0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas11 páginas

Co 2

El dióxido de carbono (CO2) es un gas incoloro e inodoro que se forma por un átomo de carbono y dos de oxígeno, y es un importante gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Sus principales fuentes de emisión son la combustión de combustibles fósiles en el transporte y la generación de electricidad, así como procesos industriales. La acumulación de CO2 en la atmósfera tiene graves consecuencias para la salud humana y el medio ambiente, y se requiere una reducción drástica de sus emisiones para mitigar el cambio climático.

Cargado por

Diego Tapia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas11 páginas

Co 2

El dióxido de carbono (CO2) es un gas incoloro e inodoro que se forma por un átomo de carbono y dos de oxígeno, y es un importante gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Sus principales fuentes de emisión son la combustión de combustibles fósiles en el transporte y la generación de electricidad, así como procesos industriales. La acumulación de CO2 en la atmósfera tiene graves consecuencias para la salud humana y el medio ambiente, y se requiere una reducción drástica de sus emisiones para mitigar el cambio climático.

Cargado por

Diego Tapia
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

¿Qué es?

El dióxido de carbono es un gas inodoro, incoloro, ligeramente ácido y no inflamable. Es


soluble en agua cuando la presión se mantiene constante, y está formado por una molécula
lineal de un átomo de carbono ligado a dos átomos de oxígeno, de la forma O = C = O.

A pesar de que a temperatura y condiciones ordinarias se encuentra en forma gaseosa,


puede solidificarse si se somete a temperaturas inferiores de -79º C, y licuarse cuando se
disuelve en agua.

La sustancia se descompone al calentarla intensamente por encima de 2000º C, produciendo


humos tóxicos de monóxido de carbono, y reaccionando violentamente con bases fuertes y
metales alcalinos. De hecho, algunos polvos metálicos formados por magnesio, circonio,
titanio, aluminio, cromo y manganeso, pueden ignitar y explotar cuando se calientan en
presencia de dióxido de carbono.

Propiedades físicas del dióxido de carbono.

Fórmula química: CO2


Masa molecular: 44,0 g/mol
Punto de sublimación: -79º C
Punto de fusión: -56,6 a 5,2 atm
Solubilidad en agua (ml/100 ml a 20ºC): 88
Presión de vapor (Kpa a 20º C): 5720
Densidad relativa del gas (aire =1g/ml): 1,5 g/ml
Fuentes de emisión y aplicaciones del dioxido de carbono.

En la naturaleza, una fuente de emisión importante son los procesos fotosintéticos,


concretamente el proceso de respiración, en el que los componentes alimentarios de
animales y plantas se oxidan para la obtención de energía, desprendiéndose en la reacción,
dióxido de carbono y agua. Los incendios forestales también constituyen un foco de
liberación significativa, ya que se produce la quema de combustibles fósiles (madera y
biomasa fundamentalmente).

Con respecto a los complejos industriales, el sector energético es responsable de la mayor


parte de las emisiones de dióxido de carbono con un 91,8 % del total, y dentro del mismo,
el sector transporte figura con el 29,9 %, debido fundamentalmente a la quema de gas,
gasolina y otros derivados del petróleo. La industria del cemento y las plantas de
incineración de residuos representan el 6,4 % del total emitido, y como fuentes
minoritarias, se encuentran la industria química y la industria metalúrgica con un 1,8 %.

Efectos sobre la salud humana y el medio ambiente.

El dióxido de carbono en estado líquido, se evapora con gran rapidez originando una
saturación total del aire, que genera grave riesgo de asfixia. En contacto con la piel y los
ojos puede provocar graves efectos de congelación.
La inhalación de elevadas concentraciones, puede originar hiperventilación, pérdida del
conocimiento, taquicardias y dolores de cabeza. Si la exposición es prolongada o repetitiva
puede provocar alteraciones en el metabolismo de la persona.

En el medio ambiente, el dióxido de carbono es la sustancia que más contribuye al efecto


invernadero, es decir, que absorbe gran parte de la radiación solar incidente, reteniéndola
cerca de la superficie terrestre y produciendo un calentamiento progresivo de la misma.

Riesgos y consejos de prudencia en su manipulación.

Consejos de prudencia

S9: Mantener el envase en un lugar bien ventilado.


