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Aplicación del Código Fiscal en Buenos Aires

El documento analiza el ámbito de aplicación del Código Fiscal en la Provincia de Buenos Aires, destacando la importancia de las normas supletorias y el papel de la Agencia de Recaudación. Se discuten las implicaciones de las reformas fiscales y la necesidad de equilibrar la recaudación con la protección de los derechos de los contribuyentes. Además, se enfatiza la relevancia del procedimiento administrativo tributario como un medio para salvaguardar el derecho de defensa en un contexto de creciente presión fiscal.

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Aplicación del Código Fiscal en Buenos Aires

El documento analiza el ámbito de aplicación del Código Fiscal en la Provincia de Buenos Aires, destacando la importancia de las normas supletorias y el papel de la Agencia de Recaudación. Se discuten las implicaciones de las reformas fiscales y la necesidad de equilibrar la recaudación con la protección de los derechos de los contribuyentes. Además, se enfatiza la relevancia del procedimiento administrativo tributario como un medio para salvaguardar el derecho de defensa en un contexto de creciente presión fiscal.

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Título: Capítulo I. Ámbito de aplicación del Código Fiscal. El régimen normativo supletorio
Autor: Botassi, Carlos
Publicado en: EBOOK-TR 2021 (Oroz), 3
Cita: TR LALEY AR/DOC/2540/2021

Sumario: I. Introducción.— II. Organismos relacionados con la aplicación del Código Fiscal (CF, art. 1º).
El caso especial de las municipalidades.— III. Normas de aplicación supletoria (CF, art. 4º) .— IV. Ley de
Procedimiento Administrativo.— V. Códigos procesales administrativo y civil y comercial.— VI. Código
Procesal Penal.— VII. Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de Apelación y su reglamentación.— VIII. Las
lagunas del Código Fiscal.
(*)
I. Introducción
El libro primero, parte general del Código Fiscal (títs. I y II) contiene dos artículos referidos a su ámbito de
aplicación y al régimen normativo supletorio que, para mayor claridad en la exposición, conviene transcribir:
Art. 1º: "Este Código regirá respecto de la determinación, fiscalización, percepción de todos los tributos y la
aplicación de sanciones que se impongan en la Provincia de Buenos Aires, por glos organismos de la
administración central y organismos descentralizados de acuerdo con las leyes y normas complementarias".
Art. 4º: "Serán de aplicación supletoria para los casos no previstos en este Código las disposiciones de la
Ley de Procedimiento Administrativo, los Códigos de Procedimientos de la Provincia en lo Contencioso
Administrativo, en lo Civil y Comercial, en lo Penal y la Ley del Tribunal Fiscal de Apelación".
El CF posee normas rituales de alta trascendencia. Pueden destacarse en este sentido los arts. 3º (cómputo de
los plazos), 68 a 91 (instrucción de sumarios por presuntas infracciones de distinta naturaleza), 112 a 114
(procedimiento de determinación de oficio) y 115 a 130, 142 (recursos). En algunos casos, la solución aportada
coincide con la establecida en la normativa general de procedimiento administrativo (dec.-ley 7647/1970) y en
otros se registran diferencias. También existen disposiciones que tienen su propia impronta —como es el caso
del sistema recursivo— y numerosos aspectos del trámite que, por carecer de regulación específica, remiten, a
través de los artículos recién transcriptos, a las reglas de la LPABA, de los códigos del proceso judicial y de la
LTFA.
El estudio comparativo entre el régimen procedimental general y el especial diseñado por el CF permite
descubrir algunas circunstancias paradojales. Así, por ejemplo, en este cuerpo normativo, debido a las sucesivas
y urgentes reformas tendientes a incrementar la recaudación, coexisten disposiciones claramente
inconstitucionales por su avance sobre el derecho de defensa, como aquellas que asignan potestades judiciales a
los funcionarios administrativos, y otras que, por el contrario, potencian aquella garantía, como el efecto
suspensivo automático de los recursos y la obligación de consignar en el instrumento de notificación la
existencia del derecho a interponerlos.
De todas maneras, es nuestra opinión que, frente a la proliferación de normas de todo rango que han
provocado el avance desmedido del fisco sobre el recto ejercicio del derecho de defensa y, por añadidura, sobre
el derecho de propiedad, una labor hermenéutica cuidadosa de la vigencia del Estado de derecho debe
encaminarse a restituir el equilibrio perdido. Algunos claros excesos diseñados por el Poder Ejecutivo, como las
liquidaciones exprés, el embargo administrativo (1) y el débito automático de anticipos impositivos en cuentas
corrientes y cajas de ahorro (sistema Arbanet) (2), fueron disciplinadamente votados por los legisladores y
convalidados por algunos jueces, todos merecedores destinatarios de la acertada y severa crítica de Bielsa (3).
En un escenario contaminado por la necesidad recaudatoria que en no pocas ocasiones muta en voracidad
fiscal, luce como una luz en el tormentoso horizonte el enfoque del procedimiento administrativo tributario
como un primer momento de defensa de los derechos del contribuyente. Y lo hace con apoyo en el contundente
texto del primer párrafo del art. 15 de la Constitución provincial reformada en 1994: "La Provincia asegura la
tutela judicial continua y efectiva, el acceso irrestricto a la justicia, la gratuidad de los trámites y la asistencia

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letrada a quienes carezcan de recursos suficientes y la inviolabilidad de la defensa de la persona y de los


