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Lex Fori y Reglamento 2020/1783

El documento aborda el régimen del proceso con elemento extranjero, destacando la regla lex fori regit processum que establece que las normas procesales aplicables son las del Estado del foro. En el sistema español, se reconoce la capacidad y legitimación de litigantes extranjeros, regulando su representación y asistencia jurídica, así como la posibilidad de aplicar leyes extranjeras en ciertas circunstancias. Además, se mencionan las normativas de la UE y convenios internacionales que facilitan la cooperación jurídica y el acceso a la justicia para extranjeros en España.

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Lex Fori y Reglamento 2020/1783

El documento aborda el régimen del proceso con elemento extranjero, destacando la regla lex fori regit processum que establece que las normas procesales aplicables son las del Estado del foro. En el sistema español, se reconoce la capacidad y legitimación de litigantes extranjeros, regulando su representación y asistencia jurídica, así como la posibilidad de aplicar leyes extranjeras en ciertas circunstancias. Además, se mencionan las normativas de la UE y convenios internacionales que facilitan la cooperación jurídica y el acceso a la justicia para extranjeros en España.

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TEMA 3: EL RÉGIMEN DEL PROCESO CON ELEMENTO EXTRANJERO

1. LA PERSPECTIVA ESTRUCTURAL: LA REGLA LEX FORI REGIT PROCESSUM


1.1 Planteamiento general
La consagración del principio general lex fori regit processum estableció la distinción entre las
normas que regulan el proceso (normas ad ordinandam litem), que debían ser las del ordenamiento
del Estado del foro (Estado sede del órgano judicial ante el que se desarrolla el proceso), y las
normas aplicables a la resolución del fondo de la cuestión litigiosa (lex causae), (normas ad
decidendam litem), podían ser bien las del ordenamiento del Estado del foro, o bien las de otro
Estado.
Lex fori regit processum es generalmente admitida por todos los ordenamientos, su fundamento
en el principio de territorialidad y en el carácter cuasi-público de las normas procesales. Los
tribunales de cada Estado deben aplicar su propio Derecho procesal a todos los procedimientos
tramitados en su territorio. Sería impracticable un sistema que obligase a los jueces a aplicar un
Derecho procesal extranjero, además de un coste desproporcionado, conllevaría innumerables
dificultades y daría lugar a que en la práctica los procesos resultasen inviables.
Fuera de estos ámbitos, y en particular en lo que se refiere a la situación de las partes en el
proceso o a las reglas sobre la carga de la prueba basadas en razones de naturaleza material, es
posible la aplicación de la Ley personal de las partes, que puede ser, eventualmente, una Ley
extranjera. Incluso en materia de actos procesales propiamente dichos, la aplicación de la regla lex
fori regit processum admite algunas excepciones.
En el Reglamento (UE) 2020/1784 relativo a la notificación y al traslado en los Estados
miembros de documentos judiciales y extrajudiciales en materia civil y mercantil, se contempla la
posibilidad de que la notificación se realice según una forma particular solicitada por el organismo
transmisor, siempre que no sea incompatible con el Derecho interno del Estado requerido.
1.2 El sistema español
En el sistema español de Derecho internacional privado, la regla lex fori regit processum aparece
con carácter general en el art. 3LEC, con las excepciones que puedan prever los Tratados y
Convenios internacionales, los procesos civiles que se sigan en el territorio nacional se regirán
únicamente por las normas procesales españolas, lo cual destaca:
• Desde una perspectiva crítica, su formulación rígida, genérica y exclusiva, en la
actualidad se admite dar eficacia a las leyes procesales extranjeras en determinados
ámbitos.
• Del lado positivo, la amplitud en su ámbito de aplicación personal, lo cual perite
predicar la tutela judicial efectiva a los extranjeros en igualdad de condiciones que a los
españoles.
Nuestro sistema se encuentra conformado por las normas derivadas de la UE (régimen
institucional), de los convenios internacionales (régimen convencional) y de nuestras normas
internas (régimen interno).
- El sistema institucional está integrado en nuestro Ordenamiento fundamentalmente por
reglamentos y directivas de la UE que se refieren, principalmente, a la asistencia jurídica gratuita, a
la notificación y traslado de actos judiciales al extranjero y a la obtención de pruebas en el
extranjero.
- El sistema convencional nos encontramos con diversos convenios internacionales multilaterales
aplicables en los referidos ámbitos. Estos convenios han sido elaborados en el seno de la
Conferencia de La Haya de Derecho internacional privado.
