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Identificacion y Delimitacion de Proyectos Sociales

El documento aborda la identificación y delimitación de problemas sociales, centrándose en la exclusión social como un fenómeno multidimensional y estructural que afecta a diversos grupos en la sociedad. Se discuten las causas, consecuencias y la necesidad de políticas efectivas para abordar la vulnerabilidad social, así como la importancia de la inclusión social a través de la participación política, cultural y económica. Además, se presentan diferentes ámbitos y factores que contribuyen a la exclusión social en España, destacando la complejidad de la situación actual y la insuficiencia de las respuestas políticas tradicionales.

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Identificacion y Delimitacion de Proyectos Sociales

El documento aborda la identificación y delimitación de problemas sociales, centrándose en la exclusión social como un fenómeno multidimensional y estructural que afecta a diversos grupos en la sociedad. Se discuten las causas, consecuencias y la necesidad de políticas efectivas para abordar la vulnerabilidad social, así como la importancia de la inclusión social a través de la participación política, cultural y económica. Además, se presentan diferentes ámbitos y factores que contribuyen a la exclusión social en España, destacando la complejidad de la situación actual y la insuficiencia de las respuestas políticas tradicionales.

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2.

Identificación y delimitación de
problemas sociales
Índice
2.1 Introducción

2.2 Fase de identificación

2.3 Detección de necesidades

2.4 Técnicas para la recopilación de datos


2.4.1 Métodos formales
2.4.2 Métodos informales o simplificados

2.5 Establecimiento de prioridades

2.6 Responsabilidad en la recogida, análisis y formulación del proyecto

2.7 Recursos necesarios para la formulación de un proyecto social


2.1 Introducción
Exclusión Social
“El término exclusión social alude a los crecientes procesos de vulnerabilidad, de desconexión social, de pérdida de
lazos sociales y familiares que, junto con una combinación variable de causas de desigualdad y marginación, acaban
generando situaciones de imposibilidad o dificultad intensa para acceder a los mecanismos de desarrollo personal, de
inserción sociocomunitaria y a los sistemas preestablecidos de protección social”.
Subirats (2004).
El término exclusión social surge por la necesidad de
superar las insuficiencias del concepto de pobreza.
Comienza a utilizarse en Francia durante los años
setenta, aunque no se generalizó su uso en las políticas
públicas y las ciencias sociales hasta la década de los
80/90.
Finalmente, fue adoptado en la Unión Europea en el año
2000 como nuevo eje de la política social para conseguir
“una Europa inclusiva” combatiendo la marginación
social.
La exclusión social es un proceso dinámico y en
constante expansión, además de un problema social.
Las situaciones de exclusión social son el resultado de
una cadena de acontecimientos impulsados por las
desigualdades estructurales del sistema económico y
social. Inevitablemente, van unidas a tres conceptos:
privación, invisibilidad y vulnerabilidad.
Atendiendo a su carácter multidimensional, la exclusión
social supone privación no solo material (pobreza), sino
en otros ámbitos como educación, salud, empleo,
protección social, redes sociales o participación
ciudadana, entre otros.
Esto provoca vulnerabilidad social que puede verse
agravada por la acumulación o aparición de nuevos
factores de exclusión social en sus diferentes
intensidades, presididos por un equilibrio social precario.
La exclusión hace difícil sentirse ciudadano y parte de la
sociedad de referencia. La invisibilidad suele asociarse
a personas en situación o riesgo de exclusión social ya
que pasan desapercibidos en sus comunidades no
teniendo acceso a derechos fundamentales. Otras veces,
ocurre lo contrario y algunos colectivos experimentan una
considerable hipersensibilidad y el rechazo les hace ser
objeto de todas las miradas y todas las sospechas.
Los márgenes de la exclusión son cada vez más difusos pero autores como Castel (2004)
establecen una tipología que diferencia tres tipos de prácticas:

∗ Separación completa de la comunidad, como deportación o destierro.

∗ Construcción de espacios cerrados en el seno de una comunidad pero separados de esta, como
cárceles, reformatorios o centros de educación especial.

∗ Privación de derechos básicos y de participación en el entramado social.

La exclusión social implica que los ciudadanos no sean considerados miembros de pleno derecho de la sociedad y
considera que existe una distancia en el cuerpo social entre los ciudadanos que participan en la dinámica social y las
personas que quedan fuera y son rechazadas hacia sus márgenes.
2.2 Fase de identificación
Existen seis aspectos que perfilan el significado del
concepto que nos ocupa:
1. Estructural

2. Multidimensional
La exclusión es…
3. Procesual

4. Relativa

5. Transitoria o permanente

6. Política
1. Estructural
Las causas de la exclusión no se dan de forma arbitraria,
son estructurales. La exclusión social es consecuencia de
una estructura social, política y económica. La
organización social es la que genera, directa o
indirectamente, “poblaciones sobrantes”. Cuanto más
selectivas son las instituciones de una sociedad, mayor
posibilidad existe que haya colectivos en riesgo de sufrir
exclusión.

