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Taller sobre Asma y Enfermedades Respiratorias

El taller sobre enfermedades respiratorias aborda el asma, neumonía, tuberculosis, edema y bronquitis, enfocándose en sus causas, síntomas, factores de riesgo y tratamientos. Se detalla el asma como una enfermedad pulmonar común, sus desencadenantes, y los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos disponibles. Además, se discuten factores de riesgo asociados al desarrollo y exacerbación del asma, así como la neumonía, su clasificación y causas más comunes.
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Taller sobre Asma y Enfermedades Respiratorias

El taller sobre enfermedades respiratorias aborda el asma, neumonía, tuberculosis, edema y bronquitis, enfocándose en sus causas, síntomas, factores de riesgo y tratamientos. Se detalla el asma como una enfermedad pulmonar común, sus desencadenantes, y los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos disponibles. Además, se discuten factores de riesgo asociados al desarrollo y exacerbación del asma, así como la neumonía, su clasificación y causas más comunes.
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TALLER SOBRE ENFERMEDADES RESPIRATORIAS

1. ¿Qué SON?
2. SUS CAUSAS O SINTOMAS
3. FACTORES DE RIESGO
4. TRATAMIENTOS

TEMAS:
1. ASMA
2. NEUMONÍA
3. TUBERCULOSIS
4. EDEMA
5. BRONQUITOS

INTEGRANTES
1. IBETH CONTRETAS
2. DIANIS BOLAÑOS
3. SHIRLEIDYS RODRIGUEZ
4. MELISSA RICARDO
5. ALVANIS GOMEZ
¿QUE ES EL ASMA?
El asma es una enfermedad que afecta los pulmones. Es una de las enfermedades de duración
prolongada más comunes en los niños, aunque los adultos también pueden padecerla. El asma causa
sibilancias, dificultad para respirar, opresión en el pecho y tos durante la noche o temprano por la
mañana.

¿Qué es un ataque de asma?

Un ataque de asma puede incluir tos, opresión en el pecho, sibilancias y dificultad para respirar. El
ataque de asma ocurre en las vías respiratorias, que son los conductos que llevan el aire a los
pulmones. A medida que el aire pasa por los pulmones, las vías respiratorias se van haciendo más
pequeñas, como las ramas de un árbol al alejarse del tronco. Durante un ataque de asma, las paredes
de las vías respiratorias en los pulmones se inflaman, lo cual hace que las vías se vuelvan más
estrechas. Menos aire entra y sale de los pulmones, y el cuerpo produce una mucosidad que
obstruye aún más las vías respiratorias.

¿Qué causa un ataque de asma?

Un ataque de asma puede ocurrir cuando usted se expone a los “desencadenantes del asma”. Las
cosas pueden provocan un ataque de asma pueden ser muy distintas a las que le causan un ataque a
otra persona con esta enfermedad. Algunos de los desencadenantes más comunes son:
Humo del tabaco
El humo del tabaco no es saludable para nadie, en particular para las personas con asma. El “humo
de segunda mano” es el humo que origina un fumador y que respira otra persona. El humo de
segunda mano puede desencadenar un ataque de asma. Si tiene asma, la gente no debería fumar
cerca de usted, ni en su casa, ni en su auto, ni en cualquier otro lugar en el que pase mucho tiempo.

Ácaros del polvo


Los ácaros del polvo son animales diminutos que hay en casi todas las casas. los ácaros del polvo
pueden desencadenar un ataque de asama. Para prevenir los ataques, se deben utilizar protectores en
los colchones y las almohadas que sirvan de barrera entre los ácaros y la persona con asma. No se
deben utilizar almohadas, cobijas ni colchas rellenas de plumas. Se deben retirar los animales de
peluche del cuarto y evitar tener cosas amontonadas. Lave la ropa de cama con agua muy caliente.

Contaminación atmosférica
La contaminación atmosférica puede desencadenar un ataque de asma. Esta contaminación puede
provenir de las fábricas, los automóviles y otras fuentes. Preste atención a los pronósticos del índice
de calidad del aire en la radio, la televisión e Internet y busque información en el diario para planear
actividades cuando los niveles de contaminación estén bajos.

