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Análisis de Salmos 13-15: Depravación y Esperanza

El documento analiza los Salmos 13, 14 y 15, destacando el sufrimiento de David durante su persecución y su clamor a Dios por ayuda, así como la depravación del hombre en los últimos tiempos y la descripción de quienes habitarán en la presencia del Señor. Se enfatiza la importancia de la fe y las obras justas como requisitos para estar en el reino de Dios. Además, se menciona que los verdaderos creyentes serán protegidos durante la Gran Tribulación.

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Análisis de Salmos 13-15: Depravación y Esperanza

El documento analiza los Salmos 13, 14 y 15, destacando el sufrimiento de David durante su persecución y su clamor a Dios por ayuda, así como la depravación del hombre en los últimos tiempos y la descripción de quienes habitarán en la presencia del Señor. Se enfatiza la importancia de la fe y las obras justas como requisitos para estar en el reino de Dios. Además, se menciona que los verdaderos creyentes serán protegidos durante la Gran Tribulación.

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1 mensaje

Juan Centeno <[email protected]> mar., 6 de julio de 2021 a la hora 9:48 a. m.


Para: [email protected]

Salmos 13, 14 y 15
Continuamos nuestro estudio en este libro de los Salmos y vamos hoy a meditar en el Salmo 13.
Esta es una sección bastante triste y lúgubre del Libro de los Salmos. Como dijimos, los Salmos 9
al 15 se refieren a los futuros días difíciles de la Gran Tribulación y a las personas que vivirán en
esa época: el Anticristo, y el remanente judío fiel a Dios. Será un tiempo de mucha prueba.

David escribió este Salmo de su propia y difícil experiencia, pero tiene una interpretación
contemporánea. También tiene una interpretación profética o cronológica, que se dirige hacia el
mismo final de los tiempos, después que la Iglesia sea removida de esta tierra.

Al escribir este Salmo, David estaba siendo perseguido, probablemente por el rey Saúl, y
escondido en la cueva de Adulam, mientras los filisteos se habían reunido para tratar de
encontrarlo. Perseguido día tras día se encontraba en una situación desesperada. Y en medio del
cansancio del cuerpo y el resentimiento clamó a Dios, tal como vemos en el versículo 1, que dice:

"¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de
mí?"

David habló aquí en un tono extremadamente pesimista. Pensó que Dios le había abandonado y
que se había quedado solo. Lo que expresó en estas palabras fue, como lo describió el profesor
Delitzsch, "un suspiro largo y profundo que sale finalmente de un pecho aliviado, por medio de una
oración ya mucho más tierna y calmada". Veamos pues, lo que dice el versículo 2, de este Salmo
13:

"¿Hasta cuándo tendré conflictos en mi alma, con angustias en mi corazón cada día? ¿Hasta
cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?"

O sea, que David se estaba preguntando: ¿Hasta cuándo va a durar esta situación? En esta
ocasión vemos a David como un hombre muy cansado. Entonces, se vuelve a Dios en oración.
Este era su recurso, su medio para pedir ayuda. En el versículo 3, leemos:

"Mira, respóndeme, Señor, Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma el sueño de la
muerte"

David se encontraba en grave peligro cuando escribió estas palabras. Tenía miedo de dormirse por
temor a que su enemigo le matase al encontrarle dormido. Sin embargo, necesitaba muchísimo
descansar. Así que le pidió al Señor que lo protegiera y le permitiera descansar. Y en el versículo 4,
dijo:

"Para que no diga mi enemigo: Lo vencí. Mis enemigos se alegrarán si yo resbalo".

El enemigo se alegraría si pudiera llegar hasta él y vencerle. Y la alegría del enemigo no se


expresaría solo contra David, sino también contra Dios. Así que oró para que el enemigo no llegase
a tener dominio sobre él. Después de haber dejado escapar ese gran suspiro de aflicción, continuó
orando y finalmente se calmó y depositó nuevamente su fe y confianza en Dios. Este es un Salmo
muy hermoso. Escuchemos lo que dice aquí el versículo 5:

"Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación".