2. Multidimensional
Como ya se ha mencionado, la exclusión es un fenómeno
multidimensional, que depende de los recursos personales
y sociales disponibles, suponiendo la interacción de
diversos factores de riesgo que marca los itinerarios de las
personas, aunque uno de ellos sea dominante.
Es muy importante conocer los factores que amplían la
vulnerabilidad de las personas ya que cuantas más
dimensiones abarque la exclusión mayor será el grado de
desventaja que sufra.
3. Procesual
La exclusión no es una condición estática e inmutable en
el tiempo, es un proceso que se va forjando a través de
un itinerario en el que se pasa por diferentes etapas y en
el que hay avances, retrocesos, rupturas y cambios de
ritmo. Las fases van desde el inicio del proceso de
exclusión hasta su cronificación donde es casi imposible
escapar del proceso. Los diferentes grados y trayectorias
conducen a vivencias sociales diferentes.
Castel (1997) organiza el espacio social en torno a
tres zonas:
∗ Integración, donde se encuentran las personas con
trabajo regular, redes sociales y familiares bastante
fuertes.
∗ Vulnerabilidad, donde se encuentran las personas
con trabajo precario y relaciones inestables.
∗ Exclusión, donde se encuentran las personas que
carecen de trabajo y cuyas redes sociales y
familiares son inexistentes.

Las circunstancias pueden provocar movilidad


entre estas zonas.
4. Relativa
Por otro lado, para valorar si una persona está excluida hay
que contemplarla en relación a una sociedad concreta,
aquella en la que vive. Por lo tanto, la exclusión es
relativa. Solo puede considerarse que una persona está
excluida si se comparan las circunstancias de algunos
individuos, grupos y comunidades en relación con otros en
un lugar y tiempos determinados. (Unicef, 2005). El
concepto de exclusión social puede variar de un país a
otro, su manifestación es diversa.

5. Transitoria o permanente
Muchas veces, la exclusión se convierte en un “círculo
vicioso” que hace muy difícil la movilidad social hacia otros
sectores, convirtiéndose en un proceso permanente, ya
que los factores causantes de esa situación son
interdependientes y se acumulan y transmiten de una
generación a otra. Pero la exclusión también puede ser
circunstancial y no un proceso irreversible, dependiendo
del las condiciones y oportunidades que ofrezca el contexto
social, económico, formativo o laboral en el que se
encuentre la persona.
6. Política
Finalmente, teniendo en cuenta todo lo anterior, la
exclusión social es una cuestión política y es posible
abordarla con prácticas que promuevan la inclusión.
Las políticas ineficaces no reducen la cantidad ni la
intensidad de la vulnerabilidad social convirtiendo en
víctimas del sistema a las personas excluidas.
2.3 Detección de necesidades
Cambios económicos y sociales
que provocan nuevos procesos
de exclusión social
Las sociedades contemporáneas atraviesan grandes
cambios productivos, sociales y familiares, que
generan una creciente sensación de vulnerabilidad
social. Esto no solo afecta a colectivos específicos que
ya habían desarrollado pautas de defensa y ayuda
mutua. Las situaciones de privación de bienes y
servicios ahora son mucho más heterogéneas y se
producen de forma aleatoria.
El replanteamiento del Estado del Bienestar y los
efectos de la globalización han provocado algunos
cambios en nuestro sistema económico y social que se
hallan en la bases de los nuevos procesos de exclusión
social.
La fragmentación de la sociedad hace que la nueva realidad social sea mucho más compleja. Existe una
creciente diversidad étnica y cultural derivada de las migraciones que ha recibido respuestas políticas poco
exitosas que no han sabido afrontar la situación jurídica y administrativa de muchas personas. Además, nos
encontramos ante una sociedad diversa en la que no existe un ciudadano tipo y es común la convivencia,
en un mismo espacio, de personas de diferente origen social, cultural o étnico o diferente religión.
La estructura familiar también se presenta muy plural, en la actualidad existen muchas formas de
convivencia y de constituir una familia. Los hogares monoparentales, las familias extensas o los hogares
mixtos (con padres adoptivos o familias de acogida) son cada vez más frecuentes. Todo esto, junto al
descenso de la natalidad, el envejecimiento progresivo de la población, la dependencia económica y
sanitaria que conlleva; contribuye a que nuevos grupos sociales tengan dificultades para la plena inclusión
social.
Estamos ante una sociedad sectorizada, una “sociedad dual” en la que unas personas tienen garantizadas
unas condiciones de vida confortables y gozan de privilegios y otras personas no tienen la posibilidad de
satisfacer sus necesidades más básicas. Algunos autores prefieren hablar de “la sociedad de los tres
tercios” en la que se encuentra la clase social dominante, las clases medias y, por último, una población en
aumento que incluye los pobres endémicos, la población activa en paro de larga duración, los que carecen
de subsidio por desempleo, los jóvenes sin trabajo, etc.
Por otro lado, el impacto de la nueva economía postindustrial en el mercado de trabajo ha provocado la
transición hacia un mercado de trabajo basado en la información y el conocimiento, dejando apartada la
producción mercantil. Esto ha generado un modelo de capitalismo menos regulado y más capaz de
aprovechar las ventajas de la economía “mundializada”, provocando que las trayectorias lineales y rápidas
hacia el empleo industrial asalariado hayan dado paso a un abanico de trayectorias de inserción laboral muy
complejas, precarias y cada vez más dilatadas en el tiempo. Nuevos colectivos sufren las consecuencias
negativas de todo ello. Las estadísticas de desempleo cada vez son más alarmantes y existe un porcentaje
significativo de parados de larga duración que ya tienen que recurrir a subsidios.
En esta nueva economía de la información, tiene lugar la flexibilidad de los procesos de producción
que ha originado la aparición de un empleo nuevo de peor “calidad” y más precario, la destrucción de
empleo estable y el deterioro de las condiciones laborales y la tradicional protección social, como
consecuencia de la desregularización laboral. Esto conlleva a nuevos espacios de exclusión y
vulnerabilidad social que no afecta solo a jóvenes y mujeres, sino a quienes poseen mayores cargas
familiares.
Todas estas situaciones pueden verse reforzadas por el déficit de las políticas públicas incapaces de
detener el incremento de las fracturas de la ciudadanía. Las tradicionales políticas de bienestar tienen
dificultades para dar respuesta a los nuevos fenómenos sociales. La cobertura social que ofrece la
administración pública no es suficiente para evitar las situaciones de pobreza económica.
En España, se observa claramente el fracaso de las
políticas clásicas de bienestar en el ámbito de la
vivienda, donde la escasa presencia pública no es capaz
de compensar o regular la deriva del mercado
inmobiliario.
La exclusión de determinados grupos de la Seguridad
Social, el fracaso de los sistemas educativos, o el
carácter segregador del mercado del suelo; son otros
ejemplos de que estamos ante un “Estado del Bienestar”
menos inclusivo.
Se da la paradoja de que las soluciones puestas en
marcha pueden llegar a convertirse en agentes de
exclusión social propiciando nuevas situaciones de
desigualdad o agravando la preexistentes. Tenemos
nueva economía, nuevas realidades y problemas
sociales, pero viejas respuestas políticas.
Inclusión Social
Antes de analizar los factores de riesgo de exclusión
social en España es conveniente aclarar lo que
entendemos por inclusión social para saber comprender
porque una situación determinada genera exclusión en
nuestra sociedad.
La plena integración social pasa por la participación
de las personas en tres ejes básicos:

01 Adscripción política y
ciudadanía.
Se produce la inclusión a través de la
redistribución que llevan a cabo los poderes
y administración pública. El mecanismo de
integración es la utilidad social; las personas
necesitamos poder dar nuestra opinión,
sentir que somos valorados y podemos
influir en política y administración.
02 Adscripción cultural y conexión
con redes sociales.
La integración se produce a través de las
relaciones de reciprocidad que despliegan en
el marco de la familia y las redes sociales. El
mecanismo de integración es la reciprocidad;
sentirnos integrados en la familia, grupo de
iguales, escuela, trabajo, etc.

03 Participación en la producción y
en la creación de valor.
Inclusión a través de la utilidad social aportada
por cada persona, como mecanismo de
intercambio y vinculación colectiva de creación
de valor. Integración al sentirnos útiles.
Los pilares de la Participación en la producción y en la creación de
inclusión social valor
Mecanismo de integración: utilidad social
En ningún caso estos ejes actúan de
forma independiente, al contrario. Las
desigualdades que genera la jerarquía
de las posiciones de mercado se ven
reforzadas por el declive del Estado
de Bienestar, mediante una

Inclusión
redistribución de bienes y servicios
vinculada a las contribuciones

social
realizadas previamente.
Por otro lado, existe una conexión
entre la posición que ocupan las
personas en el mercado y las redes
sociales y familiares disponibles. El Adscripción política y Adscripción cultural y
“capital relacional” junto al activo ciudadana conexión con redes
económico y al formativo permiten Mecanismos de integración: sociales.
redistribución y Mecanismo de integración:
explicar la posición de las personas en
reconocimiento reciprocidad
la sociedad.
Ámbitos, Factores y Ejes de la Exclusión Social
Existen varias investigaciones y estudios que realizan diferentes clasificaciones sobre los factores de
exclusión social en España y que ni si quiera se ponen de acuerdo en la utilización de términos como
dimensión, ámbito, factor o eje.
A continuación, se explica la clasificación de Joan Subirats recogida en el estudio de Fundación “la Caixa”
Pobreza y exclusión social, un análisis de la realidad española y europea, ya
que se presenta muy bien estructurada y muy completa. Aunque varios autores hacen diferentes
clasificaciones, las conclusiones son prácticamente las mismas.
Ámbito económico
Pobreza económica Dificultades financieras

Dependencia de prestaciones sociales Ejes de


desigualdad social:
Sin protección social
género, edad,
etnia/procedencia
Ámbito laboral o lugar de
nacimiento
Desempleo Subocupación Dificultades financieras

Precariedad laboral No calificación laboral o descalificación

Imposibilidad
Ámbito formativo
No escolarización o sin acceso a la educación
obligatoria integrada

Analfabetismo o bajo Fracaso escolar


nivel formativo
Abandono prematuro
Barrera lingüística del sistema formativo
Ejes de desigualdad
social: género, edad,
Ámbito sociosanitario etnia/procedencia o
lugar de nacimiento
No acceso al Enfermedades
sistema y a los infecciosas
recursos
sanitarios Trastorno mental,
discapacidades u otras
Adicciones y enfermedades crónicas que
enfermedades provocan dependencia
relacionadas
Ámbito residencial
Acceso precario a la vivienda
Sin vivienda propia
Viviendas en malas
Infravivienda
condiciones
Ejes de
Espacio urbano degradado, con deficiencias o
carencias básicas desigualdad social:
género, edad,
etnia/procedencia
Ámbito relacional o lugar de
nacimiento
Deterioro de las redes familiares (conflictos o violencia intrafamiliar)

