INSTITUTO SUPERIOR PRIVADO “SAN LUIS”
“NEUMONÍA”
ALUMNA:
ARIANA ALVAREZ ARMAS
CICLO Y SECCIÓN:
4to “B”
DOCENTE:
JOSUE QUIROZ
CURSO:
FISIOTERAPIA TÉCNICA EN NEUMOLOGIA
CARRERA:
FISIOTERAPIA Y REHABILITACIÓN
AÑO:
2022
NEUMONÍA
La neumonía es una infección que inflama los
sacos aéreos de uno o ambos pulmones, debido
a esto los sacos aéreos se pueden llenar de
líquido o pus (material purulento), lo que
provoca tos con flema o pus, fiebre, escalofríos
y dificultad para respirar. Diversos
microrganismos, como bacterias, virus y
hongos, pueden provocar neumonía.
POBLACIÓN DE RIESGO:
Adultos mayores de 65 años
Niños menores de 2 años con signos y síntomas
Personas con alguna afección de salud no diagnosticada o con el sistema
inmunitario debilitado
Personas que reciben quimioterapia o toman medicamentos que inhiben el
sistema inmunitario.
FACTORES DE RIESGO:
Estar hospitalizado. Tienes un mayor riesgo de contraer neumonía si te
encuentras en la unidad de cuidados intensivos de un hospital, especialmente, si
estás conectado a una máquina que te ayuda a respirar (ventilador).
Enfermedad crónica. Eres más propenso a contraer neumonía si tienes asma,
enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o una enfermedad cardíaca.
Fumar. El fumar daña las defensas naturales que tu cuerpo presenta contra las
bacterias y los virus que causan neumonía.
Sistema inmunitario debilitado o suprimido. Las personas que tienen VIH/SIDA,
que se han sometido a un trasplante de órganos o que reciben quimioterapia o
esteroides a largo plazo están en riesgo.
CLASIFICACIÓN:
Neumonía Lobar: Es aquella que afecta los alveolos, sin embargo los bronquios
no presentan complicación alguna, el diagnostico viene determinado gracias a la
evaluación y apreciación de las placas. En este caso, el paciente puede respirar
con normalidad, sin embargo, la presencia de tos recurrente suele generarse con
mucha frecuencia, algo que debe ser tratado pues influye en el desempeño diario
del mismo; en este caso, es necesaria la aplicación de un tratamiento para
revertir la presencia de agentes dañinos en los alveolos.
Neumonía Multifocal: En este caso el paciente presenta afecciones tanto en los
bronquios como en los alveolos, en cuyo caso comienzan a denotarse la
imposibilidad para respirar como de igual forma se hace presente la tos
persistente. La persona presenta tos con abundante flema, el tratamiento se
reduce a reposo y la ingesta de antibióticos por un corto periodo de tiempo, hasta
erradicar las bacterias del sistema.
Neumonía Intersticial: Problemas en los pulmones relacionado con la formación
de cicatrices producto de materiales peligrosos como el pus.
Neumonía Necrotizante: En este caso, se ven afectados los bronquios, alveolos y
todo el sistema respiratorio, lo más evidente es la necrosis del tejido pulmonar,
en este caso la neumonía se haya en un estado avanzado, donde la persona
comienza a manifestar problemas para la respirar, dolor de espalda y de pecho y
fuerte cuadro febril.
SIGNOS Y SÍNTOMAS:
Los signos y síntomas de la neumonía varían de moderados a graves y dependen de
varios factores, como el tipo de germen que causó la infección, tu edad y tu salud en
general. Los signos y síntomas moderados suelen ser similares a los de un resfrío o una
gripe, pero duran más tiempo. Los signos y síntomas de la neumonía pueden incluir lo
siguiente:
Dolor en el pecho al respirar o toser
Desorientación o cambios de percepción mental (en adultos de 65 años o más)
Tos que puede producir flema
Fatiga
Fiebre, transpiración y escalofríos con temblor
Temperatura corporal más baja de lo normal (en adultos mayores de 65 años y
personas con un sistema inmunitario débil)
Náuseas, vómitos o diarrea
Dificultad para respirar
Puede que los recién nacidos y bebés no muestren signos de estar sufriendo la infección.
