PSICOBIOLOGÍA UNED Parte 2
PSICOBIOLOGÍA UNED Parte 2
PARTE 2
El capítulo profundiza en la organización anatómica y funcional del Sistema Nervioso Central (SNC).
Se parte de la idea de que estructura y función están estrechamente ligadas, por lo que conocer la
anatomía del SNC es clave para entender sus funciones.
Primero, se presentan los conceptos básicos sobre cómo las neuronas se agrupan en estructuras
funcionales y establecen conexiones mediante diferentes vías de comunicación. Luego, se analizan las
divisiones del SNC, sus componentes internos y cómo estas estructuras participan en distintas
funciones según sus conexiones. Finalmente, se estudian los sistemas neuronales, integrados por
elementos de varias divisiones del SNC, los cuales son responsables de procesos como atención,
percepción, emoción, aprendizaje y pensamiento.
Se introduce la distinción entre sustancia gris, donde se encuentran los cuerpos neuronales
formando estructuras como la corteza y los núcleos, y sustancia blanca, compuesta por axones
mielinizados que establecen vías de comunicación. Estas vías pueden clasificarse según su función y
destino, formando tractos, fascículos, comisuras o fibras.
El capítulo subraya que la organización anatómica del SNC sigue patrones generales que permiten
vincular sus distintas divisiones tanto estructural como funcionalmente.
La MÉDULA ESPINAL es una estructura clave del sistema nervioso, encargada de la comunicación
entre el sistema nervioso periférico (SNP) y el encéfalo. Su función es recibir, procesar y transmitir
información sensorial y motora esencial para el organismo.
Tiene una organización sencilla, con la sustancia gris en el centro, con forma de mariposa, y la
sustancia blanca rodeándola. La sustancia gris se divide en tres zonas: el asta dorsal (sensorial), el
asta ventral (motora) y una zona intermedia donde se encuentra el asta lateral en segmentos
torácicos y lumbares.
Las neuronas sensoriales en el asta dorsal reciben información del cuerpo y la transmiten al encéfalo
a través de tractos que en su mayoría cruzan al lado opuesto. En la parte medial de la zona
intermedia, las neuronas sensoriales viscerales envían información de los órganos internos al
hipotálamo.
Las neuronas motoras están en las astas ventral y lateral. Las del asta ventral controlan los músculos
esqueléticos, permitiendo movimientos voluntarios y reflejos rápidos. Las del asta lateral forman
parte del SN autónomo y regulan órganos internos con señales del encéfalo.
Así, la MÉDULA espinal actúa como un centro de procesamiento y respuesta rápida, transmitiendo
información sensorial al encéfalo y ejecutando movimientos voluntarios y reflejos automáticos para
responder a estímulos de manera eficaz.
El TRONCO DEL ENCÉFALO es una estructura fundamental que comunica el encéfalo con la
médula espinal y el sistema nervioso periférico a través de los nervios craneales. Controla funciones
sensoriales y motoras, y regula procesos vitales como la respiración, el ritmo cardíaco y la actividad
del SNC.
Se divide en tres zonas: techo (dorsal), tegmento (central) y base (ventral). Contiene sustancia gris
rodeada de sustancia blanca, con numerosos núcleos neuronales organizados en columnas
longitudinales. Algunos núcleos son específicos de cada división, mientras que otros, como los
núcleos de los nervios craneales y la formación reticular (conecta partes del SNC), están presentes en
todo el tronco.
Los núcleos de los nervios craneales reciben información sensorial (tacto, dolor, temperatura,
audición, equilibrio, gusto) y controlan movimientos de la cara, lengua, cuello y órganos internos a
través del sistema nervioso autónomo. También forman circuitos locales que generan respuestas
reflejas, como la deglución o el vómito.
La formación reticular es una red neuronal clave que integra señales sensoriales y motoras
provenientes de la médula, los nervios craneales, el cerebelo, el hipotálamo y la corteza cerebral.
Regula funciones vitales, como el ritmo cardíaco y la respiración, y participa en la activación general
del SN.
Además, el tronco del encéfalo contiene estructuras como el locus coeruleus y los núcleos del rafe,
que influyen en el estado de alerta y la modulación de la actividad cerebral. Su papel es crucial para
la integración de información sensorial y motora, permitiendo respuestas reflejas y regulando la
actividad del organismo.
Cada división del tronco del encéfalo tiene núcleos específicos organizados en un patrón dorso-
ventral: los núcleos sensoriales están en la zona dorsal, mientras que los motores se encuentran en la
zona ventral.
• Bulbo raquídeo: En la parte dorsal, destacan los núcleos de las columnas blancas dorsales,
que reciben información sensorial y, a través del lemnisco medial, la transmiten al diencéfalo.
También está la oliva inferior, que conecta con el cerebelo para el control motor. En la base,
se encuentran las pirámides, que contienen tractos descendentes desde la corteza cerebral
hasta la médula espinal.
• Puente: En la parte dorsal se ubican el locus coeruleus, los núcleos parabraquiales (que
transmiten información visceral al hipotálamo) y el núcleo del lemnisco lateral (parte de la
vía auditiva). En la base, los núcleos pontinos reciben señales motoras de la corteza cerebral y
las envían al cerebelo. También se encuentran los pedúnculos cerebelosos y tractos
descendentes.
El tronco del encéfalo es esencial para recibir información sensorial, controlar músculos de la cabeza y
el tronco, y servir de conexión entre la médula espinal, el cerebelo y el resto del encéfalo. Además,
sus núcleos participan en circuitos que influyen en la excitabilidad del SNC.
El DIENCÉFALO es una estructura central del encéfalo anterior y está organizado según tres ejes de
referencia. En su zona ventral se encuentran el hipotálamo y el subtálamo.
• Tálamo: Actúa como un centro de relevo de señales del sistema nervioso central hacia la
corteza cerebral, interviniendo en la percepción sensorial, el control motor y los procesos
emocionales y cognitivos. Su relación con la corteza es bidireccional, ayudando a regular su
actividad. Está compuesto por varios núcleos organizados en tres regiones (anterior, medial y
lateral) y se clasifica en núcleos de relevo, que procesan información sensorial y motora antes
de enviarla a zonas específicas de la corteza, y núcleos de proyección difusa, que distribuyen
señales a grandes áreas del cerebro.
◦ Grupo ventral: Incluye núcleos sensoriales (procesan señales del tacto, gusto y vista,
excepto el olfato) y motores (modulan la actividad cortical para el movimiento).
◦ Grupo anterior y lateral dorsal: Relacionados con el sistema límbico.
◦ Grupo medial: Conexión entre la corteza prefrontal — ganglios basales.
◦ Grupo lateral posterior y pulvinar: Asociados con la integración de información de
los lóbulos parietal, temporal y occipital.
◦ Núcleo reticular: Regula la actividad de la corteza cerebral.
• Epitálamo: Se encuentra detrás del tálamo e incluye la glándula pineal, que produce
melatonina, una hormona clave en la regulación del ciclo sueño-vigilia, influenciada por la luz
ambiental.
El cerebelo y los hemisferios cerebrales tienen una organización similar, con la sustancia gris
formando una corteza plegada que recubre la sustancia blanca y estructuras subcorticales.
• Las células de Purkinje son clave en la transmisión de señales y conectan con los núcleos
profundos del cerebelo, organizados en tres zonas:
Cada zona del cerebelo modula diferentes aspectos del movimiento, desde el equilibrio hasta la
precisión de los movimientos más finos.
Los HEMISFERIOS CEREBRALES tienen una organización más compleja que el cerebelo, con más
estructuras subcorticales, una corteza cerebral con más capas y múltiples conexiones neurales.
ESTRUCTURAS SUBCORTICALES
• Cuerpo estriado: Incluye el núcleo caudado, putamen y globo pálido. Forma parte de los
ganglios basales, que regulan el movimiento y procesos cognitivos.
• Estriado ventral y núcleo accumbens: Relacionados con la motivación y el placer.
• Núcleos septales, amígdala y núcleos olfatorios: Vinculados a emociones y conducta
motivada.
• Sistema límbico.
—> Hipocampo y fórnix: Claves en la memoria y el aprendizaje. El hipocampo juega un
papel clave en la memoria espacial y forma parte del sistema límbico, vinculado a las emociones y la
memoria.
CORTEZA CEREBRAL
La corteza cerebral es altamente plegada y se divide en dos tipos que, en conjunto, permiten la
regulación de respuestas emocionales, motivacionales y fisiológicas esenciales para la supervivencia y
la interacción social.
• Sistema olfatorio: Las señales olfatorias llegan a la Paleocorteza que las distribuye a distintas
áreas del cerebro, influyendo en la memoria, emociones y respuestas endocrinas. A través de
dos vías, estas señales llegan a la corteza olfatoria primaria y al sistema límbico, donde se
procesan su significado emocional y consciente.
• Sistema límbico: Regula emociones, memoria y motivación. Su estructura central incluye: El
hipocampo (memoria y aprendizaje); la amígdala y el hipotálamo (emoción—
respuesta conductual). El circuito de Papez explica cómo estas estructuras controlan la
conducta emocional. El sistema límbico ha evolucionado para incluir más áreas corticales y
subcorticales.
• Hipotálamo y amígdala: Son centros de integración del sistema límbico y regulan el sistema
autónomo, endocrino y conductual, influyendo en funciones esenciales como la
alimentación, la reproducción y las respuestas emocionales. Además, establecen conexiones
con la neocorteza, permitiendo que las emociones influyan en la conducta consciente.
La neocorteza constituye entre el 90-95% de la corteza cerebral humana y está organizada en seis
capas, con predominio de neuronas piramidales excitatorias e interneuronas inhibitorias. Algunas
capas reciben información sensorial (aferencias) y otras envían señales a otras estructuras (eferencias).
1. Áreas sensoriales primarias (reciben señales del tálamo, como el área visual primaria).
2. Áreas motoras (controlan el movimiento, con capas piramidales muy desarrolladas).
3. Áreas de asociación (integración multisensorial, pensamiento y planificación, estableciendo
conexiones entre las áreas sensoriales y motoras.
El sistema nervioso central (SNC) no funciona en compartimentos aislados, sino que sus diferentes
divisiones interactúan constantemente. Los sistemas funcionales del SNC (sensoriales, motores,
reguladores, emocionales, cognitivos, etc.) trabajan de forma integrada para controlar el
comportamiento y las funciones del organismo.
Uno de los sistemas más importantes es el Sistema de Activación Ascendente, el cual mantiene la
corteza cerebral en un estado óptimo de alerta para la conciencia y el funcionamiento cognitivo. Si
este sistema falla, puede llevar al coma. Su actividad depende de varias estructuras del SNC, como la
formación reticular, el tálamo, el hipotálamo y los núcleos basales, que liberan neurotransmisores
específicos para modular la excitabilidad cortical.
Dentro de este sistema, el núcleo reticular del tálamo actúa como una "puerta de control",
regulando qué señales sensoriales llegan a la corteza cerebral. Su inhibición permite el flujo de
información necesario para el estado de vigilia. Además, otros circuitos colinérgicos que se originan
en los núcleos basales también aumentan la activación cortical y su deterioro está relacionado con
enfermedades como el Alzheimer.
Existen otras vías moduladoras que influyen en la activación del SNC, como:
En conjunto, estas vías son esenciales para la regulación del sueño, la vigilia, los estados emocionales
y las funciones cognitivas.
La neocorteza es el centro superior del procesamiento neural y participa en circuitos complejos que
integran la información sensorial y motora. Los sistemas sensoriales reciben información del entorno
a través de la médula espinal, el tronco del encéfalo y el diencéfalo, enviándola al tálamo, que la
distribuye a áreas específicas de la neocorteza. Estas áreas primarias realizan el primer procesamiento
sensorial y están organizadas por modalidad: somatosensorial, visual, auditiva, gustativa y vestibular.
Las áreas de asociación sensorial unimodales procesan información más elaborada de una única
modalidad, mientras que las áreas de asociación multimodales integran señales de varias
modalidades y se extienden por los lóbulos parietal, temporal y prefrontal. La corteza prefrontal es la
región de orden superior, donde convergen señales de distintas áreas de asociación.
En el control motor, la corteza motora primaria y las áreas premotoras regulan los movimientos, con
vías descendentes que se proyectan al tronco del encéfalo y la médula espinal. La mayoría de las vías
sensoriales y motoras cruzan al lado opuesto del cuerpo, haciendo que el hemisferio izquierdo
controle el lado derecho y viceversa. Esta organización refleja la evolución del sistema nervioso.
Las áreas de procesamiento sensorial ocupan la mayor parte de la neocorteza posterior a la cisura
central. Algunas reciben información del mismo lado del cuerpo (ipsilateral), como la gustativa,
mientras que otras, como la somatosensorial, reciben información del lado opuesto (contralateral)
debido al cruce de sus vías. La organización de estas vías permite la formación de mapas corticales,
que representan de manera ordenada las superficies receptoras.
Las áreas motoras, ubicadas en el lóbulo frontal, incluyen el área motora primaria, encargada de
generar órdenes de movimiento, y las áreas premotoras, responsables de la planificación de los
movimientos. Sus fibras forman las vías motoras, que descienden al tronco del encéfalo y la médula
espinal, manteniendo una organización somatotópica. Como en el sistema sensorial, muchas de estas
vías cruzan al lado opuesto del cuerpo.
El procesamiento neural ocurre tanto en serie (de manera secuencial) como en paralelo (por diversas
rutas simultáneas). Además, la neocorteza envía proyecciones a otras estructuras como el cerebelo y
los ganglios basales, que modulan la actividad motora a través de bucles de retroalimentación con la
corteza motora—tálamo.
La corteza también regula la información sensorial que recibe, ajustando su actividad en función del
contexto. Las fibras de proyección, que conectan la neocorteza con otras áreas, forman estructuras en
la sustancia blanca, como la corona radiada y la cápsula interna. Finalmente, las fibras de asociación y
comisurales interconectan las áreas corticales, facilitando la comunicación entre distintas regiones
del cerebro y permitiendo su adecuado funcionamiento.
Las fibras de asociación conectan diferentes regiones dentro del mismo hemisferio cerebral. Las
fibras cortas, también llamadas "fibras en U", enlazan circunvoluciones cercanas, mientras que las
fibras largas forman haces densos que comunican regiones de distintos lóbulos. Estas conexiones
permiten la integración de la información sensorial y motora, facilitando la comunicación entre
áreas especializadas, como las del lenguaje (Broca y Wernicke) y las áreas prefrontales con las motoras.
El procesamiento cortical combina dos estrategias: en serie, con un flujo de información desde las
áreas sensoriales primarias hasta las de asociación multimodal. Y en
paralelo, con señales que siguen múltiples rutas simultáneamente. Esto permite una integración más
eficiente y flexible de la información.
Las conexiones entre ambos hemisferios se realizan a través de fibras comisurales, destacando el
cuerpo calloso, que permite la comunicación interhemisférica. Su sección quirúrgica ha revelado
diferencias funcionales entre hemisferios: el izquierdo se asocia con el lenguaje y el pensamiento
analítico, mientras que el derecho se relaciona con la creatividad, la emoción y la percepción
espacial.
Las áreas de Asociación Cortical ocupan el nivel superior del procesamiento neural y son
fundamentales para funciones complejas como la atención, la memoria, el lenguaje, el
razonamiento y la toma de decisiones. Su actividad define nuestra capacidad de interpretar el
mundo y desarrollar la personalidad.
La investigación sobre el desarrollo del sistema nervioso (SN) ha sido un campo clave en neurociencia,
con avances recientes que han desafiado teorías clásicas. Su formación comienza en las primeras
horas tras la fecundación, cuando la expresión genética inicia la diferenciación celular. El SN se
origina del ectodermo y se va organizando mediante interacciones complejas, estableciendo la
división entre el sistema nervioso central (SNC) y periférico (SNP).
Durante el desarrollo, las neuronas y células gliales se diferencian, migran a su destino y crean
estructuras y conexiones fundamentales. Este proceso es dinámico y altamente preciso, dependiendo
de factores específicos en momentos clave. Aunque el plan general del SN está determinado
genéticamente, las interacciones con el ambiente a lo largo de la vida generan diferencias
individuales, influyendo en habilidades y limitaciones personales.
El desarrollo del sistema nervioso (SN) comienza en las primeras semanas del desarrollo embrionario.
En la tercera semana, el embrión tiene forma de disco con dos capas de células (hipoblasto y
epiblasto), y durante la gastrulación se forman tres capas: endodermo, mesodermo y ectodermo. De
esta última derivan el SN y la epidermis.
