TEMA 4: TIEMPO, ASPECTO Y MODO DE ACCIÓN
PANORAMA GENERAL
El tiempo, el modo y el aspecto son cuestiones semánticas que se añaden al verbo para añadir información sobre
este. Los morfemas de tiempo y aspecto son estructuras o unidades funcionales que tienen sus propios
significantes. El tiempo gramatical no es igual al tiempo cronológico. El tiempo es una categoría semántica de
carácter deíctico, en el sentido de que hace referencia a un momento concreto dependiente del contexto, que
ordena los eventos en relación con el momento de habla y con un punto de referencia en el discurso.
Si decimos Cuando yo llegué, el tren ya había salido, el momento de habla es posterior al punto de referencia
(“llegar yo”) y este es posterior a “salir el tren”. El aspecto gramatical es la relación entre el evento y el tiempo y
comprende la información sobre el desarrollo de los eventos. Aunque Comí patatas ayer y Comía patatas de
pequeña coinciden en tiempo (pasado), difieren en el aspecto (aoristo vs. imperfecto). En el caso de comía, el
morfema –ía nos da información sobre el tiempo (pasado), el aspecto (imperfecto) y el modo (indicativo). Aunque
en otras lenguas existe un morfema para cada apartado anterior, en español, por sincretismo, el morfema recoge la
información de muchas características.
Todos los verbos pueden aparecer en todos los tiempos (comí – como – comeré); todos los verbos son, a priori,
compatibles con todos los aspectos gramaticales (comía – comí – he comido: imperfecto – aoristo – perfecto). El
tiempo y el aspecto son externos a los verbos: estos funcionan con una estructura argumental concreta y tienen un
significado particular, pero el tiempo y el aspecto lo concretan sin que pertenezcan a estos. Sin embargo, hay un
tipo de información aspectual que es propia de cada verbo, porque depende de su significado: el aspecto léxico,
modo de acción o aktionsart.
Existen verbos que son estáticos o no dinámicos, como tener; también existen verbos dinámicos, que
denotan una actividad, como correr. El aspecto y el tiempo gramaticales se obtienen en la morfosintaxis; el
aspecto léxico forma parte del significado del verbo, pues afecta a su comportamiento, es decir, está en la
semántica.
El aspecto léxico es la información semánticamente codificada sobre el desarrollo interno de los predicados, esto
es, indican cómo “es” el evento / estado. El aspecto gramatical es la información añadida en la morfosintaxis sobre
la relación entre el tiempo de foco y el tiempo de situación, es decir, explica cómo “miramos” el evento / estado. El
tiempo es la ordenación lingüística de los eventos / estados en relación con el momento de habla, es decir, explica
cómo “secuenciamos” los eventos / estado.
ASPECTO LÉXICO – MODO DE ACCIÓN - AKTIONSART
El aspecto léxico es la cualidad de la acción. Comprende la información referida a los tipos de eventos y depende
del significado de los predicados. Es independiente del tiempo y del aspecto gramatical. El aspecto léxico del
predicado puede afectar a la oración: los distintos tipos de predicados tienen distintos comportamientos
sintácticos. La sintaxis, a su vez, puede alterar la interpretación aspectual del predicado.
Vendler (1967) estableció cuatro clases de predicados según su aspecto léxico. Mourelatos (1978), Bach (1981) y
Verkuyl (1989) la reelaboraron. Dowty (1979) desarrolló los diagnósticos sobre los que se sustenta la clasificación.
La clasificación estándar hoy en día se basa en tres criterios:
(a) [±Dinamicidad]: el evento tiene un desarrollo interno o no.
(b) [±Telicidad]: el evento conduce necesariamente a un fin o no.
(c) [± Duración]: el evento se extiende en el tiempo o no (es puntual).
Respecto a su dinamismo, los predicados pueden ser estáticos (estados) o dinámicos (eventos: logros, actividades y
realizaciones). Sobre la telicidad, distinguimos eventos télicos (realizaciones y logros) y atélicos (actividades). Los
eventos télicos pueden ser durativos (realizaciones) y no durativos (logros). Salvo los logros, todos los predicados
son durativos. El siguiente cuadro explica la clasificación de los predicados según su aspecto léxico.
