Elementos del Estado en Derecho Internacional
Elementos del Estado en Derecho Internacional
I. Introducción
A l ser el Estado tanto el sujeto originario como el que posee la
plenitud de derechos y deberes en el ordenamiento internacional es
conveniente examinar los elementos necesarios para su existencia como
tal entidad estatal, así como los principios que configuran su estatuto
jurídico desde la perspectiva de dicho ordenamiento. L o que nos permi-
tirá estudiar en los capítulos siguientes los poderes o competencias del
Estado que se derivan de dicho estatuto.
que rige las relaciones entre Estados, el derecho internacional. Y dicho supuso, asimismo, una extensión del espacio bajo su dominación. Un
ordenamiento, en efecto, no sólo reconoce el ejercicio de poderes por protagonismo del territorio estatal que aun cabe observar en la actuali-
los Estados soberanos, independientes e iguales sino que, al mismo dad en los casos de beligerancia o de secesión, pues el control efectivo
tiempo, les impone deberes, tanto respecto a otros Estados como res- de una porción de territorio se considera condición sine qua non para el
pecto a la comunidad internacional en su conjunto. nacimiento de un nuevo Estado. De suerte que el «imperativo territorial»
expresa un rasgo característico de la sociedad de Estados, al no conce-
birse que exista un Estado sin territorio pese a que la extensión de este
II. Los elementos necesarios para la existencia del Estado puede variar desde los 0,4 kilómetros de la Ciudad del Vaticano hasta
los millones de kilómetros cuadrados de los grandes Estados.
1. E L TERRITORIO
Excepcionalmente, los Estados pueden ejercer poderes sobre terri-
A) Aspectos generales torios que no están sometidos a su soberanía. Como es el caso, en primer
lugar, de la Antártida, objeto de un régimen convencional internacional
La existencia de una base territorial constituye uno de los elementos
destinado a evitar, precisamente, la consolidación en este continente de
característicos del Estado en relación con otros sujetos internacionales.
las reivindicaciones territoriales de los Estados que allí mantienen bases
Pues basta reparar en que las Organizaciones internacionales carecen de
científicas. E n segundo término, puede existir un ejercicio concurrente
territorio y, por tanto, la «sede» de sus órganos y el centro de su actividad
de dos soberanías estatales sobre un territorio, como ocurre en los condo-
se halla en el territorio de uno de los Estados miembros. Ahora bien,
minios. Pero el supuesto más importante es el de los territorios no autóno-
respecto al territorio del Estado ha de tenerse presente varios datos. E n
mos o territorios sometidos a dominación colonial. Pues como ya se ha
primer lugar, que el territorio puede ser tanto continental como insular
indicado en el Capítulo I , el territorio de una colonia no forma parte
o combinar uno y otro. E n segundo término, más precisamente, que
del territorio metropolitano de la potencia colonial que lo administra,
comprende los diversos espacios físicos que se hallan bajo soberanía esta-
sino que posee una naturaleza jurídica distinta y separada (Resolución
tal: el espacio terrestre, los espacios marítimos (el mar territorial, salvo
2625) ( X X V ) . L o que se justifica porque dichos territorios están llamados
en el caso de los Estados sin litoral) y el espacio aéreo suprayacente a
a ser la base física de los nuevos Estados, una vez que su población haya
uno y otro. Esto es, las porciones del globo terrestre que, de acuerdo al
ejercido el derecho a la libre determinación. Y ello excluye, consiguiente-
derecho internacional, están sometidas a la soberanía de un Estado. Por
mente, que la Potencia colonial pueda permitir la ocupación de un terri-
último, que el territorio del Estado posee unos límites, constituidos por
torio no a u t ó n o m o por terceros Estados ni cederles sus recursos natura-
las fronteras, terrestres o marítimas.
les (como ocurriera en los acuerdos de Madrid de 1975 relativos al
E n relación con este elemento, se ha declarado que, para la existen- Sahara occidental).
cia de un Estado, «es suficiente con que el territorio tenga una consisten-
cia adecuada, incluso aunque sus fronteras no hayan sido delimitadas B) Tres funciones del territorio
todavía de forma precisa, y que el Estado ejerza actualmente su poder E n el ordenamiento internacional, el territorio del Estado se vincula
público independiente sobre ese territorio» (Tribunal arbitral en el estrechamente con la efectividad en el ejercicio de los poderes estatales
asunto Deutsche Continental Gas-Gesellschaft c. Estado polaco). De suerte qtie sobre este espacio. Lo que se manifiesta en dos funciones del territorio.
el territorio del Estado constituye el marco geográfico sobre el que se En primer lugar, en relación con el origen del Estado, pues al ser la
proyecta su autoridad soberana. Y ello implica, en correspondencia,«el existencia de este sujeto internacional una cuestión de hecho, ello re-
derecho exclusivo a ejercer las funciones de Estado» en el territorio, quiere determinar si nos encontramos o no ante una entidad que con-
como expresara el Arbitro Max Huber en su sentencia sobre el asunto trola efectivamente un territorio y la población que allí habita. Y la prác-
de la isla de Palmas (Países Bajos/Estados Unidos). tica internacional nos muestra que no cabe que una entidad se considere
como Estado si no concurren estos dos extremos, aunque sus fronteras
L a importancia del territorio como elemento de la soberanía estatal aun no hayan sido delimitadas mediante un acuerdo con sus vecinos.
es evidente desde los orígenes del derecho internacional. E n efecto, en
los siglos X V a X I X los Estados europeos lucharon por preservar y, E n segundo término, la adquisición y delimitación de la soberanía
cuando fuera posible, ampliar su territorio. Y el proceso de dominación territorial del Estado, cuando este ya ha sido reconocido como tal, tam-
colonial sobre las comunidades de otros continentes en dicho período bién esta íntimamente vinculada con el mismo principio. Y la razón ra-
470 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL II. LOS ELEMENTOS NECESARIOS PARA LA EXISTENCIA DEL ESTADO 471
etica en que si es inherente al territorio estatal que en él se ejerzan fun- tica estable» (según la expresión utilizada por el informe del Comité de
ciones de Estado, la consecuencia es que no p o d r á reivindicarse frente juristas de 1921 en el asunto de las Islas Aaland), a la que también se
a otro Estado un determinado espacio como parte de su territorio si en él alude como el «gobierno del Estado». U n a organización que comprende
no ejerce sus poderes. De lo que se desprende, en suma, que el territorio, la pluralidad de órganos y autoridades que, en cualquier Estado, llevan
considerado en relación con los poderes que sobre él se ejercen, no sólo a cabo dos funciones generales: de un lado, ejercer los poderes estatales
es el elemento que inicialmente permite verificar la existencia del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) en su esfera interna, para promover el
en el orden internacional, sino que constituye, en un momento ulterior, bienestar, el orden y la seguridad de la comunidad nacional, así como
el concreto espacio físico en el que un Estado ejerce de manera efectiva para asegurar su defensa exterior. De otro lado, la de establecer relacio-
y exclusiva sus poderes. nes con otros Estados y demás sujetos internacionales, cumplir los com-
promisos y obligaciones contraídos por el Estado y velar por el respeto
Ppr último, cabe identificar una tercera función del territorio del del derecho internacional en su territorio. L o que supone, en suma, que
Estado, de carácter económico, vinculada con los recursos existentes en el gobierno de cualquier Estado debe ser capaz tanto de cumplir las
dicho espacio y la actividad económica que en el se desarrolla. Dimen- funciones estatales en su esfera interna como en la esfera internacional.
sión que en el sector primario de la e c o n o m í a se proyecta, por ejemplo,
sobre los recursos vivos (los derivados de la pesca), los recursos energéti- A l respecto, el dato que importa retener es que, por ser el poder
cos (entre ellos, los hidrocarburos) así como los recursos mineros y agrí- estatal de carácter originario, a cada Estado corresponde determinar cual
colas. Aspecto que ha sido puesto de relieve desde la Res. 1803 ( X V I I ) es la organización que precisa para llevar a cabo las dos funciones gene-
de la A . G . de las Naciones Unidas al afirmar el «derecho inalienable de rales anteriores. Pues como declaró la C.I.J. en el asunto del Sahara occi-
todo Estado a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales dental, «ninguna norma de derecho internacional exige que el Estado
de conformidad con su interés nacional y el respeto a la independencia tenga una estructura determinada, como lo prueba la diversidad de es-
económica de los Estados». Habiendo culminado este proceso con el tructuras estatales que actualmente existen en el mundo» {C.I.J. Recueil
artículo 2, párrafo 1, de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de 1975, p. 43). Estructuras entre las que cabe diferenciar, por ejemplo, las
los Estados incluida en la Res. 3281 ( X X I X ) de la A . G . de las Naciones políticamente unitarias y los Estados políticamente complejos, en los que
Unidas, donde se establece que «todo Estado tiene y ejerce libremente existe una descentralización en el ejercicio del poder (Estados federales,
soberanía plena y permanente, incluso posesión, uso y disposición, sobre Estado de las autonomías en el caso de España).
toda su riqueza, recursos naturales y actividades económicas».
