Derivada
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La derivada de la función en el punto
marcado es equivalente a la pendiente de la recta tangente.
En cálculo diferencial y análisis matemático, la derivada de una función es la
razón de cambio instantánea con la que varía el valor de dicha función
matemática, según se modifique el valor de su variable independiente. La derivada
de una función es un concepto local, es decir, se calcula como el límite de la
rapidez de cambio media de la función en cierto intervalo, cuando el intervalo
considerado para la variable independiente se torna cada vez más pequeño.1 Por
eso se habla del valor de la derivada de una función en un punto dado.
Un ejemplo habitual aparece al estudiar el movimiento: si una función representa
la posición de un objeto con respecto al tiempo, su derivada es la velocidad de
dicho objeto para todos los momentos. Un avión que realice un vuelo
transatlántico de 4500 km entre las 12:00 y las 18:00, viaja a una velocidad
media de 750 km/h. Sin embargo, puede estar viajando a velocidades mayores o
menores en distintos tramos de la ruta. En particular, si entre las 15:00 y las 15:30
recorre 400 km, su velocidad media en ese tramo es de 800 km/h. Para conocer
su velocidad instantánea a las 15:20, por ejemplo, es necesario calcular la
velocidad media en intervalos de tiempo cada vez menores alrededor de esta
hora: entre las 15:15 y las 15:25, entre las 15:19 y las 15:21.
Entonces el valor de la derivada de una función en un punto puede interpretarse
geométricamente, ya que se corresponde con la pendiente de la recta tangente a
la gráfica de la función en dicho punto. La recta tangente es, a su vez, la gráfica de
la mejor aproximación lineal de la función alrededor de dicho punto. La noción de
derivada puede generalizarse para el caso de funciones de más de una variable
con la derivada parcial y el diferencial.
Historia de la derivada
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Los problemas típicos que dieron origen al cálculo infinitesimal comenzaron a
plantearse en la época clásica de la antigua Grecia (siglo III a. C.), pero no se
encontraron métodos sistemáticos de resolución hasta diecinueve siglos después
(en el siglo XVII por obra de Isaac Newton y Gottfried Leibniz).
En lo que atañe a las derivadas existen dos conceptos de tipo geométrico que le
dieron origen:
El problema de la tangente a una curva (Apolonio de Perge)
El Teorema de los extremos: máximos y mínimos (Pierre de Fermat)
En su conjunto dieron origen a lo que actualmente se conoce como cálculo
diferencial.
Siglo XVII
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Los matemáticos perdieron el miedo que los griegos les habían tenido a los
infinitesimales: Johannes Kepler y Bonaventura Cavalieri fueron los primeros en
usarlos, empezaron a andar un camino que llevaría en medio siglo al
descubrimiento del cálculo infinitesimal.
A mediados del siglo XVII las cantidades infinitesimales fueron cada vez más
usadas para resolver problemas de cálculos de tangentes, áreas, volúmenes; los
primeros darían origen al cálculo diferencial, los otros al integral.