O bien, pueden vomitar, tener fiebre y tos, parecer inquietos o cansados y sin energía, o
presentar dificultad para respirar y comer.
CAUSAS:
Muchos gérmenes pueden causar neumonía, si bien el cuerpo normalmente evita que
estos gérmenes infecten los pulmones, a veces estos gérmenes pueden dominar el
sistema inmunitario, incluso si la salud del paciente es generalmente buena. Los
causantes más comunes de la neumonía son las bacterias y los virus, tales como:
Bacterias. La causa más común de la neumonía bacteriana es el Streptococcus
pneumoniae. Este tipo de neumonía puede ocurrir por sí sola o después de haber
tenido un resfriado o una gripe. Puede afectar una parte (lóbulo) del pulmón, una
afección llamada neumonía lobular.
Organismos similares a las bacterias. Mycoplasma pneumoniae también puede
causar neumonía. Típicamente produce síntomas más leves que otros tipos de
neumonía. La neumonía ambulatoria es un nombre informal que se le da a este
tipo de neumonía, que típicamente no es lo suficientemente grave como para
requerir reposo en cama.
Hongos. Este tipo de neumonía es más común en personas con problemas de
salud crónicos o sistemas inmunitarios debilitados, y en personas que han
inhalado grandes dosis de los organismos. Los hongos que lo causan pueden
encontrarse en el suelo o en los excrementos de las aves y varían según la
ubicación geográfica.
Virus, incluso COVID-19. Algunos de los virus que causan resfriados y gripe
pueden causar neumonía. Los virus son la causa más común de neumonía en
niños menores de 5 años. La neumonía viral suele ser leve. Pero en algunos
casos puede llegar a ser muy grave. El coronavirus (COVID-19) puede causar
neumonía, que puede llegar a ser grave.
DIAGNÓSTICO:
Revisión médica: Primero, el médico te hará preguntas sobre tu historia clínica
y, luego, te realizará una exploración física en la que, entre otras cosas, te
escuchará los pulmones con un estetoscopio para detectar cualquier sonido
anormal de burbujeo o crepitación que sugiera la presencia de neumonía.
Si existe una sospecha de neumonía, el médico puede recomendarte los siguientes
exámenes complementarios:
Análisis de sangre. Los análisis de sangre se usan para confirmar una infección
e intentar identificar el tipo de organismo que está causando la infección. Sin
embargo, la identificación precisa no siempre es posible.
Radiografía torácica. Esta ayuda al médico a diagnosticar la neumonía y a
determinar la extensión y la ubicación de la infección. No obstante, tu médico no
puede saber por medio de una radiografía qué tipo de germen está causando la
neumonía.
Pulsioximetría. En esta prueba, se mide el nivel de oxígeno de la sangre. La
neumonía puede hacer que los pulmones no sean capaces de pasar una suficiente
cantidad de oxígeno al torrente sanguíneo.
Prueba de esputo. Se toma una muestra de líquido de los pulmones (esputo)
que se obtiene haciendo toser profundamente al paciente; luego, se analiza la
muestra para ayudar a identificar la causa de la infección.
Es posible que el médico solicite otros exámenes si tienes más de 65 años, estás en el
hospital o tienes síntomas graves u otras enfermedades. Estos pueden incluir los
siguientes:
TC. Si la neumonía no mejora en el tiempo esperado, es posible que el médico
te recomiende hacerte una TC de tórax para obtener imágenes más detalladas de
los pulmones.
Cultivo de líquido pleural. Con una aguja que se inserta entre las costillas, se
toma una muestra de líquido de la zona pleural y se la analiza para determinar el
tipo de la infección.