El cierre del tubo neural ocurre entre los días 28 y 31 del desarrollo. Si falla en su extremo caudal,
puede causar espina bífida; si ocurre en el extremo rostral, puede provocar anencefalia. Factores
genéticos y ambientales, como deficiencia de ácido fólico, consumo de alcohol o ciertos fármacos,
pueden afectar este proceso, lo que resalta la importancia de la suplementación con ácido fólico en
el embarazo.
• Hans Spemann descubrió que una zona específica del embrión (organizador) induce la
formación del sistema nervioso.
• Mediante experimentos con anfibios, observó que el mesodermo notocordal liberaba señales
inductoras que transformaban el ectodermo en neuroectodermo, en lugar de epidermis.
• Actualmente, se sabe que proteínas como cordina y nogina bloquean señales que inducen la
formación de piel y favorecen la formación de tejido neural.
Secuencia de la neurulación:
El desarrollo del sistema nervioso implica la formación del sistema nervioso central (SNC) a partir del
TUBO NEURAL y del sistema nervioso periférico (SNP) a partir de la CRESTA NEURAL.
◦ Tras el cierre del neuroporo rostral (4ta semana), el tubo neural se dilata en tres
vesículas encefálicas: prosencéfalo, mesencéfalo y rombencéfalo.
◦ La médula espinal se desarrolla en la región caudal del tubo neural, mientras que las
cavidades internas formarán el sistema ventricular.
◦ La identidad de cada segmento está regulada por los genes Hox, cuya expresión
ordenada y precisa es esencial para el desarrollo normal del SNC.
◦ Factores externos, como el ácido retinoico, pueden alterar la expresión de estos genes
y causar malformaciones en el encéfalo.
◦ Los genes Hox controlan esta segmentación y determinan la identidad de cada región
neuronal.
◦ Las células que migran por la vía ventromedial forman el SNP y la médula
suprarrenal.
6. Neurogénesis en el TELENCÉFALO:
5. Desarrollo y MIELINIZACIÓN
Inicialmente, los nervios espinales se insertan en sus segmentos medulares correspondientes, pero con
el crecimiento desigual de la médula y la columna vertebral, las raíces espinales se alargan, formando
la "cola de caballo". A partir del 4º mes de vida fetal, las células de Schwann envuelven los axones
periféricos con mielina, facilitando la transmisión nerviosa.
El desarrollo del tubo neural sigue una serie de fases celulares comunes en todo el sistema nervioso
central (SNC), aunque las estructuras no se forman simultáneamente. En sus primeras etapas, el tubo
neural está compuesto por el neuroepitelio, una capa de células madre que se multiplican
intensamente para generar las neuronas y células gliales del SNC.
Fases del Desarrollo
1. Proliferación Celular:
▪ Zona ventricular (ZV): Inicialmente, las células madre primarias (glía radial
ventricular, GRv) proliferan y producen neuronas.
▪ Zona subventricular (ZSV): Con el avance del desarrollo, las células
progenitoras intermedias proliferan antes de diferenciarse en neuronas.
2. Diferenciación y Migración:
◦ Las células madre se transforman en glía radial, que sirve de soporte para la
migración de neuronas hacia su ubicación definitiva.
3. Neurogénesis y Gliogénesis:
Este proceso permite la formación de las diferentes estructuras del SNC y determina la organización
y función de la corteza cerebral.
• Línea media del telencéfalo: Incluye el hem cortical, el septum pallial y el septum basal, que
generan células de Cajal-Retzius. Estas células son esenciales para la migración neuronal y la
organización de la neocorteza.
Durante el desarrollo del sistema nervioso, las células deben migrar desde su lugar de origen hasta su
destino para formar correctamente la neocorteza. Este proceso sigue distintos mecanismos y rutas de
migración, regulados por moléculas específicas y la matriz extracelular.
Las células que nacen en el neuroepitelio extracortical siguen rutas tangenciales, desplazándose en
dirección horizontal hacia la neocorteza. Algunas, como las células de Cajal-Retzius, se mueven bajo
la superficie pial y liberan señales que guían a otras neuronas. Las interneuronas inhibitorias
migran a través de la eminencia ganglionar lateral y evitan entrar en áreas como el cuerpo estriado
gracias a señales de repulsión.
Las células que se originan en el neuroepitelio cortical, en cambio, siguen una migración radial. Las
primeras en llegar, como las células de Cajal-Retzius, forman una capa inicial y secretan una proteína
clave, la relina, que facilita la migración de las neuronas posteriores. A medida que avanza la
neurogénesis, las neuronas migran primero de manera aleatoria y luego adoptan una forma bipolar
para desplazarse guiadas por las células de glía radial, que actúan como andamios mecánicos.
El destino final de las neuronas en la neocorteza sigue un patrón de "dentro hacia afuera": las que
nacen primero ocupan las capas profundas (V y VI), mientras que las más tardías se ubican en las
capas superficiales (II-IV). Este destino parece estar determinado por el tipo de células progenitoras
y la expresión de ciertos genes, lo que influye en el momento en que se generan y su ubicación final
en la neocorteza.
Hipótesis de la quimioafinidad:
La hipótesis de la quimioafinidad, propuesta por Sperry, sugiere que cada axón tiene una "señal
química" específica que le permite reconocer y conectarse con su destino exacto. Experimentos con
ranas demostraron que, tras una cirugía que invertía los ojos, los axones restauraban sus conexiones
originales debido a estas señales químicas, lo que explicaba el cambio en la representación visual en el
cerebro. Esto implica que los axones no sólo se dirigen hacia una zona general, sino que reconocen
sus conexiones específicas gracias a un código químico.
Durante el desarrollo del sistema nervioso, se produce una sobreproducción de neuronas, pero
muchas de ellas mueren a través de un proceso natural llamado apoptosis o muerte celular
programada. Esta muerte neuronal es crucial para ajustar la cantidad de neuronas que emiten axones
(presinápticas) y las que los reciben (postsinápticas). Entre el 25% y el 75% de las neuronas iniciales
mueren en las etapas finales del embarazo y el postnatal temprano.
La muerte neuronal también está influenciada por factores como el tamaño de las "dianas" (las
estructuras que las neuronas deben inervar). Por ejemplo, si se elimina una extremidad en un
embrión de pollo, las neuronas motoras que la inervaban mueren, pero si se implanta una
extremidad adicional, el número de neuronas motoras aumenta.
El Factor de Crecimiento Nervioso (FCN), descubierto por Rita Levi-Montalcini, es una sustancia
neurotrófica que promueve la supervivencia neuronal. El FCN se une a receptores en la membrana
de las neuronas, desencadenando procesos que favorecen su supervivencia. Además, las aferencias
(conexiones neuronales) también afectan la supervivencia neuronal; por ejemplo, la eliminación de
las aferencias de la cóclea a un núcleo auditivo produce una muerte celular masiva en el cerebro.
Por último, factores hormonales, como los andrógenos, también juegan un papel importante en la
supervivencia y diferenciación neuronal. En ratas, los machos tienen más neuronas en ciertas áreas
del cerebro relacionadas con la conducta sexual masculina, y este número aumenta cuando se
exponen a más andrógenos. La castración de los machos y la androgenización de las hembras altera el
número de neuronas en estas áreas, mostrando cómo las hormonas afectan la supervivencia neuronal.
Los factores que influyen en la supervivencia neuronal son diversos y clave para el desarrollo
adecuado del sistema nervioso. La principal diana para la supervivencia neuronal son los axones y
sus células diana. Los experimentos han demostrado que las neuronas que no logran establecer
conexiones con sus dianas de inervación mueren, pero si la cantidad de dianas aumenta, la
supervivencia neuronal mejora. Un factor fundamental que promueve la supervivencia neuronal es el
Factor de Crecimiento Nervioso (FCN), que las células diana producen en cantidades limitadas, y
las neuronas deben competir por acceder a él. Esta teoría de competencia es similar a la teoría
darwiniana de selección natural. Además, en el sistema nervioso central (SNC) y periférico (SNP), se
han descubierto otros factores neurotróficos que son esenciales para la supervivencia de las neuronas,
ya que sin estos factores, las neuronas mueren.
Otro factor importante en la supervivencia neuronal es la formación de sinapsis, las conexiones entre
neuronas. Estas sinapsis se forman en fases tempranas del desarrollo, y durante este proceso, muchas
sinapsis provisionales son creadas. La cantidad de sinapsis en una neurona influye en su
supervivencia, ya que aumenta la disponibilidad de factores neurotróficos, favoreciendo la
supervivencia de las neuronas que tienen más sinapsis. Además, los terminales presinápticos, los
axones que envían señales a las neuronas, son esenciales para su supervivencia; si se eliminan, las
neuronas diana mueren.
Además de los factores neurotróficos, las hormonas sexuales, como los andrógenos y los estrógenos,
juegan un papel crucial en el desarrollo del sistema nervioso, especialmente durante el período
perinatal. Estas hormonas influyen en la diferenciación sexual del sistema nervioso y pueden afectar
la supervivencia neuronal de acuerdo con el sexo del organismo. Los estudios han mostrado que las
diferencias en el número y tipo de neuronas en diferentes estructuras cerebrales entre hombres y
mujeres están relacionadas con estas hormonas. Por ejemplo, algunas estructuras cerebrales en
hombres tienen más neuronas que en mujeres, lo que está vinculado a diferencias en la conducta
sexual. Aunque los mecanismos exactos por los cuales las hormonas afectan la supervivencia neuronal
aún no se comprenden completamente, se cree que influyen en la expresión génica y en la
configuración estructural de las neuronas, lo que a su vez afecta la interacción con otros factores de
crecimiento.
El proceso de "poda" neuronal es clave para garantizar que solo se mantengan las sinapsis útiles y
activas, mientras que las inactivas o mal sincronizadas se eliminan. Este fenómeno, conocido como la
plasticidad neural, es fundamental para la adaptación del SN y su capacidad de cambiar en función
de la actividad y experiencia. Los periodos críticos, donde el SN es más susceptible a influencias
externas, son esenciales para este proceso.
La remodelación sináptica es un proceso dinámico que ocurre durante varias fases del desarrollo. A lo
largo de la infancia y la adolescencia, el cerebro realiza ajustes en sus sinapsis, reforzando las
conexiones útiles y eliminando las ineficientes. La actividad neural juega un papel fundamental en
este proceso, ya que las experiencias y la estimulación sensorial influyen en la reorganización de las
conexiones. La plasticidad sináptica permite al SN adaptarse a su entorno y optimizar su
funcionamiento.
Hubel y Wiesel realizaron experimentos para entender cómo se logra la especificidad en las
conexiones corticales. Utilizaron ratas postnatales y observaron cómo las neuronas en la corteza
cerebral envían colaterales axónicos a diferentes áreas, pero muchas de estas conexiones se eliminan
con el tiempo. Este proceso de poda asegura que las conexiones se dirijan correctamente a las áreas
específicas del cerebro.
Estos experimentos demostraron que la estimulación sensorial y la actividad neural durante períodos
críticos son fundamentales para la organización de las conexiones corticales. Cuando se privó a los
gatos de estimulación visual en un ojo durante ciertos periodos de desarrollo, las neuronas
corticales dejaron de responder a ese ojo y las columnas de neuronas monoculares se estrecharon, lo
que evidencia la importancia de la actividad sensorial para el mantenimiento de las conexiones
neuronales. Sin embargo, cuando se privaron de estimulación en ambos ojos, las conexiones se
formaron casi normalmente, lo que sugiere que la competencia entre las señales es esencial para la
organización cortical.
La mielinización es el proceso mediante el cual los axones se recubren con mielina, lo que mejora la
velocidad de transmisión de las señales nerviosas. Este proceso comienza una vez que los axones han
alcanzado su crecimiento y formación de conexiones, y se extiende desde el periodo prenatal hasta
bien entrada la adultez, con algunos procesos que pueden continuar hasta los 50 años. La
mielinización ocurre de manera secuencial en el cerebro, comenzando en áreas más básicas, como la
médula espinal, y avanzando hasta áreas más complejas, como la corteza cerebral, donde concluye
en los lóbulos prefrontales alrededor de los 30 años.
Este proceso es crucial para la función cerebral porque facilita la comunicación neuronal, esencial
para el aprendizaje, la memoria y las destrezas motoras. Sin embargo, la mielinización también hace
que los circuitos neuronales sean más rígidos, limitando la formación de nuevas sinapsis. Por
ejemplo, habilidades complejas como aprender a tocar el piano o un idioma extranjero se adquieren
mejor antes de que se complete la mielinización de los circuitos implicados.
A pesar de que el cerebro adulto tiene menos plasticidad, sigue siendo capaz de cambiar, reorganizar
sinapsis y adaptarse a nuevas experiencias a través de la plasticidad neural. La neurogénesis, o la
formación de nuevas neuronas, también ocurre en algunas áreas del cerebro en la adultez. La
interacción entre los factores genéticos y las experiencias de vida modela el sistema nervioso a lo largo
de la vida, permitiendo la adaptación constante y la recuperación de funciones tras lesiones o
accidentes.
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Los animales han desarrollado diversas estrategias para interactuar con su entorno, lo que les permite
ocupar distintos nichos ecológicos. Estas adaptaciones han sido moldeadas por la selección natural y
están estrechamente ligadas al sistema nervioso, cuya evolución ha permitido la aparición de nuevas
capacidades y comportamientos.
Para entender la evolución del sistema nervioso, los científicos estudian especies actuales que
conservan características primitivas. Sin embargo, es importante recordar que todos los organismos
han pasado por un proceso de selección y adaptación a lo largo del tiempo. La presencia en el mar de
organismos antiguos no implica necesariamente que sean primitivos, sino que han seguido
evolucionando para sobrevivir en su entorno.
Incluso organismos unicelulares como las bacterias muestran comportamientos que reflejan
procesos básicos del sistema nervioso. Por ejemplo, Escherichia coli puede detectar y responder a la
concentración de nutrientes en su entorno gracias a receptores específicos en su membrana. Además,
muestra una forma primitiva de memoria, ya que compara información pasada y presente para
tomar decisiones de movimiento.
La Neurona y su Evolución
Las neuronas son células altamente especializadas en organismos pluricelulares, pero mantienen
ciertas similitudes con las bacterias, como el uso de receptores para procesar información. Sin
embargo, su función es distinta: en lugar de moverse como las bacterias, generan señales eléctricas
(potenciales de acción) que permiten la comunicación con otras neuronas, músculos o glándulas,
facilitando el comportamiento de los animales.
El origen de las neuronas sigue siendo incierto, pero se cree que derivaron de células epiteliales
especializadas en detectar estímulos. Inicialmente, la comunicación neuronal pudo haber sido
eléctrica, como en el corazón, y luego evolucionó hacia la transmisión química, aumentando la
eficiencia del SN. La gran diversidad de neurotransmisores y mecanismos de señalización sugiere un
origen complejo y gradual.
Durante la evolución animal, los Poríferos (esponjas) fueron considerados los organismos más
primitivos, pero carecen de neuronas. Más adelante, aparecieron los Cnidarios y Ctenóforos, que
fueron los primeros en desarrollar neuronas y movimientos dirigidos. Estudios recientes sugieren
que los Ctenóforos, y no los Poríferos, podrían ser los ancestros más antiguos de los animales con
sistema nervioso.
Los Ctenóforos presentan diferencias genéticas significativas con otros animales, especialmente en los
genes responsables de la neurotransmisión, lo que sugiere que el SN pudo haber surgido de manera
independiente en distintos grupos (hipótesis polifilética). Sin embargo, el hallazgo de genes
neuronales inactivos en Poríferos indica que un ancestro común pudo haber desarrollado un SN,
que luego se perdió en algunos linajes.
Este debate sigue abierto y requiere más investigaciones para confirmar si las neuronas surgieron
una sola vez o en varias ocasiones a lo largo de la evolución.
Hace aproximadamente 600 millones de años surgieron los primeros animales (Metazoa/ Metazoos/
Animalia). Tradicionalmente, se pensaba que las neuronas tenían un único origen evolutivo, pero los
estudios recientes sobre los Ctenóforos han generado dos hipótesis:
1. Hipótesis monofilética: sostiene que las neuronas surgieron una sola vez. Sin embargo, esto
implicaría que algunos grupos, como los Poríferos y Placozoos, las perdieron con el tiempo y
que las diferencias entre las neuronas de Ctenóforos y otros animales se deben a cambios
posteriores.
2. Hipótesis polifilética: sugiere que las neuronas evolucionaron de forma independiente en los
ctenóforos primero y en los Cnidarios después. Esto explicaría las diferencias genéticas y
anatómicas entre los sistemas nerviosos de estos grupos y apuntaría a un caso de evolución
convergente.
