Protocolo de actuación
para atender las situaciones
de acoso escolar
Presentación
El acoso escolar es una realidad que sufren niños, niñas, adolescentes y jóvenes en todo el mundo. Afecta su
bienestar, su desarrollo y el ejercicio de sus derechos.
“Las situaciones de violencia, cuyos efectos muchas veces se dejan ver u oír en la escuela, no pueden ni deben ser ig-
noradas ni justificados. Ante estos hechos, la escuela tiene una responsabilidad no solo legal, sino también emocional
y ética. La escuela tiene un rol que cumplir” (UNICEF, 2011: p. 5)1
Atender las situaciones de bullying y resolver qué hacer frente a ellas exige un esfuerzo coordinado y articulado
de asignación de tiempo, recursos, tareas y responsabilidades de todos los actores y actrices que conforman la
comunidad educativa.
Cada institución educativa, cada escuela, es diferente, tiene su origen, historia, desarrollo, estructura, tamaño
y cultura organizacional; su administración curricular y la forma como trabaja es igualmente diferente y está
inserta en un contexto social determinado. Por ello, cada una debe buscar sus propias estrategias, metodolo-
gías y técnicas apropiadas y pertinentes a las condiciones indicadas. En otras palabras, no existen soluciones
generales para enfrentar el acoso escolar (Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 2014)2.
Sin embargo, cuando se detecta o se tiene la sospecha de una situación de bullying, es necesario conocer cuáles
son las medidas que deben ser adoptadas, toda vez que una intervención rápida y efectiva que implique a toda
la comunidad escolar (p.e. estudiantes, familia, docentes, directivos y directivas) puede evitar un agravamien-
to de la situación. Por ello, es conveniente tener establecido un claro conjunto de medidas destinadas a frenar
la situación de acoso.
Toda situación de acoso escolar que afecte la convivencia en la escuela debe generar la activación de un pro-
tocolo, incluso si la situación se inició desde espacios virtuales ajenos a la escuela y fuera del horario escolar
(Chaux, Vargas, Ibarra & Minski, 2013)3.
El presente Protocolo de actuación para atender las situaciones de acoso escolar4 no supone la existencia de co-
misiones, profesionales especializados o equipos interdisciplinarios. No obstante, en el caso de que existan
o bien haya personas con mayor conocimiento sobre la problemática, éstas pueden cumplir un papel de apoyo
o acompañamiento en la ejecución de las acciones que se describen a continuación:
1 UNICEF (2001). Por qué, cuándo y cómo intervenir desde la escuela ante el maltrato a la infancia y la adolescencia. Guía
conceptual.
2 Instituto Interamericano de Derechos Humanos (2014). Prevención del acoso escolar: bullying y ciberbullying. IIDH: San José,
Costa Rica.
3 Chaux, E., Vargas, E., Ibarra, C. & Minski, M. (2013). Procedimiento básico para los establecimientos educativos. Documento
final de la consultoría para la elaboración de la reglamentación de la Ley 1620 de 2013. Documento elaborado para el MEN.
Bogotá.
4 Este documento se realizó con base en el Protocolo de actuación en situaciones de bullying. Ministerio de Educación Pública.
Dirección de Vida Estudiantil y UNICEF. Así como a partir de la Guía pedagógica. Ruta de atención integral para la conviven-
cia escolar.
1. Reconocimiento.
2. Identificación.
3. Comunicar a la dirección.
4. Atender la situación.
5. Comunicar a las familias.
6. Entrevistar a todas las partes.
7. Definir las medidas de intervención con las partes.
8. Seguimiento a la implementación de las medidas.
9. Acciones para restaurar la convivencia.
10. Diseñar estrategias de prevención
Se debe tener presente que cualquier actuación por parte del personal de la escuela debe tener como prioridad
el respeto y la protección a los derechos humanos de las y los estudiantes
1. Reconocimiento
El reconocimiento es el primer paso para una atención pertinente, ya que se centra en conocer lo que pasó
y lo que origina las molestias o inconvenientes, por medio de las voces de las personas involucradas.
Cuando alguien de la comunidad educativa (p.e. estudiantes, familia, docentes, directivos y directivas, docen-
tes con funciones de orientación, personal administrativo y de apoyo) observa, escucha, le informan o denun-
cian una situación de acoso escolar, ya sea por parte de la víctima, observadores o familiares de los estudiantes,
a partir de ese momento es la persona responsable de desplegar los pasos descritos en el presente protocolo
de actuación. Si es otra persona quien conoce o sospecha sobre la situación, su deber es informar inmediata-
mente a la dirección y en su ausencia, a algún docente o personal de orientación, manteniendo la privacidad.
