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El Sol

El Sol es una estrella de tipo-G y la principal fuente de radiación en el sistema solar, formada hace aproximadamente 4600 millones de años a partir del colapso de una nube molecular. Con un diámetro de 1.39 millones de km y compuesta principalmente de hidrógeno y helio, el Sol representa el 99.86% de la masa del sistema solar y es crucial para la vida en la Tierra a través de la fotosíntesis. Se estima que permanecerá en su fase actual durante otros 5000 millones de años antes de convertirse en una gigante roja.

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El Sol

El Sol es una estrella de tipo-G y la principal fuente de radiación en el sistema solar, formada hace aproximadamente 4600 millones de años a partir del colapso de una nube molecular. Con un diámetro de 1.39 millones de km y compuesta principalmente de hidrógeno y helio, el Sol representa el 99.86% de la masa del sistema solar y es crucial para la vida en la Tierra a través de la fotosíntesis. Se estima que permanecerá en su fase actual durante otros 5000 millones de años antes de convertirse en una gigante roja.

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Sol

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Para otros usos de este término, véanse Sol (desambiguación) y Disco solar (desambiguación).

Sol ☉

Primera imagen: fotografía de la luz visible del Sol con un filtro solar en 2013

Segunda imagen: fotografía ultravioleta retocada de la NASA en 2020

Datos derivados de la observación terrestre

Distancia media desde la Tierra 149 597 870 700 m (~ 1.5 × 1011 m)

Brillo visual (V) −26.8

Diám. angular en el perihelio 32′35.64″

Diám. angular en el afelio 31′31.34″

Índice color (U-B) +0.10

Índice color (B-V) +0.63

Características físicas

Diámetro 1 391 016 km

(~1.4 × 109 m)

Diámetro relativo (dS/dT) 109

Superficie 6.0877 × 1012 km²

Volumen 1.4123 × 1018 km³

Masa relativa a la de la Tierra 332 946

Masa 1.9891 × 1030 kg


Densidad 1411 kg/m³

Densidad relativa a la de la Tierra 0.255

Densidad relativa al agua 1.41

Gravedad en la superficie 274 m/s² (27.96 g)

Velocidad de escape 617.8 km/s

Temperatura efectiva de la superficie 5778 K (5505 °C)

Temperatura máxima de la corona 1-2 ×105 K1

Temperatura del núcleo ~ 1.36 × 107 K

Luminosidad (LS) 3.827 × 1026 W

Periodo de rotación

En el ecuador: 27 d 6 h 36 min

A 30° de latitud:28 d 4 h 48min

A 60° de latitud:30 d 19 h 12 min

A 75° de latitud:31 d 19 h 12 min

Características orbitales

Distancia máxima al centro de la Galaxia

~ 2.5 × 1017 km

~26 000 años luz

Periodo orbital alrededor del

centro galáctico 2.25-2.50 × 108 años2

Velocidad orbital máxima ~251 km/s3

Inclinación axial con la eclíptica 7.25°

Inclinación axial con el plano de la galaxia 67.23°

Composición de la fotosfera

Hidrógeno 73.46 %
Helio 24.85 %

Oxígeno 0.78 %

Carbono 0.30 %

Hierro 0.16 %

Neón 0.12 %

Nitrógeno 0.09 %

Silicio 0.07 %

Magnesio 0.06 %

Azufre 0.05 %

El Sol (del latín sol, solis, ‘dios Sol invictus’ o ‘sol’, a su vez de la raíz protoindoeuropea sauel, ‘luz’)4 es
una estrella de tipo-G de la secuencia principal y clase de luminosidad V que se encuentra en el centro
del sistema solar y constituye la mayor fuente de radiación electromagnética de este sistema
planetario.5 Es una esfera casi perfecta de plasma, con un movimiento convectivo interno que genera un
campo magnético a través de un proceso de dinamo. Cerca de tres cuartas partes de la masa del Sol lo
forman gases como el hidrógeno; el resto es principalmente helio, con cantidades mucho más pequeñas
de elementos como oxígeno, carbono, neón y hierro.