ESTADOS FRENTE A EVENTOS
Los estados se diferencian del resto de los predicados en que carecen de dinamicidad. Esto se traduce en
comportamientos sintácticos distintos que se pueden observar en los distintos diagnósticos que nos permiten
diferenciar estados frente a eventos. Los estados no son dinámicos. Los eventos sí que son dinámicos. Los estados
indican que en el suceso no está lingüísticamente codificado ni de dónde viene ni a dónde va: son imprecisos en ese
sentido. De los eventos sí podemos decir de dónde viene y, dependiendo de su telicidad, quizás, a dónde van. Para
diferenciar estados de eventos, como hemos dicho, tenemos diagnósticos:
1. El progresivo (estar + gerundio): (a) Forrest está corriendo. / (b) Kafka está escribiendo una novela / (c) El tren
está llegando (tiene lectura de preámbulo o inminencia, típica de los logros: no muestra una acción en su conjunto,
pues la acción en sí no es durativa) / (d) *Luis está teniendo los ojos azules. Los verbos de estado no pueden tener
forma progresiva, pues no pueden avanzar: son estáticos.
Si un estado admite el progresivo, adquiere una lectura distinta, una lectura eventiva (el aspecto gramatical y el
léxico pueden interactuar, produciendo distintos efectos semánticos): (a) A Margot le gusta Pulp Fiction. vs. (b) A
Margot le está gustando Pulp Fiction. Gustar es un verbo estativo y, por tanto, no es dinámico; sin embargo, en
algunos casos, como en los ejemplos anteriores, se reinterpreta como eventivo. Stricto sensu, por tanto, gustar es
estativo en condiciones habituales.
2. El presente: (a) Forrest corre (todos los domingos). / (b) Luisa no come carne (nunca). / (c) El tren llega a las 11
(cada mañana). / (d) Luis tiene los ojos azules (*todos los días). / (e) A Margot le gusta Pulp Fiction
(*frecuentemente). / (f) El Papa cree en Dios (*a veces). (d), (e) y (f) ofrecen resultados extraños porque el valor
habitual del presente no se puede aplicar con los estados porque, al no ser dinámicos, no ocurren habitualmente,
ocurren, son, y punto. Los estados no dan lugar a la lectura habitual del presente porque no se trata de eventos
que se repitan, sino de propiedades homogéneas independientes del tiempo.
3. Ocurrir que + verbo: Ocurrir es un verbo eventivo que denota el acaecimiento de cualquier suceso. Los estados
no acaecen porque no son dinámicos, no comienzan ni terminan, no “ocurren”, no “suceden”, denotan
simplemente propiedades que caracterizan a los individuos o estados en los que se encuentran los individuos: (a) Lo
que ocurrió fue que Forrest corrió. / (b) Lo que ocurrió fue que Kafka escribió una novela. / (c) Lo que ocurrió fue que
el tren llegó. / (d.1) *Lo que ocurrió fue que Luis tuvo los ojos azules. / (d.2) *Lo que ocurrió fue que Fernando fue
alto. / (d.3) *Lo que ocurrió fue que Gianni supo italiano.
4. Parar de + verbo: La perífrasis “parar de + infinitivo” selecciona, en virtud de su significado, predicados
dinámicos, es decir, eventos. Así, rechaza los estados porque estos carecen de límites temporales, no empiezan ni
terminan. (a) Forrest paró de correr. / (b) Kafka paró de escribir la novela. / (c) *El tren paró de llegar (en este caso,
la agramaticalidad viene porque el evento no es durativo) / (d.1) *Luis paró de tener los ojos azules. / (d.2) *Gianni
paró de saber inglés.
