Inconstitucionalidad del Código Fiscal en Buenos Aires
Inconstitucionalidad del Código Fiscal en Buenos Aires
ANTECEDENTES
Dictada la providencia de autos (v. fs. 114) y encontrándose la causa en estado de pronunciar
sentencia, la Suprema Corte resolvió plantear y votar la siguiente
CUESTIÓN
VOTACIÓN
I.1. Al dar tratamiento a los argumentos planteados por el Fisco contra el punto de la sentencia
de primera instancia que hiciera lugar a la postura sustentada por el contribuyente
demandado, en cuanto sostuvo la inconstitucionalidad del art. 133 del Código Fiscal -texto
ordenado 2004- por entender que dicha norma contrariaba lo dispuesto en el Código Civil, la
Cámara descartó que las provincias puedan disponer las reglas en materia de prescripción de
las obligaciones tributarias locales.
En coincidencia con los precedentes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que cita y de
esta Suprema Corte de Justicia, el a quo sostuvo que, en virtud de lo normado en el art. 75 inc.
12 de la Constitución nacional, es potestad del Congreso nacional legislar los aspectos
sustanciales del régimen general de las obligaciones y -en consecuencia- sus modos de
extinción, estando vedado a las jurisdicciones locales dictar reglas incompatibles con las
consagradas por las normas del derecho común.
I.2. Por otra parte, valoró que las disposiciones del Código Fiscal que establecen el día en que
empieza a contarse el plazo de la prescripción no son compatibles con las directrices que
emanan del Código Civil, por cuanto, aseveró, aquéllas amplían el período prescriptivo de cada
ejercicio fiscal al menos un año.
II.1. En su escrito alega que la Cámara de Apelación aplicó erróneamente el art. 133 del Código
Fiscal provincial (texto ordenado 2004), violó el derecho a la propiedad (art. 17, Const. nac.) y
el principio de igualdad (art. 16, Const. nac.), desconociendo el poder reservado a la Provincia
de Buenos Aires y no delegado a la Nación, que la habilita a dictar leyes como el Código Fiscal
(art. 121, Const. nac.). También argumenta que el pronunciamiento recurrido desconoce la
doctrina legal de la causa "Fisco de la Provincia de Buenos Aires c/ Delerco SA s/ Apremio"
(causa C. 91.876, sent. de 26-IX-2007).
II.2. En cuanto a la inconstitucionalidad del art. 133 del Código Fiscal (texto ordenado 2004;
conc. art. 159, texto ordenado 2011) afirma que el tribunal de grado no consideró las
características propias del impuesto a los ingresos brutos, en especial su anualidad, ni reparó
en la circunstancia de que no existe contraposición entre el artículo observado del Código
Fiscal y la normativa civil.
Respecto de la anualidad del impuesto, destaca que la obligación tributaria en cuestión reviste
tal carácter porque debe pagarse una vez por año en su monto total, ya que el hecho y la base
imponible comprenden los ingresos brutos de dicho período. Asimismo, que con arreglo al
Código Fiscal, el pago debe realizarse mediante el ingreso de anticipos (art. 182, texto
ordenado 2004), aun cuando el tributo se deba una vez determinado mediante la declaración
jurada anual.
Añade que esta temporalidad del tributo determina que el cierre del ejercicio opere el 31 de
diciembre, al igual que se determine -mediante la declaración anual- con posterioridad a dicha
fecha la configuración de los hechos imponibles y de los gastos realizados que tornen exigible
el tributo. Por ello -prosigue-, el cómputo del plazo prescriptivo debe tomar como punto de
partida el inicio del ejercicio siguiente a aquel en que se tornó exigible el pago del impuesto.
Advierte que el sistema legal tributario establece parámetros uniformes para determinar el
comienzo del plazo señalado como solución recaudatoria frente a este tipo de obligaciones de
masa.
II.3. Un segundo aspecto del que se agravia el impugnante reside en que a su criterio no hay
colisión entre la forma en que el Código Fiscal regula el inicio del cómputo del plazo de
prescripción y el art. 3.956 del Código Civil, desde que en materia tributaria la exigibilidad de la
deuda correspondiente al título de la obligación sólo puede configurarse a partir de la
declaración jurada e ingreso del gravamen o del vencimiento del término para hacerlo.
Por otra parte, argumenta que el art. 57 de la ley nacional 11.683 regula en forma similar el
modo del cómputo del plazo de prescripción establecido en la ley fiscal provincial. Razona
entonces concluyendo que si aquella disposición legal no merece reparos en orden a su validez
constitucional y es pacíficamente aplicada por el Gobierno nacional, no es congruente objetar
lo dispuesto en el art. 133 del Código Fiscal (texto ordenado 2004; conc. art. 159, texto
ordenado 2011).
Agrega que las normas pertinentes del Código Civil corresponden al derecho privado y por ello
no se adaptan a la relación tributaria, dada su pertenencia al derecho público tributario local,
esencia de nuestro sistema federal de organización nacional.
II.5. Por fin, aduce la representante estatal que la Cámara de Apelación aplicó erróneamente la
doctrina legal emanada de la causa C. 91.876, "Fisco de la Provincia de Buenos Aires c/ Delerco
SA s/ Apremio", sentencia de 26-IX-2007.
III. Es preciso recordar que la decisión de la Cámara que en un juicio de apremio resuelve la
excepción de prescripción, reviste carácter definitivo a los fines de la admisibilidad del recurso
extraordinario (doctr. Ac. 86.695, resol. de 30-IV-2003; Ac. 84.050, sent. de 22-III-2006).
La acción fue articulada el 29 de junio 2006. No existe controversia entre las partes respecto a
que el plazo de prescripción es de cinco años.
Según aduce la reclamante, para el caso del citado tributo, y de conformidad con lo
preceptuado por el art. 133 del Código Fiscal (texto ordenado 2004, equivalente al actual art.
159 del mismo cuerpo normativo en la versión del texto ordenado 2011), la prescripción
principia a partir del 1 de enero del año siguiente al que se produzca el vencimiento del plazo
determinado para la presentación de la declaración jurada anual. Explica que, dado que la
declaración correspondiente al tributo sobre ingresos brutos debe realizarse durante el mes de
abril, la firma "Recuperación de Créditos" debió presentar la correspondiente al período fiscal
que se ejecuta en este proceso en el mes abril de 2001, con lo que la prescripción comenzó a
correr el 1 de enero de 2002.