- El Sistema interno español, en defecto de instrumento supraestatal, se recurrirá a la Ley
29/2015, de 30 de julio, de cooperación jurídica internacional en materia civil en su Título I,
refiriéndose su capítulo I (arts. 5 a 19) a cuestiones generales. Podemos destacar sus características
generales:
• Ministerio de Justicia como autoridad central española (art. 7), concretándose en el artículo
8 sus competencias ad extra y ad intra.
• Se abordan en el artículo 9 los mecanismos de transmisión de solicitudes, 1) la vía consular
o diplomática; 2) a través de las respectivas autoridades centrales; 3) directamente entre los
órganos jurisdiccionales; y 4) por conducto notarial. Con independencia de cuál fuere el
mecanismo de transmisión utilizado, es importante señalar que el contenido y requisitos
mínimos de las solicitudes se detallan en el artículo 10.
• La ejecución en España de las solicitudes de cooperación jurídica internacional se someterá
a las normas procesales españolas en tanto que lex fori (art. 13) Excepcionalmente,
siguiendo el modelo de los Reglamentos 2020/1783 y 2020/1784, y a solicitud de la
autoridad extranjera del Estado requirente, podrían aceptarse formalidades o procedimientos
especiales previstos en el ordenamiento de tal Estado, siempre que ello fuese compatible con
nuestro ordenamiento y resultase materialmente practicable.
• Con carácter general, la LCJIMC establece diversas causas por las que cabe que las
autoridades españolas denieguen las solicitudes de cooperación recibidas de autoridades
extranjeras (art. 14), las cuales podemos sintetizar del siguiente modo:
1º. Desde un punto de vista teleológico, porque el objeto o finalidad de la cooperación
solicitada resultase contrario al orden público.
2º. Desde una óptica procesal, son dos motivos: por una parte, cuando la autoridad
extranjera se halle conociendo de un proceso que fuese de la exclusiva competencia de la
jurisdicción española y, por otra, cuando el contenido del acto cuya realización se solicite no
correspondiese a las atribuciones propias de la autoridad judicial española requerida.
3º. Desde un ángulo técnico, cuando la solicitud de cooperación internacional no reuniese
los requisitos exigidos por la LCJIMC para su tramitación.
4º. Desde una visión política, si las autoridades extranjeras denegasen reiteradamente la
cooperación solicitada por las autoridades españolas o si su ordenamiento dispusiese de una
prohibición de hacerlo, y ello previa aprobación de un real decreto por el Gobierno español
en el que se ordenase la denegación de cooperación en cuestión.
Cualquiera que fuese la causa aplicable de denegación de la solicitud de cooperación, la
autoridad española que la dispusiere tendría una doble obligación: por una parte, emitir una
resolución motivada sobre el particular y, por otra, comunicarla a la autoridad requirente.
2. LA PERSPECTIVA SUBJETIVA: EL LITIGANTE EXTRANJERO EN EL PROCESO
2.1 El litigante extranjero ante el proceso
2.1.1 La capacidad
La doctrina española suele distinguir entre dos situaciones que pueden plantearse en el proceso
en relación con la situación de las personas, tanto las físicas como las jurídicas:
• Capacidad para ser parte. Presupuesto del proceso consistente en la aptitud para ser titular de
los derechos y obligaciones que dimanan del proceso. Las personas físicas extranjeras tienen
capacidad para ser parte por el hecho de serlo, y en el supuesto que se tuviese duda sobre si
un sujeto extranjero tiene la condición de persona, habría que acudir a lo dispuesto en su
Ley personal (ex art. 9.1 CC) que, no debería atentar contra el orden público internacional
español; las personas jurídicas extranjeras ostentan dicha capacidad si han sido constituidas
válidamente conforme a su Ley personal ( lex societatis)
• Capacidad procesal. Referida a la aptitud para comparecer en juicio a fin de realizar
válidamente actos jurídicos en el proceso, tratándose de un concepto vinculado a la idea
civilista de capacidad de obrar. Se regula en el artículo 7 LEC para los casos de personas con
medidas de apoyo para el ejercicio de su capacidad jurídica. De tratarse de personas físicas
extranjeras habrá que estar al artículo 9.1 CC.
En relación a la capacidad procesal de las personas jurídicas extranjeras, ésta se regulará por
la lex societatis, la cual en nuestro sistema será determinada a través de los criterios que se
establecen en el artículo 9.11 CC.