Alérgenos de cucarachas
Las cucarachas y sus excrementos pueden desencadenar un ataque de asma. Elimine tantas fuentes
de alimento y agua como pueda para deshacerse de las cucarachas que haya en su casa. Por lo
general, las cucarachas se encuentran en lugares donde se come y se dejan restos de comida. Pase la
aspiradora o barra al menos cada 2 ó 3 días las áreas que puedan atraer a las cucarachas. Use geles o
trampas para cucarachas para disminuir la cantidad de estos insectos en su casa.

Mascotas
Las mascotas peludas pueden desencadenar un ataque de asma. Si cree que su mascota peluda es la
causante de los ataques de asma, puede que tenga que buscarle otra casa. Si no quiere o no puede
encontrar otra casa para su mascota, manténgala fuera de la habitación de la persona con asma.

Bañe a las mascotas todas las semanas y manténgalas afuera lo más que pueda. Las personas con
asma no son alérgicas al pelaje de la mascota, así que cortarle el pelo no las ayudará a controlar la
enfermedad. Si tiene una mascota peluda, pase la aspiradora con frecuencia. Si los pisos de su casa
tienen una superficie dura, como de madera o de losa, páseles un paño húmedo cada semana.

Moho
Respirar moho puede desencadenar un ataque de asma. Elimine el moho de su casa para ayudar a
controlar los ataques. La humedad en el ambiente puede hacer crecer el moho. Use el aire
acondicionado o un deshumidificador para mantener el nivel de humedad bajo. Compre un pequeño
medidor llamado higrómetro para controlar los niveles de humedad y mantenerlos lo más bajos
posible (no más de 50%). Los niveles de humedad cambian durante el transcurso del día, así es que
revíselos más de una vez al día. Arregle las goteras que facilitan el crecimiento del moho detrás de
las paredes y debajo de los pisos.

Humo de la quema de madera o pasto


El humo de la quema de madera u otras plantas se compone de una mezcla de gases dañinos y
partículas pequeñas. Respirar mucho de este humo puede causar un ataque de asma. Si puede, evite
quemar madera en su casa. Si un incendio forestal está afectando la calidad del aire en su área,
preste atención a los pronósticos de calidad del aire en la radio, la televisión e Internet y busque
información en el diario para planear actividades cuando los niveles de contaminación del aire estén
bajos.

Otros desencadenantes
Las infecciones asociadas a la influenza (o gripe), resfríos y el virus respiratorio sincicial (VRS)
pueden desencadenar un ataque de asma. Las sinusitis, las alergias, inhalar algunos químicos y la
acidez estomacal también pueden desencadenar ataques de asma

El ejercicio físico, algunos medicamentos, el mal tiempo (como las tormentas eléctricas o una
humedad alta), inhalar aire frío y seco, y algunos alimentos, aditivos y fragancias también pueden
desencadenar un ataque de asma.

Las emociones fuertes pueden causar una respiración muy rápida, llamada hiperventilación, que
también puede causar un ataque de asma.

¿Cómo se trata el asma?

Para controlar el asma y evitar un ataque, tome los medicamentos de la forma indicada por su
médico y manténgase lejos de las cosas que pueden desencadenar un ataque. No todas las personas
con asma toman el mismo medicamento. Algunos medicamentos se pueden inhalar o aspirar y otros
se pueden tomar en forma de pastillas. Los medicamentos para el asma son de dos tipos: los de
alivio rápido y los de control a largo plazo. Los medicamentos de alivio rápido controlan los
síntomas de un ataque de asma. Si usted necesita utilizar los medicamentos de alivio rápido cada
vez con más frecuencia, consulte a su médico para determinar si necesita uno distinto. Los
medicamentos de control a largo plazo ayudan a reducir el número de ataques y a que estos sean
más leves, pero no lo ayudarán en el momento de un ataque. Los medicamentos para el asma
pueden tener efectos secundarios, pero la mayoría son leves y desaparecen pronto. Pregúntele a su
médico sobre los efectos secundarios de sus medicamentos.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico del asma tiene como objetivo mejorar los síntomas del paciente y
evitar las crisis asmáticas. Se debe ajustar periódicamente, de una forma escalonada en función de
la gravedad y el control de los síntomas. La mayoría de los tratamientos del asma se administran de
forma inhalada, logrando un efecto local a nivel de las vías aéreas, con menos efectos secundarios.