Escasez o debilidad de redes familiares (monoparentalidad, soledad…)

Escasez o debilidad de redes sociales

Rechazo o estigmatización social


Ámbito ciudadanía y participación
No acceso a la ciudadanía Acceso restringido a la ciudadanía

Privación de derechos por proceso penal No participación política y social

Ejes de desigualdad social: género, edad, etnia/procedencia o lugar de nacimiento

A groso modo, los seis ámbitos que se presentan son los espacios básicos de la vida de las personas
donde se pueden desencadenar procesos de exclusión social.
Dentro de cada uno se pueden identificar varios factores que pueden darse solos o en combinación con
otros del mismo ámbito o de otro. En el proceso de acumulación, combinación y retroalimentación de
esos factores queda patente la flexible y delgada línea que separa la inclusión, la exclusión y la
vulnerabilidad social.
Los procesos de exclusión se acompañan de una
dimensión espacial, la segregación territorial realimenta
la propia exclusión social. Las condiciones del contexto
relativas al medioambiente, la sociedad, la cultura y las
políticas intervienen directamente en el desarrollo de la
exclusión.
Cada espacio vital considerado perfilará en no acceso o
acceso restringido a determinados servicios públicos y
derechos de la ciudadanía.
Además de los ámbitos y los factores que a continuación
se explican, es necesario tener en cuenta tres grandes
ejes transversales a las desigualdades sociales. La edad,
el sexo y la etnia atraviesan las dinámicas de inclusión o
exclusión reforzándolas, de tal forma que se entrecruzan
con diversos factores de exclusión dando lugar a múltiples
situaciones o combinaciones. Así, mujeres, jóvenes,
mayores e inmigrantes son los sectores sociales más
susceptibles a la exclusión social.
Ámbito económico
Dentro de este ámbito podemos distinguir tres factores
esenciales, complementarios entre sí, que muestran
distintos grados de exclusión económica.
La pobreza puede tener distinto nivel pero no siempre es
determinante para la exclusión social, aunque a menudo
acompañe estos procesos. Existen varios debates en
torno a este aspecto. Por un lado, se discute sobre si la
pobreza es un fenómeno objetivamente cuantificable o si
por el contrario es un estado perceptible desde lo
subjetivo. Por otro lado, existe un dilema entre si ha de
ser considerada en términos relativos o absolutos, es
decir, teniendo en cuenta el contexto social o no. La
pobreza relativa es la más tenida en cuenta por la
mayoría de las investigaciones. En España resulta difícil
la utilización de los parámetros de “umbrales legales de
pobreza” por la ausencia de un sistema nacional de renta
mínima de carácter general.
También hay que destacar los enfoques que diferencian el
estudio de la pobreza del hogar de la del individuo ya que
los resultados varían notablemente. Las carencias o
dificultades financieras dentro del hogar hacen visibles
las desigualdades existentes en la distribución de
recursos.
En cuanto a la dependencia económica de la
protección social hay que destacar que las prestaciones
sociales resultan insuficientes para corregir las grandes
carencias económicas y materiales. Se dan situaciones
de desprotección social cada vez en más colectivos como
trabajadores discontinuos, parados que han agotado las
prestaciones por desempleo, personas con minusvalías
inferiores al 65%, jóvenes sin acceso al mercado laboral,
etc.
Ámbito laboral
Los cambios tecnológicos, los nuevos procesos
productivos y las desregularizaciones del mercado laboral;
han afectado a las condiciones laborales y a la
configuración actual del mercado de trabajo.
La carencia o la precariedad en el empleo tienen efectos
en la exclusión social que van más allá de lo
estrictamente económico. A parte de ser una fuente
básica de ingresos de las personas y, por tanto, un medio
de subsistencia, también es un mecanismo de articulación
de relaciones sociales.
Los dos factores a destacar en este ámbito son el acceso
al mercado laboral (empleabilidad) y las condiciones de
trabajo. La crisis del empleo afecta a dos aspectos
fundamentales:
 La invasión del desempleo que afecta a un significativo
sector de la población.
 La baja calidad del nuevo empleo con altas tasas de
temporalidad y condiciones laborales que muestran
una gran precariedad.
Entre el desempleo y el empleo en condiciones favorables existen múltiples situaciones. Algunas de ellas
pueden ocasionar o formar parte de los procesos de exclusión social. Sus formas van desde el desempleo
al subempleo pasando por la precariedad laboral, a menudo, de carácter endémico.
Ámbito formativo
La formación tiene un papel fundamental en relación a la
exclusión, ya que otorga competencias de adaptación para
la vida profesional y contribuye al desarrollo personal y
social. El conocimiento y la información se encuentran en el
centro del espacio productivo y social.
En el acceso al sistema educativo encontramos varias
situaciones como la inaccesibilidad a la educación
obligatoria de personas con alguna discapacidad o la
ausencia de escolarización de algunos menores en edad
escolar.
Por otra parte, el capital formativo que capacita o
incapacita a las personas para la inserción laboral, también
influye en la definición del individuo que hacen los otros y