IV.1.b. Por su lado, la demandada sostiene que el cómputo previsto en la norma local
contradice las previsiones del Código Civil (vigente hasta el 31-VII-2015, claro está) y que por
esa razón sería inconstitucional. En concreto afirma que la normativa tributaria se aparta del
art. 3.956 del citado Código, según el cual la prescripción comienza a correr desde la fecha o
título de las obligaciones. Esta postura, que resultaría de extender al caso la doctrina que surge
del fallo "Filcrosa" (CSJN Fallos: 326:3899), conduciría a declarar prescripta la acción a la fecha
en que se dedujo la demanda.
De mantenerse el criterio de ese fallo, habría que establecer por añadidura si la prevalencia de
la legislación civil allí postulada remite sólo a la extensión o magnitud del plazo de prescripción
o si, como alguna vez se ha dicho (CSJN, in re, P. [Link], "Provincia del Chaco c/ Rivero,
Rodolfo Aníbal s/ Apremio", sent. de 1-XI-2011, por remisión al dictamen de la Procuradora
Fiscal) se aplica también al cómputo de dicho plazo. A partir de allí cabría cotejar las soluciones
provistas por la ley tributaria y por el art. 3.956 del Código Civil.
IV.2.b. Antes de expedirse la Corte nacional en el caso "Filcrosa" mantuve un criterio diferente
al que luego hubo de adoptarse en ese fallo, por entender que la legislación de los tributos
provinciales (lo que incluye el diseño de la prescripción en esa órbita material) atañe al
derecho público local, resorte de las provincias; que refiere a una materia no delegada por
éstas a la Nación, ni por ende incluida en la esfera de competencias previstas en la cláusula de
los códigos del citado art. 75 inc. 12 ([Link]. causa C. 82.405, sent. de 23-XII-2002). Las normas
del derecho común sólo serían aplicables por analogía, vale decir, en defecto de previsiones
del derecho tributario local previa adecuación a las peculiaridades de esta materia.
IV.3.b. En algunos de ellos, como en los casos registrados en Fallos: 332:616 y 2250, el voto
concurrente de la doctora Argibay puso de relieve un aspecto esencial.
Con mirada anticipatoria, en la descripción que hiciera del estado de cosas existente en el
ordenamiento positivo la magistrada reparó en que el criterio acuñado en "Filcrosa" no había
"...merecido respuesta alguna del Congreso nacional, en el que están representados los
estados provinciales y cuenta con la posibilidad de introducir precisiones en los textos
legislativos para derribar así las interpretaciones judiciales de las leyes, si de alguna manera se
hubiera otorgado a éstas un significado erróneo"; y que ello confería "...plausibilidad a la
interpretación [...] que sirvió de fundamento a la decisión adoptada en dicho precedente, pese
a las dificultades que encuentro para extraer del Código Civil, a partir de la argumentación
utilizada en el fallo, el claro propósito legislativo de limitar el ejercicio de los poderes
provinciales en el ámbito de sus materias reservadas" (cfr. voto de la doctora Argibay en las
sentencias citadas y también en la causa [Link]. Originario. "Carrefour Argentina SA c/
Buenos Aires, Provincia de s/ repetición de impuestos", sent. de 6-X-2009).
IV.3.c. En una especie de diálogo secuencial, la respuesta del Congreso llegó de la mano del
propio Código Civil y Comercial -y de lo deliberado en el Senado de la Nación (v. infra IV.3.j.)-,
en cuyo texto se explicita un criterio opuesto al sentado en "Filcrosa", se evidencia el propósito
de revertir esa línea de interpretación restrictiva del alcance de los poderes locales.
En línea con otras normas respetuosas del despliegue de las potestades legislativas locales en
el campo del derecho público, que el Código también consagra ([Link]. arts. 240, 1.764 a 1.766,
1.970, Cód. Civ. y Com.), y en cuanto al punto que interesa en este proceso, la nueva
legislación establece que "...las legislaciones locales podrán regular esta última [la prescripción
liberatoria] en cuanto al plazo de tributos" (art. 2.532, in fine, Cód. Civ. y Com.).
Paralelamente, bajo el acápite "Plazo genérico", prescribe que "... el plazo de la prescripción es
de cinco años, excepto que esté previsto uno diferente en la legislación local" (art. 2.560, Cód.
Civ. y Com.).
IV.3.e. De tal manera queda sin sostén la subsistencia del criterio sentado en el fallo "Filcrosa".
El codificador actual ha venido a asumir la problemática derivada de la jurisprudencia
construida a partir de dicho pronunciamiento para discontinuarla y echar luz acerca de los
límites legislativos del Congreso, en resguardo del principio federal que vertebra la
organización del Estado (arts. 1, 121 a 123 y concs., Const. nac.).
Es cierto que el Código Civil y Comercial no regía al momento en que acontecieron los hechos
del presente litigio; no lo es menos, sin embargo, que sus normas proporcionan un dato
institucional de primer orden para discernir la validez constitucional de una cláusula legal
incuestionablemente vigente entonces, de raigambre local por pertenecer al derecho público
no delegado, como es el art. 133 del Código Fiscal (texto ordenado 2004).
IV.3.f. No sobreabunda poner de relieve que la regla contenida en el citado art. 133 del Código
Fiscal (texto ordenado 2004) ha regido en el caso ab initio y que no se está ante un cambio
normativo, ni en presencia de conflicto alguno de leyes en el tiempo, a dirimirse con arreglo a
los arts. 7, 2.537 y concordantes del Código Civil y Comercial.
La ley tributaria provincial fue y es la vigente en la especie. Como tal, reviste una directa
aplicabilidad al supuesto de hecho bajo examen. Mal podría esgrimirse su invalidez
constitucional; parecer que sólo tendría cabida como producto de una operación
hermenéutica centrada en la impropia comparación entre aquella norma provincial y el art.
3.956 del Código de Vélez (semejante al art. 2.554 del nuevo Código), así como en la extensión
de un criterio jurisprudencial -carente de justificación actual, por estar montado en semejante
cotejo- cual fuera el establecido a partir del fallo "Filcrosa".
