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MONOGRAFIA

El documento detalla el proceso de elaboración de una monografía, incluyendo su definición, tipos y pasos necesarios para su realización. Se enfatiza la importancia de la investigación, la delimitación del tema y la correcta presentación de la información. Además, se abordan aspectos técnicos como la redacción, citas, notas al pie y la bibliografía, esenciales para la construcción de un trabajo académico sólido.

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MONOGRAFIA

El documento detalla el proceso de elaboración de una monografía, incluyendo su definición, tipos y pasos necesarios para su realización. Se enfatiza la importancia de la investigación, la delimitación del tema y la correcta presentación de la información. Además, se abordan aspectos técnicos como la redacción, citas, notas al pie y la bibliografía, esenciales para la construcción de un trabajo académico sólido.

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En nuestro medio, por ejemplo, muchos profesores piden a sus alumnos que realicen una monografía sobre un tema

específico mientras que algunas escuelas la exigen como cierre de una etapa o ciclo. Si bien las situaciones son distintas,
hay reglas, tradiciones, particularidades, que resultan comunes.

Estos trabajos menos pretenciosos, sirven para evaluar la capacidad del autor para trabajar científicamente en forma
independiente y, como se verá, cumplen los requisitos de las monografías de doctorado, aunque son más breves y
sencillos.

Al realizar una monografía, entre otros saberes, se aprende a:

· delimitar un problema,

· descubrir y reunir información adecuada,

· clasificar los materiales,

· establecer contactos con personalidades e instituciones,

· acceder a la información y ejercitar el espíritu crítico,

· comunicar los resultados por escrito y expresarse oralmente frente un auditorio.

Una monografía se considera científica si cumple con las siguientes pautas:

· Trata un objeto de estudio (tema) de manera tal que pueda ser reconocible para los demás;

· La investigación dice cosas sobre ese objeto que no se han dicho antes o lo aborda desde una óptica distinta de la
ya difundida;

· Es útil a los demás;

· Proporciona elementos que permitan confirmar o refutar las hipótesis que presenta, de manera tal que otros
puedan continuar el trabajo o ponerlo en tela de juicio.

2. Tipos de monografía

Los tipos y formas de monografías son variados como lo son las ciencias y sus métodos particulares; por ejemplo, una
temática relacionada con lo jurídico diferirá en su tratamiento de otra cercana a la matemática.

En general, se pueden diferenciar tres tipos diferentes:

Monografía de compilación: el alumno, después de elegir el tema, analiza y redacta una presentación crítica de la
bibliografía que hay al respecto. Es importante tener buen nivel de comprensión y "ojo crítico" para referirse a los
diferentes puntos de vista y exponer la opinión personal tras una revisión exhaustiva.

Monografía de investigación: se aborda un tema nuevo o poco explorado y se realiza la investigación original; para eso
hay que conocer lo ya se ha dicho y aportar algo novedoso.
Monografía de análisis de experiencias: es frecuente que se emplee este tipo de monografía en las carreras que implica
una práctica, por ejemplo, en Medicina durante la época de residencia, o bien en el ejercicio profesional, se analizan
experiencias, se sacan conclusiones, se compara con otras semejantes, etc.

3. Pasos para realizar una monografía

Consideraremos a continuación las principales etapas para la realización de una monografía:

1. Aparición de la idea o asignación del tema.

2. Búsqueda de información, primeras lecturas exploratorias y consulta a personas expertas en la materia.

3. Presentación del objeto en aproximadamente en quince líneas. Este momento es muy importante porque consiste
en la escritura del enunciado y la delimitación del tema.

4. Elección definitiva del tema y lecturas complementarias. En este paso aumenta el compromiso del autor con el
objeto de estudio.

5. Plan operativo: consiste en definir concretamente las tareas por realizar, planificar el trabajo, controlar el
desarrollo, plantear las dificultades, etc.

6. Realización de las tareas previstas y redacción del primer borrador.

7. Evaluación intermedia: a partir de una relectura detallada, se pueden hacer los ajustes necesarios. También, se
puede consultar nuevamente a las personas idóneas (frecuentemente hay un tutor o director de tesis que orienta el
trabajo). Si es necesario, modificar la planificación inicial.

8. Plan de redacción definitivo: para exponer el trabajo, se ajustan los títulos, párrafos, cantidad de páginas, gráficos,
etc.

A continuación, se desarrollan en detalle algunos de estos pasos.

Elección del tema

Los temas pueden ser numerosos y diversos; en caso de ser asignados por el profesor, sólo habrá que reflexionar sobre
cómo presentarlos y no alejarse del asunto por tratar.

Cuando es el alumno el que elige, conviene tener en cuenta las reglas que cita Umberto Eco en la obra antes
mencionada:

Que el tema responda a los intereses del autor.

Que las fuentes a as que recurra sean asequibles, es decir, al alcance físico del alumno, ya que debe pensar en el tiempo
disponible y en los recursos con que se cuenta.