Se formó hace aproximadamente 4600 millones de años a partir del colapso gravitacional de la materia
dentro de una región de una gran nube molecular. La mayor parte de esta materia se acumuló en el
centro, mientras que el resto se aplanó en un disco en órbita que se convirtió en el sistema solar. La
masa central se volvió cada vez más densa y caliente, dando lugar con el tiempo al inicio de la fusión
nuclear en su núcleo. Se cree que casi todas las estrellas se forman por este proceso. El Sol es más o
menos de edad intermedia y no ha cambiado drásticamente desde hace más de cuatro mil millones de
años, y seguirá siendo bastante estable durante otros 5000 millones de años más. Sin embargo, después
de que la fusión del hidrógeno en su núcleo se haya detenido, el Sol sufrirá cambios importantes y se
convertirá en una gigante roja. Se estima que el Sol se volverá entonces lo suficientemente grande como
para engullir las órbitas actuales de Mercurio, Venus y posiblemente la Tierra.67

La Tierra y otros cuerpos (incluidos otros planetas, asteroides, meteoroides, cometas y polvo) orbitan
alrededor del Sol.5 Por sí solo, representa alrededor del 99.86 % de la masa del sistema solar.8 La
distancia media del Sol a la Tierra fue definida exactamente por la Unión Astronómica Internacional en
149 597 870 700 metros9 (aproximadamente 150 millones de kilómetros). Su luz recorre esta distancia
en 8 minutos y 20 segundos.
La energía del Sol, en forma de luz solar, sustenta a casi todas las formas de vida en la Tierra a través de
la fotosíntesis y determina el clima de la Tierra y la meteorología.

Es la estrella del sistema planetario en el que se encuentra la Tierra; por lo tanto, es el astro con mayor
brillo aparente. Su visibilidad en el cielo local determina, respectivamente, el día y la noche en diferentes
regiones de diferentes planetas. En la Tierra, la energía radiada por el Sol es aprovechada por los seres
fotosintéticos que constituyen la base de la cadena trófica, siendo así la principal fuente de energía de la
vida. También aporta la energía que mantiene en funcionamiento los procesos climáticos.10

El Sol es una estrella que se encuentra en la fase denominada secuencia principal, con un tipo espectral
G2 y clase de luminosidad V, por tanto, también es denominada como enana amarilla. Se formó hace
entre 4567.9 y 4570.1 millones de años y permanecerá en la secuencia principal aproximadamente 5000
millones de años más. El Sol, junto con todos los cuerpos celestes que orbitan a su alrededor, incluida la
Tierra, forman el sistema solar.

A pesar de ser una estrella enana, es la única cuya forma se puede apreciar a simple vista, con un
diámetro angular de 32′35″ de arco en el perihelio y 31′31″ en el afelio, lo que da un diámetro medio de
32′03″ . La combinación de tamaños y distancias del Sol y la Luna son tales que se ven,
aproximadamente, con el mismo tamaño aparente en el cielo. Esto permite una amplia gama de eclipses
solares distintos (totales, anulares o parciales).11

El vasto efecto del Sol sobre la Tierra ha sido reconocido desde tiempos prehistóricos y el astro ha sido
considerado por algunas culturas como una deidad. El movimiento de la Tierra alrededor del Sol es la
base del calendario solar, de uso predominante hoy en día.

La disciplina científica que se encarga del estudio del Sol en su totalidad es la física solar.

Características

El Sol es una estrella de tipo-G de la secuencia principal que abarca aproximadamente el 99.86 % de la
masa del sistema solar. Éste tiene una magnitud absoluta de +4.83, estimada como más brillante que el
85 % de las estrellas de la Vía Láctea, la mayoría de las cuales son enanas rojas. Pertenece a la Población
I, o a las estrellas ricas en elementos pesados. La formación del Sol pudo haber sido provocada por
ondas de choque de una o más supernovas próximas. Esto fue planteado debido a la gran abundancia de
elementos pesados en el sistema solar, como el oro y el uranio, en relación con las abundancias de estos
elementos en la llamada Población II de estrellas, siendo estas pobres en elementos pesados. Estos
elementos podrían haberse producido por reacciones nucleares endotérmicas durante una supernova, o
por transmutación a través de la absorción neutrónica dentro de una estrella masiva de segunda
generación.12

GIF, hecho por la NASA, abril 2008.