En cuanto a la filogenia del sistema nervioso, los Cnidarios y los animales con simetría bilateral
(Bilateria) comparten genes y mecanismos comunes en la formación de sus neuronas, lo que indica
una continuidad evolutiva. Aunque los Cnidarios tienen sistemas nerviosos muy simples, poseen
genes que en otros animales regulan sistemas nerviosos complejos.
En estos primeros organismos, las neuronas formaban una red nerviosa difusa, sin diferenciación
clara entre axones y dendritas. Esto permitía que los impulsos eléctricos se transmitieran en todas
direcciones, activando músculos y glándulas sin una organización específica. También aparecieron
células especializadas en la percepción sensorial, como mecanorreceptores y fotorreceptores, lo que
permitió la motricidad y conductas más elaboradas, como la depredación y la interacción social.
Un ejemplo de esta estructura es la Hidra, un Cnidario con una organización simple. Su red
nerviosa, aunque primitiva, le permite una mayor variedad de comportamientos en comparación
con las esponjas (Poríferos). Además, posee células especializadas como los cnidoblastos, que liberan
sustancias urticantes al contacto, mecanismo presente también en las medusas.
Evolución del Sistema Nervioso Ganglionar
En Cnidarios como medusas y anémonas, además de la red nerviosa difusa, aparecen las primeras
agrupaciones neuronales, precursoras del SN ganglionar, que se desarrolla completamente en
animales como los Anélidos (lombrices y sanguijuelas). Este sistema consiste en ganglios, masas
compactas de neuronas que mejoran la comunicación entre células nerviosas y permiten un
procesamiento más eficiente de la información sensorial y motora.
Con el tiempo, los ganglios dejaron de ser uniformes en tamaño debido a dos factores:
Esta concentración neuronal en la cabeza impulsó la encefalización, el proceso evolutivo que llevó a
la formación del cerebro. En Artropódos y Moluscos, la encefalización alcanzó su punto máximo,
permitiendo la aparición de conductas más elaboradas, aprendizaje, memoria y comportamiento
social.
El cerebro elemental, según Rodolfo Llinás, permite una función crucial: la predicción de eventos
futuros, lo que mejora la toma de decisiones y la eficiencia del comportamiento. Sin embargo, los
invertebrados tienen una limitación en la velocidad de transmisión nerviosa, ya que carecen de
mielina. Para compensar esto, algunos han desarrollado axones gigantes, que aumentan la velocidad
de respuesta en situaciones críticas, como la huida o el ataque en langostas, pulpos y cucarachas.
De los 40 phyla del reino animal, solo 4 (Anélidos, Moluscos, Artrópodos y Cordados) han
desarrollado un SN centralizado con un cerebro, lo que sugiere que su evolución ha sido impulsada
por una fuerte presión selectiva debido a sus ventajas adaptativas.
Las lombrices de tierra y sanguijuelas pertenecen al grupo de los Anélidos, caracterizados por su
cuerpo segmentado (metamería) y un SN también segmentado. Poseen un cordón nervioso ventral
conectado a los ganglios cerebrales en la parte anterior del cuerpo, lo que permite la comunicación
entre segmentos.
Los estudios de filogenia molecular han demostrado que la formación del cerebro está regulada por
genes homeogénicos ortólogos, responsables de la organización tripartita del cerebro en insectos,
cefalópodos y vertebrados.
En insectos como la cucaracha, los mecanorreceptores en los cercos detectan cambios en la presión
del aire, activando un reflejo de escape a través de axones gigantes, lo que les permite huir
rápidamente ante el peligro.
Los vertebrados han superado las limitaciones de los invertebrados en la transmisión del impulso
nervioso gracias a la mielina, una sustancia que recubre los axones y permite una conducción más
rápida y eficiente. Pertenecen al phylum Cordados, caracterizado por la notocorda, estructura clave
en el desarrollo del SN y la columna vertebral.
Su Sistema Nervioso Central (SNC) tiene simetría bilateral, está segmentado y se desarrolla en la
parte dorsal del cuerpo, protegido por el cráneo y la columna vertebral. Comparte una organización
anteroposterior con los invertebrados, regulada por genes homeogénicos, pero con diferencias clave
en su estructura y funciones.
El diseño más primitivo del SNC vertebrado es similar al del Anfioxo, con un tubo neural dorsal y
especialización funcional dorsoventral (parte dorsal sensorial y ventral motora). La Lamprea, el
vertebrado más antiguo (470 millones de años), conserva esta organización con un cerebro dividido
en tres regiones:
A lo largo de la evolución, el SNC de los vertebrados ha mantenido una estructura básica, aunque ha
experimentado modificaciones según el entorno y las necesidades de cada especie. Algunos ejemplos
de cambios adaptativos incluyen el colículo superior, el cerebelo y los hemisferios cerebrales.
El Anfioxo, otro cordado primitivo, presenta características similares a las de los vertebrados, como
un tubo neural dorsal con células que podrían haber sido precursoras de la retina, la glándula
pineal y el hipotálamo en vertebrados. También tiene neuronas con serotonina en su encéfalo
posterior, lo que sugiere similitudes con el sistema nervioso de los vertebrados actuales.
Sistema Nervioso de los Vertebrados
Los vertebrados han desarrollado un sistema nervioso más eficiente que los invertebrados, gracias a la
presencia de mielina en sus neuronas, lo que permite una transmisión más rápida y con menor gasto
energético. Como miembros del phylum cordados, comparten con otros organismos una notocorda,
clave en el desarrollo embrionario y la formación de la columna vertebral.
El sistema nervioso central (SNC) de los vertebrados tiene simetría bilateral, es segmentado y se
organiza anteroposteriormente, aunque a diferencia de los invertebrados, se encuentra en posición
dorsal y protegido por estructuras óseas. Mientras que el sistema nervioso periférico (SNP) mantiene
cierta similitud con el de los invertebrados, su organización interna y sus conexiones con el SNC lo
diferencian.
El diseño básico del SNC de los vertebrados probablemente surgió a partir de organismos similares al
Anfioxo, con un tubo neural dorsal, una especialización dorsoventral y un cerebro dividido en tres
regiones (anterior, medio y posterior). Este esquema ha perdurado a lo largo de la evolución, aunque
las distintas adaptaciones a los entornos han generado variaciones en la estructura y función del SNC
en diferentes especies.
Los vertebrados podrían haberse originado a partir de invertebrados similares a los Urocordados,
como las Ascidias, cuyas larvas poseen una estructura parecida a la de los vertebrados primitivos.
Una hipótesis plantea que algunas de estas larvas pudieron haber conservado su forma juvenil hasta la
adultez (neotenia), dando lugar a los primeros vertebrados.
El Anfioxo, otro cordado, tiene un tubo neural con una organización rudimentaria que podría haber
dado origen a estructuras encefálicas de los vertebrados, como la retina y la glándula pineal. También
presenta células neurosecretoras homólogas al hipotálamo y neuronas que podrían corresponderse
con las del encéfalo posterior en vertebrados.
Las Lampreas son los vertebrados más antiguos y carecen de mandíbulas. Su SNC ya muestra la
organización básica de los vertebrados, con un cerebro dividido en regiones funcionales.
Un ejemplo ilustrativo es el de una rana que, al detectar a una serpiente por su izquierda, debe
reaccionar impulsándose con su pata izquierda para saltar hacia la derecha. La evolución ha
favorecido este mecanismo porque optimiza el tiempo de reacción, asegurando la supervivencia y la
transmisión de genes a futuras generaciones.
Con la llegada de los anfibios, el cerebelo disminuyó en tamaño debido a la transición del agua a la
tierra, pero en Anuros (como ranas) reapareció el paleocerebelo, favoreciendo su agilidad. En
reptiles, surgió el neocerebelo, mejorando la coordinación motora y la conexión con la corteza
cerebral.
Las aves, al recuperar la capacidad de moverse en tres dimensiones, desarrollaron un cerebelo más
grande y con pliegues. En mamíferos, apareció una porción lateral en los hemisferios cerebelosos,
vinculada al control fino de los movimientos de los dedos. En humanos, el cerebelo alcanza su
máximo desarrollo, permitiendo la ejecución de secuencias motoras complejas.
El Cerebelo
Con la llegada de los anfibios a tierra, su cerebelo se redujo, pero en Anuros (como ranas) reapareció
el paleocerebelo, mejorando la movilidad. En reptiles surgió el neocerebelo, que refina la
coordinación motora y recibe información de la corteza cerebral. En aves, el cerebelo crece aún más
para adaptarse al vuelo, y en mamíferos, su desarrollo máximo se vincula a la coordinación fina de las
extremidades, alcanzando su máxima complejidad en los humanos.
Los Hemisferios Cerebrales
Los hemisferios cerebrales han evolucionado de ser un centro olfativo en peces primitivos a integrar
información de múltiples sentidos en mamíferos. A medida que se expandieron, las funciones
olfativas perdieron relevancia en favor del procesamiento visual, auditivo y somatosensorial.
Los ganglios basales evolucionaron para el control motor avanzado, influyendo incluso en la
producción del habla humana. La amígdala, en cambio, ha mantenido su papel en la respuesta
emocional y la memoria de experiencias intensas.
El tamaño del encéfalo está estrechamente relacionado con el tamaño corporal de las especies, ya que
el encéfalo procesa la información sensorial y organiza respuestas a través de órganos y músculos. Así,
los animales grandes, como el cachalote, tienen cerebros más grandes por su mayor tamaño corporal.
Para comparar de manera justa el tamaño cerebral entre especies, se usa el Cociente de Encefalización
(CE), que calcula la relación entre el peso real del cerebro y el que se esperaría según el tamaño
corporal. Un valor de CE mayor a 1 indica que el cerebro tiene más tejido neural del que se
esperaría por el tamaño corporal. Por ejemplo, el CE del ser humano es de 7,61, mientras que el del
cachalote es de 0,58.
Estrategias evolutivas y el CE
Los cerebros de muchas especies tienen un origen común, pero a lo largo de la evolución, el tamaño y
la complejidad cerebral han variado según las necesidades de cada especie. Los sistemas nerviosos
antiguos tienen circuitos predeterminados por los genes, pero también existen circuitos más plásticos
que se adaptan a la experiencia y el entorno. Las especies pueden seguir dos estrategias evolutivas: la
selección r, que favorece muchos descendientes con poco cuidado parental, y la selección k, que
favorece pocos descendientes con un cuidado parental más prolongado. La selección k favorece
cerebros más complejos y plásticos, lo que permite un mayor aprendizaje, mientras que la selección r
favorece un desarrollo rápido, con menor necesidad de un cerebro complejo.
El desarrollo del cerebro está relacionado con la capacidad de los animales para mantener la
temperatura corporal constante, un proceso llamado termorregulación, que se encuentra en los
homeotermos (mamíferos y aves). Esta capacidad permitió la conquista de nuevos nichos ecológicos
y un mayor desarrollo del (SNC), involucrando al hipotálamo, el SN autónomo, y otras áreas
cerebrales, para regular funciones como el metabolismo y la selección de alimentos. Esto da ventaja
a los homeotermos, que tienen encefalos más grandes que los poiquilotermos (peces, anfibios y
reptiles), aunque también requiere mayor inversión energética.
La relación entre el tamaño del cerebro y el tipo de desarrollo neonatal es fundamental: las aves
altriciales (que dependen de los padres) tienen cerebros más grandes que las nidífugas
(independientes desde el nacimiento), lo que se vincula a su mayor necesidad de aprendizaje y
adaptación al entorno. La homeotermia, al facilitar el mantenimiento de una temperatura corporal
constante, fue un factor clave en el desarrollo del cerebro de los vertebrados.
Este proceso no solo involucró la evolución del cerebro en términos de tamaño, sino también de la
capacidad para llevar a cabo funciones complejas relacionadas con la supervivencia en entornos
cambiantes.
Los factores ecológicos juegan un papel crucial en el aumento del tamaño encefálico (CE). El
aumento del cerebro está relacionado con la ocupación de nuevos nichos ecológicos, especialmente
aquellos con alta competencia por recursos limitados. Las especies con cerebros grandes son más
capaces de adaptarse a nuevos entornos debido a su mayor plasticidad conductual. Por ejemplo, la
vida arbórea requiere adaptaciones complejas como la visión binocular y una mejor coordinación
motora, capacidades que favorecen el aumento del tamaño cerebral en los primates.
La longevidad también está vinculada con el tamaño encefálico, ya que las especies longevas pueden
acumular más experiencia que mejora su adaptación al entorno. Sin embargo, la longevidad por sí
sola no promueve el aumento del cerebro, sino que es el tamaño encefálico mayor que 1 lo que
permite el desarrollo de capacidades cognitivas como el aprendizaje y la memoria. Un ejemplo es el
mono capuchino, que vive más de 50 años y tiene un gran cerebro en relación con su peso corporal,
lo que le otorga una mayor plasticidad conductual y menor mortalidad.
El tipo de dieta también influye en el tamaño del cerebro. Los primates frugívoros (que consumen
frutas) tienen cerebros más grandes que los folívoros (que comen hojas), ya que la alimentación
frugívora requiere mayor discriminación sensorial (visual, olfativa, gustativa) y procesos cognitivos
más complejos. Este patrón se observa también en los murciélagos, donde los que se alimentan de
frutas o néctar tienen cerebros más grandes que los insectívoros.
Las interacciones ecológicas entre especies también impulsan el desarrollo encefálico. Por ejemplo, el
desarrollo de la audición en mamíferos permitió percibir frecuencias más altas, lo que mejoró la
capacidad de caza y la comunicación. Asimismo, la coevolución entre depredadores y presas impulsó
el aumento del tamaño cerebral, ya que los depredadores más eficientes promovieron la mejora de las
habilidades de escape en sus presas.
En las aves, las especies de presa y las arborícolas tienden a tener cerebros más grandes. Las aves
psitaciformes (como los loros) y los corvidos (como los cuervos) presentan los cerebros más grandes,
adaptándose a la necesidad de mayor inteligencia para la resolución de problemas y la manipulación
del entorno.
El tamaño del cerebro está estrechamente relacionado con el tipo de alimentación en diversas
especies. Por ejemplo, los primates frugívoros como los monos araña (Atele geoffroyi) tienen cerebros
más grandes (100 g) en comparación con los folívoros como los monos aulladores (Alouatta
seniculus), que tienen cerebros más pequeños (50 g). Lo mismo se observa en los murciélagos:
aquellos que se alimentan de fruta o néctar tienen cerebros más grandes debido a la necesidad de
discriminación sensorial para evaluar el alimento, mientras que los insectívoros, que solo deben
detectar presas a través de la ecolocalización, tienen cerebros más pequeños.
Además, interacciones sociales complejas son otro factor que impulsa el desarrollo del cerebro,
especialmente en primates. El tamaño del grupo social de una especie es un buen predictor del
tamaño de su neocorteza, ya que vivir en grupos requiere desarrollar habilidades cognitivas como el
reconocimiento facial y la memoria social. El juego es un elemento clave en el desarrollo de estas
habilidades, y en los humanos, incluso en la edad adulta, el juego sigue siendo importante para
mantener la plasticidad cerebral.
Las interacciones sociales también explican el gran tamaño encefálico de los cetáceos, como delfines y
ballenas. A pesar de que la vida acuática o la ecolocalización no explican por completo el tamaño de
su cerebro (ya que especies como los murciélagos insectívoros, que también usan ecolocalización,
tienen cerebros más pequeños), las complejas interacciones sociales y la organización en grupos
pueden ser la clave. De hecho, los cetáceos tienen uno de los mayores cocientes de encefalización
después de los humanos.
En resumen, tanto los hábitos alimenticios como las interacciones sociales son factores clave que
influyen en el desarrollo del tamaño del cerebro en diversas especies, reflejando cómo presiones
ecológicas y sociales pueden llevar a soluciones evolutivas similares en especies filogenéticamente
distantes, como los primates y los cetáceos.
Los humanos somos primates, específicamente catirrinos y hominídeos, una categoría que
compartimos con los simios antropomorfos como los gibones, orangutanes, gorilas, chimpancés y
bonobos. Los primeros hominídeos surgieron hace unos 25 millones de años, y nuestros parientes
más cercanos son los chimpancés y bonobos, con los que compartimos un antepasado común que se
separó de nuestra línea evolutiva hace entre 6 y 8 millones de años.
El Australopithecus afarensis, la especie más antigua de la que se han encontrado fósiles, vivió entre
2,9 y 2,4 millones de años. Aunque su cerebro era ligeramente mayor que el de los chimpancés (462
g), su tamaño encefálico seguía siendo pequeño y similar al de estos primates. Este homínido
desarrolló la postura bípedas, adaptándose a la vida en el suelo, pero no parece que la postura haya
sido el factor clave para el desarrollo del cerebro en nuestros antepasados.
