Hombre/Mujer
Introducción
El hombre y la mujer han estado desde siempre vinculados por razones fuertes y
altamente determinantes: la perpetuación y la supervivencia de la especie; el
hombre y la mujer se han vinculado para reproducirse. Esta unión, de una gran
fuerza, como principio y fundamento de la perpetuación de la especie, ha sido
enorme y ha condicionado el resto de las relaciones exigidas para su supervivencia.
“Lo que define al género no es la constitución física de los individuos, sino esa
acción simbólica colectiva, ya que mediante los procesos de construcción del orden
simbólico, se organiza lo que deben ser los hombres, las mujeres y las
diversidades” Diana Maffía.
Definición de hombre y mujer
Hombre proviene del latín homo, que significa ser humano, sin distinción de género,
en cambio mujer deriva del latín mulier, que a su vez se relaciona con mollis, que
quiere decir blando o flexible.
sexismo
El sexismo se refiere al conjunto de prácticas discriminatorias que existen tanto
en conductas como en pensamientos, basadas en creencias en torno al sexo y el
género de las personas. Estas acciones discriminatorias que benefician a un sexo
sobre el otro pueden estar dirigidas también a identidades sexuales diversas
(lésbico, gay, bisexual, transexualidad, transgénero, travestis, intersexo) y otras
condiciones marcadas por la desigualdad o estigmatización.
Caracterizado como “esa asignación de capacidades y roles diferentes a varones y
mujeres a partir de los atributos biológicos, donde se desvalorizan las acciones de
las mujeres frente a los varones”.
Androcentrismo
Se relaciona con un determinado estereotipo de sexualidad humana, percibida como
binaria (varón-mujer), negando realidades contempladas por la legislación, como el
matrimonio igualitario y la ley de identidades de género, pero también otras que
van más allá de la legislación vigente, como la gestación de varones trans y el
tipo de licencias que les deben ser otorgadas.
Es la visión del mundo que sitúa al hombre como centro de todas las cosas.
Esta concepción de la realidad parte de la idea de que la mirada masculina es la
única posible y universal, por lo que se generaliza para toda la humanidad, sean
hombres o mujeres.
Conlleva la invisibilidad de las mujeres y de su mundo, la negación de una mirada
femenina y la ocultación de las aportaciones realizadas por las mujeres.
Estereotipos de género
Los estereotipos de género son aquellas ideas o creencias arraigadas en la sociedad
relacionadas con cuál es o cuál debería ser el rol de los hombres y las mujeres. No
tienen ninguna justificación científica o demográfica y, por lo general, se dictan
de forma inconsciente.
De este modo, se caracterizan porque atribuyen rasgos, actitudes, comportamientos y
patrones a cada uno de los géneros, los cuales son compartidos por mucha gente y,
por lo tanto, forman parte del imaginario de una determinada comunidad.
Con frecuencia los estereotipos se usan para justificar la discriminación de género
y pueden reforzarse con teorías tradicionales o modernas, incluso a través de leyes
o de prácticas institucionales. Una dicotomía fundamental es que mientras los
hombres socialmente han estado asignados al espacio público, donde se toman las
decisiones políticas, sociales y económicas, las mujeres han estado asignadas al
espacio privado, donde llevan a cabo el trabajo de cuidados y crianza.
Al estereotipo de feminidad se asocian ciertas características y roles: maternidad,
trabajo doméstico y cuidado de otras personas, el ser cariñosas, sensibles,
débiles, sentimentales, intuitivas, buenas, dependientes, sumisas, adaptables. Por
su parte, al estereotipo de masculinidad se asocian el rol de proveedor y el ser
fuertes, competitivos, racionales, valientes, poco expresivos, dominantes,
independientes, se naturalizan conductas violentas.
Feminismo
El feminismo es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales
del siglo XVIII -aunque sin adoptar todavía esta denominación- y que supone la toma
de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano, de la opresión,
dominación, y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de
varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas de modelo de
producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas
las transformaciones de la sociedad que aquella requiera.
Alteridad
La alteridad, que es el reconocimiento de “lo otro” o “el otro” como diferente, ha
influido profundamente en la relación entre hombres y mujeres.
En la modernidad, el concepto de alteridad ha sido clave en la lucha por la
igualdad de género, al reconocer a las mujeres como sujetos autónomos y no solo en
función de su relación con los hombres. Hoy en día, la alteridad invita a valorar
las diferencias sin jerarquías, promoviendo relaciones de respeto y equidad, donde
hombres y mujeres se reconocen mutuamente como individuos con valor propio.
Su evolución a lo largo del tiempo
La relación entre hombres y mujeres a lo largo de la historia ha estado marcada por
el contexto cultural, social, económico y político de cada época.
1. Antigüedad (3000 a.C. - 500 d.C.)
• Relaciones de poder: En muchas culturas antiguas, las relaciones entre
hombres y mujeres se basaban en estructuras patriarcales, donde los hombres
ocupaban posiciones de poder y controlaban la vida económica y social. Las mujeres,
en cambio, tenían roles principalmente domésticos o subordinados, aunque en algunos
casos, como en Egipto, podían ocupar cargos de influencia en la religión o incluso
en la política.
