LAS EMOCIONES
¿QUÉ SON LAS EMOCIONES?
son respuestas o reacciones fisiológicas de nuestro cuerpo ante cambios
o estímulos que aparecen en nuestro entorno y en nosotros mismos. Por
ejemplo, si estamos cruzando la calle distraídos y escuchamos el
ensordecedor sonido de un claxon (estimulo externo) cerca, nos
asustaremos. También puede ocurrir que estemos viendo tranquilamente
una película en el sofá de nuestra casa y aparezca en nuestra mente un
recuerdo (estimulo interno) que nos entristezca. Las emociones se
experimentan a través de cambios fisiológicos, cognitivos y conductuales.
¿PARA QUÉ SIRVEN LAS EMOCIONES?
Las emociones nos ayudan a aprender de nuestros recuerdos. Cuando
nuestro cerebro almacena experiencias, no simplemente recopila hechos;
también registra nuestros sentimientos y estos sentimientos nos ayudan a
aprender. Por ejemplo, si un niño toca un horno caliente, experimentará
un dolor intenso. Solo pensar en volver a tocar otro horno en el futuro,
hará que se dispare el recuerdo de ese dolor y sufrimiento. De esta forma,
las emociones evitarán que le pase lo mismo otra vez.
Otro beneficio de las emociones es la forma en la que nos ayudan a
interpretar los sentimientos de otros, lo que a su vez nos ayuda a predecir
sus acciones. Es decir, nos ayudan a relacionarnos con los demás. Por
ejemplo, imagina que te estás enfrentando a un hombre colérico. Por su
lenguaje corporal (quizás sus puños o su tono de voz) puedes descifrar su
estado emocional. Sabiendo esto, puedes predecir sus acciones futuras;
por ejemplo, estar a punto de golpear a alguien.
¿SON MALAS LAS EMOCIONES?
No, las emociones no son malas, sino que son válidas y necesarias. Todas
las emociones tienen una función y nos ayudan a protegernos, buscar
ayuda y desarrollarnos.
Sin embargo, algunas emociones pueden ser desagradables o intensas, lo
que puede afectar nuestra calidad de vida. Por eso, es importante
aprender a gestionarlas para que no resulten tan desagradables.
En conclusión, las emociones no son malas solo
tenemos que aprender a gestionarlas
correctamente.
Y estas se dividen en dos grupos:
-Negativas
-Positivas
¿QUÉ SON LAS EMOCIONES NEGATIVAS?
Las emociones negativas tienden a hacerte sentir mal o peor contigo
mismo, sin olvidar que reducen tu autoestima y la confianza propia. Si
bien es natural sentir estas emociones, el malestar que ocasionan puede
afectar otros ámbitos de la vida diaria. Es importante trabajar en ellas con
prácticas como la meditación o hacer algunos ejercicios de mindfulness
para afrontar el sufrimiento.
Estos fenómenos psicofisiológicos se han asociado a las enfermedades
mentales y físicas como variables influyentes en su inicio, desarrollo y
mantenimiento. Por lo tanto, se revisan algunos de los vínculos entre las
cuatro emociones negativas y los trastornos mentales. También, se
repasan las evidencias que respaldan la influencia de las emociones
negativas en el desarrollo de comportamientos de riesgo para la salud
física. Por último, se describen algunos datos que apoyan el impacto de la
activación psicofisiológica emocional en los sistemas orgánicos, como la
inmunidad, los procesos tumorales, etc.
¿QUÉ SON LAS EMOCIONES POSITIVAS?
Las emociones positivas son respuestas agradables, placenteras y
deseables. Éstas reflejan y repercuten en el bienestar general de las
personas, además de contribuir en el enriquecimiento de los vínculos
afectivos, el desempeño laboral y el rendimiento académico.
Los resultados indican que un estilo emocional positivo puede
desempeñar un papel más importante de lo que se pensaba en la salud,
de ahí la importancia de que los psicólogos comencemos a introducir
variables relacionadas con el funcionamiento positivo en nuestra práctica
clínica.
Desde la Psicología Positiva se tiene en cuenta el papel protagonista de
las emociones positivas en el cuidado de la salud mental, la disminución
de la tristeza y la ansiedad y el logro de estados subjetivos de bienestar.
