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APENDICITIS

La apendicitis aguda es la inflamación abdominal más común en hospitales, afectando aproximadamente al 7% de la población y siendo responsable de más del 50% de las laparotomías. Las complicaciones postoperatorias incluyen infecciones y hemorragias, lo que resalta la importancia de un cuidado de enfermería de calidad durante el proceso quirúrgico. El tratamiento principal es la apendicectomía, que puede realizarse de forma abierta o laparoscópica, y se recomienda un seguimiento cuidadoso en la recuperación del paciente.

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APENDICITIS

La apendicitis aguda es la inflamación abdominal más común en hospitales, afectando aproximadamente al 7% de la población y siendo responsable de más del 50% de las laparotomías. Las complicaciones postoperatorias incluyen infecciones y hemorragias, lo que resalta la importancia de un cuidado de enfermería de calidad durante el proceso quirúrgico. El tratamiento principal es la apendicectomía, que puede realizarse de forma abierta o laparoscópica, y se recomienda un seguimiento cuidadoso en la recuperación del paciente.

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INTRODUCCIÓN

La apendicitis aguda constituye la condición inflamatoria aguda abdominal más común


observada en el ámbito hospitalario. Aproximadamente 7 % de la población general sufre
apendicitis en el curso de su vida, por lo que se considera que es la afección quirúrgica más
frecuente entre las emergencias hospitalarias. Según las estadísticas mundiales, es la causa
principal del abdomen agudo quirúrgico, pues más del 50% corresponden a apendicitis, y es
responsable de las 2/3 partes de las laparotomías practicadas.

Dentro de las complicaciones presentadas en pacientes posoperados de apendicectomía


destacan: infección del sitio quirúrgico, serosidad sanguinolenta en la herida quirúrgica,
abscesos parietal e intraabdominal, hemorragia, flebitis, epiploítis, obstrucción intestinal,
fístulas entero-cutáneas, evisceración y eventración.

El qué hacer de enfermería en el ámbito quirúrgico, como área de especialización, debe


tener un impacto en la salud de los pacientes evitando mayores agravantes a su proceso de
enfermedad, brindado cuidados perioperatorios de alta calidad y calidez basados en el
proceso de atención de Enfermería.

El cuidado humano conlleva características que lo identifican y diferencian de otros, es un


acto, actitud y preocupación consciente, bondadosa, amorosa, responsable, intencionada,
libre y trascendente que no significa dominación, sino respeto por el otro; implica cuidado
de la vida, para la permanencia y trascendencia del ser, valores, deseos y compromiso,
conocimiento y acciones; es el ideal moral como fin, protección y engrandecimiento de la
dignidad humana.

Se requiere del profesional de enfermería capacitado con una visión analítica y juicios a que
asegure la atención del paciente posoperado con base en un modelo de cuidado, tomando
como herramienta el proceso de cuidado de enfermería (PCE); La aplicación del PCE
permite al profesional de enfermería proporcionar una atención de mayor calidad al
paciente y más aún si es llevado a la práctica con intervenciones basadas en evidencia
científica.
JUSTIFICACIÓN

La apendicitis aguda constituye la condición inflamatoria aguda abdominal más común


observada en el ámbito hospitalario. Aproximadamente 7 % de la población general sufre
apendicitis en el curso de su vida, por lo que se considera que es la afección quirúrgica más
frecuente entre las emergencias hospitalarias.

Según las estadísticas mundiales, es la causa principal del abdomen agudo quirúrgico, pues
más del 50% corresponden a apendicitis aguda, y es responsable de las 2/3 partes de las
laparotomías practicadas.

La apendicitis aguda puede ser una enfermedad grave si no se recibe tratamiento quirúrgico
oportuno con una morbilidad del 37% y una mortalidad del 1%,10 con gran repercusión en
la vida del paciente tanto familiar como en lo laboral por la estancia hospitalaria prolongada
y mayor tiempo para la incorporación a las actividades cotidianas.

Las complicaciones de las intervenciones por apendicitis aguda no son infrecuentes, a pesar
de que los avances tecnológicos de la cirugía y de la anestesiología y reanimación, reducen
al mínimo el traumatismo operatorio, de la existencia de salas de cuidados intensivos y
cuidados intermedios, para la atención de pacientes graves y de que hoy se utilizan
antibióticos cada vez más potentes.

