Liceo 2 Atlantida - Sexto Medicina
EE y S -Turno vespertino
DEPRESIÓN
01/04/2024
Fabra Celina y Hernandez Jesica Lasa Carmen
Introducción
La depresión es una condición mental compleja y debilitante que afecta a millones de
personas en todo el mundo. Desde una sensación persistente de tristeza hasta la pérdida de
interés en actividades cotidianas, la depresión puede manifestarse de diversas formas y
afectar profundamente la vida de quienes la experimentan. A lo largo de las décadas, ha
capturado la atención de profesionales de la salud mental, investigadores y la sociedad en
general debido a su prevalencia y sus impactos devastadores.
Al empezar a desarrollar nuestro proyecto, nos pusimos como meta alcanzar varios objetivos
que son claves para el conocimiento del tema y el impacto de este. El más importante a
nuestro parecer es incrementar la conciencia pública sobre los síntomas, tratamientos
disponibles y recursos de apoyo para personas afectadas por la depresión.
Este objetivo busca educar y sensibilizar a la comunidad acerca de la depresión, promoviendo
una comprensión más profunda de los signos de la enfermedad, las opciones de tratamiento y
dónde buscar ayuda, con el fin de reducir el estigma y fomentar un apoyo más efectivo para
quienes la experimentan.
¿Qué es la Depresión?
La depresión es un trastorno mental común que afecta cómo te sientes, piensas y manejas las
actividades diarias. Se caracteriza por una profunda sensación de tristeza, pérdida de interés
en actividades que solían ser placenteras, cambios en el apetito y el sueño, sentimientos de
culpa o inutilidad, falta de energía y dificultad para concentrarse o tomar decisiones. Puede
manifestarse de diferentes formas y grados de intensidad, y puede interferir
significativamente con la vida cotidiana y las relaciones personales. La depresión es tratable,
y el apoyo adecuado, que puede incluir terapia y en algunos casos medicación, puede ayudar
a manejar y superar los síntomas.
Causas
Es una enfermedad compleja influenciada por diversos factores biológicos, psicológicos,
sociales y ambientales. A nivel biológico, desequilibrios en neurotransmisores como la
serotonina pueden jugar un papel importante. Factores genéticos también predisponen a
algunas personas. A nivel psicológico, experiencias traumáticas, problemas de autoestima y
patrones de pensamiento negativos pueden contribuir. Factores sociales como el estrés
crónico y la falta de apoyo social, junto con condiciones médicas y cambios significativos en
la vida, también son factores de riesgo.
Tratamiento
El tratamiento de la depresión suele incluir psicoterapia, medicación antidepresiva, o una
combinación de ambos. La terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual, ayuda a
cambiar patrones de pensamiento negativos. Los antidepresivos actúan sobre
neurotransmisores en el cerebro para mejorar el estado de ánimo. Además, el apoyo social,
hábitos saludables y técnicas de manejo del estrés son importantes para complementar el
tratamiento. Es crucial seguir las indicaciones médicas y mantener un monitoreo regular con
profesionales de la salud mental para ajustar el tratamiento según sea necesario.
Varios autores que padecen de esta enfermedad nos hicieron ver a personas que no sufrimos
de la misma estar del otro lado o identificarnos mediante su trabajo:
"La depresión es vivir en un cuerpo que lucha por sobrevivir, en una mente que intenta
morir." - Soren Kierkegaard
"Mi depresión es la amante más fiel que he conocido; no es de extrañar que le devuelva
el amor." - Soren Kierkegaard
"Algunas personas por fuera parece que somos de hierro, pero por dentro somos de
cristal." - Wayne W. Dyer
Comprender los antecedentes de la depresión es fundamental no solo para los profesionales
de la salud mental, sino también para la sociedad en general. Ahora presentamos una serie de
antecedentes que han servido de estudio para más conciencia sobre el tema:
● Relación entre salud mental y física:
La salud mental es un estado de sentirse bien consigo mismo en diferentes aspectos:
emocionalmente, psicológicamente y también socialmente. La Organización Mundial de la
Salud (OMS) la define como: “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente
de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede
trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su
comunidad”.
