Los bienes inmuebles de lujo y las operaciones financieras que los rodean son las
preferidas por quienes lavan dinero, a tal punto que la Ley Antilavado las cataloga
como “actividades vulnerables”. Los involucrados están obligados a dar aviso de
actividades inusuales en este sector a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público
(SHCP).
Para el SAT, los lavadores solicitan asesoría legal para colocar los activos fuera
del alcance, y así evadir responsabilidades: pueden intentar confundir o disfrazar a
través de la formación de fideicomisos; pueden usar las transferencias de
propiedad para servir como cobertura para transferencias de fondos ilegales; y
utilizar a contadores para realizar operaciones financieras en su nombre o como
intermediarios.
Lo que sucede es que los criminales compran con una parte del dinero un
determinado negocio, y después se desvanece la pista, porque lo venden al día
siguiente, y luego se vuelve a vender. Son tantas y tan rápidas las operaciones,
que hacen muy difícil a las autoridades detectar de dónde proviene el dinero.
Según Transparencia Internacional, los países ricos son a menudo receptores de
dinero ilícito. Por ejemplo, en Londres, propiedades por un valor de al menos
5,500 millones de dólares fueron adquiridas con “riqueza sospechosa”. En
Alemania, se calcula que 30,000 mdd "de origen incierto” ingresaron en 2017 al
mercado de bienes raíces, y 15,000 mdd entraron al mercado de vivienda en
Toronto, Canadá.
Las buenas prácticas entre los inmobiliarios incluyen conductas éticas que todos
sin excepción deben cubrir.
A su vez, la ONU reportó que en México se blanquean entre 25 mil millones de
dólares (mmdd) y 62 mmdd al año, es decir, en promedio un estimado de 50
mmdd, lo que coloca al país en el tercer lugar en este delito después de China y
Rusia.
Mientras que la Secretaría de la Función Pública (SFP) estimó que en los últimos
siete años México exportó más de 514,000 millones de dólares de procedencia
ilícita.
Al tiempo que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) reveló que en lo que va
de esta administración se presentaron 54 denuncias de posibles casos de lavado
de capitales, relacionadas con corrupción, "huachicoleo" y trata de personas, que
representan casi 50 mil millones de pesos (mmdp).
Maynez explicó que la delincuencia organizada utiliza varias técnicas para el
blanqueo de capitales, como el uso de prestanombres para la compra de
propiedades o la contratación de hipotecas, la compra-venta de propiedades con
valores alterados, es decir por encima de su precio de mercado al comprar y por
debajo de éste al vender, así como el uso de fondos ilícitos para construir o
remodelar con fines de venta o alquiler.
Recordó que cuando entró en vigor la ley contra el lavado de dinero hace seis
años se identificaron las actividades que eran más susceptibles a esta práctica, "y
una de ellas a nivel mundial siempre ha sido el tema de la construcción, al que es
muy fácil que se vaya inyectando dinero y se vaya metiendo a la economía
formal".
Ante esto, Octavio Máynez consideró importante que las empresas refuercen sus
operaciones desde las áreas de "compliance", que son las encargadas de los
procedimientos y buenas prácticas para la identificación y prevención de riesgos.
De esta manera, las empresas del ramo pueden blindarse contra posibles
quebrantos por incumplimiento de la ley, que a la vez generan multas, lo que ha
provocado una afectación negativa de 5.5% en la edificación con fines de vivienda,
industria, comercio y servicio, escuelas y hospitales, durante la primera mitad del
año.
Consideró que los riesgos crecientes obligan a las empresas a organizar de mejor
manera su información financiera mediante métodos que alerten sobre el
incumplimiento de los requisitos legales, y en caso de un requerimiento por parte
de la autoridad se cuente con un expediente completo.