2.
Precipitación
Armando Morales Góngora
Ingeniería Civil, Instituto tecnológico superior de los ríos
Hidrología Superficial
Viviana Stephanie Méndez
09 de abril del 2025
Introducción
En esta unidad se estudia la precipitación, que es uno de los fenómenos meteorológicos más
importantes dentro de la hidrología superficial, ya que es la principal fuente de agua que alimenta
los cuerpos de agua superficiales como ríos y lagos.
En nuestra carrera que es la ingeniería civil, comprender la precipitación y sus efectos es esencial
para el diseño y la gestión de infraestructuras hidráulicas, el control de inundaciones y la
planificación de recursos hídricos. La hidrología superficial estudia el comportamiento del agua
en la superficie terrestre, y la precipitación juega un papel clave en el ciclo hidrológico.
La cantidad de lluvia que cae en un lugar determinado afecta directamente el comportamiento de
los ríos, el riesgo de inundaciones y la disponibilidad de agua para diversas actividades. Si bien
en algunos lugares la lluvia es constante y moderada, en otros puede ser mucho más intensa y
concentrada en cortos periodos de tiempo, lo que puede provocar problemas como inundaciones.
Para los ingenieros civiles, conocer los patrones de precipitación es crucial, ya que les permite
anticipar cómo se comportará el agua y tomar decisiones sobre cómo construir infraestructuras
que soporten estos cambios. Las mediciones de lluvia, realizadas con herramientas como los
pluviómetros, proporcionan datos valiosos para prever cómo las lluvias pueden afectar a las
ciudades o a las áreas rurales.
Además, el estudio de la precipitación también implica observar cómo influyen factores como la
temperatura, el viento y la geografía de una región. Estos aspectos determinan cuánta agua caerá
y cómo se distribuirá, lo que tiene un impacto directo en la gestión del agua en proyectos de
infraestructura y en el control de inundaciones.
2.1 Antecedentes
La precipitación es una parte importante del ciclo hidrológico, llevando agua dulce a la parte
emergida de la corteza terrestre y, por ende, favoreciendo la vida en nuestro planeta, tanto de
animales como de vegetales, que requieren agua para vivir. La precipitación se genera en las
nubes, cuando alcanzan un punto de saturación; en este punto las gotas de agua aumentan
de tamaño hasta alcanzar una masa en que se precipitan por la fuerza de gravedad. Es posible
inseminar nubes para inducir la precipitación rociando un polvo fino o un químico apropiado
(como el nitrato de plata) dentro de la nube, acelerando la formación de gotas de agua e
incrementando la probabilidad de precipitación, aunque estas pruebas no han sido satisfactorias.
Si bien la lluvia es la más frecuente de las precipitaciones, no deben olvidarse los otros tipos: la
nevada y el granizo. Cada una de estas precipitaciones puede a su vez clasificarse en diversos
tipos.
1. Medición de la precipitación
2. Origen de la precipitación
3. Variación temporal de la precipitación
4. Variación espacial de la precipitación
5. Altura de precipitación
6. Importancia de las precipitaciones en la ingeniería
7. Determinación de la lluvia media en una cuenca
Medición de la precipitación
Los valores de precipitación, para que sean válidos, deben ser científicamente
comparables. La precipitación es importante para el pluviómetro y los fluviógrafos, estos
últimos se utilizan para determinar las precipitaciones pluviales de corta duración y alta
intensidad. Estos instrumentos deben ser instalados en locales apropiados donde no se
produzcan interferencias de edificaciones, árboles, o elementos orográficos como rocas
elevadas.
La precipitación pluvial se mide en mm, que sería el espesor de la lámina de agua que se
formaría, a causa de la precipitación, sobre una superficie plana e impermeable y que
equivale a litros de agua por metro cuadrado de terreno (l/m2).
Desde 1960 se está popularizando cada vez más la medición de la lluvia por medio de un
radar meteorológico, que generalmente están conectados directamente con modelos
matemáticos que permiten determinar la intensidad de lluvia en una zona y los caudales
en tiempo real, en una determinada sección de un río en dicha zona.
