III.
ENTRE LA MUERTE Y LA RESURRECCION
Hablando estrictamente, la muerte es la separación de lo material de lo inmaterial (Stg_2:26). En el caso
de toda muerte, usualmente se dispone del cuerpo colocándolo en una tumba. Pero la parte inmaterial
de una persona continúa existiendo por toda la eternidad. La pregunta ante nosotros ahora es: ¿Cuál es
el estado de lo inmaterial entre la muerte física y la resurrección corporal?
A. Para la persona no redimida en los tiempos del Antiguo Testamento
Cuando tal persona moría, su alma, espíritu, o naturaleza inmaterial iba al Seol para esperar la
resurrección del cuerpo al final del Milenio. Pero del cuerpo también se dice que estaba en el Seol,
porque más o menos la mitad de las veces que se usa esta palabra en el Antiguo Testamento se refiere a
la tumba (véase Número 16:30, 33). Otras veces se refiere al lugar de los espíritus de los difuntos, tanto
de los justos (Gén_35:3-7) como de los injustos (Pro_9:18). Este es el lugar de oscuridad donde los
muertos no redimidos están confinados hasta que la muerte (que reclama el cuerpo) y el Hades (el
equivalente griego del Seol que reclama el alma) entreguen sus muertos ante el Gran Trono Blanco
(Apo_20:13).
B. Para la persona no redimida en los tiempos del Nuevo Testamento
El cuerpo va a la tumba y el espíritu va al Hades para esperar la resurrección del cuerpo al final del
Milenio (al igual que las personas no redimidas del Antiguo Testamento) (Luc_16:23). El Hades es lo
opuesto del cielo (Mat_11:23; Luc_10:15), un lugar ardiente donde hay llanto y crujir de dientes
(Mat_13:40-42), un lugar de tormento eterno (Mar_9:43-48), y un lugar en las tinieblas de afuera, donde
no hay ninguna luz (Mat_22:13).
C. Para la persona redimida en los tiempos del Antiguo Testamento
En el caso del santo del Antiguo Testamento, la cuestión debatida es adónde iba su alma (espíritu o
naturaleza inmaterial) en la hora de la muerte. ¿Era llevada inmediatamente a la presencia del Señor, o
iba al compartimiento de los salvados del Seol o Hades, de donde sería llevada al cielo cuando Cristo
descendiera al Hades entre Su muerte y Su resurrección?
Hoyt expresa esta última opinión de esta manera: “Como resultado de la resurrección y ascención de
Cristo, una reorganización se efectuó en el estado intermedio. Hubo un traslado de todos los justos de la
parte superior del Seol o Hades, y sus puertas fueron clausuradas para impedir la entrada de cualquier
alma salva de allí en adelante. Desde entonces el paraíso está arriba donde Cristo está, y los espíritus de
todos los salvos van a estar con Cristo al momento de la muerte física” (Herman A. Hoyt, The End Times
[Chicago: Moody, 1969], p. 45).
Varios pasajes se citan a favor de este punto de vista. En Efe_4:9, Pablo escribió que Cristo descendió a
las partes más bajas de la tierra. Algunos entienden que nuestro Señor descendió al Hades entre Su
muerte y Su resurrección para llevarse al cielo a los que estaban en el “compartimiento de los salvados”
del Hades. Sin embargo, la expresión “de la tierra” puede ser una frase aposicional, con la connotación
de que Cristo descendió (en Su encarnación) a las partes bajas (del universo), a saber la tierra.
También se cita el relato del rico y Lázaro, que supuestamente enseña que ambos hombres fueron al
Hades, el rico al castigo en un compartimiento del Hades, y Lázaro a la bienaventuranza en el otro
compartimiento (llamado el “seno de Abraham” en la narración). Claramente, el relato enseña algunos
hechos importantes tocante a la muerte y el infierno: (a) hay existencia consciente después de la
muerte; (b) el infierno es un lugar de tormento; (c) no hay una segunda oportunidad después de la
muerte; y (d) los muertos no pueden comunicarse con los vivientes. Pero, ¿enseña que hay dos
compartimientos en el Hades? No, ciertamente, porque no se dice que el seno de Abraham estuviera en
el Hades, sino “a lo lejos” del mismo. El seno de Abraham es una frase figurativa para denotar el paraíso,
o la presencia de Dios. Era el paraíso prometido por el Señor al ladrón arrepentido (Luc_23:43), no un
compartimiento bienaventurado del Hades.
Primera de Pedro 3:18 también se liga al supuesto descenso de Cristo al Seol o Hades. Mientras estaba
allí, entre Su muerte y resurrección, El anunció Su victoria sobre el pecado y trasladó a los que estaban
en el compartimiento del paraíso al cielo. Es mucho más probable, sin embargo, que el versículo
signifique que el Cristo preencarnado predicara mediante Noé a aquellos que, por haber rechazado esa
predicación, ahora son espíritus encarcelados.