5. Poco a poco: La falta de dinamicidad hace que los estados sean compatibles con expresiones que inciden
precisamente sobre el desarrollo de los eventos. (a) Forrest corrió poco a poco. / (b) Kafka escribió la novela poco a
poco. (c) (?) El tren llegó poco a poco (los logros funcionan de una manera particular, según veremos en el apartado
destinado a ellos) (d.1) *Fernando fue alto poco a poco (≠ crecer). / (d.2) *Gianni supo inglés poco a poco (≠
aprender). / (d.3) *Luis tuvo los ojos azules poco a poco.
6. La agentividad: Los estados no suceden, por lo que no pueden ser controlados por la voluntad de un agente: son
incompatibles con cualquier complemento relacionado con este. Esto no quiere decir que todo lo que no sea
agentivo es un estado; solamente se indica que lo que es un estado es no agentivo.
Complementos agentivos: (a) Forrest corrió para huir de los matones. / (b) *Luis tuvo los ojos azules a
propósito.
Imperativos: (a) ¡Corre, Forrest, corre! / (b) *¡Luis, ten los ojos azules, por lo que más quieras!
Por tanto, los estados rechazan el progresivo, no producen una lectura habitual en presente, no pueden ser
subordinados a ocurrir que, no pueden combinarse con la perífrasis parar de, rechazan complementos que incidan
en el desarrollo del evento, como poco a poco, y no son agentivos: rechazan los complementos agentivos,
complementos como a propósito y el imperativo. Los adjetivos son predicados, como vimos en relación con la
estructura argumental, y son también estados.
PREDICADOS TÉLICOS Y ATÉLICOS
Telos, del griego τέλος, significa etimológicamente “fin, objetivo, propósito”. Aristóteles utilizaba el término para
referirse al propósito de las cosas, para hablar de aquello a lo que están avocadas, a lo que conducen
inevitablemente. En lingüística, el telos es el fin al que conducen inevitablemente ciertos predicados en virtud de su
significado:
Leer La Regenta: el evento concluirá en la última página de La Regenta, necesariamente: no podrá continuar pasado
ese punto. “Leer La Regenta”, por tanto, es un predicado télico, y, en concreto, una realización. En cambio, “correr”,
que es una actividad, es un predicado atélico porque el final del evento no está lingüísticamente codificado en la
semántica del verbo. Alguien puede correr y correr y correr sin que se sepa de antemano cuándo va a parar ese
evento.
Los logros (llegar, morir, estornudar, etc.) también son predicados télicos. Sin embargo, tienen un comportamiento
distinto al de las realizaciones porque carecen de duración, son puntuales. Se establecen distintas pruebas para
diferenciar predicados télicos de atélicos y, más en concreto, para diferenciar actividades de realizaciones. Los
logros, al ser no durativos, se tratarán en el siguiente apartado, pues los diagnósticos se basan en el contraste
durativo que muestra el telos. Los atélicos, al no tener duración, no pueden beneficiarse de esos diagnósticos.
1. Durante vs. en (Para utilizar este diagnóstico, es necesario utilizar el verbo en pretérito indefinido)
Uso de durante X tiempo.
(1) (a) Forrest corrió durante una hora.
(b) *Leí La Regenta durante una hora.
Durante 1 hora implica la duración de todo el evento, sirve para medir todo el evento. En (b), salvo que
hagamos una lectura interrumpida, la secuencia es agramatical. Así, las actividades no dan secuencias
agramaticales con esta prueba; las realizaciones, sí. Sin embargo, consideremos
(2): *El (a) tren llegó durante una hora.
(b) Juan salió durante una hora.
(b) muestra la duración del estado resultante, pero no del evento completo. Por tanto, los complementos
temporales introducidos por durante pueden medir la duración del evento completo si se combinan con
actividades. Dada esta lectura, sabemos que nos encontramos ante una actividad.
Con las realizaciones, los complementos temporales introducidos por durante o bien resultan agramaticales o
bien producen una lectura interrumpida, en la que no se mide el evento completo sino solo una parte de él.
Estos complementos introducidos por durante también pueden medir la duración del estado resultante
(posterior al evento), en caso de que este exista. Es lo que sucede con ciertos logros, como salir, un verbo
bieventivo, pues contiene un logro y un estado (estar fuera); ello no sucede con otros logros, como llegar, por lo
que (2a) resultaba agramatical.