TRATAMIENTO:
FARMACOLÓGICO:
El tratamiento para la neumonía implica la cura de la infección y la prevención de
complicaciones. Los tratamientos específicos dependen del tipo y la gravedad de la
neumonía, la edad y el estado de salud general del paciente. Las opciones incluyen las
siguientes:
Antibióticos. Estos medicamentos se usan para el tratamiento de la neumonía
bacteriana. Puede llevar un tiempo identificar el tipo de bacterias que causan la
neumonía y elegir el mejor antibiótico para tratarla. Si los síntomas no mejoran,
el médico puede recomendarte un antibiótico diferente.
Medicamentos para la tos. Estos medicamentos pueden usarse para calmar la
tos a fin de que puedas descansar. Debido a que el toser ayuda a aflojar y mover
los fluidos de los pulmones, es bueno no eliminar la tos completamente.
Además, debes saber que en muy pocos estudios se ha examinado si los
medicamentos para la tos de venta libre disminuyen la tos causada por la
neumonía. Si quieres probar un supresor de la tos, usa la dosis más baja que te
ayude a descansar.
Antifebriles/analgésicos. Posiblemente tomes estos según lo necesites para
aliviar la fiebre y el malestar. Estos incluyen medicamentos como la aspirina, el
ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y el paracetamol (Tylenol, otros).
FISIOTERAPEÚTICO:
La fisioterapia cuenta con diversos recursos y métodos de tratamiento.
Tradicionalmente en estos casos se ha utilizado lo que se conoce como:
Fisioterapia respiratoria: Que consiste en un conjunto de técnicas de tipo físico
que, junto al tratamiento médico, actuando complementariamente, pretenden
mejorar la función ventilatoria y respiratoria del organismo, pues a través de
diferentes técnicas y procedimientos, intenta mejorar las funciones ventilatorias
y respiratorias del individuo.
Entre los distintos aspectos que pueden abordarse en la fisioterapia respiratoria se
encuentran los siguientes:
Ayudar a recuperar las posibles secuelas de insuficiencia respiratoria tras la
enfermedad.
Manejo de las secreciones de las vías respiratorias a través de drenaje bronquial.
Reeducación del control ventilatorio y técnicas para ganar capacidad pulmonar.
Manejo de las complicaciones de la afección pulmonar.
Recuperación de la enfermedad, incluyendo la movilidad temprana, el ejercicio
y el alta segura.
Mejorar la capacidad para toser de manera efectiva, con el objetivo de
expectorar secreciones.
Movilización precoz del paciente para aumentar la entrada de aire y aumentar la
expansión del tórax.
PREVENCIÓN:
Para contribuir a prevenir la neumonía:
Vacúnate. Existen vacunas para prevenir algunos tipos de neumonía y la gripe.
Habla con el médico sobre estas y otras vacunas. Las pautas de vacunación han
cambiado con el tiempo; por lo tanto, asegúrate de revisar el estado de tus
vacunas con tu médico incluso si recuerdas haberte vacunado anteriormente
contra la neumonía.
Asegúrate de que los niños se vacunen. Los médicos recomiendan una vacuna
para la neumonía diferente para niños menores de 2 años y para niños de 2 a 5
años que son particularmente propensos a contraer la enfermedad neumocócica.
Los niños que concurren a una guardería grupal también deben recibir la vacuna.
Los médicos además recomiendan la vacuna contra la influenza para niños
menores de 6 meses.
Practica una buena higiene. Para protegerte de las infecciones respiratorias que a
menudo derivan en neumonía, lávate las manos regularmente o usa un
desinfectante para las manos a base de alcohol.
No fumes. El tabaquismo daña las defensas naturales que protegen a tus
pulmones de las infecciones respiratorias.
Mantén fuerte tu sistema inmunitario. Duerme lo suficiente, ejercítate
regularmente y lleva una dieta saludable.