La evolución del género Homo, que comenzó hace 1,9-1,6 millones de años, marca un aceleramiento
en la tasa evolutiva. Esta especie, que reemplazó al género Australopithecus, ya mostró cerebros más
grandes, desde los 652 g de H. habilis hasta los 1027 g de H. erectus. A medida que el cerebro
aumentaba de tamaño, también lo hacía su capacidad para procesar información, con patrones
cerebrales más cercanos a los humanos modernos, especialmente en los lóbulos frontales, lo que
facilitaba el desarrollo de habilidades cognitivas avanzadas.
El Homo sapiens, nuestra especie, surgió hace unos 200.000 años en África y convivió con otras
especies del género Homo, como H. erectus y H. neanderthalensis, hasta hace unos 20-30 mil años.
Lo que distingue a los humanos de otros mamíferos es principalmente el tamaño y la complejidad de
su cerebro, el cual tiene el cociente de encefalización (CE) más alto de todos los mamíferos. Esto nos
permite tener comportamientos complejos, como el lenguaje, el uso de herramientas, la conciencia de
uno mismo, el pensamiento simbólico y el aprendizaje cultural.
Aunque los estudios comparativos con los simios antropomorfos vivos pueden arrojar algunas pistas
sobre cómo y cuándo se desarrollaron nuestras capacidades cognitivas, existen limitaciones en estos
estudios, ya que los simios también han evolucionado durante los últimos 6-8 millones de años.
Además, las diferencias que encontramos no implican necesariamente que nuestras capacidades
cognitivas sean completamente nuevas, sino que podrían haber surgido a lo largo de un proceso
evolutivo común.
En resumen, la evolución del cerebro humano ha sido un proceso gradual a lo largo de millones de
años, impulsado tanto por factores ambientales como sociales, y ha permitido el desarrollo de
habilidades cognitivas únicas que nos distinguen de otras especies.
El uso de herramientas
El desarrollo de cerebros grandes en los humanos está vinculado con la calidad de la dieta. En el
Homo ergaster, se produjo un cambio en el sistema digestivo relacionado con una dieta más
nutritiva que incluía proteínas animales. Este cambio no fue acompañado de una dentición más
eficaz para desgarrar y triturar alimentos, lo que fue compensado por el uso de herramientas para
machacar, triturar y cortar alimentos duros.
El uso de herramientas no es exclusivo de los humanos, ya que otros animales, como ciertos aves y
monos capuchinos, también utilizan materiales del entorno como herramientas. Sin embargo, solo
los chimpancés y algunos corvidos son capaces de fabricar herramientas. Los chimpancés usan
herramientas como piedras para machacar nueces o bastones para sacar termitas, pero no planean
con anticipación su uso. En contraste, los humanos del género Homo no solo usaban herramientas,
sino que también las fabricaban con un propósito concreto y anticipado, lo que refleja una mayor
capacidad cognitiva. Esta habilidad requiere de un control motor preciso, implicando áreas del
cerebro como los ganglios basales y el cerebelo, lo que también señala una reestructuración
importante del cerebro humano durante su evolución.
Cambios en la reproducción
A medida que el tamaño encefálico aumentaba, también lo hacían los requerimientos energéticos
para cuidar a los bebés humanos, que nacían con cerebros grandes y necesitaban cuidados
prolongados. Debido a estos altos costos energéticos, es probable que los primeros homo vivieran en
grupos sociales donde todos colaboraban en el cuidado de la prole, algo que los distingue de otros
primates.
La evolución de una estructura monógama en los humanos también está vinculada a estos cambios
reproductivos. La menor diferencia de tamaño entre machos y hembras, conocida como dimorfismo
sexual, sugiere que los hombres colaboraban en el cuidado de los niños, lo que indica una relación
de pareja más estrecha y cooperativa. Este comportamiento está relacionado con la mayor
receptividad sexual de las mujeres y la oxitocina y vasopresina, hormonas que fomentan el vínculo
de pareja y el cuidado parental. A diferencia de otros grandes simios, como los chimpancés o gorilas,
donde los machos no participan activamente en el cuidado de las crías, los humanos desarrollaron un
comportamiento parental cooperativo.
En la actualidad, estos cambios fisiológicos y conductuales aún están presentes en nuestro genoma,
aunque el entorno social ha cambiado considerablemente, especialmente en los países desarrollados.
Este entorno más diverso y autónomo está modificando los roles de género y las estructuras
familiares, lo que podría influir en la selección natural y en la evolución de nuevos rasgos físicos y
psicológicos en futuras generaciones.
Este fragmento expone varios conceptos clave en la evolución humana, enfocándose en cómo las
diferencias genéticas entre los humanos y los chimpancés, los cambios en la ontogenia humana, y la
evolución cerebral contribuyen a las características distintivas de nuestra especie. A continuación,
detallo algunos de los puntos principales:
2. Neotenia Transcripcional:
◦ Algunos estudios sugieren una correlación entre la frecuencia de ciertos alelos y las
puntuaciones promedio de CI entre diferentes poblaciones. Esto indica que los
cambios genéticos asociados con el desarrollo del cerebro pudieron haber jugado un
papel en las variaciones cognitivas entre sociedades, aunque la relación entre estos
genes y la inteligencia sigue siendo compleja.
Este fragmento aborda cómo las características del cerebro humano se han desarrollado a través de
complejos procesos evolutivos, influenciados tanto por factores genéticos como por cambios en la
expresión génica durante el desarrollo. La plasticidad neuronal y la neotenia son conceptos clave en
este contexto, ya que han permitido una mayor flexibilidad cognitiva y adaptabilidad en los humanos.
Se han encontrado indicios de especialización del lenguaje en chimpancés y gorilas, aunque en menor
grado que en los humanos. Por ejemplo, los chimpancés tienen un repertorio vocal de 36 sonidos,
pero no pueden combinarlos para formar palabras nuevas. Además, ciertas regiones de su cerebro,
equivalentes a las áreas de Broca y Wernicke en humanos, están relacionadas con la comunicación
gestual y verbal.
Desde la genética, el gen FOXP2 ha sido identificado como clave en la evolución del lenguaje
humano. Su mutación en la familia KE causó problemas en la producción del habla, sugiriendo su
importancia en la coordinación motora del lenguaje. Aunque este gen también regula otras
funciones en el cerebro y el cuerpo, su versión humana presenta cambios evolutivos únicos en los
últimos 200.000 años, coincidiendo con la aparición del Homo sapiens. Sin embargo, aún no se ha
establecido una conexión directa entre estos cambios y el lenguaje, ya que la genética del lenguaje es
altamente compleja e involucra múltiples genes y factores.
El lenguaje humano pudo haberse desarrollado hace unos 76.000 años, aunque sus bases
anatómicas y genéticas existían desde hace 200.000 años. Su aparición no solo mejoró la interacción
social, sino que también permitió el pensamiento abstracto y la organización del conocimiento.
El gen FOXP2 y otras investigaciones sugieren que la cognición humana no depende exclusivamente
del tamaño del cerebro, sino de la expansión coordinada de redes cerebrales, incluyendo la
neocorteza, el cerebelo y otras regiones interconectadas. En particular, el cerebelo pudo haber
jugado un papel clave en la sintaxis del lenguaje.
La cooperación dentro del género Homo fortaleció los lazos sociales y la cultura, lo que impulsó la
evolución del cerebro y la inteligencia. Esto permitió a nuestra especie adaptarse mejor a los cambios
ambientales. Se cree que esta capacidad de interacción social fue un factor clave en el éxito del
Homo sapiens y en la desaparición de los neandertales, quienes posiblemente tenían un lenguaje
menos desarrollado.
La cultura ha sido un factor determinante en la evolución humana. Gracias a ella, hemos superado
las limitaciones físicas de nuestro cuerpo mediante tecnología y conocimiento. Sin embargo, en los
últimos 9.000 años, el tamaño del cerebro humano ha disminuido, posiblemente porque la
sociedad ha reducido la necesidad de un gran volumen cerebral mediante avances en cooperación,
educación y tecnología.
Finalmente, aunque la evolución ha refinado nuestras capacidades cognitivas, no somos una "tabula
rasa"; nuestra biología y genética influyen en nuestra percepción del mundo. La educación y la cultura
permiten modular estos factores, transmitiendo conocimientos de generación en generación y
moldeando nuestro comportamiento.
Todos los impulsos nerviosos son iguales, pero el cerebro los distingue
Aunque todos los sentidos envían impulsos eléctricos al cerebro, este los diferencia según la vía
nerviosa por la que llegan. Por ejemplo, los impulsos del nervio óptico llegan a la corteza visual (en el
lóbulo occipital) y se interpretan como imágenes, mientras que los del nervio auditivo van a la
corteza auditiva (en el lóbulo temporal) y se interpretan como sonidos. A este principio se le llama
Ley de líneas marcadas.
Pero para que el cerebro entienda bien un estímulo, necesita saber tres cosas clave sobre él:
Las neuronas sensoriales usan dos mecanismos principales para interpretar qué tan fuerte es un
estímulo:
A. Código de frecuencia
• Cuando el estímulo es más intenso, la neurona sensorial dispara más impulsos nerviosos por
segundo.
• Es decir, si tocas algo con poca presión, las neuronas envían pocos impulsos. Si presionas con
más fuerza, las neuronas disparan más rápido.
• Sin embargo, cada neurona tiene un límite de velocidad (1.000 impulsos/s max.).
• Cada neurona tiene un umbral, que es la mínima intensidad de estímulo que necesita para
activarse.
• Si el estímulo es demasiado débil, no alcanza el umbral y no se genera ningún impulso
nervioso.
• A medida que el estímulo aumenta, más neuronas alcanzan su umbral y comienzan a disparar
impulsos.
Ejemplo: Con volumen bajo, solo algunas neuronas del oído detectan el sonido. Al aumentar el
volumen, más neuronas se activan y el cerebro lo interpreta como un sonido más fuerte.
Conclusión: El sistema nervioso usa dos estrategias para medir la intensidad de un estímulo:
Frecuencia de Impulsos nerviosos y Cantidad de Neuronas activadas.
◦ Los receptores dejan de responder a un estímulo continuo aunque este siga presente.
◦ Ej: Un rato después de vestirte, dejas de notar la ropa en tu piel.
◦ El cerebro deja de prestar atención a las señales que envían los receptores.
◦ Ej: Al vivir cerca de un aeropuerto, con el tiempo dejas de oír los aviones.
Diferencias en la sensibilidad: Dos estímulos cercanos pueden sentirse como uno solo.
En la vista: La fóvea del ojo (el centro de la retina) tiene muchos fotorreceptores.
En el cerebro: La corteza somatosensorial (en el cerebro) tiene un "mapa" del cuerpo llamado
Homúnculo Sensorial, donde cada parte de la piel tiene su propia representación cerebral.
=> Un Campo Receptivo es la zona en la que un receptor puede detectar un estímulo y activarse.
Cada receptor tiene su propia zona de detección, su campo receptivo.
Los campos receptivos pueden ser pequeños (detectan con mucha precisión (dedos, labios)); o
grandes (detectan con menos precisión (espalda, muslos))
✔ Más pequeños = Mayor precisión (ej. Discos de Merkel en los dedos).
✔ Más grandes = Menor precisión (ej. Corpúsculos de Pacini en la palma).
Los Campos Receptivos también existen en las neuronas que procesan la info. dentro del SNC.
Neuronas de primer orden → Son las primeras en recibir la señal desde los receptores sensoriales.
Neuronas de segundo y tercer orden → Procesan y refinan la info. antes de enviarla a la corteza.
A medida que la señal viaja por el SNC, los Campos Receptivos se hacen más grandes y complejos,
integrando info. de varias zonas cercanas.
4. ¿Por qué es importante la localización del estímulo? Nos permite diferenciar estímulos, nos ayuda
a reaccionar de manera precisa.
• La información sensorial pasa por varios niveles del SNC antes de llegar al cerebro. Este
procesamiento se organiza de manera jerárquica (de niveles bajos a altos), donde las señales
viajan de zonas simples hacia zonas más complejas.
◦ Niveles bajos: Son la médula espinal, el tronco encefálico y el diencéfalo. Estos
niveles reciben las señales y las envían a niveles superiores, como la corteza cerebral.
◦ Excepción: El olfato y la visión no siguen este patrón. La info. olfativa va
directamente a los hemisferios cerebrales, y la visual directamente al tálamo.
• Las neuronas sensoriales primarias (de primer orden) están localizadas fuera del SNC, en
ganglios, y son las primeras en recibir la información de los receptores sensoriales. En
algunos sistemas sensoriales (como el sistema visual o el olfativo), las neuronas primarias no
están en ganglios, sino directamente en la retina (visión) o en la mucosa olfativa (olfato).
• Luego, estas neuronas primarias hacen sinapsis con neuronas en el SNC (neuronas de
segundo orden). Estas últimas envían la información a una región del cerebro llamada
tálamo, donde se hace un último relevo de información a las neuronas de tercer orden que
mandan la señal a áreas específicas de la corteza cerebral.
5. Crucen de Información
• Las fibras sensoriales cruzan de un lado del cuerpo al otro (decusación) en diferentes niveles
del SNC, dependiendo del tipo de señal sensorial.
• En la visión, la información visual de un ojo cruza al lado opuesto del cerebro.
• Asta dorsal: Es una parte de la médula espinal donde llegan las fibras sensoriales que
transmiten la información sobre el cuerpo (como tacto, dolor, temperatura, etc.).
• Fibras aferentes: Son las fibras nerviosas que llevan la información desde los receptores
sensoriales hasta el SNC.
• Existen diferentes tipos de fibras sensoriales:
◦ Fibras grandes mielinizadas (Aa y Aβ): Transmiten info. táctil compleja y
propioceptiva (sentir la posición del cuerpo). Estas fibras ascienden hacia el cerebro a
través de las columnas dorsales, aunque algunas hacen sinapsis en el asta dorsal de la
médula espinal.
• El tálamo recibe casi toda la info. sensorial (táctil, visual, auditiva, gustativa, vestibular, y
somatosensorial), excepto la olfativa.
◦ El núcleo geniculado lateral del tálamo está involucrado en la info. visual, mientras
que el núcleo geniculado medial lo está en la info. auditiva.
• Áreas corticales secundarias y de Asociación: Después de ser procesada en las áreas primarias,
la información es enviada a las áreas secundarias, que permiten un procesamiento más
complejo. Aquí se integra la info. de diferentes modalidades sensoriales (por ejemplo, lo que
vemos y lo que tocamos).
Resumen:
1. Asta dorsal de la médula espinal: Recibe las fibras sensoriales (sobre tacto, dolor, temperatura)
y las envía al cerebro a través de diferentes vías.
2. Tálamo: Es una estación que recibe casi toda la información sensorial (menos la olfativa), la
organiza y la envía a la corteza cerebral para su procesamiento.
2. La Fóvea y su Función
• En el centro de la retina hay una pequeña área llamada fóvea. La fóvea es crucial porque es
donde se enfoca la imagen con mayor claridad y precisión.
• En la fóvea:
◦ Los fotorreceptores están dispuestos de manera que la luz puede llegar sin distorsión,
ya que las células neuronales están desplazadas hacia los laterales.
◦ La zona central de la fóvea, conocida como foveola, tiene una alta concentración de
fotorreceptores, lo que permite una agudeza visual máxima.
• Para que la luz llegue bien a la fóvea, nuestros ojos se mueven constantemente, ajustando la
posición de la retina.
3. Tipos de Fotorreceptores
• Los fotorreceptores no generan potenciales de acción como las neuronas, sino que
responden a la luz con cambios en su potencial de membrana (similar a los potenciales
postsinápticos inhibitorios).
5. Daltonismo
• Si falta alguno de los tres tipos de pigmentos visuales en los conos, las personas pueden tener
dificultades para ver ciertos colores, lo que lleva a condiciones como el daltonismo.
◦ Protanopia: dificultad para ver rojo.
◦ Deuteranopia: dificultad para ver verde.
◦ Tritanopia: dificultad para ver azul.
• Tanto los conos como los bastones hacen sinapsis con neuronas bipolares.
◦ Bastones: Tienen una mayor convergencia, es decir, cada neurona bipolar recibe info.
de varios bastones. Esto refuerza la señal, pero reduce la resolución espacial.
◦ Conos: Tienen menos convergencia, por lo que cada neurona bipolar recibe info. de
un solo cono, lo que permite una mejor resolución espacial y una imagen más precisa.
• Bastones: Son más lentos y suman la señal durante un tiempo prolongado (hasta 100
milisegundos), lo que les permite detectar bajas luces pero no cambios rápidos de luz.
• Conos: Son más rápidos y responden a cambios rápidos de luz.
Los campos receptivos de las células bipolares son las áreas de la retina que responden a la luz.