2.1.2 La legitimación
El extranjero ostenta capacidad para ser parte y capacidad procesal, hay que determinar también
si se encuentra legitimado para actuar en el proceso, si tiene idoneidad para aparecer en él, bien
como parte demandante (legitimación activa), bien como parte demandada (legitimación pasiva).
Rompiendo con la regla lex fori regit processum, y dada la estrecha vinculación existente entre el
derecho subjetivo discutido en el proceso y la cuestión de la legitimación, la doctrina estima que,
con carácter general, el ordenamiento aplicable a la legitimación debe ser el correspondiente a la lex
causae, aplicable al fondo del litigio.
Esta solución se refiere tanto a la legitimación propia e la acción se concede directamente al
titular del derecho subjetivo, como a la legitimación por sustitución, en que la tutela judicial se
otorga a personas que en principio no son titulares del derecho subjetivo.
La regla general indicada sería así salvo que la lex fori estableciera algún tipo de limitación en
este ámbito, en cuanto a la aceptación de la legitimación activa en determinados casos de acciones
colectivas en materia de daños medioambientales. En tales supuestos se tendría en cuenta lo
dispuesto en la lex fori y no se tendría en consideración la posible legitimación que pudiera
establecerse con fundamento en la lex causae.
2.2 La intervención del extranjero en el proceso
2.2.1 La representación procesal
Corresponde a la lex fori regular el ejercicio del ius postulandi. En su virtud, los extranjeros que
litiguen ante nuestros tribunales deberán confiar la representación de sus intereses en juicio a un
Procurador en los mismos supuestos que, si se tratase de españoles, les resulta exigido a éstos.
Con carácter general nuestro ordenamiento permite que el poder para pleitos se otorgue en
España bien ante notario o bien ante el Letrado de la Administración de Justicia del juzgado que
conozca del asunto. Sin embargo frecuentemente el extranjero demandante o demandado en España
se encontrará residiendo fuera de nuestro territorio, las principales dificultades en este ámbito se
han planteado en relación con el poder otorgado en el extranjero. Al respecto deben destacarse tres
aspectos:
• La forma del poder. Puede ser tanto la admitida por Ley local extranjera si el mismo fuese
otorgado ante autoridad extranjera como la prevista en la Ley española si el poder fuese
otorgado ante autoridades consulares españolas en el extranjero (art. 11.2 CC), dada la
función notarial que tienen atribuida los cónsules.
• La capacidad para otorgar el poder. Se regirá por lo dispuesto en la Ley personal del
otorgante, que en nuestro ordenamiento se determina por la Ley de su nacionalidad (arts. 9.1
y 9.11 CC) o, en su defecto, de su residencia habitual (art. 9.10 CC).
• El contenido del poder. Se regulará por la lex fori. Será este ordenamiento el que
determinará cuestiones como: si es bastante el poder o si es necesario un poder especial; si
es subsanable; si es sustituible la persona del apoderado; o, si en virtud de la doctrina de los
actos propios, no se puede excepcionar la falta de personalidad de quien fuera del juicio o en
él hubiera reconocido anteriormente la condición con que pleitea la otra parte (art. 25 LEC).
En el supuesto de que el extranjero hubiere de comparecer personalmente ante el juez español
por exigirlo así la lex fori, y éste no conociera la lengua de uso oficial en el tribunal, tendría derecho
a un intérprete.
2.2.2 La defensa
En relación a la otra clásica faceta del ius postulandi, la relativa a la asistencia jurídica mediante
abogado, la actuación de dicho profesional. No está en principio sujeta a requisitos procesales
especiales.
El cobro de honorarios de abogados que han realizado su actuación ante tribunales o juzgados
españoles en litigios internacionales, de no producirse de manera voluntaria el pago, se llevará a
cabo según los procedimientos contemplados en el ordenamiento español ex lege fori (arts. 34 y 35
LEC).
Se podrá presentar la reclamación ante los tribunales españoles con independencia de que el
demandado tenga su domicilio o residencia habitual en el extranjero. Se podría solicitar la ejecución
de la eventual condena al pago de costas en el Estado del domicilio del deudor, o en aquel donde
éste tuviera patrimonio.
Sobre la posible actuación de abogados de otros Estados miembros de la Unión Europea en
España se han de tener en cuenta dos posibles situaciones:
• Por un lado, el Real Decreto 936/2001. Se regula el ejercicio permanente en España de la
profesión de abogado con título profesional obtenido en otro Estado miembro de la Unión
Europea. Regula la posibilidad de que abogados que han obtenido el título profesional en
otro Estado miembro puedan ejercer con carácter permanente la abogacía en nuestro país.
