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TAREAS

El documento analiza la historia del derecho mexicano, abordando su metodología, conceptos y características, así como el papel de la historia en la comprensión del derecho. Se destaca la importancia de las fuentes históricas y la relación entre derecho y sociedad, enfatizando que la historia del derecho no es solo un catálogo de normas, sino un estudio de las interacciones sociales y culturales que lo configuran. Además, se discuten los desafíos epistemológicos y la necesidad de un enfoque crítico en la investigación histórica para evitar sesgos y distorsiones.

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El documento analiza la historia del derecho mexicano, abordando su metodología, conceptos y características, así como el papel de la historia en la comprensión del derecho. Se destaca la importancia de las fuentes históricas y la relación entre derecho y sociedad, enfatizando que la historia del derecho no es solo un catálogo de normas, sino un estudio de las interacciones sociales y culturales que lo configuran. Además, se discuten los desafíos epistemológicos y la necesidad de un enfoque crítico en la investigación histórica para evitar sesgos y distorsiones.

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TAREA 1

Actua como un analista profesional y analiza el siguien


“Historia del Derecho Mexicano Eduardo López Betancourt

López Betancourt, E. (2017). Historia del derecho mexicano: (2 ed.). México, D.F, Mexico: IURE
Editores. Recuperado de https://elibro.net/es/ereader/unadmexico/40221?page=20.

Actua como un analista profesional y analiza el siguiente redacción:

“1.1 Concepto de historia del derecho. Su metodología

Para dar una definición de esta disciplina, es necesario primero aportar una noción de los dos elementos
que la constituyen. Por un lado, la pa- labra historia se puede entender como la ciencia o disciplina que
tiene por objeto de estudio la realidad pretérita, el conjunto de hechos o fenóme- nos acaecidos en el
tiempo. Si bien el discurso histórico posee una naturaleza narrativa, al origi- narse en el relato de hechos
sucedidos considerados verdaderos, como disciplina científica, tal discurso persigue también una
función explicati- va. Estudiar historia no es realizar una simple antología de memorias, una
enumeración de hechos aislados, sino construir una exposición de los sucesos con carácter científico.
Este rigor “impone una relación de causalidad de los hechos entre sí a través del tiempo y del espacio,
sin lo cual no habría ciencia. En esta virtud, para que haya historia es indispensable encadenar los
hechos, de suerte que unos se vinculen con otros por relación de causalidad”.1 Por lo que hace al
concepto de derecho, se trata de un concepto abier- to, ambiguo y vago.2 Entre las principales
acepciones resultan de interés cuatro, que a grandes rasgos asignan al vocablo los significados siguien-
tes: a) sistema de normas que regulan la vida en sociedad; b) facultad o poder del individuo; c) disciplina
o ciencia que se encarga de estudiar lo jurídico, y d) condición de aquello que es justo. Con el propósito
de superar dicha ambigüedad, en la literatura jurídiAsí, se habla de: a) derecho en sentido objetivo
cuando se alude al sistema o conjunto de normas que regulan la conducta humana; b) derecho en sentido
subjetivo cuando se hace alusión a una prerrogativa individual; c) ciencia del derecho para referirse a la
disciplina, y d) simplemente de justicia cuando la utilización del término implica juicios de valor. Estos
significados se correlacionan con los vocablos anglosajones law, right, ju- risprudence y justice. El
derecho cambia con el tiempo, en la medida en que se modifican las relaciones sociales que se encarga
de regular, los valores que preten- de salvaguardar, los conceptos que lo fundamentan y las teorías que lo
explican. No hay un consenso acerca de si todo lo que significa el dere- cho está sujeto a esas
mutaciones temporales o si existe un núcleo que ha mantenido cierta estabilidad, como un contenido
esencial sin el cual no tendría sentido hablar de derecho. Lo que hoy es norma jurídica puede no haberlo
sido ayer y ya no ser- lo mañana; lo que hoy aparece como un valor fundamental de justicia, igualmente
puede desaparecer en el futuro. El análisis histórico intenta establecer los vínculos, el hilo conductor
entre esas situaciones que en la superficie parecen ser puras contingencias. De ahí que la historia del de-
recho no puede constreñirse a ser una recopilación o catálogo de normas vigentes a lo largo del tiempo,
sino que debe establecer las relaciones que existen entre dichas normas, las instituciones y el contexto
social. La historia forma la mitad de la parte científica del derecho.3 Como su preocupación es el pasado
jurídico, su apoyo material son los restos terpretación. A lo largo del camino por dilucidar los sucesos
anteriores y las interrogantes acerca de éstos, es necesario reinterpretarlos, para “cons- truir visiones de
conjunto sobre el acontecer histórico, que buscan expli- caciones globales, las cuales no se limitan a
conocer hechos puntuales, sino que les interesa el sentido de la historia”.4 En otro nivel de estudio, la
historia del derecho aparece como una disciplina de raíz especulativa, cuya finalidad es comprender la
esencia del derecho, a partir de la vida de éste a lo largo del tiempo. Así, su mi- sión no consiste en
suministrar antecedentes históricos al derecho vigen- te hoy ni en la búsqueda y presentación de
antigüedades jurídicas en cuanto tales, sino en crear una visión histórica, que abarque las diversas
perspectivas concretas y parciales que proporcionan la filosofía del dere- cho y el estudio de la
normatividad positiva.

