Pleno.
Sentencia 338/2021
EXP. N.° 01265-2020-PHC/TC
LIMA
ÉDGAR LUIS CHÁVEZ NEYRA,
representado por ELEAZAR
ALEJANDRO CASTRO SONCO
RAZÓN DE RELATORÍA
En la sesión del Pleno del Tribunal Constitucional, de fecha 23 de
febrero de 2021, los magistrados Ledesma Narváez, Ferrero Costa,
Miranda Canales, Ramos Núñez, y Sardón de Taboada han
emitido la siguiente sentencia que declara IMPROCEDENTE Y
FUNDADA la demanda de habeas corpus que dio origen al
Expediente 01265-2020-PHC/TC.
Asimismo, el magistrado Miranda Canales formuló un fundamento
de voto.
El magistrado Espinosa-Saldaña Barrera emitió un voto singular
declarando infundada la demanda.
Se deja constancia de que el magistrado Blume Fortini entregará
su voto en fecha posterior.
La Secretaría del Pleno deja constancia de que la presente razón
encabeza la sentencia y los votos antes referidos, y que los
magistrados intervinientes en el Pleno firman digitalmente al pie
de esta razón en señal de conformidad.
Flavio Reátegui Apaza
Secretario Relator
SS.
LEDESMA NARVÁEZ
FERRERO COSTA
MIRANDA CANALES
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
EXP. N.° 01265-2020-PHC/TC
LIMA
ÉDGAR LUIS CHÁVEZ NEYRA,
representado por ELEAZAR ALEJANDRO
CASTRO SONCO
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 23 días del mes de febrero de 2021, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los señores magistrados Ledesma Narváez, Miranda
Canales, Ramos Núñez, Sardón de Taboada y Espinosa-Saldaña Barrera, pronuncia la
siguiente sentencia, con el abocamiento del magistrado Ferrero Costa conforme al
artículo 30-A del Reglamento Normativo del Tribunal Constitucional. Asimismo, se
agrega el fundamento de voto del magistrado Miranda Canales y el voto singular del
magistrado Espinosa-Saldaña Barrera. Se deja constancia que el magistrado Blume
Fortini votará en fecha posterior.
ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Eleazar Alejandro Castro
Sonco, abogado de don Édgar Luis Chávez Neyra, contra la resolución de fojas 149, de
fecha 20 de septiembre de 2019, expedida por la Tercera Sala Penal para Procesos con
Reos Libres de la Corte Superior de Justicia de Lima, que declaró infundada la demanda
de habeas corpus de autos.
ANTECEDENTES
El recurrente, con fecha 15 de noviembre de 2019, interpone demanda de habeas
corpus (f. 1) contra la jueza del Juzgado Penal Transitorio de El Agustino de la Corte
Superior de Justicia de Lima Este, doña Karina Chipa de la Cruz. Solicita (i) el cese de
la amenaza cierta e inminente a su libertad individual; (ii) se declare la nulidad del acto
procesal de lectura de sentencia y iii) nula la notificación de la sentencia (f. 12) de fecha
20 de julio de 2016, por la cual fue condenado a cuatro años de pena privativa de la
libertad suspendida en su ejecución por el plazo de tres años bajo reglas de conducta por
la comisión del delito de hurto agravado; y en consecuencia, el cese del agravio
producido y se ordene que el acto no se repita (Expediente 98-2014). Alega la
vulneración de los derechos al debido proceso en su vertiente del derecho a la debida
notificación, a no ser condenado en ausencia y de acceso a los recursos, en conexidad
con la libertad personal.
Refiere que la lectura de la sentencia de fecha 20 de julio de 2016 se realizó sin
su presencia, toda vez que no se le notificó de dicho acto, a pesar de que siempre tuvo
su domicilio real y estable en la ciudad de Arequipa, el cual declaró para ser notificado.
Asevera que en el informe de secretaría elaborado con fecha 11 de octubre de 2017 por
el especialista de la causa se indicó a la demandada que la sentencia fue leída sin la
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presencia del favorecido y se precisó que para este acto estuvo debidamente notificado;
sin embargo, no se consigna dirección, número de cédula de notificación ni la forma de
recepción.