Uso de en X tiempo.
(1) (a) Forrest corrió en una hora.
(b) Baudelaire escribió el poema en una hora.
(a) es agramatical a menos que se interprete con una lectura de preámbulo (delay reading). En (b) en mide la
duración del evento completo. De esta manera, para la lectura de evento completo, las actividades rigen durante;
las realizaciones, en.
Consideremos (2):
(a) El tren llegó en una hora.
(b) Pepe se murió en un mes.
(a) muestra una lectura de preámbulo; (b), una lectura de cámara lenta. La prueba que acabamos de exponer se
realiza en muchas otras lenguas (in vs. for; pendant vs. en, etc.). Los complementos temporales introducidos por en
pueden medir la duración del evento completo si se combinan con realizaciones. Dada esta lectura, sabemos que
nos encontramos ante una realización. Con las actividades y los logros, los complementos temporales introducidos
por en o bien resultan agramaticales o bien producen una lectura de preámbulo (delay reading), en la que no se
mide el evento completo sino el tiempo transcurrido hasta su inicio.
Con los logros, los complementos temporales introducidos por en pueden, además, producir una lectura de cámara
lenta, en la que se estira su escasa duración, como si fuera una realización.
2. Ambigüedad de casi.
Casi es potencialmente ambiguo, pues puede incidir en el punto inicial del evento o en el final, si lo hay, y puede
tener dos lecturas: contrafactual (casi empieza, pero no llegó a hacerlo) y escalar (empezó, pero no llegó a
terminar). Las actividades, como ocurre en Forrest casi corre, no tienen lectura escalar (Forrest casi corre, *pero no
llegó a terminar) porque no tienen un final inherente, por lo que casi no tiene a quien modificar. Las actividades,
por tanto, rechazan la lectura escalar porque son atélicas; los logros la rechazan porque no son durativos (El tren
casi llega, pero (a) no llegó a empezar, (b) *no llegó a terminar. De esta manera, la lectura escalar está solo presente
en las realizaciones: Kafka casi escribe una novela, pero (a) no llegó a empezar o (b) no llegó a terminar y casi solo es
ambigua con este tipo de estados.
3. La paradoja imperfectiva:
El imperfecto progresivo (está corriendo) entraña el perfecto (ha corrido) con las actividades. Paradójicamente, esto
no sucede con las realizaciones. La razón es que la acción completa de escribir la novela no está contenida en la
acción estar escribiendo. Cuando alguien está escribiendo una novela, aún no ha llegado a escribir una novela. (a)
Forrest está corriendo → ha corrido. (b) Está escribiendo una novela →× ha escrito una novela.
En (1) a. Kafka escribió novelas. y b. Kafka escribió La Metamorfosis., y en (2) a. Forrest corrió. y b. Forrest corrió la
maratón., (1a) y (2a) son eventos atélicos. El culpable de esta situación es el llamado tema incremental. Correr,
como ya hemos dicho, es un verbo atélico. Sin embargo, si correr la maratón es télico, es la maratón la que “telitiza”
el verbo correr. Se pueden aplicar los diagnósticos que hemos visto anteriormente a los pares mínimos que
acabamos de explicar para aclarar que ciertas actividades se convierten en realizaciones y viceversa.
Ciertos argumentos internos, al integrarse en el predicado, miden la duración del evento y lo delimitan: la
extensión del evento será, por tanto, igual a la extensión del argumento: el argumento dura lo que dura su
argumento interno. No todos los argumentos internos ofrecen estas posibilidades: los que sí pueden se conocen
como temas incrementales. Novelas, en Kafka escribió novelas, es un SN no delimitado, por lo que no añade una
delimitación (telos) al predicado. Escribir novelas es un evento atélico, que puede continuar hasta el infinito: es una
actividad.