derechos en todo procedimiento administrativo y judicial". Conviene resaltarlo; la inviolabilidad de la defensa y
de los derechos rige "en todo procedimiento administrativo", también en el procedimiento tributario.
Como era de esperar, quienes se muestran preocupados por el avance incontenible del abuso de poder y el
desprecio por los derechos individuales asumen el riesgo cierto de ser acusados —como mínimo— de
defensores de evasores antisociales, o —como máximo— de cómplices de delincuentes impositivos. Se trata,
claro está, de pagar el costo que insume toda lucha por la vigencia del derecho, y de enfrentarse al falso dilema,
maniqueo por fuerza, de aceptar la autoridad omnímoda del fisco impulsado a recaudar mucho y rápido
(objetivo útil, sin duda alguna), o de propiciar el ejercicio amplio de la defensa, manto de constitucionalidad
bajo el cual lamentablemente puede cobijarse el moroso crónico (efecto negativo pero inevitable para preservar
la vigencia de la legalidad). Esta última consecuencia no deseada no puede ser argumento para que el Estado —
generador de la ley y administrador de la Justicia— viole el sistema republicano y actúe dictatorialmente. Sería
como privar al enfermo de tomar medicamentos para evitar sus efectos secundarios. O, en términos más
drásticos, engullirse al caníbal. La evasión debe ser combatida con todo el rigor de la ley, pero la ley debe ser
constitucional y la Constitución impone a legisladores, administradores y jueces evitar que la libertad, la vida y
los bienes de los individuos queden a merced del capricho personal de quienes transitoriamente ocupan los
despachos oficiales.
En definitiva, tanto el Estado nacional como el provincial, junto a sus muchos deberes que insumen gastos,
tienen un objetivo no menos principal ni menos trascendente que prestar los servicios públicos: "afianzar la
justicia", como rezan los respectivos preámbulos de sus Constituciones. Por otra parte, el estado de necesidad
fiscal no reconoce como única solución ensanchar la puerta del ingreso tributario, sino que admite en igual
forma el achique del portón de salida, limitando gastos suntuarios y evitando las pésimas políticas económicas
que cíclicamente llevan a mal vender para luego mal comprar las empresas estatales. Y ni que hablar del
deseable cierre de las ventanas de la corrupción por las que se fugan sumas fabulosas que deberían destinarse a
salud, educación, seguridad y otras labores esenciales que ayuden a consagrar el "mejor gobierno" posible (4).
Ni los actos ilícitos ni las malas políticas económicas que, declaración de emergencia eterna mediante,
hicieron que el Estado llegara al extremo de apropiarse temporalmente de los ahorros de los argentinos
reintegrando importes devaluados, tienen consecuencias para quienes los deciden e implementan. La brecha de
salida de dinero del común nunca se estrecha. La única solución política intentada para lograr el ansiado e
inasible equilibrio fiscal es aumentar la presión tributaria y, por añadidura, dotar a los recaudadores de
superpoderes para hacerla efectiva urgentemente y sin molestos obstáculos constitucionales.
II. Organismos relacionados con la aplicación del Código Fiscal (CF, art. 1º). El caso especial de las
municipalidades
Como hemos visto, el art. 1º del CF regula la actividad recaudatoria de los organismos de la Administración
centralizada y descentralizada de la provincia de Buenos Aires.
El art. 8º del CF señala que su autoridad de aplicación, en carácter de órgano máximo del sistema, es la
Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA) (5), a la cual se suma cualquier otro
organismo existente o que se cree en el futuro, centralizado o descentralizado, que posea la facultad —asignada
"por ley"— de recaudar gravámenes y aplicar sanciones en sus respectivas áreas.
Entendemos que la palabra "ley" del art. 8º está empleada en sentido estricto, aludiendo a la ley formal del
Congreso, y no incluye las mal llamadas "leyes materiales", es decir, decretos, resoluciones y ordenanzas, que
no son otra cosa que actos administrativos de alcance general. La norma en cuestión regula materia impositiva y
la posibilidad de aplicar sanciones a los contribuyentes, asuntos de extrema gravedad que no pueden asignarse ni
distribuirse entre reparticiones administrativas mediante decisiones de la propia autoridad de aplicación. En este
sentido, los actos de delegación de competencias deben observarse con criterio restrictivo.
Una mención especial merece al caso de las municipalidades, en las cuales las autoridades provinciales
pueden delegar facultades de control del cumplimiento de los deberes formales de los contribuyentes y terceros

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responsables, al igual que la posibilidad de requerir todo tipo de información vinculada con hechos imponibles.
El art. 10 del CF asigna al Poder Ejecutivo, por intermedio del Ministerio de Economía, la facultad de
acordar con las municipalidades bonaerenses el alcance y modalidad de la delegación de responsabilidades y
funciones. La modificación introducida por la ley 14.880 (BO del 02/01/2027) dispuso que la facultad de
delegación le corresponda en forma "concurrente" a ARBA. Esta es la solución que ya tenía consagrada con
anterioridad el art. 4º de la ley 13.766.
Cabe aclarar que, cuando el trámite tributario se desarrolle ante una municipalidad, en forma supletoria del
CF, de manera prioritaria superando los códigos del proceso judicial y a la LTFA, rige la ordenanza general de
procedimiento administrativo 267/80 o la ordenanza local que la haya sustituido una vez retornada la
normalidad institucional en el año 1983.
III. Normas de aplicación supletoria (CF, art. 4º)
El art. 4º alude sucesivamente a la LPABA, a los códigos procesales y a la LTFA. El orden de enunciación
no es aleatorio, ya que, si la cuestión a resolver se presenta en el terreno de lo estrictamente ritual o
procedimental, la laguna normativa debe cubrirse prioritariamente con el dec.-ley 7647/1970.
Como es obvio, las disposiciones del CF están dirigidas a facilitar, en un marco de juridicidad, la tarea
recaudatoria. En no pocas ocasiones, esa finalidad orienta el sentido otorgado por el fisco a principios
considerados clásicos dentro del procedimiento administrativo general. Así, por ejemplo, en materia de
informalismo y preeminencia de la verdad material (con excepción del nacimiento mismo de la obligación fiscal
donde impera estrictamente el principio de legalidad), el art. 7º dispone que, "para determinar la verdadera
naturaleza de los hechos imponibles, se atenderá a los hechos, actos o situaciones efectivamente realizados, con
prescindencia de las formas o de los actos jurídicos de Derecho Privado en que se exterioricen (...) Cuando las
formas jurídicas sean manifiestamente inapropiadas a la realidad de los hechos gravados y ello se traduzca en
una disminución de la cuantía de las obligaciones, la Ley Tributaria se aplicará prescindiendo de tales formas".
Si bien la parte final del transcripto art. 7º tiene por evidente objetivo evitar una merma en la recaudación,
ello no significa que por aplicación supletoria de las reglas de la LPABA la verdad material no se imponga a la
prueba aparente en casos en que, debido a ello, prospere la postura del contribuyente. De igual manera, el
informalismo servirá para dispensar al interesado las formas no esenciales del trámite cuando de su exigencia
estricta se derivara el decaimiento de derechos o el agravamiento de su situación fiscal.
En sintonía con el art. 7º del CF, el art. 15 de la LTFA establece el impulso de oficio del trámite y asigna al
órgano interviniente "amplias facultades para establecer la verdad de los hechos controvertidos y resolver el
caso sin perjuicio de lo alegado por las partes".
IV. Ley de Procedimiento Administrativo
El procedimiento tributario constituye una serie ordenada de trámites tendientes a determinar la existencia y
cuantía de los tributos, la identidad del obligado a su pago y los medios de hacerlo efectivo. Se trata, claramente,
de una especie dentro del género "procedimiento administrativo" o, si se prefiere, de un tipo de procedimiento
especial. En este sentido, resulta comprendido en los términos del art. 1º del dec.-ley 7647/1970, en cuanto
expresa que dicha normativa "será de aplicación supletoria en las tramitaciones administrativas con regímenes
especiales" (6).
De esta forma, conforme lo establecido en los arts. 4º del CF y 1º de la LPABA, toda cuestión procedimental
tributaria que no encuentre expresa solución en el código de la materia deberá ser atendida con base en esta
última, para recién en caso de silencio de esta acudir a los códigos procesales diseñados para un sistema diverso,
caracterizado por la presencia de una autoridad imparcial perteneciente al Poder Judicial.
Además del fundamento anclado en la naturaleza misma del trámite, existe una razón vinculada con el
mayor y mejor ejercicio del derecho de defensa en sede administrativa, que hace inconveniente aplicar sin
cortapisas las imposiciones rituales pensadas para un escenario donde el juez conduce el debate y decide sin
interés de parte. Frente a un Estado siempre obligado a recaudar contra viento y marea para paliar el déficit

