtud de un derecho anterior a la compra, de todo o parte de la
cosa comprada.
En cuanto al régimen jurídico de la intervención provocada, cabe distinguir en función de que el
tercero intervenga a instancia del demandante o lo haga a instancia del demandado. Page 82
a. A instancia del demandante
En caso de que la ley permita que el demandante llame a un tercero para que intervenga
en el proceso sin la cualidad de demandado, la solicitud de intervención deberá realizarse
en la demanda, salvo que la ley disponga expresamente otra cosa. Admitida por el tribunal
la entrada en el proceso del tercero, éste dispondrá de las mismas facultades de actuación
que la ley concede a las partes (art. 14.1 LEC).
b. A instancia del demandado
Cuando la ley permita al demandado llamar a un tercero para que intervenga en el
proceso, se procederá conforme a las siguientes reglas:
1ª. El demandado solicitará del tribunal que sea notificada al tercero la pendencia del
juicio. La solicitud deberá presentarse dentro del plazo otorgado para contestar a la
demanda o, cuando se trate de juicio verbal, antes del día señalado para la vista.
2ª. El tribunal oirá al demandante en el plazo de diez días y resolverá mediante auto lo
que proceda.
Acordada la notificación, se emplazará al tercero para contestar a la demanda en la
misma forma y en idénticos términos a los establecidos para el emplazamiento del
demandado. Si se tratase de un juicio verbal, el tribunal por medio de providencia
hará nuevo señalamiento para la vista, citando a las partes y al tercero llamado al
proceso.
3ª. El plazo concedido al demandado para contestar a la demanda quedará en
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suspenso desde la solicitud a que se refiere la regla 1ª y se reanudará con la
notificación al demandado de la desestimación de su petición o, si es estimada, con
el traslado del escrito de contestación presentado por el tercero y, en todo caso, al
expirar el plazo concedido a este último para contestar a la demanda.
4ª. Si comparecido el tercero, el demandado considerare que su lugar en el proceso
debe ser ocupado por aquél, se procederá conforme a lo dispuesto en el artículo 18
LEC. Page 83
4.3. La publicidad e intervención en
procesos para la protección de derechos e
intereses colectivos y difusos de
consumidores y usuarios
La extensión de los efectos de la sentencia que ponga fin a un proceso en el que se ejercita una
acción colectiva en materia de consumidores y usuarios a todos los perjudicados por el hecho
dañoso, aunque hayan permanecido ajenos al proceso, determina la necesidad de preservar el
derecho de defensa de todos y cada uno de los afectados y evitar que sufran las consecuencias
de un proceso, sin haber tenido la oportunidad de ser oídos.
Para evitar que se conculque el derecho de defensa se permite la intervención postdemanda, en
beneficio de quienes estimen oportuno ejercitar dicha posibilidad.
Efectivamente, cuando se inicia un proceso cuyo objeto lo constituye la defensa de derechos e
intereses colectivos y difusos, y siempre que su promoción se haya efectuado por alguna
asociación, entidad o grupo de afectados constituido para la defensa de los intereses de
consumidores y usuarios, se prevé que quienes, no perteneciendo a esa asociación, entidad o
grupo, pero han sido afectados por aquellas conductas dañosas, tengan la posibilidad de
intervenir en el proceso junto a sus promotores iniciales, en defensa de sus derechos o intereses
individuales.
A estos efectos, el párrafo primero del artículo 15 LEC exige que se proceda al llamamiento de
quienes tengan la consideración de perjudicados, para que hagan valer su derecho o interés
individual. Dicho llamamiento se efectuará mediante la publicación de la admisión de la
demanda en medios de comunicación con difusión en el ámbito territorial en el que se haya
manifestado la lesión de aquellos derechos o intereses.
La referencia genérica a medios de comunicación permite incluir todos los sistemas de
comunicación actuales, tanto tradicionales (prensa, radio, televisión), como los más modernos
(internet) y tanto públicos, como privados. En cualquier caso, si lo que se pretende es lograr la
mayor difusión posible, parece que habrá que excluir la publicidad a través de los boletines
oficiales, es decir, de los medios públicos, porque esos medios no aseguran ninguna publicidad
real y efectiva, que es lo que el legislador ha querido establecer. Hecha esta matización,
quedará a discreción del tribunal la determinación de la opción que considere más oportuna
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para el logro de los fines legalmente previstos. Por Page 84 tanto, tendrá que cuidar que la
publicación se realice en un medio de comunicación que previsible y razonablemente haga
llegar a todos los interesados, en una situación de normalidad, el conocimiento del inicio del
proceso.