No obstante, en relación con la esfera internacional cabe observar
De este modo, en el actual ordenamiento internacional se ha conso- ciertos elementos comunes en la organización estatal. E n primer lugar,
lidado el principio de la soberanía permanente del Estado sobre sus porque es el Gobierno el que tradicionalmente ha asumido la dirección
recursos naturales. Si se quiere, en sentido más amplio, que la soberanía de las relaciones internacionales. Aunque en los Estados democráticos
estatal posee un contenido económico. De suerte que, desde esta perspectiva, también participe el Parlamento para controlar su ejercicio (autoriza-
el territorio del Estado se configura como el espacio cuyos recursos natu- ción para que el Estado se obligue mediante un tratado, por ejemplo).
rales le corresponden de forma plena, con exclusión de los demás Esta- En segundo término, que estas relaciones han determinado que ciertos
dos, y donde tiene lugar su actividad económica principal, sin perjuicio órganos internos estén facultados para representar internacionalmente
de que sus empresas también puedan realizarla en otros Estados. Aunque al Estado (el Jefe del Estado, del Gobierno y el Ministro de Asuntos
una vez indicado esto también ha de tenerse presente, en contrapartida, Exteriores) y que se hayan creado otros órganos exteriores con la misma
que tanto la explotación de los recursos naturales como la actividad eco- finalidad (las misiones diplomáticas).
nómica del Estado (en el caso de las industrias contaminantes, por ejem-
plo) no es irrestricta, dado que el ordenamiento internacional le im-
B) La efectividad del poder estatal
pone, entre otros límites, el de preservar el medio ambiente.
E l análisis de la práctica internacional nos muestra que en este ele-
2. L A ORGANIZACIÓN DEL PODER ESTATAL
mento del Estado también opera el principio de efectividad. Pues
cuando se afirma que la existencia de un Estado requiere que cuente con
A) Aspectos generales
un gobierno, con ello se hace referencia a que la organización estatal ha
E l segundo presupuesto es la existencia de una «organización polí- de ejercer una autoridad efectiva sobre un territorio y una población.
472 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL II. LOS ELEMENTOS NECESARIOS PARA LA EXISTENCIA DEL ESTADO 473
nacionalidad están comprendidas en principio en la esfera de la compe- Recueil 1955, p. 23). L o que entraña que no solo debe existir un vínculo
tencia exclusiva del Estado» (C.P.J.I., Serie B , n ú m . 4, p. 24). Afirmación jurídico-formal entre una persona y un Estado, sino que también se re-
que se reitera en la jurisprudencia posterior. quiere la existencia de una realidad social que exprese esa vinculación
con el Estado.
b) E n segundo término, aun admitiendo la libertad del Estado en
lo relativo a la determinación de quienes son sus nacionales, el ordena- b) Las legislaciones estatales atribuyen la nacionalidad desde el naci-
miento internacional, sin embargo, también establece ciertos límites rele- miento en atención a dos criterios básicos: el tus sanguinis (la nacionali-
vantes. De un lado, el derivado de la efectividad del vínculo entre una dad derivada de la filiación respecto a un nacional) y el ius soli (la nacio-
persona y el Estado para que dicha persona pueda ser considerada como nalidad por el hecho de nacer en el territorio del Estado). Si bien
su nacional. Pues como nos muestra el caso Nottebohm ante la C.I.J., no corresponde a cada Estado adoptar uno u otro así como combinarlos,
es suficiente que un Estado haya concedido su nacionalidad a un indivi- como de ordinario ocurre, aunque uno de ellos sea el preferente. Pero
duo para que la situación así creada sea oponible a otros Estados si, en con posterioridad al nacimiento cabe la adquisición de la nacionalidad de
realidad, no existe un vínculo efectivo de esa persona con el primero. otro Estado por distintas vías (la naturalización, la opción, etc.), sujetas
De otro lado, el límite establecido por las normas internacionales sobre a requisitos distintos de un Estado a otro (plazos de residencia, efectos
derechos humanos, dado que el artículo 15 de la Declaración Universal del matrimonio o de la adopción sobre la nacionalidad, por ejemplo).
de 1948 dispone en sentido positivo que «Toda persona tiene derecho a
una nacionalidad». Y ello entraña la obligación del Estado de eliminar c) Existen diversos supuestos de pérdida de la nacionalidad, tanto
las situaciones de apatridia, estableciendo a este fin en su legislación voluntarios (por la adquisición de la nacionalidad de otro Estado) como
supuestos específicos de atribución de la nacionalidad (por ejemplo, la derivados de una sanción (por servir con las armas a un Estado extran-
de aquellos cuya filiación no es conocida o son encontrados en su territo- jero o ejercer en él funciones políticas). Desde la época de la Sociedad
rio tras su nacimiento). U n precepto que la Declaración Universal ha de Naciones, el derecho internacional ha venido prestando atención a
completado, en sentido negativo, al establecer que «A nadie se privará esta materia, dado que los supuestos de pérdida por sanción pueden
arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de naciona- originar la apatridia. Y en esta dirección se sitúa el Convenio de las N . U .
lidad». L o que en el primer supuesto excluye la arbitrariedad del Estado para reducir los casos de apatridia, hecho en Nueva York el 30 de agosto
en la pérdida de la nacionalidad como sanción (por ejemplo la de los de 1961, que se enmarca en la normativa sobre los derechos humanos.
enemigos políticos); y, en el segundo, favorece la libertad de los indivi-
duos en esta material, excluyendo una sujeción perpetua de la persona d) Finalmente, debe hacerse mención de la doble nacionalidad, una
al Estado. institución que puede ser entendida desde dos perspectivas distintas. De
un lado, como un sistema de cooperación entre dos Estados respecto de
sus nacionales, al permitirles adquirir la nacionalidad del otro Estado sin
B) La nacionalidad de las personas físicas perder por ello la nacionalidad del Estado de origen, como se ha previsto
Aunque el estudio de la nacionalidad corresponda a otras disciplinas en el artículo 11.3 de la Constitución española y se ha desarrollado en
jurídicas, es conveniente indicar aquí varias cuestiones desde la perspec- diversos convenios de doble nacionalidad entre España y la mayoría de
tiva del ordenamiento internacional. Pues no cabe olvidar, entre otros las Repúblicas americanas. De otro, como una anomalía jurídica, al en-
aspectos, que la existencia de un vínculo de nacionalidad opera como frentarse de forma positiva dos criterios contrapuestos de derecho in-
u n requisito para el ejercicio de la protección diplomática por el Estado terno: por ejemplo, hijos nacidos en un país de ius soli de padres extran-
frente a otro Estado, como se ha visto en el capítulo anterior. Muy suma- jeros que se rigen por el ius sanguinis (hijo de españoles nacido en
riamente expuestas, en relación con las personas físicas dichas cuestiones Inglaterra).
son las siguientes.
Esta segunda dimensión interesa al derecho internacional en dos
a) E n primer lugar, respecto a la noción de nacionalidad se ha decla- aspectos concretos. E n primer lugar, por existir mecanismos que tienden
rado en la Sentencia de la C.I.J. en el asunto Nottebohm que «Según la a corregir estos supuestos, fundamentalmente respecto al cumplimiento
práctica de los Estados, las decisiones arbitrales y las opiniones doctrina- del servicio militar (cabe citar, en esta línea, el Convenio europeo de 6
les, la nacionalidad es un vínculo jurídico basado en un hecho social de de mayo de 1963, sobre la «reducción de los casos de pluralidad de
conexión, en una efectividad solidaria de existencia de intereses y de nacionalidades y sobre las obligaciones militares en caso de pluralidad
sentimientos, unido a una reciprocidad de derechos y de deberes» (C.I.J. de nacionalidades»). E n segundo término, por la incidencia de la doble
476 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL III. EL ESTATUTO INTERNACIONAL DEL ESTADO 477
nacionalidad en el régimen de la protección diplomática (como va se contramedidas económicas contra otros Estados (por ejemplo, en el
ha visto en el Capítulo X I ) . E n el ámbito del derecho comunitario, las asunto del Gaseoducto siberiano). Aunque tal pretensión no es compartida
situaciones de doble nacionalidad de un Estado miembro y de un tercer por la mayoría de los Estados.