El Sol es, con diferencia, el objeto más brillante en el cielo, con magnitud aparente de −26.74. Es unos

magnitud aparente de −1.46. La distancia media del centro del Sol al centro de la Tierra es de
13 000 millones de veces más brillante que la segunda estrella más luminosa, Sirio, que tiene una

aproximadamente 1 unidad astronómica (alrededor de 150 millones de kilómetros), aunque la distancia


varía a medida que la Tierra se mueve desde el perihelio en enero hasta el afelio en julio. En esta
distancia media, la luz viaja desde el horizonte del Sol hasta el horizonte de la Tierra en unos 8 minutos y
19 segundos, mientras que la luz desde los puntos más cercanos del Sol y de la Tierra tarda
aproximadamente dos segundos menos.

El Sol no tiene un límite definido y en sus partes externas su densidad disminuye exponencialmente al
aumentar la distancia a su centro. No obstante, a efectos de medición, se considera el radio solar como
la distancia que engloba desde su centro hasta el borde de la fotosfera, la superficie visible aparente del
Sol. Con base en esta medida, el Sol es una esfera casi perfecta con un achatamiento estimado de 9
millonésimas, lo que significa que su diámetro polar difiere de su diámetro ecuatorial por tan solo 10
kilómetros. El efecto mareal de los planetas es débil y no afecta significativamente a la forma del Sol. El
Sol rota más deprisa por su ecuador que por sus polos. Esta rotación diferencial está causada por el
movimiento de convección debido al transporte de calor y al efecto Coriolis producido por la rotación del
Sol. En un marco de referencia definido por las estrellas, el periodo de rotación es de aproximadamente
25.6 días en el ecuador y de 33.5 días en los polos. Visto desde la Tierra en su órbita alrededor del Sol, el
período de rotación aparente del Sol en su ecuador es de unos 28 días.

Luz solar

Artículo principal: Luz solar

Amanecer desde el mirador del Garbí en Valencia (España)


La constante solar es la cantidad de energía que el Sol deposita por unidad de tiempo y superficie y que
es directamente expuesta como luz solar. La constante solar es igual a aproximadamente a 1361 W/m²
(vatios por metro cuadrado) a una distancia de una unidad astronómica (ua) del Sol (es decir, en la Tierra
o a la misma distancia del Sol que ella).13 La luz del Sol en la superficie de la Tierra es atenuada por la
atmósfera terrestre, de modo que, llega menos energía a la superficie (cerca de 1000 W/m²) en
condiciones claras cuando el Sol está cerca del cenit. La luz del Sol en la parte superior de la atmósfera
terrestre está compuesta (por energía total) de aproximadamente un 50 % de luz infrarroja, un 40 % por
luz visible y un 10 % de luz ultravioleta. La atmósfera terrestre filtra más del 70 % de la radiación
ultravioleta solar, especialmente en las longitudes de onda más cortas. La radiación ultravioleta solar
ioniza la parte superior de la atmósfera en el lado diurno de la Tierra, volviendo a la ionosfera
conductora de electricidad.

El color del Sol es blanco con un índice de color-espacio (CIE) cercano al (0.3; 0.3) cuando se ve desde el
espacio o desde lo alto del cielo; en cambio, cuando se observa desde una zona baja del cielo la
dispersión atmosférica del Sol tiene un color amarillo, rojo, naranja y magenta. A pesar de su blancura
típica, la mayoría de la gente se imagina el Sol como amarillo; las razones de ello son objeto de debate. El
Sol es una estrella G2V, con G2 se indica que su temperatura superficial es de aproximadamente 5778 K
(5505 °C), y V que, como la mayoría de las estrellas, es una estrella enana de la secuencia principal. La
luminancia media del Sol es de aproximadamente 1.88 Gcd/m² (gigacandelas por metro cuadrado), pero
como se ve a través de la atmósfera de la Tierra, esto se reduce a aproximadamente 1.44 Gcd/m². Sin
embargo, la luminancia no es constante a través del disco del Sol (oscurecimiento del limbo).14

Composición

Capas internas del sol

El Sol está compuesto principalmente por los elementos químicos hidrógeno y helio; que representan el
74.9 % y el 23.8 % de la masa del Sol en la fotosfera, respectivamente. Todos los elementos más pesados,
llamados metales en astronomía, representan menos del 2 % de la masa, con el oxígeno (más o menos el
1 % de la masa del Sol), carbono (0.3 %), neón (0.2 %), y el hierro (0.2 %), que es el más abundante.