Fuente: EINECS (European Inventory of Existing Commercial chemical Substances)

El dióxido de carbono (también conocido como anhídrido carbónico) ‘habita’ la atmósfera


en una proporción media de 380 partes por millón. Esa presencia es una de las estaciones
del ‘ciclo planetario del carbono’, explica Rafael Sardá, investigador del Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) de España y colaborador académico en una escuela de
negocios.

Tal ciclo circula entre los cuatro espacios planetarios que incluyen los llamados reservorios
activos: la atmósfera, la biosfera, la hidrosfera (fundamentalmente los océanos) y la
litosfera (la capa superficial sólida de la Tierra), que juntos construyen la ‘casa’ del CO2.
Pero una de las singularidades de este gas es que lo pequeño se vuelve grande. Su
proporción en la atmósfera es la menor de estos cuatro reservorios, y sin embargo
desempeña el papel más trascendente frente al resto.

“En los últimos 800.000 años, la concentración de CO2 en la atmósfera fluctuó entre las
170 y 330 partes por millón (niveles muy aceptables para la sostenibilidad del planeta),
pero desde los últimos 170 años, y de forma enormemente acelerada en las tres últimas
décadas, se ha disparado hasta unos valores que alcanzan en la actualidad 415 partes por
millón”, advierte el investigador.

El calor del dióxido de carbono en la casa común

Las emisiones de CO2 se han multiplicado y tienen consecuencias. Es un gas que


contribuye al calentamiento del planeta aunque no sea el único. También otros gases
naturales (metano, óxido nitroso) o artificiales (gases fluorados) forman parte de los tan
mentados gases de efecto invernadero (GEI). De hecho, su aumento en la atmósfera es lo
que desencadena el cambio climático, la crisis climática o la emergencia climática. Son tres
términos muy cercanos que se utilizan para describir el calentamiento global que sufre la
Tierra.

Las estadísticas oficiales confirman que no han bajado las emisiones de CO2 durante los
últimos años (exceptuando los meses de confinamientos y la caída drástica de la actividad
en muchos países debido a la pandemia). En 2017, por ejemplo, la Unión Europea (UE) de
los veintisiete emitió 3,9 Gton CO2e (gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente).
“Esto representa el 7% de los GEI. Por esta razón, si la UE-27 alcanzara la neutralidad
climática tendría un gran impacto en el desafío climático”, reflexiona Joseba Eceiza, socio
de la consultora McKinsey & Company. Desde luego, no todos los ámbitos de actividad
industrial emiten las mismas cantidades a la atmósfera. Las emisiones se reparten, sobre
todo entre cinco sectores: transporte (28%), industria (26%), generación de electricidad
(23%), edificios (13%) y agricultura (12%). Sin olvidar los combustibles fósiles, que son la
principal fuente (80%) de GEI.

Reducir emisiones de dióxido de carbono a toda costa

¿Cuál es el impacto real para las personas y la sociedad del exceso de emisiones y la huella
de carbono? “Las consecuencias en un futuro no tan lejano podrían ser enormes, y en
algunos lugares catastróficas, a no ser que se produzca una reducción drástica en la década
que hemos empezado este año”, valora Eceiza.

Si la sociedad no rebaja sus índices de emisiones de CO2 a la atmósfera, los informes


científicos auguran múltiples riesgos e impactos. Por ejemplo, problemas de abastecimiento
por el colapso de las cosechas, disminución del agua potable (por primera vez en la historia
cotiza en el mercado de futuros, como si fuera oro o trigo), subidas del nivel del mar,
extinción de especies, la desaparición de ecosistemas enteros (sobre todo los más frágiles
como los arrecifes de coral), el aumento de sequías, huracanes o tifones, migraciones
masivas por causas climáticas y geopolíticas asociadas… Crece la fragilidad de los
ecosistemas y muchos futuros problemas ni siquiera son predecibles hoy.

Primero medir el CO2, después remediar

Pero para solucionar el desafío del exceso de este gas, es esencial calcular la huella de
carbono. Hace falta una cinta métrica. En principio se estima en gigatoneladas de dióxido
de carbono equivalente, la fórmula más empleada. Sin embargo, distintos GEI tienen
diferentes impactos en el calentamiento global, y el del CO2 destaca porque puede
permanecer durante décadas en la atmósfera.

El metano calienta más pero su vida media es inferior, apenas alcanza los 12 años. No
existe una relación directa y proporcional entre la reducción de metano y la de CO2. Por
eso la Unión Europea utiliza como vara de medir el potencial de calentamiento de los gases
GEI en 100 años.