Estado también tienen trascendencia a fines del disfrute de las libertades
b) E n el caso de ciertos objetos que constituyen medios de trans-
comunitarias. Y así, en el asunto Micheletti, el T J . C . E . afirmó en su Senten-
porte (buques, aeronaves, objetos lanzados al espacio ultraterrestre, etc.)
cia de 7 de julio de 1992 que
el derecho internacional admite un vínculo con un determinado Estado
«La determinaáón de los modos de adquisición y pérdida de la nacionalidad es, similar a la nacionalidad. Sin perjuicio de su examen en capítulos poste-
de conformidad con el derecho internacional, competencia de cada Estado miembro, riores, aquí se limitará a la nacionalidad de los buques, respecto a la que
competencia que debe ejercerse respetando el derecho comunitario. No corresponde en han de tenerse en cuenta varios datos.
cambio a la legislación de un Estado miembro limitar los efectos de la atribución de
nacionalidad de otro Estado miembro, exigiendo requisitos adicionales para reconocer En primer lugar, la existencia de una nacionalidad de los buques ha
dicha nacionalidad en orden al ejercicio de las libertades fundamentales previstas en sido tradicionalmente admitida en la práctica de los Estados. Y se mani-
el Tratado» (asunto C-369/90, Rec. 1992, 1-4262).
fiesta, junto al registro del buque en uno de ellos, en el uso de su pabellón
o bandera, que el Estado concede de acuerdo con los criterios que libre-
C) Nacionalidad de las personas jurídicas y de ciertos objetos
mente establece. Si bien, en segundo término, la inexistencia de unos
Como ya se ha indicado, la nacionalidad de un Estado también se criterios objetivos para determinar la dependencia real entre el buque y
atribuye, por extensión respecto a la de las personas físicas, respecto a el Estado ha dado lugar a los llamados «pabellones de complacencia».
las personas jurídicas y ciertos objetos. Muy brevemente expuestos, los Supuestos en los que sólo existe un vínculo muy débil entre el buque y
datos que ha de tenerse presente son los siguientes: el Estado del pabellón. L o que provoca una ausencia de control real por
parte del Estado de los buques cuyo pabellón enarbolan, con consecuen-
a) Respecto a las personas jurídicas (asociaciones, fundaciones socie- cias negativas en muchos casos para la seguridad de la navegación marí-
dades mercantiles, etc.) la atribución de la nacionalidad es obra de un tima (por ejemplo, en el caso del Amoco Cádiz). L o que puede explicar
determinado ordenamiento estatal: aquel que les atribuye tanto la capa- que para eliminar tales supuestos, el articulo 5 del Convenio de 1958
cidad para participar en la vida jurídica como la condición de nacional. sobre el Alta Mar, tras afirmar que «Los buques poseen la nacionalidad
Si bien los criterios de atribución varían de uno a otro Estado, dado que del Estado cuya bandera están autorizados a enarbolar», añadiera la nota
el derecho internacional les deja en libertad para elegir el que juzguen de efectividad. Estableciendo a este fin que «ha de existir una relación
más apropiado (con carácter preferente, la constitución de la sociedad auténtica entre el Estado y el buque; en particular el Estado ha de ejercer
o la fijación de su sede social en dicho Estado; excepcionalmente, la efectivamente su jurisdicción y su autoridad sobre los buques que enarbo-
nacionalidad de sus componentes) o bien para combinar dos criterios. len su pabellón, en los aspectos administrativo, técnico y social». No
obstante, en el artículo 91 del Convenio sobre derecho del mar de 1982
L a nacionalidad de las sociedades, en particular, es relevante a los
solamente se especifica que «ha de existir una relación auténtica entre
fines del ejercicio de la protección diplomáüca, como hemos visto en el
el Estado y el buque». Un precepto cuyo alcance el Tribunal Internacio-
Capítulo X I . Y al respecto cabe indicar que la C.I.J., en el asunto de la Q
nal del Derecho del Mar interpretó en el asunto del M/VSaiga (N. 2),
Barcelona Traction Light & Power Company Limited, en relación con la quie-
afirmando que su finalidad sólo es la de
bra de una sociedad constituida en Canadá y donde tenía su sede social,
frente a la reclamación de Bélgica en nombre de los accionistas principa- «83. ... asegurar un respeto más eficaz por los Estados del pabellón de sus
les, sociedades belgas, ha declarado que la protección diplomáüca de obligaciones, y no establecer criterios susceptibles de ser invocados por otros Estados
una sociedad tradicionalmente corresponde «... al Estado bajo cuyas le- para impugnar la validez de la matriculación de buques en el Estado del pabellón.»
yes se ha constituido y en el que la misma tiene su sede» {C.I.J. Recueil
1970, p. 40). Criterio del lugar de constitución que ha sido aceptado
como regla general en el Proyecto de artículos de la C.D.I. sobre protec- III. £1 estatuto internacional del Estado
ción diplomática de 2006. De otra parte, ciertos Estados (en particular, 1. LOS PRINCIPIOS RECTORES DEL ESTATUTO INTERNACIONAL DEL ESTADO
los Estados Unidos) han pretendido que el «control económico» de una
sociedad por personas físicas o jurídicas que son sus nacionales, pese a Los Estados son soberanos, independientes y jurídicamente iguales.
estar constituida en otro Estado, obliga a dicha sociedad a participar en Tres principios que definen el estatuto internacional del Estado y garan-
478 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL III. EL ESTATUTO INTERNACIONAL DEL ESTADO 479
tizan que éste pueda ejercer los poderes que el ordenamiento internacio- cada Estado. De otro lado, una autonomía en el ejercicio de los poderes
nal le atribuye. Pues el respeto de dichos principios también asegura la que el ordenamiento internacional reconoce a todo Estado, en sus rela-
estabilidad y permanencia de una relaciones pacíficas en la comunidad ciones con otros.
internacional. A l respecto, muy sumariamente expuestos, han de tenerse
en cuenta los siguientes datos. Dicho esto, han de tenerse en cuenta dos extremos. De un lado, que
la participación de los Estados como miembros de las Organizaciones
a) E n cuanto al de soberanía, esta noción surge en los siglos X I I I - internacionales no afecta a su independencia, aunque ello entrañe la
XTV, cuando los Reinos europeos se oponen a la supremacía de los dos transferencia del ejercicio de ciertos poderes a una Organización. Pues
poderes que pretendían ser superiores, el Papado y el Imperio (como se basta reparar en que se trata de una limitación e sus poderes voluntaria-
expresa en el adagio Rex in regno suo, superiorem non recognoscentes). Ha- mente asumida en el ejercicio de su independencia. A l igual que cuando
biendo constituido tradicionalmente la soberanía un atributo fundamen- los Estados se obligan por cualquier otro tratado internacional, ya que
tal del Estado en el orden internacional, que expresamente se reconoce el hecho de asumir tales obligaciones constituye, precisamente, una ma-
en el artículo 2.1 de la Carta de la O.N.U. al establecer que «La Organiza- nifestación de su independencia y soberanía, como ha puesto de relieve
ción está basada en el principio de igualdad soberana de todos sus miem- la jurisprudencia internacional desde el asunto del Wimbledon (C.PJ.I.,
bros». Caracterización que se reitera en la Res. 2625 ( X V ) . Serie A, núm. 1). De otro lado, que la «independencia política» de un
Estado, según la expresión empleada por la Res. 2625 ( X X V ) , es objeto
Según E . KAUFMANN, la soberanía entraña la summa potestas y la pleni- de protección por el ordenamiento internacional al prohibir a los demás
tudo potestatis del Estado. L o primero, expresa que el Estado no está su- Estados cualquier intervención en sus «asuntos internos». Esto es, impo-
jeto a ningún otro poder para la adopción de sus decisiones. Si se quiere, niéndoles el deber de respetar la autonomía del Estado en el ejercicio
dicho en otros términos, que el Estado se halla directamente subordi- de los poderes estatales.
