"SALUD FíSICA, MENTAL Y SOCIAL EN EL TRABAJO"
IESTP “FE Y ALEGRIA 75” Karen Díaz S.
La salud física y mental en el trabajo: un equilibrio necesario en el entorno
laboral
El trabajo es uno de los ámbitos que más afecta a la salud física y mental de las
personas. Y es que, conviene no olvidar que una gran parte de la vida de cualquier
persona transcurre en el trabajo.
En los últimos tiempos, los entornos laborales se han transformado de una forma tan
rápida que pocos podrían imaginar. La globalización, las nuevas tecnologías de la
comunicación y el acceso a Internet nos permiten trabajar a distancia y casi a
cualquier hora del día o de la noche. Esto favorece la innovación y el desarrollo
profesional, pero también provoca una mayor competencia, así como fuertes
presiones para mejorar la eficiencia en costes y aumentar la productividad.
Salud física y mental en el trabajo en la actualidad
La realidad actual muestra que la mayoría de compañías están sometidas a cambios
continuos y sustanciales en su organización. Estos cambios han provocado que los
denominados riesgos psicosociales, asociados a la organización del trabajo, hayan
asomado como un problema importante en el ámbito de la salud y la seguridad en el
trabajo. Es un hecho. La mayoría de expertos coinciden en la problemática de
la salud física y mental en el trabajo, así como los propios trabajadores.
Existen por ejemplo cuestiones de
organización que afectan claramente a
los empleados, tales como la mala
comunicación y gestión, las largas
jornadas de trabajo prolongadas,
horarios de trabajo poco flexibles, la
escasa participación en la toma de
decisiones y la falta de cohesión en los
equipos.
Por suerte, en la actualidad, hay un lento y progresivo reconocimiento de que el
bienestar mental de los trabajadores tiene efectos beneficiosos en los resultados de
cualquier organización, así como en la salud, la realización personal y profesional y,
en general, la calidad de vida del trabajador. Cada vez hay más iniciativas que ponen
el foco en esta problemática, orientando los esfuerzos en la dirección correcta.
Los efectos del trabajo en la salud física y mental son complejos. Por una parte,
el trabajo es para las personas una fuente de satisfacción y realización personal.
Tener empleo proporciona relaciones sociales y también seguridad financiera,
aspectos indispensables para gozar de una buena salud mental. La falta de trabajo o
la pérdida del mismo, por otra parte, pueden acarrear efectos negativos sobre la
salud mental. Valga como ejemplo que los desempleados se exponen a un riesgo de
depresión del doble del de las personas que tienen trabajo.
Por otro lado, cuando el trabajo está mal organizado, aparecen los riesgos
psicosociales, que suelen tener efectos negativos sobre la salud mental y el
bienestar de los trabajadores. Frecuentemente, el estrés es la respuesta que
manifiestan las personas cuando las presiones derivadas del trabajo no encajan con
sus conocimientos y habilidades, lo que acaba por superar su capacidad para
hacerles frente. Los orígenes del estrés pueden ser varios, aunque se suelen asociar
con el contenido del trabajo, la organización del tiempo laboral, la carga de trabajo y
el nivel de participación en la toma de decisiones.
Salud mental, productividad laboral y rentabilidad
Un colaborador que goza de buena salud mental es más productivo para su
organización. Perú ha dado un paso importante con la Ley de Salud Mental y su
propuesta de reglamento, pero aún queda mucho camino por recorrer.
Uno de cada cinco peruanos padece trastornos como depresión o ansiedad, pero la
salud mental aún sigue minimizada y estigmatizada en la sociedad y en el ámbito
laboral. Las empresas deben asumir un rol más activo para identificarlos y
controlarlos a tiempo, porque impactan en la productividad de sus colaboradores y en
sus familias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) proyecta que la depresión será la
segunda causa de discapacidad en el 2030.
En el Perú, la mayoría de problemas de salud mental se asocia con desventajas
sociales, como bajos ingresos, falta de servicios de salud y educación, desempleo,
subempleo y precarias condiciones ocupacionales. Cada persona enfrenta diferentes
condiciones de estrés a lo largo de su vida: el embarazo, la infancia temprana, la
adolescencia, el trabajo, la formación familiar y el envejecimiento.
En un contexto de inequidad social y económica, esta exposición puede tornarse
acumulativa y afectar el cuidado de la salud mental. Como siempre, el impacto es
mayor en personas en condiciones de vulnerabilidad social, geográfica, por
edad, género, etnicidad, migrantes, con discapacidad, miembros de la comunidad
LGTBI y gente afectada por la violencia política.
La capacidad de respuesta de la sociedad ante esta situación es limitada por la poca
disponibilidad de servicios de salud mental, el estigma estructural, el enfoque
biomédico, el modelo reclusorio, los recursos humanos poco preparados y la falta de
un enfoque multidimensional. A todo ello, debemos sumar la restricción
presupuestal.