La depresión, el estrés y la ansiedad suelen asociarse con el deterioro de
la salud y un mayor riesgo a padecer enfermedades físicas. Como buena
noticia, debes saber que cada vez hay más pruebas de que el afecto
positivo puede ejercer influencia en la salud y actuar como modulador de
los efectos de ansiedad y la depresión.
AHORA HABLAREMOS DE CADA UNA
EMOCIONES NEGATIVAS:
ENVIDIA:
La envidia es un sentimiento o estado mental en el
cual existe dolor o desdicha por no poseer uno
mismo lo que tiene el otro, sea en bienes,
cualidades superiores u otra clase de cosas
tangibles e intangibles. La RAE la ha definido como
tristeza o pesar del bien ajeno, o como deseo de
algo que no se posee.
Aristóteles definió la envidia como el dolor ante la
visión de la buena fortuna de otro, provocado por «aquellos que tienen lo
que nosotros debemos tener». Bertrand Russell dijo que la envidia era
una de las causas más potentes de la infelicidad. Investigaciones
recientes consideraron las condiciones bajo las cuales ocurre, cómo la
aborda la gente y si puede inspirar a la gente a emular a aquellos a
quienes envidian.
FRUSTRACIÓN:
La frustración es un sentimiento que se produce
cuando una persona no logra alcanzar un deseo y
tiene una reacción adversa, alejada del
autocontrol. Es un tipo de reacción emocional al
estrés, que tiene su origen en el mal manejo de
un resultado desfavorable obtenido. Es común
sentirla cuando se tiene más estrés del debido ya
sea en el ámbito laboral, personal o familiar.
La frustración puede afectar a una persona de formas muy diversas,
tanto a nivel físico como psicológico, ya que afecta al estado de ánimo.
Los efectos son muchos, pero suele ser una emoción de corta duración,
que no dura mucho en el tiempo. Hay diversas formas de lidiar con esta
emoción y una de ellas es trabajar la inteligencia emocional, es decir, la
capacidad para reconocer y valorar las emociones, así
como para expresar el sentimiento.
VERGÜENZA:
La vergüenza es una sensación humana, de conocimiento
consciente de deshonor, desgracia, o condenación. El
terapeuta John Bradshaw llama a la vergüenza «la emoción
que nos hace saber que somos finitos».
Su sinónimo manu fontana (del latín manus fontanis, cuya etimología
remite a la «pérdida del nombre» —de in-nomen, «sin nombre»—) da a
entender el efecto de una acción deshonrosa o injusta, términos de los
que es sinónimo. La XXI edición del diccionario de la RAE la define como
una afrenta pública, en el sentido en que constituye una ofensa personal
que queda a la vista de una comunidad que la condena unánimemente
ODIO:
El odio es un sentimiento de intensa antipatía hacia
algo o alguien, a quien se le desea el mal y se le
profesa un desagrado sostenido en el tiempo. Se
describe normalmente como lo opuesto al amor, y
es un sentimiento que a menudo conduce a la
rabia, la enemistad e incluso la violencia.
La palabra odio proviene del latín odium, empleada
por los antiguos romanos para todo aquello que
resultara desagradable o reprobable en exceso, y comparte sus raíces
con la palabra “enojar”, proveniente de inodiare (o sea, “provocar el
odio”).
Existen distintas causas por las cuales el odio llega a producirse: la
envidia, el resentimiento, la asociación con causas contrarias a la propia,
o simplemente la necesidad de buscar un chivo expiatorio para los
propios padecimientos. Del modo que sea, las personas que sienten odio
a menudo incurren en conductas, pensamientos o sentimientos
coléricos, de violento desagrado hacia aquello que odian.
APATIA:
Implica una gran disminución o ausencia de
expresión de emociones, aparentando indiferencia y
falta de empatía. Puede parecer que la persona no
se preocupa por los demás o que no le afecta nada
de lo que sucede a su alrededor, no mostrando ni
alegría ni tristeza por los acontecimientos.