El Sol heredó su composición química del medio interestelar a través del cual se formó. El hidrógeno y el
helio en el Sol fueron producidos por nucleosíntesis del Big Bang, y los elementos más pesados se
crearon por nucleosíntesis estelar en generaciones de estrellas que completaron su evolución estelar y
devolvieron su material al medio interestelar antes de la formación del Sol. La composición química de la
fotosfera se considera normalmente como representativa de la composición del sistema solar primordial.
Sin embargo, desde que se formó el Sol, parte del helio y de elementos pesados se han asentado
gravitacionalmente desde la fotosfera. Por lo tanto, en la fotosfera de hoy en día, la fracción de helio es
reducida, y la metalicidad es solamente el 84 % de lo que era en la fase protoestelar (antes de que la
fusión nuclear comenzara en el núcleo). Se cree que la composición protoestelar del Sol ha sido de un
71.1 % de hidrógeno, 27.4 % de helio, y de un 1.5 % de elementos más pesados.

Hoy en día la fusión nuclear en el núcleo del Sol ha modificado la composición mediante la conversión
del hidrógeno en helio, por lo que ahora la parte más interna del Sol es más o menos un 60 % de helio,
junto con la abundancia de elementos más pesados que no han sido alterados. Debido a que el calor se
transfiere desde el centro del Sol por radiación en vez de por convección, ninguno de los productos de
fusión del núcleo ha llegado a la fotosfera.

La zona reactiva del núcleo de «combustión del hidrógeno», donde el hidrógeno se convierte en helio,
está empezando a ser circundado por un núcleo interno de «cenizas de helio». Este desarrollo
continuará y posteriormente tendrá lugar la salida del Sol de la secuencia principal para llegar a
convertirse así en una gigante roja.

La abundancia de elementos pesados solares descritos anteriormente son medidos usando tanto
espectroscopia de la fotosfera del Sol como midiendo las abundancias en los meteoritos que nunca han
sido calentados a temperaturas de fusión. Se cree que estos meteoritos retienen la composición del Sol
protoestelar y, por lo tanto, no se ven afectados por la sedimentación de elementos pesados. Por lo
general, los dos métodos concuerdan bien.15

Estructura del Sol

Artículo principal: Estructura estelar

Imagen detallada de un conjunto de manchas solares observadas en el espectro de luz visible. La umbra
y la penumbra son claramente discernibles, así como la granulación solar.

Como toda estrella, el Sol posee una forma esférica, y a causa de su lento movimiento de rotación, tiene
también un leve achatamiento polar. Como en cualquier cuerpo masivo, toda la materia que lo
constituye es atraída hacia el centro del objeto por su propia fuerza gravitatoria. Sin embargo, el plasma
que forma el Sol se encuentra en equilibrio, ya que la creciente presión en el interior solar compensa la
atracción gravitatoria, lo que genera un equilibrio hidrostático. Estas enormes presiones se producen
debido a la densidad del material en su núcleo y a las enormes temperaturas que se dan en él gracias a
las reacciones termonucleares que allí acontecen. Existe, además de la contribución puramente térmica,
una de origen fotónico. Se trata de la presión de radiación, nada despreciable, que es causada por el
ingente flujo de fotones emitidos en el centro del Sol.

Casi todos los elementos químicos terrestres (aluminio, azufre, bario, cadmio, calcio, carbono, cerio,
cobalto, cobre, cromo, estaño, estroncio, galio, germanio, helio, hidrógeno, hierro, indio, magnesio,
manganeso, níquel, nitrógeno, oro, oxígeno, paladio, plata, platino, plomo, potasio, rodio, silicio, sodio,
talio, titanio, tungsteno, vanadio, circonio y cinc) y diversos compuestos (como el cianógeno, el óxido de
carbono y el amoniaco) han sido identificados en la constitución del astro rey, por lo que se ha concluido
que, si nuestro planeta se calentara hasta la temperatura solar, tendría un espectro luminoso casi
idéntico al Sol. Incluso el helio fue descubierto primero en el Sol y luego se constató su presencia en
nuestro planeta.16

El Sol presenta una estructura en capas esféricas o en «capas de cebolla». La frontera física y las
diferencias químicas entre las distintas capas son difíciles de establecer. Sin embargo, se puede
determinar una función física que es diferente para cada una de las capas. En la actualidad, la astrofísica
dispone de un modelo de estructura solar que explica satisfactoriamente la mayor parte de los
fenómenos observados. Según este modelo, el Sol está formado por: 1) núcleo solar, 2) zona radiante, 3)
zona convectiva, 4) fotosfera, 5) cromosfera, 6) corona, 7) manchas solares, 8) granulación y 9) viento
solar.