Esta acumulación de CO2 implica además graves consecuencias económicas. “El informe
Stern [uno de los más reconocidos entre un gran número de trabajos que miden estos
efectos] describe que un incremento medio de entre 2 y 3 grados centígrados en el
calentamiento podría provocar una pérdida de hasta el 3% del Producto Interior Bruto (PIB)
del mundo. Si el calentamiento fuera más elevado y oscilara entre 5 y 6 grados centígrados,
la pérdida podría alcanzar el 10%”, señala Rafael Sardá.

En busca y captura del CO2


La atmósfera se ha modificado. La concentración de CO2 es mayor que nunca, la
temperatura media desde la revolución industrial ha aumentado aproximadamente 1ºC y el
forzamiento climático (la diferencia entre la luz solar absorbida por la Tierra y la energía
irradiada de vuelta al espacio) se ha incrementado durante ese periodo 2,3 vatios por metro
cuadrado. Todos estos números trazan una ecuación complicada. Para resolverla, la ciencia
ya trabaja en distintas alternativas como por ejemplo las tecnologías de captura y
almacenamiento de CO2.

El CSIC español y la Universidad Técnica de Freiberg (Alemania) investigan un método


innovador para almacenar el gas en el subsuelo de forma segura. No es fácil técnicamente,
pero resulta factible. “En torno al 20% de las emisiones de CO2 proviene de procesos
industriales, como la producción de cemento, acero o etanol, que seguirán emitiendo este
gas aunque toda la energía que consuman proceda de fuentes renovables”, detalla Víctor
Vilarrasa, investigador del CSIC y autor del estudio. La idea es capturar este dióxido de
carbono y contenerlo bajo tierra. El problema: como se suelen utilizar rocas porosas y
permeables situadas entre uno y tres kilómetros de profundidad, existe riesgo de fuga.

El CO2 es menos denso que el agua y, por tanto, flota. Esto es un inconveniente. ¿Cómo
esquivarlo? Inyectando el gas donde la temperatura y la presión sean superiores a 374
grados centígrados y 218 atmósferas, respectivamente. Estas condiciones se encuentran en
zonas volcánicas entre tres y cinco kilómetros de profundidad. Por eso las Islas Canarias
(España), Italia o Turquía serían lugares propicios. Se trata de tecnologías aún en fase de
experimentación, pero se calcula que cada pozo podría albergar emisiones equivalentes a la
actividad de 1,1 millones de personas.
En este contexto, reducir la emisión del gas es un reto que llevará tiempo y se hará de
forma escalonada. No existen recetas mágicas, solo constancia. El dióxido de carbono
convive con la civilización humana desde hace miles de años. Durante todo este tiempo, el
balance energético terrestre ha estado equilibrado, los mecanismos de captación de CO2 vía
fotosíntesis y los procesos de respiración de los seres vivos han mantenido esta armonía.
Pero se ha perdido el equilibrio.

Descarbonizar por sectores


“Un 46% de las emisiones que antes eran contrarrestadas ahora se quedan en la atmósfera y
provocan el incremento de los GEI, el calentamiento global y lo que llamamos cambio
climático”, resume Rafael Sardá. ¿Entonces? La respuesta es el tiempo. La Unión Europea
—sostiene Joseba Eceiza— podría alcanzar las emisiones netas nulas en 2050. Pero habrá
un orden y un plazo, según cada sector. Y el comienzo, apunta el experto, es la electricidad
para sustituir en el mayor volumen posible a las energías contaminantes.

Según McKinsey & Company, ese avance se consolidaría en la primera mitad de la década
de 2040, dado que la generación de energías renovables ya es competitiva y disponible a
gran escala. Un poco más tarde, hacia 2045, el transporte podría estar electrificado de
forma intensa, aunque la descarbonización tendrá que esperar en la aviación y la
navegación a larga distancia. Y tal vez habrá que recurrir a los biocombustibles para reducir
sus emisiones.

Después le tocaría el turno a los edificios y, en 2050, este proceso alcanzará más de lleno a
la industria, sin duda uno de los sectores más difíciles de descarbonizar especialmente en su
variante pesada. Las tecnologías necesarias para lograr esa conversión aún no están
totalmente desarrolladas, por ejemplo para electrificar el sector del acero o el cemento.

La transformación, más allá de la electricidad limpia, también alcanzará a la tierra fértil, al


suelo. La agricultura usará técnicas mucho más eficientes y sostenibles, mejores
fertilizantes, combustibles alternativos, compost… Esto implica que los humanos deberán
nutrirse de otra forma, ya que más de la mitad de las emisiones de dióxido de carbono del
sector alimentario proceden de la ganadería.