Aunque la apatía y la depresión comparten algunos
síntomas (por ejemplo, retraimiento o baja actividad
espontánea), no son lo mismo ni, necesariamente,
aparecen juntas. En muchos casos, las personas con
Alzheimer que muestran apatía, no tienen
depresión. Simplemente, no muestran iniciativa o
interés por actividades o por el entorno, o parecen
no emocionarse por nada, pero esta conducta no
suele estar asociada a síntomas depresivos, como la tristeza, la culpa o
la desesperanza. No obstante, la depresión no es tampoco infrecuente
en personas que padecen enfermedad de Alzheimer. Por eso, ante la
duda, es recomendable consultarlo con el especialista.
RENCOR:
El rencor, a menudo llamado también resentimiento o reconcomio, es un
sentimiento de malestar o desagrado que se experimenta por una
persona, a la cual se responsabiliza de algún daño, dolencia o
sufrimiento del pasado. Se considera, sin embargo, como una forma
severa de resentimiento, es decir, como una emoción profunda y a
menudo vinculada con el odio y la agresividad.
ABURRIMIENTO:
El aburrimiento se considera una emoción
moral y desagradable. Surge ante
circunstancias carentes de estímulos. Se asocia
con baja actividad fisiológica, falta de interés y
dificultad para concentrarse en una actividad.
Emerge ante la percepción de la falta de
fenómenos interesantes para ver, oír o hacer
(física o intelectualmente). En ese momento, se
desea estar inactivo y no hay un estímulo que
sirva para satisfacer el deseo de actividad.
El displacer caracteriza a esta emoción, a causa de la reducción de la
activación fisiológica y la desactivación de la conducta. Se le considera
también contrapuesta a la diversión y el entretenimiento, elementos que
pueden figurar como su solución.
IMPOTENCIA:
Los sentimientos humanos son un mundo
maravilloso y también desgarrador. Hay mucho más
que enfado, felicidad o tristeza. En esta pandemia
hemos sentido sorpresa, al ver que la cosa iba en
serio, hemos sentido rabia, al ver como nuestros
negocios tenían que ser cerrados temporalmente,
hemos sentido tristeza al ver como algunos de
nuestros seres queridos fallecían.
Pero poco se tiene en cuenta uno de los
sentimientos más difíciles de aguantar moral y mentalmente: la
impotencia. Y sí, muchos dirán que nosotros hemos puesto nuestro
granito de arena mientras nos hayamos quedado en casa y hagamos
seguido las normas de seguridad, mientras hayamos cerrado nuestro
negocio por el bien de todos, pero la realidad es que como individuos
poco podemos hacer ante esta situación. Y, obviamente, suerte tenemos
de que la mayoría de personas sigamos las normas de seguridad, porque
como grupo sí que podemos aportar a esta situación. Aunque es
imposible no sentirse impotente cuando ves cómo los casos siguen en lo
alto mientras tú has sacrificado tu tiempo, tu dinero y tu libertad para que
la situación mejore.
TRISTEZA:
La tristeza es un estado emocional caracterizado por sentimientos de
infelicidad, desánimo o desesperanza. Es una respuesta a situaciones que
generan dolor o sufrimiento, y suele expresarse mediante el abatimiento,
el llanto o la falta de energía y apetito, entre otros síntomas. De acuerdo al
psicólogo estadounidense y pionero en el estudio de las emociones Paul
Enkman, la tristeza es una de las siete emociones básicas del ser humano,
junto con la rabia, el desprecio, el miedo, el asco, la felicidad y la sorpresa.
IRA:
Se conoce como ira, cólera, furia, rabia o
enfado a una emoción que se expresa a
través de la irritabilidad, la agresividad e
incluso la violencia, y que se encuentra entre
las más primitivas y primordiales del ser
humano.
Su manifestación física se da, por un lado, a
través de expresiones faciales y corporales, o del aumento del tono de
voz, cambios que se asemejan al modo en que los animales reaccionan
ante las amenazas. Por otro lado, provoca reacciones fisiológicas como el
aumento de la presión sanguínea y del ritmo cardíaco, y la secreción de
adrenalina y noradrenalina, en la medida en que el organismo se prepara
para huir o defenderse.