Algunos autores opinan que la infección del sitio operatorio depende de muchos factores,
entre los que se citan: la virulencia del germen causal, la respuesta del paciente a la
infección, la habilidad del cirujano, el criterio para determinar que existe una infección, así
como el estado del apéndice en el acto quirúrgico, señalando que la frecuencia de esta
complicación abarca desde el 5,0 % para las apendicitis tempranas hasta el 75,0 % de las
perforadas.

APENDICITIS

Se considera apendicitis a la inflamación del apéndice vermiforme por diversas causas,


habitualmente como resultado de la obstrucción de su luz. De no interrumpirse este proceso
mediante la extirpación del órgano, su evolución es hacia la progresión y el compromiso de
todas las paredes, pudiendo desembocar en la perforación del órgano. Puede ser aguda o
crónica.

Fisiopatología.

La apendicitis se inicia por el aumento progresivo de la presión intraluminal, que


compromete el flujo de salida venoso. En el 50-80% de los casos, la apendicitis aguda se
asocia a una obstrucción evidente de la luz por una pequeña masa de heces a modo de
cálculo o fecalito, o por un cálculo biliar, un tumor o una masa de gusanos.

No obstante, el modelo obstructivo no siempre explica la etiología, ya que algunos


pacientes tienen un lumen libre por los hallazgos del diagnóstico por imágenes e
histopatológico. En pacientes inmunocomprometidos (infección por VIH y
citomegalovirus), se describen causas no obstructivas.

La lesión isquémica y la estasis del contenido luminal con sobreproducción de ésta, con la
consiguiente elevación de la presión del órgano que ocasiona la interrupción del drenaje
linfático, lo que inducen la proliferación bacteriana, activan respuestas inflamatorias, como
un edema tisular e infiltrados neutrófilos en la luz, la pared muscular y los tejidos blandos
peri apendiculares.

De no interrumpirse este proceso, se corta el flujo venoso, con incremento del edema
parietal e isquemia, que en su progresión ocasiona trombosis venosa y compromiso de la
irrigación arterial.

La obstrucción de la luz intestinal deriva en tres consecuencias importantes:

1. Hiperperistaltismo del apéndice con el objeto de vencer la obstrucción.

2. Aumento de la secreción mucosa de su epitelio, que al mismo tiempo origina un


incremento en la presión dentro de su luz.

3. Multiplicación de los gérmenes en la cavidad apendicula.

Para ayudar a diagnosticar la apendicitis, es probable que un profesional de atención


médica haga un historial de tus síntomas y te examine el abdomen.

Las pruebas utilizadas para diagnosticar la apendicitis incluyen:


 Examen físico. Un profesional de atención médica puede aplicar una presión suave
sobre la zona dolorida. Cuando la presión se libera repentinamente, el dolor de
apendicitis suele empeorar. Esto se debe a la inflamación del revestimiento de la
cavidad abdominal, llamado peritoneo.

El profesional de atención médica también puede buscar si hay rigidez abdominal y una
tendencia a flexionar los músculos abdominales en respuesta a la presión sobre el apéndice
inflamado. Esto se conoce como vigilancia.

El profesional de atención médica también puede utilizar un dedo enguantado y lubricado


para examinarte la parte inferior del recto. Esto se conoce como examen digital del recto.
Las personas en edad fértil pueden someterse a un examen pélvico para detectar otros
problemas que pudieran estar causando el dolor.

 Análisis de sangre. Esta prueba comprueba si el recuento de glóbulos blancos es


elevado. Un recuento alto de glóbulos blancos podría significar la presencia de una
infección.

 Análisis de orina. Es posible que se haga una prueba de orina, también llamado
análisis de orina. Un análisis de orina garantiza que el dolor no se debe a una
infección de las vías urinarias ni a un cálculo renal.