En el mismo sentido, el concreto número de medios de comunicación en los que haya que
insertar la publicidad, así como el plazo de duración de la misma, con un máximo de dos meses,
son cuestiones que quedan igualmente a la discrecionalidad judicial.
En cuanto a los gastos derivados de dicha publicación recaerán inicialmente sobre el patrimonio
del demandante o demandantes (art. 241.1. LEC), sin perjuicio de que si finalmente es
condenado en costas el demandado, pueda recuperarse el coste de los anuncios, entendiendo
que estamos ante un anuncio que de forma obligada debe producirse en el curso del proceso
(art. 241.1.2º LEC).
El coste elevado que, en casos de ser necesaria una gran difusión, puede suponer el
cumplimiento de este requisito y, en consecuencia, sus efectos disuasorios en relación con el
planteamiento de este tipo de demandas, cuando la asociación, entidad o grupo de afectados
carezca de recursos económicos suficientes, ha llevado a algún autor (MORENO CATENA,
GONZÁLEZ CANO) a plantear que puede constituir una barrera de acceso a la tutela judicial
efectiva consagrada en el artículo 24 de la Constitución Española de 1978, toda vez que, como
es sabido, el artículo 6.4 de la Ley de Asistencia Jurídica Gratuita no comprende la publicidad en
periódicos u otros medios de comunicación no oficiales, ya que se refiere a la inserción gratuita
de anuncios o edictos que preceptivamente deban publicarse en periódicos oficiales.
Para evitar esta consecuencia indeseable se han barajado distintas propuestas que hagan lo
menos gravoso posible para las entidades demandantes la asunción del coste que implica
efectuar el llamamiento:
1. Por un lado, se ha propuesto que se proceda a la inserción del anuncio en los diarios
oficiales, inserción que sí sería gratuita por aplicación del artículo 6.4 LAJG. Esta solución,
sin embargo, de acuerdo con lo que se ha expuesto más arriba, no resulta la más idónea
para el logro de la publicidad real y efectiva que se persigue mediante la exigencia del
anuncio.
2. Por otro lado, se ha barajado la posibilidad de que se amplíe el ámbito del artículo 6.4
LAJG, total o parcialmente, a la publicación en diarios no oficiales. Page 85
3. En tercer lugar, se ha defendido la conveniencia de constituir un Fondo económico con el
cual hacer frente a los gastos que implican los procesos de protección de los derechos
colectivos y difusos de los consumidores y usuarios, cuyo estatuto jurídico, dotación
económica, finalidades y funcionamiento debería ser objeto de regulación específica y que
podría nutrirse, entre otros conceptos, por las multas coercitivas que abonara el ejecutado
renuente al cumplimiento, en ejecuciones no dinerarias de procesos instados en defensa
de consumidores y usuarios, por otras sanciones que debieran ingresarse en materia de
consumo, por ayudas públicas, etc..
Estando determinados o siendo fácilmente determinables los perjudicados, el párrafo segundo
del artículo 15 LEC impone a la asociación o grupo que quiera demandar el deber de comunicar
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del artículo 15 LEC impone a la asociación o grupo que quiera demandar el deber de comunicar
previamente la presentación de la demanda a todos los interesados.
La exigencia de comunicación personal conduce a una cierta duplicidad de vías de información
a los perjudicados cuando éstos son determinables. GUTIÉRREZ DE CABIEDES justifica dicha
duplicidad considerando que el cauce y la garantía que permite que, si un particular está viendo
"defendidos" sus derechos individuales por una entidad que, sin embargo, no ha cumplido
debidamente con su obligación de comunicarle de modo previo su actuación procesal, pueda
salvaguardar su derecho de defensa, ejerciendo la opción que la Ley le concede: personarse en
el proceso para defender por sí -o mediante otra entidad o representación- su derecho. Por ello,
los dos medios de información no resultan incompatibles o excluyentes, sino que pueden y
deben operar ambos.