MIEDO:
El miedo es una de las emociones primarias del ser
humano y los animales (es decir, una de sus
reacciones fundamentales y primitivas), y se
produce por la presencia (real o imaginaria) de un
peligro, un riesgo o una situación amenazante. Se
trata de una emoción desagradable, muy vinculada
con la ansiedad, y cuyo grado máximo lo representa
el terror.
La palabra “miedo” proviene del latín metus, con el mismo significado, y
es más o menos equivalente a pavor, espanto, susto o temor. Desde
tiempos antiguos, el miedo ha estado presente en las consideraciones
culturales de tipo ético y moral, o en los códigos de conducta y los valores
fomentados tradicionalmente.
Ya hemos hablado de las emociones negativas, ahora
hablaremos sobre las emociones positivas
ALEGRIA:
La alegría es una de las emociones primarias del ser humano (y de
ciertos animales superiores), descrita como una sensación fugaz y
agradable, equiparable a menudo con la felicidad, el bienestar o el
placer. “Estar alegre” o “estar contento” se entienden como sinónimos, y
en general se interpretan como una emoción positiva y deseable,
representada a través de figuras danzantes, íconos de abundancia y,
sobre todo, la sonrisa.
De igual manera que otras emociones básicas, como el miedo o la rabia,
la alegría constituye una respuesta adaptativa del ser humano a su
entorno. Cuando estamos alegres, no sólo nuestro cuerpo reacciona a
ese bienestar desencadenando reacciones bioquímicas y hormonales,
sino que también sirve de refuerzo para
conductas beneficiosas, o para transmitirle a los
demás nuestro entusiasmo, reforzando así el
vínculo social y emocional.
AMOR:
El amor es un sentimiento de afecto que una
persona puede experimentar hacia alguien o
algo. Amar implica sentir respeto, conexión y el deseo de acercarse a
otros.
El sentimiento del amor se expresa como un vínculo positivo basado en
elementos como el afecto, la posibilidad de expresar opiniones, la
empatía, el compromiso y la libertad. Tiene un impacto importante en el
bienestar de las personas y representa un motor motivacional. Se
considera un valor universal porque promueve la paz y la convivencia en
la diversidad.
ATRACCIÓN:
La atracción emocional o extática es un término
general que abarca muchas formas de atracción
que existen en un nivel emocional, a diferencia
de las atracciones físicas como la atracción
sexual, sensual o estética. La atracción
emocional podría considerarse en términos
generales como un deseo de formar un vínculo
emocional con un individuo específico. Une
individue puede optar por referirse a su
atracción como atracción emocional si quiere
especificar que la atracción está ocurriendo en un nivel emocional, pero
no puede o no quiere ser más específico que eso. Las formas de
atracción en este paraguas incluyen, pero no se limitan a la atracción
romántica, queerplatónica, platónica y alterada. Las personas que no
experimentan atracción emocional pueden identificarse como a
emocionales o no emocionales.
ENTUSIASMO:
El entusiasmo es un estado de ánimo que se
considera como de «exaltación» o fervor ante
un hecho o situación de la vida. Cuando
hablamos de entusiasmo, estamos dando a
entender sobre una emoción que se apodera
de nuestro estado general por uno o más
minutos.
Una persona entusiasmada demuestra una
cierta alegría, fuera de lo común, es decir,
podemos estar contentos y ser positivos todos los días, pero cuando se
está entusiasmado se puede ver un excesivo interés por algo en
particular.
El entusiasmo es considerado como una fuerza que proviene desde
adentro del cuerpo que hace que una persona sienta el deseo de realizar
actividades, sentirse alegre por ello e incentivado al mismo tiempo.
INTERES:
El concepto interés se origina en el latín interesse,
y funciona para expresar aquello que hace que a
las personas les importe alguna cuestión. La
primera acepción del término es entonces la
vinculada con la psicología y la emotividad, que
entiende que el interés es un sentimiento que
hace que uno atienda a un acontecimiento o a un
proceso.
