1.
Aspectos fundamentales de la patología
Etiología: Causa de la enfermedad, clasificada en factores
genéticos (mutaciones y variantes genéticas) y ambientales
(infecciones, nutrición, toxinas, etc.). Las enfermedades más
comunes, como el cáncer y la aterosclerosis, son
multifactoriales.
Patogenia: Proceso biológico y molecular que explica cómo la
etiología lleva a la manifestación de la enfermedad.
Cambios morfológicos: Modificaciones estructurales de las
células y tejidos que permiten diagnosticar la enfermedad.
Manifestaciones clínicas: Anomalías funcionales que
producen los síntomas y signos de la enfermedad.
2. Adaptaciones celulares
Las células pueden responder al estrés con adaptaciones reversibles,
como:
Hipertrofia: Aumento del tamaño celular.
Hiperplasia: Aumento del número celular.
Atrofia: Disminución en tamaño y actividad celular.
Metaplasia: Cambio en el fenotipo celular.
Si el estímulo persiste, estas adaptaciones pueden evolucionar a una
lesión celular irreversible.
3. Lesión celular
La lesión celular se produce cuando las células no pueden adaptarse
adecuadamente al estrés. Esta lesión puede ser reversible en sus
primeras etapas, pero si el daño persiste o es muy intenso, conduce a
la muerte celular. Existen dos tipos principales de muerte celular:
Necrosis: Proceso patológico relacionado con una lesión grave,
como la isquemia o la exposición a toxinas. La necrosis se
caracteriza por la destrucción de estructuras celulares y la
liberación de su contenido al espacio extracelular, lo que
desencadena una respuesta inflamatoria.
Apoptosis: Muerte celular programada, que ocurre de manera
ordenada sin liberar contenido celular, minimizando la
inflamación.
4. Mecanismos de la lesión celular
La respuesta celular a un estímulo dañino depende de factores como
la naturaleza del estímulo, su duración, gravedad, el estado de la
célula y su capacidad de adaptación. Por ejemplo, el tipo de célula
afectada, su metabolismo y la genética pueden influir en cómo
responde al estrés.
5. Hipoxia y privación de oxígeno
La hipoxia, o falta de oxígeno, es una causa común de lesión celular.
Las células pueden adaptarse a la hipoxia leve, pero si la hipoxia es
severa, provoca daño irreversible y muerte celular.
6. Otros agentes de lesión
Agentes físicos: Como traumatismos, temperaturas extremas
y radiación.
Sustancias químicas: Incluyendo productos tóxicos como el
monóxido de carbono y ciertos fármacos.
7. Eliminación de células muertas
En el caso de la apoptosis, las células muertas son rápidamente
fagocitadas por los macrófagos, evitando así la liberación de su
contenido y minimizando la inflamación. Este proceso es conocido
como eferocitosis.
Hipertrofia patológica (continuación)
En la hipertrofia cardíaca patológica, la sobrecarga crónica de presión,
como la que se observa en la hipertensión arterial o en enfermedades
valvulares, lleva a la ampliación del tamaño del corazón. En respuesta
a esta carga, las fibras musculares cardíacas (miocitos) aumentan en
tamaño, lo que permite generar más fuerza en cada contracción.
Aunque en las etapas iniciales esta hipertrofia puede mejorar la
función cardíaca, a largo plazo puede desencadenar otros problemas.
La sobrecarga de presión sostenida provoca una remodelación del
corazón que eventualmente puede llevar a insuficiencia cardíaca.
Además, esta hipertrofia puede resultar en un aumento del riesgo de
arritmias y de infarto de miocardio, ya que la capacidad del músculo
cardíaco de recibir suficiente oxígeno a través de la circulación
coronaria se ve comprometida debido a la distorsión de la
arquitectura del miocardio.
Hiperplasia
La hiperplasia se refiere a un aumento en el número de células
dentro de un órgano o tejido. Este fenómeno ocurre en células
capaces de dividirse, como las células epiteliales y de la mucosa. En
algunos casos, la hiperplasia puede ser fisiológica, como en el caso
del tejido mamario durante el embarazo, o patológica, como se
observa en las glándulas suprarrenales durante una hiperplasia
suprarrenal. A diferencia de la hipertrofia, que involucra un aumento
en el tamaño de las células, la hiperplasia se caracteriza por la
proliferación celular. Ambas adaptaciones pueden ocurrir juntas en
respuesta a un estímulo. Por ejemplo, el crecimiento muscular en
respuesta a un aumento en la carga de trabajo, como el ejercicio,
puede involucrar tanto hipertrofia (aumento del tamaño de las
células) como hiperplasia (aumento en el número de fibras
musculares).