Tener una buena salud involucra salud mental y salud física. Van de la mano, están
[Link] personas que tienen enfermedades físicas son más propensas a sufrir
trastornos y enfermedades mentales como la depresión, estrés o ansiedad; mientras que una
persona que tiene enfermedades mentales también genera consecuencias físicas. Por lo tanto,
siempre que falle una de las dos patas que completan la salud, es decir bienestar físico y
mental, no se conseguirá una buena salud íntegra.
Muchas veces, las personas no son conscientes de la importancia de la salud mental.
Hasta hace no mucho, solo se tenía en consideración la salud física. Solo se consideraban las
enfermedades y los problemas físicos como problemas de salud, dejando todo lo que engloba
la salud mental, como trastornos, enfermedades mentales, etcétera, en un segundo plano.
Sin embargo, los datos demuestran la importancia de la salud mental, más de trescientos
millones de personas en el mundo sufren problemas de salud mental y entre el 35% y el 50%
no reciben tratamiento según la Confederación de Salud Mental España.
Con la situación vivida por la COVID-19, la importancia de la salud mental ha cobrado
relevancia. La mayoría de las personas han sentido tristeza, han sufrido ansiedad,
preocupación, estrés. Y todo ello, en mayor o menor medida perjudica a la salud. Es
conveniente concienciar acerca de las consecuencias que puede llegar a producir una mala
salud mental. Debemos cuidarnos, protegernos, escucharnos y sentirnos bien con lo que
somos y con lo que hacernos. En definitiva, tener un estado de bienestar emocional
completo. Entendiendo bienestar emocional como lo define la Organización Mundial de la
Salud (OMS), es un “estado de ánimo en el cual la persona se da cuenta de sus propias
aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, trabajar productivamente y
contribuir a la comunidad”.
● Antecedente familiar
Conclusión práctica
Un historial familiar de depresión mayor duplica el riesgo tanto en hombres como en
mujeres, aumentando aún más en asociación con el número de familiares afectados y la
exposición a menores de 30 años.
Relevancia
Se debe explorar el historial médico familiar con los cuidadores/tutores. Hay que evaluar a
los niños y adolescentes en busca de problemas de salud mental y depresión, y garantizar la
coordinación de la atención psiquiátrica/psicológica/trabajadora social para mejorar los
resultados de salud mental más adelante en la edad adulta.
Diseño del estudio
Análisis de cohortes retrospectivo que examina el vínculo entre los antecedentes familiares de
depresión mayor y el riesgo de depresión mayor y factores de confusión, en ciudadanos
daneses nacidos entre 1960 y 2003 con identidad parental conocida, seguidos desde los 15
años hasta el diagnóstico de depresión mayor, muerte, inmigración o el 31 de diciembre de
2018.
Financiación: Asociación Médica Danesa.
Resultados fundamentales
En total, 1.486.574 miembros de la cohorte fueron diagnosticados de depresión mayor
durante el seguimiento. Tanto los hombres como las mujeres referían una exposición familiar
a depresión mayor y antecedentes educativos similares. La mayoría (~80 %) fueron
identificados por contactos ambulatorios entre 1995 y 2018.
En comparación con las personas no expuestas, los hombres y las mujeres expuestos a la
depresión mayor materna o paterna presentaban un riesgo 2 veces mayor de sufrir depresión
mayor.
Cuando ambos padres estaban afectados, el riesgo aumentaba tres veces para los hombres y
aproximadamente 2,9 veces para las mujeres. Con la adición de un medio hermano o
hermano con depresión mayor, el riesgo aumentó aún más, a casi 6 veces más en
comparación con las personas no expuestas.