En cuanto al tratamiento procesal de la intervención de los consumidores y usuarios
perjudicados en el proceso colectivo, estamos ante un supuesto de intervención voluntaria
litisconsorcial (en este sentido, BACHMAIER WINTER). El llamamiento a que se refiere el
párrafo primero del artículo 15 LEC legitimará la misma en cualquier momento del proceso,
aunque sólo podrán llevar a cabo las actuaciones que no hubieran precluido, lo que resulta
coherente con la exigencia del párrafo segundo del artículo 15 LEC de que la intención de
presentar la demanda se les haya comunicado con antelación a dicha presentación, puesto que
ello les habrá permitido intervenir en el proceso desde el inicio, sin que tenga sentido por tanto,
si lo hacen con posterioridad, que se les de la oportunidad de realizar actuaciones procesales
no llevadas a cabo previamente por falta de voluntad en este sentido. Page 86
Si la falta de intervención anterior, ha sido involuntaria (v.gr. por no haber recibIdo la
comunicación individual), compartimos la opinión de BACHMAIER WINTER, en el sentido de
que, para no vulnerar su derecho de audiencia, debería permitírsele realizar las alegaciones
necesarias para su defensa.
Al margen de las especialidades apuntadas, se aplicará el régimen general del artículo 13 LEC,
de manera que la solicitud de intervención no suspenderá el curso de las actuaciones y el
interviniente tendrá facultades procesales plenas y autonomía en su actuación procesal.
Cuando se trate de un proceso en el que el perjuicio afecte a una pluralidad de personas
indeterminadas o de difícil determinación, el llamamiento suspenderá el curso del proceso por
un plazo que no excederá de dos meses y que se determinará en cada caso en función de las
circunstancias o complejidad del hecho y de las dificultades de determinación y localización de
los perjudicados, quedando por ello a criterio judicial (art. 15.3 LEC).
Finalizado ese plazo, el proceso se reanudará con los que hubieran acudido al llamamiento, no
admitiéndose la personación de quienes lo hicieren posteriormente. Por tanto, en este caso, a
diferencia de lo que ocurre en el analizado en el epígrafe anterior, el llamamiento sí implica la
suspensión del procedimiento y, como contrapartida de esta suspensión, se establece una
preclusión absoluta de la posibilidad de personación posterior una vez expirado el plazo fijado.
En cualquier caso, la limitación de intervención prevista no supone que quienes no pudieran o
no quisieran intervenir en este proceso vean cerrado el camino a ver paliados los perjuicios que
hubieran podido sufrir en sus derechos o intereses, ya que podrá beneficiarse de los efectos
positivos de la sentencia para su posición jurídica, con base en las reglas dispuestas en el
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artículo 221 LEC, a través del mecanismo establecido en el artículo 519 LEC.
5. El cambio de partes
La sucesión procesal
Lo habitual es que el proceso finalice y, por tanto, la sentencia se dicte con referencia a las
mismas personas entre quienes había comenzado. Sin embargo, puede suceder que durante la
pendencia del proceso alguno de los sujetos originarios sea sustituido por una persona distinta
que pase a ocupar su lugar. Page 87
Los supuestos de sustitución o sucesión procesal pueden tener lugar por varios motivos.
Concretamente, la LEC de 2000 se refiere a la muerte de una de las partes en el artículo 16 y a
la transmisión de la cosa litigiosa en el artículo 17, previendo las medidas necesarias para que
dichas circunstancias no impliquen la extinción sin más del proceso, sino que éste pueda
continuar hasta la resolución final del conflicto.
5.1. El fallecimiento de una parte
Tratándose de personas físicas, el caso más frecuente de cambio o sustitución de una parte es
el que tiene lugar por fallecimiento de alguno de los litigantes ocurrido durante el desarrollo del
proceso. A este supuesto se refiere el artículo 16 LEC estableciendo, en su apartado primero,
que "Cuando se transmita "mortis causa" lo que sea objeto de juicio, la persona o personas que
sucedan al causante podrán continuar ocupando en dicho juicio la misma posición que éste, a
todos los efectos".
La sucesión que contempla el precepto transcrito, en la mayoría de los casos, dependerá de la
voluntad de los herederos y de su interés en continuar en el proceso, en la medida en que
quedarán afectados por sus resultados (vid. art. 661 C.c.). En otros casos, sin embargo, es la
propia índole de la materia litigiosa la que impedirá que la misma se produzca. En este sentido,
ha de tenerse en cuenta que cuando el pleito pendiente verse sobre derechos personalísimos
inheredables y que la muerte extingue, el fallecimiento del titular de los mismos determinará la
finalización del proceso. Así ocurre, por ejemplo, en relación con la acción de divorcio que se
extingue con la muerte de alguno de los cónyuges.