uno mismo en la faceta moral. Son factores de exclusión en
este aspecto el analfabetismo, los niveles formativos bajos,
el fracaso o abandono escolar y el desconocimiento de la
lengua.
Ámbito residencial
La residencia es fundamental en la vida de las personas,
familias y los problemas en este aspecto. A menudo son el
reflejo y la consecuencia de las dificultades en otros
ámbitos como el económico o el laboral. Aunque, otras
veces, las situaciones relacionadas con la vivienda pueden
generar problemas en otros ámbitos.
No debemos olvidar aspectos relacionados con el territorio
como son el entorno y el medio ya que los barrios
degradados o zonas rurales deshabitadas, por ejemplo,
también pueden facilitar la exclusión en otros planos.
En cuanto a la accesibilidad a la vivienda, el factor clave
de exclusión es el carácter socialmente selectivo y
segregado del los mercados del suelo y la vivienda. Tiene
una estructura controlada por unos pocos con carácter
especulativo y una presencia pública débil con poca
atención a los aspectos medioambientales. En España, la
demanda y la especulación ha provocado un
encarecimiento de la vivienda por encima de la tasa de En lo que a vivienda se refiere, los
inflación. Dentro de este factor el no acceso a la vivienda es usos se encuentran muy marcados
el aspecto de exclusión social más extremo, pero también por la herencia cultural, por lo tanto la
hay que considerar la exclusión parcial y la situación de exclusión en este ámbito puede llegar
infravivienda como generadoras de exclusión. a ser relativa en algunas situaciones.
Respecto a las condiciones de la vivienda diferenciamos
tres grades aspectos: las malas condiciones de la propia
vivienda, la habitabilidad y las malas condiciones
ambientales y del entorno. En España persisten y están en
constante emergencia: los barrios degradados, las
viviendas inadecuadas y la habitabilidad sin condiciones.
Ámbito relacional
En muchas ocasiones, las redes sociales y familiares
hacen de soporte ante las situaciones de riesgo de
exclusión social. El deterioro de estos vínculos puede
constituir una forma de exclusión si, atravesando el plano
afectivo, se convierte en un mecanismo que genera
barreras objetivas o subjetivas para la inclusión. Así,
existen varias trayectorias de exclusión social en las que la
dimensión relacional es el problema central y otras donde
es el agravante.
Los factores más destacados en este ámbito es el
deterioro de las redes familiares, que hace referencia a las
consecuencias psicológicas y sociales de los conflictos y la
violencia familiar y la escasez relevante de apoyos y redes
sociales que sufren determinadas familias.
La familia constituye el primer sistema socializador del individuo que transmite los principios y las normas
básicas de pensamiento, acción y relación; permitiendo a las personas reconocerse y ser reconocidos como
miembros de una sociedad. Por lo tanto, el entorno familiar es uno de los pilares en el desarrollo cognitivo y
emocional de los individuos y modula las relaciones individuales, tanto en sentido positivo como negativo.
En España, donde el Estado de Bienestar está muy debilitado, la familia acaba siendo el apoyo más fuerte,
o el único, del que disponen muchas familias.
Por otra parte, la escasez o debilidad de las redes sociales o de proximidad pueden provocar un aislamiento
relacional que condicione las relaciones personales o familiares de exclusión. A menudo una persona en
situación de exclusión social no dispone del vínculo social que le permite sentirse como “persona”, como
alguien con identidad propia pero que es reconocido como un ciudadano más, con sus carencias y
limitaciones, pero también con sus recursos y oportunidades.
Ámbito de la ciudadanía y la
participación
Este ámbito hace alusión a la participación social plena en
derechos y obligaciones y está marcado por factores como
el acceso a la ciudadanía, la privación de derechos o la no
participación política y social.
Los excluidos sociales, muchas veces, no tienen voz en el
campo político, ni la posibilidad o la capacidad de influir en
su entorno más o menos inmediato. La falta de acceso a la
ciudadanía y la privación de determinados derechos político
y sociales se observa claramente en las personas
inmigrantes que tienen acceso restringido por no tener
nacionalidad española y no poder ejercer los derechos que
esta concede, aún pudiendo trabajar y residir en España.
Sin duda, esta situación es mucho más complicada cuando
no tienen la situación regularizada o permiso de trabajo.
Aunque, por otra parte, la extranjería regularizada también
genera una estigmatización social y cultural de los
extranjeros que actúan al margen de su situación jurídica y
política.
La exclusión social en este ámbito también se ve reflejada en procesos penales o la reclusión penitenciaria.
Las secuelas físicas, psicológicas y sociales de la cárcel dificultan la reinserción social de los que pasaron
por ella.
Finalmente, la participación política y social puede entenderse como un aspecto clave para la inclusión
plena de determinadas personas o grupos sociales.
2.4 Técnicas para la recopilación de datos
2.4.1 Métodos formales
Datos y estadísticas
En España, los colectivos más vulnerables a la
exclusión social son doce:

∗ Personas mayores. ∗ Población reclusa.


∗ Infancia en situación o riesgo de exclusión. ∗ Colectivo gitano.
∗ Personas drogodependientes. ∗ Mujeres en situación o riesgo de exclusión.
∗ Enfermos de sida. ∗ Personas sin hogar.
∗ Población inmigrante. ∗ Personas con discapacidad.
∗ Solicitantes de asilo. ∗ Familias en situación o riesgo de exclusión.
En primer lugar, un rasgo que caracteriza a la sociedad
española es la tendencia al envejecimiento de la
población. En 2005, la población mayor de 65 años
ascendía a más de siete millones, el 16,8% de la
población total.
Este sector de la población es muy vulnerable, ya que
está especialmente expuesto a circunstancias como el
aislamiento o la dependencia.
En cuanto a las personas con discapacidad, el número
de individuos con un grado de diversidad funcional igual o
superior al 33% es de unos 2 millones de personas. La
discapacidad física, psíquica y/o sensorial convierte a las
personas discapacitadas en un grupo de especial riesgo,
ya que les resulta aún más difícil que al resto de los
españoles encontrar trabajo.
La infancia en situación o riesgo de exclusión es otro
colectivo con una alta presencia en España. El número de
niños y niñas (menores de 16 años) que viven en situación
de pobreza es de 122.431. Es decir, el 18,5% del total de
menores vive en hogares con ingresos inferiores al umbral
de riesgo de pobreza.
El de las personas drogodependientes es otro colectivo
vulnerable a la exclusión social. Entre los datos más
significativos, se aprecia el aumento de la edad media del
inicio del consumo. En España hay 425.000 personas
dependientes (1%), desde heroinómanos y cocainómanos
hasta politoxicómanos.
Por otro lado, los enfermos de sida, si se tiene en cuenta el
total acumulado desde 1981, ascienden a 69.799 (0,2%).
Aunque esta cifra no deja de ser alarmante, el porcentaje
de personas con sida está disminuyendo en los últimos
años.
La población inmigrante que residía en España de
forma ilegal en 2011, según el INE, era de casi 6,7
millones, algo más del 12% de la población total de
España en ese momento. Hay que tener en cuenta que,
en muchas ocasiones, el proceso migratorio está ligado a
condiciones precarias que afectan al estado de salud, al
empleo, a la vivienda, etc.
Otro colectivo que se contempla como en riesgo de
exclusión y que consideramos que en la mayoría de las
ocasiones es de los grandes olvidados, es el de
solicitantes de asilo y refugiados. Según datos
oficiales, el número de personas que ha solicitado asilo
en España es de 5.918.
La población reclusa en 2013, llegó a 68.857 presos,
7.222 internos menos que en 2009. Parece que este
descenso podría deberse a la reducción de penas por
tráfico de drogas.
Entre 600.000 y 650.000 ciudadanos españoles son
gitanos (alrededor del 1,5%). Un número significativo de
ellos se encuentra en situación de exclusión social, con
serias dificultades para acceder a una vivienda, una alta
tasa de desempleo, altos niveles de abandono prematuro
del sistema educativo, etc.
Otro colectivo también de gran importancia es el de
mujeres en situación o riesgo de exclusión, expresado
principalmente a través de la violencia de género. Como
dato estadístico, cabe mencionar que en el primer
semestre de 2013 las denuncias cayeron un 4,2% respecto
al mismo período (de enero a junio) de 2012: de 63.665 a
60.981. Por supuesto, este dato sigue siendo alarmante,
además de que este descenso se puede deber
perfectamente a la situación económica por la que se está
pasando, ya que muchas mujeres dependen de sus
maridos y están preocupadas por el futuro cuidado de sus
hijos en el caso de separación.
Por último, cabe destacar que en España hay un colectivo
muy numeroso y también olvidado que es el de personas
sin hogar. Tanto es así, que han podido encontrar datos de
cuántas personas fueron atendidas en centros de
asistencia, 22.938 en 2012, pero no hemos podido
encontrar el número de personas sin hogar en nuestro país.
Las medidas que se contemplan respecto a este colectivo,
con graves problemas de exclusión social, son
principalmente asistenciales (como albergues o comedores
sociales), al considerarse que se trata de personas
atrapadas en el proceso de exclusión social y que
difícilmente pueden salir de él.
Según un estudio de Cáritas, aproximadamente el 30% de
las personas sin hogar sufre algún tipo de enfermedad
mental, lo que acentúa la dificultad para lograr la
reinserción.
Según el INE, en 2012 la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social se sitúa en el 21,8%. Esta tasa
ha disminuido entre las personas mayores, que ha pasado del 21,7% en 2010 al 16,9%.

DISTRIBUCIÓN DE LOS HOGARES ESPAÑOLES SEGÚN SU NIVEL DE


INTEGRACIÓN SOCIAL
(FUENTE: ENCUESTA FOESSA 2008):
Integrado Integración precaria Exclusión compensada Exclusión severa

Distribución de los Distribución de los hogares


hogares españoles según españoles según su nivel de
su nivel de integración integración social ; Exclusión
social ; Exclusión severa; 5,3; 5%
compensada; 11,9; 12%

Distribución de los
Distribución de los hogares hogares españoles
españoles según su nivel de según su nivel de
integración social ; integración social ;
Integración precaria; 35,3; Integrado; 47,6; 48%
35%
Vulnerabilidad a la exclusión social por comunidades
autónomas

Fuente: explotación de EAPN Madrid en base al algoritmo facilitado por el INE y los
datos de la Encuesta de Condiciones de Vida 2009.
En esta tabla se muestra la incidencia en los hogares de las distintas dimensiones de la exclusión social,
además de los índices de exclusión general para los hogares afectados por cada una de ellas.

Fuente: encuesta FOESSA, 2008.


Finalmente en este gráfico se muestra de manera muy visual la posición de los hogares respecto de los tres
grandes ejes de la integración social.