• Por otro lado la prestación ocasional de servicios por parte de abogados extranjeros en
España, su regulación está dirigida a facilitar el ejercicio efectivo de la libre prestación de
servicios por los abogados. A tal fin se requiere que el abogado extranjero actúe
concertadamente con un abogado local que ejerza ante el tribunal que conozca del asunto.
2.2.3 La asistencia jurídica gratuita
El posible derecho a la asistencia jurídica gratuita corresponde determinarlo a la lex fori, al
considerarse ésta una cuestión de naturaleza procesal. Ámbito de los litigios internacionales de lo
que se trata es que la persona que tiene su domicilio en un país distinto de aquel donde se desarrolla
el proceso no desista de la idea de acudir a los tribunales extranjeros debido a los altos costes que
suelen conllevar la personación en dicho tipo de procedimientos.
En España, el artículo 119 CE establece que «la justicia será gratuita cuando así lo disponga la
Ley y, en todo caso, respecto de quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar».
En el plano supraestatal son varios los instrumentos internacionales en los que España participa y
que contemplan el derecho a la justicia gratuita:
• En la UE nos encontramos la Directiva 2002/8/CE. Mejora el acceso a la justicia en los
litigios transfronterizos mediante el establecimiento de reglas mínimas comunes relativas a
la justicia gratuita para dichos litigios. Dinamarca no participó en este instrumento. En su
ámbito de aplicación, se reconozca el derecho a la justicia gratuita también a los nacionales
de terceros países que residan regularmente en el territorio de un Estado miembro.
También ha supuesto el reconocimiento de una serie de prestaciones como servicios de
interpretación, traducción de documentos presentados por el beneficiario. Gastos de
desplazamiento del solicitante, etc.
• Convenio sobre procedimiento civil de 1 de marzo de 1954. En su art. 20 se atribuye a los
nacionales de los demás Estados contratantes el beneficio de la asistencia judicial gratuita en
los mismos términos que a los propios nacionales conforme a la Ley del Estado en que se
solicita.
• Acuerdo europeo relativo a la transmisión de solicitudes de asistencia judicial gratuita
(Estrasburgo 27 enero 1977). Cualquier persona que tenga su residencia habitual en el
territorio de uno de los Estados contratantes y que desee solicitar asistencia judicial en
materia civil, mercantil o administrativa en el territorio de otro Estado contratante, podrá
presentar su solicitud en el Estado de su residencia habitual, que transmitirá tal solicitud al
otro Estado para su tramitación.
• Otros convenios internacionales. Contemplan el derecho a la justicia gratuita tanto
multilaterales como bilaterales con Alemania, Francia, Rumanía, Uruguay, Italia, Argelia,
etc.
En el plano interno, la importante STC 95/2003, de 22 de mayo, que resolvió un recurso de
inconstitucionalidad contra el apartado a) del artículo 2 de la Ley 1/1996, de 10 de enero,
reguladora de la asistencia jurídica gratuita, estableció de una manera muy amplia que el beneficio
de justicia gratuita es predicable tanto en relación a los extranjeros que residan legalmente en
España, como a quienes se encuentren en situación irregular.
3. LA PERSPECTIVA FUNCIONAL: LA ASISTENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL
3.1 El concepto y el fundamento
La asistencia judicial internacional consiste en la ejecución de un acto procesal por un órgano
judicial de un Estado distinto de aquel ante el que se sigue el proceso, y ello dada la necesidad de la
realización de tal acto en una circunscripción territorial ajena a la de este último. La asistencia
judicial internacional constituye un acto de auxilio y colaboración entre órganos judiciales de
diferentes Estados.
Los actos procesales más frecuentes como objeto de la asistencia judicial internacional se
refieren a la notificación y traslado de documentos al extranjero, a la obtención de pruebas en el
extranjero y, en menor medida, a la adopción de medidas cautelares o provisionales en el extranjero.
En estas materias, al Estado que solicita la cooperación a otro se le denomina Estado de origen (o
requirente), mientras que al Estado al cual se le solicita auxilio se le califica como Estado receptor
(o requerido).
Nos referimos a la asistencia judicial ad extra cuando es solicitada por las autoridades judiciales
españolas a extranjeras, y de asistencia judicial ad intra cuando las solicitudes tienen su origen en
autoridades extranjeras y son dirigidas a autoridades judiciales españolas.