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crónico que lo afecta, el procedimiento tributario, a la par de favorecer la recaudación, debe nutrirse de criterios
garantistas que preserven al contribuyente de los abusos que origina la cada vez más intensa voracidad fiscal,
conforme la manda del art. 15 de la Constitución provincial.
A continuación, pasaremos rápida revista a algunas disposiciones trascendentes de la LPABA, que resultan
aplicables por supletoriedad al trámite tributario.
IV.1. Interesados, representantes y terceros
Dentro del cap. V de la LPABA (arts. 10 a 23) se destacan, por su trascendencia desde el mirador del
ejercicio del derecho de defensa, la amplitud en la posibilidad de vista del expediente (art. 11) y la acreditación
de la personería por medios sencillos, de una vez y para siempre, por parte de quienes actúen en representación
de terceros (arts. 13, 14 y 15).
Por aplicación de las referidas reglas sobre personería procedimental, el Superior Tribunal provincial
dispuso que la representación originariamente acreditada ante la Dirección de Rentas no requería ratificación
ante el Tribunal Fiscal de Apelación, debido a que "las normas de procedimiento administrativo aplicables en la
especie (art. 13 del dec.-ley 7647/1970 por remisión del art. 4º del Código Fiscal) contemplan el cumplimiento
de dicho requisito con el primer escrito" (7).
IV.2. Vista del expediente
El art. 11 de la LPABA indica que "la parte interesada, su apoderado o letrado patrocinante, tendrán acceso
al expediente durante todo su trámite, pudiendo a su cargo, copiar o fotocopiar todas sus partes. El pedido de
vista podrá hacerse verbalmente y se concederá sin necesidad de resolución expresa al efecto, en la oficina en
que se encuentre el expediente, aunque no sea la mesa de entradas o la receptoría". Ello no será pertinente
cuando las actuaciones tengan carácter reservado o se encuentren en estado de resolver, debido a que en esta
última circunstancia no resulta procedente peticionar según su art. 57, con lo cual la toma de conocimiento de lo
obrado con anticipación a la resolución final carecería de sentido (8).
Sobre esta cuestión, es importante destacar que la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos
Aires, efectuando un cambio sustancial en su posición tradicional, reconoció el efecto suspensivo de los plazos
para recurrir, al mero pedido de vista (9).
En idéntica sintonía, el art. 18 de la LTFA establece que "las partes, sus representantes y los letrados
intervinientes o autorizados por aquellas, podrán tomar conocimiento de las actuaciones en cualquier estado de
su tramitación, salvo cuando estuvieren a resolución definitiva".
IV.3. Constitución y denuncia de domicilios
La materia aparece reglada en el cap. VI (arts. 24 a 28) de la LPABA, y sus disposiciones resultan
plenamente aplicables al procedimiento tributario, aunque corresponde considerar la situación peculiar que
acontece en el confronte entre el domicilio fiscal y el domicilio constituido.
Al registrarse como contribuyentes respecto de determinados impuestos, conforme lo ordena el art. 32 del
CF, los particulares deben denunciar su domicilio real o legal, que se considera "domicilio fiscal" y que opera
como domicilio constituido, haciendo que en este se tengan por válidas las notificaciones que efectúe la
autoridad de aplicación. Sin embargo, cuando se interpone un recurso de apelación, debe constituirse un
domicilio a los fines procedimentales (art. 120 del CF), que viene a sustituir el domicilio fiscal. En este
supuesto, el domicilio fiscal (que, como dijimos, no es otro que el domicilio real del contribuyente) cesa de
funcionar como legitimante de cualquier notificación allí recibida, aunque el destinatario no resida
efectivamente en el lugar. De manera que, si el recurrente constituye domicilio, cualquier incidencia posterior
(intimaciones a acreditar personería o a fundar más extensamente la impugnación, resolución respecto del
recurso, etc.) no le debe ser notificada, bajo pena de nulidad (10), en el domicilio fiscal, sino en aquel.
Consideramos que la consecuencia descripta en materia de recurso de apelación debe hacerse extensiva a
todo domicilio fijado especialmente en cualquier tipo de trámite y que haga caer la presunción de habitación
permanente en el domicilio real devenido en domicilio fiscal. Es evidente que, si el interesado fija otro sitio
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específico para recibir notificaciones (que puede ser, por caso, la oficina de su apoderado o letrado
patrocinante), no es posible mantener la ficción de considerar domicilio especial o fiscal su domicilio real.
Finalmente, cabe resaltar que los arts. 26 y 27 de la LPABA establecen reglas muy trascendentes, de plena
aplicación a nuestra materia: "Si el domicilio no se constituyera conforme a lo dispuesto en el artículo anterior, o
si el que se constituyera no existiera o desapareciera el local o edificio elegido o la numeración del mismo, se
intimará al interesado en su domicilio real para que constituya nuevo domicilio, bajo apercibimiento de
continuar el trámite sin su intervención o disponer su archivo según corresponda". "El domicilio constituido
producirá todos sus efectos, sin necesidad de resolución y se reputará subsistente mientras no se designe otro".
IV.4. Plazos
Salvo disposición contraria de la norma directamente aplicable al asunto, el art. 3º del CF prescribe que, para
determinar el transcurso de los plazos del procedimiento tributario, se computan exclusivamente los días hábiles
administrativos.
Dicha regla general reconoce excepciones. Existen casos en los cuales los plazos corren durante los días
inhábiles. Así, por ejemplo, los supuestos contemplados en los arts. 59 y 65, que regulan las consecuencias de la
mora del contribuyente y del atraso en inscribirse en los respectivos registros.
Por aplicación supletoria de la LPABA, que trata la cuestión en su cap. XI (arts. 68 a 80), todos los plazos
comienzan a correr desde el día siguiente a la notificación formal del acto de procedimiento, y su vencimiento
no provoca la pérdida del derecho dejado de usar, excepto en materia de recursos. Asimismo, en caso de
impugnaciones de actos administrativos interpuestos por correo con copia certificada o mediante carta
documento, la fecha de ingreso a considerar como de efectivo ingreso en la repartición fiscal es la de