Origen de la precipitación
En esencia toda precipitación de agua en la atmósfera, sea cual sea su estado (sólido o
líquido) se produce por la condensación del vapor de agua contenido en las masas de aire,
que se origina cuando dichas masas de aire son forzadas a elevarse y enfriarse. Para que
se produzca la condensación es preciso que el aire se encuentre saturado de humedad y
que existan núcleos de condensación.
a) El aire está saturado si contiene el máximo posible de vapor de agua. Su humedad
relativa es entonces del 100 por 100. El estado de saturación se alcanza normalmente por
enfriamiento del aire, ya que el aire frío se satura con menor cantidad de vapor de agua
que el aire caliente. Así, por ejemplo, 1 m³ de aire a 25 °C de temperatura, cuyo
contenido en vapor de agua sea de 11 g, no está saturado; pero los 11 g lo saturan a 10
°C, y entonces la condensación ya es posible.
b) Los núcleos de condensación (que permiten al vapor de agua recuperar su estado
líquido), son minúsculas partículas en suspensión en el aire: partículas que proceden de
los humos o de microscópicos cristales de sal que acompañan a la evaporación de las
nieblas marinas. Así se forman las nubes. La pequeñez de las gotas y de los cristales les
permite quedar en suspensión en el aire y ser desplazadas por los vientos. Se pueden
contar 500 por cm³ y, sin embargo, 1 m³ de nube apenas contiene tres gramos de agua.
Las nubes se resuelven en lluvia cuando las gotitas se hacen más gruesas y más pesadas.
El fenómeno es muy complejo: las diferencias de carga eléctrica permiten a las gotitas
atraerse; los «núcleos», que a menudo son pequeños cristales de hielo, facilitan la
condensación. Así es como las descargas eléctricas se acompañan de violentas
precipitaciones. La técnica de la «lluvia artificial» consiste en «sembrar» el vértice de las
nubes, cuando hay una temperatura inferior a 0 °C, con yoduro de sodio; éste se divide en
minúsculas partículas, que provocan la congelación del agua; estos cristales de hielo se
convierten en lluvia cuando penetran en aire cuya temperatura es superior a 0 °C.1
Variación temporal de la precipitación
Las precipitaciones varían de acuerdo a ciertos ciclos temporales determinados por los
movimientos de rotación y traslación terrestres y por la localización astronómica o
geográfica del lugar de que se trate. Esos ciclos pueden ser: diarios, mensuales o
estacionales o en ciclos anuales, en efecto, siempre hay meses en que las precipitaciones
son mayores que en otros. Por ejemplo, en San Francisco, California (Estados Unidos) los
meses de mayores precipitaciones se dan entre noviembre y marzo, mientras que en
Miami, Florida los meses de mayor precipitación son de mayo a octubre. Para poder
evaluar correctamente las características objetivas del clima, en el cual la precipitación, y
en especial la lluvia, desempeña un papel muy importante, las precipitaciones mensuales
deben haber sido observadas por un período de por lo menos 20 a 30 años, lo que se
llama un período de observación largo.
La variación estacional de las precipitaciones, en especial de la lluvia, define el año
hidrológico. Éste da inicio en el mes siguiente al de menor precipitación media de largo
período. Por ejemplo en San Francisco, el año hidrológico se inicia en agosto, mientras
que en Miami se inicia en enero.
Variación espacial de la precipitación
La distribución espacial de la precipitación sobre los continentes es muy variada, así
existen extensas áreas como los desiertos, donde las precipitaciones son extremadamente
escasas, del orden 0 a 200 mm de precipitación por año. En el desierto del Sahara la
media anual de lluvia es de apenas algunos mm, mientras que en las áreas próximas al
Golfo de Darién entre Colombia y Panamá, la precipitación anual es superior a 3.000
mm, con un máximo de unos 10 metros (10.000 mm). El desierto de Atacama en el norte
de Chile, es el área más seca de todos los continentes.