Núcleo

Artículos principales: Nucleosíntesis estelar, Cadena protón-protón y Ciclo CNO.

Imagen que muestra las capas del interior del Sol

Ocupa unos 139 000 km del radio solar, 1⁄5 del mismo, y es en esta zona donde se verifican las reacciones
termonucleares que proporcionan toda la energía que el Sol produce. Esta energía generada en el núcleo
del Sol tarda un millón de años en alcanzar la superficie solar.17 En su centro se calcula que existe un 49
% de hidrógeno, 49 % de helio y un 2 % que se distribuye en otros elementos que sirven como
catalizadores en las reacciones termonucleares. A comienzos de la década de los años 30 del siglo XX, el
físico austriaco Fritz Houtermans (1903-1966) y el astrónomo inglés Robert d'Escourt Atkinson (1898-
1982) unieron sus esfuerzos para averiguar si la producción de energía en el interior del Sol y en las
estrellas se podía explicar por las transformaciones nucleares. En 1938, Hans Albrecht Bethe (1906-
2005), en los Estados Unidos, y Carl Friedrich von Weizsäcker (1912-2007), en Alemania, simultánea e
independientemente, encontraron el hecho notable de que un grupo de reacciones en las que
intervienen el carbono y el nitrógeno como catalizadores constituyen un ciclo, que se repite una y otra
vez, mientras dura el hidrógeno. A este grupo de reacciones se le conoce como ciclo de Bethe o del
carbono, y es equivalente a la fusión de cuatro protones en un núcleo de helio. En estas reacciones de
fusión hay una pérdida de masa, esto es, el hidrógeno consumido pesa más que el helio producido. Esa
diferencia de masa se transforma en energía, según la ecuación de Einstein (E = mc²), donde E es la
energía, m la masa y c la velocidad de la luz. Estas reacciones nucleares transforman el 0.7 % de la masa
afectada en fotones, con una longitud de onda cortísima y, por lo tanto, muy energéticos y penetrantes.
La energía producida mantiene el equilibrio térmico del núcleo solar a temperaturas aproximadamente
de 15 millones de kelvins.

El ciclo ocurre en las siguientes etapas:

1H1 + 6C12 → 7N13

7N13 → 6C13 + e+ + neutrino

1H1 + 6C13 → 7N14

1H1 + 7N14 → 8O15

8O15 → 7N15 + e+ + neutrino

1H1 + 7N15 → 6C12 + 2He4.

Sumando todas las reacciones y cancelando los términos comunes, se tiene

4 1H1 → 2He4 + 2e+ + 2 neutrinos = 26.7 MeV.

La energía neta liberada en el proceso es 26.7 MeV, o sea cerca de 6.7 × 1014 J por kg de protones
consumidos. El carbono actúa como catalizador, pues se regenera al final del ciclo.

Otra reacción de fusión que ocurre en el Sol y en las estrellas es el ciclo de Critchfield, más comúnmente
conocido como cadena protón-protón. Charles Critchfield (1910-1994) era en 1938 un joven físico,
alumno de George Gamow, (1904-1968) en la Universidad George Washington, y tuvo una idea
completamente diferente, al darse cuenta de que en el choque entre dos protones a velocidades
próximas a la de la luz, puede ocurrir que uno de ellos pierda su carga positiva (e+), se fusionen y se
convierta en un neutrón, que permanece unido al otro protón y forma un núcleo de deuterio, es decir,
un núcleo pesado formado por un isótopo estable del hidrógeno. El positrón (e+) al ser liberado tiende a
aniquilarse con bastante rapidez, fusionándose con un electrón (e−), produciendo en el proceso
radiación fotónica. Al mismo tiempo, en esta segunda fase, se libera un neutrino electrónico de baja
energía, que no interactúa con ningún átomo y se libera al espacio a velocidades próximas a la de la luz
sin colisionar con la materia.