El tratamiento del asma debe seguir un plan global, consensuado entre el médico y el paciente. El
objetivo del tratamiento es mejorar los síntomas, mantener una función pulmonar normal o casi
normal, prevenir las agudizaciones y tener una buena calidad de vida.
Tratamiento no farmacológico
Evitar el tabaco. Los pacientes asmáticos que son fumadores tienen peor control de la enfermedad
y menor respuesta al tratamiento farmacológico. Se recomienda a todos los pacientes asmáticos
dejar de fumar, así como evitar el tabaquismo pasivo.
Actividad física. Realizar actividad física de forma regular mejora la condición cardiovascular y la
tolerancia al esfuerzo de los pacientes.
Evitar la contaminación ambiental. No realizar ejercicio en el exterior los días de alto nivel de
contaminación ambiental.
Vacunación. Se recomienda la vacunación antigripal y antineumocócica a los pacientes con asma
moderada-grave.
Evitar contacto con diferentes alérgenos:
Ácaros del polvo. Disminuir alfombras, moquetas, cortinas y objetos que acumulen polvo. Realizar
la limpieza del polvo doméstico con un paño húmedo, lavar la ropa de cama al menos dos veces por
semana a altas temperaturas, usar fundas antiácaros para el colchón y la almohada.
Pólenes. Evitar permanecer mucho tiempo al aire libre los días de alto nivel de polinización, se
debe conocer el tipo de polen al que se está sensibilizado y las estaciones en las que predominan.
Animales. Sacar al animal de la vivienda y realizar una limpieza exhaustiva, en caso de no ser
posible, evitar contacto con el animal en el dormitorio y en el sofá.
Hongos. Evitar las humedades en casa, ventilar frecuentemente las estancias oscuras y húmedas.
Tratamiento farmacológico
El tratamiento farmacológico del asma tiene como objetivo mejorar los síntomas del paciente y
evitar las crisis asmáticas. Se debe ajustar periódicamente, de una forma escalonada en función de
la gravedad y el control de los síntomas.
La mayoría de los tratamientos del asma se administran de forma inhalada, logrando un efecto local
a nivel de las vías aéreas, con menos efectos secundarios. Una técnica inhalatoria correcta es
fundamental para lograr una buena respuesta al tratamiento.
Existen dos grupos de fármacos inhalados:
Broncodilatadores. Son fármacos que abren o dilatan las vías aéreas, pueden ser de acción corta o
de acción larga.
Glucocorticoides. Son antiinflamatorios que disminuyen la inflamación de las vías aéreas.
Existen dos estrategias de tratamiento:
Tratamiento de “rescate”. Ayuda a aliviar la sintomatología de forma rápida administrando un
broncodilatador de acción corta, que empieza a actuar en pocos minutos.
Tratamiento de mantenimiento. Permite el control de la enfermedad y previene la aparición de
crisis. La piedra angular de este tratamiento son los glucocorticoides inhalados que se pueden
administrar solos o en combinación con los broncodilatadores de acción larga.
Otros tratamientos que ayudan a controlar la enfermedad son:
Antagonistas de receptores de leucotrienos. Se toman por vía oral, también tienen una acción
anti-inflamatoria.
Antihistamínicos. Ayudan a controlar los síntomas de la alergia.
Inmunoterapia con vacunas para las alergias. En el caso de asma alérgica, en la que no se pueda
evitar la exposición al agente al que se es alérgico, se utiliza este tratamiento para desensibilizar al
paciente.
Terapia inhalada
La mayoría de los tratamientos para tratar el asma se administran de forma inhalada, es decir a
través de la boca se inhala la medicación para que llegue a las vías respiratorias. Una técnica
inhalatoria correcta es fundamental para que el medicamento llegue a la zona donde tiene que
actuar, de lo contrario no llegaría suficiente medicación a las vías aéreas y no se lograría el efecto
deseado.
En general, existen dos grandes grupos de inhaladores: los inhaladores de cartuchos presurizados y
los inhaladores de polvo seco. Dentro de éstos hay diferentes tipos de dispositivos. El paciente y el
médico deben encontrar la opción que mejor se adapte al paciente y asegurarse que realiza la
técnica inhalatoria correctamente.
Factores de riesgo del asma
Las causas que supone el origen del proceso inflamatorio inicial en el asma y hace a ciertas
personas susceptibles a sus efectos se desconoce, aunque sí se sabe que dependen de la interacción
de genes y de factores ambientales.1
Actualmente se distingue entre:
Factores de riesgo de desarrollo de asma. Relacionados con la aparición de la enfermedad asmática.
Factores desencadenantes de síntomas de asma. Relacionados con la aparición de síntomas e incluso
exacerbaciones en pacientes asmáticos. Las medidas para evitarlos son fundamentales como parte
del tratamiento del asma.

