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Anatomía y Osificación de los Huesos

La osteología estudia los huesos y el esqueleto, que proporcionan soporte y movimiento al cuerpo. La osificación, que puede ser mesenquimatosa o cartilaginosa, es el proceso mediante el cual se forman los huesos a partir de células madre pluripotenciales, osteoblastos y osteoclastos, que equilibran la formación y destrucción del tejido óseo. Los huesos se clasifican en cortos, planos y largos, cada uno con características estructurales específicas y funciones relacionadas con la médula ósea y el crecimiento.

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Anatomía y Osificación de los Huesos

La osteología estudia los huesos y el esqueleto, que proporcionan soporte y movimiento al cuerpo. La osificación, que puede ser mesenquimatosa o cartilaginosa, es el proceso mediante el cual se forman los huesos a partir de células madre pluripotenciales, osteoblastos y osteoclastos, que equilibran la formación y destrucción del tejido óseo. Los huesos se clasifican en cortos, planos y largos, cada uno con características estructurales específicas y funciones relacionadas con la médula ósea y el crecimiento.

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OSTEOLOGÍA: es una parte de la anatomía sistémica que se encarga del estudio de los huesos y del

esqueleto en general.

Los huesos son las estructuras anatómicas que forman el esqueleto que le da sostén al cuerpo. El tejido
óseo está en continuo cambio a pesar de parecer algo estático. Se desarrolla desde que empieza a
formarse el nuevo ser (a partir de la 3ª semana, donde el embrión o disco germinativo trilaminar comienza
a plegarse. A partir de esa semana comienza a hacerse necesaria una estructura de sostén), a partir de
células primarias (células madre) con capacidad pluripotencial (toman un cambio u otro según las
circunstancias).

Las células pluripotenciales a partir de las cuales se forman los huesos se denominan OSTEOCLASTOS.

El esqueleto, además de dar sostén, también proporciona movimiento, por lo que tiene que estar
formado por piezas que se pueden articular.

OSIFICACIÓN

Los huesos se comienzan a formar en la etapa embrionaria, a partir del desarrollo del tejido óseo,
mediante un proceso denominado OSIFICACIÓN

Las células mesodérmicas (o células mesenquimáticas) son células pluripotenciales (células muy
primarias que se van diferenciando/ especializando en algún tipo de función) que vienen del mesodermo,
y se van a diferenciar en unas células precursoras de huesos, llamadas OSTEOBLASTOS.

Este proceso de osificación tiene 2 formas de llevarse


a cabo:

• OSIFICACIÓN MESENQUIMATOSA,
MEMBRANOSA O DIRECTA: es por la que se
forman unos pocos huesos (clavícula, mandíbula,
algunos huesos craneales), a partir de las células
mesenquimáticas (osteoblastos).

Los osteoblastos empiezan a reproducirse y


comienzan a ponerse en contacto con lagunas
sanguíneas o vasos sanguíneos que se están
formando al mismo tiempo. Con este contacto, los
osteoblastos empiezan a segregar una serie de
sales minerales (en especial sales de calcio) que se
quedan rodeándolos, formando una parte más
dura y densa, es decir, un estroma, denominado
MATRIZ OSTEOIDE.

En medio de esa matriz osteoide aparecen las lagunas vasculares que le dan aporte a los osteoblastos
para que realicen su función.

Cuando una célula osteoblástica va madurando los espacios libres entre ellos se rellenan con la matriz
osteoide, es decir, los osteoblastos quedan envueltos por matriz osteoide, decimos que tenemos un
OSTEOCITO: son las células maduras que forman el tejido óseo.

En el tejido óseo que se está formando, no solo hay osteoblastos, también hay otras células llamadas
OSTEOCLASTOS, que también están derivadas de las células mesenquimáticas, y funcionan al revés
del osteoblasto: destruyen determinadas zonas de la matriz osteoide.

Hay un equilibrio entre la formación de la matriz y su destrucción, -blasto: formador de


haciendo que el tejido óseo sea un tejido vivo, en continuo desarrollo. -clasto: consumidor de
Por eso por ejemplo se puede curar una fractura (hay células, dentro dela
estructura del hueso, que pueden regenerar tejido óseo).

Dentro de la matriz van quedando pequeñas zonas de células sanguíneas que van a constituir la
MÉDULA ÓSEA ROJA, encargada de la formación de las células sanguíneas y que se encuentra dentro de
algunas partes de huesos.

Por este proceso se forma directamente un hueso pequeño que va creciendo con el tiempo.
• OSIFICACIÓN CARTILAGINOSA, ENCONDRAL O INDIRECTA: es por la que se forman la mayoría
de los huesos del organismo. Es la formación de tejido óseo a partir de un molde previo (armazón) de
tejido cartilaginoso, que después se osifica paulatinamente.

Además de osteoblastos y osteoclastos, aparecen otras células llamadas CONDROBLASTOS y


CONDROCLASTOS. Su función es prácticamente la misma que la de los osteoblastos y osteoclastos,
pero las sales minerales segregadas por los condroblastos hacen un tejido menos duro y más flexible,
es decir, forman el cartílago (ej.: la oreja).