Tanto los hombres como las mujeres presentaban un mayor riesgo de depresión mayor
cuando la exposición se produjo durante la niñez y los primeros años de la edad adulta, y un
poco menor si la exposición se produjo a los 30 años o después.
Limitaciones
Registro de pacientes limitado a diagnósticos hospitalarios.
Se desconocía la edad precisa en el momento de la exposición.
Posible discrepancia entre los padres biológicos y legales en el sistema de registro.
Incapaz de separar las exposiciones ambientales, físicas y las influencias genéticas en la
aparición de la depresión mayor.
● Pandemia Covid-19
Un artículo publicado en la revista Current Psychology analiza el efecto del tiempo y la
movilidad sobre los síntomas de ansiedad y depresión durante la pandemia, a partir de una
investigación hecha entre junio y octubre de 2020.
Durante este período de tiempo, investigadoras de Facultad de Psicología y otras Facultades
de la Udelar relevaron datos de las condiciones sociodemográficas y de aislamiento de
personas mayores de 18 años. A través de encuestas, que los participantes respondían cada 15
días, evaluaron el tipo de confinamiento que llevaban, la presencia de síntomas de depresión
y ansiedad y su gravedad, y lo compararon con los informes de movilidad comunitaria
tomados de Google.
El artículo describe que los síntomas de depresión y ansiedad disminuyeron con el paso del
tiempo y a medida que aumentó la movilidad hacia las tiendas minoristas y la recreación, los
parques y las áreas de tránsito y estaciones.
Otro factor que podría haber incidido en la reducción de los síntomas de ansiedad es la
pérdida del miedo a la infección e incertidumbre sobre el futuro, a partir de que las
“autoridades nacionales comenzaron a destacar el éxito de Uruguay en la lucha contra
el COVID-19”.
El artículo destaca además, que los participantes más jóvenes transitaron síntomas de
depresión y ansiedad más severos. Para las autoras “no es de extrañar que los más jóvenes
fueran los más afectados por el aislamiento” ya que “la vulnerabilidad a los problemas
de salud mental es mayor en esta población”.
El artículo “Longitudinal changes in depression and anxiety during COVID-19 crisis in
Uruguay” está escrito por Gabriela Fernández Theoduloz, Valentina Paz, Vicente Chirullo,
Federico Montero, Paul Ruiz y Hugo Selma.
Una de las regiones más afectadas fue América Latina y el Caribe, con más de 39 millones de
casos confirmados. Como consecuencia del rápido aumento, se han aplicado diferentes
medidas en todo el mundo para frenar la propagación del virus, lo que ha repercutido en la
salud mental de la población.
Al final de nuestro estudio (primeros días de octubre de 2020), Uruguay tenía sólo 2122 casos
confirmados acumulados y 48 muertes acumuladas, sin implementar el bloqueo, los toques de
queda o las limitaciones de movilidad, como hizo la mayor parte del mundo.
En su lugar, el gobierno uruguayo apeló a la responsabilidad de la población, instando a la
gente a quedarse en casa (GACH, 2021). Con estas medidas, los brotes iniciales fueron
controlados en el país. Si bien en Uruguay no se aplicaron medidas restrictivas, es probable
que la naturaleza impredecible y la duración de la crisis impacten en la salud psicológica de
la población.
● Salud mental actual
En Uruguay, la evolución de la salud mental ha estado estrechamente ligada a los cambios
histórico-políticos nacionales e internacionales desde principios del siglo XIX. A pesar de
compartir desafíos comunes con otros países en la percepción y abordaje de los problemas de
salud mental frente a los problemas somáticos, Uruguay ha transitado por diferentes modelos
de atención, desde uno asilar y centrado en hospitales, hacia uno más integrador y
comunitario.
El país inició su política pública en salud mental con leyes como la Ley N° 9.581 y la Ley N°
11.139, y avanzó significativamente en la década de los 80 con la creación del primer
Programa Nacional de Salud Mental y la implementación de equipos comunitarios y centros
de rehabilitación. Este periodo marcó la descentralización de los servicios hacia todo el país y
el desarrollo de nuevos modelos de atención.