Factores de riesgo de desarrollo de asma


Factores del huésped
Atopia
Menarquia precoz
Obesidad
Hiperrespuesta bronquial
Rinitis
Rinosinusitis crónica
Factores perinatales:
Prematuridad
Ictericia neonatal
Lactancia
Cesárea
Tabaco en gestación
Factores ambientales:
Aeroalérgenos
Alérgenos laborales
Infecciones respiratorias
Tabaquismo
Factores desencadenantes de síntomas de asma:
Factores sistémicos
Fármacos (antibióticos sensibilizantes, AAS, beta-bloqueantes no selectivos, AINE)
Alimentos (leche de vaca, huevo, frutos secos, cereales, pescados, mariscos, alimentos con sulfitos,
panalérgenos vegetales como profilinas o proteína transportadora de lípidos (LTP)
Veneno de himenópteros
Factores laborales:
Sustancias de bajo peso molecular (fármacos, anhídridos, diisocianatos, maderas, metales, etc.)
Sustancias de alto peso molecular (de origen vegetal, polvo y harinas, alimentos, enzimas vegetales,
gomas vegetales, hongos y esporas, enzimas animales)
Factores ambientales:
Polución
Pólenes y partículas en suspensión
Ácaros, cucarachas
Epitelios de perro/gato
Algunos hongos, rinovirus y otros virus respiratorios
Genética
El componente hereditario en la expresión del asma es bien conocido. Los factores genéticos
pueden influir tanto en el riesgo de desarrollo de asma, como en la respuesta
individual a otros factores de riesgo o sobre la acción de otros desencadenantes.2 Una hipótesis que
se estudia es la posible relación entre ciertos polimorfismos genéticos y la respuesta al tratamiento
de sus portadores.
Obesidad
Ciertos mediadores, como las leptinas y la adiponectina, podrían afectar a los mecanismos
moleculares y celulares de la inflamación y aumentar el riesgo de desarrollo asma.
Rinitis
Constituye un factor de riesgo para el desarrollo de asma tanto en niños como en adultos. En los
adultos suele ser independiente de la alergia mientras que en niños ambas entidades se asocian con
más frecuencia.
¿QUE ES NEUMONÍA?
Infección que inflama los sacos de aire de uno o ambos pulmones, los que pueden llenarse de
fluido.
La neumonía puede provocar que los sacos de aire se llenen de fluido o pus. La infección puede ser
mortal para cualquier persona, pero en especial para bebés, niños pequeños y adultos mayores de 65
años.
CAUSAS
Muchos gérmenes pueden causar neumonía. Los más comunes son las bacterias y los virus en el
aire que respiramos. El cuerpo normalmente evita que estos gérmenes infecten los pulmones. Pero a
veces estos gérmenes pueden dominar tu sistema inmunitario, incluso si tu salud es generalmente
buena.
La neumonía se clasifica según los tipos de gérmenes que la causan y el lugar donde se contrajo la
infección.
Neumonía adquirida en la comunidad
La neumonía adquirida en la comunidad es el tipo más común de neumonía. Ocurre fuera de los
hospitales u otros centros de atención de la salud. Puede ser causada por lo siguiente:
Bacterias.
La causa más común de la neumonía bacteriana en los Estados Unidos es el Streptococcus
pneumoniae. Este tipo de neumonía puede ocurrir por sí sola o después de haber tenido un resfriado
o una gripe. Puede afectar una parte (lóbulo) del pulmón, una afección llamada neumonía lobular.
Organismos similares a las bacterias.
Mycoplasma pneumoniae también puede causar neumonía. Típicamente produce síntomas más
leves que otros tipos de neumonía. La neumonía ambulatoria es un nombre informal que se le da a
este tipo de neumonía, que típicamente no es lo suficientemente grave como para requerir reposo en
cama.
Hongos. Este tipo de neumonía es más común en personas con problemas de salud crónicos o
sistemas inmunitarios debilitados, y en personas que han inhalado grandes dosis de los organismos.
Los hongos que lo causan pueden encontrarse en el suelo o en los excrementos de las aves y varían
según la ubicación geográfica. Virus, incluso COVID-19. Algunos de los virus que causan
resfriados y gripe pueden causar neumonía. Los virus son la causa más común de neumonía en
niños menores de 5 años. La neumonía viral suele ser leve. Pero en algunos casos puede llegar a ser