Fuente: encuesta FOESSA, 2008.


Se consideran métodos informales de recopilación de datos:

∗ Observación. Registro visual de lo que ocurre en una situación real, clasificando y consignando
los datos de acuerdo con algún esquema previsto y de acuerdo al problema que se estudia.
Puede ser:
∗ Observación participante, en la que el investigador se involucra total o parcialmente con la actividad
objeto de investigación. La observación se hace desde el interior del grupo.
∗ Observación no participante en la que el investigador no se involucra en la actividad objeto de
estudio. Al no integrarse al grupo los datos pueden no ser exactos pero más objetivos.

∗ Entrevista. Consiste en obtener información de los sujetos en estudio, proporcionados por ellos
mismos, sobre opiniones, conocimientos, actitudes o sugerencias. Las respuestas son formuladas
verbalmente y se necesita de la presencia del entrevistador.

∗ Encuesta. A igual que la entrevista, consiste en obtener información de los sujetos en estudio,
proporcionados por ellos mismos, sobre opiniones, conocimientos, actitudes o sugerencias. Pero, en
este caso, las respuestas son formuladas por escrito y no se requiere de la presencia del investigador.
2.4.2 Métodos informales o simplificados
Investigación documental
La investigación documental es la parte esencial de un proceso de investigación científica, que constituye
una estrategia donde se observa y reflexiona sistemáticamente sobre realidades a través de diferentes tipos
de documentos.
Tiene como propósito el análisis de diferentes fenómenos (de orden históricos, psicológicos, sociológicos,
etc.), utiliza técnicas muy precisas de documentación existente, que directa o indirectamente, aporte la
información.
Se caracteriza por la utilización de documentos; recolecta, selecciona, analiza y presenta resultados
coherentes. Utiliza los procedimientos lógicos y mentales de toda investigación; análisis, síntesis, deducción,
inducción, etc.
Puede considerarse como parte fundamental de un proceso de investigación científica, mucho más amplio y
acabado. Es una investigación que se realiza en forma ordenada y con objetivos precisos, con la finalidad de
servir de base a la construcción de conocimientos. Se basa en la utilización de diferentes técnicas de:
localización y fijación de datos, análisis de documentos y de contenidos.
2.5 Establecimiento de prioridades
Anabel Moriña; en “La exclusión social: análisis y propuestas para su prevención (2007)” realiza una
clasificación de los ámbitos y factores de exclusión que parece muy acertada. Hay que tener en cuenta que
es de años en los que todavía estábamos inmersos en la crisis, dado que las variables que presenta
apenas parecen haber cambiado. Estos factores establecen las prioridades.
FACTORES DE EXCLUSIÓN SOCIAL
ÁMBITOS FACTORES
Económico • Ingresos por debajo de la línea de pobreza (pobreza económica)
• Dificultades financieras (retraso en el pago de servicios básicos del hogar,
desahucios por impago, incapacidad de ahorro
• Dependencia de prestaciones sociales (pensiones y subsidios contributivos
y asistenciales, medidas de protección)
• Sin protección social, careciendo de ingresos
• Percepción de la propia situación económica

Laboral • Desempleo (sufrir desempleo endémico, de muy larga duración)


• Subempleo y precariedad laboral (por ejemplo, no cotizar a la seguridad
social, remuneración muy baja, alta temporalidad)
• Ausencia de cualificación profesional
• Extranjeros sin permiso de trabajo o residencia
Formativo-educativo • Percepción de la propia situación laboral
• No estar escolarizado y sin acceso a la educación obligatoria
• Malos resultados (analfabetismo, trayectoria de fracaso escolar, bajo nivel de
cualificación, abandono prematuro del sistema educativo)
• Formación ocupacional y continua insuficiente o inexistente
• Percepción de la propia situación formativa

Sanitario • No tener acceso al sistema sanitario


• Acceso deficitario a los sistemas sanitarios
• Malos resultados (enfermedades graves, desnutrición)
• Esperanza de vida al nacer
• Adicciones y enfermedades relacionadas con estas
• Enfermedades infecciosas
• Trastorno mental, enfermedades crónicas que provocan dependencia
• Percepción del propio estado de salud

Social (redes sociales • Familias en situación de riesgo (monoparentalidad, familias mixtas, etc.)
familiares) • Familias con problemas de desestructuración o relación convivencial
deteriorada (malos tratos, abusos, etc.)
• Escasez o debilidad de redes familiares (soledad, aislamiento, etc.)
• Percepción de la propia situación familiar
Ambiental • Vivienda (personas sin techo, sin vivienda propia, vivienda deteriorada o con
carencias graves en el equipamiento, malas condiciones de habitabilidad, etc.)
• Barrio deteriorado económica y socialmente (espacio urbano degradado, con
deficiencias y carencias básicas). Estigmatización del territorio
• Área o región al margen del dinamismo económico y social del resto de las
regiones
• Percepción de la propia situación ambiental

Institucional • Sistema legal que establece diferencias en el disfrute de derechos entre


autóctonos y extranjeros
• Limitaciones en el acceso a los servicios públicos por discriminación o por
desconocimiento de los recursos
• Limitaciones en la participación política y social
• No tener acceso o acceso restringido a la ciudadanía
• Privación de derechos por proceso penal
• Percepción de la propia situación institucional

Personal • Dependientes de variables de:


– Género femenino como factor potenciador de la exclusión
– Grupo étnico o cultural minoritario: dificultades por la condición de
extranjeros extracomunitarios, pertenencia a minorías étnicas, pertenencia a
grupos de “rechazo”
– Edad: mayor riesgo en personas mayores o jóvenes
Propuestas para prevenir
la exclusión social
Teniendo en cuenta todo lo anterior y siguiendo con
Anabel Moriña (2007) en el estudio La exclusión social:
análisis y propuestas para la prevención de “Fundación
Alternativas”, nos hacemos eco de una serie de
propuestas para incrementar los procesos de inclusión
social o reducir los de exclusión.
Las actuaciones son muy variadas y van desde la esfera
global y política hasta la esfera local.
La intervención ha de ser planificada de forma sostenible
en la práctica.
1. Invertir en investigación como una respuesta de largo alcance
La investigación tiene un gran peso sobre el fenómeno de la exclusión social, no solo mide esta situación,
sino que también permite analizar las dinámicas de exclusión y los procesos que conducen a ella.

2. Planificar una formación sobre exclusión social para todos


Otra estrategia es la formación de los profesionales que trabajan con colectivos en situación o riesgo de
exclusión. En España, por ejemplo, son escasas las ofertas formativas sobre exclusión social (cursos,
máster, etc.). Se precisa, por tanto, una formación integral acerca de la exclusión e inclusión social.
Entre los contenidos que deben tenerse en cuenta en las propuestas de formación, son las tendencias en
exclusión e inclusión social, herramientas para diseñar, planificar y evaluar proyectos locales contra la
exclusión social, estrategias para aprender a trabajar colaborativamente, pautas para crear redes entre las
instituciones, etc.
3. Diseñar y poner en marcha proyectos de intervención integrales
Para contribuir al objetivo de reducir la exclusión social, son necesarios proyectos de intervención integrales
que actúen sobre los múltiples factores que la generan.

4. Prever políticas públicas de lucha contra la exclusión social


La complejidad y el incremento de los procesos que conducen a situaciones de exclusión social han
generado, en las sociedades occidentales, la necesidad de diseñar políticas públicas que combatan las
prácticas de exclusión. Aunque estas políticas deberían tener un carácter transitorio (ayudas específicas
para superar un momento difícil concreto), lo cierto es que, en la mayoría de los casos, su naturaleza es
permanente, ya que a las personas vulnerables a la exclusión cada vez les resulta más difícil salir de esta
situación (círculo vicioso de la exclusión).
Las políticas diseñadas por la lógica de la emergencia adoptan un enfoque asistencial, en lugar de poner en
marcha medidas de prevención y de búsqueda de soluciones a problemas permanentes.
5. Elaborar y unificar indicadores sobre exclusión social
Conocer y comprender la magnitud de la exclusión es necesario para diseñar políticas de inclusión, por lo
que el fenómeno de la exclusión debe ser medido. Pero incluso para hacer este trabajo nos resultó difícil
encontrar una tabla “universal” de factores o indicadores de la exclusión, por lo que creemos que conseguir
unificar los indicadores es muy importante.
Estas propuestas son necesarias para estudiar a fondo la exclusión social y para crear y planificar recursos
para quienes lo necesitan. Unificar los indicadores para estudiar la exclusión es la propuesta que ha de
llevarse a cabo de forma más inmediata, ya que resulta fundamental la investigación y la posterior
intervención.
2.6 Responsabilidad en la recogida, análisis y formulación del
proyecto
Investigación – acción – participativa
La investigación-acción participación (IAP) es un método de investigación y aprendizaje que se orienta a
la transformación y el cambio social, que pretende conocer y actuar, implicando en ambos a la población
cuya realidad aborda. Se proporciona a las comunidades y a las agencias de desarrollo un método para
analizar y comprender mejor la realidad de la población y les permite planificar acciones y medidas para
transformarla y mejorarla. Posibilita el aprendizaje, la toma de conciencia crítica de la población sobre su
realidad, su empoderamiento, el refuerzo y ampliación de sus redes sociales, su movilización colectiva y su
acción transformadora.
La finalidad de la IAP es cambiar la realidad y afrontar los problemas de una población a partir de sus
recursos y participación, para ello, genera conocimiento a partir del propio conocimiento popular y como
consecuencia, dar lugar a un proceso de acción para el cambio, conectándolo de tal forma que se genere
un entramado horizontal y vertical que permita la ampliación del proceso y la transformación de la realidad
social.
2.7 Recursos necesarios para la formulación de un proyecto
social
A la hora de formular un proyecto es fundamental tener en cuenta los recursos necesarios, las
materias primas y los medios disponibles (humanos y materiales) con los que debe contar el
proyecto para lograr los objetivos, resultados y actividades planificadas.
Puede agruparse en:
∗ Recursos humanos. Personas adecuadas y capacitadas para realizar las tareas previstas.
∗ Recursos materiales. Herramientas, equipos, instrumentos, etc., necesarios para llevar a cabo el
proyecto.
∗ Recursos ambientales. Infraestructura física donde se llevarán a cabo las actividades del proyecto.
∗ Recursos financieros. Estimación de los fondos que se pueden obtener, indicando las diferentes
fuentes con que se podrán contar: presupuesto ordinario, subvenciones, pago del servicio por los
usuarios, ingresos o beneficios, créditos, etc.
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