David no se consideraba lo suficientemente inteligente como para librarse de este aprieto por sus
propios medios. Él tomó las precauciones necesarias, por supuesto, pero él sabía que sólo Dios lo
podría librar. Porque Dios era su salvación. Y en el versículo 6, dijo:

"Cantaré al Señor porque me ha hecho bien".

Estimado oyente, en el día de hoy, dondequiera que esté, y quienquiera que usted sea, puede elevar
alabanzas a Dios. Había un hombre que ignoró a Dios por mucho tiempo, y luego enfermó de
cáncer. Pero después de un tiempo escuchó el programa de radio y volvió al Señor, aceptándole
como su Salvador. Aunque se vio en una triste condición, alguien que le visitó nos dijo que visitar a
ese hombre le había alegrado el corazón dándole una lección de humildad, al ver que en medio del
sufrimiento el enfermo hablaba de lo bueno que había sido Dios con él, como le había salvado, y
que maravilloso le resultaba. Realmente, cuando uno puede alabar a Dios en una situación crítica
como esta, quiere decir que ha alcanzado un nivel espiritual muy elevado.

Y así, en este Salmo hemos visto la situación difícil de David, que refleja la situación difícil del
pueblo de Dios en la Gran Tribulación. Llegamos ahora al
Salmo 14
El tema de este Salmo es la depravación del hombre en los últimos tiempos, expresada en su
ateísmo, su impureza y su rebelión. El Salmo 14, está unido a otros Salmos, y de una manera
especial al Salmo 12. En aquel Salmo, usted recordará que vimos la corrupción de los últimos
días. El hombre piadoso había pasado a un segundo plano y parecía que el hombre sin Dios
estaba en control de la situación. La corrupción, la maldad, y la anarquía estaban a la orden del
día. Y usted puede pensar que es una imagen del presente, pero en los últimos tiempos será
mucho peor. Y esperemos que usted no viva esa situación, porque los que pertenecen a Dios, es
decir aquellos que pertenecen al cuerpo de los creyentes que es la Iglesia de Dios, no pasarán por
esa gran tribulación. En el libro de Apocalipsis 3:10, el Señor dijo a la iglesia Por cuanto has
guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de
venir sobre el mundo entero para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra. La iglesia, es
decir, los verdaderos creyentes, se irán antes de esos días. Y este Salmo ciertamente nos muestra
la corrupción y la maldad de los últimos días, de los últimos tiempos.
Observemos la maravillosa disposición de este Salmo hecha por el obispo Horne. Él dividió el
Salmo en tres partes: la corrupción del mundo, la enemistad contra el pueblo de Dios, y el deseo y
oración por la salvación. Este es la imagen del Salmo 14, un Salmo breve, pero muy importante.

Leamos entonces el versículo 1 de este Salmo, para entrar en la primera parte titulada:
La corrupción del mundo
"Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras despreciables, no hay
quien haga lo bueno".

La palabra en hebreo para "necio" es "nabal". Esto quizá le trae a la memoria a un hombre que fue
llamado Nabal; él tenía como esposa a una mujer hermosa que se llamaba Abigail. La historia está
narrada en 1 Samuel 25. El nombre del marido verdaderamente lo describía, porque actuó como
un necio. Actuaba como tal, porque quería luchar contra David, lo cual habría sido una gran
equivocación. Y después que Nabal murió, Abigail llegó a ser la esposa de David, y pensamos que
ella fue la mejor esposa que él tuvo. Ahora, esta palabra se puede traducir a varias palabras en
nuestro idioma tales como: simple, simplón, necio, tonto o loco.