El reconocimiento debe hacerse en un plazo máximo de una semana, desde que se pone en conocimiento de
cualquier persona de la comunidad educativa. La persona más cualificada para llevar a cabo el reconocimiento
es el tutor o tutora del aula en la que se originó el presunto acoso, ya que es la que mejor conoce el aula.
Es importante tener en cuenta los siguientes elementos para llevar a cabo el reconocimiento:
Hacer una reconstrucción de los acontecimientos con los detalles necesarios. Determinar qué fue lo
que pasó.
Identificar el ambiente o entorno en que sucedieron los hechos y su posible influencia en los mismos.
Reconstruir la situación, hecha a partir de las diferentes voces que están involucradas.
Recoger testimonios, conversar con aquellos que estuvieron presentes.
2. Identificación
Posterior al reconocimiento de la situación, de las personas y del contexto donde se llevó a cabo, es necesario
identificar qué tipo de situación es. Identificar el tipo de situación permite pensar en las acciones de atención
adecuadas y diferenciadas. La oportuna identificación de la situación evita que el hecho afecte a más personas
y genere factores adicionales que pueden dificultar su manejo.
Como primer paso, se debe verificar que se trate de una situación de acoso escolar
Se sugiere:
Describir los detalles del incidente.
Nombres de las y los involucrados.
Qué ocurrió (p.e. tipo de agresión).
Lo que dijo cada persona involucrada.
Lugar en que ocurrieron los hechos.
Nombre de las y los testigos.
Incluir la versión de la persona afectada a través de entrevistas individuales.
Incluir la versión del agresor o agresora por medio de entrevistas individuales.
Incluir la versión de las y los observadores.
Conocer quiénes son todas las personas involucradas en el incidente.
Recabar información sobre la frecuencia con la que se presenta la situación (p.e. si es la primera vez
que ocurre o si ya ha sucedido en diferentes ocasiones).
Con base en la información anterior, se debe verificar que la situación cumpla con las siguientes ca-
racterísticas:
Se trata de una agresión con clara intención de causar daño a otro estudiante.
Existe un desequilibrio y desigualdad de fuerzas entre las personas involucradas. El agresor o agresora
está en una posición de ventaja (p.e. es más fuerte, tiene mayor edad, tiene más amigos o amigas que
le apoyan, es más popular) con respecto a la víctima (p.e es más débil, más pequeña, no tiene amigos
o amigas, es menos popular).
Repetición. Es una situación que ya se ha presentado en diferentes ocasiones.
Ataques sistemáticos. Se ataca a un mismo estudiante y las personas involucradas son las mismas.
Si la situación cumple con estos criterios, se trata de acoso escolar
La identificación puede ser considerada como el análisis de las pruebas obtenidas en la fase de reconocimien-
to. Dos o tres días como máximo pueden ser suficientes para identificar si se trata o no de acoso escolar, ya
que se tienen las evidencias y las pruebas necesarias para su valoración.
3. Comunicar a la dirección
El personal de la escuela que recibe la información o detecta la situación y activa el protocolo, dará aviso al
director o directora. El aviso a la dirección de la escuela debe hacer desde el principio de la fase de reconoci-
miento.
4. Atender la situación atender la situación, se sugieren las siguientes medidas
Garantizar la inmediata seguridad y protección de los estudiantes afectados por el acoso.
En caso de daño físico o a la salud, realizar la atención inmediata mediante la remisión a las entidades
competentes.
Privilegiar medidas formativas y preventivas para detener el acoso.
Evitar la expulsión o exclusión de la escuela.
o Las suspensiones o expulsiones son contraproducentes porque no ayudan a trabajar las causas que
motivan el comportamiento de los que molestan y de los que son molestados.
No culpabilizar ni estigmatizar al presunto agresor o agresora.
Vigilar que no se repita la situación.
No debe existir impunidad.
Evitar la confrontación pública de los agresores o agresoras. Esto puede constituirse en una humillación
frente a la comunidad educativa, lo que puede exacerbar el problema.
Considerar las circunstancias personales, familiares y sociales de las personas involucradas.
No usar la mediación entre iguales como herramienta de solución.
No forzar artificialmente la conciliación entre estudiantes.
Realizar gestiones con cautela y privacidad para impedir revanchas.
La protección de la víctima, aparte del conocimiento de la situación por parte de toda la comunidad educa-
tiva, y de tener una figura de apoyo a la que acudir en caso de necesidad, debe contemplar medidas de aten-
ción encaminadas a recuperar la confianza y autoestima, enseñando al alumno o alumna a mostrarse asertivo
y tener capacidad de resolución pacífica de conflictos.
Sobre la sanción hacia la acosadora o acosador, se sugiere que sea una sanción educativa, siguiendo las siguien-
tes directrices.