muy grave. El coronavirus 2019 (COVID-19) puede causar neumonía, que puede llegar a ser grave.
Neumonía adquirida en el hospital
Algunas personas contraen neumonía durante una hospitalización por otra enfermedad. La
neumonía adquirida en el hospital puede ser grave porque la bacteria que la causa puede ser más
resistente a los antibióticos y porque las personas que la contraen ya están enfermas. Las personas
que utilizan respiradores (ventiladores), que suelen utilizarse en las unidades de cuidados
intensivos, corren un mayor riesgo de tener este tipo de neumonía.
Neumonía adquirida en la atención médica
La neumonía adquirida en la atención médica es una infección bacteriana que se produce en
personas que viven en centros de atención a largo plazo o que reciben atención en clínicas
ambulatorias, incluidos los centros de diálisis renal. Al igual que la neumonía adquirida en el
hospital, la neumonía adquirida en la atención médica puede ser causada por bacterias más
resistentes a los antibióticos.
Neumonía por aspiración
La neumonía por aspiración se produce cuando se inhalan alimentos, bebidas, vómitos o saliva y
estos penetran en los pulmones. La aspiración es más probable si algo perturba el reflejo nauseoso
normal, como una lesión cerebral o un problema de deglución, o el uso excesivo de alcohol o
drogas.
Factores de riesgo
La neumonía puede afectar a cualquiera. Pero los dos grupos de edades que presentan el mayor
riesgo de padecerla son los siguientes:
Niños de 2 años de edad o menores
Personas de 65 años de edad o mayores
Otros factores de riesgo incluyen los siguientes:
Estar hospitalizado. Tienes un mayor riesgo de contraer neumonía si te encuentras en la unidad de
cuidados intensivos de un hospital, especialmente, si estás conectado a una máquina que te ayuda a
respirar (ventilador).
Enfermedad crónica. Eres más propenso a contraer neumonía si tienes asma, enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC) o una enfermedad cardíaca.
Fumar. El fumar daña las defensas naturales que tu cuerpo presenta contra las bacterias y los virus
que causan neumonía.
Sistema inmunitario debilitado o suprimido. Las personas que tienen VIH/SIDA, que se han
sometido a un trasplante de órganos o que reciben quimioterapia o esteroides a largo plazo están en
riesgo.
Tratamiento
El tratamiento para la neumonía implica la cura de la infección y la prevención de complicaciones.
Las personas que presentan neumonía adquirida en la comunidad normalmente pueden recibir
tratamiento en sus hogares con medicamentos. A pesar de que la mayoría de los síntomas se alivian
en unos pocos días o semanas, la sensación de cansancio puede perdurar durante un mes o más.
Los tratamientos específicos dependen del tipo y la gravedad de la neumonía, tu edad y tu estado de
salud general. Las opciones incluyen las siguientes:
Antibióticos. Estos medicamentos se usan para el tratamiento de la neumonía bacteriana. Puede
llevar un tiempo identificar el tipo de bacterias que causan la neumonía y elegir el mejor antibiótico
para tratarla. Si los síntomas no mejoran, el médico puede recomendarte un antibiótico diferente.
Medicamentos para la tos. Estos medicamentos pueden usarse para calmar la tos a fin de que puedas
descansar. Debido a que el toser ayuda a aflojar y mover los fluidos de los pulmones, es bueno no
eliminar la tos completamente. Además, debes saber que en muy pocos estudios se ha examinado si
los medicamentos para la tos de venta libre disminuyen la tos causada por la neumonía. Si quieres
probar un supresor de la tos, usa la dosis más baja que te ayude a descansar.
Antifebriles/analgésicos. Posiblemente tomes estos según lo necesites para aliviar la fiebre y el
malestar. Estos incluyen medicamentos como la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y
el paracetamol (Tylenol, otros).
Hospitalización
Quizás tengan que internarte si:
Eres mayor de 65 años
Te confundes con la hora, la gente, o los lugares