Agrega que la citada lectura de sentencia se realizó en ausencia del favorecido y
sin que haya una defensa idónea, lo que quebranta la eficacia del juzgamiento. Refiere
que se ha vulnerado sus derechos de defensa y al debido proceso al impedírsele que
interponga el recurso de apelación. Afirma que tal vulneración ha ocasionado que su
persona no pueda cumplir con la ejecución de la sentencia y que por ello su libertad
personal se encuentra amenazada gravemente, toda vez que el Ministerio Público estaría
evaluando la revocatoria de la condicionalidad de la pena y convertirla en una pena
efectiva, debido a que no cumplió con las reglas de conducta y demás condiciones
impuestas en la sentencia.
El Decimoprimer Juzgado Penal de la Corte Superior de Justicia de Lima (f. 24),
mediante Resolución 1, de fecha 22 de abril de 2019, admite a trámite la demanda.
El procurador público adjunto a cargo de los asuntos judiciales del Poder
Judicial (f. 33) se apersona al presente proceso y solicita que se desestime la demanda.
Argumenta que no ha quedado demostrado que el favorecido no haya sido notificado de
la sentencia que lo condenó, y que lo que en realidad pretende es que se lleve a cabo un
reexamen de la resolución que cuestiona.
A fojas 55 de autos obra la declaración del favorecido don Édgar Luis Chávez
Neyra, quien se ratifica en el contenido de la demanda. Manifiesta que no se le notificó
para el acto de lectura de sentencia ni de la sentencia; que su domicilio real siempre
estuvo en Arequipa, el cual declaró al interior del proceso penal; y que tomó
conocimiento de la sentencia por información de sus abogados.
El Decimoprimer Juzgado Penal de Lima (f. 109), con fecha 9 de julio de 2019,
declara infundada la demanda por considerar que, conforme a los recaudos remitidos
por el juzgado emplazado, el beneficiario fue debidamente notificado en su domicilio
real del contenido de la Resolución 9, de fecha 13 de junio de 2016; y que se aprecia
incluso copia certificada del escrito de apersonamiento ante el juzgado demandado, en
el que fijó su domicilio procesal, dirección donde también fue notificado.
La Tercera Sala Penal para Procesos con Reos Libres de la Corte Superior de
Justicia de Lima (f. 149), con fecha 20 de septiembre de 2019, confirma la apelada por
considerar que el favorecido fue debidamente notificado en tanto que de los reportes de
SERNOT se observa que se le notificó la Resolución 9, en la que se fijaba lectura de
sentencia, tanto en su domicilio real como procesal. El primero fue diligenciado con la
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constancia de entregado con aviso, y el segundo como cedulón, por lo que se estableció
que fue debidamente notificado. Explica que en autos obra tanto el cargo de notificación
como el reporte de SERNOT, en el que consta que el favorecido fue notificado con
copia de la sentencia en los domicilios que señaló.
FUNDAMENTOS
Delimitación del petitorio
1. El objeto de la demanda es que se ordene: (i) el cese de la amenaza cierta e
inminente a la libertad individual del recurrente; (ii) se declare la nulidad del acto
procesal de lectura de sentencia, y iii) nula la notificación de la sentencia (f. 12)
de fecha 20 de julio de 2016, mediante la cual el recurrente fue condenado a
cuatro años de pena privativa de la libertad suspendida en su ejecución por el
plazo de tres años y bajo reglas de conducta, por la comisión del delito de hurto
agravado; y que, en consecuencia, cese del agravio producido y se ordene que el
acto no se repita (Expediente 98-2014). Se alega la vulneración de los derechos al
debido proceso en su vertiente del derecho a la debida notificación, a no ser
condenado en ausencia y de acceso a los recursos, en conexidad con la libertad
personal.
Análisis del caso
2. La Constitución Política del Perú establece en el artículo 200, inciso 1, que
mediante el habeas corpus se protege tanto la libertad individual como los
derechos conexos a ella; no obstante, no cualquier reclamo que alegue afectación
del derecho a la libertad individual o derechos conexos puede reputarse
efectivamente como tal y merecer tutela, pues para ello es necesario analizar
previamente si tales actos denunciados vulneran el contenido constitucionalmente
protegido del derecho tutelado por el habeas corpus.
3. En el caso de autos se alega la amenaza cierta e inminente a la vulneración del
derecho a la libertad personal, por cuanto el representante del Ministerio Público
estaría evaluando la revocatoria de la pena suspendida impuesta al demandante en
una pena efectiva, en atención a que no se habrían cumplido las reglas de
conductas y condiciones establecidas en la sentencia cuya notificación se
cuestiona.