1.2 Concepto y características del hecho histórico-jurídico


El concepto de derecho más o menos restringido que se sostenga determi- nará cuáles son los hechos
pasados que se consideran parte de la histo- ria del derecho. Un estudio histórico-jurídico que pretenda
ser exhaustivo debería abordar las tres dimensiones complementarias de lo jurídico: he- chos, normas y
valores. La dificultad y amplitud de un trabajo así es evi- dente, de ahí la necesidad de delimitar el
trabajo investigativo. Hoy día, los juristas trabajan con conceptos operacionales de derecho que, si bien
no resuelven las profundas polémicas entre la esencia de lo jurídico y la separación entre derecho y
moral, permiten llevar a cabo in- vestigaciones (en este caso históricas). Así, toda historia parte de una
deli- mitación del objeto de estudio por lo menos en tres dimensiones: mate- rial, espacial y cronológica.
La dimensión material se refiere al discernimiento de las fuentes; se ha dicho que el derecho no sólo se
encuentra en los textos legales, sino también en las costumbres y en las instituciones de la vida social
creadas por él. Sin embargo, la historia del derecho toma preferentemente como punto de partida los
textos considerados jurídicos en cada época.

Otra cuestión esencial a la idea de derecho es la noción de “lo justo”. La humanidad ha reflexionado
largamente para intentar explicar el sentido de los ámbitos preceptivos que inciden en su vida. La
historia del dere- cho, en cuanto ciencia, implica también abordar esa actividad especula- tiva en torno
de “lo justo”.

1.3 Método histórico y sus postulados epistemológicos

El método es el conjunto de reglas que se siguen para abordar el objeto de conocimiento histórico-
jurídico. Si bien cada historiador puede seguir un método particularizado, acorde con las características
de su objeto concreto de estudio, todo trabajo que se considere histórico-científico las fuentes primarias
y las evidencias históricas, y b) la interpretación, re- construcción, explicación o síntesis llevada a cabo a
partir de lo hallado en las fuentes, es decir, la historiografía. Una postura prudente en la investigación
histórica del derecho coin- cide en reconocer que no existe un método único para llevar a cabo este
trabajo. José Manuel Pérez-Prendes dice al respecto: La investigación histórica en general y la histórico-
jurídica en particular no poseen ningún método “milagroso” que pueda ser concebido y presentado como
una técnica de trabajo única y válida para ser aplicada a cualquier tema y tiempo (...) Cada tema tiene su
método, que se va construyendo se- gún se va investigando y que nunca es algo cerrado y perfecto (...)
Las úni- cas reglas generales para todo tipo de empresa investigadora se reducen a la obligatoriedad de
conocer, analizar y clasificar la bibliografía existente so- bre el tema, no ignorar ninguna fuente de
conocimiento que contribuya a su esclarecimiento.