La orografía del terreno influye fuertemente en las precipitaciones. Una elevación del
terreno provoca muy frecuentemente un aumento local de las precipitaciones, al provocar
la ascensión de las masas de aire saturadas de vapor de agua (lluvias orográficas).
Altura de precipitación
Para realizar mediciones, se comprobaría la altura del agua de lluvia que cubriría la
superficie del suelo, en el área de influencia de una estación pluviométrica, si pudiese
mantenerse sobre la misma sin filtrarse ni evaporarse. Se expresa generalmente en ms.
La medición de la precipitación se efectúa por medio de pluviómetros o fluviógrafos, los
segundos son utilizados principalmente cuando se trata de determinar precipitaciones
intensas de corto período. Para que los valores sean comparables, en las estaciones
pluviométricas, se utilizan instrumentos estandarizados.
2.2 Tipos de lluvia
Lo más llamativo en la forma de manifestación de la precipitación, es que esta se puede dar en
estado líquido o en estado sólido. Las precipitaciones líquidas son llovizna, lluvia y chubascos de
agua.
Llovizna: también conocida como orballo, sirimiri o calabobos. Está formada por numerosas y
finas gotas de agua de diámetro inferior a medio milímetro. La velocidad de caída es tan lenta
que parecen flotar en el aire. Proceden típicamente de las nubes tipo estratos.
Lluvia: es la forma más común de precipitación, hasta el extremo de usarse los dos términos
como sinónimos en un buen número de ocasiones. Las gotas tienen un diámetro de más de medio
milímetro y caen con velocidad moderada. Procede casi siempre de los nimboestratos y
altoestratos.
Chubascos de agua: también denominados aguaceros o chaparrones. Las gotas son
habitualmente mayores que las de la lluvia y, como ya dijimos, comienzan y terminan
bruscamente. Las únicas nubes que producen los producen son los cumulonimbos.
Las precipitaciones sólidas son la nieve, chubascos de nieve, granizo y nieve granulada.
Nieve: está formada por conglomerados de cristales de hielo en su mayor parte ramificados (a
veces con forma de estrellitas hexagonales) que se sueldan formando copos. Cuando la nieve se
funde ligeramente, se habla también de aguanieve. Aquí te contamos Qué es una tormenta de
nieve y cómo se forma.
Chubascos de nieve: con las mismas características que los chubascos de agua, es una
precipitación más copiosa que la nevada ordinaria.
Granizo: son granos de hielo redondeados y translúcidos. El diámetro varía entre 5 y 50
milímetros y caen, al igual que los chubascos, en un corto período de tiempo. Sólo los producen
los cumulonimbos. Aquí te contamos más sobre el Granizo: qué es, cómo se forma y tipos.
Nieve granulada: son granos blancos opacos de unos 2,5 milímetros de diámetro. Son
quebradizos y fácilmente aplastables, como si se tratara de un granizo blando.
2.3 Registros Pluviométricos y pluviográficos
Pluviómetros mecánicos
Los pluviómetros tradicionales, están compuestos por tres secciones principales. La sección
receptora que tiene una boca de 200 cm2 (16 cm de diámetro) formada por un aro de bronce. En
su interior tiene un embudo con orificio de salida del agua y la parte superior esta soldada a las
paredes del pluviómetro 10 cm por debajo de la boca. Esta sección receptora se acopla a la parte
de retención y ambas forman un cilindro de 45,5 cm de altura. La sección de retención depende
del tipo de pluviómetro la capacidad (van desde los 50 mm a los 500mm o más. En el interior de
la parte colectora está colocado un recipiente, llamado colector, que sirve para traspasar a la
probeta el agua recogida para su medición.
Pluviómetro de sifón
La columna de agua dentro del recipiente interior del pluviómetro se vacía utilizando
efecto de sifonado. La lluvia que colecta el embudo se pasa al recipiente colector, cuando este
está lleno, el sifón vacía el recipiente y envía el agua a otro recipiente colector.