El álgebra del CO2 se basa en el equilibrio. La actividad humana lo ha desvencijado en las


últimas décadas. Pero aún está a tiempo de hallar la solución.

Emisiones de dióxido de carbono

El dióxido de carbono (CO2) es el principal gas de efecto invernadero que se emite a raíz
de las actividades del ser humano. En el año 2017, el CO2 representó aproximadamente el
81,6% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero en EE. UU. a raíz de las
actividades del ser humano.

El dióxido de carbono se hace presente de manera natural en la atmósfera como parte del
ciclo del carbono de la Tierra (la circulación natural de carbono entre la atmósfera, los
océanos, la tierra, las plantas y los animales). Las actividades del ser humano están
alterando el ciclo del carbono: tanto porque suman más CO2 a la atmósfera como
influenciando la capacidad de los disipadores naturales (como los bosques) para eliminar el
CO2 de la atmósfera e influyendo sobre la capacidad de las tierras para almacenar carbono.
Si bien las emisiones de CO2 provienen de diversas fuentes naturales, las emisiones
relacionadas con las actividades del ser humano son las responsables del aumento que se ha
registrado en la atmósfera desde la revolución industrial.1

La principal actividad del ser humano que emite CO2 es la combustión de combustibles
fósiles (carbón, gas natural y petróleo) para generar energía y con fines de transporte,
aunque ciertos procesos industriales y cambios en el uso de la tierra también emiten CO2.
A continuación se describen las principales fuentes de emisiones de CO2 en los Estados
Unidos.

Transporte. La combustión de combustibles fósiles como la gasolina y el diésel para


transportar personas y mercancías fue la fuente de emisiones de CO2 más grande en el año
2017, aproximadamente el 34,2% del total de emisiones de CO2 en EE. UU. y el 27,7% del
total de las emisiones de gases de efecto invernadero en EE. U. Esta categoría incluye
fuentes vinculadas al transporte como vehículos de carretera, viajes en avión, transporte
marítimo y ferrocarril.
Electricidad. La electricidad es una significativa fuente de energía en los Estados Unidos y
se utiliza en casas, empresas e industrias. En el año 2017, la combustión de combustibles
fósiles para generar electricidad fue la segunda fuente más grande de emisiones de CO2 en
la nación, aproximadamente el 32,9% del total de emisiones de CO2 en EE. UU. y el 26,7%
del total de emisiones de gases de efecto invernadero en EE. UU. Según el tipo de
combustible fósil que se utilice para generar electricidad se emitirán diferentes cantidades
de CO2. Para producir una determinada cantidad de electricidad, quemar carbón generará
más CO2 que el petróleo o el gas natural.
Industria. Muchos procesos industriales emiten CO2 a través del consumo de combustibles
fósiles. Varios procesos también producen emisiones de CO2 a través de reacciones
químicas sin combustiones; por ejemplo: la producción y el consumo de productos
minerales como el cemento, la producción de metales como el hierro y el acero y la
producción de sustancias químicas. La combustión de combustibles fósiles de diversos
procesos industriales representó aproximadamente el 15,4% del total de emisiones de CO2
en EE. UU. y el 12,5% del total de emisiones de gases de efecto invernadero en EE. UU. en
el año 2017. Tenga presente que en muchos procesos industriales también se utiliza
electricidad y, en consecuencia, causan indirectamente las emisiones propias de la
producción de electricidad.
El dióxido de carbono se intercambia constantemente entre la atmósfera, los océanos y la
superficie cubierta por tierra ya que es producido y absorbido a la vez por muchos
microorganismos, plantas y animales. Sin embargo, las emisiones y la eliminación de CO2
que se registran a raíz de estos procesos naturales tienen a equilibrarse, sin los impactos
antropogénicos. Como la Revolución Industrial comenzó aproximadamente en 1750, las
actividades del ser humano han contribuido sustancialmente al cambio climático porque
han incorporado CO2 y otros gases que atrapan el calor a la atmósfera.
En los Estados Unidos, desde el año 1990, el manejo de bosques y otras tierras ha servido
como un disipador neto de CO2; eso significa que se elimina más CO2 de la atmósfera y se
almacena más gas en plantas y árboles que lo que se emite. Este desfasaje de disipación del
carbono es aproximadamente el 11$ del total de emisiones de 2017 y se analiza más
detalladamente en la sección Uso de las tierras, cambio en el uso de las tierras y bosques.