IV.3.g. En adición, si según se observa no corresponde aplicar las normas del derecho privado
relativas a los plazos de prescripción para reclamar el cobro de los tributos locales, tampoco
ellas podrían aprehender los aspectos meramente complementarios o instrumentales de
dichos plazos (entre otros, los concernientes a su cómputo), en cuanto estén previstos en
modo expreso y diverso en las disposiciones tributarias de la Provincia.
Parece razonable que el acto de definir el plazo y su cuantía lleve ínsito, como mínimo, el
poder de especificar a partir de cuándo empieza a correr (más allá de la aptitud para diseñar
en su totalidad el instituto prescriptivo). Si antaño este punto de partida fue aplicado para
absorber dentro de la doctrina de "Filcrosa" al dies a quo de la prescripción (conf. causa
[Link]., "Provincia del Chaco c/ Rivero, Rodolfo Aníbal s/ apremio", cit.), tanto más valdría
en el sentido opuesto, esto es, para bregar a favor de las potestades locales en la materia, una
vez reivindicadas ellas en el nuevo Código Civil y Comercial. De lo contrario, la competencia
reguladora provincial -que en modo alguno aparece vedada en esos puntos por la nueva
normativa común- perdería en gran medida su funcionalidad.
IV.3.h. Ello es lo que sucede con las normas aplicables en el ámbito tributario federal.
Porque esta materia es propia del derecho público, en el ámbito del Estado nacional, es
abordada en la ley 11.683 -es decir, por fuera de la codificación civil- de manera incuestionada.
Aquélla especifica no sólo la extensión del plazo de prescripción de las distintas acciones (art.
56, ley 11.683), sino su cómputo (art. 57, ley cit.).
Al legislar sobre dichos extremos, el Estado federal no lo hizo como legislador común, ni en el
Código Civil, sino en el ordenamiento de derecho público aplicable a sus actuaciones
impositivas, porque tales asuntos -que se corresponden con las instituciones político-
administrativas y de la fiscalidad- escapan a la idea de uniformidad normativa que nutre a la
cláusula de los códigos (art. 75 inc. 12, Const. nac.).
Dado que esto es así para el ámbito del sector público nacional, no se advierte cómo debería
ser distinto y más gravoso en relación con las provincias, cuando éstas no han delegado al
Congreso la ordenación de dichas materias (arg. arts. 1, 75, 121 a 123, Const. nac.).
Una lectura diferente de la que aquí se postula, aparte de socavar la coherencia y racionalidad
del ordenamiento tributario, desmembraría su sistemática según la legislación local
correspondiente y, en los hechos, configuraría una vía inapropiada de aplicación directa de
normas de derecho privado, extrañas en principio al campo estrictamente impositivo, cuyo
empleo sólo procede por analogía, en presencia de algún "vacío" regulatorio (cfr. arg. CSJN, in
re: CAF 10877/2010/CA1-CS1, "Chevron Argentina SRL c/ EN - AFIP - DGI s/ resol. 98/09 -
Dirección General Impositiva", sent. de 19-V-2015, cons. sexto); camino que bajo aspecto
alguno debería transitarse en la especie porque se trata de un tópico que el dispositivo local
trata de modo expreso y sin desmesuras, con adecuada proporción en función de los bienes
jurídicos en presencia (art. 28, Const. nac.).
La contienda debe entonces resolverse con arreglo a los preceptos de orden local no aplicados
en la sentencia impugnada.
El criterio que aquí se expone permite superar la injustificada dualidad existente entre el
margen de maniobra dispensado a la administración tributaria nacional y el que se confiere o
pretende asignar a las provincial. Dualidad que, en cuanto llevaría a neutralizar las potestades
locales, afecta las bases del federalismo (arts. 1, 5, 31, 75, 121 a 123 y concs., Const. nac.). Para
graficarlo: mientras, por un lado, las provincias no podrían reglar (salvo en cuanto a la
extensión del plazo) el instituto de la prescripción de los impuestos propios, porque éste (en
los demás rubros) habría de regirse por el derecho común en modo uniforme en todo el país
para todos los créditos, por otro, en relación con el Estado nacional, ese postulado no se
aplicaría, porque la ley impositiva federal podría apartarse en esos mismos temas de las
disposiciones del Código Civil. La pretendida sujeción al derecho común en el campo tributario
vendría a obligar únicamente a los fiscos locales, pero no al nacional, el más importante. Esto
no es razonable; cualquiera sea la vara hermenéutica es preciso evitar esa discordancia.
Así como, desde otra perspectiva, tampoco lo sería argüir que, merced a la letra los preceptos
de la nueva codificación, las provincias pudiesen fijar plazos de prescripción de cualquier
extensión temporal, sin guardar la mínima racionalidad ni la prudente armonización con los
vigentes para similares situaciones tributarias en el ordenamiento impositivo local comparado
y en el federal; objetable postura a la que -acaso como efecto indeseado- podría conducir la
lectura estrecha de los citados arts. 2.532 y 2.560.
IV.3.j. Es claro que las disposiciones del Código Civil y Comercial concernientes a los plazos de
prescripción de los tributos locales (arts. 2.532 y 2.560, cits.) y forman parte del libro sexto,
título I, capítulo 1 ("Disposiciones comunes a la prescripción liberatoria y adquisitiva"), sección
primera ("Normas Generales") y capítulo 2 ("Prescripción liberatoria"), sección segunda
("Plazos de prescripción"), respectivamente. También lo es que dichas competencias
provinciales no están puntualmente mencionadas en el restante articulado que integra las
secciones segunda, tercera, cuarta y quinta del capítulo 1, ni en la sección primera del capítulo
2, del título I en cuestión. Pero de ello no se sigue que, simplemente por no referirse
puntualmente a la integralidad de aspectos vinculados con las potestades impositivas de los
estados locales, de aquel conjunto de previsiones del Código -en particular, la indicada sección
primera del capítulo 2, relativa al "Comienzo de la Prescripción"- se derive la interdicción de
toda regla provincial diversa al contenido establecido por la ley civil; o se colija que las
atribuciones locales de regulación en materia de prescripción tributaria deban ceñirse sólo a
fijar la duración del plazo respectivo y nada más, sin poder definir siquiera a partir de cuándo
debe ser contado.