Medidores con registro o pluviográficos
Son instrumentos que registran la precipitación automáticamente y de manera continua en
intervalos de tiempo de hasta una semana. Estos medidores son más costosos y más propensos a
error, pero pueden ser la única forma posible para ciertos sitios remotos y de difícil acceso. Estos
medidores tienen la gran ventaja que indican la intensidad de la precipitación, la cual es un factor
de importancia en muchos problemas. Tres tipos de medidores con registro son comúnmente
empleados, el medidor de cubeta basculante, el de balanza y el medidor de flotador. El medidor
de cubeta basculante el agua es captada por un colector que es seguido por un embudo, el cual
conduce el agua hacia el interior de una cubeta de 2 compartimentos. Cuando el balde está
inclinado acciona un circuito eléctrico y el aparato de registro mide la intensidad de la lluvia. Los
medidores de balanza, pesan la lluvia que cae dentro de un balde, sobre la plataforma de un
resorteo control balanceado. El incremento del peso del balde y su contenido es registrado en una
gráfica. El medidor de flotador, posee un compartimiento donde se aloja un flotador que sube
verticalmente a medida que va acumulando lluvia. Este medidor está dotado de un sifón que cada
cierto tiempo desaloja el agua almacenada. Estos fluviógrafos trabajan porque tienen un papel de
tambor que rota por el accionar de una máquina de reloj, sobre el cual un lapicero registra en uno
y otro sentido el movimiento basculante, la variación del pesaje, o los cambios en el flotador.
2.4 Precipitación en una zona
La precipitación en una zona se refiere al total de agua que cae del cielo en forma de lluvia,
nieve, granizo o llovizna sobre un área específica durante un período determinado. Este
fenómeno es fundamental en la hidrología superficial, ya que determina la cantidad de agua
disponible para alimentar ríos, lagos y acuíferos, afectando directamente el ciclo hidrológico y
los recursos hídricos de una región.
Factores que Influencian la Precipitación en una Zona
Varios factores influyen en la cantidad y distribución de la precipitación en una zona:
Clima Local: Las condiciones climáticas, como la temperatura, humedad y patrones de viento,
determinan la capacidad del aire para retener vapor de agua y su eventual liberación en forma de
precipitación.
Topografía: Las características del terreno, como montañas y valles, pueden inducir ascensos y
descensos del aire húmedo, afectando la formación de nubes y la distribución de la precipitación.
Uso del Suelo: Actividades humanas, como la urbanización y la deforestación, alteran la
superficie terrestre, modificando la evaporación, la infiltración y el escurrimiento del agua, lo
que puede influir en los patrones de precipitación local.
Medición y Análisis de la Precipitación
Para comprender y gestionar los recursos hídricos, es esencial medir y analizar la precipitación
en una zona. Se utilizan pluviómetros y estaciones meteorológicas para registrar la cantidad de
lluvia caída en intervalos específicos. Estos datos permiten:
Diseño de Infraestructuras Hidráulicas: Conocer las precipitaciones máximas ayuda en el diseño
de sistemas de drenaje, presas y canales capaces de manejar caudales extremos y prevenir
inundaciones.
Modelado de Escorrentía: La relación entre precipitación y escurrimiento superficial se describe
mediante el coeficiente de escurrimiento, que varía según el tipo de superficie y uso del suelo.
Por ejemplo, áreas urbanizadas con superficies impermeables tienen coeficientes más altos,
incrementando el riesgo de inundaciones.
Determinación de Caudales Máximos: El método racional es una herramienta común para
estimar el caudal máximo de escurrimiento en una cuenca hidrográfica, utilizando datos de
precipitación, coeficientes de escurrimiento y características del terreno.
Importancia en la Gestión de Recursos Hídricos
Comprender la precipitación en una zona es vital para la gestión eficiente del agua. Permite
anticipar períodos de sequía o exceso de agua, planificar el almacenamiento y distribución de
recursos hídricos, y diseñar medidas de protección contra inundaciones. Además, informa sobre
prácticas de uso del suelo que pueden mitigar o exacerbar los efectos de la precipitación, como la
implementación de técnicas de conservación del suelo y la vegetación para reducir la escorrentía
y promover la infiltración.