En el entorno laboral: La OMS considera riesgos para la salud mental en el trabajo:
Políticas inadecuadas de seguridad y protección de la salud.
Prácticas ineficientes de gestión y comunicación.
Escaso poder de decisión del trabajador.
Ausencia de control del trabajador sobre su área de trabajo.
Bajo nivel de apoyo a los empleados.
Horarios de trabajo rígidos.
Falta de claridad en áreas u objetivos organizativos.
La materialización de riesgos impide la armonía entre el tipo de trabajo, el entorno
organizativo y directivo, las aptitudes y competencias del personal y las facilidades
para realizar su labor. Los riesgos se potencian si el equipo no está cohesionado o
no dispone de apoyo social. Por otro lado, el mobbing (acoso laboral) es causa
frecuente de estrés laboral e, incluso, de problemas físicos y psicológicos.
Los efectos en la salud se materializan en pérdidas de productividad y alta rotación
de personal en las empresas. Además, afectan las relaciones familiares y sociales.
El modelo desequilibrio-esfuerzo-recompensa (DER), enfocado en el campo laboral,
permite identificar fallos de reciprocidad en los compromisos sociales, determinar la
afectación del bienestar y la susceptibilidad a la enfermedad.
El futuro: La OMS recomienda que las intervenciones se enfoquen en:
Reducir factores de riesgo relacionados con el trabajo.
Desarrollar aspectos positivos del trabajo y las cualidades del personal.
Solucionar los problemas de salud mental, con independencia de su causa.
En junio de este año, la Organización Internacional de Trabajo (OIT) adoptó un
convenio y una recomendación para combatir la violencia y el acoso en el lugar de
trabajo. Ahora, ambos casos constituyen abuso de los derechos humanos.
En el Perú, la Ley 30947 (Ley de Salud Mental) consolida el modelo de atención
comunitario y reconfirma que los seguros públicos y privados deben incorporar la
atención de salud mental en sus planes de aseguramiento. En el campo laboral, su
propuesta de reglamento, plantea cinco actividades para promover la salud mental:
Mayor conciencia de la potencial pérdida de productividad laboral.
Condiciones laborales y clima organizacional favorables a la salud mental.
Programas de control de estrés laboral.
Incorporación al trabajo de los afectados con problemas de salud mental.
Facilidades a trabajadores que son cuidadores de niños.
En la página de OMS (Organización mundial de la salud) encontramos estas secciones:
La pandemia de COVID-19 nos ha llevado a muchos a quedarnos en casa, donde
mantenemos menos interacciones sociales y hacemos menos ejercicio. Esto puede
tener consecuencias negativas para la salud física y mental.
A continuación ofrecemos recomendaciones para que usted y su familia se
mantengan sanos en casa durante este periodo de confinamiento.
https://www.who.int/mental_health/in_the_workplace/es/
Reglamentan Ley de Salud Mental: Los empleadores tienen la obligación de
realizar actividades de carácter preventivo en relación a los riesgos
psicosociales (6 marzo, 2020 Fernando Varela Bohórquez)
Se ha publicado el Decreto Supremo 007-2020-SA, el mismo que reglamenta la
Ley 30947, denominada como Ley de Salud Mental, estableciendo los
mecanismos para su implementación en nuestro país.
El artículo 7 de nuestra Constitución Política establece que “Todos tienen derecho a
la protección de su salud, la del medio familiar y la de la comunidad así́ como el
deber de contribuir a su promoción y defensa. La persona incapacitada para velar por
sí misma a causa de una deficiencia física o mental tiene derecho al respeto de su
dignidad y a un régimen legal de protección, atención, readaptación y seguridad”,
esto significa que toda persona, sin discriminación alguna, tiene derecho a gozar del
más alto nivel posible de salud mental.
La salud mental es muy importante y se debe considerar como derecho de los
ciudadanos en el curso de sus vidas, por ello su promoción y protección no se
escapa del ámbito laboral, es por ello que el artículo 2 del citado reglamento regula:
“Artículo 2. Ámbito de aplicación
2.1. El presente Reglamento se aplica en los ámbitos preventivo, promocional,
curativo, rehabilitador y de reinserción social y es aplicable en todas las
instituciones, prestadoras, financiadoras, gestoras, supervisoras, vinculadas a
la salud, adscritas al Ministerio de Salud, los Gobiernos Regionales y Locales,
el Seguro Social de Salud (EsSalud), Sanidad de las Fuerzas Armadas y de la
Policía Nacional del Perú, Instituto Nacional Penitenciario y al sector privado.