Vale recordar que los poderes de las provincias son originarios e indefinidos (art. 121, Const.
nac.), en tanto que los que ellas delegaron al Estado nacional son acotados, definidos y
expresos (art. 75, Const. nac.). De allí que deba reconocerse en toda su dimensión la potestad
de las provincias para disponer sus propias normas en materia de impuestos, pues aquélla es
inherente a su condición de entes preexistentes y autónomos. No hay que pasar el asunto por
un cernedor demasiado apretado para concluir en lo innecesario que sería que cada parcela
del Código Civil y Comercial tuviese que dejar a salvo lo dispuesto en la ley local en materia de
prescripción impositiva para que las provincias puedan dictar sus normas al respecto. Se
insiste: lo atinente a esas reglas participa de las competencias reservadas o no delegadas (arts.
1, 121 a 123 y concs., Const. nac.).
La tesitura que sólo intenta apoyarse en el argumento literal de los textos implicados carece de
fundamento. Sitúa la comprensión del asunto demasiado lejos del sendero trazado por la
vigencia del principio federal y la consideración de la voluntad del Congreso. En tal sentido,
merece ponderarse que las normas del Código Civil y Comercial que llevan a replantear la
doctrina "Filcrosa" y su aplicación a situaciones como la presente no formaron parte del
anteproyecto de Código elaborado por la comisión de juristas conformada por el decreto
191/2011. Las incluyó el Senado de la Nación al tratar el proyecto respectivo (v. Cámara de
Senadores de la Nación, versión taquigráfica, período 131°, décimo novena reunión - novena
sesión especial - 27 y 28 de noviembre de 2013, intervenciones de los senadores Giménez y
Barrionuevo, págs. 104/108 y 156, en [Link] Esto muestra el relieve
institucional que el órgano representativo de la voluntad de las provincias le asignó al tema; y
al mismo tiempo, permite calibrar el interés actual que en este punto puede asignarse a la
lectura del mensaje con que se acompañó el referido anteproyecto.
IV.4. En virtud de lo expuesto, cabe hacer lugar al recurso y, por ello, desestimar la excepción
de prescripción, ordenando la devolución de los autos a la instancia de origen para que
prosigan el trámite según su estado. Toda vez que puede reputarse que dada la índole de la
cuestión debatida la demandada pudo razonablemente entender que la acción se encontraba
prescripta, las costas del proceso deben imponerse por su orden (conf. arts. 25, ley 13.406 y 68
in fine, CPCC).
En efecto, un nuevo estudio del régimen de la prescripción de los tributos locales, a la luz de
los preceptos del nuevo Código Civil y Comercial (aprobado por la ley 26.994), me convence de
modificar mi postura anterior que era coincidente con el precedente "Filcrosa" de la Corte
nacional y establecer que deben prevalecer las normas locales por sobre la legislación de
fondo.
Los argumentos esgrimidos por el colega a quien presto adhesión, me persuaden de adoptar
este criterio.
I.1. Tal como se desprende de las sentencias que se registran en las instancias anteriores, la
cuestión estructural a dilucidar en esta oportunidad -bien entendida- queda circunscripta a la
conclusión por la cual el a quo declaró la inconstitucionalidad del art. 133 del Código Fiscal
(texto ordenado 2004; conc. art. 159, texto ordenado 2011).
Conjuntamente a los pensamientos allí vertidos, analicé que la legislación tributaria local
definía que el cómputo de la prescripción comenzaría a computarse desde el 1 de enero
siguiente a la fecha de vencimiento de la obligación.
En otras palabras, es válido aseverar que los plazos fijados por el Código Civil se ampliarían en
tantos meses como deban transcurrir entre la mora y el 1 de enero siguiente.
La representación del Fiscal de Estado ha justificado dicho temperamento en la existencia de
situaciones en donde se concretaran pagos a cuenta, anticipos, rectificaciones que distarían de
la exacta concreción de los montos a ingresar, tomándose así el vencimiento del período fiscal.
A ello se enfrenta que el art. 3.956 del Código Civil establecía por inicio del plazo la fecha del
título -para deudas puras y simples-.
I.3. Resultaba claro, en aquel entonces, que el citado precedente de la Corte Suprema nacional
censuraba las potestades provinciales para diseñar plazos prescriptivos por fuera de la
legislación fondal.
También lo fue que ese mismo superior tribunal, el 1 de noviembre de 2011 dictó sentencia en
la causa "Fisco de la Provincia contra Ullate, Alicia Inés sobre Ejecutivo", en el cual extendió la
descalificación a la posibilidad provincial de modificar el cómputo prescriptivo de la obligación,
por remisión al dictamen de la señora Procuradora Fiscal.
En efecto, allí se señaló que "el punto en litigio se circunscribe a dilucidar si el código tributario
local puede disponer un momento distinto para el inicio del cómputo del plazo de prescripción
que el previsto por el legislador nacional de manera uniforme para toda la República, que se
halla regulado en el art. 3.956 del Código Civil. En mi criterio esta cuestión es sustancialmente
análoga a la ya resuelta por V.E. en Fallos: 326:3899, doctrina reiterada en Fallos: 327:3187;
322:616; 332:2108; 332:2250 y en las causas [Link], 'Municipalidad de Resistencia c/
Biolchi, Rodolfo Eduardo y Biolchi, Luis Ángel s/ ejecución fiscal', sentencia de 8 de septiembre
de 2009 y en [Link], 'Fisco de la Provincia de Buenos Aires - Incidente de verificación de
crédito en Corralón Sánchez Elía SRL- quiebra', sentencia del 28 de septiembre de 2010; y
dictamen de la suscripta in re: [Link], 'Provincia del Chaco c/ Rivera, Rodolfo Aníbal s/
Apremio', del 10 de febrero del corriente año, entre otros, a cuyos fundamentos me remito en
cuanto fueren aplicables a esta causa. En efecto, de la ratio decidendi de tales fallos se colige
que si las provincias no tienen competencia en materia de prescripción para apartarse de los
plazos estipulados por el Congreso nacional, tampoco la tendrían para modificar la forma en
que éste fijó su cómputo".