2.5. Análisis de registro de lluvias
Precipitación media sobre una zona
Promedio aritmético: Se suma la altura de las lluvias registradas en un cierto tiempo en cada
una de las estaciones localizadas dentro de la zona y se dividen entre el número total de
estaciones.
Método de Thiessen: Es necesario conocer la localización de las estaciones en la zona bajo
estudio ya que para su aplicación se requiere delimitar la zona de influencia de cada estación
dentro del conjunto
Método de las isoyetas: Se necesita un plano de isoyetas de la precipitación registrada en las
diversas estaciones de la zona de estudio
Escurrimiento: Es la parte de la precipitación drenada por las corrientes de las cuencas hasta su
salida. El agua que fluye por las corrientes proviene de diversas fuentes y, con base a ella se
considera él escurrimiento superficial, sub superficial y subterráneo. El superficial es el que
proviene de la precipitación no infiltrada y que escurre sobre la superficie del suelo y una red
drenada hasta salir de la cuenca. El escurrimiento total es directo y sólo existirá durante una
tormenta e inmediatamente después de que este cese. El escurrimiento sub superficial se debe a
la precipitación infiltrada en la superficie del suelo, pero no se mueve lateralmente sobre el
horizonte superior del mismo.
El escurrimiento subterráneo el cual es recargada por el agua por la parte de la precipitación que
se infiltra a través del suelo una vez que se ha saturado. La contribución del escurrimiento
subterráneo al total varía muy lentamente con respecto al superficial. Para analizar el
escurrimiento total, se puede considerar formado por los escurrimientos: directo y base.
Hidrograma:
Es representado gráficamente por variaciones de flujo, arregladas en orden cronológico, para
expresar el flujo se usa el gasto, que es la relación del volumen contra el tiempo.
Conclusión
La precipitación, como parte fundamental del ciclo hidrológico, es un proceso que no solo afecta
la cantidad de agua disponible en ríos, lagos y acuíferos, sino que también tiene un impacto
directo en los ecosistemas y en las actividades humanas. Esta incluye diversas formas como la
lluvia, nieve y granizo, y su distribución está influenciada por una variedad de factores, como el
clima local, la topografía y el uso del suelo. Estos factores afectan tanto la cantidad como la
temporalidad de las precipitaciones, lo que puede variar significativamente de una zona a otra. El
estudio de la precipitación en una zona permite una mejor planificación y gestión de los recursos
hídricos. Para ello, es necesario medir la cantidad de agua que cae a través de herramientas como
pluviómetros y fluviógrafos, que permiten obtener datos esenciales para el diseño de
infraestructuras hidráulicas y la gestión de escurrimientos. La relación entre la precipitación y el
escurrimiento superficial es clave para la planificación de sistemas de drenaje y la prevención de
inundaciones. En términos de impacto en la ingeniería civil, entender las precipitaciones es
esencial no solo para la creación de obras hidráulicas, sino también para la toma de decisiones
sobre el uso del suelo, ya que la urbanización o deforestación pueden modificar los patrones de
precipitación local, aumentando el riesgo de inundaciones. Además, los datos de precipitación
ayudan a modelar caudales máximos y a planificar la distribución eficiente del agua en áreas
urbanas y rurales. En resumen, la comprensión de la precipitación en una zona no solo permite
gestionar de manera más efectiva los recursos hídricos, sino también anticipar fenómenos
extremos como inundaciones o sequías. Este conocimiento es clave para diseñar infraestructuras
adecuadas, mitigar riesgos y garantizar el acceso al agua para las necesidades humanas y
ecológicas. La medición precisa y el análisis de estos datos son esenciales para afrontar los retos
que presenta el manejo del agua en un contexto de cambio climático y creciente urbanización.