Tienen una organización concéntrica, es decir, un centro circular y una periferia que rodea el centro,
formando un anillo. Cuando la luz incide sobre la zona central de un campo receptivo activará a los
fotorreceptores de esa área que enviarán info. a una célula nerviosa. Los fotorreceptores de la zona
periférica también activan a las células bipolares, pero la conexión entre ellas y las células
horizontales es diferente, ya que varias células bipolares pueden conectarse con muchos
fotorreceptores.
Este diseño es antagónico, lo que significa que las células bipolares pueden recibir información de
fotorreceptores de Centro On (+) y Centro Off (-) simultáneamente, lo que permite que haya
diferentes modos de análisis de la información visual, y esta organización antagónica se mantiene en
áreas superiores del cerebro para un procesamiento más complejo de la visión.
• Las células bipolares tienen diferentes tipos de campos receptivos, llamados centro On y
centro Off, que responden de forma diferente a la luz:
◦ Centro On: Si la luz incide en el centro del campo receptivo, la célula se
despolariza (+). Si la luz incide en la periferia, la célula se hiperpolariza (-).
◦ Centro Off: Si la luz incide en el centro, la célula se hiperpolariza (-).
Si la luz incide en la periferia, la célula se despolariza (+).
◦ Si la luz ilumina todo el campo receptivo de forma difusa, la respuesta de las células
es mínima, ya que el centro y la periferia tienen efectos opuestos. Sin embargo, se
puede ver una pequeña despolarización transitoria en las células de centro On y una
hiperpolarización en las de centro Off.
Las células ganglionares responden de manera diferente según el área iluminada de la retina.
Las células ganglionares también tienen campos receptivos organizados de manera similar a las
células bipolares:
Estas células son sensibles al contraste, pueden detectar diferencias en la luz entre el centro y la
periferia, esto ayuda a detectar los cambios en el entorno visual:
Resumen:
La función de las células ganglionares es transmitir al SNC info. sobre cómo está distribuida la luz
en la retina, lo que nos ayuda a percibir diferencias de contraste en la iluminación.
1. Contraste de la luz: Son muy efectivas para detectar bordes o líneas que delimitan los objetos
de las imágenes, los cuales suelen tener un contraste elevado entre áreas iluminadas y
sombreadas.
Algunas células ganglionares son sensibles al movimiento. Se activan principalmente por cambios
temporales en la iluminación, lo que les permite detectar movimientos en el campo visual.
Toda la info. que estas células ganglionares procesan debe ser enviada a áreas del cerebro como el
núcleo geniculado lateral del Tálamo y la Corteza visual. La info. se transmite a través del nervio
óptico, cuyos axones se cruzan en una estructura llamada quiasma óptico.
En el Quiasma Óptico:
• La info. visual del lado derecho de ambos ojos llega al lado izquierdo de la retina.
• La info. visual del lado izquierdo de ambos ojos llega al lado derecho de la retina.
Cuando hay una lesión en el nervio óptico, la info. de ciertas áreas del campo visual se pierde. Esto
se debe a la disposición ordenada de los axones.
Resumen:
1. Células ganglionares detectan diferencias de contraste en la luz y son claves para ver los
bordes de los objetos.
2. Algunas células ganglionares son sensibles al movimiento y responden a la dirección del
mismo.
3. Otras células son sensibles al color, respondiendo a combinaciones de colores como Rojo-
Verde y Azul-Amarillo.
4. La info. de la retina se transmite al cerebro a través del nervio óptico, cruzando en el
quiasma óptico.
5. La disposición ordenada de los axones forma un mapa retinotópico, lo que permite una
representación precisa de los objetos en el campo visual.
1. El Tracto óptico:
◦ Los axones se agrupan formando el tracto óptico, que lleva la info. al núcleo
geniculado lateral del Tálamo. Desde ahí, los axones se distribuyen a la corteza visual
del cerebro.
2. El Tálamo: Es una estación de relevo importante. El Núcleo Geniculado Lateral del Tálamo
es clave en el procesamiento visual y está dividido en diferentes capas.
Resumen:
1. Vías visuales: La información visual de cada ojo se procesa en partes opuestas del cerebro.
2. Quíasma óptico: Las fibras de la Retina Nasal cruzan hacia el lado opuesto; las de la Retina
Temporal no lo hacen.
• La luz entra en los ojos y la información visual viaja desde la retina a través de los tractos
ópticos hasta el tálamo, en una región llamada núcleo geniculado lateral.
• Desde allí, la información es enviada a la corteza visual primaria (V1) en el lóbulo occipital, a
través de las radiaciones ópticas.
• Luego, V1 transmite la información a otras áreas visuales (V2, V3, V4 y V5), que en conjunto
forman la corteza extraestriada y procesan diferentes aspectos de la visión.
2. Procesamiento en la Corteza Visual Primaria (V1)
En V1 hay dos tipos principales de neuronas, llamadas Células Simples y Células Complejas.
Células Simples:
• Tienen campos receptivos alargados (a diferencia de las neuronas de la retina, que los tienen
concéntricos).
• Responden mejor a barras de luz con una orientación específica en su campo visual.
• Si la orientación de la barra de luz cambia, la activación de la célula disminuye.
• Su función principal es detectar bordes y líneas en la imagen visual.
Células Complejas:
• Se cree que las Células Simples se combinan para formar Células Complejas, creando una
jerarquía en la que cada nivel procesa información más elaborada.
• Las Células Complejas reaccionan a estímulos en movimiento y en direcciones específicas, lo
que indica que el movimiento es fundamental para la percepción visual.
Resumen:
Las Células Simples en la corteza visual primaria (V1) responden mejor a hilos o barras de luz
cuando tienen la orientación adecuada.
• Si la barra de luz coincide con la orientación del campo receptivo, la célula responde con una
alta tasa de disparo.
El campo receptivo de una Célula Simple se forma por la combinación de los campos receptivos
circulares de muchas neuronas del Núcleo Geniculado Lateral (NGL) del Tálamo, que se agrupan y
solapan para formar un campo alargado en la corteza visual.
A su vez, varias Células Simples se combinan para formar Células complejas, que tienen campos
receptivos más grandes.
* Es como si muchas cámaras pequeñas (neuronas del NGL) juntas formaran una cámara más
grande (Célula Simple), y varias de estas cámaras grandes se combinaran para formar una cámara
con reconocimiento de movimiento (Célula Compleja).
Las Células Complejas en la corteza visual no tienen zonas On y Off definidas como las Células
Simples.
Las células de V1 responden a Rejillas Sinusoidales, que son patrones de luz y sombra con diferentes
grosores.
Resumen:
1. Células Simples
◦ Detectan bordes y líneas con orientación específica.
◦ Responden mejor a barras de luz con la orientación correcta.
2. Células Complejas
◦ Detectan movimiento en una dirección específica.
◦ No responden bien a luz fija.
3. Frecuencia Espacial
◦ Alta frecuencia = detalles y bordes.
◦ Baja frecuencia = imágenes más borrosas pero con más información.
4. Organización Jerárquica
◦ Las Células Simples se agrupan para formar Células Complejas.
5. Módulos Visuales
◦ Organizan la información por ojo, orientación y color.
Las Columnas y los Módulos Corticales en la Corteza Visual
En ella, las neuronas están organizadas en grupos especializados en diferentes aspectos de la visión,
como la orientación de los objetos, el color y la profundidad.
Las neuronas en la corteza visual no están distribuidas de manera aleatoria, sino que se agrupan en
estructuras llamadas columnas, cada una con una función específica:
Estas células no reaccionan a la luz blanca, pero sí a puntos de color. Algunas neuronas dentro de
estas estacas funcionan con un Sistema de Oposición de colores. Se activan dependiendo de qué
color incida en qué parte del campo visual (Rojo-Verde, Azul-Amarillo).
3. Percepción de la profundidad
Existen neuronas llamadas células Moduladoras de la Disparidad que detectan las diferencias entre
la imagen que recibe cada ojo (ya que están separados en el rostro) y nos permiten ver en 3D.
Después de la corteza visual primaria (V1), la información pasa a la área V2, que se organiza en
Bandas Finas, Gruesas y Pálidas:
2. Ruta ventral ("el qué") → Va hacia el lóbulo Temporal y analiza formas y colores para
reconocer qué es un objeto. Áreas visuales como V4.
* Si se daña V4, se pueden confundir colores cuando cambia la iluminación. Pero si se daña una
zona llamada TEO, se puede perder completamente la visión del color (acromatopsia cerebral).
* El caso de la paciente D.F.: Tenía daño en la corriente ventral, lo que le impedía reconocer la
orientación de un buzón. Sin embargo, su corriente dorsal estaba intacta, por lo que podía meter
una carta en el buzón. Esto demuestra que ambas corrientes procesan la información de forma
distinta: una para reconocer el objeto y otra para actuar sobre él.
Resumen:
Percepción Visual
Se cree que es el resultado del trabajo conjunto de muchos módulos en la corteza visual.
3. No hay un área específica del cerebro que "ensamble" toda la imagen. La percepción surge
de la integración de muchas áreas diferentes que trabajan juntas.
* Algunos científicos creen que el Área Fusiforme Facial es solo para caras, mientras que otros piensan
que responde a cualquier objeto complejo con el que estamos familiarizados.
Las ondas de sonido llegan al oído y son captadas por las células Ciliadas dentro de la cóclea (en el
oído interno). El sonido entra por el Meato auditivo (conducto del oído), donde la oreja y el
conducto auditivo actúan como una "trompetilla" que amplifica el sonido, especialmente las
frecuencias entre 2.000 y 4.000 Hz (importantes para el habla humana). Luego, las ondas golpean la
membrana timpánica (Tímpano), que empieza a vibrar según la intensidad y frecuencia del sonido.
Las vibraciones pasan a la cadena de huesecillos (Martillo, Yunque y Estribo), que amplifican el
sonido y las transmiten a la Ventana Oval, que conecta con la Cóclea. Allí las vibraciones mueven
un líquido Perilinfa, que mueve las Membranas de Reissner y Basilar. Encima de la membrana
Basilar está el Órgano de Corti (y encima de éste está la membrana Tectorial.), en el que se
encuentran las células Ciliadas (receptores del sonido) que, al vibrar, se curvan y abren canales de
iones de potasio (K⁺), generando una señal eléctrica.
6. El nervio auditivo comparte ruta con el sistema vestibular (equilibrio) dónde hay células
Ciliadas similares a las del oído, que detectan el movimiento de la cabeza gracias a la
Endolinfa.
La Cóclea tiene tres canales o rampas llenos de líquido, separadas por las membranas Vestibular y
Basilar:
La corteza auditiva primaria (A1) está organizada de manera Tonotópica, lo que significa que
distintas partes responden a diferentes frecuencias (sonidos agudos o graves).
• Las zonas cercanas a la Ventana Oval procesan sonidos agudos (altas frecuencias).
• Las zonas más internas de la Cóclea procesan sonidos graves (bajas frecuencias).
Plasticidad Auditiva: Si una persona pierde la capacidad de escuchar ciertos tonos, el cerebro puede
reorganizarse para procesar mejor los sonidos cercanos a esas frecuencias.
Además de la corteza auditiva primaria, hay otras regiones en el Cinturón auditivo y el Paracinturón
auditivo que procesan sonidos más complejos, como el habla. También se ha descubierto que ciertas
áreas del Lóbulo Parietal y Frontal pueden responder tanto a estímulos Auditivos como Visuales, lo
que muestra una conexión entre ambos sentidos.
• Sonidos agudos (frecuencias altas): Se procesan en la parte más cercana al Estribo (entrada
de la cóclea).
• Sonidos graves (frecuencias bajas): Se procesan en la parte más lejana de la Cóclea (cerca del
Helicotrema).
• Implantes Cocleares: Usan este principio para enviar señales eléctricas a diferentes partes de
la Cóclea y restaurar la audición.
• A mayor intensidad del sonido, mayor es la actividad de las neuronas del nervio auditivo.
• Para los sonidos graves, la intensidad se representa por la cantidad de neuronas activadas al
mismo tiempo.
• Se basa en los armónicos del sonido (ondas adicionales que acompañan la onda principal).
• Influye la forma en que comienza y termina un sonido (ataque y decaimiento).
• Corteza Frontal Inferior: Percibe la armonía (si dos notas suenan bien o mal juntas).
• Corteza Auditiva Derecha: Detecta el ritmo.
• Cerebelo y Ganglios Basales: Miden el tiempo y organizan las melodías (anticipan cuándo
ocurrirá la siguiente nota o el siguiente golpe rítmico).
• Paciente I.R.: Perdió la capacidad de reconocer melodías después de una cirugía, pero aún
podía disfrutar la música porque percibía sus emociones.
El Sistema Somatosensorial:
En la piel hay mecanorreceptores, que detectan diferentes tipos de estímulos físicos como presión,
vibración o estiramiento. Se dividen en:
3. Otros receptores:
Sensibilidad:
No todas las zonas de la piel tienen la misma sensibilidad. Las yemas de los dedos y la lengua tienen
más receptores y más neuronas en el sistema nervioso para procesar la información.
2. Procesamiento en el cerebro:
◦ Info. —> Corteza Somatosensorial Primaria (S1) (en la parte delantera del Lóbulo
Parietal) —> Corteza Somatosensorial Secundaria (S2) y a la Corteza de Asociación
Parietal Posterior, que integra el tacto con otros sentidos como la vista y el oído.
3. Organización en el cerebro:
◦ Las neuronas se agrupan en Columnas Verticales, donde cada una procesa un tipo
de información táctil específica.
◦ Esto fue descubierto por el neurofisiólogo Vernon Mountcastle.
Agnosia táctil: Incapacidad para reconocer objetos por el tacto a pesar de tener sensibilidad normal.
◦ Los pacientes ignoran la mitad de su cuerpo y del mundo externo. Por ejemplo, si se
les pide que dibujen un reloj, solo dibujan los números de un lado.
• También hay fibras nerviosas que responden a varios sabores a la vez, lo que permite percibir
mezclas de sabores.
• Estas señales pueden ser provocadas por la activación de proteínas receptoras o por el cambio
en los canales iónicos de las células receptoras.
1. Vías gustativas:
◦ Los impulsos nerviosos del gusto viajan desde la lengua y la boca, pasando por el
Núcleo del Tracto Solitario hasta el Tronco Encefálico. Desde allí, los impulsos
siguen hasta el Tálamo y luego llegan a la Corteza Cerebral, donde se percibe el sabor.
◦ La percepción del sabor es una combinación de los sentidos del gusto y del olfato,
por lo que las señales de ambos sentidos se integran en una zona del cerebro llamada
Corteza Orbito-Frontal.
2. Vías olfativas:
◦ Los impulsos olfativos viajan desde los receptores olfativos al bulbo olfatorio, luego a
la Corteza Piriforme (corteza olfativa primaria) y a la Amígdala (que está relacionada
con las emociones). Después, los impulsos olfativos llegan también a la Corteza
Orbitofrontal, donde se procesan los olores, y esta parte del cerebro está involucrada
en las reacciones emocionales que nos provocan ciertos olores.
• Tipo 1: De soporte.
• Tipo 2: No hacen sinapsis, pero pueden ayudar en la comunicación con las neuronas
sensoriales.
• Tipo 3: Son los verdaderos receptores del gusto, conectados con las neuronas sensoriales.
• Tipo 4: Son células basales que pueden convertirse en nuevas células gustativas (las células
gustativas se renuevan cada 10 días).
En los humanos, la mucosa olfatoria mide unos 2 cm² y tiene 6 millones de receptores olfativos. En
comparación, un gato tiene 20 cm² y un perro hasta 200 cm², lo que explica su mejor sentido del
olfato.
• Receptoras: Son neuronas bipolares con Cilios que captan los olores.
• De soporte: Ayudan a mantener la estructura y función de la mucosa.
• Basales: Pueden regenerar nuevas neuronas olfativas cada 60 días.
Los receptores olfativos envían señales al bulbo olfatorio, y sus los axones forman el nervio olfatorio.
• Los olores simples activan zonas específicas del bulbo olfatorio, mientras que los olores
complejos se procesan en la Corteza Piriforme y la Corteza Orbitofrontal, donde también se
les da una carga emocional.
Trastornos del Gusto y del Olfato
12
Sistema Efector:
El SNC coordina estos sistemas para que reaccionemos de manera adecuada al ambiente y
mantengamos el equilibrio interno del cuerpo.
• Sistema Motor:
El SNC organiza los movimientos de manera jerárquica, enviando órdenes a los músculos para que
se contraigan y generen movimiento.