I.4. Tales precisiones robustecieron el criterio adoptado en la causa C. 99.094, "Fadra" (cit.) y
condujeron a sostener dicha doctrina al sentenciar la causa A. 69.899, "Fisco de la Provincia de
Buenos Aires contra Hijos de Juan Carlos Pérez y otro sobre Apremio", sentencia de 26-XII-
2012.
II.1. Ahora bien, la ley 26.994 señaló en el art. 2.532 que "En ausencia de disposiciones
específicas, las normas de ese cuerpo legal son aplicables a la prescripción adquisitiva y
liberatoria. Las legislaciones locales podrán regular esta última en cuanto al plazo de tributos".
II.2. Se impone entonces analizar las consecuencias que proyecta el cambio de legislación
sobre la mentada doctrina de la causa "Filcrosa" y sobre la adoptada por esta Corte en la causa
C. 81.253, "Cooperativa Provisión Almaceneros Minoristas de Punta Alta Limitada", sentencia
de 30-V-2007, a partir de la cual se siguió la orientación fijada en el aludido precedente del
Máximo Tribunal federal.
En una aproximación inmediata, parece contundente que el legislador nacional cedió al ámbito
provincial la posibilidad de regular acerca del tiempo de extinción de las obligaciones en
materia impositiva.
II.3. El estadio siguiente de investigación propone interpretar lo que la Corte Suprema nacional
ha entendido para despachar que la posibilidad provincial de legislar sobre la materia
colisionaba con el art. 75 inc. 12 de la Constitución nacional.
Tal contexto demuestra contornos metodológicos inespecíficos, pues los sistemas técnicos-
jurídicos de razonamiento se refieren principalmente al examen y dilucidación del derecho y
sus normas.
Sin embargo, considero válido abordar el tópico a partir de la evisceración de los elementos
axiológicos que sirvieron al tribunal federal para construir la decisión en tratamiento.
Allí se predicó con criterio general y desprendiéndose del solo aspecto del plazo, que la
prescripción no era un instituto propio del derecho público local, sino un instituto general del
derecho, por lo que, en ejercicio de la habilitación conferida al legislador nacional por el citado
art. 75 inc. 12, éste no solo fijaría los plazos correspondientes a las diversas hipótesis en
particular, sino que, dentro de ese marco, establecería también un régimen destinado a
comprender la generalidad de las acciones susceptibles de extinguirse por esa vía (cons. sexto).
Asimismo, se agregó como pauta informadora que del texto expreso del citado art. 75 inc. 12
de la Constitución derivaba la implícita pero inequívoca limitación provincial de regular la
prescripción y los demás aspectos que se vinculaban con la extinción de las acciones
destinadas a hacer efectivos los derechos generados por las obligaciones de cualquier
naturaleza. Y ello pues, aun cuando los poderes de las provincias eran originarios e indefinidos
y los delegados a la Nación definidos y expresos (Fallos: 320:619, e.o.), era claro que la facultad
del Congreso nacional de dictar los códigos de fondo, comprendía la de establecer las
formalidades que fuesen necesarias para concretar los derechos que reglamentaba, y, entre
ellas, la de legislar de manera uniforme sobre los aludidos modos de extinción (Fallos:
320:1344; v. 326:3899, cons. décimo segundo).
Concluyó la Corte Suprema que esa solución respetaba las previsiones del art. 31 de la
Constitución nacional, que imponía a las provincias, en ejercicio de su poder no delegado,
adecuarse a las normas dictadas por el Congreso en ejecución de aquellos que sí lo habían
sido. Y era claramente más valiosa desde un punto de vista práctico, pues, además de reflejar
el propósito de los constituyentes de contribuir a la creación de aquellos lazos de unidad entre
las provincias y sus integrantes necesarios para fundar la República, evitaba los peligros ínsitos
en la dispersión de soluciones concernientes a institutos generales, que quedarían librados -
pese a tal generalidad- al criterio particular de cada legislatura local (cons. décimo sexto).
II.5. Los extremos señalados son consistentes con la línea jurisprudencial que la Corte federal
ha desarrollado desde el caso "Tomasa de Vélez Sarsfield contra Consejo de Educación de la
Provincia de Buenos Aires", fallada en 1882 (Fallos: 23:647; 175:300; 176:115; 193:157;
203:274; 284:319; 285:209 y 320:1344).
III.1. De lo llevado hasta aquí, no encuentro en la jurisprudencia reseñada ningún argumento
que permita definir la atribución local para avanzar en los aspectos vinculados a la prescripción
tributaria en situaciones como las que se presentan en este caso, al margen de su plazo.
III.2. En procura de dilucidar dicho interrogante, las palabras que integran el nuevo texto legal
parecerían limitar la habilitación al solo diseño de los plazos de extinción.
Ello atento a que el primer método de interpretación al que debe acudir el juez es el literal,
conforme al cual debe atenderse a las palabras de la ley. En efecto, la primera fuente de la ley
es su letra y cuando ésta no exige esfuerzos de interpretación debe ser aplicada directamente,
con prescindencia de consideraciones que excedan las circunstancias del caso contempladas
por la norma, y ello es así pues no cabe apartarse del principio primario de sujeción de los
jueces a la ley, ni atribuirse el rol de legislador para crear excepciones no admitidas por ésta,
pues de hacerlo podría arribarse a una interpretación que, sin declarar la inconstitucionalidad
de la disposición legal, equivaliese a prescindir de su texto (Fallos: 313:1007).
III.3. Si bien la sujeción estricta a las palabras contenidas en el art. 2.532 citado, podrían ser
suficientes para dirimir la cuestión, considero que debe añadirse una reflexión derivada de los
pensamientos que la señora Jueza doctora Argibay expusiera en ocasión de la causa "Casa
Casmma SRL sobre Concurso Preventivo sobre Incidente de Verificación Tardía promovido por
Municipalidad de la Matanza", sentencia de 26-III-2009.
Allí la citada magistrada señaló que "Con relación a este aspecto, entiendo oportuno señalar
que la línea de decisiones que viene siguiendo el tribunal a partir del caso 'Filcrosa' no ha
merecido respuesta alguna del Congreso nacional, en el que están representados los estados
provinciales y cuenta con la posibilidad de introducir precisiones en los textos legislativos para
derribar así las interpretaciones judiciales de las leyes, si de alguna manera se hubiera
otorgado a éstas un significado erróneo. Tal circunstancia confiere plausibilidad a la
interpretación de la legislación nacional que sirvió de fundamento a la decisión adoptada en
dicho precedente, pese a las dificultades que encuentro para extraer del Código Civil, a partir
de la argumentación utilizada en el fallo, el claro propósito legislativo de limitar el ejercicio de
los poderes provinciales en el ámbito de sus materias reservadas".