La función de tus riñones se ha reducido
Tu presión sistólica está por debajo de 90 milímetros de mercurio (mm Hg) o tu presión diastólica
es de 60 mm Hg o menor
Tu respiración es rápida (30 inhalaciones o más por minuto)
Necesitas asistencia para respirar
Tu temperatura es más baja de lo normal
Tu frecuencia cardíaca está por debajo de 50 o por encima de 100
Quizás te internen en la unidad de cuidado intensivo si necesitas un respirador artificial o si tus
síntomas son graves.
Tal vez se deba internar a los niños si:
Son menores de 2 meses
Están letárgicos o tienen mucho sueño
Tienen problemas para respirar
Tienen bajos niveles de oxígeno en la sangre
Parecen estar deshidratados
¿QUÉ ES TUBERCULOSIS?
La tuberculosis es una enfermedad grave que afecta principalmente los pulmones. Los microbios
que causan la tuberculosis son un tipo de bacteria.
La tuberculosis puede contagiarse cuando una persona con la enfermedad tose, estornuda o canta.
Esto puede hacer que se liberen gotitas diminutas con microbios en el aire. Después, otra persona
puede respirar las gotitas, y los microbios pueden ingresar en sus pulmones.
La tuberculosis se trasmite fácilmente cuando las personas se reúnen en multitudes o si viven con
muchas otras personas. Las personas con VIH/SIDA y otras personas que tienen un sistema
inmunitario debilitado corren un mayor riesgo de contagiarse con tuberculosis que aquellas que
tienen un sistema inmunitario normal.
Causas
La tuberculosis es causada por bacterias que se contagian de persona a persona a través de gotitas
microscópicas diseminadas en el aire. Esto puede suceder cuando una persona con la forma activa
de la tuberculosis no tratada tose, habla, estornuda, escupe, se ríe, o canta.
Aunque la tuberculosis es contagiosa, no es fácil contraerla. Es mucho más probable que te
contagies de tuberculosis de una persona con quien vives o trabajas que de un desconocido. La
mayoría de la gente con tuberculosis activa, que se ha hecho un tratamiento apropiado con
medicamentos por al menos dos semanas, ya no es contagiosa.
El tratamiento
se puede realizar de forma ambulatoria, aunque se requiere aislamiento respiratorio, al menos las
dos primeras semanas.
Entre los fármacos antituberculosos de primera elección, se incluyen la isoniacida, rifampicina,
pirazinamida, etambutol y estreptomicina.
Las asociaciones internacionales de enfermedades infecciosas recomiendan en la actualidad
comenzar el tratamiento con tres antibióticos de primera línea durante 2 meses, seguido de dos de
ellos durante otros 4 meses adicionales.
La pauta más habitual de tratamiento es la combinación de isoniacida, rifampicina y pirazinamida
durante los dos primeros meses para continuar posteriormente durante cuatro meses más con
isoniacida y rifampicina. Según los casos pueden ser necesarias pautas de mayor duración y con
mayor número de fármacos.
Factores de riesgo de la tuberculosis
Las personas con mayor riesgo de sufrir una tuberculosis son los ancianos, los bebés y aquéllas que
tienen el sistema inmunológico debilitado ya sea por una enfermedad, cono es el caso del Sida, o
estar recibiendo quimioterapia o tratamiento con medicamentos inmunosupresores.
No obstante existen otros factores de riesgo que favorecen la adquisición de la infección:
Entrar en contacto con personas infectadas
Viajar a zonas endémicas (la inmigración ha ocasionado un aumento de la incidencia de esta
enfermedad)
Vivir en lugares con un claro déficit de higiene y salubridad (en la calle o poblados chabolistas) o
con hacinamiento de personas
Estar desnutrido.
¿QUES ES EDEMA?
El edema es la hinchazón causada por el exceso de líquido atrapado en los tejidos del cuerpo. El
edema puede afectar cualquier parte del cuerpo. Pero hay más probabilidades de que aparezca en las
piernas y los pies. Los medicamentos y el embarazo pueden provocar edemas. También puede
producirse como consecuencia de una enfermedad, como insuficiencia cardíaca congestiva,
enfermedad renal, insuficiencia venosa o cirrosis hepática.

