No podemos evitar al tiempo, desde que nacemos hasta que morimos el
tiempo es el que marca nuestras vivencias y experiencias, pasamos por
diversas etapas en nuestra vida. Y Como decía el poeta Jorge Manrique, en
“las coplas a la muerte de su padre”: “nuestras vidas son los ríos que van a
dar a la mar que es el morir”, haciendo alusión directa al inevitable paso del
tiempo para todos los seres vivos. En esta reflexión voy a trabajar el tema
del “tiempo”, ya que desde siempre me ha llamado la atención lo que dice
la gente en general sobre él, o sea, los adolescentes quieren que pase
rápido para ser adultos cuanto antes y poder vivir su vida, la gente adulta
dice que el tiempo pasa muy rápido y la gente mayor vive su presente
recordando el tiempo pasado. Esto me ha llevado a formularme preguntas
del tipo: ¿qué es el tiempo? ¿Es el tiempo sólo un concepto o existe
independientemente de nuestro pensamiento? ¿Seguiría existiendo el
tiempo aún si no ocurriera ningún evento? Si el tiempo fluye como un río,
¿debemos viajar a través de él? Estas son, además, algunas de las grandes
cuestiones que desde el origen mismo del pensamiento racional se han
formulado filósofos y científicos de todas las épocas. Con esta disertación
voy a analizar las respuestas que han dado a estas preguntas sobre el
tiempo a lo largo de la historia de la filosofía y de la ciencia teniendo en
cuenta las aportaciones que considero mas importante según la autoridad
de quien la dice. Comenzaré por la Edad Media para terminar con las
aportaciones de grandes científicos de nuestros días.
El tiempo es un concepto muy complicado que todavía hoy no está aclarado.
Las cuestiones sobre el tiempo están muy unidas a las cuestiones sobre el
espacio. San Agustín decía en su libro “las confesiones”: “¿Qué es, pues, el
tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me
lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilación es que sé que si nada
pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo
futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. Pero aquellos dos
tiempos, pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es y el
futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y
no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad. Si, pues, el
presente, para ser tiempo es necesario que pase a ser pretérito, ¿cómo
deciros que existe éste, cuya causa o razón de ser está en dejar de ser, de
tal modo que no podemos decir con verdad que existe el tiempo sino en
cuanto tiende a no ser?”. Reconocía la dificultad de responder a esta
cuestión, incluso de formular correctamente preguntas sobre este tema.
Tomás de Aquino de Aquino en su obra “Suma Teología” nos dice: “nuestra
noción del tiempo está causada por la percepción del fluir de la hora, y la de
la eternidad lo está por la idea de la hora permanente”. En base a esto
podríamos entender que el tiempo terrenal sería la sucesión de momentos
en un espacio igualmente determinado, propia de seres finitos, quienes
deben su existencia al ser necesario, Dios. El mundo depende de Dios, no
sólo en su comienzo sino también en su duración. Además, la eternidad es
propia de Dios, a quien le compete la actualidad y la existencia pura. Dios
puede ser conocido por la razón de modo imperfecto, ya que es infinito y la
inteligencia humana es finita. A Dios no se le puede conocer desde la finitud
del hombre. Por lo mismo, Tomás de Aquino establece que Dios solamente
podemos saber lo que no es. No consideraba el tiempo como una constante
absoluta. Sugirió que el tiempo no existía para Dios, sino sólo para nosotros.