El fundamento de esta institución es la cortesía internacional salvo las obligaciones asumidas
convencionalmente, es un principio de Derecho internacional general admitido que ningún Estado
puede ejercer la jurisdicción sobre el territorio de otro Estado sin el consentimiento de éste.
El fundamento último hay que encontrarlo en el desarrollo de la tutela judicial efectiva,
refiriéndose al derecho de los particulares a una tutela judicial efectiva internacional, existiendo un
deber por parte del Estado de prestar esa especial garantía también en el marco de los litigios
internacionales.
Hoy en día contamos con un importante número de instrumentos internacionales que regulan los
diversos ámbitos de la asistencia judicial internacional.
3.2 La notificación y traslado de actos judiciales en el extranjero
3.2.1 Aspectos generales
La notificación es un acto procesal formal del órgano judicial por el que se comunica a una
persona una resolución determinada: así, la admisión de una demanda, la citación para comparecer
como testigo o una sentencia. En los litigios internacionales la notificación al extranjero viene
derivada normalmente del hecho de tener la persona a notificar su domicilio en un país diferente al
del Estado del foro.
El hecho de que el demandado tenga su domicilio en el extranjero no implica que sea admisible
una relajación en cuanto a la forma de llevarse a cabo la notificación. No procede utilizar con
carácter general las notificaciones a través de edictos. La única circunstancia de tener el demandado
su domicilio en un Estado diferente al del tribunal: la notificación edictal también constituye un
último y excepcional remedio en los litigios internacionales, pues en otro caso se podría caer en
causa de nulidad, al vulnerarse la tutela judicial efectiva.
3.2.2 El régimen supraestatal
Régimen institucional
Desde un punto de vista material, el Reglamento pretende la transmisión directa y más rápida
posible de los documentos judiciales y extrajudiciales, refiriéndose expresamente como forma
preferente de transmitir documentos a través de un sistema informático descentralizado seguro y
fiable que se basará en una solución interoperable.
El Reglamento 2020/1784 regula la obligación de cooperar entre los Estados miembros en orden
a tratar de localizar el paradero del destinatario, ofreciendo varias opciones a tal efecto (art. 7). El
Reglamento opera mediante la instauración de un sistema de organismos transmisores y organismos
receptores designados por cada Estado miembro, realizándose las solicitudes de notificación
directamente entre ellos a través de un sistema informático descentralizado (art. 3).
El Reglamento instaura un órgano central designado por cada Estado miembro, cuya principal
función es auxiliar a los organismos transmisores de cada EM, en casos excepcionales pueden
incluso cursar una solicitud de notificación al organismo receptor competente.
Mediante el sistema digitalizado que se instaure será el habitualmente utilizado, se prevén en el
Reglamento otras posibles vías de notificación, sin que, por la redacción dada al precepto, parezca
claro si tienen carácter subsidiario frente al sistema informático descentralizado o pueden operar
alternativamente: La consular o diplomática, a utilizar en casos excepcionales (art. 16); por medio
de agentes diplomáticos o funcionarios consulares (art. 17); por servicios postales mediante carta
certificada con acuse de recibo o equivalente (art. 18); o por cualquier medio electrónico de
notificación o traslado disponible con arreglo al Derecho del Estado miembro del foro para la
notificación o el traslado de ámbito nacional, siempre que el destinatario tenga una dirección
electrónica conocida y que se cumplan ciertas condiciones (art. 19).
El documento a notificarse se transmitirá acompañado de una solicitud estando exento de
legalización o de cualquier trámite equivalente. En cuanto a la lengua vemos una serie de
consideraciones:
a) El receptor de la notificación puede negarse a aceptarla si el documento no se encuentra
redactado en una lengua que entienda o que sea oficial en el Estado miembro requerido. El
destinatario podrá devolver al organismo receptor en dicho plazo el formulario L del Anexo
I o una declaración escrita en la que el destinatario indique que se niega a aceptar el
documento por la lengua en que está redactado.
Tres aspectos deben tenerse en cuenta: 1) respecto a quién debe soportar los gastos de traducción, y
si debe entenderse que el tribunal puede considerarse sujeto requirente a fin de imputarle los gastos.
2) sobre los efectos de la coincidencia del cómputo del plazo de las dos semanas con el inicio del
cómputo del plazo para interponer un recurso contra el documento objeto de notificación, plazo éste
contemplado en el ordenamiento del Estado de origen. 3) en relación con las consecuencias de no
acompañar a la notificación el Anexo II del Reglamento (hoy formulario L del Anexo I), que
contenía el formulario normalizado para el destinario en el anterior Reglamento 1393/2007
informándole de los supuestos en los que podía negarse a aceptar el documento a notificar.
b) El Reglamento no resuelve cómo se determina qué conocimiento lingüístico debe poseer el
destinatario, ni cómo se concreta ello, limitándose a fijar algunos criterios.