III.4. Dicha pauta hermenéutica resulta de provecho para concluir este análisis.
Más allá de los términos de la norma, debe valorarse que en los fundamentos del
anteproyecto de reforma se explicaba que "Con relación a la prescripción liberatoria y
específicamente a los plazos de la misma, el Anteproyecto ha seguido la metodología del
Código Civil vigente, estableciendo un plazo de prescripción genérico y regulando casos
específicos. En todos los casos se ha procurado la actualización de los plazos regulados,
intentando la unificación y la reducción en cuanto resulta conveniente y ajustado al valor
seguridad jurídica y a la realidad actual".
El texto definitivo de la nueva legislación fue dado en la décimo novena reunión, novena sesión
especial -27 y 28 de noviembre de 2013- del 131° período legislativo.
Allí se advierte que: "El dictamen de comisión tiene diez artículos. El artículo 1º plantea la
aprobación del Código en su totalidad. Con estos fundamentos vamos a votar el dictamen. Se
van a incorporar dos reformas que criteriosamente planteó la senadora por Misiones. Ellas se
vinculan con el derecho de las provincias a plantear precisamente los plazos de prescripción en
materia impositiva, derechos provinciales y de los municipios, en los que consideramos que, de
ninguna manera, el Código debe entrometerse ya que se trata de cuestiones de derecho
público provincial o municipal. Con estas dos modificaciones, que serán leídas por el señor
senador Barrionuevo, vamos a votar la sanción del libro incorporado junto al dictamen de
comisión y que se ha distribuido en todas las bancas y que conforma el dictamen del
oficialismo parlamentario en el Senado de la Nación" (pág. 155; el destacado me pertenece).
En punto a la premisa dada por la señora Jueza doctora Argibay, la temática abordada en esta
causa, no habría guardado el interés suficiente del legislador nacional para dejar atrás la
doctrina de la causa "Ullate".
III.5. Lo propio se deduce de la estructura de la ley 26.994, por cuanto reserva el libro sexto,
título I, capítulo 1 y sección 1 al plazo prescriptivo de los tributos locales, distinguiendo en la
sección 2 la suspensión; en la sección 3, la interrupción; en la sección 4, la dispensa y en la
sección 5 a disposiciones procesales, sin referirse en ninguna de estas últimas a la cuestión
extintiva en materia impositiva.
IV. Por lo expuesto he de concluir que la atribución que confiere el art. 2.532 del nuevo cuerpo
legal al legislador provincial, se refiere exclusivamente a la fijación del plazo de prescripción de
los tributos locales y de allí que, en lo relativo a la forma de determinar el inicio del cómputo
del plazo de prescripción de las obligaciones tributarias provinciales, cuestión debatida en
autos, a mi juicio ha de quedar incólume la doctrina sentada por esta Corte en la causa C.
81.253, "Cooperativa Provisión Almaceneros Minoristas de Punta Alta Limitada", sentencia de
30-V-2007.
No habiéndose acreditado las infracciones legales denunciadas -art. 279 del Código Procesal
Civil y Comercial-, corresponde rechazar el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley o
doctrina legal interpuesto. Costas a la vencida (arts. 25, ley 13.406 y 68 y 289 in fine, CPCC).
Adhiero al relato de antecedentes efectuado por el distinguido colega que abre el acuerdo
aunque me apartaré de la solución que propicia.
I. Como surge de la reseña a la que adhiero tenemos que el thema decidendum en autos
desborda la mera disputa referida a la potestad legisferante en materia de fijación de los
plazos prescriptivos, para centrarse en lo atinente al momento de su inicio y a las causales de
suspensión e interrupción, en cuanto éstas pudieran implicar el alongamiento de los fijados en
el Código de fondo.
I.1. Liminarmente habré de señalar que es clara la doctrina, aunque no pacífica, que dimana
del precedente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en mayoría, "Filcrosa SA s/
Quiebra s/ Incidente de Verificación de Municipalidad de Avellaneda", sentencia de 30-IX-
2003, en cuanto allí sostuvo: "...la regulación de los aspectos sustanciales de las relaciones
entre acreedores y deudores corresponde a la legislación nacional, por lo que no cabe a las
provincias -ni a los municipios- dictar leyes incompatibles con lo que los códigos de fondo
establecen al respecto ya que, al haber atribuido a la Nación la facultad de dictarlos, han
debido admitir la prevalencia de las leyes del Congreso y la necesaria limitación de no dictar
normas que las contradigan [...] Del texto expreso del art. 75 inc. 12 de la Constitución deriva
la implícita pero inequívoca limitación provincial de regular la prescripción y los demás
aspectos que se vinculan con la extinción de las acciones destinadas a hacer efectivos los
derechos generados por las obligaciones de cualquier naturaleza. Y ello pues, aun cuando los
poderes de las provincias son originarios e indefinidos y los delegados a la Nación definidos y
expresos [...] es claro que la facultad del Congreso nacional de dictar códigos de fondo,
comprende la de establecer las formalidades que sean necesarias para concretar los derechos
que reglamenta y, entre ellas, la de legislar de manera uniforme sobre los aludidos medios de
extinción...".
Este criterio, convalidando la tesis civilista, fue confirmado en los precedentes "Casa Casmma
SRL s/ Concurso Preventivo s/ Incidente de verificación tardía (promovido por la Municipalidad
de la Matanza) s/ Recurso de Hecho", sentencia de 26-III-2009 y en "Municipalidad de
Resistencia c/ Lubricom SRL s/ ejecución fiscal", sentencia de 8-IX-2009; "Bruno, Juan Carlos
c/Buenos Aires, Provincia de s/ acción declarativa", sentencia de 6-X-2009, entre otros.