presentación en la oficina postal.
Resulta trascendente señalar que juega a favor del contribuyente el plazo de gracia de las cuatro primeras
horas del día siguiente al vencimiento, previsto en el art. 69 de la LPABA, conforme la reforma introducida por
la ley 13.708 (BO 07/08/2007) (11).
El beneficio del lapso adicional de gracia no solo puede invocarse en materia de interposición de recursos,
sino también en todos aquellos supuestos donde la falta de realización de una conducta determinada antes de un
día concreto pueda ocasionar perjuicios o agravios al interesado. Así, por ejemplo, deberá tenerse en cuenta
cuando se determinen los días de mora, a los efectos de aplicar los recargos previstos en el art. 59, CF.
IV.5. Notificaciones
Sin perjuicio de la regulación en materia de notificaciones incluidas en el art. 162 del CF (libro I, título XV,
"Disposiciones transitorias y varias"), en caso de ausencia de una solución al respecto, corresponde aplicar
supletoriamente los arts. 62 a 67 de la LPABA. Cabe destacar, sin embargo, que existen en el CF disposiciones
que atañen a algunos supuestos puntuales. Así, por ejemplo, el art. 70 (en coincidencia con el art. 62 de la
LPABA) establece que las notificaciones de actos administrativos que impongan sanciones o que declaren la
inexistencia de infracción deben contener el texto íntegro de la disposición.
La parte final del primer párrafo de dicha norma establece que el instrumento de notificación debe
comunicar al interesado "el derecho de interponer recursos". Se trata de una medida plausible, obviamente
orientada a facilitar el ejercicio del derecho de defensa, que posee antecedentes en el régimen procedimental
nacional (art. 40 del dec. 1759/1972), lamentablemente ausente en el dec.-ley 7647/1970. Entendemos que, más
allá de lo escueto del texto legal, debe hacerse saber al destinatario de la notificación qué tipo de recursos puede
deducir, el plazo con que cuenta para hacerlo y, en su caso, si el acto notificado agota la vía administrativa (12).
IV.6. Prueba
En materia de determinación del monto del tributo debido, sea sobre base cierta o sobre base presunta, el
obligado tiene la oportunidad de probar los numerosísimos aspectos fácticos que rodean la cuestión. Desde la
eventualidad de tratarse de un sujeto no obligado hasta la existencia y extensión del hecho imponible (13).
Idéntico derecho-compromiso se presenta en el sumario investigativo tendiente a comprobar una infracción
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fiscal (14).
Los arts. 118, 124 y 126 del CF regulan el ofrecimiento, la admisibilidad y el plazo de producción de prueba
al interponerse los recursos de reconsideración y de apelación ante el Tribunal Fiscal. Allí se dispone que con el
recurso deberá acompañarse la prueba documental, y que deberán ofrecerse todas las demás de las que intente
valerse el recurrente. Nada se dice sobre los medios de prueba aceptados ni sobre la manera concreta de llevar a
la práctica la obtención de informes o declaraciones testimoniales. Tampoco se especifica si procede la
presentación de alegatos.
Con relación a los medios de prueba admisibles, resulta de aplicación lo prevenido en la primera parte del
art. 55 de la LPABA: "Los hechos relevantes para la decisión de un procedimiento podrán acreditarse por
cualquier medio de prueba".
En lo que respecta a la manera puntual de hacer efectiva la prueba que no sea documental, ante la ausencia
de toda disposición, tanto en el CF como en el dec.-ley 7647/1970, cabe acudir al Cód. Proc. Civ. y Com. Así, en
materia de obtención de informes y declaración de testigos, los recaudos del oficio a diligenciar y las
particularidades de la audiencia serán aquellos descritos en sus arts. 394, 396, 398, 427, 429 y 431. Si aun así
surgieran cuestiones no contempladas en la normativa procesal civil y comercial, cabe acudir a las disposiciones
del Reglamento de Procedimiento del Tribunal Fiscal de Apelación, aprobado por acuerdo extraordinario 203
del año 2000 (arts. 14 y ss.).
Respecto de la posibilidad de alegar, frente al silencio del CF y a la autorización expresa del art. 56 de la
LPABA, entendemos que, si el interesado lo solicita, la autoridad de aplicación no puede negarle el derecho de
presentar alegato de bien probado.
IV.7. Dictamen legal
Por las razones recién expuestas, aunque el CF nada diga, resulta imprescindible que, antes de resolver, la
autoridad de aplicación reciba el dictamen (15) de la Asesoría General de Gobierno, por aplicación de lo
prevenido en el art. 57 de la LPABA (16).
El dictamen jurídico forma parte del procedimiento que precede al dictado del acto administrativo (art. 103,
LPABA) y, por lo tanto, constituye un requisito insoslayable de su validez (17). Conforme lo tiene decidido la
SCBA, la omisión del dictamen legal previo constituye un vicio grave, "ya que compromete la garantía de
defensa", al olvidar que cabe reconocer al interesado "el derecho a una decisión adoptada con el debido cuidado
hacia los recaudos técnicos que aseguren una suficiente fundamentación de lo que se decide" (18).
Sin embargo, el TFA viene señalando que aquel solo está impuesto en materia recursiva —ver arts. 118 y
142, CF—, no así para otros estadios del procedimiento, como la etapa previa de determinación de las
obligaciones tributarias (19).
IV.8. Recursos
El CF regula expresamente distintos tipos de recursos administrativos en función de la naturaleza de las
cuestiones resueltas en el acto impugnado:
1º. Reconsideración ante la autoridad de aplicación (arts. 70, 75 in fine, 89 bis y 115, inc. a), cuestionando
cualquier decisión relacionada con la existencia, cálculo del monto, accesorios y condiciones de pago por parte
de contribuyentes y recaudadores de una obligación tributaria o la aplicación de multas.
2º. Apelación ante el Tribunal Fiscal de Apelación (arts. 70, 75, 89 bis y 115, inc. b), en iguales
circunstancias.
3º. Apelación ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional en turno, cuando se
impugne la legalidad o razonabilidad de una sanción (arts. 75 y 88).
4º. Reconsideración y apelación (20), ante el director ejecutivo de la ARBA (art. 142), de carácter residual,
destinado a aquellos supuestos que no tengan previsto un recurso especial.
En el recurso de apelación ante el Tribunal Fiscal es requerido el patrocinio de abogado o contador (art. 120,