Los postulados epistemológicos de la disciplina histórica se analizan en la filosofía de la historia y en la


historiología o teoría de la historia. Di- versas preguntas se plantean en relación con la posibilidad de
adquirir un conocimiento de lo histórico; aquí interesa destacar el problema de su ob- jetividad. En la
oleada del positivismo científico del siglo XIX se asumió que “los hechos hablaban por sí solos”. De
este modo, podría considerarse que el historiador, conforme se apegara a lo sucedido, elaboraba historia
de ma- nera objetiva; sin embargo, paulatinamente se ha reconocido que esa pretendida objetividad de la
reconstrucción histórica puede ser sólo apa- rente. Edward Hallett Carr decía: “Los hechos sólo hablan
cuando el his- toriador apela a ellos: él decide a qué hechos se da paso y en qué orden y contexto
hacerlo.”7 De esta manera, es posible que la subjetividad del historiador, sus creencias, conocimientos e
ideología puedan condicionar sus recreacio- nes e interpretaciones de los hechos históricos. Otro
problema epistemológico de la ciencia de la historia es la obje- tividad de las fuentes. En este orden de
ideas, es conocido el proverbio según el cual los vencedores escriben la historia. Aun la investigación
his- tórica más simple suele mostrar que las fuentes que se conservan gene- ralmente son parciales. Esto
es evidente, por ejemplo, en el caso latinoa- mericano: se tiene la versión europea de la conquista de
América, pero no la de los nativos.

De ahí que el historiador debe obtener un panorama completo y con- trastar fuentes y distintas versiones
de los hechos. Cuando esto no sea posible, el historiador debe manifestar que su trabajo no ha alcanzado
la imparcialidad por la ausencia de datos, para evitar caer en el discur- so histórico ideológico, que
asume una sola versión de los hechos como la verdad histórica. Refugio González y Salvador Cárdenas
afirman el respecto: Todo historiador se ve constantemente asediado por el aguijón de la subje- tividad o
por la tentación de distorsionar los hechos o las ideas del pasado para alinearlos en determinada
dirección (...) Por eso es que siempre se ha dicho que el ideal de un historiador es superar el
condicionamiento que le imponen sus compromisos, para situarse en el terreno de la objetividad, has- ta
donde es posible hablar de tal cosa. Ahora, en cuanto a los problemas epistemológicos de la historia del
derecho, mucho se ha discutido si se trata de una ciencia histórica o de una ciencia jurídica. Parece claro
que la peculiaridad de la disciplina es el puente que tiende entre ambas áreas del conocimiento. Es
evidente que se trata de una ciencia histórica porque se encarga de estudiar la histori- cidad que
constituye una propiedad esencial de lo jurídico. A la vez, puede entenderse como una ciencia jurídica,
porque su contenido depende del concepto que se tenga de derecho. Así, José Antonio Escudero señala:
La persistencia del derecho o su estabilidad es algo esencialmente peculiar respecto a la evolución
histórica general o, mejor dicho, respecto a la evo- lución de cualesquiera otros sectores históricos
concretos. [Esa] persistencia de lo jurídico constituye un factor intrínsecamente diferencial. Y ello tanto
si se cree en la historia como ciencia de lo que no se repite, como si se pos- tula una ciencia atenta a
procesos y fenómenos sociales más complejos y de más larga duración.

1.4 Fuentes histórico-jurídicas

1.4.1 Naturaleza

Al hablar de fuentes del derecho puede distinguirse, según un criterio de clasificación ampliamente
utilizado en los estudios jurídicos, entre fuen- tes formales y fuentes materiales. Las primeras las
constituyen los textos jurídicos vigentes en el pasado, fuente inestimable cuando es posible el acceso a
ella. Las fuentes materiales o indirectas pueden serlo cualquier tipo de do- cumentos, informes o datos
que permitan acceder a un conocimiento so- bre el derecho en el momento histórico que se estudie. Dada
la conexión indisoluble del derecho con la sociedad, las historias generales generan a su vez un
panorama que incluye historias jurídicas en lo particular.

Las fuentes formales suelen denominarse también inmediatas, directas o de creación, mientras que las
materiales se conocen como fuentes me- diatas, accesorias o de conocimiento: “son los fenómenos
apreciables fí- sicamente que dan noticias acerca de la esencia, suerte o contenido de un principio
jurídico en un instante histórico determinado”. Los historiadores del derecho trabajan de modo
preponderante con fuentes conservadas por vía de escritura tanto inmediatas como media- tas. Para
estudiar tales textos se sigue una metodología de trabajo que por lo general abarca tres etapas: a) la
crítica, que consiste en depurar la fuen- te a fin de permitir que se conozca con la mayor pureza y
exactitud po- sibles; b) el análisis jurídico del contenido de la fuente, con el fin de iden- tificar
conceptos, principios e instituciones de interés para el derecho, y c) establecer relaciones entre el
contenido normativo analizado y el con- texto social al que pertenece.
1.4.2 Historia del derecho mexicano. Elementos de la mexicanidad de interés jurídico

