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En Asia

Desde principios del siglo XX, Asia y África experimentaron movimientos nacionalistas que buscaban la independencia de potencias coloniales. En Asia, la Revolución china y el movimiento de Gandhi en India fueron ejemplos clave, mientras que en África, líderes como Gamal Abdel Nasser en Egipto y el Frente de Liberación Nacional en Argelia impulsaron luchas por la soberanía. A pesar de lograr la independencia, muchos países enfrentaron conflictos internos y desafíos para establecer cohesión social en sus nuevas naciones.

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En Asia

Desde principios del siglo XX, Asia y África experimentaron movimientos nacionalistas que buscaban la independencia de potencias coloniales. En Asia, la Revolución china y el movimiento de Gandhi en India fueron ejemplos clave, mientras que en África, líderes como Gamal Abdel Nasser en Egipto y el Frente de Liberación Nacional en Argelia impulsaron luchas por la soberanía. A pesar de lograr la independencia, muchos países enfrentaron conflictos internos y desafíos para establecer cohesión social en sus nuevas naciones.

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En Asia, movimientos nacionalistas que integraron a distintas fuerzas sociales ya se habían

desarrollado desde las primeras décadas del siglo XX. Un ejemplo lo tenemos en los comienzos
de la Revolución china (1911-1912). Pero el ejemplo de la Revolución rusa, el impacto de la
crisis económica de 1930 y de la Guerra Mundial hicieron que, después de 1945, estos
movimientos fueran incontenibles.

Los movimientos asiáticos estuvieron integrados por distintos elementos. En algunos casos,
hubo también grupos que actuaron por motivaciones religiosas. Frente a la penetración de las
misiones cristianas, tanto protestantes como católicas, percibidas como elementos
estrechamente vinculados al dominio político y económico extranjero, estos grupos intentaron
hacer de las religiones tradicionales el símbolo de la identidad nacional.

Sin embargo, los núcleos principales de estos movimientos fueron dos:

1. Los partidos nacionalistas, integrados por intelectuales, con aportes de la burguesía y


de sectores populares.
2. Los “frentes populares”, organizados por los distintos partidos comunistas nacionales
en alianza con otros grupos políticos.

Pero el caso más notable lo constituyó la India. Ya desde fines del siglo XIX nos encontramos
en la India con un movimiento independentista que se institucionalizó en el Partido del
Congreso. Esta acción política, después de 1918, se combinó con la acción de Mahatma
Gandhi, quien propuso un movimiento de “resistencia pasiva”, de retiro de colaboración y de
boicot a los productos extranjeros, que muy pronto demostró la fragilidad de la hegemonía
inglesa.

Después de la guerra, se agudizaron los conflictos entre los ingleses y los nacionalistas indios,
que finalmente llevaron a la independencia en 1947. Sin embargo, desde ese entonces, la India
estuvo sacudida por profundos conflictos internos, regionales y religiosos. Estallaron conflictos
entre la India, mayoritariamente hindú, y el Pakistán, musulmán. Incluso, Gandhi cayó
asesinado por un fanático hindú ante las concesiones que se habían hecho a los musulmanes
pakistaníes. Así, desde el establecimiento de la independencia los conflictos religiosos
jalonaron la historia de la India.

Los movimientos del segundo grupo, los “frentes populares”, también se dirigían contra el
dominio extranjero, pero además aspiraban a sistemas políticos y económicos socialistas. En
Asia – fue especial el caso de Indochina, colonia francesa en donde Ho Chi Minh había
proclamado la independencia en 1945 y establecido la República Democrática de Vietnam, de
carácter socialista. La independencia de Vietnam dio origen a una larga guerra, que culminó en
1954 cuando los franceses fueron derrotados. Los Tratados de Ginebra ordenaron el alto al
fuego,. El norte, con capital en Hanói, quedó controlado por el Frente Unificado Nacional,
conducido por Ho Chi Minh; el sur, con capital en Saigón, quedó controlado por la dictadura
anticomunista de Ngo-Dinh-Diem. Pero el conflicto se reinició cuando en el sur se formó, en
1960, el Frente de Liberación de Vietnam del Sur y comenzó una guerra que se extendió a
Laos y Camboya y en la que Estados Unidos tuvo una activa participación. El conflicto terminó
en 1976 con la derrota de Estados Unidos y la reunificación del territorio en la República
Socialista de Vietnam, con capital en Hanói.
Los movimientos independentistas también se dieron en África. Desde fines del siglo XIX, y
principalmente desde 1884, África fue repartida entre los países europeos en distintas áreas
de dominación política y económica.

La economía fue organizada fundamentalmente en función de la exportación de productos


agrícolas, en grandes plantaciones dedicadas al monocultivo, cacao, café y la explotación del
caucho. Dentro de este esquema, el comercio fue monopolizado por grandes empresas
agroexportadoras de origen europeo. después de la guerra, también en África surgieron
vigorosos movimientos nacionalistas.