En cuanto a la dinámica procedimental para que opere el cambio de partes en los casos en los
que ello es posible, el párrafo segundo del apartado primero del artículo 16 LEC contempla las
distintas hipótesis posibles:
a. En primer lugar, el supuesto en el que el sucesor, interesado en el proceso, comunica la
defunción de su causante al órgano jurisdiccional que esté conociendo del asunto.
Conocida dicha circunstancia, el tribunal suspenderá el proceso, y, previo traslado a las
demás partes, una vez acreditados la defunción y el título sucesorio y cumplidos los
trámites pertinentes, tendrá, en su caso, por personado al sucesor en nombre del litigante
difunto, teniéndolo en cuenta en la sentencia que se dicte (art. 16.1.II LEC). Page 88
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b. En segundo lugar, el supuesto en el que el sucesor no ponga en conocimiento del tribunal
el fallecimiento del causante, pero éste le conste al tribunal (por ejemplo, porque se lo
haya comunicado el Procurador en virtud de lo dispuesto en el artículo 30.3 LEC). En este
caso, si no se persona el sucesor en el plazo de los cinco días siguientes, se permitirá a
las demás partes pedir, con identificación de los sucesores y de su domicilio y residencia,
que se les notifique la existencia del proceso, emplazándoles para comparecer en el plazo
de diez días. Acordada la notificación, se suspenderá el proceso hasta que comparezcan
los sucesores o fi nalice el plazo para la comparecencia (art. 16.2 LEC).
Es posible que los sucesores no sean conocidos o no puedan ser localizados y también lo es
que, aunque lo estén, no tengan interés en intervenir. La falta de comparecencia de los
herederos no equivale a la extinción del proceso sin más.
- Si no comparece el sucesor del demandante, y ello se debe a que no se sabe quiénes son los
sucesores o no se les puede localizar, se entenderá que ha habido desistimiento, salvo que el
demandado se oponga, en cuyo caso, resolverá el juez lo que estime oportuno (art. 20.3º LEC).
Si no comparecen porque no quieren, se entiende que renuncian a la acción ejercitada, con las
consecuencias previstas en el artículo 20.1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.
- Si los que no comparecen son los herederos del demandado continúa el proceso
declarándoseles en rebeldía, cualquiera que sea la causa de la incomparecencia.
5.2. La transmisión del objeto litigioso
También puede tener lugar un cambio de las partes procesales por la transmisión inter vivos de
la cosa litigiosa durante el proceso. En estos casos, a los que se refiere el artículo 17 LEC, el
adquirente puede solicitar, acreditando la transmisión, que se le tenga como parte en la posición
que ocupaba el litigante.
Una vez que se ha presentado el escrito de solicitud de cambio de parte, o verificada la
comparecencia a tal fin, el tribunal ordenará la suspensión del proceso y oirá en el plazo de diez
días a la otra parte. Page 89
- Si no se opone, mediante auto, levantará la suspensión y ordenará ese cambio de partes.
- Si se opone, resolverá mediante auto lo que estime procedente. No se accederá a la
pretensión cuando dicha parte acredite que le competen derechos o defensas que, en relación
con lo que sea objeto del juicio, solamente puede hacer valer contra la parte transmitente, o un
derecho a reconvenir, o si el cambio de parte pudiera dificultar notoriamente su defensa.
Cuando no se acceda a la pretensión del adquirente, el transmitente continuará en el juicio,
quedando a salvo las relaciones jurídicas privadas que existan entre ambos.
Bibliografía
AA.VV., Comentarios a la Ley de Enjuiciamiento Civil, vol. I, ARANZADI, Pamplona, 2001;
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AGUILERA MORALES, M., "Partes, intervinientes y sucesión procesal", Tribunales de Justicia,
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LLEDÓ YAGÜE, F. (Dir.), Comentarios a la Nueva Ley de Enjuiciamiento Civil, Dykinson,
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NAVARRO HERNÁN, M., Partes, legitimación y litisconsorcio en el proceso civil. Estudio
jurisprudencial práctico, COLEX, Madrid, 1998;
SAMANES ARA, Las partes en el proceso civil, La Ley, Madrid, 2000.
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