4. El Tribunal Constitucional ha dejado sentado que el derecho al debido proceso
puede ser tutelado mediante el proceso de habeas corpus, siempre y cuando el
presunto hecho vulneratorio tenga incidencia negativa en el derecho a la libertad
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personal. En esa dirección, el alegato del recurrente de que se estaría evaluando
por el representante del Ministerio Público la revocatoria de la pena suspendida en
una pena efectiva no constituye, en sí mismo, una amenaza cierta e inminente a la
libertad personal, en tanto no existe alguna disposición respecto a la libertad
personal del recurrente.
5. En el contexto descrito, la alegada evaluación que estaría realizando el
representante del Ministerio Público, con la finalidad de revocar la suspensión de
la ejecución de la pena, no comporta una afectación negativa y directa, ni
constituye una amenaza cierta e inminente de violación del derecho a la libertad
personal del recurrente. Por esta razón, se debe desestimar este extremo del
petitorio, en aplicación de la causal de improcedencia prevista en el artículo 5,
inciso 1, del Código Procesal Constitucional.
Derecho a no ser condenado en ausencia
6. El derecho a no ser condenado en ausencia se encuentra reconocido en el artículo
139, numeral 12, de la Constitución. Se trata de una garantía típica que conforma
el debido proceso penal y que guarda una estrecha relación con el derecho de
defensa.
7. En la Sentencia 00003-2005-PI/TC, fundamento 166, este Tribunal precisó que la
cuestión de si la prohibición de la condena en ausencia se extiende a la realización
de todo el proceso penal o solo comprende el acto procesal de lectura de sentencia
condenatoria se debe absolver en los términos del literal "d" del artículo 14.3 del
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos: "Durante el proceso, toda
persona acusada de un delito tendrá derecho, en plena igualdad, a las siguientes
garantías mínimas: [...] d) A hallarse presente en el proceso y a defenderse
personalmente o ser asistida por un defensor de su elección [...]".
8. De esta forma, el mencionado derecho garantiza, en su faz negativa, que un
acusado no pueda ser condenado sin que antes no se le permita conocer y refutar
las acusaciones que pesan en su contra, así como no ser excluido del proceso en
forma arbitraria. En tanto que, en su faz positiva, el derecho a no ser condenado
en ausencia exige de las autoridades judiciales el deber de hacer conocer la
existencia del proceso y citar al acusado a cuanto acto procesal sea necesaria su
presencia física (Sentencia 00003-2005-PI/TC, fundamento 167).
9. No obstante, este derecho, como cualquier otro, no es ilimitado o absoluto, pues
puede ser objeto de restricciones o limitaciones a condición de que estas sean
proporcionales. En ese sentido, este Tribunal considera que el acto de la condena
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en ausencia del procesado no resulta inconstitucional en todos los casos, sino solo
en aquellos en los que aquel no se encuentra constitucionalmente justificado.
10. Entonces, la conculcación de este derecho no se circunscribe a la emisión de una
resolución condenatoria en ausencia física del procesado, sino a su imposición
respecto de un procesado que se encuentre ausente del proceso penal; es decir,
resultará vulneratoria del derecho a no ser condenado en ausencia la imposición
de una sentencia condenatoria respecto del procesado que no conozca de la
instauración, tramitación y consecuente emisión de la sentencia.
11. En el caso de autos, se alega que don Édgar Luis Chávez Neyra fue condenado en
ausencia, lo cual habría vulnerado el derecho a no ser condenado en ausencia,
reconocido en el artículo 139, inciso 12, de la Constitución.
12. Al respecto, de la Resolución 8, de fecha 3 de junio de 2016, se advierte que el
Primer Juzgado Penal Transitorio de El Agustino precisa que
(…) Verificándose de autos que a fojas 19 a 21, obra la manifestación policial
del procesado Edgar Luis Chávez Neyra con la presencia del señor
representante del Ministerio Público y la asistencia de su abogado defensor,
asimismo a fojas 100 a 102 obra su declaración indagatoria a nivel fiscal, en el
despacho fiscal y con asistencia de su abogado defensor, es decir, en ambas
ocasiones se corrobora las garantías de ley, manteniendo su valor probatorio
incólume.