Emisiones y tendencias
Las emisiones de dióxido de carbono en los Estados Unidos aumentaron aproximadamente
un 2,9% entre 1990 y 2017. Como la combustión de combustible fósil es la fuente más
importante de emisiones de gases de efecto invernadero en los Estados Unidos, los cambios
en las emisiones a raíz de la combustión de combustibles fósiles han sido históricamente el
factor de mayor efecto sobre las tendencias en las emisiones totales en EE. UU. Los
cambios en las emisiones de CO2 a raíz de la combustión de combustibles fósiles están
influenciados por muchos factores a corto y largo plazo, como el crecimiento de la
población, la expansión económica, los cambios en los precios de la energía, las tecnologías
nuevas, los cambios conductuales y las temperaturas estacionales. Entre 1990 y 2017, el
aumento en las emisiones de CO2 se correspondió con un mayor consumo de energía
debido a la expansión de las economías y de la población, que incluye el crecimiento
general en las emisiones a raíz de la mayor demanda de viajes.

Cómo reducir las emisiones de dióxido de carbono

La manera más efectiva de reducir las emisiones de CO2 es disminuir el consumo de


combustibles fósiles. Muchas estrategias para reducir las emisiones de CO2 relacionadas
con la energía son transversales y se aplican a casas, empresas, industrias y medios de
transporte.

La EPA está iniciando acciones regulatorias basadas en el sentido común para reducir las
emisiones de gases de efecto invernadero.

Ejemplos de oportunidades para reducir las emisiones de dióxido de


carbono
Estrategia Ejemplos de cómo se pueden reducir las emisiones
Eficiencia energética Mejorar la aislación de los edificios, viajar en vehículos
que consuman menos combustible y utilizar artefactos
eléctricos más eficientes son buenas maneras de
reducir el consumo de energía y, en consecuencia, las
emisiones de CO2.

 Consulte el programa ENERGY STAR® de la


EPA para obtener más información sobre
artefactos con consumo eficiente de la energía.
 Consulte el sitio [Link]
de la EPA y del DOE para obtener más
información sobre vehículos con consumo
eficiente de la energía.
 Interiorícese sobre los estándares para
vehículos a motor de la EPA que mejora la
Ejemplos de oportunidades para reducir las emisiones de dióxido de
carbono
Estrategia Ejemplos de cómo se pueden reducir las emisiones
eficiencia de los vehículos y permiten ahorrar
dinero a los conductores.
Reducir el consumo personal de energía apagando
luces y artefactos electrónicos cuando no se los está
usando reduce la demanda de electricidad. Reducir las
distancias que se recorren en vehículos disminuye el
consumo de petróleo. Ambas son formas de reducir las
Conservación de la emisiones de CO2 relacionadas con la energía por
energía medio de la conservación.

Obtenga más información sobre Lo que puede


hacer en su casa, en la escuela y en la oficina, al igual
que al Conducir para ahorrar energía y reducir su
huella de carbono.
Producir más energía a partir de fuentes renovables y
Elección de otros utilizar combustibles con menos contenido de carbono
combustibles son formas útiles para reducir las emisiones de
carbono.
La captura y el secuestro del dióxido de carbono es un
conjunto de tecnologías que puede reducir
enormemente las emisiones de CO2 con plantas de
generación de energía a carbón y gas, procesos
industriales y otras fuentes fijas de CO2, tanto nuevos
como ya existentes. Por ejemplo: capturar el CO2 que
se genera
Captura y Secuestro
en las pilas de una planta generadora de energía a
del Carbono (Carbon
carbón antes de que ingrese a
Capture and
la atmósfera, transportar el CO2 por entubaciones e
Sequestration, CCS)
inyectar el CO2 a grandes profundidades en una
formación geológica subsuperficial adecuada y
seleccionada cuidadosamente, como ser un yacimiento
petrolífero abandonado cercano, donde se lo puede
almacenar en forma segura.

Más información sobre CCS.

Dióxido de carbono (CO2) en la sangre

¿Qué es un análisis de dióxido de carbono (CO2) en sangre?


Un análisis de dióxido de carbono (CO2) es una prueba que mide la cantidad de dióxido de
carbono en su sangre. El dióxido de carbono es un gas incoloro y sin olor. Es un producto
de desecho producido por el cuerpo cuando utiliza alimentos para obtener energía.