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CF) (21). El Reglamento de Procedimiento aprobado por acuerdo extraordinario 203 del año 2000, sobre el que
volveremos en la parte final del presente estudio, establece que los recursos se presentarán en la mesa de
entradas de la autoridad de aplicación que dictó la resolución impugnada, o se remitirán por carta documento o
por carta certificada con aviso de retorno y constancia fehaciente de su contenido (art. 9º). En este último caso,
como antes dijimos, resulta de aplicación supletoria el art. 70 de la LPABA: "En los escritos enviados por carta
el plazo se contará a partir de la fecha de emisión que conste en el sello fechador del correo...". Solución que
también comprende el resto de los recursos que se interponen ante otras autoridades administrativas.
En cuanto a los recursos contra la sanción de clausura o el decomiso, ante la Justicia criminal y correccional,
el patrocinio debe proporcionarlo exclusivamente un abogado (arts. 75 y 88, CF). La ausencia de toda referencia
en materia de recurso de reconsideración o de la mal llamada apelación ante el director de la ARBA queda
resuelta con la remisión al régimen de la LPABA, en cuyos supuestos el patrocinio letrado resulta optativo (22).
La fundamentación del recurso al momento de interponerse está expresamente establecida en materia de
apelación ante la Justicia criminal y correccional (arts. 75 y 88, CF), también respecto del recurso de apelación
ante el Tribunal Fiscal (art. 120, CF) y de los recursos de reconsideración y apelación ante el director ejecutivo
de la ARBA (art. 142, CF), aunque nada se expresa con relación al otro recurso de reconsideración (arts. 70, 75,
89 bis y 115, inc. a). Entendemos que igualmente debe articularse fundado, ya que el art. 118 del CF, que regula
su trámite, no prevé oportunidad posterior para presentar una memoria o expresión de agravios. De todos
modos, a mayor abundamiento, y conforme la temática abordada en el presente comentario, la argumentación
recursiva al momento de deducir el recurso viene impuesta por la aplicación supletoria del art. 89 de la LPABA.
Por otro lado, si bien no se trata técnicamente de un recurso, sino de un nuevo examen de una situación
consolidada, también procede en el procedimiento tributario la revisión de las decisiones definitivas firmes,
regulada en el art. 118 de la LPABA.
Por lo demás, resulta aplicable a nuestra materia la prohibición de recurrir medidas preparatorias, como
informes, dictámenes y vistas, pero sí asiste el derecho de recurrir los actos de alcance general (23) (arts. 87 y 95
de la LPABA).
IV.9. Actos administrativos tributarios
Si bien lo atinente a los elementos y caracteres de los actos administrativos no constituye una cuestión
procedimental, excepto en cuanto a las formalidades de su dictado, existe uniformidad en el derecho comparado
interno en el sentido de haber regulado la materia en las normas generales de procedimiento. El cap. XIV (arts.
103 a 126) de la LPABA abarca un tema que resulta ajeno a lo ritual, para catalogarse como de fondo o
sustancial: lo atinente a los actos administrativos de alcance particular y general. La reglamentación allí
contenida respecto de los requisitos esenciales o elementos de los actos administrativos, lo atinente a sus
caracteres, invalidez, ejecución y revocación, resulta plenamente aplicable a las decisiones adoptadas por las
autoridades tributarias (24).
Una cuestión que motivó un arduo debate doctrinario entre los administrativistas fue la relativa a la
condición o no de instrumento público del documento que contiene la decisión administrativa (25). En materia
tributaria, la disputa se reprodujo respecto de la naturaleza de las actas de constatación de infracciones o
irregularidades por parte del contribuyente. Consideramos que el documento que contiene la decisión
administrativa no constituye instrumento público por no tratarse de ninguno de los supuestos enunciados en el
art. 979 del Cód. Civil.
La cuestión reviste trascendencia, ya que, si se tratara de instrumentos públicos, su contenido solamente
podría neutralizarse mediante la redargución judicial de falsedad (conf. art. 296, inc. a del Cód. Civ. y Com. de
la Nación). En caso contrario, cualquier medio de prueba ensayado en sede administrativa o judicial será útil
para contradecir lo afirmado oficialmente.
Con cita de precedentes de la Corte Nacional y del Tribunal Fiscal de la Nación, la Sala III de la Cámara
Federal de La Plata resolvió que las actas confeccionadas por la Administración Federal de Ingresos Públicos
(AFIP) no deben ser consideradas instrumentos públicos, pudiéndose desvirtuar su contenido mediante
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cualquier medio de prueba (26). En cambio, la solución contraria ha sido recientemente receptada por la
Suprema Corte provincial, para los formularios de notificación (27).
V. Códigos procesales administrativo y civil y comercial
Si, por ausencia de norma expresa en el CF y en la LPBA, fuera necesario aplicar las disposiciones del
proceso judicial administrativo, civil o penal, estas deberán interpretarse sin perder de vista que la tramitación
en sede administrativa difiere del rito procesal-judicial. Consideraciones de larga data que proveen reglas
concretas a la ley procedimental administrativa, como los antes recordados principios de "informalismo" y de
"preeminencia de la verdad material", están ausentes (o al menos no se presentan con igual intensidad) en los
códigos procesales diseñados para el desarrollo de una contienda en muchos aspectos de rito solemne, que deja
la prueba a cargo de las partes (proceso civil y contencioso administrativo) o que determina a priori su peso
específico, acotando las posibilidades decisorias del juez (proceso penal).
Como antes vimos, el transcripto art. 4º del CF consagra, para el caso de que la cuestión no aparezca resuelta
en las disposiciones de la LPABA, la aplicación supletoria de los códigos de procedimientos en lo contencioso
administrativo, en lo civil y comercial y en lo penal.
Tratándose la función recaudadora del fisco de una labor administrativa, resulta razonable afirmar que, no
hallándose disposición alguna en la LPABA, cabe acudir al CPA. Las situaciones que pueden presentarse son
infinitas y cualquier listado que se realice pecará de arbitrario e incompleto.
Una norma que, por su trascendencia, merece ser destacada es la atinente a la ampliación del plazo para
recurrir en razón de la distancia.
El cap. VIII del Cód. Proc. Civ. y Com., rotulado "El tiempo de los actos procesales", contiene una sección
2ª dedicada a "Plazos", que resulta aplicable al procedimiento tributario. Entre otras reglas, interesa la
ampliación del plazo debido a la distancia existente entre el domicilio del interesado y la oficina receptora de la
documentación. El art. 158 del Cód. Proc. Civ. y Com. establece que "para toda diligencia que deba practicarse
dentro de la República y fuera del lugar del asiento del juzgado o tribunal, quedarán ampliados los plazos fijados
por este Código a razón de un día por cada 200 kilómetros o fracción que no baje de 100".
VI. Código Procesal Penal
De acuerdo con el transcripto art. 1º del CF, ese cuerpo normativo regula no solo el trámite de percepción de
todos los tributos provinciales, sino también "la aplicación de sanciones que se impongan por los organismos de
la administración central y organismos descentralizados".
En efecto, el CF organiza un sistema de naturaleza penal administrativa en su libro I, "Parte general", tít. IX,
"De las infracciones a las obligaciones y deberes fiscales" (arts. 59 a 81). El atraso en el pago de gravámenes
por parte de agentes de recaudación y retención se sanciona con la pena pecuniaria de recargos porcentuales. El
incumplimiento de los deberes formales (presentación de declaraciones juradas, proporcionar información, etc.)
se penaliza con la aplicación de multas, al igual que el atraso en el pago de impuestos por parte del
contribuyente. La sanción pecuniaria es mucho más severa si se incurre en defraudación fiscal, y en algunos
supuestos en los cuales resulta evidente el dolo proceden la sanción de clausura del establecimiento industrial o
comercial involucrado y el decomiso de bienes.
La autoridad de aplicación, antes de imponer una sanción, debe instruir el pertinente sumario investigativo,
notificando los cargos formulados y las normas aplicables. El presunto infractor dispondrá de un plazo para
realizar su descargo y ofrecer la prueba, que deberá producir dentro de un período determinado. Contra la
resolución que imponga la sanción existen, de manera excluyente, los recursos de reconsideración ante la
autoridad de aplicación, o de apelación ante el Tribunal Fiscal. Si se trata de una clausura o de un decomiso, el
recurso de apelación se sustancia ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional en turno.
Este sistema punitivo obliga, en todo aquello que no esté expresamente resuelto en el CF ni se encuentre
previsto en la LPABA, a aplicar supletoriamente el CPP. Cabe hacer notar en este sentido que, cualquiera sea la
postura que se adopte con relación al clásico debate doctrinario y jurisprudencial sobre la unidad o bifrontalidad