Sabiendo lo que sabemos hoy sobre el universo, solo una persona insensata diría que Dios no
existe. El ser humano ha comprobado que el universo funciona con mayor exactitud que cualquier
reloj que se haya construido. Y no hay ningún reloj funcionando en el mundo del cual pueda
decirse que simplemente surgió o comenzó a existir. Porque un relojero tiene que haberlo
fabricado. Y ese universo que está sincronizado mejor que un reloj nos dice que hay un creador
que lo ha diseñado. Aquí en este Salmo, el necio que dice que no hay Dios, aparece en la escena.
Ya hemos tenido un anticipo en el Salmo 10:4, donde decía que no hay Dios en ninguno de sus
pensamientos. Ese personaje del Salmo 10 exhibía lo más profundo de la depravación humana.
Ahora, una persona puede tener una mentalidad brillante desde un punto de vista humano, así
como una preparación académica notable. Pero ello no significa necesariamente que al ver la
maravilla del universo, puede percibir detrás de todas las cosas creadas la mano de un Creador
inteligente. La preparación intelectual no necesariamente indica una percepción espiritual con
respecto a Dios y a Su Palabra.

Bien, veamos ahora lo que nos dice el versículo 2 de este Salmo 14:

"El Señor miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido
que buscara a Dios".

Y, ¿qué fue lo que encontró? Bueno, leamos el versículo 3:

"Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera
uno".

El apóstol Pablo citó este versículo en Romanos 3:12. Él no sólo estaba hablando de los que no
creen en Dios, sino de todos en general. Y ésa es la imagen mía y suya, estimado oyente. Porque
todos somos pecadores. No hacemos el bien. La condición natural del ser humano es corrupta, y
en los tres primeros versículos el salmista nos ha dicho cuales son las profundidades a las que el
hombre puede llegar.

Leamos ahora los versículos 4 al 6, que constituyen la segunda parte de este Salmo y nos hablan
sobre

La enemistad contra el pueblo de Dios


"¿No tienen discernimiento todos los que cometen maldad, que devoran a mi pueblo como si
comieran pan y no invocan al Señor? Ellos temblarán de espanto, porque Dios está con la
generación de los justos. De los planes del pobre se han burlado, pero el Señor es su esperanza".

Hay mucho fingimiento, mucha simulación por parte de muchos poderosos de este mundo que
explotan a sus semejantes. Por un lado parecen tener una mentalidad abierta, comprensiva, pero
por otra parte, muestran un desconocimiento total sobre la situación y necesidades de los seres
humanos menos favorecidos y con pocos recursos. Son como aquel rico del cual se nos cuenta en
Lucas 18:20 y 21, que dejaba caer algunas migajas de su mesa bien provista, para que el pobre
que allí se encontraba pudiera saciar momentáneamente su hambre. No es muy común encontrar
personas adineradas en la actualidad que se preocupen por ayudar a los pobres. Debiéramos
considerar que de todo lo que acumulamos en esta vida tendremos que pagar impuestos hasta el
fin de nuestra vida. Sin embargo, muchos que tienen los más abundantes recursos evaden el pago
de impuestos. Dios conoce verdaderamente la naturaleza humana y en estos versículos
encontramos una descripción de la insensibilidad humana, del egoísmo y de la explotación
despiadada de las personas con menores oportunidades de trabajo y recursos. Aquí encontramos
pues una descripción breve, pero dura de esa situación de injusticia social que se ha manifestado,
de diversas maneras y en diferentes contextos socioeconómicos, pero de forma permanente en
todas las etapas de la historia. Ahora, en el versículo 7, tenemos una nota de triunfo y vemos la
tercera y última parte de este Salmo, titulada

El deseo y la oración por la salvación


"¡Ah, si de Sion viniera la salvación de Israel! Cuando el Señor haga volver a los cautivos de su
pueblo, se gozará Jacob, se alegrará Israel".

Este versículo mira hacia el futuro, como una anticipación a ese glorioso día cuando de Sion
vendrá la salvación de Dios para Israel. En aquel día, se alegrarán los descendientes de Jacob,
todo el pueblo de Israel. Este versículo debe interpretarse de forma literal, natural, sin pretenderle
asignarle otro significado ajeno al contexto histórico y a las referencias históricas que se
encuentran por todo el libro de los Salmos. Es evidente que no se puede decir que Dios no tiene un
propósito futuro para Israel. No se pueden ignorar tampoco lo que ha sido afirmado con claridad
en otros pasajes de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. No se puede
ignorar que el clamor gozoso del corazón del salmista expresaba la esperanza en un futuro en el
cual Dios establecería un reino sobre la tierra.

