El tributo mexica en el siglo XVI
En el siglo XVI Tenochtitlan era una gran ciudad que dominaba el centro de México.
Una vez que dominaban una población, ésta quedaba inscrita en los registros de tributarios, con
obligaciones establecidas.
Había una gran cantidad de funcionarios que cuidaban que todo fuese recaudado, registrado y
almacenado de manera eficiente. Localmente, eran los tequitlatos los encargados de recoger de la
población campesina el tributo exigido Los recaudadores eran los calpixques, que tenían, además, otras
funciones: de justicia, como guardianes de almacenes, repartidores de faena entre la gente de los
barrios y responsables de los cautivos.
El tributo era básicamente de dos tipos: en especie y en servicio. El primero consistía en el conjunto de
productos agrícolas, materias o artesanías entregadas a los calpixqui. En ocasiones, las provincias
debían recurrir al intercambio con sus vecinos para obtener los productos que debían pagar. El otro tipo
de tributo consistía en las obligaciones que tenían los macehualtin o gente común de acudir a las
guerras, a las obras públicas, a los campos y a los templos y palacios de los señores.
La Matrícula de Tributos y el Códice Mendocino son dos registros que anotan pictográficamente las
poblaciones sometidas. Cada una de sus láminas anota los nombres de los pueblos que en conjunto
conformaban una provincia tributaria, así como el sistema numérico que indica cuánto hay que pagar y
principalmente los tributos que debían entregar.
Fuente: Luz María Mohar Betancourt, "El tributo mexica en el siglo XVI", Arqueología Mexicana, núm. 4, pp. 44-47
(fragmento).
El tributo mexica en el siglo XVI
En el siglo XVI Tenochtitlan era una gran ciudad que dominaba el centro de México.
Una vez que dominaban una población, ésta quedaba inscrita en los registros de tributarios, con
obligaciones establecidas.
Había una gran cantidad de funcionarios que cuidaban que todo fuese recaudado, registrado y
almacenado de manera eficiente. Localmente, eran los tequitlatos los encargados de recoger de la
población campesina el tributo exigido Los recaudadores eran los calpixques, que tenían, además, otras
funciones: de justicia, como guardianes de almacenes, repartidores de faena entre la gente de los
barrios y responsables de los cautivos.
El tributo era básicamente de dos tipos: en especie y en servicio. El primero consistía en el conjunto de
productos agrícolas, materias o artesanías entregadas a los calpixqui. En ocasiones, las provincias
debían recurrir al intercambio con sus vecinos para obtener los productos que debían pagar. El otro tipo
de tributo consistía en las obligaciones que tenían los macehualtin o gente común de acudir a las
guerras, a las obras públicas, a los campos y a los templos y palacios de los señores.
La Matrícula de Tributos y el Códice Mendocino son dos registros que anotan pictográficamente las
poblaciones sometidas. Cada una de sus láminas anota los nombres de los pueblos que en conjunto
conformaban una provincia tributaria, así como el sistema numérico que indica cuánto hay que pagar y
principalmente los tributos que debían entregar.
Fuente: Luz María Mohar Betancourt, "El tributo mexica en el siglo XVI", Arqueología Mexicana, núm. 4, pp. 44-47
(fragmento).