Que las fuentes sean manejables, es decir, al alcance cultural e intelectual del alumno, Que el autor esté en condiciones
de dominar la metodología que ha decidido emplear.

Es conveniente preguntarse antes de la elección definitiva del tema:

· ¿Es posible desarrollarlo en el tiempo y con la bibliografía disponible?


· ¿No es demasiado amplio, abarcativo, vago o impreciso?

· ¿Existe algún libro o artículo de lectura imprescindible?

· ¿Por dónde empezar?

· El tema que deseo tratar, ¿es posible?

A veces, después de estas reflexiones, es necesario desechar el tema; otras, es suficiente con modificarlo o cambiar la
perspectiva para abordarlo.

Si se elige un tema muy abarcativo, por ejemplo, la mujer en la literatura, se corre el riesgo de no poder tratarlo con
detenimiento; en cambio, un tema preciso, la influencia de Alfonsina Storni en la literatura argentina de comienzos de
siglo, restringe el campo y facilita el trabajo.

En el momento de la elección del tema, se debe considerar, además, la situación particular del autor—monografía—
investigador, reconocer las propias limitaciones, los intereses personales, la disponibilidad de tiempo, la posibilidad de
consulta de documentos o libros, el manejo de idiomas para el acceso a determinado material, etc.

4. La búsqueda del material

Una vez definido el objeto de estudio o tema de la monografía, es necesario valerse de fuentes, es decir, libros,
documentos (estadísticas, entrevistas, grabaciones, fotografías, etc.), artículos de diarios o revistas que hagan verificable
el trabajo y, a la vez, permitan a los lectores profundizar el tema.

Para la elaboración de la monografía hay que estar al tanto del "estado de la cuestión", esto quiere decir, por un lado,
conocer los trabajos realizados sobre el tema, y por otro, consultar las obras de síntesis relacionadas con el contexto
temático que enmarca la tesis. Por ejemplo, si el tema por investigar fuera la necesidad de asistencia psicológica a los
jugadores de las divisiones inferiores de los clubes de fútbol, habrá que acudir a textos sobre dinámica grupal, psicología
social, liderazgo, psicología evolutiva, etc.

Ya nos hemos referido a la búsqueda de información en bibliotecas e Internet y al uso de fichas y ficheros en este mismo
libro.

Ampliar las referencias bibliográficas del material consultado, conviene no cometer los siguientes errores, que suelen
ser muy frecuentes:

1. Colocar sólo la inicial del nombre del autor; esto suele producir confusión, por ejemplo, Álvarez, J. Puede hacer
referencia a >José el pintor argentino que utilizó el seudónimo Fray Mocho (1858-1903), o a Juan Álvarez (1790-1867),
político mexicano.

2. Colocar el lugar de impresión y no el lugar de edición; para evitar esto se debe recurrir al reverso de la portada
donde está el Copyright y no al colofón.

3. Colocar el lugar de edición y no el nombre de l editorial. En Madrid se publican infinidad de obras, por lo tanto, hay
que mencionar la editorial responsable.

Plan operativo Es conveniente una vez definido el tema y realizada una primera búsqueda de materiales, organizar un
plan de trabajo tentativo. Este será breve y se irá completando, transformando y afinando sobre la marcha. Puede
indicar la posible división en capítulo y esbozar un índice provisional. Plan de redacción.

Este plan muestra la forma definitiva de la monografía, es detallado; contiene todos los títulos y en lo posible el de cada
párrafo. Prevé, además, el número aproximado de páginas para cada capítulo, (aunque puede variar luego es útil saber
que extensión y profundidad tendrá cada tema). Primer borrador.
Vale recordar aquí que la escritura es un proceso. Nadie escribe "de un tirón", ni "de una vez y para siempre". Es
necesario, pues, revisar, corregir y encontrar la expresión más adecuada para cada situación. Mucho ha facilitado esta
tarea el uso de los procesadores de texto: cambiar un párrafo de lugar, agregar o quitar oraciones, precisar el léxico
empleado resultan tareas sencillas. Pero ponerse en la piel del lector al que va dirigido el texto en cuestión ya implica un
esfuerzo mayor. Hay que imaginar cuánto sabe del tema, qué debe explicarse y qué no, qué referencias acerca del
contexto en que se eligió el tema hay que brindarle, qué menciones a la bibliografía se deben consignar, cuánto
recuerda del capítulo anterior y cuánto debe ser reiterado, qué distancia tomar respecto del escrito (por ejemplo,
mantener la forma impersonal se cree, se ha probado o incluirse a través e la primera persona del plural: creemos,
hemos afirmado, etc.). Todas estas son decisiones que debe tomar el que escribe la monografía sin que ningún
procesador pueda ayudarlo. Y son estas decisiones las que contribuirán en buena medida a conseguir la eficacia del
texto; por eso deben ser tenidas en cuenta desde la primera versión que se haga del trabajo y ajustarse y controlarse en
las sucesivas reescrituras.