El derecho es expresión del contexto social que lo crea; como tal, es un pro- ducto cultural identitario; es
decir, las instituciones son acordes con la cul- tura de un pueblo, como el arte y otros sectores del
desarrollo intelectual. De este modo, conocer el origen y los antecedentes históricos de las normas que
hoy nos rigen y de las instituciones que crean es indispensa- ble para entender el presente de la actual
realidad mexicana. Así: “La historia proporciona conocimientos de los hechos pretéritos y mediante
ellos la comprensión y razón de ser de los actuales; pudiera decirse que es la historia una especie de
examen de conciencia, que no sólo nos da a conocer lo que fue, sino que explica lo que es.”12 La
historia del derecho suele presentarse, según se ha mencionado, no sólo como una antología de los
antecedentes normativos, sino tam- bién como un estudio complejo de las formas sociales y las
instituciones políticas que interactúan con el derecho. De acuerdo con De la Torre, la disciplina es una
historia de la juridicidad, es decir, “de lo jurídico inmer- so en lo social, en la medida en que el derecho
se explica cabalmente por la realidad social, y ésta tiene una explicación compleja, jugando en ello un
papel importante el derecho mismo”.13 Durante el siglo XX, el nacionalismo mexicano, político y
psicológico fue un auténtico modo de vida. De inicio, como consolidación de una re- acción histórica a
las agresiones sufridas, primero con la conquista espa- ñola y, tras la independencia, en las invasiones
extranjeras. La Revolución mexicana fue la matriz de ese nacionalismo, por un lado, en el rescate en
favor de la nación de los recursos naturales y, por el otro, en el esfuerzo educativo y cultural, en
Vasconcelos y el muralismo, que reconoció los valores del pasado prehispánico, menospreciados por el
liberalismo del siglo XIX y por el porfirismo. En este contexto, el derecho era expresión de la identidad
nacional. Instituciones como el amparo, los derechos sociales de 1917 o el princi- pio de no intervención
en materia internacional de la doctrina Estrada ro- bustecieron la visión de una “juridicidad mexicana”,
de la cual hacer gala frente al resto del mundo. El estudio y difusión de ese derecho patrio era parte de la
consolidación de la identidad mexicana: “Por medio del estu- dio del derecho patrio es posible (...)
aspirar a conseguir la unificación ideológica del mexicano, ya que todos tenemos raíces comunes,
mismas que nos permitirán conocernos mejor a pesar de las barreras del espacio conforme avancemos en
el estudio de esta materia: el derecho patrio.”14 En los albores del siglo XXI, el auge de la globalización
ha vuelto a cues- tionar los fundamentos de la mexicanidad y ha convertido el ideal nacio- nalista en una
posición trasnochada. Aunque en el discurso institucional lo importante sea ahora integrarnos al mundo
desarrollado, siguen vigentes las preguntas acerca de la identidad mexicana, en la medida en que la pre-
servación de la memoria ancestral y una tradición a la cual ligarse son in- dispensables para no perderse
en la vorágine de lo nuevo y efímero que caracteriza al mundo contemporáneo. En el tema de la
identidad nacional, la historia patria busca respon- der a la pregunta ¿qué fuimos?, rastreando los rasgos
de la mexicanidad que han permanecido o se han diluido en el tiempo para saber qué so- mos ahora; a la
historia del derecho le interesa todo elemento identitario que aporte respuestas a la pregunta referente a
cómo fue nuestro dere- cho y cómo es ahora.

1.4.3 Aplicación No es raro que los investigadores dedicados a la historia del derecho ex- presen que su
materia no suele recibir la misma atención que otros estu- dios jurídicos. “Su estudio y enseñanza no
proporciona al estudioso gran- des ingresos, ni el brillo que suelen otorgarle otras disciplinas en el
campo profesional. Esto se debe a que es una materia cuyos frutos no se cosechan a corto plazo y cuyo
dominio implica una labor constante du- rante varios años de trabajo.”15 No obstante, en la actualidad,
con la historia del derecho mexicano consolidada como materia obligatoria en los programas de estudio
de la licenciatura en derecho, se ha reivindicado la importancia formativa de la disciplina; además, los
estudios histórico-jurídicos buscan desarrollar una vertiente práctica para superar esa visión del
historiador como eru- dito aislado de las discusiones actuales. Por ejemplo, en el ámbito de la aplicación
judicial de la ley, es común usar el método de interpretación de orden histórico, mediante el cual se
explican las leyes e instituciones actuales, según su evolución o cambio a lo largo del tiempo. Se trata de
una aplicación de la historia del derecho de interés pragmático prioritario. Otro ámbito importante de
aplicación práctica del conocimiento de historia del derecho es el legislativo. Lamentablemente, muchas
veces los legisladores padecen de amnesia histórica irremediable; sin embargo, se espera que los futuros
legisladores, con conocimiento histórico, estén conscientes de que el derecho ha de ser congruente con la
sociedad de la cual emana, y una buena manera de evaluar esa pertinencia de las nor- mas consiste en
considerar los antecedentes que han formado la estruc- tura social, las tradiciones y los cambios en el
tiempo.