 Estudios por imágenes. También es posible que te hagan estudios por imágenes
para confirmar la apendicitis o encontrar otras causas del dolor. Estas pruebas
pueden incluir una radiografía abdominal, una ecografía abdominal, una tomografía
computarizada o una resonancia magnética.
SÍNTOMAS:
El principal síntoma de la apendicitis aguda es el dolor abdominal. De manera
característica, al inicio el dolor se centra de modo difuso en el epigastrio bajo o en el área
umbilical, es moderadamente intenso y constante, en ocasiones con cólicos intermitentes
superpuestos, se localiza el dolor en el cuadrante inferior derecho. Si bien ésta es la
secuencia clásica del dolor, puede variar.

La apendicitis se acompaña casi siempre de anorexia. Es tan constante que debe dudarse del
diagnóstico si el paciente no es anoréxico. Aunque casi 75% de los enfermos presenta
vómito, no son notables ni prolongados y la mayoría de los individuos sólo vomita una o
dos veces, lo cual se debe a estimulación neural y presencia de íleo.

Casi todos los sujetos proporcionan un antecedente de estreñimiento que inicia antes del
dolor abdominal y muchos piensan que la defecación lo alivia. Algunos pacientes, en
particular los niños, presentan diarrea de tal manera que el patrón de la función intestinal
tiene poco valor en el diagnóstico diferencial.

La temperatura axilar es moderadamente elevada, 37.5 a 38°C, lo cual nos habla de un


proceso inflamatorio, además de la elevación de los glóbulos blancos. La mayoría de los
pacientes con apendicitis simple tienen una temperatura menor a 40°C; temperaturas
mayores son asociadas a una apendicitis perforada o gangrenosa.
La secuencia de presentación de los síntomas tiene una gran importancia diagnóstica
diferencial. En más de 95% de los pacientes con apendicitis aguda, el primer síntoma es la
anorexia, seguido de dolor abdominal y vómito (si ocurren). Cuando este último precede a
la aparición del dolor, debe dudarse del diagnóstico de apendicitis.

TRATAMIENTO
El tratamiento de la apendicitis suele consistir en una intervención quirúrgica para extirpar
el apéndice. Antes de la cirugía, es posible que te administren antibióticos para tratar la
infección.
 Hidratación
 Trastornos cardiacos, pulmonares y renales.
 Antibióticos (cefaxitina, cefotetán, o titarcilina, más carbapenems solo o
combinación de cefalosporinas 3ra generación. Monobactan o aminoglucósidos mas
anaerobios) Clindamicina o metronidazol)

Cirugía para extirpar el apéndice


La apendicectomía es una intervención quirúrgica para extirpar el apéndice. La
apendicectomía puede realizarse como cirugía abierta mediante un corte abdominal de entre
2 y 4 pulgadas (de 5 a 10 cm) de longitud. Esto se conoce como laparotomía. La cirugía
también puede realizarse a través de unos pequeños cortes abdominales. Eso se conoce
como cirugía laparoscópica. Durante la apendectomía laparoscópica, el cirujano coloca
instrumentos quirúrgicos especiales y una cámara de video en el abdomen para extirpar el
apéndice.

En general, la cirugía laparoscópica permite tener una recuperación más rápida y una fase
de curación con menos dolor y cicatrices.
RECOMENDACIONES

 Limita tus actividades. Si la apendicectomía se realizó por vía laparoscópica,


limita tu actividad durante tres a cinco días. Si te practicaron una apendicectomía
abierta, limita tu actividad durante 10 a 14 días. Pregunta siempre a tu equipo de
atención médica sobre los límites de tu actividad y cuándo puedes reanudar tus
actividades cotidianas después de la intervención.

 Sujétate el abdomen al toser. Para ayudar a reducir el dolor, colócate una


almohada sobre el vientre y aplica presión antes de toser, reír o moverte.

 Ponte en contacto con tu equipo de atención médica si los analgésicos no te


están ayudando. El dolor somete al cuerpo a una tensión adicional y retrasa el
proceso de curación. Si sigues sintiendo dolor a pesar de tomar los analgésicos,
llama a un miembro del equipo de atención médica.

 Levántate y muévete cuando estés listo. Empieza despacio y aumenta tu actividad


a medida que te sientas capaz. Empieza con paseos cortos.

 Duerme cuando sientas cansancio. A medida que tu cuerpo se recupera, es posible


que sientas más cansancio de lo habitual. Tómatelo con calma y descansa cuando lo
necesites.

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