nado, sin mediación de n i n g ú n otro sujeto, al ordenamiento internacio-
nal, que es el que atribuye y regula sus poderes, las competencias estata- c) Por último, el_principio de igualdad de los Estados en el orden
les. De donde se deriva, en segundo término, que «Cada Estado goza de internacional expresa una noción de carácter relacional: que las normas
los derechos inherentes a la plena soberanía» Res. 2625 ( X X V ) . Esto es, internacionales, tanto las generales como las que regulan situaciones
que ejerce en su plenitud dichos poderes, tanto en el orden interno particulares de un grupo de Estados, les atribuyen «iguales derechos» y
como en las relaciones con los demás sujetos internacionales. Y en la les imponen «iguales deberes» en atención a los mismos supuestos regu-
primera de estas dos esferas, la soberanía implica el libre ejercicio de su lados. Pues, como agrega la Res. 2625 ( X X V ) respecto a la «igualdad
poder de autoorganización, dado que corresponde por entero a cada soberana de los Estados», estos «son por igual miembros de la comuni-
Estado elegir su forma de gobierno y su «sistema político, económico y dad internacional, pese a las diferencias de orden económico, social,
social» (art. 1 de los Pactos intranacionales de derechos humanos de político o de otra índole». Como es el caso, en particular, del poder
1966). militar así como de la extensión de su territorio y población.
b) Como se afirmó en la Sentencia arbitral sobre el asunto de la Estos factores diferenciales, sin embargo, pueden tener relevancia
Isla de Palmas «La soberanía en las relaciones entre Estados significa su en el ámbito de las Organizaciones internacionales para favorecer la posi-
independencia». Caracterización que también encontramos en la senten- ción de ciertos Estados miembros en relación con los restantes. Como
cia de la C . P J . I . en el asunto del vapor Lotus al referirse al derecho inter- se aprecia, por ejemplo, en la existencia en la O.N.U. de cinco Estados
nacional como el ordenamiento que regula «las relaciones entre Estados que son «miembros permanentes» del Consejo de Seguridad (China,
independientes». L o que supone, dicho en otros términos, que la sobera- Estados Unidos, Francia, Rusia y el Reino Unido) a los que se reconoce
nía del Estado, cuando se proyecta en la esfera de las relaciones interna- además el «derecho de veto» en las materias objeto del Capítulo V I I de
cionales, configura su independencia. U n a noción que expresa que el Es- la Carta.Una situación que se debe a razones históricas, vinculadas con
tado no está sometido jurídicamente a otro Estado ni su orden jurídico el origen de las N . U . al final de la I I Guerra Mundial, pero que en todo
a otro que no sea el derecho internacional. L o que determina, de un caso entraña una «desigualdad funcional» o relativa. Pues aunque dichos
lado, un poder exclusivo respecto a «los asuntos que son esencialmente Estados sean jurídicamente iguales a los otros miembros, no lo son en
de la jurisdicción interna de los Estados» (art. 2.7 de la Carta de la cuanto a los derechos y responsabilidades en materia de paz y seguridad
O.N.U.) y cuya reglamentación, por tanto, corresponde por entero a que a ellos corresponden según la Carta de las N . U . Y en otras Organiza-
480 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL IV. LA INMUNIDAD DE JURISDICCIÓN Y DE EJECUCIÓN DEL ESTADO Y DE SUS BIENES 481
ciones internacionales estas diferencias también se traducen en el dere- Pues como señaló la C.I.J. en el dictamen sobre reparación por daños sufridos
cho de voto, pues pese a disponer cada Estado de un voto, sin embargo al servido de las N. U: *.
para alcanzar una mayoría cualificada en ciertas materias se requiere no «Un Estado puede presentar a otro Estado una reclamación internacional. Esta
sólo un n ú m e r o determinado de votos sino que los Estados, por ejemplo, se presenta como una reclamación entre dos entidades políticas, iguales en derecho,
«representen al menos las tres quintas partes de la población de la de estructura semejante, dependientes ambas directamente del derecho internacional»
Unión» (art. 24.2 de la Constitución europea de 2004 respecto al Con- (C.I.J. Recueil 1949, pp. 177-178).
sejo de Ministros).
2. LOS PODERES DEL ESTADO ATRIBUIDOS POR EL ORDENAMIENTO INTERNACIONAL IV. La inmunidad de jurisdicción y de ejecución del Estado y
de sus bienes
En términos generales, los poderes que el ordenamiento internacio-
nal atribuye al Estado se ejercen sobre su territorio, su población y en 1. ASPECTOS CENTRALES
sus relaciones con otros Estados. De suerte que, en atención a su objeto,
A) Significado y alcance
pueden ser calificados como territoriales, personales y relaciónales. A lo que
se agrega, desde otra perspectiva, que el Estado ejerce ciertos poderes Estas inmunidades tienen un significado procesal, al excluir que un
en relación con el propio ordenamiento internacional. Estado, sus órganos de gobierno o sus bienes puedan quedar sometidos,
en ciertos supuestos, a la jurisdicción de otro Estado. De suerte que
a) Los poderes de los Estados poseen una dimensión espacial, que estamos ante «la inmunidad de la jurisdicción de un Estado y de sus
se concreta en la reglamentación de las actividades humanas en los espa- bienes ante los tribunales de otro Estado», como expresa el art. 1 de la
cios sometidos a su soberanía o jurisdicción. Como es el caso del espacio Convención aprobada por la A.G. de las N . U . en 2004.
terrestre, el espacio aéreo y el mar territorial, que constituyen el ámbito
estricto donde se ejerce la competencia territorial del Estado. Aunque Ahora bien, dado que la función jurisdiccional comprende tanto la
ha de tenerse presente, de un lado, que dichos poderes se extienden a facultad de juzgar como de ejecutar lo juzgado (art. 117. C E . ) , estas
otros espacios marítimos (la zona económica exclusiva, por ejemplo) inmunidades poseen una doble dimensión: de un lado, operan como un
donde el Estado posee jurisdicción y, por tanto, también pueda regla- límite al ejercicio de la jurisdicción estatal, dado que los tribunales de un
mentar las actividades en dicho espacios. De otro, que incluso pueden Estado no p o d r á n acoger la demanda de un particular que se dirija con-
proyectarse sobre espacios internacionales, en relación con ciertas perso- tra un Estado extranjero. De otro, si ha existido un proceso y éste ha
nas o bienes allí situados y que están vinculadas con el Estado. Por ejem- terminado con sentencia condenatoria de un Estado extranjero, la inmu-
plo, sobre el alta mar respecto a los buques que enarbolan su pabellón nidad impide la ejecución coercitiva de dicha decisión judicial contra los
o sobre los objetos lanzados al espacio exterior. Pero existe asimismo bienes de dicho Estado que se hallen en el territorio.
una dimensión personal de los poderes del Estado, de alcance extraterri-
torial, que se proyecta sobre sus nacionales que se encuentran en el B) Origen y evolución
territorio de un Estado extranjero. Por último, cabe hablar de una di- Las inmunidades de jurisdicción y ejecución de los Estados han sur-
mensión relacional del poder estatal, en atención a las relaciones que el gido en la práctica judicial, dando lugar a un conjunto de normas con-
Estado establece con otros Estados, por vía diplomática o consular, que suetudinarias internacionales. E n el Reino Unido, se desarrolló en gran
posee un alcance universal. medida bajo la influencia de las inmunidades tradicionalmente reconoci-
das al propio Soberano, dado que el Rey no podía ser demandado ante
b) E n relación con el ordenamiento jurídico los poderes del Estado los propios tribunales («The King can do no wrong»). Extendiéndose más
se derivan de su personalidad jurídica internacional. Consisten, de un tarde esta inmunidad jurisdiccional de la Corona a los soberanos extran-
lado, en su capacidad para intervenir directamente en el proceso de jeros. E n los Estados Unidos, el Tribunal Supremo aceptó la limitación
creación del derecho internacional, que se basa en el consentimiento y de la jurisdicción estatal en beneficio de un Estado extranjero en el
el consensus ad idem de los Estados. E incluso para crear, mediante trata- asunto del Schooner Ex'chan'ge v.McFaddon and others (1812) con base en
dos, otros sujetos internacionales (las Organizaciones internacionales). los atributos de independencia, soberanía, igualdad y dignidad de los
De otro lado, en velar por la aplicación de las normas internacionales, Estados soberanos; estimando que existía un uso general confirmado por
tanto en su esfera territorial como en las relaciones con otros Estados. la opinio iuris.