13. De lo expuesto en el fundamento precedente, este Tribunal advierte que el
recurrente conocía de la instauración del proceso en su contra y su tramitación; es
decir, no se encontró ausente del proceso penal, puesto que tenía conocimiento de
ello y se pudo defender de los cargos imputados en su contra. Siendo ello así, este
extremo de la demanda debe ser desestimado.
El derecho de defensa y la pluralidad de instancias
14. El artículo 139 de la Constitución establece que son principios y derechos de la
función jurisdiccional la observancia del debido proceso y la tutela jurisdiccional.
15. Por otra parte, se alega que se ha vulnerado el derecho de defensa del favorecido,
por cuanto no fue notificado de la lectura de sentencia conforme a lo dispuesto en
los artículos 160 y 161 del Código Procesal Civil.
16. De autos consta que el órgano judicial emplazado emitió la Resolución 9, de fecha
13 de junio de 2016, a través de la cual citó y fijó fecha y hora de la diligencia de
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lectura de sentencia. Así, se estableció que dicho acto se realizaría el 27 de julio de
2016. Asimismo, efectuó los apremios de que sería inaplazable, que se llevaría a
cabo con los que concurrieran a la diligencia y que el recurrente podía contar con el
abogado de su libre elección, bajo apercibimiento de designársele un abogado
defensor público (folio 161).
17. Al respecto, si bien a fojas 78 y 79 de autos obran los reportes de Sernot, de los
cuales se desprende que el favorecido habría sido notificado en su domicilio
procesal y real (f. 63), no obstante, no obran las cédulas de notificación solicitadas
por el juez en el presente proceso (f. 45) que acrediten que se realizó la notificación
conforme a ley. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el favorecido no quedó en
estado de indefensión, por cuanto estuvo representado por la defensora pública Julia
M. Dávila Bernable en la lectura de sentencia, a raíz de la inconcurrencia del
favorecido y su abogado defensor (f. 90), la cual se reservó el derecho de impugnar.
18. El cuestionamiento o las anomalías advertidas en el diligenciamiento de las
notificaciones judiciales no genera per se una violación del derecho al debido
proceso o a la tutela procesal efectiva; para que ello ocurra debe constatarse que la
falta de aquella o su tramitación irregular afecta de modo real y concreto el derecho
de defensa u otro derecho constitucional directamente implicado.
19. Al respecto, cabe tener presente que los procesos constitucionales no son una
instancia a la que pueden extenderse las nulidades o impugnaciones del proceso
judicial ordinario, ni tampoco es un medio para articular estrategias de defensa
luego de que una de las partes ha sido vencida en un proceso judicial ordinario.
20. De otro lado, en la Sentencia 04235-2010-PHC/TC, el Tribunal Constitucional,
respecto al contenido del derecho a la pluralidad de la instancia, dejó en claro que
«(…) tiene por objeto garantizar que las personas, naturales o jurídicas, que
participen en un proceso judicial tengan la oportunidad de que lo resuelto por un
órgano jurisdiccional sea revisado por un órgano superior de la misma naturaleza,
siempre que se haya hecho uso de los medios impugnatorios pertinentes, formulados
dentro del plazo legal» (Sentencias 03261-2005-PA/TC; 05108-2008-PA/TC;
05415-2008-PA/TC).
21. Por ello, está en estrecha conexión con el derecho fundamental de defensa,
reconocido en el artículo 139, inciso 14, de la Constitución.
22. Así, el derecho a no quedar en estado de indefensión se afecta cuando los titulares
de los derechos e intereses legítimos se ven impedidos de ejercer los medios legales
suficientes para su defensa; no obstante, no cualquier imposibilidad de ejercer esos
medios produce un estado de indefensión, pues solo es constitucionalmente
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relevante cuando se genera una indebida y arbitraria actuación del órgano que
investiga o juzga al individuo.
23. En este caso, el demandante alega que durante el trámite del proceso penal la
sentencia de 20 de julio de 2016 -que le impuso la condena- no le fue debidamente
notificada, conforme a lo dispuesto en los artículos 160 y 161 del Código Procesal
Civil, lo que le impidió interponer el correspondiente recurso de apelación.