Llegamos ahora, al
Salmo 15
Este Salmo nos da la descripción de aquellos que van a estar en la presencia del Señor. Y este es
otro Salmo bastante breve, que concluye la sección de Salmos que comenzó con el Salmo 9. Si
usted repasa esos Salmos comprobará que al avanzar en la lectura de los mismos, existe un
indudable desarrollo. Los Salmos 9 y 10 describían al hombre inspirado e impulsado por Satanás,
que se caracterizará por el orgullo, la jactancia y la autosuficiencia. El Salmo 11 trataba el tema de
las pruebas por las que tendrán que pasar los justos, En el Salmo 12 vimos a las personas fieles a
Dios en medio de la impiedad y maldad que predominarán en la Gran Tribulación. El Salmo 13
refleja los aprietos por los que pasará el pueblo de Dios en la Gran Tribulación. El Salmo 14 nos
muestra la depravación del ser humano en los últimos tiempos, que resultará evidente en su
actitud de negar la existencia de Dios, en su conducta de impureza moral y espiritual y en su
actitud de rebelión. Y ahora, el Salmo 15 nos habla de aquellos que entrarán al reino. Nos describe
a los que van a estar en la presencia del Señor. Veamos cómo comienza este Salmo, leamos el
primer versículo:

"Señor, ¿quién habitará en tu Tabernáculo?, ¿quién morará en tu monte santo?"

Hay sólo un monte santo; la Biblia lo llama Sion, y según se nos dice, está situado en la tierra de
Israel. El salmista está hablando de aquellos que entrarán en el reino, el reino que Cristo
establecerá sobre la tierra. Continuemos ahora leyendo los versículos 2 hasta el 4, de este Salmo
15:

"El que anda en integridad y hace justicia; el que habla verdad en su corazón; el que no calumnia
con su lengua ni hace mal a su prójimo ni admite reproche alguno contra su vecino; aquel a
cuyos ojos el indigno es menospreciado, pero honra a los que temen al Señor; el que aun jurando
en perjuicio propio, no por eso cambia"

En el versículo 4 se habla de aquel a cuyos ojos el indigno es menospreciado, o sea que está
hablando de aquel que desprecia al indigno, al perverso, quien Dios reprueba. En nuestra cultura
contemporánea, con frecuencia, se cumple lo opuesto, es decir, que la persona vil es honrada y la
persona recta y fiel a Dios es despreciada.

En el mismo versículo 14, vemos también que la frase, el que aun jurando en perjuicio propio, no
por eso cambia significa que declarará públicamente la verdad y no cambiará su versión para
protegerse a sí mismo, aunque resulte perjudicado por ello.

Leamos ahora el último versículo de este Salmo 15, el versículo 5:

"Quien su dinero no dio a usura ni contra el inocente admitió soborno. El que hace estas cosas,
no resbalará jamás".

En realidad lo que David estaba diciendo aquí era exactamente lo que dijo el apóstol Santiago en
su epístola, capítulo 2, versículo 18: Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis
obras. Juan Calvino lo expresó de esta manera: "La fe sola salva, pero la fe que salva, no está
sola". La gran pregunta formulada al principio del Salmo era: ¿Quién va a estar ante la presencia de
Dios? Y la respuesta es: aquellos que han tenido una fe en Dios que ha producido una vida de
justicia. Hay cristianos que hablan mucho sobre la venida del Señor. Sin embargo no apreciamos
muchos cambios en las vidas de las personas que dicen estar esperando al Señor. Estimado
oyente: si usted realmente cree que Jesús va a venir pronto, o incluso si usted cree que estará
algún día ante la presencia del Señor para dar cuenta de su vida, tendrá que asegurarse de vivir su
vida de tal manera que ésta tenga valor para Dios. Esta será la verdadera prueba que demostrará
si usted le ama y espera el regreso del Señor Jesucristo.

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