482 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL IV. LA INMUNIDAD DE JURISDICCIÓN Y DE EJECUCIÓN DEL ESTADO Y DE SUS BIENES 483
E n el siglo X I X las inmunidades jurisdiccionales tenían un carácter territorio extranjero). Pues la mayoría de estos regímenes particulares se
absoluto. Pero en el siglo X X surge un nuevo factor: el intervencionismo estudian sistemáticamente en otros apartados de esta obra.
estatal en la economía, que condujo en la mayor parte de los Estados a
la creación no sólo de órganos estatales sino de empresas públicas que 2. L A CODIFICACIÓN DE LAS INMUNIDADES ESTATALES
operaban en el ámbito del comercio exterior. Y ello se refuerza a partir
de 1918 con la aparición de la Unión Soviética, dado su monopolio esta- Dada las imprecisiones de la costumbre sobre la extensión y conte-
tal en este ámbito.Un factor que ha determinado que se cuestionen las nido de estas inmunidades no puede sorprender que en las últimas déca-
inmunidades jurisdiccionales cuando el Estado no actúa jure imperii sino das se haya abordado la codificación internacional de las inmunidades
solo en el ámbito del Derecho privado.Esto es, cuando concierta transac- de jurisdicción y ejecución del Estado tanto en el ámbito universal como
ciones mercantiles y contratos de trabajo o es titular de ciertos bienes y en el regional. Y, paralelamente, que se hayan adoptado diversas leyes
derechos en otro Estado, como si fuera un simple particular. Una evolu- estatales en esta materia. Muy sumariamente expuestos, los resultados
ción cuyo resultado ha sido que las inmunidades jurisdiccionales sólo son lo siguientes:
tengan hoy un carácter relativo, como se verá más adelante. A l tiempo a) E n el ámbito universal los trabajos de la C.D.I. concluyeron con
que se han extendido a supuestos particulares del Estado, como las fuer- la adopción en 1991 del «Proyecto de artículos sobre las inmunidades
zas armadas en territorio extranjero, así como a las Organizaciones inter- jurisdiccionales de los Estados y de sus bienes». Con posterioridad, la
nacionales. A.G. estableció en diciembre de 2000 un Comité Especial sobre las inmu-
nidades jurisdiccionales de los Estados y de sus bienes que, con base en
C) Fundamento el anterior Proyecto de artículos, a d o p t ó en febrero de 2003 un informe
L a inmunidad de jurisdicción y de ejecución de un Estado y de sus conteniendo un nuevo texto. Y, finalmente el proceso ha culminado con
bienes se basa en los principios que informan el estatuto internacional la elaboración de la Convención sobre las inmunidades jurisdiccionales
del Estado y, en particular, en el principio de igualdad. L o que se expresa de los Estados y de sus bienes, de 17 de enero de 2005 .
en un aforismo ampliamente reconocido por la jurisprudencia y la doc-
b) E n el ámbito regional, el proceso codificador registra, de un lado,
trina: par in parem non habet imperium. Aunque en la actualidad su alcancé
la iniciativa del Consejo de Europa, que culminó con el Convenio euro-
ha de matizarse, pues la restricción del ejercicio de la jurisdicción que
peo sobre inmunidad de los Estados, hecho en Basilea el 16 de mayo de
supone la inmunidad se justifica cuando el Estado extranjero actúa como
1972, y su Protocolo adicional, instrumentos en los que España no es
tal ente soberano, pero no en otros casos.
parte. De otro, en América se ha elaborado el «Proyecto interamericano
De otra parte, cabe agregar que en la jurisprudencia del siglo X I X , sobre la inmunidad de jurisdicción de los Estados», aprobado en 1983
como nos muestra la ya mencionada sentencia en el asunto del Schooner por el Comité Jurídico Interamericano. A los anteriores cabría agregar,
Exchange c. McFaddon, junto a la soberanía y la «perfecta igualdad» de los dentro de la labor de codificación privada, la realizada por el Instituto
soberanos como fundamento de las inmunidades jurisdiccionales tam- de Derecho Internacional gracias a los trabajos de I . BROWNUE.
bién está presente un elemento de reciprocidad. De suerte que si tales
c) Por último, desde hace más de dos décadas se registra un incre-
inmunidades se reconocen por nuestros tribunales a un Estado extran-
mento de las legislaciones nacionales en esta materia, especialmente en los
jero, ello se hace en la confianza de que también se reconocerán al
países de tradición anglosajona, que se inicia con la Ley estadounidense
propio Estado si este es demandado ante los tribunales de otro.
de inmunidades soberanas extranjeras (1976). Disposición que influye
parcialmente en la Ley del Reino Unido (1978). Y ambas en la Ley cana-
D) Marco de examen
diense (1982), así como en la de Singapur (1979), Pakistán (1981), Sudá-
Sentado esto, ha de advertirse que en las páginas que siguen única- frica (1981) y Australia (1985). Fuera de ese círculo jurídico, cabe citar
mente se examinarán las inmunidades del Estado y de sus bienes, exclu- la Ley N ú m . 24.488 de inmunidad jurisdiccional de los Estados extranje-
yendo otras más específicas. Como es el caso de las relativas a los órganos ros ante los tribunales argentinos, de 1995. A l igual que en el caso de la
encargados de las relaciones exteriores (agentes diplomáticos, funciona- codificación internacional, son rasgos comunes de estas disposiciones
rios consulares y misiones especiales), a los buques de Estado, a las orga- nacionales su aceptación de la inmunidad de jurisdicción «relativa» o
nizaciones internacionales o a las derivadas de la cooperación en materia restringida, quedando así exentas de la inmunidad las actividades estata-
de defensa (estatuto de las fuerzas armadas y de las bases militares en les dominantemente privadas o comerciales. Mientras que en materia de
484 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL rv. LA INMUNIDAD DE JURISDICCIÓN Y DE EJECUCIÓN DEL ESTADO Y DE SUS BIENES 485
inmunidad de ejecución esta se afirma como principio y las excepciones afirmar con carácter general que «todo Estado goza, para si y sus bienes,
a la misma son más residuales y tasadas. de inmunidad de jurisdicción ante los tribunales de otro Estado, según
lo dispuesto en la presente Convención» (art. 5), para tipificar a conti-
3. REGULACIÓN DE LAS INMUNIDADES JURISDICCIONALES DEL ESTADO Y DE sus BIENES nuación una serie de supuestos ratione materiae, en los cuales los Estados
no pueden invocar la inmunidad (arts. 10 a 17). L o que excluye las
A) El carácter relativo de las inmunidades jurisdiccionales inmunidades jurisdiccionales en los siguientes supuestos, salvo que se
Como se ha indicado, estas inmunidades del Estado tuvieron inicial- haya pactado otra cosa:
mente un carácter absoluto en la jurisprudencia de Estados Unidos y - Las «transacciones mercantiles» del Estado con una persona física
el Reinp Unido. E n cambio, un sector importante de la jurisprudencia o jurídica extranjera si, en virtud de las normas aplicables de derecho
continental europea se orientó desde el pasado siglo hacia la inmunidad internacional privado, los litigios relativos a dicha transacción correspon-
restringida o relativa, tendencia que con el paso del Estado liberal al Es- den a un tribunal de otro Estado (art. 10). Para lo que ha de tenerse en
tado social se ha convertido en la mayoritaria en la práctica estatal. L o cuenta que se entiende por «transacción mercantil», según el artículo
que supone distinguir entre las actividades del Estado extranjero en aten- 2.1.c):
ción a que éste opere bien con imperium, esto es, como soberano que
realiza actos en el ejercicio del poder público (actos iure imperii), bien «i) todo contrato o transacción mercantil de compraventa de bienes o presta-
ción de servidos;
que actúe como si fuera un simple particular y sus actos estén sometidos
a normas de derecho privado y no a cláusulas exorbitantes de Derecho ii) todo contrato de préstamo u otra transacdón de carácterfinanciero,in-
cluida cualquier obligadón de garantía o de indemnizadón concerniente a ese prés-
público (actos iure gestionis). Y la consecuencia es que se admitirán las
tamo o transacdón;
inmunidades jurisdiccionales respecto a los actos iure imperii, denegán-
dose en cambio en el caso de los actos iure gestionis. iü) cualquier otro contrato o transacdón de naturaleza mercantil, industrial
o de arrendamiento de obra o de servidos, con exclusión de los contratos individuales
Ahora bien, la dificultad principal de esta técnica reside en la califi- de trabajo».
cación en un caso concreto del acto del Estado para encuadrarlo dentro - Los contratos de trabajo entre un Estado y una persona física que
de uno u otro tipo. Para lo cual se han utilizado dos criterios principales: se hayan ejecutado o que haya de ejecutarse total o parcialmente en el
de un lado, el de la naturaleza del acto, caracterizando un determinado territorio de otro Estado, salvo que los interesados convengan otra cosa
contrato o transacción como mercantil; criterio frecuentemente utili- (art. 11).
zado en las leyes internas. De otro, el criterio de la finalidad del acto, para
atender al objetivo perseguido por el Estado con el contrato o transac- - Las lesiones a las personas y daños a los bienes atribuibles al Estado
ción y, de este modo, a la función que ha ejercido. Si bien la Convención cuando se hayan producido total o parcialmente en el territorio de otro
de 17 de enero de 2005 ha preferido retener ambos criterios aún dando Estado y el autor del acto o la omisión se encontraba en dicho territorio
preferencia al primero, al establecer su artículo 1.2 que: en el momento de producirse (art. 12).