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del sistema punitivo, lo cierto y concreto es que el art. 4º del CF menciona expresamente al CPP, y ello, más allá
de autorizar a presumir una toma de postura por parte del legislador, impone al intérprete considerar la cuestión.
La SCBA, en materia administrativa sancionatoria, ha sido cuidadosa del respeto del derecho de defensa,
considerando que se violan trámites esenciales del procedimiento provocando la nulidad de todo lo actuado, si
no se comunicó al presunto infractor la falta que se le imputaba, indicando la disposición legal que se considera
infringida, ni se le notificó para que pudiera formular su defensa y ofrecer y producir prueba (28).
La totalidad de la actividad punitiva del Estado queda abastecida con los principios del derecho penal
general o, si se prefiere, del denominado "derecho administrativo sancionador" (29), debido a que, "en última
instancia, se trata de disciplinas de la misma sustancia, susceptibles de ciertas variantes o modulaciones que
caracterizan a cada una de dichas especies, pero que reconocen un tronco común" (30). La Corte Suprema de
Justicia de la Nación ha decidido que "el carácter de infracción, no de delito, no obsta a la aplicación de las
disposiciones generales del Código Penal" (31), y, en el fallo "Cristalux", ratificó la identidad ontológica de la
materia punitiva penal y contravencional (32).
Cualquiera sea el grado de elasticidad que se pretenda asignar al recaudo de tipicidad dentro del Derecho
contravencional, nunca puede llegarse al extremo de propiciar la aplicación de una pena sin describir claramente
la conducta que la provoca y la norma vigente que la impone. Se arriba a la misma conclusión por el sendero del
conocido principio de legalidad del derecho administrativo, ya que la "ley anterior al hecho del proceso"
constituye un recaudo constitucional (arts. 18 y 19, CN) de amplísimo significado. En este sentido, las penas
más severas del CF deben ser aplicadas con criterio restrictivo, exclusivamente en aquellos casos expresamente
descriptos (tipificados) en la norma. Así, por ejemplo, no serán susceptibles de la sanción de multa, clausura o
decomiso otras conductas que las enunciadas en los arts. 72, 78 y 82 del CF.
A su turno, el sumario administrativo deberá respetar a rajatabla los principios que fluyen del sistema
procesal penal y, específicamente, del art. 1º del CPP (33): debido proceso fundado en ley anterior al hecho
recriminado; presunción de inocencia; non bis in idem; inviolabilidad del domicilio, de la correspondencia y del
secreto profesional; legalidad en la obtención de las pruebas y absolución en caso de duda. Se trata, en última
instancia, de disposiciones constitucionales reglamentadas a través de normas procesales (34).
La garantía de imparcialidad hace procedente la posibilidad de recusar al instructor y a otros funcionarios
que puedan tener facultad decisoria en el sumario, por efecto de lo prevenido en el art. 50 del CPP, más allá de la
inexistencia del instituto en la LPABA.
VII. Ley Orgánica del Tribunal Fiscal de Apelación y su reglamentación
Ya hemos señalado que el impulso de oficio y la aplicación del principio de verdad material se encuentran
expresamente contemplados en el art. 15 de la LTFA (dec.-ley 7603/1970). Asimismo, dejamos noticia de la
vigencia en el procedimiento tributario del derecho de vista de las actuaciones, contemplado en los arts. 11 de la
LPABA y 18 de la LTFA.
Las restantes disposiciones de dicha ley orgánica difícilmente resulten útiles al procedimiento reglado en el
CF, ya que se relacionan exclusivamente con el funcionamiento del tribunal (arts. 12 a 19), sus atribuciones
(arts. 20 a 26) y la manera de celebrar audiencias y de dictar sentencias (arts. 27 a 31).
El reglamento de procedimiento aprobado por acuerdo extraordinario 203 (BO 28/03/2000), en cambio,
posee algunas normas vinculadas al trámite, que merecen difundirse.
Su art. 4º establece que "las notificaciones se efectuarán por cualquiera de los medios establecidos en el
Código Fiscal y en el dec.-ley 7647/1970 de Procedimiento Administrativo de la Provincia de Buenos Aires, y
se diligenciará conforme a los mismos", y el art. 5º enumera una serie de disposiciones de trámite que
necesariamente deben notificarse "personalmente, por cédula o por medio postal" fehaciente.
Resulta importante señalar que el reglamento contempla la posibilidad de que los abogados o contadores
públicos que actúen en representación de terceros acrediten su personería con testimonio o copia certificada de
poder general o especial otorgado ante escribano, o mediante carta poder con firma autenticada por juez de paz o