La Metamorfosis y la maratón son SN delimitados. El evento “escribir La Metamorfosis” termina cuando la obra está
completada. Esto es un tema incremental, un argumento interno cuya delimitación le aporta un telos al evento,
convirtiéndolo en una realización. De esta manera, ser una realización es ser una actividad con tema incremental o
con un complemento que sirva para delimitarla. De esta manera, pertenecer a una determinada clase aspectual no
solo depende del verbo, sino de su argumento interno. Los SN no son temas incrementales por el mero hecho de
ser definidos.
En (1) a. Vicky vio la tele., b. Vicky vio los pájaros., y c. Vicky vio Los pájaros., solo (1c) es un tema incremental que
convierte el verbo ver en realización. No todos los temas incrementales son complementos directos (ni argumentos
internos): En Forrest corrió hasta casa, hasta casa es simplemente un complemento que consigue que este mismo y
el evento sean isomórficos en cuanto a su duración. El llamado “se aspectual” que se combina con verbos
transitivos (comerse la tarta, beberse una cerveza, leerse un libro, etc.) selecciona, específicamente, temas
incrementales (es decir, predicados de realización). Por ello, secuencias como Juan se vio Los Pájaros de Hitchcock
son gramaticales y *Juan se vio los pájaros del árbol, no.
En resumen, se establecen las siguientes diferencias entre actividades y realizaciones4
para medir el evento completo, las actividades usan durante y las realizaciones, en.
con casi, las actividades solo tienen la lectura contrafactual; las realizaciones, esta y la escalar
el imperfecto progresivo entraña el perfecto con las actividades, pero las realizaciones dan lugar a la paradoja
imperfectiva: con ellas el imperfecto no entraña el perfecto.
Las actividades, por tanto, miden el evento completo con durante, con en la lectura es de preámbulo; casi ofrece
una lectura contrafactual y el imperfecta entraña al perfecto. Las realizaciones, con durante, ofrecen la lectura
interrumpida con durante y de evento completo con en. Con casi, las lecturas posibles son la contrafactual y la
escalar. El imperfecto no entraña al perfecto.
LOS LOGROS
Ya hemos visto que los logros rechazan el progresivo o producen diversas lecturas con él, solo se puede medir el
estado resultante con durante (o es directamente agramatical) y establecer una lectura de preámbulo con en. Con
casi, la única lectura posible es la contrafactual. Los logros son télicos, igual que las realizaciones, pero se
diferencian de estas en que carecen de duración. Esta ausencia de duración hace que tengan un comportamiento
muy particular ante todos los diagnósticos que hemos visto anteriormente.
En ocasiones, responden a los tests que hemos visto como otras clases aspectuales, pero su comportamiento es
distinto, por lo que no se pueden encuadrar con ellas. Los logros suelen rechazar el progresivo, pero por razones
distintas de las de los estados; los logros son hechos instantáneos que no tienen duración frente a los estados que lo
rechazan porque no son dinámicos. Si lo aceptan, como sucede en ocasiones, se puede producir una lectura de
preámbulo (El tren está llegando) o se puede producir una lectura iterativa o repetitiva (Juan está saltando) en la
que la sucesión de logros se reinterpreta como una actividad.
Algunos logros aceptan durante, igual que las actividades, pero con una lectura diferente, la de duración del estado
resultante (Forrest salió durante una hora). No son durativos, así que es imposible medir la duración del evento
completo. Con las actividades y los logros, los complementos temporales introducidos por en, o bien resultan
agramaticales, o bien producen una lectura de preámbulo (delay reading), en la que no se mide el evento completo
sino el tiempo transcurrido hasta su inicio (El tren llegó en dos horas). Las actividades solo tienen inicio; en los
logros, el inicio y el final coinciden. Los logros no tienen, en ningún caso, lectura de duración del evento completo
porque no son durativos. Asimismo, con casi, los logros permiten una lectura contrafactual (Juan casi llegó a la
estación).