Según Harry Buis, la teoría de los dos compartimientos fue desarrollada en el período intertestamental.
“El desarrollo principal de la doctrina del castigo eterno en este período viene del hecho de que el Seol
está ahora dividido en dos compartimientos: uno para los buenos, llamado el paraíso; y el otro para los
malos, llamado la gehena” ( The Doctrine of Eternal Punishment [Philadelphia: Presbyterian and
Reformed, 1957], p. 18. Las siguientes páginas dan pruebas de la literatura apocalíptica de aquel
período).
Yo creo que el santo del Antiguo Testamento al morir iba inmediatamente a la presencia del Señor. Al
ladrón arrepentido se le prometió que él estaría en el paraíso el día de su muerte (Luc_23:43), y el paraíso
era la presencia del Señor (2Co_12:4). En la transfiguración de Cristo, Moisés y Elías aparecieron en Su
presencia y hablaban con El.
¿Hemos de entender que esta conversación entre Cristo, Moisés, ¿y Elías tuvo lugar en el
compartimiento superior del Hades donde Moisés y Elías habrían estado hasta después de la muerte de
Cristo? ¿Entenderemos, entonces, que la transfiguración de Cristo se efectuó en el paraíso del Hades?
¿Hemos de entender que Elías fue llevado en su traslado al Seol o
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Hades y no al cielo? Creo que no; más bien, el santo del Antiguo Testamento fue inmediatamente al cielo
para esperar la resurrección de su cuerpo a la segunda venida de Cristo.
IV. UNIVERSALISMO
Declarado simplemente, el universalismo afirma que tarde o temprano todos seremos salvados. La
forma más antigua de universalismo, que se originó en el segundo siglo, enseñaba que la salvación
llegaría después de un período de castigo temporal. El nuevo universalismo de nuestros días declara que
todos los hombres están salvos ahora, aunque todos no estén conscientes de ello. Por lo tanto, la obra
del predicador y del misionero es decirles a las personas que ya son salvas. Aunque Karl Barth negó que
él enseñara la reconciliación universal de todos los hombres, sí enseñó claramente la elección universal
de todos en Cristo. Otros claramente afirman, por ejemplo, que el amor radical de Dios persigue a los
hombres hasta que todos estén salvos.
A. La evidencia bíblica
Versículos a los que apelan los universalistas son Jua_12:32 : “a todos atraeré a mí mismo”; 1Co_15:22 :
“en Cristo todos serán vivificados”; Flp_2:11 : “cada lengua confiese”; y 1Ti_2:4 : “el cual quiere que
todos los hombres sean salvos”. Pero estos versículos no enseñan que todos los hombres finalmente
serán salvos. Jua_12:32 dice que la cruz de Cristo hace posible la salvación tanto de judíos como de
gentiles. Note que el Señor, en el mismo pasaje hizo una advertencia de juicio a los que le rechazan (v.
48). Primera Corintios 15:22 afirma que todos los que están en Cristo serán vivificados, no todo el
mundo. Flp_2:10-11 nos asegura que un día todos reconocerán a Jesús como Señor, pero no
necesariamente como Salvador. Primera Timoteo 2:4 expresa el deseo de Dios de que todos sean salvos,
pero no promete que todos lo serán.
Los universalistas, por conveniencia, pasan por alto otros versículos. Considere por ejemplo algunas de
las propias palabras del Señor: “El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está
sobre él” (Jua_3:36). “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mat_25:46). Por el
hecho de que se usa la misma palabra, es imposible alegar que el castigo eterno no sea tan interminable
como la vida eterna.
Otros pasajes del Nuevo Testamento que enseñan la condenación eterna incluyen: 2Ts_1:8-9 : “sufrirán
pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor”; 1Co_1:18; 1Co_4:3; y Heb_2:3. Toda
persona es salva o perdida, y cualquiera que muera sin recibir a Cristo como Salvador personal será
condenado eternalmente.
B. La evidencia teológica
Algunos universalistas prefieren argumentar teológicamente. Ellos alegan que la naturaleza de Dios es
totalmente amor. ¿Cómo, pues, preguntan ellos, pudiera semejante Dios condenar a alguno en esta vida
o en la venidera? Dios es muy bueno para rechazar a nadie. Sin embargo, el carácter de Dios incluye no
sólo amor y bondad sino también justicia, santidad, e ira. Los universalistas sacrifican la justicia de Dios
ante Su amor, lo cual resulta en un dios diferente del Dios de la Biblia.
Otros alegan que un Dios justo no daría castigo infinito por el pecado finito. Pero esto pasa por alto ese
principio importante de que el crimen depende del objeto contra quien haya sido cometido (un Dios
infinito) al igual que del sujeto que lo comete (el hombre finito). Golpear a un poste no es un acto tan
culpable como lo es pegarle a un ser humano. Todo pecado es en definitiva contra un Dios infinito y
merece castigo infinito.