El TJUE ha indicado que el hecho de que el destinatario de un documento objeto de notificación
haya acordado en el ejercicio de su actividad profesional en un contrato con el demandante que la
lengua utilizada en la correspondencia entre ellos sería la del Estado miembro de origen no
constituye una presunción de conocimiento de la lengua, aunque sí un indicio que el juez del Estado
del foro puede tomar en consideración cuando verifica si el destinatario entiende la lengua del
Estado miembro de origen.

c) La necesidad de traducir también los documentos anexos a una demanda no es necesario si


se trata de documentos que no resulten indispensables para comprender el objeto y la causa
de la demanda.
d) Podrá subsanarse la notificación o el traslado no aceptados del documento mediante la
notificación o el traslado al destinatario de dicho documento. La fecha de notificación o
traslado del documento será la fecha en que el documento y su traducción hayan sido
notificados o trasladados de conformidad con el Derecho del Estado miembro requerido.
Régimen convencional
Desde la perspectiva convencional, nuestro Reino es parte en convenios multilaterales y
bilaterales.
1. Convenio sobre procedimiento civil, hecho en La Haya el 1 de marzo de 1954. Se concluyó
el Convenio sobre notificación o traslado en el extranjero de documentos judiciales y
extrajudiciales en materia civil y comercial, que articuló unos sistemas más ágiles de
notificación. Respecto a las relaciones entre Estados miembros de la Unión Europea, el
Convenio ha sido sustituido por el Reglamento 2020/1784.
El órgano judicial requirente deberá dirigirse a la autoridad central del Estado donde deba
practicarse la notificación mediante un formulario recogido en un anexo del propio
Convenio. La autoridad central remitirá la solicitud al órgano competente que deba practicar
la notificación que la devolverá cumplimentada a la autoridad central y ésta a su vez al
órgano requirente extranjero.
2. Nuestro Reino también tiene firmados distintos convenios bilaterales en materia de
cooperación jurídica en el ámbito civil y mercantil que abordan la materia de notificaciones:
Reino Unido, Chequia, Uruguay, Mauritania, etc.
En el caso de los convenios bilaterales firmados entre Estados miembros de la Unión
Europea, a tenor de lo dispuesto en el artículo 29.1 del Reglamento 2020/1784, éste
prevalecerá sobre aquéllos, siempre que la materia de que se trate se encuentre incluida
dentro de su ámbito de aplicación.
3.2.3 El régimen en defecto de instrumento supraestatal
Desde la perspectiva interna la regulación se encuentra en los capítulos II (arts. 20 a 27) y III
(art. 28) del Título I de la LCJIMC. Se refiere a los documentos judiciales, donde se parte de una
visión bilateral de la cooperación, las principales cuestiones de interés suscitadas en relación a esta
meteria son:
• Los mecanismos de notificación o traslado al extranjero por parte de los órganos
jurisdiccionales españoles y viceversa con dos precisiones: por un lado, se excluye en estos
casos el conducto notarial por no tener sentido la utilización de esta vía para notificar o
trasladar al extranjero actos de naturaleza jurisdiccional y, por otro, se añade la facultad de
practicar las comunicaciones directamente a los destinatarios por correo postal certificado o
medio equivalente con acuse de recibo u otra garantía que permita dejar constancia de su
recepción.
• Fecha de notificación o traslado de un acto jurisdiccional aquella en que el documento haya
sido efectivamente notificado o trasladado de conformidad con el Derecho interno del
Estado requerido o del lugar de la notificación y traslado.
• Rebeldía, se proyecta sobre toda citación a un proceso judicial. Parte de un principio de
precaución en caso de un demandado citado en el extranjero y no compareciente ante un
proceso seguido ante autoridad española, pues se dispone la suspensión del procedimiento
mientras no se acredite que la demanda o el documento de que se trate hayan sido
regularmente notificados. A fin de no prolongar en exceso tal situación de provisionalidad,
se dispone seguidamente que, transcurridos seis meses desde la fecha de envío de la
demanda o del documento en cuestión, a instancia de parte interesada, la competente
autoridad española proveerá; y ello aun cuando no se haya podido certificar que la
notificación ha tenido lugar.