En suma, los logros no son durativos, así que rechazan el progresivo o producen diversas lecturas con él. Con
durante, solo es agramatical si se puede medir el estado resultante (lo que no ocurren siempre). Al no ser durativos,
el punto inicial y el final coinciden, por lo que solo el inicial resulta visible a la sintaxis (admite modificación): con en,
solo responden a la lectura de preámbulo; con casi, solo ofrecen la lectura contrafactual, pues, en ambos casos,
están incidiendo sobre el principio de la acción
ASPECTO GRAMATICAL
El aspecto gramatical es la relación temporal no deíctica (no dependiente del contexto) entre dos intervalos de
tiempo. Es una noción semántica con refracción morfológica (esto es, se manifiesta en la morfología, como ocurre
en cantaba frente a canté), a diferencia del aspecto léxico, que no tiene nada que indique que algo es logro,
realización, actividad o estado. El aspecto gramatical depende del tiempo de la situación, que es el tiempo real en
el que sucede un evento, y del tiempo de foco, que es lo que elegimos expresar lingüísticamente.
El aspecto gramatical es, por tanto, la relación entre el tiempo de la situación y el tiempo de foco. Los tres aspectos
gramaticales, que se determinan por esta relación, son el imperfecto, el aoristo y el perfecto.
En el imperfecto, el tiempo de foco está contenido en el tiempo de la situación. Solo codificamos
lingüísticamente una parte interna del evento, excluyendo su comienzo y su final, los cuales pueden inferirse
pragmáticamente. Los morfemas de tiempo y aspecto están amalgamados en español. Los tiempos verbales
que expresan imperfecto son el presente y el pretérito imperfecto.
En el aoristo (o perfectivo), el tiempo de foco coincide con el tiempo de la situación. Codificamos
lingüísticamente la situación completa, con su principio y su fin. Pertenecen al aoristo los tiempos verbales del
pretérito indefinido y todos los compuestos, solo en algunos contextos, tal y como sucede en ciertas zonas de
Latinoamérica (cantó hace un rato vs. ha cantado hace un rato).
Por último, en el aspecto perfecto, el tiempo de foco es posterior al tiempo de la situación, por lo que es el
resultado lo que queda codificado lingüísticamente. Son tiempos verbales del perfecto todos los tiempos
compuestos. En la bibliografía se debate la existencia de un “aspecto neutral”, con valores de imperfecto y
aoristo: no queda claro dónde está situado el punto de foco con el aspecto neutral. Este sería el propio del
futuro (escribiré) y del condicional (escribiría).
SUBTIPOS DE ASPECTO GRAMATICAL
1. IMPERFECTO
Imperfecto habitual: en esta interpretación, el imperfecto expresa situaciones cuya repetición caracteriza a
un individuo: Siempre toma té para desayunar.
Imperfecto continuo: en esta interpretación, el imperfecto focaliza un periodo de tiempo. (a) Durante la
reunión, me miraba fijamente. (b) Diana era rubia. (→ Los estados solo tienen imperfecto continuo).
Imperfecto progresivo: en esta interpretación, el imperfecto focaliza un único punto. A las 5 Juan leía
(=estaba leyendo) poemas bajo un árbol, pero no sé qué estará haciendo ahora.
2. AORISTO
Aoristo ingresivo: señala el momento inicial. A las ocho cantaron “Resistiré”.
Aoristo terminativo: señala el momento final. En 2018 sacó un disco (intervalo dentro del cual sucede el
evento).
Los dos subtipos del aoristo vienen, habitualmente, dados por los complementos temporales más que por el aoristo
en sí. El aoristo y el imperfecto pueden ser simultáneos, pero no necesariamente (Supe que Ana estaba triste).
3. PERFECTO
Perfecto resultativo: se focaliza el resultado del evento. Este es el valor básico (original) del perfecto. Me he
comido la tarta (ergo ya no hay tarta).
Perfecto experiencial: se focaliza el estado de cosas que supone estar en posesión de un cierto tipo de
experiencia. He visto La matanza de Texas: Esta noche (interpretación resultativa); Alguna / varias veces en
mi vida (interpretación experiencial).