• Sistema Nervioso Autónomo (SNA) y Sistema Endocrino: Estos sistemas trabajan juntos para
regular funciones automáticas del cuerpo:
Algunas especies pueden liberar feromonas para defenderse de depredadores. Como estos sistemas
están bajo el control del SNC, juntos forman el sistema neuroendocrino.
- Músculos estriados → Contienen fibras musculares, formadas por miofibrillas, que tienen
sarcomeros, que son las unidades que permiten la contracción.
- Músculo cardíaco → Tiene propiedades de ambos tipos y se contrae gracias a impulsos eléctricos
automáticos.
Estos procesos están controlados por el sistema nervioso central (SNC), que:
Los movimientos pueden ser controlados localmente por circuitos en la Médula espinal y el Tronco
del encéfalo, pero la mayoría depende de estructuras más complejas del Cerebro, que envían
órdenes a través de vías descendentes hasta las motoneuronas. Estas neuronas activan los músculos,
generando la contracción muscular, que es la base de todos los movimientos.
• Flexión del codo → Se contraen los flexores (como el bíceps) y se relajan los extensores.
• Extensión del codo → Se contraen los extensores y se relajan los flexores.
• Músculo agonista → El que se contrae para generar el movimiento.
• Músculo antagonista → El que se relaja para permitirlo.
Los músculos están formados por fibras musculares, que son células muy grandes y multinucleadas.
Estas fibras contienen:
Tipos de movimientos:
1. Movimientos reflejos:
◦ Se activan por estímulos sensoriales y no pueden modificarse una vez que inician.
2. Movimientos voluntarios:
◦ Son los que realizamos con un propósito y requieren planificación.
◦ Son aprendidos y mejoran con la práctica hasta volverse casi automáticos.
3. Movimientos rítmicos:
◦ Se hacen de forma automática, pero podemos controlarlos si queremos.
◦ Ejemplo: caminar o respirar.
◦ Su control es más complejo e involucra varias partes del cerebro.
El sistema motor está organizado en niveles jerárquicos, lo que significa que las órdenes fluyen desde
los niveles superiores (más complejos) hasta los inferiores (más automáticos).
1. Nivel inferior
2. Nivel intermedio
3. Nivel superior
1. Ganglios basales:
◦ Regulan la intensidad y precisión del movimiento.
◦ Son fundamentales para movimientos coordinados y fluidos.
2. Cerebelo:
◦ Ayuda a mantener el equilibrio y la coordinación.
◦ Corrige errores en los movimientos en tiempo real.
1. Organización en serie:
◦ Las órdenes motoras viajan en pasos sucesivos desde la corteza motora → tronco del
encéfalo → médula espinal → músculos.
◦ Cada nivel solo puede ejecutar funciones determinadas y debe obedecer las órdenes
de los niveles superiores.
2. Organización en paralelo:
◦ Existen vías motoras que van directamente de la Corteza Cerebral → Médula Espinal
sin pasar por el tronco del encéfalo.
◦ Esto permite mayor flexibilidad y control en la ejecución de movimientos.
Resumen:
El movimiento en nuestro cuerpo puede ser controlado por estructuras del encéfalo (para
movimientos voluntarios y complejos) o por circuitos locales en la médula espinal y el tronco del
encéfalo (para movimientos reflejos). Pero, sin importar su origen, las órdenes motoras siempre
terminan llegando a las motoneuronas Espinales y del Tronco encefálico, que activan los músculos.
El SNC también necesita recibir información sobre la posición de las extremidades y el estado de los
músculos. Esto lo hace a través de unos receptores sensoriales llamados propioceptores, que se
encuentran en los músculos y las articulaciones.
Las motoneuronas son las células nerviosas encargadas de enviar señales a los músculos para que se
contraigan. Se encuentran en la Médula Espinal y el Tronco del Encéfalo. La conexión entre una
motoneurona - fibra muscular se llama unión neuromuscular.
Cuando una motoneurona envía una señal, libera un neurotransmisor llamado acetilcolina (ACh),
que activa los receptores en la membrana de la fibra muscular y genera un cambio eléctrico llamado
potencial de placa terminal. Esto provoca una reacción en cadena y la fibra muscular se contrae.
Es importante notar que, en los vertebrados, estas conexiones siempre son excitatorias, lo que
significa que un músculo solo se relaja si la motoneurona deja de enviar señales. Con la edad,
muchas motoneuronas dejan de funcionar, lo que puede llevar a la pérdida de masa muscular y
fuerza.
• Fibras de contracción rápida: Son grandes, tienen pocos vasos sanguíneos (por eso son de color
blanco) y producen movimientos fuertes y veloces, pero se fatigan rápidamente. Son comunes en
los músculos que necesitan movimientos rápidos, como los ojos.
• Fibras de contracción lenta: Son más pequeñas, tienen muchos vasos sanguíneos (por eso son
rojas) y se contraen de manera más sostenida y con menos fatiga. Son más abundantes en los
músculos que mantienen la postura, como los de las piernas.
• Número de unidades motoras activadas: Cuantas más unidades motoras se activen, más fuerte
será la contracción.
• Frecuencia de los impulsos nerviosos: Si una motoneurona envía muchas señales seguidas, la
contracción será más fuerte.
La precisión del movimiento depende de cuántas fibras musculares están controladas por cada
motoneurona:
• En músculos pequeños como los ojos, una motoneurona controla solo unas pocas fibras, lo que
permite movimientos muy precisos.
• En músculos grandes, como los de las piernas, una motoneurona controla muchas fibras, lo que da
más fuerza pero menos precisión.
• Cuando una señal nerviosa (potencial de acción) llega a la motoneurona, esta libera acetilcolina
(ACh) en la unión neuromuscular, que activa receptores en la membrana muscular, abriendo
canales de sodio (Na⁺) y potasio (K⁺) → despolarización → potencial de acción → contracción.
Para ello, tienen sensores llamados propioceptores, que ayudan a mantener la postura, coordinar los
movimientos y evitar lesiones.
• Husos musculares: miden cuánto se estira un músculo.
- Se encuentran dentro de los músculos.
- Si un músculo se estira, los husos musculares también se alargan y activan canales iónicos
sensibles al estiramiento → señal eléctrica (neuronas aferentes) → SNC.
• Receptores articulares (corpúsculos de Ruffini, de Pacini, etc.): informan sobre la posición de las
articulaciones.
• Cuando un músculo se contrae, los husos también se acortan y, en teoría, dejarían de enviar
información (pues los husos informan al SNC cuando el músculo se estira)
• El SNC envía señales a los husos musculares a través de las motoneuronas gamma (γ) (aseguran
que los husos musculares sigan activos incluso cuando el músculo se contrae), que trabajan junto a
las motoneuronas alfa (α). Este mecanismo se llama coactivación alfa-gamma y es clave para ajustar
los movimientos y corregir errores en tiempo real.
• Cuando el músculo se acorta, el tendón se estira, presionando los órganos tendinosos de Golgi y
activando sus señales nerviosas, que viajan al SNC, informando sobre cuánta fuerza o tensión está
ejerciendo el músculo.
• Los husos musculares están colocados en paralelo a las fibras musculares y detectan el estiramiento
del músculo.
• Los órganos tendinosos de Golgi están colocados en serie con las fibras musculares y detectan la
tensión cuando el músculo se contrae.
Reflejos:
1. Un receptor sensorial, que detecta un estímulo (por ejemplo, el huso muscular en los
músculos).
2. Una vía aferente, que lleva la señal al sistema nervioso central (SNC).
3. Una o más sinapsis en el SNC, donde la señal se procesa.
4. Una vía eferente, que lleva la respuesta desde el SNC hasta el músculo.
5. Un efector, que es el músculo que responde.
Reflejos simples de extensión o miotático
Es monosináptico (única sinapsis entre neurona sensorial - motoneurona). Este reflejo ocurre
cuando un músculo se estira de manera repentina, lo que genera una contracción automática del
mismo músculo para evitar un estiramiento excesivo. Un ejemplo clásico es el reflejo rotuliano, que
se observa cuando se golpea la rodilla con un martillo y la pierna se mueve sola. El reflejo es
importante porque:
• Nos ayuda a mantener la postura y el equilibrio. Por ejemplo, si sostenemos un objeto pesado, el
reflejo evita que se nos caiga al activar la contracción muscular necesaria.
• Mantiene el tono muscular, que es la tensión constante en los músculos para estar preparados
para cualquier movimiento voluntario.
El estiramiento del músculo → activa las fibras huso muscular → señales (raíces dorsales) a la
médula espinal → motoneuronas alfa (provocan la contracción del músculo estirado) +
interneuronas inhibitorias que relajan el músculo opuesto (inhibición recíproca), permitiendo el
movimiento sin resistencia.
• Reflejo de flexión o de retirada: Ocurre cuando tocamos algo doloroso, como un objeto caliente, y
retiramos la mano automáticamente.
• Reflejo de extensión cruzada: Si una pierna se aparta por un estímulo doloroso, la otra pierna se
extiende para mantener el equilibrio.
La Corteza motora, para tomar decisiones sobre los movimientos → Áreas de Asociación (primero
se integran muchas señales de distintas partes del cuerpo y del entorno), que no ejecutan
directamente el movimiento, pero ayudan a planificarlo y coordinarlo.
1. Área motora primaria: Es la encargada de generar las órdenes motoras que indican cuándo y
cómo deben moverse los músculos.
2. Áreas motoras secundarias o premotoras: Ayudan a planificar los movimientos, especialmente
los que responden a estímulos externos. También coordinan movimientos de ambas manos.
• Recibe información sobre la posición del cuerpo, el entorno y la motivación para moverse (hacia
el objeto deseado).
• Nos permite localizar objetos en el espacio y coordinar movimientos dirigidos a ellos, como
alcanzar o agarrar un objeto.
Flujo de Señales entre Áreas Corticales (comunicación constante entre distintas áreas del cerebro):
• Las señales sensoriales (visión, audición, equilibrio, tacto) llegan primero a la Corteza
Parietal Posterior → las procesa → Corteza Prefrontal Dorsolateral → señales a las Áreas
premotoras → coordinan la ejecución del movimiento → Corteza motora primaria →
manda la orden final a los músculos.
Esta comunicación puede ser en serie (de una área a otra en orden) o en paralelo (varias áreas envían
señales a la vez).
Resumen:
Las áreas motoras son las regiones del cerebro encargadas de generar las órdenes para el movimiento
voluntario. Se encuentran en el Lóbulo Frontal, justo delante de la cisura central.
En 1870, los médicos Fritsch y Hitzig descubrieron que si estimulaban la corteza motora primaria, se
producían movimientos en el lado opuesto del cuerpo. Más tarde, en la década de 1930, Wilder
Penfield hizo experimentos en pacientes y descubrió que en la corteza motora hay un mapa del
cuerpo humano "homúnculo motor”, y muestra cómo cada parte del cuerpo tiene una
representación en la corteza motora. Sin embargo, esta representación no es proporcional al tamaño
real del cuerpo, sino que las zonas que requieren más precisión (como las manos y la cara) ocupan
una mayor área en la corteza motora que otras partes del cuerpo.
• Las piernas y los pies están representados en la parte más interna del cerebro.
• El tronco y los brazos ocupan la zona intermedia.
• La cara y los músculos faciales están en la parte más externa, cerca de la cisura lateral.
Esto indica que la Corteza Premotora ayuda a preparar la acción, pero no la ejecuta directamente.
Los estudios han mostrado que diferentes áreas del cerebro se activan según la complejidad del
movimiento:
Resumen:
Grupos de neuronas específicos que se activan dependiendo del tipo de movimiento. La intensidad
de la contracción está codificada en la frecuencia de activación de estas neuronas.
Vías descendentes:
• Las vías directas van directamente desde la Corteza motora hasta la Médula espinal,
permitiendo un control más rápido y preciso del movimiento.
• Las vías indirectas pasan primero por el Tronco del encéfalo (núcleo rojo y la formación
reticular) → reflejos posturales y movimientos automáticos.
Las neuronas que controlan la cara y la cabeza envían señales a través del Tracto Corticobulbar, que
conecta con los nervios craneales para movimientos como masticar, hablar y sonreír.
Los músculos del tronco y las extremidades se controlan mediante los Tractos Corticoespinales. Hay
dos tipos:
◦ Tracto Corticoespinal lateral (directo): controla los músculos de las extremidades,
especialmente los más precisos de las manos y los dedos; y cruza al lado opuesto en el
bulbo raquídeo.
→ Si se lesiona, el brazo afectado puede levantarse pero no agarrar un objeto.
• Antes de movernos, nuestro cuerpo hace ajustes automáticos para evitar perder el equilibrio.
• Cuando la tarea se hace con la ayuda de la vista, la pinza se forma antes de tocar el objeto.
Sin visión, el contacto con el objeto provoca la formación de la pinza.
• Estos movimientos rítmicos son controlados por Generadores Centrales de Patrones, redes
de neuronas en la Médula Espinal que envían señales a los músculos de las extremidades.
• Vías laterales: Cruzan al lado opuesto del cuerpo y controlan los movimientos voluntarios e
independientes de las extremidades, sobre todo en las manos y los pies.
• Vías mediales: No cruzan al lado opuesto y controlan los músculos del tronco y las partes
más cercanas de las extremidades, ayudando a mantener la postura y facilitando la
locomoción.
El Cerebelo:
Cerebelo dañado:
1. Vestibulocerebelo
◦ Ayuda a mantener el equilibrio y la postura.
2. Espinocerebelo
◦ Controla el tono muscular y la postura.
◦ Su lesión provoca ataxia: abrir más las piernas y caminar con rigidez para no caerse.
3. Cerebrocerebelo
◦ Planifica, coordina y ajusta la precisión de los movimientos enviando señales a la
Corteza motora a través del Tálamo.
◦ Su lesión causa temblores, movimientos descoordinados y dificultad para hacer
movimientos finos (escribir, abrir con llave).
→ La intoxicación por alcohol afecta el cerebelo y provoca falta de coordinación, dificultad para
caminar, dificultades en el habla.
Ayudan a controlar el movimiento, pero no envían órdenes directamente a los músculos, sino que
trabajan en conjunto con la Corteza y el Tálamo. Son especialmente importantes en el inicio de los
movimientos y en los automáticos.
Estructuras principales:
1. Neoestriado (recibe info. de la Corteza cerebral sobre el movimiento que queremos hacer).
2. Globo Pálido y Sustancia Negra Reticulada (envían señales al Tálamo y luego a la Corteza).
3. Núcleo Subtalámico y Sustancia Negra Compacta (modulan: precisión, automatización).
Trastornos asociados:
• Corea de Huntington: movimientos rápidos e incontrolados en la cara y las manos que pueden
extenderse a todo el cuerpo.
• Balismo: movimientos bruscos y violentos de las extremidades. Hemibalismo: si solo afecta un
lado del cuerpo.
• Tics: movimientos repetitivos e involuntarios.
→ Causa: Degeneración de la Sustancia Negra Compacta, lo que reduce las señales que activan la
Corteza motora.
Es una parte del SNP. Sirve para mantener la homeostasis. Algunas funciones del SNA pueden
controlarse con entrenamiento (como la respiración o la frecuencia cardíaca).
Mediante reflejos.
Simples: Médula Espinal (como la defecación y la micción), o el Tronco del Encéfalo (respiración y
la actividad cardiovascular).
Complejas: Hipotálamo.
* A través del Hipotálamo, otras estructuras cerebrales (Corteza, Hipocampo, Amígdala, etc.)
pueden influir en el SNA.
La señal que viaja desde el SNC hasta los órganos pasa por dos neuronas en serie:
• Neurona Preganglionar: está en el SNC (Médula Espinal o Tronco del Encéfalo).
• Neurona Postganglionar: está en un Ganglio Autónomo, en el SNP, y conecta con el
Órgano diana.
A diferencia del resto del SN autónomo, la Médula Suprarrenal recibe señal directa de las neuronas
Preganglionares y actúa como una gran neurona Postganglionar que libera adrenalina y
noradrenalina en la sangre, ayudando a la activación del cuerpo en situaciones de emergencia.
→ Algunas neuronas del SN autónomo pueden cambiar el tipo de neurotransmisor que liberan
dependiendo de las condiciones del entorno. Ejemplo: cuando los axones de las neuronas
simpáticas inervan las glándulas sudoríparas. Primero, estas neuronas liberan noradrenalina, pero
cuando llegan al órgano, el tejido circundante hace que liberen acetilcolina, que es el
neurotransmisor típico de otras neuronas del SN parasimpático.
Sistema Nervioso Entérico: Este es un SN autónomo que se encuentra en las paredes del aparato
digestivo. Se encarga de controlar los músculos lisos en el tracto gastrointestinal (estómago,
intestinos) y la liberación de moco y enzimas digestivas. Aunque se encuentra en la periferia y tiene
cierta independencia respecto al cerebro y la médula espinal, todavía puede recibir señales del SN
simpático y parasimpático.