ESTADO INTERMEDIO
Esta expresión no se encuentra en la Biblia, pero tradicionalmente se refiere a la condición de la
humanidad entre la muerte y la resurrección.* Para los incrédulos, es un estado de angustia y tormento
en el Hades (Luc_16:23-25, Luc_16:28; 2Pe_2:9) mientras esperan la resurrección y el juicio final
(Jua_5:28-29). Puesto que el juicio divino se basa sobre una evaluación solamente de la vida de uno en la
tierra (Rom_2:6; 2Co_5:10; 1Pe_1:17), el estado intermedio no ofrece una segunda oportunidad para
arrepentirse y aceptar el evangelio. Para el creyente, es un período durante el cual su alma incorpórea,
en comunión consciente con Cristo, espera recibir su cuerpo resucitado. Alternativamente, si los
creyentes reciben sus cuerpos espirituales al morir, no hay laguna de incorporeidad entre la muerte y el
segundo advenimiento, y el estado intermedio denota en forma más general el intervalo entre la muerte y
la consumación de todas las cosas. En cualquier caso, el estado es tan provisional como imperfecto
(Apo_6:9-11). El enfoque del NT no está sobre el estado penúltimo, provisional, del creyente sino sobre
su destino final, es decir, el estado resucitado de inmortalidad.*
El sueño del alma
Aunque los creyentes que han fallecido ya no estén activos ni conscientes del mundo terrenal
contemporáneo de tiempo y espacio (cf. Isa_63:16), están plenamente conscientes de su nuevo
ambiente, porque no solamente están “descansando” de sus labores en un estado de satisfacción
gozosa (Heb_4:10; Apo_14:13) y seguros en las manos de Dios (Luc_23:46; cf. Hch_7:59), sino que
están (literalmente) “en la presencia de Cristo” (ver Flp_1:23; cf. 2Co_5:8), “viven para la gloria de Dios”
(ver Luc_20:38) y viven “en espíritu según Dios” (1Pe_4:6).
A través de la historia de la iglesia algunos cristianos han sostenido que entre la muerte y la
resurrección el espíritu incorpóreo del cristiano, o su “hombre interior”, queda en un estado de sueño en
la presencia de Cristo (psicopaniquismo, la doctrina del “sueño del alma”;
Existen varias objeciones a este concepto:
1. El verbo koimasthai, usado por Pablo nueve veces y siempre refiriéndose a la muerte de los cristianos,
generalmente significa “dormirse”. Sólo cuando se refiere al sueño físico el verbo tiene que significar
“estar dormido”. Los cristianos que mueren “se duermen”, en que dejan de tener una relación activa con
el mundo actual. Si este eufemismo común para el acto de morir tiene más implicaciones, significa que
hay seguridad de un “despertar” en la resurrección, no que el estado intermedio sea de inconsciencia o
de animación suspendida.
2. Inmediatamente después de la muerte el cristiano está “con” el Señor (meta, Luc_23:43; pros,
2Co_5:8; syn, Flp_1:23), que se refiere a comunión interpersonal activa, no una yuxtaposición espacial
impasible.
3. Pablo prefiere (2Co_5:8) o desea (Flp_1:23) partir y estar en la presencia de Cristo. Difícilmente
hubiera considerado un descanso inconsciente como “mucho mejor” que la comunión consciente con
Cristo en la tierra.
4. Luc_16:19-31 sugiere que en el estado intermedio hay (cuando menos) una conciencia de
circunstancia (vv. Luc_16:23-24), el recuerdo del pasado (vv. Luc_16:27-28) y un pensamiento racional (v.
Luc_16:30; cf. Apo_6:9-11).
La doctrina del purgatorio,* defendida por las iglesias Católica Romana y Ortodoxa Griega, afirma que
durante el período entre la muerte y la resurrección las almas de los creyentes que murieron en un
estado de gracia eclesiástica, pero sin perfección cristiana, experimentan sufrimiento penal y purificador
de grado y duración variable para expiar los pecados veniales y prepararlos para el cielo. Pretendiendo
basarse en pasajes neotestamentarios tales como Luc_12:59; 1Co_3:15; 1Co_5:5 y Jud_1:23, este
concepto pasa por alto la transición inminente del creyente al morir de su residencia en el cuerpo a su
residencia con el Señor (Luc_23:43; 2Co_5:6-8; Flp_1:23) y la bienaventuranza del estado del creyente
muerto (Apo_14:13), minimizando la suficiencia del sacrificio único de Cristo para expiar todos los
pecados totalmente y para siempre (Heb_1:3; Heb_9:26; Heb_10:12).