2.2. Corresponde a los Ministerios de Salud, de Educación, de la Mujer y
Poblaciones Vulnerables, de Justicia y Derechos Humanos, de Trabajo y
Promoción del Empleo y de Desarrollo e Inclusión Social, así como a los
gobiernos regionales y gobiernos locales, en el marco de sus competencias, el
cumplimiento de las disposiciones contenidas en la Ley y en el presente
Reglamento.”
En ese orden de ideas, el artículo 14 del Decreto Supremo 007-2020-SA establece la
promoción y prevención de la salud mental en el ámbito laboral, precisando la
realización de actividades como parte del monitoreo de las condiciones de trabajo
según dos ámbitos:
Las instituciones públicas y privadas que desarrollen atenciones de salud mental.
Las instituciones públicas y privadas que no desarrollen atenciones de salud mental.
Instituciones públicas y privadas que desarrollan atenciones de salud mental
Estas instituciones tienen las siguientes obligaciones:
1. Gestionar un plan y programas continuos de cuidado del personal.
a. Programa que promueva nutrición y alimentación saludable que fomente el uso
razonable y saludable de expendedores de bebidas y alimentos.
b. Programa de actividad física, con tiempo flexible para la actividad física individual
y colectiva.
c. Actividades socioculturales y deportivas.
d. Gimnasia laboral y cuidados ergonómicos.
e. Acceso a servicios sociales y de salud.
f. Programa de reconocimientos y logros que mejoren el bienestar y empoderen al
personal.
g. Estrategias institucionales para el manejo y flexibilidad del tiempo, según
necesidades temporales y de emergencias personales, contextualizadas a cada
institución y/o territorio.
h. Programas para promover el autocuidado, el buen trato y una vida libre de
violencia.
i. Programas de abordaje del agotamiento profesional, que incluya detección,
prevención, atención y monitoreo.
j. Capacitación laboral en competencias socioemocionales.
k. Seguimiento y evaluación de las actividades.
2. Promoción del clima organizacional al más alto nivel institucional:
a. Elaboración de manual o guía de buenas prácticas para la mejora del clima
organizacional.
b. Compromiso del buen trato y respeto a la diversidad étnica, cultural y sexual.
c. Norma organizacional para prevenir el acoso laboral y sexual, de obligatorio
conocimiento y aplicación, que integre las disposiciones correspondientes de la Ley
27942, Ley de Prevención y Sanción del Hostigamiento Sexual y su Reglamento
aprobado por Decreto Supremo 014-2019-MIMP o normativa vigente.
d. Grupos de vigilancia anticorrupción y contra el hostigamiento sexual.
3. Desarrollo de directrices que establezcan la preeminencia del bienestar de la
persona por encima de los intereses laborales, a efecto de proteger el derecho al
trabajo y a la salud de las personas, especialmente cuando existen problemas de
salud mental, considerando aquellos ocasionados por la violencia de género.
4. Desarrollo de programas que incluyan medidas de identificación, evaluación,
atención y protección ante el estrés laboral, acoso, hostigamiento sexual, malestar,
desmotivación, desconfianza, agotamiento laboral, violencia institucional, entre otros
factores que afecten la salud mental de los trabajadores.
5. Incorporar las disposiciones sobre los ajustes razonables establecidas en la
normatividad vigente, a efecto que los trabajadores con cualquier tipo de
discapacidad garanticen su derecho a trabajar, en coordinación con los servicios de
salud y salud mental comunitaria.
6. Implementación de medidas orientadas a conciliar y armonizar las
responsabilidades familiares y el derecho al trabajo de las personas, especialmente
aquellas que asumen el cuidado de familiares directos en situación de vulnerabilidad
(niñas, niños, personas adultas mayores en estado de fragilidad o dependencia,
personas con discapacidad y personas afectadas por problemas de salud).
Instituciones públicas y privadas que no desarrollan atenciones de salud
mental
Estas instituciones deben gestionar un plan de programas de cuidado del personal.
a. Programa que promueva nutrición y alimentación saludable que fomente el uso
razonable y saludable de expendedores de bebidas y alimentos.
b. Programa de actividad física, con tiempo flexible para la actividad física individual y
colectiva.
c. Actividades socioculturales y deportivas.
d. Gimnasia laboral y cuidados ergonómicos.
e. Acceso a servicios sociales y de salud.
f. Programa de reconocimientos y logros que mejoren el bienestar y empoderen al
personal.
g. Estrategias institucionales para el manejo y flexibilidad del tiempo, según
necesidades temporales y de emergencias personales, contextualizadas a cada
institución y/o territorio.
h. Programas para promover el autocuidado, el buen trato y una vida libre de
violencia.
i. Programas de abordaje del agotamiento profesional, que incluya detección,
prevención, atención y monitoreo.
j. Capacitación laboral en competencias socioemocionales.
k. Seguimiento y evaluación de las actividades.