«Para determinar si un contrato o una transacción es una "transacción mercan- - Los derechos e intereses relativos a la propiedad, posesión y uso
til"... se atenderá principalmente a la naturaleza del contrato o de la transacción, de bienes en otro Estado, incluida la administración de dichos bienes
pero se tendrá en cuenta también su finalidad si asi lo acuerdan las partes en el (art. 13).
contrato o la transacción o si, en la práctica del Estado que esparte en uno u otra, tal
finalidad es pertinente para la determinación del carácter no mercantil del contrato o - Los derechos de la propiedad intelectual e industrial que gocen
de la transacción». de protección jurídica en otro Estado (art 14).
B) Precisión de la inmunidad relativa - Los derechos derivados de la participación del Estado en socieda-
des u otras agrupaciones de derecho privado, constituidas y con sede o
Esta solución de la Convención ha sido objeto de críticas por remi- establecimiento principal en otro Estado (art. 15).
tirse a la práctica del Estado en orden a la pertinencia de la finalidad,
lo que puede dar lugar a respuestas divergentes. Aunque este inconve- - Los derechos relativos a la explotación de buques propiedad del
niente se compensa al haber utilizado el convenio una nueva técnica Estado o explotados por él si el buque fuera utilizado para fines que no
de regulación, adoptada también por las legislaciones nacionales: la de sean los de un servicio público no comercial (art. 16).
CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL IV. LA INMUNIDAD DE JURISDICCIÓN Y DE EJECUCIÓN DEL ESTADO Y DE SUS BIENES 487
486
- L a validez y los efectos de un compromiso arbitral de carácter del Estado del foro y tienen un vínculo con la demanda objeto del proce-
privado (art. 17). dimiento o con el organismo o la institución contra los cuales el procedi-
miento ha sido intentado [art. 19 c)].
Junto a estas excepciones ratione materiae, se establece otra de carác-
ter general basada en el consentimiento manifestado por el Estado ex- b) Complementariamente, el articulo 21 del Convenio precisa que
tranjero, bien expresamente o bien de manera implícita a través de sus nunca serán considerados como bienes utilizados o destinados a fines
actuaciones procesales. De suerte que, en primer lugar, un Estado ex- comerciales los siguientes:
tranjero no puede invocar la inmunidad de jurisdicción si ha admitido «a) los bienes, incluida cualquier cuenta bancaria, que sean utilizados o estén
la jurisdicción del tribunal de otro Estado por acuerdo internacional, en destinados a ser utilizadas en el desempeño de las funciones de la misión diplomática
un contrato o por una declaración o comunicación escrita al efecto (art. del Estado o de sus ojicinas consulares, sus misiones especiales, sus misiones ante
7 del Proyecto). E n segundo término, tampoco no podrá invocarla si el organizaciones internacionales, o sus delegaciones en órganos de las organizaciones
Estado extranjero es el que ha iniciado el procedimiento como deman- internacionales o en conferencias internacionales;
dante o, siendo el demandado, ha intervenido en él en cuanto al fondo b) los bienes de carácter militar o los que sean utilizados o destinados a ser
(art. 8 ) . Por último, el Estado extranjero que inicia un procedimiento utilizados en el desempeño de funciones militares;
no podrá invocar la inmunidad de jurisdicción respecto a una demanda c) los bienes del banco central o de otra autoridad monetaria del Estado;
reconvencional fundada en la misma relación de derecho o en los mis-
d) los bienes que formen parte del patrimonio cultural del Estado o parte de
mos hechos que la demanda principal. Y si es el Estado extranjero el sus archivos y no se hayan puesto ni estén destinado a ser puestos en venta;
que plantea la demanda reconvencional, no p o d r á invocar la inmunidad
e) los bienes que forman parte de una exposición de objetos de interés científico,
respecto de la demanda principal (art. 9 ) .
cultural o histórico y no se hayan puesto ni destinados a ser puestos en venta».
4. L A INMUNIDAD DE EJECUCIÓN DEL ESTADO Y DE sus BIENES Con esta regulación, incumbe al particular la prueba de que el bien
sobre el que solicita la ejecución no se beneficia de la inmunidad. Pero
Si los tribunales de un Estado se han declarado competentes para
la enumeración de los supuestos en los que un bien del Estado goza de
conocer una demanda contra un Estado extranjero, puede ocurrir, de
inmunidad no es excesiva dado que se basa en los datos de la práctica
un lado, que el demandante solicite que se adopten medidas coercitivas
internacional. Y, de otra parte, tiene el mérito de resolver una cuestión
de carácter cautelar contra los bienes de dicho Estado, como el embargo.
debatida en el pasado, la de las cuentas bancarias de los órganos exterio-
De otro, una vez dictada sentencia en favor de un particular se suscita el
res de un Estado extranjero.
problema de saber si dicha decisión judicial puede ser ejecutada contra
los bienes de un Estado extranjero. Esto es, si el Estado extranjero posee c) Por último, en los arts. 22 a 24 del Convenio se regulan ciertas
en ambos supuestos inmunidad de ejecución. Para lo que ha de tenerse cuestiones de índole procesal en relación con las inmunidades jurisdic-
presente que esta inmunidad ha seguido una evolución paralela a la de cionales. Entre ellas, de un lado, que en defecto de acuerdo o de arreglo
la inmunidad de jurisdicción, al pasar de absoluta a relativa. Aunque ha especial, todas las notificaciones procesales de los tribunales del foro relati-
de tenerse en cuenta que ello se ha producido de forma más restrictiva vas a la incoación de un proceso no deben realizarse desde el juez o
que en el caso de la inmunidad de jurisdicción. E n esencia, el régimen tribunal directamente al Estado extranjero, sino que deberán transmi-
establecido en la Convención de 2005 es el siguiente: tirse «por vía diplomática al Ministerio de Relaciones Exteriores del Es-
tado interesado». Entendiéndose que la notificación ha tenido lugar
a) L a regla de base es la prohibición de cualquier medida coerci- «cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores haya recibido los docu-
tiva contra los bienes de un Estado extranjero, tanto anterior al fallo mentos». Previsión que en el art. 23 se complementa, de otro lado, con
(art. 18) como posterior a éste (art. 19). Aunque en uno y otro caso se normas respecto al plazo para iniciar un proceso in absentia del Estado
establecen ciertas excepciones: 1) cuando el Estado extranjero ha con- extranjero o para que éste pueda recurrir contra la sentencia dictada.
sentido expresamente en la ejecución por acuerdo internacional o con-
trato. 2) Cuando haya reservado o afectado bienes para la satisfacción 5. INMUNIDAD JURISDICCIONAL Y VIOLACIONES GRAVES DE DERECHOS HUMANOS
de la demanda objeto del procedimiento. A lo que se agrega, respecto a
las medidas ejecutivas posteriores al fallo, que procederá la ejecución si E n la práctica reciente, diversos intentos de las víctimas de violacio-
los bienes se utilizan específicamente por el Estado para fines distintos nes graves de sus derechos humanos para obtener reparación del Estado
de los del servicio público no comercial, se encuentran en el territorio causante de los daños mediante demandas presentadas ante tribunales
488 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL IV. LA INMUNIDAD DE JURISDICCIÓN Y DE EJECUCIÓN DEL ESTADO Y DE SUS BIENES 489
internos vienen chocando con la invocación de la inmunidad del Estado. embargo, el Tribunal no considera establecido que esté ya admitido en
E n efecto, el hecho de que los actos estatales de violaciones graves de derecho internacional que los Estados no pueden pretender gozar de inmu-
los derechos humanos suelen realizarse mediante el ejercicio de prerro- nidad en caso de acciones civiles por daños-intereses por crímenes contra
gativas del poder público permite al Estado autor ampararse tras el es- la humanidad que se presentan en el territorio de otro Estado... Esto es al
cudo de la inmunidad. Nos encontramos aquí con un ejemplo de desa- menos cierto en la situación actual del derecho internacional público, tal
como el Tribunal lo ha constatado en el asunto Al-Adsani... lo que no ex-
juste entre dos sectores del ordenamiento internacional, de un lado el cluye un desarrollo del derecho internacional consuetudinario en el futu-
clásico relativo al estatuto del Estado y de otro el más reciente referido ro».