24. Al respecto, cabe mencionar que el artículo 161 del Código Procesal Civil -de
aplicación supletoria al proceso penal- regula el procedimiento para las
notificaciones de resoluciones judiciales y establece que «Si el notificador no
encontrara a la persona a quien va a notificar la resolución que admite la demanda,
le dejará aviso para que espere el día indicado en éste con el objeto de notificarlo. Si
tampoco se le hallara en la nueva fecha, se entregará la cédula a la persona capaz
que se encuentre en la casa, departamento u oficina, o al encargado del edificio,
procediendo en la forma dispuesta en el Artículo 160. Si no pudiera entregarla, la
adherirá en la puerta de acceso correspondiente a los lugares citados o la dejará
debajo de la puerta, según sea el caso».
25. En autos, si bien a fojas 91 obra la cédula de notificación de la Resolución 10, de
fecha 27 de julio de 2016, la misma que habría sido notificada bajo puerta al
domicilio real del demandante; no obstante, no obra el preaviso de notificación que
acredite que la notificación se realizó conforme a la norma precitada. Asimismo, a
fojas 93 de autos obra el detalle del reporte de Sernot relativo a la notificación
efectuada en el domicilio procesal fijado por el demandante; sin embargo, no obra la
cédula de notificación solicitada por el juez en el presente proceso (f. 45), que
acredite que la notificación de la sentencia que ahora se cuestiona se realizó
conforme a ley, y, por ende, no se vulneró el derecho de defensa del actor.
26. En otras palabras, de la información contenida en autos no queda probado que la
sentencia cuestionada le haya sido notificada al demandante en su domicilio real de
acuerdo con las formalidades establecidas en la norma precitada. Tampoco se
adjuntó a la presente la cédula de notificación diligenciada en el domicilio procesal,
no obstante haberlo solicitado el juzgado en el presente proceso.
27. En consecuencia, don Édgar Luis Chávez Neyra, al no tener conocimiento de dicho
pronunciamiento judicial, no tuvo la posibilidad de interponer el recurso de
apelación a fin de revertir los efectos de la condena impuesta en su contra. Por ello,
se debe declarar fundada la demanda y reponer el proceso penal a la etapa procesal
correspondiente.
28. Asimismo, el actor refiere que no tuvo una defensa idónea; al respecto, de autos se
advierte que la defensora pública, si bien se reservó el derecho de impugnar, también
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pudo haber verificado si hubo una efectiva notificación de la sentencia, a efectos de
determinar si presentaba el recurso de apelación correspondiente.
29. En consecuencia, este Tribunal considera que se ha vulnerado el derecho de defensa
previsto en el artículo 139, inciso 14 de la Constitución, por lo que debe estimarse la
demanda en este extremo.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere
la Constitución Política del Perú
HA RESUELTO
1. Declarar IMPROCEDENTE la demanda de acuerdo con lo expuesto en los
fundamentos 3 y 4, supra.
2. Declarar FUNDADA la demanda con respecto a la vulneración de los derechos al
debido proceso y a la pluralidad de instancia.
3. Disponer que el órgano jurisdiccional demandado proceda a notificar al demandante
la sentencia de fecha 20 de julio de 2016, de acuerdo con las formalidades previstas
en la ley procesal.
Publíquese y notifíquese.
SS.
LEDEMA NARVÁEZ
FERRERO COSTA
MIRANDA CANALES
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
PONENTE FERRERO COSTA
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FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO MIRANDA CANALES
En el presente caso estoy de acuerdo con el sentido del fallo de la ponencia. Sin
embargo, considero necesario realizar algunas precisiones:
1. La Convención Americana de Derechos Humanos, en su artículo 8 referido a
garantías judiciales (incisos d y e), reconoce el “derecho del inculpado de
defenderse personalmente o de ser asistido por un defensor de su elección y de
comunicarse libre y privadamente con su defensor”; así como el “derecho
irrenunciable de ser asistido por un defensor proporcionado por el Estado,
remunerado o no según la legislación interna, si el inculpado no se defendiere por
sí mismo ni nombrare defensor dentro del plazo establecido por la ley”. En ese
sentido, se advierte que el atributo en mención es una garantía de primer orden,
cuyas diversas manifestaciones se encuentran consagradas en la carta americana y,
por ende, exige el reconocimiento y el respeto no solo de las autoridades estatales,
sino también de los privados.