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autoridad administrativa (art. 6º).


El reglamento, una vez más, hace aplicación del principio de informalismo, al establecer en su art. 11 que,
"en caso de existir defectos formales en la presentación, el Vocal instructor podrá intimar al recurrente a fin de
que los subsane en el plazo de diez [10] días, bajo apercibimiento a que hubiere lugar".
Cabe recordar que la normativa que comentamos contiene, en sus arts. 14 a 32, una regulación expresa de
los medios de prueba y de la manera de proceder a su producción.
VIII. Las lagunas del Código Fiscal
El art. 6º del CF establece: "Para los casos que no puedan ser resueltos por las disposiciones pertinentes de
este Código, serán de aplicación sus disposiciones analógicas, salvo lo dispuesto en el artículo anterior (35), las
normas jurídico-financieras que rigen la tributación, los principios generales del derecho y subsidiariamente los
del derecho privado".
VIII.1. La analogía
Existe aplicación analógica de una norma jurídica cuando la cuestión a resolver no encuentra directa
solución en el cuerpo legal específico que rige la materia, y el intérprete encuentra sustento para la decisión a
adoptar en reglas que atienden situaciones semejantes. Un precepto se aplica por analogía a una circunstancia
diferente a la que inspiró su sanción con el objeto de llenar los vacíos o lagunas del derecho.
La primera parte del art. 6º excluye de la analogía la posibilidad de generar hechos imponibles o sujetos
obligados, conforme la veda expresa del art. 5º.
VIII.2. Disposiciones que rigen la tributación
Las "normas jurídico-financieras que rigen la tributación" son de variada gama, y abarcan, entre otras, las
Constituciones Nacional y provinciales, la Ley de Presupuesto y la Ley Anual Impositiva. Todas estas pueden
aportar reglas y principios que, por analogía, contribuyan a superar las lagunas que pueda presentar el Código
Fiscal.
VIII.3. Principios generales del derecho
Los "principios generales del derecho" constituyen reglas de conducta de honda tradición y generalizada
aceptación, con independencia de consideraciones relacionadas con el tiempo y el lugar de aplicación.
El párrafo final del art. 6º prioriza la aplicación de los principios generales del derecho público y, recién
"subsidiariamente", los principios del derecho privado. La solución es acertada, más allá de la deficiente técnica
legislativa con que ha sido establecida (36), debido a que la materia tributaria se ubica en el ámbito de los
poderes estatales y en la necesidad de obtener recursos que permitan atender las necesidades colectivas.
Así, por ejemplo, un principio general del derecho público, de ineludible aplicación en nuestra materia, es el
rotulado in dubio pro actione, ya que no existe razón alguna para privar al particular vinculado a un trámite
tributario del beneficio que resulta de situaciones dudosas, cuando de su aplicación depende un mejor ejercicio
de su derecho a la defensa.
Como es natural, la regla posee las limitaciones que emanan de "las circunstancias del caso" (37). En este
sentido, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires consideró inaplicable por el Tribunal
Fiscal de Apelación un principio general del derecho procesal, como es la preclusión, por entender que se trata
de un instituto propio del proceso judicial y ajeno al procedimiento administrativo (38).
(A) Abogado. Profesor en Ciencias Jurídicas. Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales. Profesor titular ordinario
de Derecho Administrativo IIª Parte en la carrera de abogacía de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de
la Universidad Nacional de La Plata. Director de la carrera de posgrado de Especialización en Derecho
Administrativo de dicha Facultad. Coordinador del Suplemento de Derecho Administrativo de la Revista
Jurisprudencia Argentina, Abeledo-Perrot. Exdecano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP
(2004-2007). Actual Presidente de la Asociación Bonaerense de Derecho Administrativo (ABDA) y de la
Asociación Italo-Argentina de Profesores de Derecho Administrativo (AIAPDA). Autor de varias obras, entre

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ellas: "Procedimiento Administrativo de la Provincia de Buenos Aires", Librería Editora Platense, 2011;
"Contratos de la Administración Provincial", Scotti Editora, 1996; "Derecho Administrativo Ambiental",
Librería Editora Platense, 1997; "Ensayos de Derecho administrativo", Librería Editora Platense, 2006; "El
Derecho Administrativo y el Código Civil y Comercial", Librería Editora Platense, 2018; y numerosos artículos
publicados en revistas de la especialidad.
(1) Una reseña de la doctrina y la jurisprudencia que han reaccionado contra esta inconstitucional práctica en el
ámbito nacional puede verse en SFERCO, J. M., "Inconstitucionalidad de los embargos administrativos en
materia fiscal (en resumen de la audiencia pública en sede de la Corte Suprema", Revista Impuestos, 17, Ed. La
Ley, sept. 2008, p. 1449.
(2) Al menos limitado al territorio de la provincia de Buenos Aires, tal como fue puesto de manifiesto por la
CS, [Link], 23/06/2009, "Asociación de Bancos de la República Argentina".
(3) "En casi todas las épocas y en todos los pueblos ha habido juristas conformistas, dados a sostener las
opiniones y hasta las ocurrencias de la autoridad, cuanto más alta más acatada" (BIELSA, R., "El abogado y el
jurista", Ed. Abeledo Perrot, Buenos Aires, 1961, colección Monografías Jurídicas, citado en SFERCO, J. M.,
"Inconstitucionalidad de los embargos administrativos...", ob. cit.).
(4) El preámbulo de la Constitución provincial considera objetivo esencial "constituir el mejor gobierno de
todos".
(5) La ley 13.766 (BO 17/12/2007), creó dicha agencia como entidad autárquica de derecho público, y fusionó
dentro de su esfera de competencia las siguientes reparticiones pertenecientes al Ministerio de Economía:
Subsecretaría de Ingresos Públicos, Dirección Provincial de Rentas, Dirección Provincial de Catastro Territorial,
Dirección Provincial de Defensa del Contribuyente, Dirección de Servicios Informáticos, Dirección de Auditoría
y Dirección de Investigación Forense.
(6) La SCBA tiene resuelto que "el procedimiento administrativo en materia tributaria es único y comprensivo
de la instancia de apelación (ante el Tribunal Fiscal). Prueba de ello es la estricta sujeción a las normas generales
de la Administración (dec.-ley 7647/1970)" (SCBA, B. 53.739, 11/07/1995, "Agroganadera del Sur SA c.
Provincia de Buenos Aires. Demanda contencioso administrativa", AyS 1995-III-69).
(7) SCBA, B-53.739, "Agroganadera del Sur", cit.
(8) Remitimos a lo dicho en BOTASSI, C. A. — OROZ, M. H. E., "Procedimiento administrativo de la
provincia de Buenos Aires", Ed. Librería Editora Platense, La Plata, 2011, 2ª ed., ps. 132 y ss.
(9) Conf. SCBA, A. 70.399, 10/12/2014, "Müller, Gustavo G. c. Provincia de Buenos Aires y otro s/ pretensión
anulatoria. Recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley", con nota de BOTASSI, C. A., "Debido proceso,
fuentes supranacionales y procedimiento administrativo", LA LEY 2015-B, p. 41.
(10) La nulidad absoluta e insanable de la notificación irregular es la consecuencia establecida en el art. 67 de la
LPABA.
(11) El plazo de gracia no siempre fue admitido en el procedimiento administrativo, habiéndose introducido,
aunque limitado a las dos primeras horas del día siguiente al vencimiento, mediante la ley 13.262 (BO
10/12/2004), luego ampliado a las cuatro primeras horas del día siguiente al vencimiento, por la ley 13.708 (BO
del 07/08/2007). La detallada evolución del instituto puede verse en OROZ, M. H. E., "El plazo de gracia en el
procedimiento administrativo bonaerense y su consagración legislativa", LA LEY 2005-C, p. 1214, y "El plazo
de gracia en el procedimiento administrativo y su extensión temporal", Revista Lexis Nexis Buenos Aires, 10
(octubre 2007) p. 1193.
(12) Es la solución del citado art. 40 del dec. PEN 1759/1972.
(13) Arts. 42, 43, 44 y 113, CF.
(14) Arts. 68 y ss., CF.
(15) Acerca del modo, la forma, el tiempo y su contenido, conforme lo establecen el régimen jurídico aplicable
y la jurisprudencia sentada por la SCBA, remitimos a BOTASSI, C. A. — OROZ, M. H. E., "Procedimiento
administrativo de la Provincia de Buenos Aires", ob. cit., ps. 278 y ss.
(16) LPABA, art. 57: "Sustanciadas las actuaciones el órgano o ente que deba dictar resolución final o en su
caso el ministro correspondiente, solicitará dictamen del Asesor General de Gobierno y dará vista al Fiscal de