1.5 Periodización
Se ha dicho que toda periodización histórica es arbitraria. El flujo de la historia es ininterrumpido, los
hechos acaecen de manera continua y sólo desde el futuro los investigadores seccionan y establecen
etapas. No obs- tante, “la periodificación reporta una utilidad innegable (“saber es clasifi- car”, decía
Stuart Mill), ejercita la reflexión crítica del historiador y re- sulta de hecho imprescindible para la
exposición y la enseñanza”.16 La periodización de la historia del derecho suele hacerse con arreglo a un
criterio metodológico cronológico (histórico en sentido estricto) o con apego a un método sistemático.
En el primero se divide la cadena temporal en periodos y cada tramo constituye un objeto de estudio del
cual se abordan los sucesos según su precedencia. En el segundo, la selección se hace primero sobre el
aspecto del derecho que se estudiará (un sistema nacional o una rama específica) y a partir de eso se
desarro- lla la perspectiva histórica. 1.5.1 Cronología de la historia de México Con fines didácticos, la
historia nacional se ha dividido en cinco gran- des etapas: la época prehispánica, la Colonia, el México
independiente, el Porfirismo y el México posrevolucionario. A éstas cabría agregar una última etapa: la
de los cambios todavía no concluidos de comienzos del siglo XXI. Los años que sirven como límite
entre una y otra etapa se han identi- ficado con los acontecimientos emblemáticos: la llegada de los
españoles en 1519, el inicio de la guerra de independencia en 1810 y el estallido re- volucionario en
1910. Evidentemente, cada una de esas épocas incluye periodos definidos que pueden especificarse
según los intereses del estudioso; el México an- tiguo abarca los horizontes preclásico, clásico y
posclásico; en la Colonia puede definirse un antes y un después de las reformas borbónicas; en el
México independiente destaca la Reforma, y en el siglo XX la época de crecimiento económico de las
décadas de 1940 y 1950 y la ulterior ines- tabilidad y crisis.

1.5.2 Cronología de la historia del derecho mexicano


La periodización general de la historia nacional sirve obligadamente de base a la periodización de la
historia del derecho, pues entre los rasgos que distinguen a una etapa de otra se puede incluir la creación
de nue- vas instituciones jurídicas derivadas de los cambios culturales, sociales y políticos. Si bien no es
conveniente separar el cambio jurídico de las transfor- maciones sociopolíticas, los historiadores del
derecho han tratado de establecer una cronología propia, de acuerdo con características propias de
producción del sistema jurídico. Tradicionalmente, se han considerado tres grandes etapas: el derecho
prehispánico, el derecho colonial y el de- recho nacional desde la Independencia. El actual programa de
la materia distingue cinco grandes periodos de producción jurídica: derecho prehispánico, derecho
castellano, derecho novohispano, Independencia y siglo XX.

Separar el estudio del derecho castellano y del derecho novohispano, en vez de estudiar el derecho
colonial en su conjunto, es una decisión poco acertada didácticamente. Sin duda, el derecho español
antiguo es importante en la formación de la tradición jurídica latinoamericana, pero dedicar una unidad
completa a su estudio puede ser poco productivo. De esta forma, el programa de historia del derecho
debería dedicar la mayor atención al derecho nacido en este territorio y estudiar el derecho peninsular
sólo en lo indispensable, centrando la atención en los temas que se vinculen sin discontinuidad en la
génesis de las instituciones na- cionales.
1.6 Relatividad territorial de la historia del derecho mexicano Si bien esta relatividad pretende
circunscribirse a la historia de las insti- tuciones jurídicas y políticas vigentes en el territorio mexicano,
dados los antecedentes del derecho, obliga a buscar raíces mucho más lejos en el tiempo y en el espacio
hasta la tradición romanista. En muchas ocasiones el desarrollo del derecho mexicano no podría
entenderse sin incluir en el estudio las influencias extranjeras. Es el caso de los primeros tiempos de la
colonización española, cuando el derecho español antiguo fue importado a estas tierras; o en el siglo
XIX, el auge de la codificación que siguió al proceso francés. No obstante, es claro que un estudio
exhaustivo de todas las influencias jurídicas resulta inoperante para una clase de licenciatura. De este
modo, es imprescindible hacer la limitación territorial y ceñir el estudio al derecho vigente en México,
de acuerdo con las fases temporales establecidas.