El psicoanálisis cree que el interés es de por sí un
interés egoísta (del yo), en oposición al altruismo, que es el interés por el
otro. La palabra está relacionada con la idea de motivación, que significa
causa del movimiento. En ámbitos como la escuela o el trabajo, se
analiza mucho esta cuestión del interés, y se considera que son variadas
las motivaciones que despiertan el interés de las personas: la aceptación
del otro, la necesidad de alimentarse, el honor cultural, el idealismo, la
independencia, la actividad física, el poder, el romance, el ahorro, la
posición social o la venganza.
PLACER:
El placer es un sentimiento agradable, positivo, cuyo
rango comprende desde el bienestar (como la
satisfacción de una necesidad básica: hambre, sed)
hasta experiencias de euforia, realización individual o
júbilo. Esta sensación varía según su origen, la
intensidad con que se experimenta y el tiempo que
perdura.
Desde un punto de vista biológico, los comportamientos
que favorecen la supervivencia están impulsados por mecanismos
neuroquímicos, como la liberación de dopamina, que generan
sensaciones agradables.
ESPERANZA:
La esperanza es, en su sentido más amplio, un
estado anímico de optimismo y confianza que se
presenta cuando luce factible aquello que se desea
con anticipación. Se dice que una persona que
experimenta esta sensación se encuentra
esperanzada, mientras que, si se encuentra en la
situación contraria, se dice que está desesperanzada, o sea, entregada al
pesimismo y la frustración.
La palabra “esperanza” proviene del latín sperare (“tener esperanza”), y
está muy relacionada con la palabra “esperar” y sus derivados, como
“desesperar”. De hecho, es posible decir que cuando se espera por algo,
se tiene la esperanza de que eso ocurra, pues no tiene sentido aguardar
por algo que se sabe no ocurrirá.
DESEO:
El deseo es una inclinación o anhelo hacia algo que
se percibe como necesario, valioso o placentero. El
diccionario de la Real Academia Española lo define
como un “movimiento afectivo hacia algo que se
apetece”. Es decir, es la expectativa de obtener algo
que no se tiene, pero se quiere.
Este estado emocional surge cuando una persona
percibe una carencia. Abarca no solo necesidades
básicas, como alimento o descanso, sino también
aspiraciones más abstractas, como experiencias,
relaciones o logros personales o emocionales. En todos los casos, el
deseo actúa como un impulso que motiva a la acción, influyendo en las
decisiones y los comportamientos.
GRATITUD:
La gratitud o el agradecimiento es un
sentimiento de deuda o reconocimiento que se
tiene hacia alguien de quien se ha recibido algo
valioso: ayuda en un momento difícil, un
consejo útil o un obsequio muy apreciado, u
otro tipo de beneficios. A las personas que
tienen y retribuyen este tipo de sentimientos,
se las considera personas agradecidas.
Normalmente, un individuo siente gratitud
hacia las personas que lo cuidan, acompañan,
quieren o son generosas con él, como pueden ser sus padres, sus
amigos, sus maestros o incluso guías espirituales. Pero también es
posible experimentar la gratitud hacia una institución, un colectivo o un
evento, como pueden ser un país, una religión o un suceso
particularmente afortunado.
SATISFACCIÓN:
La satisfacción puede entenderse como el
cumplimiento de un deseo o la resolución de una
necesidad, de manera tal que se produce sosiego y
tranquilidad. Las personas se sienten satisfechas,
pues, cuando logran cumplir un deseo o alcanzar
una meta trazada de antemano, por lo que se
alcanza un estado de bienestar.
El sentido exacto de lo necesario para alcanzar la
satisfacción, por lo tanto, puede variar dependiendo del caso y de la
persona. Esta palabra proviene del latín satisfactio, compuesta por las
voces satis (“bastante” o “suficiente”) y facere (“hacer”), por lo que
puede entenderse como “hacer lo necesario” o “hacer lo suficiente”. Por
ejemplo, satisfacer el hambre implica comer lo suficiente para no sentirla
más.
EN CONCLUSIÓN CADA EMOCIÓN TIENE UNA FUNCIÓN
MUY IMPORTANTE Y TENEMOS QUE ACEPTARLA PARA
CONSEGUIR MANEJARLA CORRECTAMENTE
Y CON ESTO ACABA EL TEMA DE LAS EMOCIONES