• Complementariedad y dependencia: La sociedad estaba organizada en torno a
roles que se consideraban complementarios. Los hombres eran responsables de la
guerra y la política, mientras que las mujeres se encargaban del hogar y los hijos,
aunque esto significaba una gran dependencia económica y social de las mujeres
hacia los hombres.
2. Edad Media (500 - 1500)
• División de roles: Durante la Edad Media en Europa, las relaciones hombre-
mujer continuaron siendo jerárquicas. Los matrimonios eran en gran medida arreglos
económicos y familiares, con poco énfasis en el amor o la igualdad. La Iglesia
católica jugó un papel importante en promover la subordinación femenina a través de
enseñanzas religiosas
• Roles religiosos y nobles: Aunque las mujeres de clase baja estaban
fuertemente subordinadas, las nobles podían tener más influencia, y las mujeres en
los conventos disfrutaban de cierta independencia. Algunas mujeres destacaron en la
religión, como Santa Hildegarda de Bingen, o en la política, como Leonor de
Aquitania, pero eran excepciones.
3. Renacimiento (1300 - 1600)
• Patriarcado y control social: En esta época, el renacimiento cultural y
artístico en Europa reafirmó muchos valores patriarcales. Aunque algunas mujeres de
la élite fueron mecenas y desarrollaron talentos artísticos o intelectuales, su
libertad era limitada. Los matrimonios continuaban siendo herramientas para forjar
alianzas políticas y económicas
• Idea de complementariedad: La educación de las mujeres se veía necesaria para
que pudieran ser buenas esposas y madres, pero no para asumir roles fuera del
hogar. Las relaciones se basaban en la idea de que las mujeres complementaban el
rol del hombre, pero no lo igualaban.
4. Ilustración y Revolución Industrial (1600 - 1800)
• Surgimiento de la familia nuclear: Con la Revolución Industrial, la
estructura de la familia comenzó a cambiar, y las relaciones entre hombres y
mujeres se enfocaron más en la unidad doméstica. Mientras los hombres trabajaban en
las fábricas, se esperaba que las mujeres se quedaran en casa para cuidar de los
hijos y el hogar
• Inicios de cuestionamiento: En la Ilustración, algunas mujeres comenzaron a
cuestionar la subordinación a la que estaban sometidas, especialmente en las clases
altas. Escritoras como Mary Wollstonecraft en Inglaterra plantearon que la mujer
era un ser racional que merecía educación y derechos igualitarios. Sin embargo, la
mayoría de las relaciones seguían basadas en el control masculino.
5. Siglo XIX - Principios del Siglo XX: Sufragismo y Primeras Luchas por la
Igualdad
• Reformas y cambio social: Durante el siglo XIX, el auge del movimiento
sufragista y feminista en Estados Unidos y Europa planteó la necesidad de derechos
iguales, como el derecho al voto y la igualdad civil. Aunque las mujeres seguían
subordinadas en el matrimonio, cada vez más empezaban a trabajar fuera del hogar,
lo que transformó lentamente su posición en la relación.
• Redefinición del matrimonio: El matrimonio empezó a valorarse más como una
asociación sentimental en la clase media, y surgieron los primeros debates sobre
los derechos de las mujeres a la propiedad y el divorcio.
6. Siglo XX: Segunda Ola del Feminismo y Cambios en la Relación de Género (Décadas
de 1960 y 1970)
• Cambio en los roles de género: En la segunda mitad del siglo XX, los
movimientos feministas impulsaron cambios legales y sociales significativos en la
relación hombre-mujer. Las mujeres lucharon por la igualdad laboral, el control de
la natalidad y el derecho a una vida libre de violencia doméstica. Este fue un
periodo clave para la redefinición de roles y relaciones.
• Redefinición del matrimonio y la familia: El matrimonio comenzó a verse como
una relación de iguales, basada en el amor y la cooperación, en lugar de una
estructura de poder jerárquico. El divorcio se volvió más accesible, lo que dio a
las mujeres mayor libertad y control sobre su vida.
7. Finales del Siglo XX - Siglo XXI: Relaciones de Género en la Era Contemporánea
• Sociedades igualitarias: Hoy en día, en muchas sociedades, las relaciones
entre hombres y mujeres tienden a ser más igualitarias, con ambos géneros
compartiendo responsabilidades laborales y familiares. Las leyes de igualdad de
género y los derechos laborales han promovido esta paridad, aunque todavía existen
diferencias culturales y prácticas.
• Diversidad en las relaciones: Las relaciones entre hombres y mujeres se han
vuelto más variadas. Hoy en día, se reconoce la igualdad en el matrimonio y en las
parejas de hecho, con un enfoque en la comunicación y el respeto mutuo. Además, las
identidades de género diversas han enriquecido el concepto de pareja, ampliando los
modelos tradicionales.