El uso de prendas de compresión y la reducción de la sal en la dieta suelen aliviar el edema. Cuando
una enfermedad causa edema, la enfermedad también necesita tratamiento.

Los síntomas del edema incluyen los siguientes:

 Hinchazón o inflamación del tejido que está debajo de la piel, especialmente en las piernas o
los brazos.
 Piel estirada o brillante.
 Piel que tiene un hoyuelo, también conocido como hendidura, después de haber sido
presionada durante unos segundos.
 Hinchazón en el vientre, o abdomen, de modo que es más grande de lo habitual.
 Sensación de pesadez en las piernas.

 Dolor en el pecho
Estos pueden ser signos de acumulación de líquido en los pulmones, también conocida como edema
pulmonar. Puede ser mortal y necesita tratamiento inmediato.

Después de estar sentado durante mucho tiempo, por ejemplo, en un vuelo largo, llama al proveedor
de atención médica si sientes un dolor e hinchazón en las piernas que no desaparece. Sobre todo, si
el dolor y la hinchazón están en un lado, pueden ser síntomas de un coágulo sanguíneo profundo en
la vena, también llamado trombosis venosa profunda.

Causas

El edema se produce cuando hay una fuga de líquido de los pequeños vasos sanguíneos del cuerpo,
que se denominan capilares. El líquido se acumula en los tejidos cercanos. Esta fuga lleva a la
hinchazón.

Los casos leves de edema pueden deberse a lo siguiente:


Estar sentado o permanecer en una posición durante mucho tiempo

Comer mucha comida salada

Tener síndrome premenstrual

Estar embarazada.

El edema también puede ser un efecto secundario de determinados medicamentos. Estos incluyen
los siguientes:

Medicamentos para la presión arterial alta

Medicamentos antiinflamatorios no esteroides

Medicamentos esteroides

Estrógenos

Determinados medicamentos para la diabetes llamados tiazolidinedionas

Medicamentos para tratar el dolor nervioso

A veces, el edema puede ser un signo de una afección más grave. Algunas de las enfermedades que
pueden causar edema son las siguientes:

Insuficiencia cardíaca congestiva. La insuficiencia cardíaca congestiva impide que una o ambas
cavidades inferiores del corazón bombeen bien la sangre. Como consecuencia, la sangre puede
estancarse en las piernas, en los tobillos y en los pies, y causar edema.

La insuficiencia cardíaca congestiva también puede causar hinchazón en el área estomacal. Esta
afección también puede producir la acumulación de líquido en los pulmones. Esto se conoce como
edema pulmonar y puede llevar a falta de aire.

Daño hepático. Este daño hepático a causa de la cirrosis puede causar la acumulación de líquido en
el área estomacal y en las piernas. La acumulación de líquido en el área estomacal se denomina
ascitis.

Enfermedad renal. La enfermedad renal puede producir la acumulación de líquido y sales de la


sangre. Los edemas que se relacionan con la enfermedad renal a menudo se producen en las piernas
y alrededor de los ojos.
Daño renal. El daño en los diminutos vasos sanguíneos que hacen el filtrado en los riñones puede
causar el síndrome nefrótico. En el síndrome nefrótico, los niveles reducidos de proteína en la
sangre pueden llevar a un edema.