Los condroblastos segregan sustancias que hacen que se forme cartílago. Entonces aparecen los
condroclastos, que van reabsorbiendo la matriz dura que va apareciendo, es decir, va reabsorbiendo
la sustancia cartilaginosa. En esos lugares donde los condroclastos reabsorben la matriz, rápidamente
vienen osteoclastos para segregar sales de calcio y sustituir ese molde de cartílago por tejido óseo.

La osificación indirecta tiene ventajas, van a permitir que en la mayor parte de nuestro cuerpo queden
puntos por donde puede seguir creciendo el hueso. No es lo mismo el cráneo de un niño que el de un
adulto.

Hay que tener presente que el esqueleto no está formado en el momento del nacimiento ya que los
huesos necesitan crecer hasta llegar a la edad adulta. Por ello el proceso de osificación no se completa
hasta la edad aproximada de 25 años, y hasta entonces, en muchos huesos largos persisten zonas de
tejido cartilaginoso que no se osifican hasta etapas más tardías de la vida, permitiendo su crecimiento
en longitud. Son los llamados cartílagos de crecimiento.

CLASES DE HUESOS

Podemos clasificar los huesos en 3 tipos atendiendo a su morfología:

• HUESO CORTO: es aquel en el cual sus 3 dimensiones (espesor,


longitud y anchura) son similares. Tiene aspecto cuboideo. Un tipo
de hueso corto es el trapecio, en el carpo, la muñeca.
• HUESOS PLANOS: en el que 2 de sus dimensiones prevalecen
sobre una tercera (espesor), dando una estructura de hueso plano.
• HUESOS LARGOS: una de sus dimensiones (longitud) prevalece
sobre las otras 2, dando un aspecto alargado. Son los huesos más
típicos, los de las extremidades.

Cada hueso está estructurado de una forma distinta según su forma:

TEJIDO ÓSEO COMPACTO: hay más espacio de matriz osteoide dura (estroma) que de espacios
celulares (osteocitos)
TEJIDO ÓSEO ESPONJOSO: hay estroma duro pero que dejan muchos huecos. Estos huecos están
ocupados por células o vasos sanguíneos.

Los huesos cortos y planos, tienen una envoltura de tejido óseo compacto (que protege a la parte
central). Dentro de esa envoltura hay tejido esponjoso, donde se va a ubicar la médula ósea roja (la
encargada de la formación de las células sanguíneas: FUNCIÓN HEMATOPOYÉTICA).

Los huesos largos tienen una porción central del hueso que mantiene un aspecto tubular, es decir, tiene
unas paredes y hueco dentro (llamado DIÁFISIS), ocupado por la médula ósea amarilla, que es
principalmente tejido graso. La función de la médula amarilla es rellenar el conducto medular (así se
llama el hueco que queda en la diáfisis) y dejar pasar vasos sanguíneos, pero no tiene función
hematopoyética porque no crea células sanguíneas.
Los extremos de los huesos largos (EPÍFISIS) son más gruesos y no tienen aspecto tubular. En esta parte
hay estructura de hueso corto, es decir, gran parte de la epífisis es tejido esponjoso recubierto por tejido
compacto, y contiene médula ósea roja interior. Las epífisis son las que van a tener las superficies que
luego se pondrán en contacto con otros huesos para formar articulaciones.

Entre la epífisis y la diáfisis hay una zona llamada METÁFISIS (zona de transición), donde suele
permanecer un tejido cartilaginoso que mantiene la capacidad de llevar a cabo una osificación indirecta.
A ese tejido cartilaginoso que ocupa la metáfisis de los huesos largos se le llama cartílago de crecimiento
por donde los huesos largos pueden crecer en longitud. Una vez que termina este proceso de crecimiento
(el desarrollo), la metáfisis va a sufrir un proceso de osificación definitiva, convirtiéndose también en
tejido óseo, con lo cual el hueso deja de crecer.

Durante el periodo de crecimiento, los huesos también crecen en las otras dimensiones. Para ello, a parte
del cartílago de crecimiento, en los huesos hay otros puntos de osificación, llamados puntos de
osificación. Los puntos que están desde el comienzo de desarrollo del hueso son los puntos de osificación
primarios, que aparecen en la vida intrauterina (desde que se forma el hueso en el embrión) y van a dar
la morfología que tiene que tener el hueso a grandes rasgos. Luego hay puntos de osificación
secundarios, que suelen aparecer en el hueso después del nacimiento y son los que darán la morfología
de detalle al hueso.

Alrededor de los huesos hay una membrana denominada PERIOSTIO, que en su parte interna mantiene
células mesenquimatosas células mesenquimáticas con potencial de formar hueso, que van a permitir el
crecimiento del hueso en grosor, y que
además son células que van a persistir en
el adulto y son las encargadas de
regenerar el tejido ósea en caso de
fractura.

AGUJEROS NUTRICIOS: son pequeños agujeros


en los huesos por los que entran vasos
sanguíneos, para llevar aporte al tejido óseo.
Necesitan este aporte para poder realizar la
osificación indirecta.

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