Avances posteriores incluyeron la implementación de abordajes psicoterapéuticos
obligatorios en el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) y la creación de organismos
como la Junta Nacional de Drogas y la Comisión Nacional Honoraria de Prevención del
Suicidio. Estas iniciativas fortalecieron la atención en áreas específicas como violencia,
adolescencia, adicciones y prevención del suicidio, además de promover la participación de
familiares y usuarios en la planificación y toma de decisiones.
La Ley N° 19.529 de Salud Mental, aprobada en 2017, representa un hito importante al
definir un marco legislativo que reconoce la salud mental como un derecho humano,
promoviendo un modelo de atención integrador que considera los determinantes sociales de
la salud. Esta ley enfatiza la interinstitucionalidad y busca abordar integralmente la salud
mental, incluyendo aspectos como acceso a vivienda, inserción laboral y educativa, y la
capacitación del personal de salud mental.
A pesar de estos avances, persisten desafíos en la implementación de políticas integrales que
promuevan la prevención y la promoción de la salud mental en coordinación con otros
sectores. Se requieren cambios normativos, estructurales y de prácticas institucionales para
alinear el modelo de atención con los estándares internacionales y garantizar el respeto a los
derechos de las personas en situación de vulnerabilidad en relación a su salud mental.
En resumen, Uruguay ha avanzado significativamente en su enfoque hacia la salud mental,
pasando de modelos asilares a uno más integrador y basado en derechos. Sin embargo, el
camino hacia una atención integral y equitativa sigue siendo un objetivo en evolución, con la
participación continua de diversos actores sociales y políticos para fortalecer y mejorar el
sistema de salud mental del país.
Los antecedentes proporcionados presentan una perspectiva amplia sobre la relación entre la
salud mental y física, así como sobre el abordaje de la salud mental en diferentes contextos y
momentos temporales.
Un tema que podría integrar todos los antecedentes sería el "Abordaje Integral de la Salud
Mental: Desafíos y Oportunidades en Contexto Global y Local". Este tema abarcaría la
interconexión entre la salud mental y física, la influencia de los antecedentes familiares en la
salud mental, el impacto de eventos traumáticos como la pandemia de COVID-19, y los
esfuerzos por mejorar el sistema de atención en salud mental en Uruguay.
Dicho lo anterior, presentamos nuestra pregunta problema:
¿El apoyo social de nuestro país genera un impacto en la recuperación de individuos
que padecen depresión a comparación de otros países?
El impacto del apoyo social en la recuperación de individuos con depresión varía
significativamente entre países debido a factores como la cultura, el acceso a servicios de
salud mental, las políticas gubernamentales, el estigma social y el nivel de investigación y
prácticas clínicas. Países con fuertes redes de apoyo familiar y comunitario pueden ofrecer
mejores condiciones para la recuperación, mientras que barreras como el estigma y la falta de
acceso a servicios especializados pueden limitar el progreso hacia la mejora de la salud
mental. Comprender estas diferencias es crucial para desarrollar estrategias efectivas que
apoyen a las personas con depresión en todo el mundo.
En Uruguay, el apoyo social juega un papel importante en la recuperación de individuos con
depresión, beneficiándose de fuertes redes familiares y comunitarias que ofrecen apoyo
emocional. Aunque ha mejorado el acceso a servicios de salud mental, especialmente en
áreas urbanas, persisten desafíos en términos de cobertura y calidad del tratamiento. El
estigma asociado con las enfermedades mentales sigue siendo un obstáculo para muchas
personas que necesitan ayuda. A pesar de estos retos, Uruguay ha implementado políticas
para fortalecer la atención en salud mental, aunque la efectividad de estos programas puede
variar.