La obra fundamental de Isaac Newton, los “Philosophiae naturalis principia
mathematica” (1687), proponían sin ninguna ambigüedad un concepto de
tiempo absoluto, independiente de cualquier relación con algo externo, algo
así como el lugar vacío del acontecer de los hechos y lo define en esta obra
como: “El tiempo absoluto, verdadero y matemático, por sí mismo y por su
propia naturaleza, fluye uniformemente sin relación con nada externo, y se
le llama asimismo duración”. A continuación, tras esta definición general,
realiza otra a modo de apostilla: “El tiempo relativo, aparente y común, es
una medida sensible y externa de la duración por medio del movimiento,
que es comúnmente usada en vez del tiempo verdadero”. Es clara la
reminiscencia platónica en estas dos concepciones del tiempo: el absoluto,
el verdadero, es el que realmente existe ajeno al mundo sensible; por el
contrario, el relativo, es una materialización de anterior en relación al
movimiento sensible de las cosas. Por lo tanto podemos decir que Newton
tenía una visión absoluta del tiempo. Lo consideraba real e independiente
del tipo de eventos que ocurran o cuando ocurran. Según el filósofo alemán
Gottfried Leibniz, en sus “Fundamentos Metafísicos de la Matemática”, el
tiempo es “el orden de existencia de las cosas que no son simultáneas. Así,
el tiempo es el orden universal de los cambios cuando no tenemos en
cuenta las clases particulares de cambio”. Leibniz se une a una concepción
relativista del tiempo, aquella en la que éste queda indisolublemente ligado
a la materia y a los sucesos, llegando incluso a negar la concepción de
Newton sobre el tiempo como algo existente en sí mismo, y por tanto, que
pueda concebirse de forma absoluta, como un universal independiente y
anterior a éstos. Así pues, para Leibniz, el tiempo no es una realidad, sino
una relación entre las cosas. Para él, el tiempo sólo era la definición del
orden de las cosas. La idea de un tiempo vacío (sin ningún evento) no tenía
sentido. Para Emmanuel Kant, el sentido hace posible todas nuestras
representaciones espaciales o temporales, empíricas o abstractas. De ello
se deduce, en palabras de propio Kant, en su obra “Critica de la Razón Pura”
que "todas las cosas que intuimos en el espacio o en el tiempo (...) no son
más que fenómenos, es decir, puras representaciones". Pensaba que el
tiempo era un modo de percepción, y no un atributo del mundo físico. Creía
que la mente nos imponía el tiempo en todas nuestras experiencias. Las
cosas no tienen propiedades temporales por sí mismas. Nietzsche en su
obra “la Gaya Ciencia” dice “el pedazo más pequeño del mundo es infinito”
y en otro momento dice: “¿Qué sucedería si un demonio... te dijese: Esta
vida, tal como tú la vives actualmente, tal como la has vivido, tendrás que
revivirla... una serie infinita de veces; nada nuevo habrá en ella; al
contrario, es preciso que cada dolor y cada alegría, cada pensamiento y
cada suspiro... vuelvas a pasarlo con la misma secuencia y orden... y
también este instante y yo mismo... Si este pensamiento tomase fuerza en
ti... te transformaría quizá, pero quizá te anonadaría también...¡Cuánto
tendrías entonces que amar la vida y amarte a ti mismo para no desear otra
cosa sino ésta suprema y eterna confirmación!”. Podemos decir que adoptó
la postura de los antiguos filósofos en la que el tiempo es un ciclo de
eventos, que él mismo llama “eterno retorno “.La noción de infinito se
presenta en Nietzsche en estrecha relación con la noción de tiempo y en el
contexto del intento de construir una cosmología vinculada con su hipótesis
del eterno retorno. Para Nietzsche el tiempo es una serie infinita de cíclicos
períodos idénticos. “La teoría de la relatividad” de A. Einstein relativizó,
entonces, la noción física del tiempo. Ahora, esta implica o tiene que ver con
otras nociones que también revisó, como las de simultaneidad y duración.
Dice en su obra "Sobre la electrodinámica de cuerpos en movimiento":
"debemos tener en cuenta que todos nuestros juicios que implican al tiempo
son siempre juicios sobre sucesos simultáneos. Si, por ejemplo, yo digo que
«el tren llega aquí a las 7 en punto», eso significa «la manecilla pequeña de
mi reloj apuntando a las 7 y la llegada del tren son sucesos simultáneos»".
Además es interesante saber lo que dice Newton en su obra “Principios
Matemáticos de Filosofía Natural”, publicados en 1687: "el tiempo absoluto,
verdadero y matemático en sí y por su naturaleza y sin relación a algo
externo, fluye uniformemente, y por otro nombre se llama duración. El
relativo, aparente y vulgar, es una medida sensible y externa de cualquier
duración, mediante el movimiento (sea la medida igual o desigual) y de la
que el vulgo usa en lugar del verdadero tiempo; por ejemplo, la hora, el día,
el mes, el año" En la física newtoniana, el tiempo constituye una especie de
fondo sobre el cual se producen los sucesos, pero no es afectado por ellos.
Es algo así como una entidad substancial vacía e infinita que los contiene,
pero que se mantiene homogénea e inmutable a través del movimiento y
del cambio de lo que sucede en él. Puede decirse que para Einstein, según
lo anterior, el tiempo es lo que miden los relojes. Einstein fue un físico, y
como tal, trabajó con cuestiones susceptibles a medición. Por lo general, a
la ciencia moderna le ha interesado e importado más lo cuantitativo que lo
cualitativo. Pensaba en el espacio y el tiempo como una cosa, el espacio-
tiempo. El espacio-tiempo era una estructura cuatridimensional en la que
ocurrían todos los eventos. Pensaba que los hechos en sí no tenían valores
absolutos de separación espacial o duración temporal: éstos dependían del
estado del movimiento del observador, aunque mantenía que los intervalos
espacio-tiempo entre los eventos eran papotico.
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