1. Aplicación de la sanción en el mismo entorno en el que se produjo el acoso: colegio o instituto.
2. Duración: dos semanas (cuatro semanas en casos de reincidencia o mayor gravedad).
3. Sanciones que supongan un esfuerzo al acosador: ayudar en labores de orden y limpieza en el aula, en el
patio, en el comedor, etc.
El acosador debe ser atendido con medidas formativas de reeducación por parte del orientador de la escuela
o del profesor más cualificado para ello, siguiendo las siguientes directrices.
1ª Sesión:
La motivación y la comprensión del comportamiento violento.
2ª Sesión:
Las cogniciones y las emociones implicadas en la agresión. Alternativas a la violencia.
3ª Sesión:
Consolidación y mantenimiento de los cambios. Estas medidas de atención deben comenzar en el momento
de confirmar que la situación es acoso escolar y deben mantenerse durante todo el curso.
5. Comunicar a las familias
La intervención debe ser específica para cada contexto familiar
Evitar convocar y reunir a las familias involucradas el mismo día y hora.
Entrevistar por separado a cada una de las partes.
6. Entrevistar a todas las partes
Las entrevistas deben realizarse individualmente, evitando en todo momento la confrontación pública de
los alumnos y alumnas involucrados en la situación de acoso escolar. Durante las entrevistas, es importante
alcanzar los siguientes objetivos:
Con la víctima
Fomentar sentimientos de esperanza sobre la situación.
Asegurar la ayuda y confidencialidad.
Nombrar a un docente para dar acompañamiento.
Con agresores y agresoras
Es conveniente que otro integrante de la escuela, además del maestro o maestra responsable, esté pre-
sente en la entrevista. Esta acción transmite un mensaje claro de que el acoso escolar es tomado con
seriedad.
Si más de un estudiante está involucrado en la situación de acoso escolar, se recomienda tener pláticas
individuales con cada uno, de manera sucesiva. La entrevista debe ser breve para evitar que tengan la
oportunidad de compartir información que pueda afectar el proceso de investigación.
Fomentar la responsabilidad de reparar el daño.
Quienes han participado en la situación de acoso escolar deben identificar el daño que sus acciones
causaron y realizar acciones para repararlo o contribuir a evitar que situaciones similares ocurran a
otras personas.
Buscar su participación en la búsqueda de soluciones.
Promover un compromiso para detener la violencia.
Realizar un seguimiento.
Con testigos
Asegurar la confidencialidad.
Reconocer el valor de informar la situación.
Fomentar la solidaridad con la víctima.
Con la familia de la víctima
Transmitirles tranquilidad.
Hacerles sentirse acompañados.
Evitar que sientan impotencia o indefensión.
Los padres y madres deben sentir que la escuela cuida a sus hijos e hijas, que escucha sus problemas y
colabora con la familia.
Informar las medidas de actuación.
Transmitir que la responsabilidad es colectiva.
Mantener comunicación sobre las medidas adoptadas y sus resultados.
Con la familia del agresor o agresora
Mantener actitud de escucha.
No culpabilizar ni juzgar.
Evitar el castigo físico.
Solicitar colaboración y compromiso para frenar el acoso.
Fomentar empatía hacia las víctimas y su familia.
Explicar las medidas que se adoptarán.
Informar a la familia periódicamente los resultados de las medidas.
Los padres y madres deben sentir que la escuela cuida a sus hijos e hijas, que escucha sus problemas
y colabora con la familia.
7. Definir las medidas de intervención por seguir con las partes
Apoyado por un equipo de la escuela, la persona encargada debe definir las medidas a seguir con:
Víctimas.
Agresor o agresora.
Testigos.
o Comunidad educativa.
Tanto el agresor como la víctima deben ser acompañados y sentir que las y los docentes están pendien-
te de la situación para asegurar que la violencia no vuelva a ocurrir.
De ser apropiado, se impondrán consecuencias para los agresores y agresoras, así como para quienes
promovieron, contribuyeron o participaron en la situación de acoso.
o Las consecuencias deben ser lógicas y tomar en consideración la seriedad de la ofensa.
o Las consecuencias deben ser justas y dirigidas a comprender y ayudar tanto al que sufre bullying
como a quien lo ejerce.
Determinar las acciones restaurativas para reparar los daños causados. Los procesos de reparación de
daño complementan, pero no excluyen, los procesos disciplinarios que puedan generar sanciones.
Involucrar a los alumnos y alumnas en la prevención de futuras situaciones de acoso escolar.
Una de las maneras más efectivas para frenar el acoso escolar es involucrar a las y los testigos.
Socializar constantemente con la comunidad educativa las acciones de atención que se definen, para
garantizar la información y comprensión por parte de todas las personas que conforman la comuni-
dad educativa.