La sangre transporta el dióxido de carbono del cuerpo a los pulmones. Al exhalar, usted
elimina dióxido de carbono. Tener demasiado o muy poco dióxido de carbono en la sangre
puede ser un signo de un problema de salud.

Otros nombres: contenido de dióxido de carbono, contenido de CO2, análisis de sangre de


dióxido de carbono, concentración de bicarbonato en sangre, bicarbonato en sangre, CO2
total, TCO2, CO2, HCO3

¿Para qué se usa?


La mayoría del dióxido de carbono en el cuerpo se encuentra en forma de bicarbonato, un
tipo de electrolito. Los electrolitos son minerales cargados eléctricamente para ayudar a
controlar la cantidad de líquidos y el balance entre ácidos y bases (balance de pH) en el
cuerpo. Un análisis de CO2 en sangre suele ser parte de una serie de pruebas de electrolitos
llamadas ionograma.

Un ionograma puede ser parte de un examen de rutina. Esta prueba también permite
monitorear o diagnosticar problemas relacionados con un desequilibrio hidroelectrolítico.
Estos incluyen presión arterial alta (hipertensión) y enfermedades de los riñones, pulmones
o el hígado.

¿Por qué necesito un análisis de CO2 en sangre?


Su profesional de la salud puede solicitar un análisis de CO2 en sangre como parte de un
control de rutina o si usted tiene síntomas de un desequilibrio hidroelectrolítico. Estos
s[intomas incluyen:

Dificultad para respirar


Confusión
Debilidad
Cansancio
Vómitos o diarrea prolongados
Su profesional de la salud también puede pedir un análisis de CO2 para vigilar los efectos
secundarios de ciertos medicamentos que pueden causar desequilibrios electrolíticos.

¿Qué ocurre durante un análisis de CO2 en sangre?


Un profesional de la salud toma una muestra de sangre de una vena de un brazo con una
aguja pequeña. Después de insertar la aguja, extrae una pequeña cantidad de sangre que
coloca en un tubo de ensayo o frasquito. Usted tal vez sienta una molestia leve cuando la
aguja se introduce o se saca. Esto generalmente dura menos de cinco minutos.

¿Debo hacer algo para prepararme para la prueba?


El análisis de CO2 en sangre y el ionograma no requieren ningún preparativo especial. Si su
médico o profesional de la salud ha pedido otros análisis con su muestra de sangre, usted tal
vez tenga que ayunar (no comer ni beber) por varias horas antes de la prueba. Su médico o
profesional de la salud le dirá si tiene que seguir alguna instrucción especial.

¿Tiene algún riesgo esta prueba?


Los riesgos de un análisis de sangre son mínimos. Tal vez sienta un dolor leve o se le forme
un moretón en el lugar donde se inserta la aguja, pero la mayoría de los síntomas
desaparecen rápidamente.

¿Qué significan los resultados?


Los resultados anormales pueden indicar que su cuerpo tiene problemas para mantener el
equilibrio de (balance pH) de ácidos y bases. Esto se puede deber a que los pulmones o los
riñones tienen un problema para eliminar el dióxido de carbono o por un desequilibrio
electrolítico. Muchos tipos de afecciones pueden causar estos problemas.

Demasiado CO2 en la sangre puede ser un signo de muchas afecciones incluyendo:

Enfermedad pulmonar
Síndrome de Cushing
Insuficiencia renal
Alcalosis metabólica, una afección en la que la sangre no es lo suficientemente acídica.
Usted puede perder acidez por problemas como vómitos, deshidratación y anorexia
Muy poco CO2 en la sangre puede indicar:

Enfermedad de Addison
Cetoacidosis diabética, una complicación de diabetes tipo 1 y tipo 2
Shock
Acidosis metabólica: Afección en la que la sangre es demasiado acídica. Puede ser causada
por muchos factores incluyendo enfermedad de los riñones o del hígado o por diarrea
prolongada
Alcalosis respiratoria: Afección en la que la sangre no es lo suficientemente acídica por
trastornos pulmonares o respiratorios, incluyendo hiperventilación (respiración rápida y
profunda)
Si sus resultados no están dentro de los límites normales, eso no significa necesariamente
que usted tenga un problema médico que requiera tratamiento. Hay otros factores, como
ciertos medicamentos, que pueden afectar los niveles de CO2 en la sangre. Para
comprender el significado de sus resultados, consulte con su profesional de la salud./p>

También podría gustarte