Algunos órganos solo tienen inervación de un sistema, como los vasos sanguíneos y las glándulas
sudoríparas, que están controlados solo por el SN simpático.
Sistemas simpático y parasimpático generalmente actúan de manera alterna, para evitar efectos
contradictorios. Sin embargo, en algunos órganos, ambos sistemas tienen efectos complementarios.
Por ejemplo, en el tracto gastrointestinal, el parasimpático favorece la motilidad (movimiento de los
intestinos) mientras que el simpático la inhibe. También, en la respuesta sexual y la regulación del
tamaño de la pupila, ambos sistemas deben trabajar juntos.
* Peristalismo: contracciones
y relajaciones simétricas.
13
¿Qué son las Hormonas? (del griego hormaein, que significa estimular o excitar)
Las hormonas son sustancias químicas que se producen en las glándulas endocrinas y se liberan en la
sangre para actuar sobre órganos específicos. Solo afectan a las células diana, que tienen los
receptores adecuados para reconocerlas, y actúan en concentraciones muy bajas.
• RIA (Radioinmunoensayo)
• ELISA (Ensayo inmunoabsorbente con enzima ligado)
Las hormonas no se liberan de manera continua, sino en pulsos, lo que puede hacer que sus niveles
cambien rápidamente en poco tiempo. Su efecto puede ser inmediato o tardar horas, dependiendo
de la forma en que actúen.
• Comunicación neuronal:
◦ Es rápida (milisegundos).
◦ Ocurre en un espacio muy pequeño (la sinapsis).
◦ Es "todo o nada", como encender o apagar un interruptor.
• Comunicación hormonal:
Las Glándulas Endocrinas son órganos cuya función principal es producir y liberar hormonas en la
sangre. Además de las glándulas endocrinas, otros órganos como el corazón, la placenta o el SN
también pueden liberar hormonas, aunque esta no sea su función principal.
El Hipotálamo es una parte del cerebro que recibe información del cuerpo y del SN. Con esta
información, produce hormonas que regulan la actividad de la Hipófisis, cuyas partes son:
Muchas glándulas solo liberan hormonas cuando reciben señales de la Hipófisis que, a su vez, estaba
controlada por el Hipotálamo, que envía señales químicas (hormonas hipotalámicas) a la Hipófisis a
través de una conexión sanguínea llamada Sistema Porta Hipotalámico - Hipofisario. Las hormonas
Hipotalámicas regulan la liberación de las hormonas Hipofisarias.
Los científicos Roger Guillemin y Andrew Schally fueron clave en el estudio de las hormonas
hipotalámicas. Inicialmente trabajaron juntos, pero luego se convirtieron en rivales intensos.
Ganaron el Premio Nobel de Medicina junto con Rosalyn Yalow, quien desarrolló una técnica para
medir hormonas en la sangre con gran precisión.
Las neuronas del Hipotálamo pueden liberar sus hormonas de tres maneras:
Hormonas de la NeuroHipófisis
No produce hormonas, solo las libera. Las hormonas oxitocina y vasopresina se producen en el
Hipotálamo y viajan hasta la NeuroHipófisis a través de los axones de neuronas llamadas
MagnoCelulares. Desde allí, son liberadas a la sangre.
1. Funciones de la Oxitocina
• En el parto: A medida que el bebé empuja el cuello del útero, se libera oxitocina, lo que
intensifica las contracciones y ayuda a la expulsión del bebé. Se usa médicamente para inducir o
acelerar el parto.
• Lactancia: La oxitocina permite la salida de la leche materna al contraer células en las glándulas
mamarias. Cuando el bebé succiona, se activan nervios que envían señales al Hipotálamo, lo que
libera oxitocina.
• También puede liberarse con estímulos como el llanto del bebé, y puede inhibirse con estrés o
emociones negativas.
• Vínculos y Conducta Social: La oxitocina fomenta el apego entre madres e hijos y en las parejas.
En el cerebro, refuerza la confianza, el amor romántico y la fidelidad en algunas especies. Se ha
estudiado su relación con trastornos como el autismo, ya que su administración puede mejorar la
interacción social.
• Regulación de los líquidos del cuerpo: Es clave para mantener el equilibrio del agua en el cuerpo.
Su principal función es evitar la pérdida de agua a través de la orina, permitiendo que los riñones
la reabsorban en lugar de eliminarla. Esto ayuda a regular la presión arterial y el volumen
sanguíneo, manteniendo la homeostasis. Sin vasopresina, los riñones producirían grandes
cantidades de orina diluida, causando un trastorno llamado diabetes insípida.
• Liberación y regulación de la vasopresina: Su liberación está controlada por sensores en el cerebro
y el sistema circulatorio que detectan cambios en los fluidos y la presión arterial. Si hay pérdida
de sangre (como en una hemorragia), la vasopresina provoca vasoconstricción (estrechamiento de
los vasos sanguíneos) para ralentizar el flujo sanguíneo y aumentar las posibilidades de
supervivencia.
* El alcohol bloquea la producción de vasopresina, lo que hace que el cuerpo elimine más agua a
través de la orina, causando deshidratación.
• Se han realizado experimentos en ratas para observar cómo la vasopresina responde al calor
extremo, ayudando a evitar la deshidratación.
• También se ha visto que el estrés activa otras neuronas en el hipotálamo que producen CRH,
una hormona que regula el estrés.
• La adenohipófisis es una parte de la hipófisis (glándula pituitaria) que funciona como una
glándula endocrina.
• Su función principal es liberar hormonas que regulan otras glándulas y procesos del cuerpo.
• Su actividad está controlada por el Hipotálamo, que no se conecta a ella por nervios, sino
mediante señales químicas (hormonas hipotálamicas).
• Estas hormonas viajan a través de un sistema de vasos sanguíneos especial llamado Sistema Porta
Hipotálamo - Hipofisario, que evita que se diluyan en la sangre y asegura que lleguen a su destino.
Efectos:
Favorece la síntesis de proteínas.
Influye en el metabolismo de la glucosa.
Su nivel es más alto en la pubertad.
Enfermedades relacionadas:
Deficiencia de GH: Puede causar enanismo hipofisario (crecimiento insuficiente).
Exceso de GH en la infancia: Produce gigantismo (crecimiento exagerado).
Exceso de GH en la adultez: Provoca acromegalia, que hace crecer tejidos como la
mandíbula, manos y pies.
Otras funciones:
Suprime el ciclo reproductivo después del parto.
Influye en la conducta maternal.
Regulación:
Su liberación está principalmente inhibida por la dopamina.
Durante la lactancia, el Hipotálamo reduce la dopamina para que la producción de leche
continúe.
Se producen en la glándula Tiroides, que se encuentra en la parte delantera del cuello, adherida a la
tráquea. Se forman a partir de una proteína llamada Tiroglobulina. Necesitan yodo, que se obtiene
de la dieta. Se almacenan en grandes cantidades, suficiente para tres meses.
La Adenohipófisis libera TSH (Hormona Estimulante del Tiroides), que activa la producción de T3
y T4. La TRH (Hormona Liberadora de Tirotropina) del Hipotálamo estimula la TSH.
Funciones:
Afectan casi todas las células del cuerpo.
Regulan la tasa metabólica basal (controlan la producción de energía).
Participan en el metabolismo de glúcidos, lípidos y proteínas.
Ayudan a mantener la temperatura corporal.
Son necesarias para el crecimiento y desarrollo del organismo.
Son esenciales para el desarrollo del SNC.
2. Hormonas Corticosuprarrenales
Son producidas en la corteza de las glándulas suprarrenales, que están ubicadas sobre los riñones.
Estas glándulas tienen dos partes:
Dentro de la corteza suprarrenal, hay tres zonas principales que producen diferentes hormonas:
Aldosterona (MineraloCorticoide)
Regula el metabolismo:
Moviliza los lípidos del tejido graso.
Evita que la glucosa se almacene en forma de glucógeno, manteniéndola disponible
para el cuerpo.
Aumenta la glucosa en la sangre transformando proteínas y grasas en energía.
Responde al estrés:
En situaciones de peligro o tensión, el cortisol aumenta la disponibilidad de energía
para el cerebro, los músculos y el corazón.
El cortisol y el estrés
Las Gónadas (testículos y ovarios) producen las células sexuales: espermatozoides en los hombres y
óvulos en las mujeres. También producen Hormonas Gonadales, que son fundamentales para el
desarrollo del cuerpo y la reproducción. Hay dos tipos principales de hormonas gonadales:
Andrógenos (hormonas masculinas, como la testosterona) y Estrógenos (hormonas femeninas).
La producción de espermatozoides dura ocho semanas aprox. en los túbulos seminíferos. Este
proceso requiere células llamadas células de Sertoli, que los alimentan.
Andrógenos
Son las principales hormonas sexuales masculinas y se producen en los testículos. La más importante
es la testosterona, que se fabrica a partir del colesterol y regula el desarrollo y mantenimiento de los
órganos sexuales masculinos. También existe la DiHidroTestosterona (DHT), una forma más
potente de la testosterona.
Algunos deportistas usan esteroides anabólicos para aumentar la masa muscular. Sin embargo, tienen
efectos secundarios peligrosos, como daño en el hígado y los riñones, problemas cardiovasculares y
alteraciones hormonales.
• En el interior de los ovarios se encuentran los ovocitos (células precursoras de los óvulos), que se
desarrollan en estructuras llamadas folículos ováricos.
• Cada ovocito está rodeado de células que producen estrógenos y lo alimentan.
• Al nacer, las mujeres tienen un millón de folículos inmaduros, solo 400 llegarán a madurar
durante su vida.
• A partir de la pubertad, se produce un ciclo mensual de maduración de un solo folículo que
liberará un óvulo.
El ciclo menstrual
Proceso cíclico donde intervienen las hormonas del Hipotálamo (GnRH), la Hipófisis (FSH y LH) y
los Ovarios.
Al igual que en los hombres, la secreción de GnRH está influenciada por factores emocionales (como
el estrés), ciclos de luz y oscuridad, nutrición y estímulos sexuales (visuales, olfativos, táctiles, etc.).
Retroalimentación hormonal
Cuando los niveles de estrógenos y progesterona aumentan —> inhiben la producción de GnRH —>
lo que reduce la secreción de FSH y LH.
- Si no hay fecundación, el Cuerpo Lúteo se desintegra, los niveles de Estrógenos y Progesterona
bajan, y esto provoca la menstruación.
- Si hay fecundación, los niveles de Estrógenos y Progesterona aumentan durante el embarazo.
Función de la Progesterona
• La progesterona es crucial durante la gestación: prepara el útero para la implantación del embrión
y mantiene el embarazo.
• También juega un papel importante en el desarrollo de las mamas para la lactancia.
Las glándulas adrenales tienen dos partes: la corteza y la médula. La Médula adrenal produce dos
hormonas clave: Adrenalina (o Epinefrina) y Noradrenalina (o Norepinefrina). Ambas son aminas
que se forman a partir de un aminoácido llamado Tirosina. Estas hormonas no solo actúan como
hormonas en la sangre, sino que también son neurotransmisores en el SN. Su función principal es
preparar el cuerpo para situaciones de estrés, facilitando la respuesta ante momentos de tensión
(como en un esfuerzo físico o peligro).
Hormonas Pancreáticas
El páncreas es una glándula que tiene funciones tanto exocrinas (produce enzimas digestivas) como
endocrinas (libera tres hormonas: insulina, glucagón y somatostatina. Estas hormonas se secretan
desde los islotes de Langerhans (grupos de células dentro del páncreas).
• Glucagón: Si pasa mucho tiempo sin comer, el glucagón descompone el Glucógeno almacenado en
el hígado, y moviliza las reservas de grasa para obtener energía cuando los niveles de glucosa en la
sangre bajan.
• Insulina: Cuando comes, la insulina se libera para reducir la glucosa en sangre. Permite que la
glucosa entre en las células para que pueda usarse como energía o almacenarse como Glucógeno
en el hígado y los músculos. Si hay un exceso de glucosa, se almacena como grasa.
La Glándula Pineal (también llamada Epífisis) está situada entre los Tubérculos Cuadrigéminos
Superiores. Aunque en vertebrados inferiores, esta glándula tiene funciones fotorreceptoras (como un
"tercer ojo"), en mamíferos, su función principal es la secreción de hormonas, especialmente la
melatonina.
La melatonina aparece en respuesta a la cantidad de luz (cuanta menos luz más melatonina y más
sueño). Esta producción está controlada por señales enviadas por el Núcleo Supraquiasmático en el
Hipotálamo. El ciclo de sueño-vigilia (cada 24 horas) está marcado por los ritmos circadianos. Se
emplea la melatonina para tratar el sueño, el jet-lag, a sincronizar el reloj biológico de los ciegos, y
trastornos como el trastorno afectivo estacional, que es una forma de depresión que ocurre durante
los meses de invierno en lugares con poca luz solar.
En los seres humanos, la melatonina también influye en la maduración sexual. Se ha observado que
niveles bajos de melatonina (mucha luz) se asocian con el inicio de la pubertad, mientras que una
excesiva producción de melatonina puede retrasar la pubertad.
• Regulación del SNC: A través del Hipotálamo, el SNC puede controlar la secreción de hormonas
producidas por las glándulas endocrinas. Esto permite que la producción hormonal se regule en
función de lo que sucede, no sólo fuera, sino también dentro del cuerpo.
- Retroalimentación negativa directa: Cuando la concentración de una hormona aumenta (como los
estrógenos), el hipotálamo reduce la liberación de hormonas que estimulan su producción.
- Bucle Corto: Mecanismo por el cual las hormonas de la Hipófisis pueden influir directamente en
la secreción de hormonas en el Hipotálamo.
- Señales externas e internas: Además de las señales hormonales, el Hipotálamo también recibe
información sobre el estado del medio interno (como la temperatura, el hambre) y el medio externo
(como la luz o el estrés) para ajustar la secreción hormonal.
Hormonas y Conducta:
—> Hormonas Tiroideas: Esenciales para el desarrollo y funcionamiento del SN. Si hay deficiencia
en las primeras etapas del desarrollo, puede haber retraso mental, lo que afecta la conducta. En los
adultos, el HIPOtiroidismo puede causar lentitud en el funcionamiento del cerebro, mientras que
el HIPERtiroidismo puede generar alteraciones como insomnio, nerviosismo, pérdida de peso y
aumento del ritmo cardíaco.
—> Niveles elevados de Andrógenos o atletas que usan Esteroides Anabolizantes, pueden
experimentar trastornos maníacos, y también pueden tener episodios depresivos tras tomarlas.
—> Algunas hormonas facilitan estos procesos, como las que se liberan en situaciones de estrés, como
la ACTH, la Noradrenalina y los Glucocorticoides. Estas hormonas ayudan a recordar eventos
importantes (todos nos acordamos del atentado de las Torres Gemelas). Sin embargo, si los niveles de
estas hormonas son demasiado altos, como ocurre con el estrés excesivo, pueden dificultar el
aprendizaje y producir amnesia (las víctimas pueden haber borrado su experiencia en el atentado de
las Torres Gemelas).
14
S. Inmune
La importancia del Sistema Inmune en la conducta:
Conducta
Hoy se sabe que forma parte de un sistema integrado con el SN y el S. Endocrino.
El sistema inmune no solo defiende al organismo de amenazas externas (como virus y bacterias) o
internas (células tumorales), sino que también libera sustancias químicas que pueden influir en la
conducta, la actividad nerviosa y la producción hormonal. Además, contiene neurotransmisores y
hormonas que antes se creían exclusivas del sistema nervioso o del endocrino.
Además, la conducta puede afectar al sistema inmune. Por ejemplo, el estrés prolongado puede
debilitar las defensas del cuerpo, aumentando el riesgo de enfermedades.
El nacimiento de la Psiconeuroinmunología
Hasta los años 50, se pensaba que el sistema inmune era autónomo, sin influencias del SN. A finales
de los años 70, esta nueva visión dio origen a la PsicoNeuroInmunología, término introducido por
Robert Ader en 1980, que parte de la idea de que estos tres sistemas forman un sistema de defensa
unitario, que están en constante comunicación.
Un descubrimiento importante es que el sistema inmune actúa como un receptor sensorial: detecta
amenazas externas y envía señales al SN para que active respuestas apropiadas.
• Órganos Linfoides Primarios (donde se originan y maduran las células del sistema inmune):
Los glóbulos blancos se encargan de la defensa del cuerpo y se dividen en tres tipos principales:
• Linfocitos (20-25% de los leucocitos): Son los más pequeños y se dividen en:
- Linfocitos B (Inmunidad Humoral): No atacan directamente, producen Anticuerpos
(proteínas que se unen a los antígenos y los neutralizan o los marcan para que otras células
del S. Inmunológico los destruyan. Son muy efectivos contra: Bacterias, Virus, Sustancias
tóxicas producidas por los microorganismos.