Según sugiriera María del Refugio González: Pienso que la historia del derecho mexicano, en el aspecto
de su enseñan- za, debe circunscribirse al derecho que rigió dentro del territorio de México desde el
momento en que éste surge como unidad independiente, y de las doctrinas políticas, económicas y
jurídicas que hicieron posible la creación de aquellas normas. Por otra parte, del derecho prehispánico y
colonial debe- ríamos explicar sólo aquellos temas que arrojen luz sobre la génesis del de- recho
mexicano.17
López Betancourt, E. (2017). Historia del derecho mexicano: (2 ed.).

1.7 Importancia formativa e informativa del estudio de la historia del derecho mexicano El estudio de la
historia del derecho es una actividad con poco más de un siglo de tradición en el país. De manera
general, pueden distinguirse dos etapas en el desarrollo de la disciplina: a) los trabajos germinales de fi-
nales del siglo XIX y principios del XX, entre los que destacan las obras de los maestros Castellanos
Ruiz, Ortiz de Montellano, Jacinto Pallares, Isidro Rojas, Jorge Vera Estañol y Toribio Esquivel
Obregón, y b) la con- solidación en las últimas décadas del siglo XX, impulsada principalmente por el
trabajo de Guillermo Floris Margadant, fase que cristaliza en la pro- ducción de los diversos textos y
manuales universitarios que hoy integran la bibliografía de la materia. Con todo, la historia del derecho
pareciera ser una disciplina marginal. El historiador del derecho no es considerado en rigor un
historiador y los juristas sólo lo ven como un erudito. Sin embargo, es indiscutible la relevancia que este
estudio tiene tan- to para el jurista como para los científicos sociales y los pensadores e in- vestigadores
del área de las humanidades. Es sabido que conocer el pasado contribuye al mejoramiento del pre- sente:
“Mediante la historia del derecho se investigan los antecedentes de un sistema jurídico que no sólo
conducen al mejoramiento del vigente, sino también lo explican y descubren sus errores, debido a que
existen relaciones de causalidad entre los extremos que se comparan.”18 En palabras de Margadant: La
ocupación en el estudio de la historia mejora nuestra fantasía, nuestra flexibilidad mental para juzgar
situaciones presentes (...) para la psicología del futuro jurista es importante que un íntimo contacto con
la historia de su especialidad le proporcione cierta intuición sobre las relaciones vivas del de- recho con
el medio social, y una actitud libre frente al derecho de hoy, me- diante la seguridad de que el derecho
de mañana será ligeramente distinto en algunos aspectos y muy distinto en otros.”

En base al texto analizado realiza un ensayo de 400 a 500 palabras sobre la cronología de la Historia del
Derecho Mexicano, en la cual de explicacion a las siguientes preguntas:

a) ¿ Explique la naturaleza del derecho mexicano?

Abordando al derecho mexicano desde una perspectiva histórica, el derecho es expresión del contexto
social que lo crea ya que es un producto cultural identitario. Es decir, se destaca la importancia de
conocer el origen y los antecedentes históricos de las normas para entender la realidad mexicana actual.
La identidad nacional, la influencia de la colonización española y la relación con el derecho español
antiguo son elementos clave en la comprensión de la naturaleza del derecho mexicano.

b) ¿ Explique el concepto y características del hecho histórico jurídico


La definición del concepto de historia del derecho, es el estudio de la evolución del derecho a lo largo
del tiempo. Es decir, se destaca la importancia de no limitarse a una recopilación de normas vigentes,
maás bien, nos invita a establecer relaciones entre normas, instituciones y contexto social. Se aborda la
necesidad de interpretar y reconstruir los sucesos anteriores para construir visiones de conjunto sobre el
acontecer histórico. Se señala la importancia de comprender la esencia del derecho a través de su
evolución a lo largo del tiempo.