• Idioma de la a documentación objeto de notificación, se distingue dos supuestos: por un
lado, si el destino de dicha documentación es un país extranjero, sin perjuicio de lo que
pueda exigir la legislación de éste, tal documentación deberá acompañarse de una traducción
a la lengua oficial del mismo o a una lengua que el destinatario entienda; por otra parte, si el
destino de la documentación es España, se exige que venga acompañada de una traducción
bien al español.
• Certificación de la diligencia de notificación o traslado. Se acreditaría así el cumplimiento
de los trámites y de la forma en que se habría llevado a cabo tal diligencia, lo que facilitaría
el posterior reconocimiento y/o ejecución de resoluciones. Por lógica se entiende que la
concreción de esta posibilidad se hace depender de que así lo admita la legislación del
Estado de que se trate.
• Emplazamientos y comunicaciones judiciales dirigidos a Estados extranjeros. Traslado o
notificación de documentos extrajudiciales, la LCJIMC entiende por exclusión, el autorizado
o expedido por una autoridad no judicial, esto es, por notario, autoridad o funcionario
competente. La regulación al respecto parte de la base de que el traslado o notificación se
realizará en principio de conformidad con las previsiones ya analizadas en relación a los
documentos judiciales, sometiéndola sin embargo a determinadas peculiaridades atendiendo
a la naturaleza especial de estos documentos.
3.3 La obtención de pruebas en el extranjero
3.3.1 Aspectos generales
Mediante una comisión rogatoria, en un proceso con elemento extranjero, el órgano judicial que
está conociendo de un asunto solicita de un órgano judicial extranjero que realice en el territorio del
Estado al que éste pertenece la ejecución de una diligencia probatoria como tomar declaración a un
testigo, interrogar a una parte o practicar una prueba pericial.
3.3.2 El régimen supraestatal
Régimen institucional
Reglamento 2020/1783, de 25 de noviembre, relativo a la cooperación entre los órganos
jurisdiccionales de los Estados miembros en el ámbito de la obtención de pruebas en materia civil o
mercantil. Este instrumento es aplicable a partir del 1 de julio de 2022 en todos los Estados
miembros de la Unión Europea, salvo en Dinamarca. La solicitud de práctica de prueba debe tener
como destino su utilización en un procedimiento judicial. En el Reglamento se establece un
concepto propio de lo que debe entenderse por órgano jurisdiccional del cual parece excluirse, en el
caso español, a notarios y árbitros. El objetivo es agilizar la ejecución directa y rápida de las
pruebas en el territorio de la Unión Europea, estableciéndose un plazo para su ejecución de noventa
días desde la recepción.
El sistema funciona a través de órganos jurisdiccionales requirentes y órganos jurisdiccionales
requeridos. El órgano requirente transmitirá directamente al requerido las solicitudes de la práctica
de diligencias de obtención de pruebas a través del sistema informático descentralizado.
La forma y contenido de las solicitudes las lenguas utilizables y la manera de llevar a cabo la
transmisión, se regula detalladamente en los artículos 5, 6 y 7, respectivamente. Se fomenta el
empleo de la videoconferencia u otras TICs siempre que ello sea posible, para la práctica de pruebas
testificales. El órgano requirente podrá obtener dichas pruebas directamente por videoconferencia u
otra tecnología, ésta se encuentre disponible para el órgano jurisdiccional y, atendiendo a las
circunstancias, se considere adecuada la utilización de dicha tecnología.
Ambos órganos se pondrán de acuerdo sobre los aspectos prácticos de la toma de declaración o
el interrogatorio, y, se proporcionará, previa solicitud, auxilio al órgano requirente para encontrar un
intérprete si ello fuese necesario.
Reglamento 2020/1783 prevé tanto la posibilida de obtención de pruebas en el extranjero
directamente por el órgano judicial requirente (art. 19), como a través de agentes diplomáticos o
consulares (art. 21).
Reglamento 2020/1783 permite, en caso de que el Derecho del Estado miembro del órgano
jurisdiccional requirente lo prevea, que tanto las partes como sus representantes puedan estar
presentes durante el proceso de obtención de pruebas en el Estado requerido (art. 13), previéndose
también la posibilidad de asistencia y participación de mandatarios del personal judicial del Estado
requirente (art. 14.1 y 3).
Régimen convencional
Distinguimos los instrumentos multilaterales de los bilaterales.