CONTRASTE ENTRE EL IMPERFECTO Y EL AORISTO: COMPLEMENTOS TEMPORALES
Se establecen distintos diagnósticos para diferenciar entre el modo aoristo y el modo imperfecto:
1. Uso de en X tiempo:
(1) Beethoven tocó la sonata en veinte minutos.
(2) *Beethoven tocaba la sonata en veinte minutos.
La (2) es gramatical en la interpretación habitual del imperfecto, como microeventos. El imperfecto es
incompatible con un complemento que mide el intervalo el inicio y el fin, pues el tiempo de foco no incluye
ninguno de los dos. El aoristo pone el foco en la acción completa y en x tiempo mide el tiempo completo de las
realizaciones.
2. Uso de durante X tiempo:
(1) Beethoven tocó la sonata durante veinte minutos.
(2) *Beethoven tocaba la sonata durante veinte minutos (es gramatical si se interpreta como la lectura habitual).
La razón del contraste es la misma que en los ejemplos anteriores. IMPORTANTE: “Imperfecto” no quiere decir
“atélico”; que no se vea el fin no significa que no exista. De hecho, la atelicidad se puede ver con diagnósticos en
aoristo (Juan corrió durante dos horas).
3. Adverbios de frecuencia (siempre y nunca):
(1) Diana siempre estaba enferma. Vemos una lectura distributiva, señal del imperfecto habitual.
(2) Diana siempre estuvo enferma.
Vemos una lectura colectiva que incluye el inicio y el fin, es decir, encontramos una sola enfermedad.
4. Uso de desde hace vs. hacía:
(1) Cuando la conocí, Diana estaba enferma desde hacía dos años. El complemento temporal desde hacía dos años
nos indica que la acción continúa en el presente. El imperfecto, al situar el tiempo de foco en un fragmento del
predicado y al no marcar el fin, es compatible con dicho complemento temporal. También sucede con el presente,
pues es imperfecto: Diana está enferma desde hace dos años.
(2) *Cuando la conocí, Diana estuvo enferma desde hacía dos años. La interpretación que hacemos nos insta a
pensar que, cuando la conocíamos, ya se había curado. Es decir, vemos el fin de la acción. La morfología aspectual
de aoristo nos dice que el tiempo de foco nos muestra el final y el resultado del predicado. Es agramatical porque el
significado del complemento temporal, desde hacía dos años, nos indica que el predicado sigue en curso, continúa
en el presente. Por ello, es incompatible con el aoristo. Desde hace / hacía no cierra la situación, que continúa más
allá del momento de referencia. Por eso, es incompatible con el aoristo, que incluye el punto final.
Las diferencias relativas al aspecto gramatical tienen consecuencias sintácticas. Télico y atélico son nociones
respectivas al aspecto léxico; por ello, son diferentes de los conceptos imperfecto y aoristo, pertenecientes al
aspecto gramatical. Esto también es aplicable a puntual y durativo.
INTERACCIÓN ENTRE EL ASPECTO GRAMATICAL Y EL ASPECTO LÉXICO
Los estados de nivel individual no tienen inicio ni fin, por lo que rechazan los complementos temporales (1), el
aparecer en subordinadas temporales (2) y el aspecto perfecto (3). Los estados de nivel de estadio sí aceptan el
perfecto: Juan está aburrido desde las 3. Así,
(1) *Juan era de Cuenca desde siempre
(2) *María se quedó embarazada cuando Juan era de Cuenca
(3) *Juan ha sido de Cuenca son agramaticales.
Existen dos estados, el individual y el de estadio. Los que son individuales, que no tienen ni principio ni fin y
rechazan los complementos temporales, no pueden aparecer en subordinadas temporales ni por medio del aspecto
perfecto. Los estados de nivel de estadio aceptan una delimitación temporalmente, normalmente inicial. La
diferencia entre ser y estar radica en que ser selecciona predicados a nivel individual y estar, a nivel de estadio.
Los de individuo caracterizan al individuo y los de estadio cómo te encuentras. Con ser se obtienen resultados que
son siempre iguales y, con estar, resultados transitorios. Las realizaciones obtienen una lectura interrumpida en
imperfecto, porque el tiempo de foco obliga a ignorar el inicio y el fin (Cuando llegué, Juan leía poemas bajo un
árbol).