En estas actividades se deben incluir actividades sobre los riesgos psicosociales, en
el marco del cumplimiento de la Ley 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo y
su Reglamento aprobado por Decreto Supremo 005- 2012-TR.
A tener en cuenta: Aquellos servidores que prestan servicios en las entidades del sector
público, las acciones de promoción y prevención en relación a la salud mental son coordinadas
con la Autoridad Nacional del Servicio Civil conforme al Sistema Administrativo de Gestión de
Recursos Humanos
Los cuatro pilares de la salud física, mental y espiritual para un liderazgo eficaz
Si tú mismo no te sientes bien, si te falta energía, sientes que no llegas a todo, que
no tienes tiempo para nada, que estás ganando peso, que coges más catarros de lo
habitual, que no duermes bien, etc. ¡Es momento del cambio!
1. Come comida real
Qué paradoja. Nunca hemos dispuesto de tanta comida y tan controlada a nuestro
alcance y, sin embargo, cada año nos alimentamos peor en nuestra sociedad. Las
harinas refinadas, los azúcares y las grasas trans invaden los productos del
supermercado. Resulta difícil comer comida real: con nutrientes, vitaminas, minerales
y oligoelementos que sienten bien a tu cuerpo a largo plazo y te hagan sentir vital y
con energía durante el día.
Para nutrir tu cuerpo y potenciar tu mente, te recomiendo que priorices en tu
alimentación los alimentos frescos. Cuanto menos procesados, mejor.
En lugar de unos Nuggets, cómete una pechuga de pollo; en lugar de unos palitos de
merluza congelados, cómete unos lomos de pescado a la plancha; en lugar de
beberte un zumo de naranja, cómete la naranja entera; en lugar de zamparte una
bolsa de patatas fritas, mata el gusanillo con un puñado de frutos secos y un yogur.
Evita alimentos precocinados y cocina alimentos frescos.
Exige más tiempo, sí, pero a la larga lo ganarás no teniendo que enfermar.
2. Muévete
Durante millones de años nos hemos movido sin parar. Tu cuerpo está hecho para
el movimiento. Por desgracia, durante las últimas décadas nos pasamos el día
sentados: en el trabajo, durante los desplazamientos y en casa.
Te recomiendo que te apuntes a alguna actividad física en grupo que te ilusione y
que te obligue a asistir varias veces por semana: para unos es el paddle, para otros
las clases colectivas de spinning, body pump o crossfit, para otros el fútbol y para
otros la bici. Da igual, siempre que te muevas y te lo pases bien.
Y si ni siquiera encuentras tiempo para actividades en grupo, aprovecha las
pequeñas oportunidades cotidianas para hacer ejercicio que te brinda un ambiente
urbano: sube las escaleras en lugar de coger el ascensor; cuando la distancia lo
permita, desplázate a pie o en bici en lugar de en vehículo a motor; pasea por los
pasillos mientras hablas por teléfono; si trabajas sentado, aproximadamente cada 30
minutos levántate y haz unos estiramientos; si tienes niños, dedica más tiempo a
juegos físicos con ellos; abre los ojos y descubre maneras de moverte en el día a día
que te hagan sentir bien.
3. Descansa
Sin descanso, no hay rendimiento, ni físico ni intelectual. Las jornadas de trabajo
maratonianas y los entrenamientos durísimos un día tras otro terminan haciendo
mella en tu productividad y en tu salud. La luz eléctrica y todos nuestros dispositivos
electrónicos han trastocado nuestros patrones de sueño. Cuanto menos duermes,
peores son tus resultados. Y no sólo se ve resentida tu productividad: la falta de
descanso adecuado favorece la obesidad, la diabetes y las enfermedades
cardiovasculares.
Cada persona es distinta y necesitamos descansos diferentes. Dormir al menos siete
horas al día suele ser una buena estimación general. No conviertas la cama en una
extensión de tu oficina: el dormitorio es tu templo sagrado para el descanso. No lo
profanes con el email.
4. Medita
Meditar es como meter la primera: reduzco velocidad y gano potencia para luego
afrontar los momentos más frenéticos del día. En especial cuando uno despierta
agobiado por pensamientos incesantes sobre el trabajo, meditar ayuda a aclarar la
mente y afrontar el día con otra cara, volviendo claro nuestro propósito de vida.
Si la meditación te ha sonado siempre a rollo oriental, no la has practicado nunca y te
gustaría iniciarte, te recomiendo que busques por tu localidad un centro donde la
enseñen y practiquen. Si no lo hay o no tienes tiempo para tanta dedicación, prueba
con alguna app que te guía durante las sesiones de meditación. Al principio, basta
con dedicar 5 ó 10 minutos diarios. Aprovecha pequeños tiempos muertos para
sentarte a meditar; y pronto comenzarás a cosechar los beneficios.