2. Ahora bien, hablar de un derecho a la defensa eficaz exige, como no puede ser de
otro modo, establecer un parámetro para determinar a ciencia cierta en qué casos
podemos sostener que existe defensa eficaz y, por contraparte, cuándo se puede
hablar de indefensión que amerite tutela constitucional. Así lo indica acertadamente
Pablo Larsen:
“(…) no bastaría con cualquier ejercicio “defectuoso” de la tarea de la defensa o
con una mera disconformidad de la persona imputada respecto del trabajo de su
defensa para que ésta sea considerada ineficaz, sino que se necesita de una
situación de especial gravedad que permita concluir ya no en que el imputado
“no tuvo la mejora defensa posible”, sino que éste se encontró directamente en
estado de indefensión”.1
3. A partir de lo expuesto, cabe señalar que este Tribunal se ha pronunciado por el
fondo de la pretensión en aquellos casos en los que los recurrentes alegan la falta de
una defensa pública eficaz, a fin de determinar de acuerdo al caso en concreto si
ello ha ocurrido así. No obstante, soy de la opinión que este Tribunal debe emitir
una sentencia que permita clarificar este asunto, y que sirva como referente
jurisprudencial, a fin de permitir que los justiciables puedan conocer en qué casos
no ha existido una defensa adecuada que además vulnera otros derechos
fundamentales en el marco de un proceso, y en qué casos no ocurre ello.
1
Cfr. LARSEN, Pablo. El derecho a una defensa penal eficaz y sus implicancias. p. 140. En: Revista de
Derecho Penal y Criminología. La Ley-Thomson Reuters. Año VI, Nº 06, Julio 2016.
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4. A nivel comparado se puede advertir que jurisprudencialmente algunos tribunales
ya han establecido ciertos criterios jurisprudenciales referidos a una defensa penal
eficaz.2 A modo de ejemplo, el Poder Judicial de Argentina (que incluye a la Corte
Suprema y otros órganos jurisdiccionales de menor grado) ha señalado de manera
casuística que se vulnera la defensa penal efectiva cuando: a) no se llevó adelante
una estrategia defensiva ni se recurrió la sentencia condenatoria; b) existe una
actitud pasiva del defensor frente a las declaraciones de cargo en contra del
defendido; c) no se plantearon argumentos que pudieron llevar al cese de la prisión
preventiva del defendido, aun cuando existía la posibilidad; y d) la falta de
fundamentación técnica de los recursos planteados o su interposición
extemporánea.
5. Por su parte, a nivel de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso
“Ruano Torres y otros vs. El Salvador” ha señalado de manera general un
parámetro de evaluación para determinar cuándo se vulnera el derecho a la defensa
del Estado:
“(…) para analizar si ha ocurrido una posible vulneración del derecho a la
defensa por parte del Estado, tendrá que evaluar si la acción u omisión del
defensor público constituyó una negligencia inexcusable o una falla
manifiesta en el ejercicio de la defensa que tuvo o puede tener un efecto
decisivo en contra de los intereses del imputado”3 [resaltado nuestro].
6. Aparte de este criterio general, la Corte también indicó determinados supuestos que
pueden ser indicativos de una defensa ineficaz, sin que constituya una lista
taxativa:4
a) No desplegar una mínima actividad probatoria
b) Inactividad argumentativa a favor de los intereses del imputado
c) Carencia de conocimiento técnico jurídico del proceso penal
d) Falta de interposición de recursos en detrimento de los derechos del imputado
e) Indebida fundamentación de los recursos interpuestos
f) Abandono de la defensa
7. Queda pendiente entonces que este Tribunal también haga el ejercicio de
sistematizar sus criterios en un fallo que permita generar predictibilidad en la
2
Cfr. LARSEN, Pablo. El derecho a una defensa penal eficaz y sus implicancias. pp. 134-144. En:
Revista de Derecho Penal y Criminología. La Ley-Thomson Reuters. Año VI, Nº 06, Julio 2016.
3
CIDH. Caso Ruano Torres y otros vs. El Salvador. Sentencia de 5 de octubre de 2015 (Fondo,
Reparaciones y Costas). Párrafo 164.
4
CIDH. Caso Ruano Torres y otros vs. El Salvador. Sentencia de 5 de octubre de 2015 (Fondo,
Reparaciones y Costas). Párrafo 166.
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ciudadanía respecto al contenido constitucionalmente protegido de una defensa
penal eficaz.