En particular, en relación al tema tratado en el embate que nos ocupa, también la Corte
Suprema de Justicia se ha expedido, en mayoría, en la causa "Fisco de la Provincia c. / Ullate,
Alicia Inés - ejecutivo - apelación - recurso directo", fallada el 1-XI-2011, dilucidando si el
Código tributario local podía disponer un momento distinto para el inicio del cómputo del
plazo de prescripción que el previsto por el legislador nacional de manera uniforme para toda
la República, que se halla regulado en el art. 3.956 del Código Civil, remitiendo al dictamen del
Procurador y sosteniendo, como lo había hecho en una causa sustancialmente análoga (Fallos:
326:3899), que si las provincias no tienen competencia en materia de prescripción para
apartarse de los plazos estipulados por el Congreso nacional, tampoco la tendrían para
modificar la forma en que éste fije su cómputo.
I.2. A su turno, esta Suprema Corte de Justicia se ha expedido, en mayoría, en igual sentido al
del Superior Tribunal nacional, en la causa C. 81.253, "Fisco de la Provincia de Buenos Aires
s./Incidente de revisión en autos: Cooperativa Provisión de Almaceneros Minoristas de Punta
Alta Ltda. s./Concurso Preventivo", sentencia de 30-V-2007, como así también en las causas C.
82.282, C. 84.445, C. 84.976 y C. 87.124, todas de la misma fecha, estableciendo la doctrina
legal de aplicación a supuestos relativos a la constitucionalidad de los plazos de prescripción
liberatoria en materia tributaria provincial -dispuestos en el Código Fiscal local- y zanjando la
cuestión en el orden provincial (art. 279, CPCC).
II. En virtud de todo lo expuesto, con apego a dicha doctrina legal y más allá de mi opinión
volcada en los precedentes referidos, juzgo que el comienzo del plazo prescriptivo de la acción
del Fisco provincial para perseguir el pago del impuesto sobre los ingresos brutos no puede
alongarse en contraposición a lo dispuesto en el art. 3.956 del Código Civil más allá de la fecha
del título de la obligación.
Ello así pues, si en el lapso que nos ocupa los anticipos se liquidaban, salvo los contribuyentes
del convenio multilateral, sobre la base de los ingresos correspondientes al mes o bimestre
respectivo, según correspondiere, debiendo ingresarse dentro del mes calendario siguiente al
vencimiento de aquéllos y, juntamente con la liquidación del último anticipo (diciembre o
noviembre/diciembre), debía presentarse la declaración jurada que resumiera las operaciones
del período, no cabe duda que se configuraba el título de la obligación tributaria a partir de la
presentación de esta última y el ingreso del gravamen o del vencimiento para hacerlo (v. arts.
133, 182 y 183, Cód. Fiscal -texto ordenado 2004-), por lo que resulta irrazonable e
inconstitucional el art. 133 de la ley tributaria local en cuanto fija el dies a quo del plazo de
prescripción liberatoria recién a partir del 1 de enero del año siguiente al del vencimiento de la
obligación de presentar la referida declaración jurada anual (conf. arts. 28 y 31, Const. nac.).
Por lo demás, el Fisco cuenta con las herramientas legales necesarias para -en caso de que el
contribuyente evada sus obligaciones- cuantificar las exigibles, ya sean éstas referidas al pago
a cuenta (anticipos) o al tributo propiamente dicho, cuando éste sea exigible al cierre del
ejercicio.
III. No es óbice a lo aquí expuesto la entrada en vigencia del nuevo Código Civil y Comercial (ley
26.994) desde que el mismo no es de aplicación al sub lite (conf. arts. 7 y 2.537 -a contrario
sensu-).
Costas a la vencida (conf. arts. 25, ley 13.406 y 68 y 289 in fine, CPCC).
I. El juez de primera instancia declaró la inconstitucionalidad del art. 133 primer párrafo
segunda parte del Código Fiscal y, en consecuencia, hizo lugar a la excepción de prescripción
opuesta por el ejecutado (v. fs. 61/69).
Consideró que esa norma que computa el plazo prescriptivo desde el primero de enero del año
siguiente al que se produzca el vencimiento de la presentación de la declaración jurada anual y
pago, colisionaba con lo dispuesto en los arts. 4.027 inc. 3 y 3.956 del Código Civil (normas por
entonces vigentes y aplicables al caso).
Concluyó que el conflicto estaba instalado en la órbita propia de la Constitución nacional, pues
su art. 75 inc. 12 atribuyó al legislador federal la competencia exclusiva para dictar la
legislación de fondo y agregó que ante el principio de supremacía, se imponía desplazar esa
disposición provincial desajustada de la norma superior (arts. 31, Const. nac. y 57, Const.
prov.).
II. La Cámara confirmó esa decisión (v. fs. 86/96).
Señaló que el legislador provincial había ampliado indebidamente -a través de la fijación del
punto de inicio del cómputo- el período prescriptivo fiscal al menos un año, considerando
exclusivamente que las declaraciones juradas anuales se realizan en el año calendario
siguiente al ejercicio gravado (v. fs. 94).
Añadió que idéntica solución correspondía adoptar respecto del precepto fiscal que regulaba
el pago de anticipos del impuesto sobre los ingresos brutos, atento que los mismos resultaban
exigibles individualmente al mes siguiente de su vencimiento (v. fs. 94).
IV.1. En la causa Ac. 81.253, sentencia de 30-V-2007, señalé que el art. 119 del Código Fiscal
sentaba las bases para una discriminación incompatible con el principio de igualdad (conf. mis
votos en Ac. 82.405, sent. de 23-XII-2002; Ac. 81.520, sent. de 5-XI-2003).
Destaqué que el instituto de la prescripción liberatoria, previsto en el Código Civil (ley 340),
tiene una clara inserción en el marco jurídico obligacional, conformando un aspecto sustancial
de la relación entre acreedores y deudores, por lo que correspondía al legislador nacional su
regulación (conf. arts. 31 y 75 inc. 12, Const. nac.).
Aclaré, además, que la legislación provincial había variado en más de una oportunidad los
plazos de prescripción en materia tributaria, previendo -incluso- plazos prescriptivos
"escalonados" y que, de ese modo, sin que se verificaran circunstancias que así lo justificaran,
la ley provincial colocaba en situación considerablemente más ventajosa a algunos deudores
del Fisco que a otros.