Debilidad o daño en las venas de las piernas. En esta afección, que también tiene el nombre de
insuficiencia venosa crónica, las válvulas unidireccionales de las piernas están dañadas. Las
válvulas unidireccionales permiten que la sangre fluya en una sola dirección. El daño a las válvulas
hace que la sangre se acumule en las venas de las piernas y se produzca hinchazón.

Trombosis venosa profunda. La hinchazón repentina en la pierna, acompañada de dolor en el


músculo de la pantorrilla, puede deberse a un coágulo de sangre en una de las venas de la pierna. La
trombosis venosa profunda requiere atención médica inmediata.

Problemas con el sistema del cuerpo que elimina el líquido adicional de los tejidos. Si el sistema
linfático del cuerpo está dañado debido a, por ejemplo, una cirugía para el cáncer, es posible que no
haga el drenaje correctamente.

Falta grave y prolongada de proteína. La falta extrema de proteína en la alimentación, con el


tiempo, puede llevar a un edema.

Factores de riesgo

Los siguientes factores aumentan el riesgo de edema:

Estar embarazada.

Tomar ciertos medicamentos.

Tener una enfermedad crónica, como insuficiencia cardíaca congestiva o una enfermedad renal o
hepática.

Someterse a una cirugía que afecte un ganglio linfático.

Complicaciones

Si no se trata, esto es lo que el edema puede causar:

Hinchazón que se vuelve cada vez más dolorosa.

Problemas para caminar.

Rigidez.

Estiramiento de la piel, que puede picar.


Mayor riesgo de infección en la zona hinchada.

Cicatrices entre las capas de tejido.

Menor flujo de sangre.

Menor elasticidad de arterias, venas, articulaciones y músculos.

¿QUE ES BRONQUITIS?
La bronquitis es una inflamación de los conductos que llevan el aire a los pulmones. Los síntomas
suelen incluir tos, dificultad para respirar, producción de flema y posiblemente fiebre. Es importante
descansar, beber líquidos y seguir las indicaciones de un médico para tratarla.
Factores de riesgo: La bronquitis puede ser causada por diferentes factores, siendo la infección viral
la causa más común. Los virus respiratorios, como el virus de la gripe o el virus sincitial
respiratorio, suelen desencadenar la bronquitis aguda. La exposición a irritantes como el humo del
tabaco, la contaminación del aire o productos químicos también puede desencadenar bronquitis
crónica. Además, las bacterias y otros microorganismos pueden causar bronquitis en algunos casos.
Es importante evitar la exposición a estos factores de riesgo y buscar atención médica si
experimentas síntomas de bronquitis.
Tratamientos: El tratamiento de la bronquitis varía según la causa y la gravedad de los síntomas.
En el caso de la bronquitis aguda causada por virus, el tratamiento suele centrarse en aliviar los
síntomas, como la tos y la congestión, a través de descanso, hidratación adecuada y medicamentos
para aliviar la fiebre y el malestar. En algunos casos, los médicos pueden recetar broncodilatadores
para ayudar a abrir las vías respiratorias y facilitar la respiración.
Para la bronquitis crónica, es fundamental dejar de fumar si se es fumador, ya que el tabaco es uno
de los principales desencadenantes. Los inhaladores y medicamentos para controlar la inflamación
pueden ser recetados en casos de bronquitis crónica.
Causas y síntomas: Los signos y síntomas de la bronquitis aguda y crónica pueden ser los
siguientes:
Tos
Producción de mucosidad (esputo), que puede ser transparente, blanca, de color gris amarillento o
verde —rara vez, puede presentar manchas de sangre—
Fatiga
Dificultad para respirar
Fiebre ligera y escalofríos
Molestia en el pecho
Si tienes bronquitis aguda, es posible que tengas síntomas de resfrío, como dolores generalizados o
dolores de cabeza leves. Si bien estos síntomas suelen mejorar en, aproximadamente, una semana,
es posible que tengas tos molesta durante varias semanas.
La bronquitis crónica se define como una tos productiva que dura, al menos, tres meses, con
episodios recurrentes durante, por lo menos, dos años consecutivos.
Si tienes bronquitis crónica, es probable que tengas períodos en los que la tos u otros síntomas
empeoran. En esos momentos, es posible que tengas una infección aguda además de la bronquitis
crónica.

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