Aunque el imperfecto ignore el fin, con los logros se sobreentiende porque son inherentemente télicos. El
imperfecto produce lecturas de inminencia o de cámara lenta en combinación con los logros. (1) Mientras Jesús
moría, María lloraba (lectura de inminencia); (2) Mientras el sol salía, los pájaros cantaban (lectura de cámara lenta).
El aspecto léxico (Aktionsart) de los predicados interactúa con la información aspectual externa que aporta el
aspecto gramatical. Así, la combinación de ciertas clases aspectuales con ciertos aspectos gramaticales solo es
posible en determinadas interpretaciones, pero no en otras.
TIEMPO GRAMATICAL
El tiempo lingüístico no coincide con el tiempo físico ni con el tiempo cronológico, sino que es la ordenación de los
acontecimientos en relación con el momento de la enunciación. El tiempo verbal es una categoría gramatical de
naturaleza deíctica que expresa una relación entre el momento en el que sucede un evento y el momento de la
enunciación. El tiempo se expresa a través de la morfología verbal, los complementos temporales y las oraciones
subordinadas temporales.
El tiempo es una categoría relacional. Como tal, toma tres coordenadas:
momento de habla (H)
momento del evento (E)
punto de referencia (R).
Esta teoría fue formulada por Reichenback (1947) y reformulada por Hornstein (1950). Luis García Fernández y
Ángeles Carrasco la adaptaron al español. Las relaciones temporales que se establecen son las siguientes:
Relativo al
tiempo son los complementos temporales. Algunos de ellos son argumentales y otros, adjuntos. Son
complementos temporales argumentales, 238 minutos en Lo que el viento se llevó dura 238 minutos y de 1939 en
Lo que el viento se llevó data de 1939. Por el contrario, son adjuntos (circusntanciales) ayer en Ayer vi Lo que el
viento se llevó o los elementos subrayados en esta oración: Esta mañana Antonio ha hecho los ejercicios en cinco
minutos tres veces. Según su forma, distinguimos varios tipos de complementos temporales:
Sintagmas adverbiales (ayer, siempre, etc.)
Sintagmas nominales (esta mañana, la semana pasada, etc., lo que constituye una particularidad del
español, pues no sucede en otras lenguas que un SN pueda tener valor circunstancial temporal)
Sintagmas preposicionales (a las 3, desde que me lo dijo, en cinco minutos, etc.)
Oraciones subordinadas (cuan=)do me enteré, mientras dormías, etc.).
Lo habitual en las lenguas es que los adverbios y los sintagmas preposicionales sean los adjuntos temporales, así
como las oraciones subordinadas. Decimos, por tanto, que es extraño que en español los SN lo sean también, pero
ello tiene una explicación desde el latín. Los circunstanciales latinos como SN se enunciaban en caso ablativo;
aunque las preposiciones sustituyeron a este caso, se mantuvieron ciertos restos fósiles (“fósiles de ablativo”) que
son los SN que hoy podemos apreciar en español. Según su referencia temporal, los complementos pueden ser
Deícticos (ayer, mañana, hace tres días… que dependen del momento del habla)
Anafóricos (tres días antes, al día siguiente… no son deícticos; remiten a algo anterior previamente dicho, el
punto de referencia)
Flexibles (el jueves, a las 3, en marzo, etc., que pueden ser tanto deícticos (vendré el jueves, lo que
dependerá del día en el que se produzca el momento del habla) como anafóricos (ayer me dijo que el jueves
estuvo en Madrid, donde el jueves remite a un momento del pasado que es punto de referencia).
Según su significado, los complementos temporales pueden ser:
de localización (que pueden ser, bien punto, en 1939, bien marco, ayer)
de duración (que pueden ser, bien delimitativos, de 9 a 5, bien cuantitativos, durante 8 horas)
de fase (como ya (“antes sí, ahora no”) o todavía (“aún no, luego sí”))
de frecuencia (una vez)