Aunque se haya leído mucho sobre el tema y se sepa que decir, la hoja en blanco suele producir cierta parálisis. Por lo
tanto, conviene empezar a escribir aunque sea en forma desordenada a partir de lo se vaya presentado ante cada título
y no buscar inmediatamente una forma definitiva. Revisar, releer y corregir serán las herramientas indispensables en
esta etapa de redacción.

Si fuera posible, también ese pueden señalar en este punto del trabajo, las imágenes o cuadros que se podrían incluir
más adelante.

Conviene esbozar, además, la introducción y la conclusión para la monografía, aunque en sucesivas revisiones haya que
hacer modificaciones. De esta manera, se tendrá una versión completa y una visión de conjunto de lo producido hasta el
momento.

Redacción definitiva.

Es indudable que no existe la posibilidad de dar indicaciones que aseguren el éxito de la escritura. También en esta tarea
hay mucho de práctica, de borradores que se descartan, de comentarios de los lectores, de aprendizaje que se hace con
la escritura misma.

Oraciones y párrafos.

En lo posible, se trata de no escribir párrafos ni oraciones muy largos. Si en el borrador se han dejado fluir las ideas, esta
es la hora de acotarlas, separarlas y evitar la profusión de pronombres y subordinadas.

Es conveniente releer varias veces y desde le principio el escrito para comprobar su cohesión y mantener la unidad
temática.

Por ejemplo, es preferible repetir un sujeto, antes que no saber de quién se habla si se emplea un pronombre. Otras
veces, es necesario reordenar las ideas porque se comprueba que algunas se desvían del tema y deben formar parte de
otro capítulo.

La subdivisión en párrafos y la inclusión de subtítulos, en general, facilita la comprensión.

Al elegir títulos y subtítulos debe pensarse que sean a la vez significativos respecto del contenido del texto y atractivos
para el lector. Un titulo sugerente invita ala lectura, y es posible imaginar versiones más interesantes que la sola
enunciación del contenido disciplinar.

La puntuación es, sin duda, garantía de comprensión, pero no pueden darse reglas ‘particulares para la redacción de una
monografía. La única indicación posible es que no deben usarse puntos suspensivos (salvo en las citas en que se ha
omitido algún fragmento), ni signos de exclamación. Para los demás casos. Se puede consultar algún libro de gramática
o diccionario que incluya las reglas generales.

Citas y notas al pie

Una monografía se nutre de gran variedad de materiales escritos que deben ser citados según las normas en uso.

En líneas generales, los textos consultados se pueden parafrasear, es decir, explicar o ampliar. También en este caso
debe citarse la fuente.

Toda vez que se transmite literalmente una frase de otro autor, debe consignarse la correspondiente referencia
bibliográfica.

Si la cita fuera breve, puede aparecer a lo largo del texto entre comillas, en caso de citas textuales, conviene destacarlas
de alguna manera, por ejemplo usando un margen izquierdo más amplio o mediante bastardillas.

En cuanto al uso de las notas, conviene recordar las más frecuentes:

· Indican la referencia bibliográfica de una cita. Aunque hemos señalado que hay otras maneras de dar esta
indicación dentro del texto, es conveniente que figuren a pie de página o al final del capítulo para que el lector ubique
rápidamente los datos que le interesen.

· Agregan datos sobre bibliografía complementaria. También conviene registrarla a pie de página.

· Remiten a otras partes del trabajo. Cuando es necesario consultar otro capítulo un otra sección del mismo
capítulo, el señalamiento se hace mediante una nota al pie.

· Amplían una información. Para no recargar el texto con explicaciones o argumentos secundarios, se los desarrolla
a pie de página.

En todos los casos, las notas no deberán ser extensas porque de otra manera se constituirían en apéndices, es decir,
textos que, en forma de anexos relacionados con el tema central, se desarrollan al final de un capítulo.

La bibliografía.

La bibliografía está compuesta por la referencia bibliográfica de los libros, artículos, documentos, etc. consultados al
elaborar la monografía, hayan sido citados a lo largo del texto o no.

Si no es muy extensa, puede ubicarse al final del trabajo. Cuando se trata de monografías de mayor envergadura, suele
consignarse, además, la bibliografía correspondiente al final de cada capítulo.

La forma de organizarla varía según las necesidades puede hacerse por orden alfabético, ordenando de esta manera los
apellidos de los autores, dividirla por temas, determinando cuáles son los fundamentales y agrupando por orden
alfabético a los autores de cada uno; o bien, clasificarlas por tipos de documentos; libros, artículos, cartas, leyes, etc.

LAS PREPOSICIONES

Son palabras que nos permiten unir otras palabras y son las siguientes:

A, ANTE, BAJO, CON, CONTRA, DE, DESDE, EN, ENTRE, HACIA,HASTA, MEDIANTE, PARA, POR, SALVO SEGUN, SIN, SOBRE,
TRAS.

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