Atrofia
La atrofia es la reducción del tamaño de un órgano o tejido debido a
la disminución del tamaño de sus células. Este fenómeno puede
resultar de varios factores, como la desnutrición, la inactividad, la
disminución del flujo sanguíneo o la pérdida de estimulación
hormonal. Un ejemplo típico de atrofia es el músculo esquelético que
se atrofia en ausencia de actividad física. En este caso, la falta de
estimulación funcional lleva a una disminución en el tamaño de las
fibras musculares y, como consecuencia, del volumen del músculo.
Las células que experimentan atrofia suelen reducir su contenido de
proteínas y otros componentes celulares.
Metaplasia
La metaplasia es un cambio reversible en el tipo celular de un tejido,
en el que un tipo de célula madura es reemplazada por otro tipo
celular que se adapta mejor a las condiciones del entorno. Un ejemplo
de metaplasia es el cambio del epitelio cilíndrico ciliado de la tráquea
a un epitelio escamoso en respuesta al tabaco. Aunque este tipo de
cambio celular es adaptativo, puede predisponer al individuo a un
mayor riesgo de enfermedades, ya que las células metaplásicas son
menos eficientes en su función original. En algunos casos, la
metaplasia puede transformarse en displasia y, eventualmente, en
cáncer si los estímulos nocivos persisten.
Adaptaciones a la lesión celular
El concepto de lesión celular describe los cambios que ocurren
cuando las células no pueden adaptarse adecuadamente a un estrés
o a una agresión prolongada. Dependiendo de la intensidad y
duración del estímulo, la lesión celular puede ser reversible, pero si el
daño persiste o es demasiado severo, puede llevar a la muerte
celular. La capacidad de las células para adaptarse a diferentes tipos
de estrés depende de su tipo, estado nutricional y la naturaleza del
estímulo.
Por ejemplo, las células del corazón son muy sensibles a la falta de
oxígeno (hipoxia) y, cuando se enfrentan a una falta de suministro
sanguíneo adecuado, pueden experimentar lesiones reversibles
(como el edema y la acumulación de lípidos) o irreversibles (necrosis)
si no se restaura la circulación rápidamente. Del mismo modo, las
células hepáticas pueden adaptarse al estrés inducido por toxinas a
través de un mecanismo de respuesta celular conocido como
autofagia, en el cual las células degradan componentes dañados para
mantener su homeostasis. Sin embargo, si este estrés persiste, la
célula finalmente sucumbirá a la necrosis.
Necrosis y apoptosis: diferencias clave
Es importante diferenciar entre dos tipos de muerte celular: necrosis
y apoptosis. La necrosis es un proceso patológico en el que las
células sufren daño irreversible debido a la pérdida de integridad de
la membrana celular y la liberación de contenido intracelular, lo que
genera una respuesta inflamatoria. Por otro lado, la apoptosis es un
proceso de muerte celular programada que se activa en respuesta a
daños irreparables o señales fisiológicas, como el envejecimiento
celular o la eliminación de células innecesarias. A diferencia de la
necrosis, la apoptosis no provoca inflamación, ya que las células
muertas son rápidamente fagocitadas por células del sistema
inmunológico, sin liberar su contenido al espacio extracelular.
Ambos procesos, necrosis y apoptosis, son cruciales en la evolución
de diversas enfermedades, incluida la degeneración tisular, las
infecciones y el cáncer. En el cáncer, por ejemplo, las células
tumorales pueden evadir la apoptosis, lo que les permite sobrevivir y
proliferar de manera descontrolada. Además, en algunas
enfermedades, como la isquemia, la necrosis puede ser la
consecuencia final de un daño tisular irreversible.
Mecanismos bioquímicos de la lesión celular
Los mecanismos subyacentes a la lesión celular son complejos y a
menudo involucran múltiples rutas interconectadas. Los cambios
bioquímicos que acompañan la lesión celular incluyen el agotamiento
de ATP, la acumulación de radicales libres, el aumento de la
concentración de calcio intracelular y la activación de enzimas que
dañan los componentes celulares. Estos mecanismos contribuyen al
daño celular, ya sea desencadenando una lesión reversible o
irreversible.
Agotamiento de ATP: La falta de oxígeno o el daño
mitocondrial resultan en una disminución de la síntesis de ATP,
lo que interrumpe procesos esenciales como la síntesis de
proteínas, el transporte iónico y la reparación del ADN.
Estrés oxidativo: El aumento de los radicales libres debido a
la isquemia o a la exposición a toxinas genera daño oxidativo en
las membranas celulares, proteínas y ADN.
Aumento de calcio intracelular: El calcio intracelular elevado
activa varias enzimas, como las fosfolipasas y las proteasas,
que degradan los componentes celulares y promueven la
necrosis.