El tiempo para valorar qué medias adoptar y comenzar a implementarlas, no debe durar más de una
semana.
8. Seguimiento a la implementación de las medidas
La persona encargada de activar el protocolo debe realizar un seguimiento de las medidas y actuaciones defi-
nidas. También debe realizar un seguimiento periódico con las personas involucradas en el proceso.
Se sugiere:
Realizar seguimientos semanales para asegurarse que se haya contenido la situación.
Extender progresivamente el periodo de tiempo del seguimiento.
o Cada dos semanas.
o Cada mes.
9. Acciones para restaurar la convivencia
Una vez superada la situación de acoso escolar, es importante restaurar la convivencia en el grupo, el aula y
la escuela.
Es un proceso de sensibilización y prevención de nuevas situaciones de bullying que implica el
involucramiento de la comunidad educativa para asegurar la restauración de la convivencia.
Como parte del proceso de restauración de la convivencia es importante promover responsabilidades de la
comunidad educativa, el alumnado y la familia ante el bullying.
En el alumnado
Denunciar cualquier situación de acoso que sean objeto o que tengan conocimiento.
Participar activamente en los programas de información y sensibilización para prevenir el bullying.
En el personal docente y administrativo
Promover una convivencia democrática entre directivos, directivas, docentes y estudiantes, a través del
trabajo colaborativo, solidario y no competitivo.
Informar y tramitar cualquier suceso de bullying del que tengan conocimiento.
Participar en todas las tareas de prevención y atención de la violencia.
Fomentar entre la población estudiantil el debate y la sensibilización en contra del bullying.
Incluir el acoso escolar como punto de discusión en las reuniones de la escuela.
En la familia
Comunicar cualquier situación de acoso escolar de la que tengan conocimiento.
Mantener niveles de comunicación adecuada con sus hijos e hijas sobre el bullying.
Participar de manera articulada con docentes y alumnado en todas las tareas de prevención y atención
de la violencia.
10. Diseñar estrategias de prevención
Es conveniente establecer en la dinámica de la convivencia de la escuela estrategias de prevención que ayuden
a evitar llegar a situaciones de violencia escolar. Una estrategia válida es elaborar un diagnóstico del estado de
la convivencia que existe en la escuela.
Para ello, se sugiere:
Aplicar cuestionarios periódicamente a diferentes actores y actrices de la comunidad escolar
o Estudiantes
o Docentes.
Realizar observación de clases y otros espacios de convivencia
Resumir los incidentes más comunes.
Identificar los tiempos y lugares donde ocurren.
Proponer actuaciones con objetivos concretos y que puedan ser medidos.
Una segunda medida de prevención es la creación de un código común de formas de actuar, que ayudará a dar
coherencia al momento de abordar los conflictos en la escuela. Esta parte puede convertirse en una excelente
excusa para realizar un sondeo de las actitudes y conductas que existen dentro de la escuela, así como para
promover la reflexión sobre el tipo de escuela que se tiene actualmente y qué modos de vida son los que se
desean implantar.
Las normas dan estructura a la interacción social, reducen la confusión y presuponen un código justo. En el
proceso de elaboración de normas es fundamental incluir al profesorado y al alumnado para un mejor involu-
cramiento en el seguimiento de su cumplimiento. Al participar en su elaboración, las y los estudiantes se ven
reflejados, se reconocen en cualquiera de las normas y abona en la adhesión al código. Esto se convierte en sí
en una fuente de implicación, sensibilización y revisión de formas de hacer.
Preferentemente, el código debe:
Contener normas concretas y claras.
Elaborarse colectivamente.
Analizarse con cierta regularidad.
Ajustarse en el transcurso del año escolar de acuerdo con la evolución de su aplicación.
Sustentarse en principios basados en la Declaración de los Derechos Humanos.
Incluir los derechos y deberes de la comunidad.
Incluir las posibles consecuencias de su incumplimiento.
Expresarse en términos sencillos y comprensibles para toda la comunidad escolar.
Ser accesible a toda la comunidad educativa.
Reflejar las necesidades, recursos y contexto en el que se va a implementar.
Revisarse periódicamente para ajustarse a la realidad de la escuela.
Es un grave error intervenir solo cuando se presenta un conflicto o una situación de acoso escolar. La pre-
vención debe ser parte del programa escolar. En todas las acciones concernientes al tema de la violencia en la
escuela, deben prevalecer las acciones de prevención por encima de las acciones de represión y sanción.
Las estrategias de prevención deben estar encaminadas a promover habilidades emocionales y comunicativas
para que los alumnos y alumnas aprendan a evitar conflictos y a resolverlos sin utilizar la violencia. Estas es-
trategias se abordan en los Módulos 4 y 5 del presente curso virtual de acoso escolar.