La administración colonial había dado origen a una capa de nativos educados en Estados
Unidos o en Europa. Estos sectores configuraban un grupo de funcionarios, empleados,
maestros, profesores universitarios, profesionales, e incluso militares que configuraron una
intelligentsia africana que proveyó los líderes nacionalistas. Sobre estas bases, en la década
de 1950, estallaron una serie de conflictos, aunque los procesos se adaptaron a las distintas
condiciones locales.

En el caso del África musulmana, los movimientos por la independencia comenzaron en Egipto,
antiguo protectorado inglés. La monarquía egipcia estaba sostenida en realidad por el apoyo
de Gran Bretaña, cuya presencia, sobre todo expresada en las tropas británicas encargadas de
mantener el orden interno, causaba una marcada irritación en la sociedad. Esto no impedía sin
embargo que se desataran huelgas, motines y manifestaciones sin que el gobierno encontrara
una salida política. Dentro de ese clima, cobró importancia una organización interna del
ejército egipcio, el grupo llamado de “Oficiales Libres” que sostenía posiciones nacionalistas y
propugnaba un proyecto político de nacionalización e incluso de modernización de la
economía. El principal dirigente del grupo fue el coronel Gamal Abdel Nasser que dio un golpe
militar, en 1952, por el que se pudo establecer la República (1953). Nasser llegó además a un
acuerdo con Gran Bretaña que comenzó a retirar sus tropas. De este modo, en 1956, cuando
culminó este retiro quedó garantizada la independencia de Egipto.

El golpe militar nacionalista en Egipto, en 1952, avivó los sentimientos nacionalistas árabes que
impulsaron una serie de movimientos independentistas: en 1952, se estableció la República de
Libia; en 1956, Sudán se liberó de la presencia tanto de egipcios como de ingleses y proclamó
la República; en 1956, también se dieron los movimientos en Marruecos y en Túnez, que se
independizaron de España y de Francia, respectivamente. Y también en 1952 comenzó la lucha
por la independencia de Argelia, colonia francesa. Pero este proceso fue mucho más
conflictivo y generó una larga guerra. El problema era que en Argelia se había establecido un
número considerable de colonos franceses, que tenían un relevante papel dentro de la
economía y en la organización política local. De esta forma, el movimiento independentista
tuvo que enfrentarse no tanto con las tropas francesas como contra estos colonos, que se
negaban a aceptar la independencia. La guerra abierta se declaró en 1954 y fue dirigida por el
Frente de Liberación Nacional, de orientación socialista, que después de una lucha bastante
cruenta fue consolidando posiciones.

El gobierno francés, presidido por el general Charles De Gaulle, decidió entonces iniciar las
conversaciones destinadas a otorgar la independencia a Argelia. La decisión fue tomada, en
parte, por las derrotas militares que los argelinos habían ocasionado, pero también por la
presión de la opinión pública francesa. En efecto, cuando se conocieron los cruentos detalles
de la guerra, dentro de la misma sociedad francesa pronto surgió un movimiento a favor de la
independencia argelina. Pero los colonos no estaban dispuestos a admitir que Argelia
abandonara su situación colonial y organizaron una fuerza armada, la OAS, dispuestos a
resistir. La OAS desencadenó una serie de atentados terroristas tanto en Argelia como en
Francia: en alguno de ellos, el mismo De Gaulle salvó sorprendentemente su vida. De este
modo, la guerra se prolongó hasta 1962 en que se firmaron los acuerdos de Evian y, después
de un sonado plebiscito, se le otorgó la independencia a la antigua colonia.

En el caso de los movimientos independentistas del África negra, la situación fue muy
complicada. La primera vez que se formuló la aspiración a la independencia fue en 1945
cuando se reunió el Congreso Panafricano. Esta aspiración fue formulada por Nkrumah, quien
más tarde sería el presidente de Ghana. Sin embargo, los movimientos nacionalistas surgieron
algunos años más tarde, a mediados de la década de 1950. La mayor dificultad que tuvieron los
líderes negros africanos no fue en conseguir la independencia. El problema mayor fue lograr
una mínima cohesión social que sirviera de base a los nuevos estados africanos. Una vez que se
obtuvo la independencia, viejos conflictos tribales y regionales -que habían estado tapados por
el poder colonial- salieron a la luz y se proyectaron en sanguinarias luchas políticas.

Esto llevó a una transformación de los bloques de poder. Porque si bien en la oposición entre
bloques regía el enfrentamiento entre capitalismo y comunismo, eran cada vez más innegables
las diferencias que se planteaban entre países "avanzados" o "desarrollados" y países
"atrasados" o "subdesarrollados", independientemente de que fueran capitalistas o socialistas.

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