En base a eso varios autores de todo el mundo han hablado y opinado sobre el apoyo social
en la depresión mundialmente:
➔ De acuerdo a George M. Slavich (psicólogo y neurocientífico reconocido por su
trabajo en el campo de la psicología de la salud y el estrés)
Slavich enfatiza la importancia del estrés social y cómo las relaciones sociales pueden actuar
como amortiguadores frente al estrés crónico. Su enfoque destaca que un adecuado apoyo
social puede reducir la vulnerabilidad a los trastornos mentales, incluyendo la depresión, al
proporcionar recursos emocionales y prácticos que ayudan a la persona a afrontar mejor los
desafíos.
➔ Agregando a lo de Slavich, Julianne Holt-Lunstad (psicóloga social reconocida por
su investigación sobre las relaciones sociales y su impacto en la salud mental y física.)
Holt-Lunstad ha investigado la relación entre la falta de conexiones sociales y el aumento del
riesgo de enfermedades mentales, incluyendo la depresión. Su investigación subraya que las
redes sociales no solo proporcionan un sentido de pertenencia y conexión emocional, sino
que también pueden influir positivamente en la salud mental a largo plazo.
➔ Por último tenemos a Nansook Park (psicóloga social conocida por sus
investigaciones sobre bienestar y relaciones sociales).
Park ha explorado cómo las relaciones sociales y el apoyo emocional pueden contribuir al
bienestar emocional y psicológico a lo largo de la vida. Su trabajo destaca cómo el apoyo
social puede facilitar la recuperación de la depresión al ofrecer un entorno de comprensión y
estabilidad emocional.
Los 3 están de acuerdo que el apoyo social es más que necesario para el tratamiento de la
depresión, la persona como ser social necesita cierto tipo de estímulos y más en estas
circunstancias.
Después de haber leído e informado sobre el tema llegamos a una conclusión grupal:
El apoyo social es diferente en todos los países, a su vez también la concientización y
entendimiento de esta enfermedad.
Basándonos en la información proporcionada sobre cómo el apoyo social puede impactar la
recuperación de individuos que padecen depresión en diferentes contextos, nuestra
conclusión personal es que el entorno social juega un papel crucial en el bienestar emocional
y la recuperación de la depresión. Países con fuertes redes de apoyo familiar y comunitario,
como Uruguay, pueden ofrecer un entorno más propicio para la recuperación debido a la
disponibilidad de recursos emocionales y prácticos. Sin embargo, el acceso a servicios de
salud mental y la reducción del estigma siguen siendo desafíos importantes que afectan la
efectividad del apoyo social.
Es evidente que investigadores como George M. Slavich, Julianne Holt-Lunstad y Nansook
Park han proporcionado valiosas perspectivas sobre cómo las relaciones sociales pueden
mitigar el impacto negativo de la depresión y promover la resiliencia. Sus estudios subrayan
la importancia de políticas que fomentan redes de apoyo efectivas y accesibles, así como
intervenciones que fortalezcan las habilidades de afrontamiento y la calidad de las relaciones
sociales.
En última instancia, entender y promover un entorno de apoyo social positivo puede ser
crucial para mejorar los resultados en salud mental y ayudar a las personas a gestionar mejor
y recuperarse de la depresión en cualquier contexto nacional o cultural.
Bibliografía y fuentes
● Antecedente 2024: Clínica Levante Rivas
>Importancia de la salud mental en relación con la física ([Link])
● Antecedente 2023: Univadis
Los antecedentes familiares aumentan el riesgo de depresión | Univadis
● Antecedente 2022:Facultad de psicología
Depresión y ansiedad durante la pandemia | Facultad de Psicología
● Antecedente 2021: Plan nacional de salud mental Antecedente 2019:Tesis de
Sabrina Luengo TTS_LuengoSabrina.pdf
● Logo sacado de página de Facebook de el liceo
● ¿Qué es la depresión? Depresión (trastorno depresivo mayor) - Síntomas y causas -
Mayo Clinic