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Estado cuando corresponda de acuerdo con su ley orgánica, luego de lo cual no se admitirán nuevas
presentaciones".
(17) Conf. OROZ, M. H. E., "El dictamen jurídico en el procedimiento tributario", Enfoques de la realidad
tributaria, 1, Colección de Derecho Financiero y Tributario (Oroz. M. H. E., director), Ed. Librería Editora
Platense, La Plata, 2012, ps. 127 y ss. Por nuestra parte, agregamos que resulta reprochable e inconveniente,
desde el punto estrictamente jurídico, la disposición contenida en el art. 76 de la ley 13.930 —BO del
30/12/2008—, que, al incorporar un nuevo párrafo al art. 99 del CF —t.o. 2004—, actual art. 110 último párrafo,
dispone que, en el procedimiento de otorgamiento o denegación de exenciones tributarias, "no resultará
necesario requerir dictamen previo de la Asesoría General de Gobierno". Un tratamiento de excepción a quien se
verá relevado de contribuir a la conformación del erario sin la debida intervención del órgano con idoneidad
técnica para emitir su informe o parecer sobre las cuestiones legales en juego, y de quien debe verificar el
control de la legalidad cuando está afectado el patrimonio estatal —fiscal de Estado—, no solo atenta contra la
necesidad de verificar un estricto apego de la autoridad administrativa al bloque de juridicidad que limita su
actuar, sino que, además, genera un caldo de cultivo para la comisión de diversas irregularidades.
(18) SCBA, 04/09/2002, "Club Estudiantes de La Plata c. Municipalidad de La Plata s/ amparo", LA LEY
2002-F-955, con nota de RODRÍGUEZ, V. F., "El dictamen legal previo como garantía del debido proceso en
sede administrativa".
(19) TFA, sala I, 19/10/2000, "Molinos Seijo Hnos. SA"; sala ll, 22/02/2001, "Distribuidora Halcón SRL";
25/04/2001, "Antonio Barillari SACIFIA"; 04/07/2001, "Lerylop SA". Igual opinión mantiene de la sala III,
06/09/2001, "Pehuamar". Sin embargo, el informe del Área Técnica legal del ARBA —por más ilustrada y
fundada que pueda parecer— en nuestra opinión es insuficiente para abastecer el recaudo del dictamen legal,
que en el ámbito de la provincia de Buenos Aires solo puede emitir la Asesoría General de Gobierno, que posee
en forma privativa y excluyente la competencia legal a tales efectos. En tal sentido, coincidimos con OROZ, M.
H. E., "El dictamen legal...", ob. cit., p. 129.
(20) Técnicamente mal denominado. En rigor, se trata de un verdadero recurso jerárquico.
(21) Exigencia que no ha estado exenta de críticas. Al respecto, OROZ, Miguel H. E., "La inconstitucionalidad
del dos por mil", Enfoques de la realidad tributaria, 1, Colección de Derecho Financiero y Tributario (Oroz. M.
H. E., director), Editora Platense, La Plata, 2012, ps. 121 y ss.
(22) Sobre patrocinio letrado en el procedimiento administrativo en general remitimos a BOTASSI, C. A. —
OROZ, M. H. E., "Procedimiento administrativo de la Provincia de Buenos Aires", ob. cit., p. 48.
(23) Así lo contempla también el art. 142 del CF.
(24) Ampliar en RODRÍGUEZ, M. J., "El acto administrativo tributario", Ed. Ábaco, 2004.
(25) Ver lo expuesto en BOTASSI, C. A. — OROZ, M. H. E., "Procedimiento administrativo de la provincia de
Buenos Aires", ob. cit., ps. 547 y ss.
(26) CFALP, sala III, 01/07/2008, "Isadora SRL c. AFIP".
(27) SCBA, A. 75.179, 26/05/2021, "Adecco Recursos Humanos Arg. SA c. ARBA y otro s/ materia a
categorizar. Recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley".
(28) SCBA, B. 48.695, 14/12/1984, "Zirmer, Esteban c. Municipalidad de Lomas de Zamora", AyS 1984-II-
574.
(29) La existencia de un ius puniendi genérico dotado de idénticas garantías a favor del ciudadano común,
contraventor o agente público ya no se discute ni en la doctrina ni en la jurisprudencia, como lo señala NIETO,
A., "Derecho Administrativo sancionador", Ed. Tecnos, Madrid, 1994, 2ª ed., especialmente ps. 81, 148, 165 y
167, donde se explica con solvencia la noción igualadora del "supraconcepto del ilícito" penal y administrativo.
(30) CALP, II, sala especial, 26/09/1995, B. 80.756, RS Nº 53/95.
(31) CS, 18/04/1995, "Goldfarb".
(32) CS, 11/04/2006, "Cristalux SA s/ ley 24.144", LA LEY 2006-C-504, con nota de SALABER, R., "Régimen
penal cambiario. Nuevo fallo de la Corte sobre la aplicación de la ley penal más benigna". Ver, asimismo, el
comentario de GARCÍA PULLÉS, F., "La distinción entre delitos y faltas. El régimen jurídico circundante: una
nueva y acertada doctrina de la Corte", JA 2006-III-1206.

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(33) CPP, art. 1º: "Nadie podrá ser juzgado por otros jueces que los designados de acuerdo con la Constitución
de la Provincia y competentes según sus leyes reglamentarias; ni penado sin juicio previo fundado en ley
anterior al hecho del proceso y sustanciado conforme a las disposiciones de este Código; ni considerado
culpable mientras una sentencia firme no lo declare tal; ni perseguido penalmente más de una vez por el mismo
hecho. Es inviolable la defensa de las personas y de los derechos en el procedimiento. En caso de duda, deberá
estarse siempre a lo que sea más favorable al imputado. La inobservancia de una regla de garantía establecida en
beneficio del imputado no se podrá hacer valer en su perjuicio".
(34) GRANILLO FERNÁNDEZ, H. M. — HERBEL, G. A., "Código de Procedimiento Penal de la Provincia
de Buenos Aires, comentado y anotado", Ed. La Ley, Buenos Aires, 2005, ps. 1 y ss.
(35) El art. 5º, luego de señalar que para la interpretación del Código resultan admisibles "todos los métodos",
dispone que en ningún caso se establecerán impuestos, tasas o contribuciones ni se considerará a ninguna
persona como contribuyente o responsable del pago de una obligación fiscal, sino en virtud de este Código u
otra ley".
(36) El párrafo final del art. 6º, en beneficio de su recto sentido y claridad, debió decir: "...los principios
generales del derecho público y, subsidiariamente, los del derecho privado".
(37) Conf. art. 171 in fine de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires.
(38) SCBA causa B-53.739, "Agroganadera del Sur", cit., AyS 1995-III-62.

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