En conclusión, expresé que esa situación no sorteaba con éxito el análisis de razonabilidad que
exige el control de la garantía de igualdad y que correspondía confirmar la decisión adoptada
por la Cámara en cuanto había declarado la inconstitucionalidad del art. 119 del Código Fiscal.
IV.2. Estimo que esos fundamentos resultan aplicables al presente caso, en el que se cuestiona
la inconstitucionalidad del art. 133 primer párrafo segunda parte del Código Fiscal (hoy art.
159) decretada.
Esa norma, en su primer párrafo, establece: "...Los términos de prescripción de las acciones y
poderes de la Autoridad de Aplicación, para determinar y exigir el pago de las obligaciones
fiscales regidas por este Código, comenzarán a correr desde el 1 de enero siguiente al año al
cual se refieren las obligaciones fiscales, excepto para las obligaciones cuya determinación se
produzca sobre la base de declaraciones juradas de período fiscal anual, en cuyo caso tales
términos de prescripción comenzarán a correr desde el 1 de enero siguiente al año que se
produzca el vencimiento de los plazos generales para la presentación de declaraciones juradas
e ingreso del gravamen...".
Advierto que, tal como lo han señalado las instancias de grado, el dies a quo allí previsto difiere
de lo dispuesto en la norma de fondo (art. 3.956, Cód. Civ.) y que, tal como refiere el doctor
Pettigiani, la entrada en vigencia del Código Civil y Comercial (ley 26.994) no modifica lo
expuesto, dado que este último no resulta de aplicación al caso.
El Código Civil (conf. ley 340) estableció que el plazo del período prescriptivo comenzaba a
correr desde la fecha del título de la obligación (conf. art. 3.956, cit.).
Y el art. 133 del Código Fiscal, que determina la ampliación del período prescriptivo de cada
ejercicio fiscal, no puede ser interpretado aisladamente y al margen de lo que la legislación
civil dispuso en relación al instituto de la prescripción (conf. arts. 31, Const. nac.; 3.956, Cód.
Civ.).
Por lo expuesto observo, a través de una renovada lectura, que el art. 133 primer párrafo del
Código Fiscal (actual art. 159) al regular el dies a quo ha colocado en situación
considerablemente más ventajosa a algunos deudores del Fisco que a otros. Adviértase que al
determinar el inicio del cómputo de la prescripción a partir del 1 de enero del siguiente año al
cual se refieren las obligaciones fiscales, tendrán plazos prescriptivos más extensos quienes
incumplieran sus obligaciones fiscales en tiempos menos próximos a la entrada del nuevo año.
Entiendo que tal situación no sortea con éxito el análisis de razonabilidad que exige el control
de la garantía de igualdad y que, en consecuencia, el art. 133 primer párrafo segunda parte del
Código Fiscal (actual art. 159, texto ordenado 2011), resulta inconstitucional, pues regula una
materia reservada al Congreso de la Nación al establecer un dies a quo ajeno a lo dispuesto en
la norma de fondo, transgrediendo los arts. 18, 31 y 75 inc. 12 de la Constitución nacional
(conf. mi voto en causa A. 71.538, "Fisco de la Provincia de Buenos Aires contra Saranitte",
sent. de 16-VIII-2017).
Adhiero, en cuanto resulte concordante con las consideraciones que siguen, a los votos de los
doctores Genoud, Pettigiani y Negri.
Como consecuencia de cuanto vengo desarrollando, si por virtud del precedente "Filcrosa" y
sucesivos de la Corte Suprema de la Nación, este Tribunal fijó como doctrina legal que la
materia de la prescripción de tributos era competencia propia del Congreso de la Nación; y
este último desdobló una parte de esa materia, un fragmento, la determinación de los plazos,
reconociéndola a las provincias, en todo lo restante continúa vigente el criterio que remite al
derecho común.
Con independencia de lo expuesto, hay otras razones que superan la mera interpretación
gramatical y que subsumen en los criterios de hermenéutica que el Código Civil y Comercial
impone a la labor jurisdiccional. Según su art. 2 la ley debe ser interpretada teniendo en
cuenta sus palabras, sus finalidades, las leyes análogas, las disposiciones que surgen de los
tratados sobre derechos humanos, los principios y los valores jurídicos, de modo coherente
con todo el ordenamiento. Esta es una obligación de los jueces de aplicación inmediata a todos
los procesos. Ese mandato, más allá de otras posibilidades -eventuales y atendibles, aunque
excepcionales-, tiene como directos y naturales destinatarios a los jueces; a los jueces
concretos y actuales, y no al juez/entelequia; a los jueces reales a los que compete resolver ya
bajo el nuevo Código y que tienen la misión de definir la ruta que ha sido señalada (pero no
definitivamente trazada) por el legislador. En otras palabras: a los jueces, especiales receptores
del capítulo 1 del título preliminar del nuevo Código, no sólo nos toca reconocer ciertas
fuentes jurígenas, por el art. 1, o cumplir inexcusablemente ciertos deberes, conforme el art. 3,
sino también interpretar el derecho y las leyes -cualesquiera sean: las que se consagran ahora
o las del venerable legado de Vélez- a la luz de las pautas actuales: criterios gramaticales,
teleológicos, analógicos, integrativos y sistemáticos han de convivir y enlazarse
dialécticamente con el reconocimiento de los valores jurídicos y de los principios que (sin
perjuicio de su alto grado de abstracción) los actualizan y concretan.
Siendo ello así, permítaseme un análisis comparativo de las soluciones que corresponderían al
problema en juzgamiento según aplicáramos las disposiciones del Código Fiscal o las del
Código Civil derogado. Ello nos lleva a apreciar lo siguiente: según lo preceptuado por el art.
133 del Código fiscal (equivalente al actual art. 159, del mismo cuerpo legislativo, texto
ordenado 2011), la prescripción debe computarse a partir del 1 de enero del año siguiente al
que se produzca el vencimiento del plazo determinado para la presentación de la declaración
jurada anual; por su lado el Código Civil derogado en su art. 3.956 establece que la
prescripción comienza a correr desde la fecha o título de las obligaciones.
De esta manera resulta imposible ignorar que nuevas pautas se abren para el juez al momento
de dar su solución, y que ella no puede estar dada de espaldas al sistema emergente donde el
paradigma de la interpretación legal se ha visto modificado raigalmente.
SENTENCIA
HILDA KOGAN