- Linfocitos T: Destruye directamente (sin anticuerpos) a las células infectadas y regula la
actividad de los diferente tipos de linfocitos.
Ambos son esenciales para la respuesta inmune Específica.
• Monocitos (3-8% de los leucocitos): Son los más grandes y, cuando detectan un agente extraño, se
convierten en Macrófagos, que lo destruyen por Fagocitosis (engulléndolo y digiriéndolo).
◦ Neutrófilos (60-70%): Son los más abundantes y los primeros en actuar cuando hay
inflamación. Destruyen bacterias mediante fagocitosis.
◦ Eosinófilos (2-4%): Luchan contra los parásitos y se encuentran principalmente en el
S. respiratorio y digestivo.
◦ Basófilos (0.5-1%): Participan en la respuesta inflamatoria y en alergias.
Se divide en:
• Barreras Anatómicas: Piel, mucosas de los ojos, nariz, boca, garganta, estómago e intestino,
que impiden la entrada de patógenos.
• Respuesta Inflamatoria: Ocurre cuando hay una lesión o infección. Se caracteriza por
dolor, hinchazón, enrojecimiento y aumento de temperatura en la zona afectada. Aquí
actúan Monocitos (que se transforman en Macrófagos) y Neutrófilos.
• Interferones: Proteínas que las células infectadas por virus liberan para advertir a otras
células y frenar la propagación de la infección.
• Sistema del Complemento: Grupo de más de 30 proteínas en la sangre que atacan
microorganismos creando agujeros en su membrana, lo que causa su destrucción.
• Células Asesinas Naturales (Natural Killer o NK): Linfocitos de gran tamaño que
destruyen células infectadas por virus o células tumorales.
Ambos sistemas están interconectados: La Inmunidad Innata puede activar la respuesta Específica.
La Inmunidad Específica puede reclutar componentes de la respuesta Inespecífica.
Un descubrimiento reciente ha mostrado que las células del sistema inmune liberan exosomas
(pequeñas vesículas) para comunicarse entre sí y coordinar la respuesta inmune. Estos exosomas
también pueden ayudar a presentar antígenos a otras células, aumentando la efectividad de la
defensa inmunológica.
—> Los glóbulos rojos tienen en su superficie antígenos que determinan el grupo sanguíneo:
Esto explica por qué no se puede recibir cualquier tipo de sangre en una transfusión, ya que los
anticuerpos pueden atacar a los glóbulos rojos incompatibles y causar problemas graves.
El problema surge en las transfusiones de sangre. Si una persona recibe sangre con un antígeno que
su cuerpo no reconoce, sus anticuerpos atacarán los glóbulos rojos donados, provocando que la
sangre se aglutine y bloquee los vasos sanguíneos.
Con el factor Rh, pasa algo similar. Una madre Rh negativa puede desarrollar anticuerpos contra la
sangre de su bebé si es Rh positivo, causando problemas en un segundo embarazo.
Origen y diferenciación de los Linfocitos B y T
Se originan en la Médula ósea Roja. Esta médula está dentro de algunos huesos, como el fémur, las
costillas y las vértebras, y produce Células Madre que pueden transformarse en diferentes tipos de
células sanguíneas.
Hay muchos Linfocitos B diferentes en el cuerpo, cada uno con receptores para un antígeno
específico. Cuando un linfocito B encuentra un antígeno que coincide con su receptor, se activa y
se multiplica. Se forman dos tipos de células:
◦ Células Plasmáticas: Producen grandes cantidades de Anticuerpos (hasta 10 millones
por hora) para eliminar el antígeno. Viajan por la sangre y se unen a los antígenos.
Esto forma un complejo Antígeno-Anticuerpo, el cual activa diferentes mecanismos
para destruir al invasor.
◦ Células de Memoria: Permanecen en el cuerpo durante mucho tiempo y recuerdan
al antígeno. Si vuelve a entrar en el organismo, la respuesta será más rápida y fuerte.
Una vacuna introduce un antígeno en el cuerpo sin causar la enfermedad,
permitiendo que el sistema inmune lo recuerde y responda rápidamente si la persona
se expone de nuevo al mismo patógeno.
Los Anticuerpos son proteínas con forma de Y y están formados por 4 cadenas (2 cadenas pesadas y 2
cadenas ligeras. Juntas, las cadenas producen inmunoglobulinas (Anticuerpos).
Los Anticuerpos pueden actuar de diferentes maneras para eliminar los antígenos:
1. Bloqueo: Impiden que el antígeno (como un virus) se adhiera a las células del cuerpo.
2. Aglutinación: Se unen a varios antígenos al mismo tiempo, formando grupos que el sistema
inmunológico puede eliminar fácilmente.
3. Fagocitosis: Facilitan que células como Macrófagos y Neutrófilos se coman al antígeno.
4. Inflamación: Activan la respuesta inflamatoria para atraer más células del S. Inmunológico.
5. Destrucción por el Sistema del Complemento: Se combinan con proteínas que perforan la
membrana del antígeno, provocando que explote.
—> Además de la respuesta mediada por los Linfocitos B, que producen Anticuerpos (Inmunidad
Humoral), está la respuesta mediada por los Linfocitos T (Inmunidad Celular):
Hay enfermedades como la tuberculosis o la malaria, cuyas infecciones ocurren dentro de las células,
por lo que los Anticuerpos no pueden detectarlas ni eliminarlas. En estos casos, entran en acción los
linfocitos T.
• Macrófagos
• Células Dendríticas
• Linfocitos B
• Células del SN (Astrocitos y Microglía)
Estas células capturan los patógenos, los descomponen en fragmentos y los exhiben en su superficie
para que los linfocitos T los reconozcan. Y así, cuando un virus infecta una célula, parte de sus
proteínas quedan expuestas en la superficie de la célula infectada, fragmentos pueden ser detectados
por los linfocitos T, lo que permite que el S. Inmunológico ataque antes de que el virus se
multiplique demasiado.
Para mostrar los fragmentos del antígeno, las Células Presentadoras de Antígenos (CPA) utilizan
unas proteínas especiales llamadas CMH (Complejo Mayor de Histocompatibilidad), que permiten
que los linfocitos T distingan entre células propias sanas y células infectadas. En los humanos, este
sistema se llama HLA (Antígenos Leucocitarios Humanos) y ha existido durante más de 300
millones de años, lo que demuestra su importancia en la evolución del S. Inmunológico.
Los Linfocitos T solo se activan si: reconocen el antígeno específico y reconocen a una célula del
organismo que lo está presentando. Si no se cumplen ambas condiciones, el linfocito T no actúa, lo
que evita ataques innecesarios contra células sanas.
Cuando un Linfocito T reconoce un antígeno, se activa y comienza a dividirse, formando dos tipos
de células: células Activas y células de Memoria.
Los linfocitos T tienen en su superficie un receptor especial que les permite reconocer fragmentos de
antígenos. Este receptor está formado por dos cadenas de proteínas (alfa y beta), unidas por un
puente disulfuro.
• CMH-1: Codificadas por los genes A, B y C, presentes en casi todas las células del cuerpo.
• CMH-2: Codificadas por los genes D, presentes solo en ciertas células del S. Inmune.
Durante la etapa embrionaria, el S. Inmune aprende a reconocer estas proteínas como propias,
evitando ataques contra el propio organismo.
Los Linfocitos T se activan cuando reconocen un antígeno que ha sido presentado por una célula
del propio organismo a través de una proteína CMH. Cuando esto ocurre, el linfocito T se divide y
forma diferentes tipos de células:
• Linfocitos T Colaboradores (T helper): Son los más abundantes y ayudan en la activación de otros
linfocitos T y B.
• Linfocitos T Citotóxicos: Son los encargados de destruir células infectadas.
• Linfocitos T Supresores: Regulan la respuesta inmune, y la apagan una vez que la infección ha
sido controlada.
• Células de Memoria: Permiten que el S. Inmune recuerde el antígeno y responda más rápido si
vuelve a aparecer.
Respuesta integrada del Sistema Inmune (mecanismos coordinados para eliminar un patógeno):
Antes se pensaba que el SNC era “inmunoprivilegiado" porque el S. Inmune no podía alcanzarlo
debido a la protección de la Barrera Hematoencefálica. Hoy se sabe que el S. Inmune sí interactúa
con el SNC. Las células inmunitarias como los Linfocitos, Macrófagos y Neutrófilos pueden entrar
en el SNC cuando son llamadas por la microglía (especializada en la defensa del tejido nervioso)
porque:
• Detecta daños en la Barrera Hematoencefálica y los repara.
• Fagocita (elimina) células muertas o dañadas.
• Actúa como un "vigilante" en busca de infecciones o agentes extraños.
• Presenta fragmentos de microorganismos a los Linfocitos T, activando la respuesta inmune.
Si la respuesta inmune SNC es controlada, puede ser neuroprotectora. Pero si es excesiva o crónica,
puede causar inflamación y destrucción de neuronas.
Muchas enfermedades neurológicas pueden estar relacionadas con disfunciones del sistema
inmune, como:
• Esclerosis múltiple, donde los Linfocitos atacan la mielina de las neuronas.
• Alzhéimer y Párkinson, donde se han encontrado macrófagos en el SNC.
• Trastornos psiquiátricos y Adicciones, que pueden estar vinculados a inflamación en el cerebro.
* Investigar la relación entre el S. Inmune y el SNC es clave para entender mejor estas enfermedades
y desarrollar tratamientos más efectivos.
• En los años 80 se encontró que los Órganos Linfoides (Médula Ósea, Timo, Bazo, Ganglios
Linfáticos) tienen fibras nerviosas simpáticas.
• Estas fibras liberan Noradrenalina, que puede modular la actividad de las Células Inmunitarias.
• El Hipotálamo y otras glándulas del sistema endocrino (Hipófisis, Suprarrenales, Tiroides, etc.)
producen hormonas que afectan la respuesta inmune.
• Las Células Inmunitarias tienen receptores para hormonas como la Hormona
AdrenoCorticoTrópica (ACTH), la Hormona del Crecimiento (GH), la Prolactina (PRL), los
Esteroides sexuales y los Corticosteroides.
• Algunas hormonas (como GH y PRL) estimulan el S. Inmune, mientras que otras (como los
Glucocorticoides) pueden suprimir el S. Inmune si están en niveles elevados.
Conclusión:
En la PsicoNeuroInmunología se investiga cómo las Citocinas (moléculas que liberan las células del
S. Inmune) afectan en el comportamiento. Se ha demostrado que las Citocinas pueden cambiar la
actividad general, el apetito, la exploración del entorno, la conducta sexual, el aprendizaje, la
memoria y causar ansiedad.
Cuando una persona se enferma, su comportamiento también cambia. Puede mostrar síntomas
como fatiga, pérdida de apetito, falta de interés en su entorno, y en algunos casos, confusión mental.
Esto no solo es una consecuencia del malestar físico, sino que también puede ser causado por las
Citocinas actuando sobre el cerebro. Estos cambios pueden ser útiles para la supervivencia, ya que
permiten al cuerpo centrarse en la recuperación de la enfermedad y asignar recursos limitados de
manera más eficiente. Por ejemplo, las Citocinas pueden disminuir la actividad general y aumentar
la alerta, lo que ayuda a que la persona se concentre en recuperarse y enfrentar posibles amenazas.
Los estudios también han mostrado que ciertas Citocinas usadas en tratamientos clínicos pueden
afectar el estado mental, causando síntomas como fatiga, apatía, o incluso trastornos mentales más
graves como depresión.
Las Citocinas no solo están involucradas en el S. Inmune, sino también en procesos psicológicos y
cerebrales. Por ejemplo, la interleucina-1 (IL-1), una de las citocinas más estudiadas, juega un papel
importante en el aprendizaje y la memoria. Además, estas sustancias podrían influir en nuestra
capacidad para adaptarnos al ambiente, lo que está controlado por áreas del cerebro como el S.
Límbico y el Hipotálamo. De esta forma, las citocinas son fundamentales en la regulación del
comportamiento humano.
El S. Inmune también puede ser modulado por comportamientos. A principios del siglo XX, se
descubrió que los comportamientos condicionados pueden alterar las respuestas del sistema inmune.
En un experimento, los investigadores asociaron un estímulo neutro (que no provocaba una
respuesta) con un antígeno (que sí provocaba una respuesta inmune), y con el tiempo, el estímulo
neutro por sí solo era capaz de generar una respuesta inmune. Este proceso de "condicionamiento"
puede ser útil para tratar ciertas enfermedades del sistema inmune. Esto sería lo que se llama
InmunoEstimulación Condicionada (para enfermedades virales o cáncer).
Las características psicológicas y sociales de las personas también pueden afectar el S. Inmune. El
bienestar emocional, como tener relaciones sociales saludables o estar libre de ansiedad, puede tener
un efecto protector contra enfermedades autoinmunes. Por el contrario, sentimientos negativos
como el pesimismo pueden disminuir la efectividad del S. Inmune.
Eje Nervioso — Endocrino — Inmune: Los factores psicológicos y sociales pueden influir en estas
conexiones.
Pacientes depresivos a menudo tienen niveles bajos de ciertos tipos de células inmunitarias y niveles
elevados de sustancias inflamatorias. Esto puede hacer que sean más propensos a enfermedades
virales o cancerígenas.
Algunos medicamentos utilizados para tratar la depresión y otros trastornos psiquiátricos tienen
efectos positivos en la función inmune (mejoran la actividad de las células inmunitarias y
normalizan las sustancias inflamatorias en el cuerpo).
Hipótesis investigada:
En la esquizofrenia, se ha observado que algunos pacientes tienen una activación del sistema
inmune, lo que podría estar relacionado con un proceso autoinmune. Esto significa que el sistema
inmune podría estar atacando por error el cerebro.
Las sustancias de abuso (como alcohol, cocaína, marihuana, entre otras) alteran el funcionamiento
del sistema inmune. Las personas con adicciones pueden tener una mayor prevalencia de
infecciones y cáncer debido a esta disfunción inmune. Además, la abstinencia de estas sustancias
también genera una respuesta inflamatoria en el cuerpo.
Tratamientos futuros: Se sugiere que los medicamentos con propiedades antiinflamatorias podrían
ser útiles no solo para las adicciones, sino también para los trastornos psiquiátricos, especialmente
en casos en los que los tratamientos tradicionales no funcionan.
En los años 50 y 60, los estudios mostraron que situaciones estresantes pueden afectar la función del
sistema inmune. Por ejemplo, se observó que los estudiantes en época de exámenes tenían más riesgo
de enfermarse, porque el estrés puede disminuir la actividad de las células que combaten infecciones.
El cuerpo reacciona al estrés activando mecanismos para enfrentarse a amenazas. Sin embargo,
muchas veces no hay una amenaza real; es el individuo quien percibe la situación como peligrosa, y
eso provoca la misma respuesta fisiológica de lucha o huida. El estrés puede ser diferente para cada
persona, dependiendo de cómo cada uno lo perciba.
Cuando una persona está estresada, se activa una serie de hormonas, como los glucocorticoides (por
ejemplo, el cortisol) que ayudan a regular la respuesta inmune. Sin embargo, si este estrés es
constante, la liberación continua de estas hormonas puede causar un estado de inmunosupresión,
que es una disminución de la capacidad del cuerpo para defenderse. Trastornos de ansiedad como el
Trastorno Obsesivo - Compulsivo (TOC) o el Trastorno por Estrés PosTraumático (TEPT), también
se ha visto una alteración en los niveles de cortisol, lo que afecta la respuesta inmunitaria. El estrés
intenso y duradero puede llevar a una inmunosupresión. Esto afecta tanto las respuestas inmunes
específicas (como la producción de anticuerpos) como las inespecíficas (como la actividad de las
células que atacan virus y bacterias).
El estrés parece influir en el cáncer, al promover su crecimiento en etapas tempranas y reducir la
capacidad del cuerpo para reparar el daño celular. No todo el estrés disminuye la respuesta inmune,
a veces puede activarla, como en el caso de las alergias.
El estrés también influye en otros sistemas del cuerpo, como el digestivo, el reproductor y el
cardiovascular (corazón y vasos sanguíneos),. Por ejemplo, el estrés puede contribuir a enfermedades
del corazón, ya que aumenta la inflamación en las arterias, un factor de riesgo para el infarto.
Además de los glucocorticoides, el estrés también libera otras sustancias, como la prolactina, las
endorfinas y las encefalinas. Algunas de estas pueden tener efectos inmunosupresores.