8. Ya hablando del caso concreto, el recurrente aduce que al no haber sido notificado
para el acto procesal de lectura de sentencia, llevado a cabo el 27 de julio de 2016,
se le impidió ejercer una defensa eficaz, en tanto no habría podido recurrir la
sentencia condenatoria en su contra.
9. Al respecto, como destaca la ponencia, de la información contenida en autos no
queda probado que la sentencia cuestionada le haya sido notificada al demandante
en su domicilio real de acuerdo con las formalidades establecidas en la norma
precitada. Tampoco se adjuntó a la presente la cédula de notificación diligenciada
en el domicilio procesal, no obstante haberlo solicitado el juzgado en el presente
proceso.
10. En consecuencia, don Édgar Luis Chávez Neyra, al no tener conocimiento de dicho
pronunciamiento judicial, no tuvo la posibilidad de interponer el recurso de
apelación a fin de revertir los efectos de la condena impuesta en su contra. Por ello,
se debe declarar fundada la demanda y reponer el proceso penal a la etapa procesal
correspondiente.
11. Asimismo, el actor refiere que no tuvo una defensa idónea; al respecto, de autos se
advierte que la defensora pública, si bien se reservó el derecho de impugnar,
también pudo haber verificado si hubo una efectiva notificación de la sentencia, a
efectos de determinar si presentaba el recurso de apelación correspondiente.
12. En consecuencia, opino también que se ha vulnerado el derecho de defensa previsto
en el artículo 139, inciso 14 de la Constitución, por lo que debe estimarse la
demanda en este extremo.
S.
MIRANDA CANALES
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VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
Con el debido respeto, me aparto de lo resuelto por mis colegas. A continuación,
expreso mis razones:
1. En el presente caso, a fojas 90 de autos, se observa el acta de lectura de
sentencia en la que se menciona que: “(…) no ha concurrido el procesado
EDGAR LUIS CHAVEZ NEYRA, a pesar de estar debidamente notificado
conforme a fojas ciento sesenta y cinco a ciento sesenta y siete, por lo que se
hace efectivo el apercibimiento decretado en la resolución de señalamiento de
lectura de sentencia, y se procede a leer la misma en ausencia del procesado
antes mencionado, y garantizándose su derecho de defensa con la presencia de
su abogada defensora pública (…)”.
2. De igual modo, aprecio a fojas 78 que el favorecido fue notificado con aviso en
su domicilio real, de la Resolución 9 (f. 73), que establecía fecha para la lectura
de sentencia. A la par, fue notificado de dicha resolución mediante cedulón en el
domicilio procesal ubicado en Santiago de Surco (f. 79). Además, se advierte a
fojas 91 de autos que la Resolución 10, de fecha 20 de julio del 2016 (f. 12), por
la cual se sentenció al favorecido, este fue notificado en el Pasaje 22 de agosto,
número 437, distrito de Miraflores, Arequipa, siendo esta la dirección que
declaró el favorecido y en la que se ratificó en la pregunta cuatro de su toma de
dicho (f. 55). Asimismo, se aprecia a fojas 98, 99 y 101 de autos que se
realizaron reiteradas notificaciones al domicilio procesal declarado por el
favorecido.
3. En ese sentido, no existe vulneración al derecho al debido proceso del
favorecido, en su vertiente al derecho a la debida notificación, ya que tuvo pleno
conocimiento del desarrollo del proceso penal incoado en su contra; así como le
fueron notificadas a su domicilio procesal declarado las notificaciones que hoy
alega no fueron puestas en su conocimiento. Por la misma razón, el recurrente
se encontraba debidamente notificado a fin de presentar los recursos que creyera
convenientes.
4. A su vez, estuvo representado por la defensora pública en la lectura de sentencia,
a raíz de la inconcurrencia del favorecido y su abogado defensor (f. 90); lo que
aseguró su derecho a la defensa. Al respecto, cabe recordar que el derecho a no
ser juzgado en ausencia no hace referencia a la necesaria presencia física del
condenado, sino que a que este tenga conocimiento del proceso y cuente con una
defensa eficaz en el mismo. En consecuencia, por todo lo señalado en los
considerandos precedentes, la presente demanda debe ser desestimada
EXP. N.° 01265-2020-PHC/TC
LIMA
ÉDGAR LUIS CHÁVEZ NEYRA,
representado por ELEAZAR ALEJANDRO
CASTRO SONCO
Por tales razones, considero que la demanda debe ser declarada INFUNDADA.
S.
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA