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Subsidio para Una Peregrinacion Jubilar

El documento presenta un rito para una peregrinación en el contexto del Año Jubilar 2025, destacando la importancia de la peregrinación como medio de conversión y crecimiento espiritual. Se establece que la celebración eucarística debe seguir a la peregrinación, y se mencionan los elementos simbólicos y rituales que deben acompañar este evento, como la Cruz Jubilar y la imagen de la Virgen de San Juan. Además, se enfatiza la necesidad de una preparación catequética previa para los participantes que deseen recibir la Indulgencia Plenaria.

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Subsidio para Una Peregrinacion Jubilar

El documento presenta un rito para una peregrinación en el contexto del Año Jubilar 2025, destacando la importancia de la peregrinación como medio de conversión y crecimiento espiritual. Se establece que la celebración eucarística debe seguir a la peregrinación, y se mencionan los elementos simbólicos y rituales que deben acompañar este evento, como la Cruz Jubilar y la imagen de la Virgen de San Juan. Además, se enfatiza la necesidad de una preparación catequética previa para los participantes que deseen recibir la Indulgencia Plenaria.

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RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

JUBILEO 2025
RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN
CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

COMISIÓN DIOCESANA DE PASTORAL LITÚRGICA

DIÓCESIS DE SAN JUAN DE LOS LAGOS

1
RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN


CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR
Las peregrinaciones han de ser tenidas en gran estima en la vida pastoral, ya que estimulan a
los fieles a la conversión, alimentan su vida cristiana y promueven la actividad apostólica.1

Con motivo de este Jubileo, téngase en gran estima la peregrinación, ya que es indispensable
que para el rito en que se puede beneficiar con el don de la Indulgencia Plenaria, la
celebración eucarística sea antecedida con este gesto de la peregrinación, en el entendido que
esta peregrinación se realizará según los modos aprobados para ganar la Indulgencia Plenaria,
ya sea en su modalidad Diocesana, Decanal o Parroquial.

Hay que tener en cuenta que la celebración del sacramento de la penitencia para quienes
deseen beneficiarse con el don de la Indulgencia plenaria, ya debió haberse celebrado con
anticipación, no solo a la Peregrinación y celebración Eucarística, si no también al día
designado para alcanzar este don de la Indulgencia. Por tal motivo, la preparación para estos
momentos debe ser bien preparada con la catequesis previa para estas celebraciones.

Se pide que para las peregrinaciones se parta de un lugar simbólico, histórico o representativo
desde el punto de vista de la fe. Podría elegirse un lugar que, a partir de entonces, la
comunidad pueda considerar y cuidar como ermita. Se siga un trayecto significativo, una ruta
simbólica.

Los signos presentes en la peregrinación deben ser la Cruz Jubilar (o una cruz visible y
significativa), la imagen de la Virgen de Ntra. Señora de San Juan y los estandartes con el
logotipo del jubileo.
____________________________________

1
Bendicional n 460, sobre la bendición a los peregrinos.

2
RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

Ritos iniciales
Congregados todos en el lugar, el ministro usa ornamentos de color blanco y/o lleva capa
pluvial, que se quitará después de la procesión.

Mientras el ministro y todos los fieles llegan a las sedes preparadas para ellos, se puede cantar
el Himno del Jubileo u otro canto apropiado, así como tener momentos de oración.

El ministro, vuelto al pueblo, dice:


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Todos responden:
Amén.

Saludo
A continuación, saluda al pueblo reunido:
El Señor, que dirige nuestros corazones
para que amemos a Dios
esté con todos ustedes.
Todos responden:
Y con tu espíritu.
El ministro invita a bendecir y alabar a Dios:
Sal 32, 20-22

V. Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo.


R. Bendito el Señor, nuestra esperanza.

V. Con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre


confiamos.
R. Bendito el Señor, nuestra esperanza.

V. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo


esperamos de ti.
R. Bendito el Señor, nuestra esperanza.

3
RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

Después el ministro se dirige al pueblo con estas palabras:

Hermanos y hermanas: Nos hemos reunido aquí para peregrinar, algo


muy propio de nuestro ser bautismal.
En comunión con la Iglesia universal
nos pondremos en camino acompañados
por el signo de la Cruz trono de salvación y de amor,
seamos conscientes de que este recorrido
será un signo de nuestro andar diario que desea la conversión.

Este rito es para nosotros el preludio


de una rica experiencia de gracia y misericordia,
siempre dispuestos a responder
a cualquiera que nos pregunte por la esperanza que hay en nosotros,
especialmente en estos tiempos de guerra y desorden.

Que nuestra Señora la Virgen de San Juan, madre de la esperanza, nos


conduzca hacia su Hijo Jesús, Señor del tiempo y de la historia.

Terminada la exhortación y tras un breve momento de silencio, el ministro pronuncia la


siguiente oración:

O
h Padre,
esperanza que no decepciona,
principio y fin de todas las cosas,
bendice el inicio de nuestra peregrinación
tras la cruz gloriosa de tu Hijo
en este tiempo de gracia;
venda las heridas de los corazones rotos,
afloja las cadenas que nos mantienen esclavos del pecado y
prisioneros del odio
y concede a tu pueblo la alegría del Espíritu
para que camine con renovada esperanza hacia la meta deseada,
Cristo tu Hijo y nuestro Señor.
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
R. Amén.
4
RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

A continuación, el ministro proclama el Evangelio.

EVANGELIO
Crean en Dios y crean también en mí; yo soy el camino y la verdad y la vida.

Lectura del santo Evangelio según san Juan


14,1-7

E n aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe su corazón,


crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas
moradas; si no, se lo habría dicho, porque me voy a prepararles un lugar.
Cuando vaya y les prepare un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que
donde estoy yo estén también ustedes. Y a donde yo voy, ya saben el camino».
Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el
camino?». Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va
al Padre sino por mí.
Si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y
lo han visto».
Palabra del Señor.

R. Gloria a ti, Señor Jesús.


Tras la proclamación del Evangelio, se hace una breve pausa de silencio. A continuación, un
lector lee el siguiente párrafo de la bula de convocación del Jubileo Ordinario, aunque si lo
cree oportuno puede agregar los siguientes: (3; 7; 25).

De la bula de convocación del Jubileo Ordinario


Spes non confundit 1

1. «Spes non confundit», «la esperanza no defrauda» (Rom 5,5). Bajo el signo
de la esperanza el apóstol Pablo infundía aliento a la comunidad cristiana de
Roma. La esperanza también constituye el mensaje central del próximo Jubileo,
que según una antigua tradición el Papa convoca cada veinticinco años. Pienso
en todos los peregrinos de esperanza que llegarán a Roma para vivir el Año
Santo y en cuantos, no pudiendo venir a la ciudad de los apóstoles Pedro y
Pablo, lo celebrarán en las Iglesias particulares. Que pueda ser para todos un
momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de
salvación (cf. Jn 10,7.9); con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar
siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza» (1 Tim 1,1).

Todos esperan. En el corazón de toda persona anida la esperanza como deseo y


expectativa del bien, aun ignorando lo que traerá consigo el mañana. Sin

5
RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

embargo, la imprevisibilidad del futuro hace surgir sentimientos a menudo


contrapuestos: de la confianza al temor, de la serenidad al desaliento, de la
certeza a la duda. Encontramos con frecuencia personas desanimadas, que
miran el futuro con escepticismo y pesimismo, como si nada pudiera ofrecerles
felicidad. Que el Jubileo sea para toda ocasión de reavivar la esperanza.

Al final de la lectura, el ministro pone incienso en el incensario e inicia la procesión con estas
palabras:

Hermanos y hermanas, avancemos en nombre de Cristo:


camino que conduce al Padre,
verdad que nos hace libres,
vida que ha vencido a la muerte.
A continuación, comienza la peregrinación hacia donde se celebrará la Eucaristía (según el
modo aprobado para alcanzar el beneficio de la Indulgencia Plenaria (Diocesano, Decanal o
Parroquial). Precede el turiferario con el incensario humeante junto con la cruz adornada y
los ministros con velas encendidas o antorchas a los lados de la cruz; después el ministro o
el agente indicado porta el evangeliario, a continuación, el ministro y, tras él, los fieles con,
si es el caso, antorchas o lámparas encendidas.

Durante la peregrinación, el coro y el pueblo cantan las letanías de los santos o himnos
adecuados o algunos salmos con las antífonas siguientes u otras elegidas convenientemente:

Ant. Jesucristo ayer, hoy y siempre.


Cf. Heb 13,8.20 A él honor y gloria por los siglos de los siglos.

O bien:
Ant. Grandes y admirables son tus obras,
Ap 15,3 Dios omnipotente, justos y verdaderos tus caminos,
Rey de los pueblos.

Llegados al lugar de la celebración, la procesión entra por la puerta principal. En el umbral,


el ministro, tomando la cruz que ha sido llevada en procesión (con la ayuda, si es necesario,
de algunos ministros) la levanta y, de cara al pueblo, invita a venerarla con la siguiente
aclamación u otra similar:

Salve, cruz de Cristo, única esperanza.


Todos responden:
En ti, Señor, confié, no me veré defraudado para siempre.

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RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

A continuación, el ministro devuelve la cruz y se dirige a la fuente bautismal, donde preside


el rito del recuerdo del Bautismo, mientras los fieles se colocan en la nave frente a la fuente.

El Evangeliario habrá de colocarse sobre el altar, como se hace de ordinario para la


celebración de la Eucaristía. La cruz se coloca cerca del altar, en un lugar bien visible, donde
permanecerá durante todo el Año Jubilar (esto sobre todo en la iglesia catedral y en aquellos
otros lugares designados en los cuales se podrá alcanzar el don de la Indulgencia plenaria
durante todo el Año Jubilar) para la veneración del pueblo de Dios. Cabe señalar que la cruz
del presbiterio es única.

El ministro invita a la oración con estas palabras:


Queridos hermanos y hermanas,
invoquemos a Dios, Padre todopoderoso,
para que bendiga esta agua,
que va a ser derramada sobre nosotros
en memoria de nuestro bautismo
y pidámosle que nos renueve interiormente.

Todos oran unos instantes en silencio. Después el ministro, con las manos extendidas,
prosigue:

D ios todopoderoso,
fuente y origen de la vida del alma y del cuerpo,
bendice + esta agua, que vamos a usar con fe
para implorar el perdón de nuestros pecados
y alcanzar la ayuda de tu gracia
contra toda enfermedad y asechanza del enemigo.
Concédenos, Señor, por tu misericordia,
que las aguas vivas siempre broten salvadoras,
para que podamos acercarnos a ti
con el corazón limpio
y evitemos todo peligro de alma y cuerpo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.

El ministro se rocía a sí mismo y luego al pueblo, atravesando la nave del templo. Mientras
tanto, se interpretan las antífonas siguientes u otro himno adecuado:

Ant. Rocíame con el hisopo, Señor:


Cf. Sal 50,9 y quedaré limpio; Lávame: quedaré más blanco que la nieve.
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RITO PARA UNA PEREGRINACIÓN CON MOTIVO DEL AÑO JUBILAR

O bien:
Ant. Lávame, Señor:
Cf. Sal 50,9 Quedaré más blanco que la nieve.

El ministro, se dirige al presbiterio donde se quita la capa pluvial y se pone la casulla. El


ministro besa el altar, lo inciensa junto con la cruz y se dirige a la sede. Estos momentos
pueden ser acompañados, después del himno o de las antífonas interpretadas durante la
aspersión, por una antífona o por un himno adecuado o por el sonido de los instrumentos
musicales.

____________________________

Si no es posible realizar la conmemoración del Bautismo en la fuente bautismal, el ministro


se dirige al presbiterio mientras los fieles ocupan sus lugares en la nave. El ministro o agente
indicado, llegado al altar, deja sobre éste el Evangeliario. La cruz se coloca cerca del altar. El
ministro, al llegar al presbiterio, se quita la capa pluvial y se pone la casulla. Besa el altar, lo
inciensa junto con la cruz y se dirige a la sede. Se lleva un acetre con agua ante él y éste
procede a la bendición y a la aspersión como se ha indicado anteriormente. Volviendo a la
sede, el ministro dice

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado


y, por la celebración de esta Eucaristía,
nos haga dignos de participar del banquete de su reino.
R. Amén.
A continuación, se canta el Gloria, según el tiempo litúrgico. La celebración continúa como
de costumbre.

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