a la protección de los derechos de las personas. L a falta de coherencia
estructural tiene como consecuencia el mantenimiento de la impunidad Esta última afirmación del T E D H coloca el análisis del problema en
del comportamiento estatal ilícito cuando se pretende censurar éste y sus justos términos. Seguramente estamos asistiendo a una evolución en
obtener reparación ante los tribunales de un tercer Estado como puede el derecho internacional público que a ú n no ha cristalizado en una
ser aquél en cuyo territorio ocurrieron los hechos. Así ha ocurrido en norma que excepcione la inmunidad del Estado en casos de violaciones
Grecia en los asuntos Distomo y Lechouritou en relación con las matanzas graves de los derechos humanos pero que avanza en esa dirección. Por
de civiles cometidas por las tropas alemanas durante la segunda guerra otra parte, como se ha dicho, la inmunidad no elimina la ilicitud y no
mundial. convierte en conforme a derecho lo que lo contradice; solamente impide
a un juez constatar la eventual contrariedad a derecho del comporta-
Las injusticias a las que conduce esta situación provocada por una miento de un Estado extranjero pero no debe verse en ello un signo de
insuficiente proyección de la protección de los derechos humanos sobre que el derecho internacional tolere la comisión de ilícitos graves sino
otros ámbitos normativos dentro del derecho internacional público ha que hay que entender que el sistema confía su sanción a otras autorida-
llevado a algunos sectores doctrinales a propugnar lo que se puede deno- des o a otros mecanismos. Esos otros mecanismos pueden ser el de la
minar la «excepción derechos humanos» en relación con la inmunidad protección diplomática, que en relación con hechos ocurridos durante el
del Estado (P. D'ARGENT). Sin embargo, en el estado actual del Derecho período del nazismo ha sido ejercida con buenos resultados por algunos
internacional, frente a esta pretensión se alza una consistente práctica Estados (como prueba el Acuerdo celebrado entre Alemania y los Esta-
de mantenimiento de la inmunidad. E n este contexto, tienen especial dos Unidos en 1995 relativo a la indemnización final a ciertos nacionales
relevancia las Sentencias del T E D H en los asuntos Al-Adsani y Kalogero- de los Estados Unidos que fueron víctimas de medidas de persecución
poulou. E n la primera, de 21 de noviembre de 2001, pese a proclamar que nazis) o la creación de fondos de indemnización por el Estado causante
«la prohibición de la tortura se ha convertido en una regla imperativa de de los daños. Pero en todo caso, como el T J C E ha puesto de relieve en
derecho internacional», sin embargo el Tribunal estima que «No obs- su Sentencia de 15 de febrero de 2007 en el asunto Lechouritou, el Conve-
tante el carácter particular que el derecho internacional reconoce a la nio de Bruselas de 27 de septiembre de 1968 sobre la competencia judi-
prohibición de la tortura, el Tribunal no percibe en los instrumentos cial y la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil
internacionales, las decisiones judiciales o los demás documentos en su no es el instrumento adecuado para el reconocimiento de reclamaciones
poder ningún elemento sólido que le permita concluir que en derecho de compensación basadas en actos perpetrados por fuerzas armadas en
internacional un Estado ya no goza de inmunidad ante una acción civil». el transcurso de una guerra.
Más recientemente, el T E D H ha vuelto a confirmar su posición en
6. E L DERECHO ESPAÑOL EN MATERIA DE INMUNIDADES JURISDICCIONALES
su Decisión de Admisibilidad de 12 de diciembre de 2002 en el asunto
Kalogeropoulou y otros, en relación con la demanda presentada contra Gre- A) La regulación legal
cia y Alemania por los afectados del caso Distomo ante el reconocimiento
por los tribunales griegos de la inmunidad de ejecución de la República Dado que la legislación no regulaba las inmunidades de jurisdicción
Federal de Alemania. E l Tribunal trae a colación su Sentencia en el caso y de ejecución de los Estados extranjeros, no puede sorprender que haya
anterior y señala: existido una actitud contradictoria dado que, de un lado, en la Sentencia
«Los demandantes parecen a f i r m a r que el derecho internacional rela- de 4 de abril de 1963 del Juzgado Municipal n ú m e r o 24 de Madrid en
tivo a los crímenes contra la humanidad es tan fundamental que constituye el asunto El Encinar de los Reyes S.A. c. Gobierno de los Estados Unidos se
una norma de ius cogens que prima sobre todos los demás principios de aplicó la inmunidad relativa a los Estados extranjeros en un proceso de
derecho internacional, incluido el principio de la inmunidad soberana. Sin desahucio por falta de pago, al tratarse de una acción relativa a bienes
490 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL IV. LA INMUNIDAD DE JURISDICCIÓN Y DE EJECUCIÓN DEL ESTADO Y DE SUS BIENES 491
inmuebles de carácter estrictamente privado. Mientras que, de otro lado, para determinar si el Estado posee o no inmunidad de jurisdicción en
cuando el Estado español o cualquiera de sus organismos de comercio un concreto litigio.
exterior era demandado ante un tribunal extranjero siempre se invocaba
la inmunidad de jurisdicción absoluta, fuera cual fuera la naturaleza de b) E n la segunda dimensión, el Real Decreto 997/2003, de 25 de
la actividad. Una actitud que puede apreciarse en casos tales como Estado julio, por el que se aprueba el Reglamento del Servicio Jurídico del Es-
español c. Soáedad Anónima del Hotel George V, Victory Transpon Inc. c. Comi- tado ha derogado el Real Decreto 1654/1980, de 11 de julio, sobre Servi-
saría General de Abastecimientos y Transportes o Baccus c. Servido Nadonal del cio de lo Contencioso del Estado en el exterior, el cual -aunque de
una forma no totalmente precisa ni completa- manifestaba una práctica
Trigo, ante tribunales franceses, norteamericanos e ingleses, respectiva-
favorable hacia posiciones matizadas de las inmunidades estatales y una
mente.
marcada sensibilidad hacia las tendencias generales de la práctica. E n
Actualmente, se cuenta con una regulación expresa en el Derecho cambio, la regulación vigente supone un claro retroceso pues opta por
español, tanto de la inmunidad activa (esto es, cuando un Estado extran- un enfoque de carácter orgánico y elude el enunciado de pautas de
jero es demandado ante los tribunales españoles), como de la inmunidad actuación, ocultando los criterios aplicables por el Estado español y limi-
pasiva (entendida como la situación generada por una demanda contra tándose a remitir a las decisiones del Ministro de Asuntos Exteriores. Así,
el Estado español ante tribunales extranjeros). Si bien tal regulación es el R.D. 997/2003 se conforma con señalar que «en los procesos seguidos
insuficiente. ante jueces o tribunales extranjeros y cuando afecten a la política exte-
rior de España, se actuará de conformidad con las instrucciones de la
a) E l primer aspecto se contempla en el artículo 21.2 de la Ley Abogacía General del Estado-Dirección del Servicio Jurídico del Estado,
Orgánica del Poder Judicial de 1985, cuando tras establecer el ámbito quien recabará previamente el criterio y decisión del Ministro de Asuntos
general de la jurisdicción española en atención a la nacionalidad de las Exteriores» (art. 32.2) y en relación con las obligaciones de los Abogados
partes en un litigio se dispone que «Se exceptuarán los supuestos de inmuni- del Estado en el desempeño de la función contenciosa se afirma en el
dad de jurisdicdón y de ejecudón estableados por las normas del Derecho Interna- art. 34 a. que:
donal Público.» U n precepto que no determina los concretos supuestos
«En los asuntos seguidos ante jueces o tribunales extranjeros, se dará traslado
en los que caben o no cabe las inmunidades jurisdiccionales, de suerte
inmediato de las demandas, autos, providendas y demás comunicadones judidales
que para su determinación habrá de estarse a lo dispuesto en las normas a la Abogada del Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores, que podrá reclamar
internacionales a las que se remite. Y otro tanto ocurre con la Ley de de los ministerios, organismos o entidades afectados cuantos datos o documentos
Enjuiciamiento Civil de 7 de enero de 2000, al establecer su artículo 36 considere necesarios. La Abogacía del Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores
que: elaborará un informe que resuma la cuestión litigiosa que elevará a consulta de la
«2. Los Tribunales aviles españoles se abstendrán de conocer de los asuntos Abogada General del Estado-Direcdón General del Servido Jurídico del Estado y,
cuando por su naturaleza o cuantía pudiera afectar a la política exterior de España,
que se les sometan cuando concurra en ellos alguna de las drainstandas siguientes:
e
al Ministro de Asuntos Exteriores, para que éste pueda dictar las correspondientes
l. Cuando se haya formulado demanda o solidtado ejecudón respecto de instrucdones...».