c) ¿ Señale la relatividad territorial de la Historia del Derecho Mexicano


A pesar de centrarse en las instituciones jurídicas y políticas vigentes en México, se hace referencia a la
necesidad de buscar raíces más lejos en el tiempo y en el espacio, llegando hasta la tradición romanista.
Es necesario menciona la importancia de las influencias extranjeras, como el derecho español antiguo
durante la colonización y el proceso de codificación inspirado en el modelo francés en el siglo XIX. Sin
embargo, se destaca la necesidad de limitar el estudio al derecho vigente en México.

d) ¿ cual es la importancia formativa e informativa del estudio de la Historia del Derecho


Mexicano?
Se destaca la relevancia del estudio de la historia del derecho para el mejoramiento del presente,
argumentando que conocer el pasado contribuye a comprender, mejorar y explicar el sistema jurídico
vigente. Además, se subraya que el historiador del derecho despierta la fantasía y la flexibilidad mental
del jurista para juzgar situaciones presentes y que el contacto íntimo con la historia proporciona
intuición sobre las relaciones vivas del derecho con el medio social. La importancia formativa e
informativa radica en el entendimiento de las relaciones de causalidad entre el pasado y el presente, así
como en el desarrollo de una actitud libre frente al derecho actual.

1.¿Se ha reducido la brecha digital en México en el


ámbito educativo?
2. ¿Qué son las Tic?
3. ¿Qué son las competencias?
4. ¿Qué y cuáles son las habilidades digitales?
5. ¿Cómo se desarrollan las habilidades digitales?
6. ¿Cuáles son los factores que influyen en las competencias de los estudiantes

Brecha digital en México en el ámbito educativo:


En términos generales, la brecha digital en México ha experimentado algunos avances, pero persisten
desafíos significativos, especialmente en el ámbito educativo. Aunque ha habido esfuerzos para llevar la
tecnología a las escuelas y comunidades más marginadas, la accesibilidad a dispositivos y conectividad
sigue siendo desigual. Además, la capacidad de algunos docentes y estudiantes para aprovechar
plenamente las tecnologías de la información y comunicación (TIC) puede variar, contribuyendo a la
brecha digital. La pandemia de COVID-19 exacerbó estos problemas, evidenciando la necesidad de
abordar de manera integral la brecha digital en el país.

TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación):


Las TIC son un conjunto de herramientas, dispositivos y recursos que permiten la adquisición,
almacenamiento, procesamiento, transmisión y presentación de información de manera digital. Incluyen
tecnologías como computadoras, software, internet, dispositivos móviles, entre otros, que tienen un
impacto significativo en la forma en que las personas se comunican, trabajan y aprenden.

Competencias:
Las competencias son habilidades, conocimientos y actitudes que una persona posee y que le permiten
desempeñarse de manera efectiva en diversos contextos. En el ámbito educativo, las competencias
pueden referirse a habilidades académicas, sociales, emocionales y, en el caso de las competencias
digitales, a la capacidad para utilizar las TIC de manera eficaz.

Habilidades digitales:
Las habilidades digitales comprenden el conjunto de competencias necesarias para utilizar la tecnología
de manera efectiva. Esto incluye habilidades básicas como el manejo de dispositivos y software, la
búsqueda de información en línea, el pensamiento crítico sobre la información digital, la seguridad en
línea y la capacidad para comunicarse y colaborar a través de plataformas digitales.

Desarrollo de habilidades digitales:


Las habilidades digitales se desarrollan a través de la práctica y la exposición continua a entornos
digitales. La educación formal, programas de formación, cursos en línea y la participación activa en
actividades digitales contribuyen al desarrollo de estas habilidades. Es esencial fomentar un enfoque
práctico y orientado a la resolución de problemas para mejorar la competencia digital.

Factores que influyen en las competencias de los estudiantes:

Acceso a recursos tecnológicos: La disponibilidad de dispositivos y conectividad en el hogar y en la


escuela.
Formación de docentes: La capacitación y actualización constante de los educadores en el uso efectivo
de las TIC.
Contenidos educativos digitales: La calidad y relevancia de los recursos digitales disponibles para el
aprendizaje.
Entorno socioeconómico: Las disparidades económicas pueden influir en la disponibilidad de recursos
digitales en el hogar.
Políticas educativas: Las decisiones y políticas a nivel gubernamental que promueven o limitan el acceso
y uso de tecnologías en la educación.

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