Más tarde, la fusión de un protón (p+), o lo que es lo mismo, un núcleo H1, con un núcleo de deuterio da
lugar a un isótopo del helio He³ y a la emisión de fotones gamma (γ). Finalmente, con un 97 % de
probabilidad aproximadamente, dos núcleos del isótopo He³ dan lugar, al ser fusionados, en un núcleo
estable de He4 más dos nuevos protones (p+), con lo que el ciclo se retroalimenta hasta la primera fase
inicial, al tiempo que pierde energía a razón de 26.7 MeV netos.

La reacción puede producirse de dos maneras algo distintas:

1H1 + 1H1 → 1H² + e+ + neutrino electrónico

1H1 + 1H² → 2He³ + fotones gamma

2He³ + 2He³ → 2He4 + 2 1H1

...también expresada con la notación:

p+ + p+ → H² + e + νe

H² + p+ → He³ + γ

He³ + He³ → He4 + p+ + p+

El primer ciclo se da en estrellas más calientes y con mayor masa que el Sol, y la cadena protón-protón
en las estrellas similares al Sol. En cuanto al Sol, hasta el año 1953 se creyó que su energía era producida
casi exclusivamente por el ciclo de Bethe, pero se demostró durante estos últimos años que el calor solar
proviene en su mayor parte (~75 %) del ciclo protón-protón.

En los últimos estadios de su evolución, el Sol fusionará también el helio producto de estos procesos
para producir carbono y oxígeno (véase proceso triple-alfa).

Zona radiante

En la zona exterior al núcleo el transporte de la energía generada en el interior se produce por radiación
hasta el límite exterior de la zona radiactiva. Esta zona está compuesta de plasma, es decir, grandes
cantidades de hidrógeno y helio ionizado. Como la temperatura del Sol decrece desde el centro (15 MK
en el núcleo) hacia la periferia (6000 K en la fotosfera), es más fácil que un fotón cualquiera se mueva del
centro a la periferia que al revés. Sin embargo, los fotones deben avanzar por un medio ionizado
tremendamente denso siendo absorbidos y reemitidos infinidad de veces en su camino. Se calcula que
un fotón cualquiera puede tardar un millón de años en alcanzar la superficie y manifestarse como luz
visible.18

Zona convectiva

Esta región se extiende por encima de la zona radiante y en ella los gases solares dejan de estar
ionizados y los fotones son absorbidos con facilidad y se convierten en un material opaco al transporte
de radiación. Por lo tanto, el transporte de energía se realiza por convección, de modo que el calor se
transporta de manera no homogénea y turbulenta por el propio fluido. Los fluidos se dilatan al ser
calentados y disminuyen su densidad.19 Por lo cual se forman corrientes ascendentes de material desde
la zona caliente hasta la zona superior, y simultáneamente se producen movimientos descendentes de
material desde las zonas exteriores menos calientes. Así, a unos 200 000 km bajo la fotosfera del Sol, el
gas se vuelve opaco por efecto de la disminución de la temperatura; en consecuencia, absorbe los
fotones procedentes de las zonas inferiores y se calienta a expensas de su energía. Se forman así
secciones convectivas turbulentas, en las que las parcelas de gas caliente y ligero suben hasta la
fotosfera, donde nuevamente la atmósfera solar se vuelve transparente a la radiación y el gas caliente
cede su energía en forma de luz visible, y se enfría antes de volver a descender a las profundidades. El
análisis de las oscilaciones solares ha permitido establecer que esta zona se extiende hasta estratos de
gas situados a la profundidad indicada anteriormente. La observación y el estudio de estas oscilaciones
solares constituyen el campo de trabajo de la heliosismología.20

Fotosfera

Artículo principal: Fotosfera

La fotosfera es la zona visible donde se emite luz visible del Sol. La fotosfera se considera como la
«superficie» solar y, vista a través de un telescopio, se presenta formada por gránulos brillantes que se
proyectan sobre un fondo más oscuro. A causa de la agitación de nuestra atmósfera, estos gránulos
parecen estar siempre en agitación. Puesto que el Sol es gaseoso, su fotosfera es algo transparente:
puede ser observada hasta una profundidad de unos cientos de kilómetros antes de volverse
completamente opaca. Normalmente, se considera que la fotosfera solar tiene unos 100 o 200 km de
profundidad.21

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