1. En el primer ámbito destacó inicialmente el ya citado Convenio sobre procedimiento civil,
hecho en La Haya que contempla con carácter general la transmisión de comisiones
rogatorias a través de la autoridad consular o diplomática. Este Convenio fue sustituido en
esta materia por el Convenio sobre obtención de pruebas en el extranjero, hecho en La Haya
el 18 de marzo de 1970, el cual introdujo importantes novedades en cuanto a la práctica de
las comisiones rogatorias con respecto al Convenio de 1954.
Respecto a las relaciones entre los Estados miembros de la Unión Europea estos convenios
han sido sustituidos por el Reglamento 2020/1783. El Convenio de La Haya de 1970
contempla tres formas de practicar las solicitudes: mediante las autoridades centrales
designadas por cada Estado, que suele ser la vía habitual (art. 2); a través de funcionarios
diplomáticos o consulares del Estado requirente (art. 15) o mediante funcionarios
nombrados específicamente para ejecutar la comisión rogatoria (art. 17).
El tribunal que conozca del litigio y precise la práctica de una prueba en el extranjero
dirigirá la solicitud a la autoridad central del Estado donde haya de practicarse, y ésta la
remitirá al órgano jurisdiccional competente para que la ejecute, encargándose de devolver
el resultado de la misma al órgano jurisdiccional requirente. La solicitud irá redactada en
francés o inglés, aunque los Estados pueden exigir que venga redactada en la lengua oficial
de su territorio, debiendo indicarse claramente una exposición sumaria de los hechos y de
las pruebas cuya práctica se interesa.
2. En en plano bilateral, también en esta materia son de observar los convenios que España
tiene suscritos con Reino Unido, Italia, Chequia, China, Bularia, Argelia, etc. En el caso de
los convenios bilaterales firmados entre Estados miembros de la Unión Europea, a tenor de
lo dispuesto en el artículo 29.1 del Reglamento 2020/1783, éste prevalecerá sobre aquéllos,
siempre que la materia de que se trate se encuentre incluida dentro de su ámbito de
aplicación.
3.3.3 Régimen en defecto de instrumento supraestatal
Capítulo IV de LCJIMC dedicado a la práctica y obtención de pruebas en el extranjero (arts. 29 a
32), y que contiene nuestro sistema interno aplicable en defecto de instrumento supraestatal. Se
regula la práctica y obtención de pruebas tanto en el extranjero para que surtan efecto en un
procedimiento judicial seguido en España como en la situación inversa. De la reglamentación de la
materia. Destacamos:
• Práctica anticipada de prueba. Con vistas a un procedimiento futuro. Dada la novedad y
peculiaridad de esta figuara el art. 29 la somete a los siguientes requisitos:
- 1) el objeto de la prueba solicitada debe tener relación directa con el proceso que se vaya a
iniciar, ello con idea de evitar esfuerzos innecesarios de orden material y humano;
- 2) la admisión de la prueba que se solicite debe ser conforme con las legislaciones de los
Estados concernidos;
- 3) la práctica de la prueba se llevará a cabo conforme a la normativa procesal del Estado en
que se efectúe la misma en tanto que lex fori.
• Contenido de la solicitud. Además de lo exigido con carácter general en el artículo 10, ha de
atender a las especificidades del artículo 30, que son:
- 1) la descripción de las diligencias de obtención de pruebas solicitadas;
- 2) la indicación de si se solicita la práctica de la prueba conforme a un procedimiento
previsto en la legislación del Estado requirente y las aclaraciones necesarias para su
aplicación;
- 3) la indicación de si se solicita el uso de medios tecnológicos de comunicación;
- 4) la solicitud de las partes interesadas, sus representantes o algún funcionario del Estado
requirente, para asistir a la ejecución de la diligencia solicitada.
• Práctica y obtención de pruebas en territorio patrio. Una vez recibida la solicitud de una
autoridad extranjera se verificará prima facie si concurre o no alguno de los motivos de
denegación de la cooperación relatados en el artículo 14 o si la persona designada se niega a
la diligencia solicitada por gozar de una exención o de una prohibición de declarar o de
aportar documentos y así lo acredita.
Si concurriese algún motivo y/o si hubiera negativa justificada, se denegaría la práctica de la
prueba y se devolverían al requirente extranjero los documentos con expresión de los
motivos de denegación; si, en cambio, no concurriera motivo alguno y/o si no hubiese
negativa justificada, se procedería a la práctica de la prueba en España y, una vez
cumplimentada la comisión rogatoria, se remitirían al requirente los documentos que lo
acreditasen.

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