• Desafíos persistentes: A pesar de estos avances, todavía existen
desigualdades en muchos aspectos, como la violencia de género y la disparidad
salarial. En algunas culturas y sociedades, las relaciones hombre-mujer siguen
siendo profundamente desiguales y restringidas por normas tradicionales.
La relación entre hombres y mujeres ha pasado de ser de subordinación y dependencia
en las sociedades antiguas a una asociación más equitativa en la era moderna.
Aunque se han logrado grandes avances hacia una relación de igualdad y respeto
mutuo, los desafíos persisten, especialmente en regiones y culturas donde los
derechos de las mujeres aún no son plenamente reconocidos.
En México
1. Período Colonial (Siglo XVI – XVIII)
• Durante la colonia, las mujeres en México (al igual que en muchas otras
sociedades coloniales) estaban sometidas a una estructura patriarcal. El hombre era
el cabeza de familia y la mujer se limitaba principalmente al hogar. Las mujeres no
tenían derechos políticos ni acceso a la educación formal y sus roles estaban
mayormente restringidos a la maternidad y el cuidado del hogar.
2. Siglo XIX: Movimientos Iniciales y Lucha por la Educación
• Durante la Independencia (1810-1821), las mujeres comenzaron a participar más
activamente en la lucha, aunque principalmente en roles de apoyo. Sin embargo, no
fue hasta el siglo XIX, con la llegada de la Reforma y la influencia de las ideas
liberales, que empezaron a surgir movimientos por la educación femenina.
• En 1867, el General Benito Juárez permitió el acceso de las mujeres a la
educación pública, un paso inicial hacia la equidad, aunque la participación
política y los derechos civiles seguían muy limitados.
3. Siglo XX: El Movimiento Feminista y la Lucha por el Voto
• A principios del siglo XX, el movimiento feminista comenzó a ganar fuerza. En
1916, durante la Revolución Mexicana, las mujeres empezaron a organizarse y a
exigir sus derechos, destacándose figuras como Elvia Carrillo Puerto, quien luchó
por el sufragio femenino y los derechos de las mujeres en Yucatán.
• En 1953, tras décadas de lucha, las mujeres en México obtuvieron el derecho
al voto, un hito importante para la igualdad política.
4. Finales del Siglo XX y Siglo XXI: Avances y Desafíos
• En las últimas décadas del siglo XX y principios del siglo XXI, las mujeres
han logrado avances significativos en diversas áreas. Se aprobó la Ley General de
Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (2007) y la reforma
constitucional en 2011 que establece la igualdad sustantiva entre hombres y
mujeres.
• En la actualidad, las mujeres continúan luchando por la igualdad laboral, la
igualdad en la política (con avances como el 50% de representación femenina en los
congresos a nivel estatal y federal) y por erradicar la violencia de género. Sin
embargo, aún existen grandes desafíos, como la violencia feminicida y la brecha
salarial.
La relación entre hombre y mujer en México ha evolucionado de una estructura
altamente desigual hacia un contexto donde la igualdad de género es un objetivo más
visible y respaldado por leyes y movimientos sociales. Aunque se han logrado
avances en la educación, política y derechos laborales de las mujeres, la lucha por
la igualdad plena continúa, especialmente en la erradicación de la violencia y la
discriminación.
Su relación con el mal
La idea del “mal” ha influido en las relaciones entre hombres y mujeres al atribuir
a las mujeres características peligrosas o tentadoras. En muchas culturas y
religiones, la mujer ha sido vista como una figura asociada al pecado o a la
debilidad moral, como en el relato de Eva en la tradición judeocristiana, donde se
la culpa de introducir el mal en el mundo. Esto ayudó a legitimar su vigilancia,
restricción y hasta castigo, presentando a los hombres como protectores y
autoridades que deben “guiarlas” o “corregirlas”.
Esta percepción fomentó la normalización de la violencia y el abuso hacia las
mujeres, especialmente en los casos en los que ellas “desafiaban” los roles
tradicionales o exigían independencia. A lo largo de la historia, estas dinámicas
generaron relaciones basadas en el control y la sumisión, y en muchos casos, los
comportamientos y deseos femeninos eran considerados amenazas al orden social y
moral.
En la actualidad, se reconoce que el “mal” en estas relaciones proviene más bien de
dinámicas abusivas, como la manipulación o la violencia de género, que obstaculizan
la igualdad. El desafío ahora es erradicar esas formas de abuso y construir
relaciones basadas en la equidad, el respeto y el reconocimiento mutuo, dejando
atrás visiones que promovían la opresión y desigualdad entre hombres y mujeres.
Conclusión
Hemos pasado a lo largo de la historia por diferentes etapas evolutivas de la
sociedad humana, pero interesa resaltar que esos papeles establecidos para
la mujer-objeto se adquieren a partir del mandato social y se perpetúan de manera
casi inconsciente, por medio de la familia, la escuela, la religión, los medios
de comunicación y otros más.