LA SANGRE DE CRISTO TIENE PODER 11/12/2022
Hebreos 9: 19 Porque habiendo anunciado Moisés todos los mandamientos de
la ley a todo el pueblo, tomó la sangre de los becerros y de los machos cabríos,
con agua, lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el
pueblo, 20 diciendo: Esta es la sangre del pacto que Dios os ha mandado. 21 Y
además de esto, roció también con la sangre el tabernáculo y todos los vasos
del ministerio. 22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin
derramamiento de sangre no se hace remisión.
APOCALIPSIS 1:5 y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos,
y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de
nuestros pecados con su sangre,
Éxodo 12:13, 22-23 TLA 13 Pero ustedes los israelitas no deben tener
miedo; la sangre que van a untar en los marcos de las puertas me servirá de
señal. Cuando yo la vea, no les haré ningún daño a sus hijos mayores, sino que
pasaré de largo. 22 Echen la sangre del cordero en una vasija, tomen luego
unas ramas de hisopo y unten con ellas la sangre en los marcos de las puertas
de sus casas. Después de esto, nadie deberá salir de su casa hasta el día
siguiente. 23 Así, cuando nuestro Dios recorra el país para quitarles la vida a
los hijos mayores de los egipcios, verá la sangre en los marcos de las puertas y
pasará de largo. Dios no permitirá que muera ninguno de ustedes.
La Iglesia tiene que aprender a usar el gran recurso que el Señor le concedió
para disfrutar de plena protección, vida espiritual y Comunión con Dios: la
sangre de Jesús.
La sangre de Jesús no puede continuar siendo apenas una doctrina objeto de
la fe. La Iglesia debe aprender a vivir esa doctrina y a beneficiarse de todo
el poder que hay en la sangre del Cordero, recibiendo, así, todas las
bendiciones que el Señor concedió a su pueblo a través del poder de esa
sangre.
Conviene recordar que la Biblia nos enseña que para recibir es necesario pedir:
“pedid y se os dará” (Lucas 11:9 Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y
hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el
que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.).
Las bendiciones que el Señor desea conceder a Su Iglesia deben ser pedidas en
oración para que el Señor las conceda. Al pedir, ejercemos la fe por la cual nos
apropiamos de las promesas del Señor contenidas en las Escrituras (Hebreos
11:1-6).
De la misma forma que el Señor Jesús nos enseñó a pedir el Espíritu Santo
(Lucas 11:13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a
vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los
que se lo pidan?), también debemos pedir las bendiciones conquistadas para
Su Iglesia por el Señor Jesús al morir en la cruz para su redención, o sea, al
derramar su preciosa sangre en el Calvario.
En general, la Iglesia sabe que el Señor Jesús derramó su sangre para su
“salvación” y “redención”. Sin embargo, debemos señalar que la
“salvación” no es apenas nacer de nuevo, sino una vida de
santificación. Las Escrituras exhortan a los creyentes a ocuparse de su
salvación “con temor y temblor” (Filipenses 2:12 Por tanto, amados míos,
como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino
mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y
temblor, 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el
hacer, por su buena voluntad.). La Palabra de Dios nos muestra también que la
sangre de Jesús fue derramada para que la Iglesia disfrutase de las
siguientes bendiciones, que están incluidas en la salvación:
Su sangre nos redime (pagar precio por nuestra libertad). Había un
precio contra nosotros que no podíamos pagar, pero La Sangre De Cristo
nos redimió.
o 1 Pedro 1: 18-19 dice: "Por cuanto sabéis que no fuisteis
redimidos con cosas corruptibles... sino con la sangre preciosa de
Cristo, como de un cordero sin defecto y sin mancha".
Su sangre nos lleva a la comunión con Dios. Según Efesios 2:13,
o "Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que alguna vez estabais lejos,
habéis sido acercados por La Sangre De Cristo". Sin La Sangre De
Cristo, el hombre está muy lejos de Dios.
Su sangre nos da paz con todo y todos. El hombre, por naturaleza,
está en guerra con Dios; y solo podemos acercarnos a Dios en sus
términos de paz: la expiación de sangre (nuestros pecados pueden ser
limpios gracias al sacrificio y la sangre derramada por el Salvador).
o La Biblia dice en Colosenses 1:20, "Y habiendo hecho la paz por
medio de la sangre de su cruz, por él reconciliar todas las cosas
consigo mismo..."
Su sangre nos limpia de todo pecado. No solo elimina el castigo del
pecado, también elimina la contaminación. No importando el pecado que
hayamos cometido.
o "la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Juan
1: 7).
Su sangre limpia nuestra conciencia.
Hebreos 9:14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el
Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras
conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Su sangre te da poder sobre el diablo. Es la sangre lo que teme
Satanás.
o Apocalipsis 12:11 dice: "Y lo vencieron [a Satanás] por la sangre
del Cordero..." El diablo no quiere que aprendas acerca de la
sangre.
Cabe recordar que la vida está en la sangre Levítico 17:11 dice en la versión
NVI: Porque la vida de toda criatura está en la sangre. De la misma manera, la
vida eterna está en la sangre de Jesús. Entonces podemos decir que, cuando
el Espíritu Santo opera en nuestras vidas Él transmite la vida que hay en la
sangre de Jesús, a la vida eterna que el Señor Jesús conquistó para nosotros al
derramar su sangre para nuestra salvación.
Para terminar, tenemos que aprender a darle la mayor importancia espiritual a
la Sangre de Cristo y no simplemente tenerla o mencionarla cuando estamos
atravesando distintas circunstancias, Porque la sangre de Cristo tiene
poder.