sujetos o bienes que gocen de inmunidad de jurisdicdón o de ejecudón conforme a
las normas del Derecho Internadonal Público». L a norma se ocupa también de determinar c u á n d o se dará por noti-
ficado el Estado español y quiénes p o d r á n acusar recibo de actos procesa-
Para evitar la carga procesal que e n t r a ñ a para los particulares la
les provenientes de jueces o tribunales extranjeros (art. 35.2). Por otro
técnica de remisión al Derecho internacional de estos preceptos, se ha
lado, la competencia del Ministro de Asuntos Exteriores vuelve a indi-
propuesto la adopción de una Ley especial en esta materia, como se ha
carse en relación con los actos de desistimiento o allanamiento, dispo-
hecho en otros Estados. Pero hoy cabe estimar que la necesidad de tal
niendo el art. 41.3 que «en los procedimientos judiciales ante jueces o
legislación es menor tras la adopción de la Convención de las N . U . sobre
tribunales extranjeros, los actos de disposición de la acción procesal de-
las inmunidades jurisdiccionales de los Estados y sus bienes, de 17 de
berán ser autorizados por orden del Ministro de Asuntos Exteriores, pre-
enero de 2005 abierto a la firma en 2004. Pues aun cuando puedan
vio informe favorable de la Abogacía General del Estado-Dirección del
transcurrir varios años hasta que entre en vigor, es indudable que la
Servicio Jurídico del Estado y previa consulta al departamento, orga-
regulación establecida por dicho Convenio constituye tanto la codifica-
nismo o entidad interesados».
ción de la práctica internacional como su desarrollo progresivo y, a este
titulo, p o d r á ser invocado ante los órganos jurisdiccionales españoles c) Por lo que se refiere a la inmunidad de ejecución, el R.D. 997/
492 CAP. XII.-EL ESTADO EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL BIBLIOGRAFÍA 493
2003 no contiene ninguna norma específica; pudiendo traerse sólo a de actividades económicas en las que no esté empeñada su potestad soberana por
colación la referencia del art. 43.5 a que «en fase de ejecución de senten- actuar conforme al derecho privado».
cias, el Servicio Jurídico del Estado promoverá cuantas iniciativas redun-
den en defensa y protección de los intereses públicos». E l Tribunal Constitucional mantiene, pues, una posición favorable
a la inmunidad restringida o relativa de ejecución. Aunque debe tenerse
B) La jurisprudenda en cuenta, en contrapartida, que la S.T.C. 18/1997, de 10 de febrero, ha
precisado el deber de diligencia exigible al juez en la ejecución de una
Tras la Constitución de 1978 y especialmente de la L.O.P.J. de 1985 sentencia contra un Estado extranjero, al declarar que el respeto del
se aprecia una evolución en las decisiones de nuestros tribunales en rela- derecho a la tutela judicial efectiva del art. 24. de la C E . exige agotar
ción con las inmunidades jurisdiccionales del Estado que ha paliado, en todas las posibilidades de actuación judicial que el ordenamiento jurí-
cierta medida, las deficiencias legislativas que se han indicado. De un dico prevé, y, a este fin, investigar los bienes con los que cuenta dicho
lado, el Tribunal Supremo español ha tenido ocasión de examinar el Estado en España (doctrina reiterada en la S.T.C. 176/2001, de 17 de
problema de las inmunidades estatales en algunas decisiones importan- septiembre). E n particular, sobre el problema de la ejecución de una sen-
tes. Por ejemplo, en la Sentencia del T.S. (Sala Sexta) de 1 de diciembre tencia mediante embargo de la cuenta corriente de un Estado extranjero
de 1986, en el asunto Diana A. c. República de Sudáfrica, se afirma, respecto en un banco español, el T . C ha afirmado que «la razonabilidad de la
a la inmunidad de jurisdicción, que: inmunidad en estos casos, en atendón a la soberanía e igualdad de los Estados,
conduce indefectiblemente a la conclusión de que el embargo de una cuenta co-
«El respeto a la recíproca independencia es una exigencia en la vida de relación rriente de una Embajada es un acto prohibido por el artículo 21.2 L . O.P.].». De
de los Estados soberanos; y la razón de ser de la inmunidad jurisdiccional. Privilegio
suerte que los tribunales españoles
jurisdiccional que cede a favor de la jurisdicción del Estado receptor cuando se trata
de simples actos de gestión, en los que el Estado actúa como un particular o de «... están habilitados para dirigir la actividad de ejecudón forzosa frente a
acuerdo con las normas de derecho privado. Por esto, uno de los problemas que la aquellos bienes que estén inequívocamente destinados por el Estado extranjero al de-
realidad plantea es el de diferenciar los acta iure imperii de los acta iure gestio- senvolvimiento de actividades industriales y comerdales en las que no esté empeñada
nis...». su potestad soberana por estar actuando conforme a las reglas del tráfico jurídico-
privado».
E n cuanto a la inmunidad de ejecución, la Sentencia del T.S. (Sala
a
6. ) de 10 de febrero de 1986, en el asunto E.M.B. c. Embajada de Guinea
Ecuatorial, aludió a «la posibilidad de la subsistencia de una inmunidad Bibliografía
relativa o residual, que puede tener incidencia en la fase de ejecución si 1. Con relación al Estado, sus elementos constitutivos y su estatuto
la sentencia que se dicte fuese condenatoria». Pero esta cuestión ha sido internacional, vid. ARANGIO-RUIZ, G . , L'État dans le sens du droit de gens et
abordada de forma satisfactoria en la Sentencia del Tribunal Constitucional la notion du droit international, Cooperativa libraría universitaria, Bolonia,
107/1992, de 1 de julio. Pues tras diferenciar correctamente las inmunida- 1975; BROMS, B., «Les États», en Droit International. Bilan et perspectives (M.
des estatales de las diplomáticas o consulares y examinar la práctica inter- Bedjaoui, ed.), Pedone, París, 1991, t. 1, pp. 43-68; CARRILLO SALCEDO, J .
nacional en la materia, ha declarado que: A., «Droit international et souveraineté des États. Cours general de droit
«... no cabe sino concluir que el artículo 21.2 L.O.P.f, al remitir al Derecho international public», R des C, vol. 257, 1996, pp. 35-222; CHAUMONT, C ,
Internacional Público, no impone una regla de inmunidad absoluta de ejecución de «Recherche du contenu irreductible du concept de souveraineté interna-
los Estados extranjeros. Antes al contrario, permite afirmar la relatividad de dicha tionale», Hommage d'une génération de juristes au Président Basdevant, Pe-
inmunidad... con carácter general, cuando en una determinada actividad o cuando done, París, 1960, pp. 114 y ss.; CRWVFORD, J . , The creation ofstates in Interna-
en la afectación de determinados bienes no esté empeñada la soberanía del Estado a
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interno desautorizan que se inejecute una sentencia y, en consecuencia, una decisión KIN, L . , «The Mithology of Sovereignty», en Essays in honor ofWang Tieya
de inejecución supone una vulneración del artículo 24.1 CE.
(R. S. J . Macdonald, ed.), Martinus Nijhoff, Dordrecht, 1994, pp. 351-
El Derecho Internacional impide que se lleven a cabo medidas de ejecución for- 358; LAPIDOTH, R., y CÁLVC^GOLLER, N. K . , «Les éléments constitutifs de
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