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Ejemplo 36

El documento analiza la asimetría en el ajedrez, destacando cómo las desviaciones de la simetría en las posiciones de apertura pueden llevar a un juego más interesante y dinámico. Se presentan ejemplos históricos y contemporáneos que ilustran la efectividad de las estrategias asimétricas, así como las ventajas que pueden obtenerse al jugar con mayorías de peones en el centro o en los flancos. Además, se discuten partidas notables que demuestran la evolución de la estrategia central en el ajedrez moderno.

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Ejemplo 36

El documento analiza la asimetría en el ajedrez, destacando cómo las desviaciones de la simetría en las posiciones de apertura pueden llevar a un juego más interesante y dinámico. Se presentan ejemplos históricos y contemporáneos que ilustran la efectividad de las estrategias asimétricas, así como las ventajas que pueden obtenerse al jugar con mayorías de peones en el centro o en los flancos. Además, se discuten partidas notables que demuestran la evolución de la estrategia central en el ajedrez moderno.

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Asimetría

Los finales con una estructura simétrica de Formación Maroczy, la Variante Andersson
peones están normalmente precedidos de ten- (también conocida como Formación del
sión de peones en un sector central del tablero Erizo), y diversos tipos con peones aislados.
relativamente pequeño. Desde la época de los El capítulo concluye con ejemplos que ilus-
hipermodernistas (Nimzovich, Tartakower tran la fuerza de los dos alfiles y del alfil
Réti), la interpretación de la estrategia central "catalán".
ha evolucionado de forma significativa. En el
libro de Nimzovich "la práctica de mi siste- Mayoría en el centro/flanco de
ma", incluso hay un capítulo titulado "El trata-
miento asimétrico de variantes simétricas", rey contra mayoría en el flanco
que comienza con las frases siguientes: de dama
"Los partidarios de la escuela seudo-clásica
tenían una predilección, hoy incomprensible,
por las variantes simétricas, e incluso tuvieron Rubinstein - Schlechter
la desfachatez de presentar este desagradable San Sebastián, 1912
tema bajo una apariencia científica. Se permi- Defensa Semitarrasch (D41)
ten afirmar que muchas posiciones de apertura
tienen una supuesta tendencia a la simetría y 1.d4 d5 2.¤f3 ¤f6 3.c4 e6 4.¤c3 c5 5.cxd5
que, por consiguiente, desviarse de esa sagra- ¤xd5
da simetría sería intelectualmente absurdo.
Tales tentativas, dicen, son incorrectas y, efi- Ésta fue, probablemente, una de las primeras
cazmente neutralizadas, deben conducir a una partidas en que se planteó la Defensa Semi-
inevitable derrota". Tarrasch.
Nimzovich aporta entonces ejemplos, demos-
trando que las desviaciones de la simetría son 6.e4
métodos efectivos de crear juego interesante.
En el moderno ajedrez de torneo predominan La respuesta crítica. La más modesta 6.e3
las posiciones asimétricas, por lo que describir tiene un valor equivalente.
todas sus variedades dentro del campo de tra-
bajo de este capítulo no es posible. 6...¤xc3 7.bxc3 cxd4 8.cxd4 ¥b4+
En la primera sección de este capítulo consi-
deramos las posiciones asimétricas más carac- Actualmente, se juega más a menudo la
terísticas, en las que, con material igualado, continuación de Fischer, 8...¤c6 9.¥c4 b5!?,
un jugador tiene una mayoría de peones en el aunque tampoco esto resuelve todos los
centro, o bien cada bando dispone de una problemas con que se enfrentan las negras. He
mayoría de flanco. aquí dos ejemplos típicos:
Siguen luego secciones sobre la popular 10.¥e2! ¥b4+ 11.¥d2 £a5, y ahora:

ASIMETRÍA 147
(a) 12.a4! bxa4 13.¦xa4 ¥xd2+ 14.¤xd2 £d8 XIIIIIIIIY
15.d5!, con una peligrosa iniciativa de las
blancas (Geller-Mijalchishin, Riga 1985). 9rsnl+-trk+0
(b) 12.d5! exd5 13.exd5 ¤e7 14.0–0 ¥xd2 9zpp+-+pzpp0
15.¤xd2 0–0 16.¤b3 £d8 17.¥f3 ¤f5 9-+-+p+-+0
18.¦c1 ¤d6 19.£d4! £b6 20.£f4 ¥d7
21.¤d4, con ventaja posicional de las blancas 9+L+-+-+-0
(Yusupov-Ribli, Candidatos, Montpellier 9-+-zPP+-+0
1985).
La idea de Fischer sólo se justifica en caso de
9+-+-+N+-0
la tranquila 10.¥d3 ¥b4+ 11.¥d2 ¥xd2+ 9P+-mK-zPPzP0
12.£xd2 a6 13.a4 0–0, Spassky-Fischer, 9+R+-+-+R0
Reykjavik 1972.
xiiiiiiiiy
9.¥d2 £a5?! 13...a6

No hay nada mejor. A 13...b6, las blancas


Esta enérgica jugada se encuentra con una
cuentan con la muy desagradable 14.¦hc1.
decisiva refutación. Era más fuerte 9...¥xd2+
10.£xd2 0–0, aunque no puede decirse que el
14.¥d3 ¦d8 15.¦hc1 b5
camino de las negras hacia la igualdad sea un
jardín de rosas. La amenaza de una ruptura en
Los inconvenientes de esta jugada son obvios,
el centro y ataque sobre las columnas centra-
pero 15...¤c6 16.¢e3 tampoco sería mejor
les normalmente causa a las negras muchas
para las negras.
incomodidades. Recordemos, por ejemplo, las
clásicas victorias de las blancas en las partidas 16.¦c7 ¤d7 17.¢e3 ¤f6 18.¤e5 ¥d7 19.g4!
Spassky - Petrosian, Moscú 1969 (5), y
Polugaievsky - Tal, 37º Campeonato de la Las piezas blancas dominan el flanco de dama
URSS, Moscú 1969. y el centro, y ahora, con una avalancha de
peones, Rubinstein destruye finalmente la
10.¦b1! ¥xd2+ 11.£xd2 £xd2+ precaria coordinación de las piezas enemigas.

A 11...¤c6 sigue 12.¥b5! ¥d7 13.d5! £xd2+ 19...h6


14.¢xd2 ¤a5 15.¥xd7+ ¢xd7 16.¤e5+, con
una clara ventaja de las blancas (Vorotnikov- 19...g5 se replica con la fuerte 20.h4.
A. Zaitsev, Leningrado 1963).
20.f4 ¥e8 21.g5 hxg5 22.fxg5 ¤h7 23.h4
12.¢xd2 0–0
Ahora, el caballo negro quedará fuera de jue-
go durante mucho tiempo.
No es mejor 12...¢e7 13.¢e3 ¦d8 14.¥b5 a6
15.¥d3 ¤c6 16.¦hc1 (Muratov - Yurkov, 23...¦dc8 24.¦bc1 ¦xc7 25.¦xc7 ¦d8?
Alma-Ata 1967).
La última posibilidad del negro era 25...f6!
13.¥b5!
26.¦a7 f6 27.gxf6 gxf6 28.¤g4 ¥h5
Brillante jugada. Dificulta el desarrollo del 29.¤h6+ ¢h8 30.¥e2
flanco de dama negro, y cualquier jugada de
peón ofrecerá a las blancas nuevos objetivos Una sutileza táctica. No es posible 30...¥xe2,
para desarrollar su iniciativa en aquel sector. debido a 31.¤f7+.

148
30...¥e8 31.¦xa6 ¢g7 32.¤g4 f5 33.¦a7+! La evaluación de W. Uhlmann del final resul-
¢h8 tante es hiperoptimista, lo que no es sorpren-
dente. Por entonces se habían estudiado fina-
Si 33...¢g6, Kmoch indica una divertida les similares (aunque con el alfil en f4), y se
variante: 34.h5+ ¢g5 35.¦g7+ ¢h4 36.exf5 consideraban seguros y hasta favorables a las
exf5 37.¤h6 ¤f8 38.¤xf5+ ¢h3 39.¥f1+ negras. Pero la pequeña diferencia es que el
¢h2 40.¦g2+ ¢h1 41.¤g3 mate. alfil está en "h4", lo que cambia radicalmente
las cosas.
34.¤e5 fxe4 35.¥xb5! ¤f6 36.¥xe8 ¦xe8
37.¢f4! ¢g8 38.¢g5 ¦f8 39.¢g6, y las ne- 9.£xd4! £xd4 10.cxd4 ¤c6
gras se rindieron. XIIIIIIIIY
9r+l+kvl-tr0
Taimanov - Uhlmann
URSS-Resto del Mundo, Belgrado 1970 9zpp+-zpp+p0
Defensa Grünfeld (D80) 9-+n+-+p+0
9+-+-+-+-0
1.d4 ¤f6 2.c4 g6 3.¤c3 d5 4.¥g5
9-+-zP-+-vL0
En la primavera de 1970 esta continuación era 9+-+-zP-+-0
el último grito de la moda. El principal 9P+-+-zPPzP0
responsable del repentino interés por esta casi
olvidada jugada era Taimanov, quien ya había 9tR-+-mKLsNR0
ganado dos partidas impresionantes, contra xiiiiiiiiy
Savon (Moscú 1969) y Filip (Wijk aan Zee 10...e6 no resuelve todos los problemas de las
1970). negras, en vista de la jugada "a lo Rubinstein"
11.¥b5+! La partida K. Grigorian - Steinberg,
4...¤e4 5.¥h4! Vilnius 1971, continuó 11...¥d7 12.¥xd7+
¢xd7 13.¦b1 b6 14.¤f3 ¤c6 15.¥f6 ¦g8
Este retroceso, que mantiene la presión sobre 16.¤g5, cuando las blancas explotaron el
el peón de "e7", era la base del nuevo plan de debilitamiento de la casilla "f6", ganando uno
las blancas. de los peones del flanco de rey. Aunque las
negras lograron contrajuego en el ala de dama
5...c5 y ganaron el peón de "a2" con 16...¤b4, la
mayoría central de peones blancos resultó
La continuación de Fischer, 5...¤xc3 6.bxc3 tener más movilidad.
dxc4, conduce a juego agudo. Después de 7.e3
¥e6 8.¦b1! b6 9.¥e2! (más flojo es 9.¤f3 11.¥b5 ¥d7 12.¤f3 ¥g7 13.0–0 e6
¥g7 10.¤d2 0–0 11.¤xc4 ¥d5 12.£d2 £d7
13.¤a3 c5, con excelente juego de las negras, Siempre resulta desagradable tener que efec-
Mecking-Fischer, Buenos Aires 1970) 9...¥h6 tuar una jugada así, pero las negras no podían
(¡obligado! A la natural 9...¥g7 seguiría evitar este debilitamiento de las casillas "d6" y
10.¥f3 c6 11.¤e2, con la amenaza 12.¤f4) "f6".
10.¤f3 c6 11.¤e5 ¥g7 12.f4 ¥d5 13.0–0
¤d7 14.¤xc4, las blancas recuperan el peón y 14.¦ab1 0–0 15.¤d2!
conservan una ligera ventaja (Taimanov-
Fischer, Candidatos, Vancouver 1971). El caballo se dirige a "c5", vía "e4".

6.cxd5 ¤xc3 7.bxc3 £xd5 8.e3 cxd4?! 15...f5 16.¤b3

ASIMETRÍA 149
Cambio de ruta. Las negras se ven obligadas a lado, las negras comienzan a mostrar sus
realizar un nuevo debilitamiento. cartas en el flanco de dama.

16...b6 17.¦fc1 ¦ac8 18.¥a6 ¦ce8 19.¥b7 29.¤c1 ¢f7


¤d8 20.¦c7
Privando al alfil blanco de la casilla "e6".
Las negras se han visto completamente des-
bordadas. La pérdida de material es mera
30.¥g3
cuestión de tiempo.

20...¦f7 21.¥a6 ¥a4 22.¦bc1 ¥f8 23.¦1c4 Las blancas impiden 30...f4 y se disponen a
¦xc7 24.¦xc7 ¤c6 25.¥c4 ¥g7 atacar el caballo negro, con 31.¥d6.
XIIIIIIIIY 30...¥f8 31.¥b7
9-+-+r+k+0
9zp-tR-+-vlp0 31.¥b8 ¤c6 32.¥d7 era objetivamente más
fuerte, pero Taimanov no quería concederle a
9-zpn+p+p+0 su oponente posibilidades adicionales de
9+-+-+p+-0 tablas, en relación con los alfiles de distinto
9l+LzP-+-vL0 color.

9+N+-zP-+-0 31...¢e6 32.¥b8 ¢d7!


9P+-+-zPPzP0
9+-+-+-mK-0 Es evidente que el peón no puede capturarse,
en vista de 32...¢c7 y, entretanto, las negras
xiiiiiiiiy amenazan ...¥b5-c4.
Las negras están oponiendo una defensa a
ultranza. Se amenazaba 26.¥f6 y 27.d5. Las 33.¥f3
blancas sólo tienen que "apretar" un poco más,
y la posición negra se vendrá abajo. Pero
Las blancas tienen que pasar a la defensiva.
tienen la oportunidad de ganar un peón.

26.¦c8? 33...¥b5 34.¥d1 a5

Taimanov comenta: "Esto gana un peón, pero, El contrajuego negro va tomando proporcio-
curiosamente, complica de forma considerable nes reales.
la tarea de las blancas. Dada la importancia
del evento, decidí ganar material sin demora. 35.a4
En una situación menos tensa habría jugado
26.¥g3, y después de este modesto movi- No era conveniente para las blancas permitir
miento, las negras sencillamente no tienen el avance 35...a4.
nada que jugar. La primera amenaza es 27.d5,
y las negras deberán afrontar también la 35...¥c4 36.g4!
maniobra ¤d2-f3-e5. En general, 26.¥g3 era
la decisión correcta." Las principales esperanzas de las blancas radi-
26...¦xc8 27.¥xe6+ ¢f8 28.¥xc8 ¤b4 can en crear un par de peones pasados y uni-
dos en el centro.
Con la desaparición de la torre blanca, ha
desaparecido también su iniciativa. Por otro 36...b5 37.gxf5 gxf5 38.¥e5

150
"Hay que tomar medidas contra el peón Gheorghiu - Jansa
pasado 'a'. Además, quería provocar ...¤c6, Sochi, 1976
pues temía que el caballo pudiese situarse en Defensa Grünfeld (D91)
'd5'." (Taimanov).
XIIIIIIIIY 1.d4 ¤f6 2.c4 g6 3.¤c3 d5 4.¤f3 ¥g7 5.¥g5
9-+-+-vl-+0 ¤e4 6.¥h4 c5
9+-+k+-+p0 La misma idea -ataque inmediato al centro
9-+-+-+-+0 enemigo- se persigue con 6...¤xc3 7.bxc3 c5.
9zpp+-vLp+-0 También puede considerarse jugar en el
espíritu de Fischer: 6...¤xc3 7.bxc3 dxc4!?
9PsnlzP-+-+0 Aquí, esta variante es más favorable a las
9+-+-zP-+-0 negras que después de 4.¥g5 ¤e4 5.¥h4
¤xc3 6.bxc3 dxc4 7.e3 ¥e6 8.¦b1 b6 9.¥e2!
9-+-+-zP-zP0 (Taimanov-Fischer, Vancouver 1971), puesto
9+-sNL+-mK-0 que "f3" ya está ocupada por el caballo.
xiiiiiiiiy En respuesta a 8.e3 (8.£a4+ no es convin-
38...¤c6?! cente: 8...¥d7 9.£xc4 ¥c6, o bien 8...£d7
9.£xc4 b6, recomendado por Gipslis), las
Uhlmann cae en los planes de su oponente. negras pueden jugar bien 8...b5!? (Lengyel -
Era más fuerte 38...¤d5. Gulko, Sombor 1974), bien 8...¥e6!?,
trasponiendo a la partida Gligoric-Portisch
(Amsterdam 1971): 9.¥e2 0–0 10.0–0, y aquí,
39.¥h8 ¥a3 40.axb5 ¥xc1?!
como sugirieron Botvinnik y Estrin, 10...h6!
Una nueva imprecisión. Como demostró Mark 7.cxd5 ¤xc3 8.bxc3 £xd5 9.e3 ¤c6 10.¥e2
Taimanov, era mejor jugar 40...¥xb5, sin cxd4
temer a la variante 41.¤b3 a4 42.¤c5+ ¥xc5
43.dxc5. El sacrificio de peón 10...e5?! es dudoso:
11.dxe5 £e6 12.0–0 0–0 13.£d6 (Minev-
41.bxc6+ ¢xc6 42.¥a4+ ¢d5? Forintos, Baja 1971), pero también es posible
la inmediata 10...0–0.
El error decisivo. Las negras debían concen-
trar todos sus esfuerzos en avanzar su peón 11.cxd4 e5
pasado, sin preocuparse de posibles pérdidas
materiales. Después de 42...¥b5 43.¥c2 a4, Un momento crítico. Los manuales teóricos le
aún conservarían esperanzas de salvar la conceden preferencia al plan con 11...0–0
partida. 12.0–0, y aquí 12...b6, o bien 12...¥f5.
En esta nerviosa lucha, Uhlmann no logró
explotar todos sus recursos defensivos. Ahora, 12.dxe5 £a5+ 13.£d2 £xd2+ 14.¢xd2
las blancas toman la iniciativa y materializan ¤xe5 15.¦ab1 (ver diagrama siguiente)
con seguridad su ventaja en victoria.
En el final la fuerte presión de las blancas
43.¥c2 ¢e6 44.¢g2 ¥a3 45.¥e5 ¥f8 46.¥c7 sobre el flanco de dama les concede la ini-
¥d5+ 47.f3 ¥b4 48.¢g3 ¢f6 49.¥e5+ ¢g6 ciativa.
50.¢f4 ¥e6 51.¥a4 ¥f8 52.e4 ¥h6+ 53.¢g3
fxe4 54.fxe4 ¥d2 55.d5 ¥e1+ 56.¢f3 ¥h3 15...0–0 16.¤d4! ¤c6!
57.¥e8+ ¢h6 58.¥f6, y las negras abando-
naron. La decisión correcta. Jansa permite la creación

ASIMETRÍA 151
de un débil peón aislado en la columna "c", En el final de torres, las blancas tienen una
pero a cambio de completar el desarrollo de su clara ventaja, gracias a la integridad de su es-
flanco de dama. tructura de peones y a su rey activo. La espe-
XIIIIIIIIY ranza del negro se basa en el ataque a los peo-
nes blancos de la segunda fila. La formación
9r+l+k+-tr0 de peones en final "estático" de este tipo
9zpp+-+pvlp0 obviamente daría a las blancas una posición
ganada, como demostró Karpov en su siguien-
9-+-+-+p+0 te partida con Hort (Waddinxveen 1979).
9+-+-sn-+-0 XIIIIIIIIY
9-+-+-+-vL0 9-+-+-+-+0
9+-+-zPN+-0 9zp-tr-+-zp-0
9P+-mKLzPPzP0 9R+-+pmk-zp0
9+R+-+-+R0 9+-+-+-+-0
xiiiiiiiiy 9-+-+-zPPzP0
17.¤xc6 bxc6 18.¦hc1 ¥e6 19.¥c4 ¦fe8
20.¦b7 ¥f8 21.f4 c5 22.e4 ¦eb8!? 9+-+-+K+-0
9-+-+P+-+0
Las negras permiten, valientemente, un nuevo
debilitamiento en su formación de peones, a
9+-+-+-+-0
fin de cambiar las activas piezas contrarias. xiiiiiiiiy
Ahora, sin embargo, el Gran Maestro checo La partida continuó así: 34...g6 (defen-
debe tener especial cuidado, puesto que tanto diéndose contra 35.f5 y 35.h5) 35.¦a5 ¦d7
el final de alfiles como el de torres estarían 36.e3 ¦b7 37.h5! g5 (en caso de 37...gxh5
perdidos para las negras. 38.¦xh5, las blancas trasladan su torre a "a6"
y ganan con f4-f5) 38.¦a6 gxf4 39.exf4 ¦b3+
23.¦xb8 ¦xb8 24.¥xe6 fxe6 25.¥f2 ¦b4! 40.¢g2 ¦b7 41.¢g3 ¢f7 42.¦a4 ¢g7 43.g5
26.¢d3 ¦a4! 27.¥xc5 ¦c7 44.¦a5 ¢g8 45.¦b5! ¢f7 46.¢g4 a6
47.¦b8 ¦c1 48.g6+ ¢g7 49.¦b7+ ¢f8
Las blancas no tienen nada mejor. 27.¦c2 50.¦b6 ¦g1+ 51.¢f3 ¦f1+ 52.¢e4 ¦e1+
fallaría, por 27...¦a3+. 53.¢d4 ¢e7 54.¦xa6 ¢f6 55.¦a7 e5+
56.fxe5+ ¦xe5 57.¦a6+, y las negras se rin-
27...¦xa2 28.¥xf8 ¢xf8 dieron (57...¢f5 58.g7 ¦e4+ 59.¢d3 ¦g4
XIIIIIIIIY pierde, por 60.¦g6, mientras que 57...¦e6 es
desesperado, en vista de 58.g7). Pero en nues-
9-+-+-mk-+0 tro caso, este final contiene mucha acción.
9zp-+-+-+p0
9-+-+p+p+0 29.¢d4! ¢e7!
9+-+-+-+-0 Mucho mejor que 29...¦xg2? 30.¢e5 ¦f2
9-+-+PzP-+0 31.¦c7 h5 32.h4! a5 33.¦a7.
9+-+K+-+-0 30.¦c7+ ¢d6 31.¦xh7 ¦d2+?!
9r+-+-+PzP0
9+-tR-+-+-0 En los finales de torre la actividad es, en gene-
ral, más importante para el bando débil que
xiiiiiiiiy ganar material. En este sentido, era muy

152
importante romper la compacta falange de Durante los 35 años siguientes se han
peones blancos en el centro, con 31...e5+! disputado numerosas partidas con la Variante
32.fxe5+ ¢e6, cuando las negras estarían Lundin, y hay que decir que la evaluación de
cerca de las tablas. Botvinnik sigue vigente hoy en día.

32.¢e3 ¦xg2 33.¦xa7? 9.¤e4 ¤xe4 10.¥xe4 ¥b7 11.£a4

Era esencial 33.e5+! Portisch subraya rápidamente los inconve-


nientes del temprano avance ...b4. También es
33...¦xh2? buena la tranquila 11.0–0 ¥e7 12.¤d2! £c7
13.b3 0–0 14.¥b2 (Tukmakov-Mijalchishin,
¡La ley de los errores mutuos! Por supuesto, Frunze 1979). Después de 11.0–0, Botvinnik,
33...e5! era lo correcto, con probables tablas. en la partida antes mencionada con Smyslov,
jugó 11...¥d6, cuando de nuevo parece fuerte
34.e5+! ¢d5? 12.¤d2!

El error decisivo. Lo correcto era 34...¢c6 11...£b6 12.¤d2 ¦c8 13.a3 bxa3 14.¤c4
35.¦e7 ¦g2! 36.¦xe6+ ¢d7, y el rey se dirige
hacia su peón de "g6", cuando las negras Las blancas disponían de la interesante jugada
podían haber contado con las tablas. 14.b3!, cuya idea se revela en la variante
14...¥a6 15.¤c4 £b5 16.¦xa3!, cuando las
35.¦d7+ ¢c5 36.¦d6 ¦g2 37.¦xe6 g5 negras quedan en una desagradable situación
(Tarjan-Silva, Odesa 1976). Las negras tam-
Otras jugadas tampoco sirven de ayuda. bién tienen un final inferior después de
15...£b4+ 16.£xb4 ¥xb4+ 17.¥d2.
38.f5 ¢d5 39.¦e7! ¦g3+ 40.¢f2 ¦g4 41.f6, y Con un juego correcto de las negras, la
las negras se rindieron. atractiva jugada 14.¤c4 de Portisch sólo
debía haber conducido a la igualdad.
Portisch - Ree
Wijk aan Zee, 1975 14...£a6 15.£b3 £b5
Defensa Semieslava (D47)
Ree evalúa incorrectamente el final resultante,
en el que deberá afrontar una defensa difícil y
1.d4 d5 2.c4 c6 3.¤c3 ¤f6 4.e3 e6 5.¤f3 poco prometedora. El camino correcto se
¤bd7 6.¥d3 dxc4 7.¥xc4 b5 8.¥d3 b4 descubrió más tarde: 15...¦b8 16.0–0 c5
17.¥xb7 £xb7 18.£xa3 cxd4 19.¤d6+ ¥xd6
La variante del maestro sueco Lundin conduce 20.£xd6 £b6 21.£a3 £c5, y las negras
a un juego menos complicado que en las igualaron (Tukmakov - Ornstein, Vrnjacka
continuaciones principales, 8...¥b7 y 8...a6. Banja 1979).
Tras haber elegido esta variante en la 13ª
partida de su match-revancha con Smyslov 16.£xb5 cxb5 17.¥xb7 ¦c7 18.¤xa3 ¦xb7
(Moscú 1958), Botvinnik escribió: "El prin- (ver diagrama siguiente)
cipal peligro para las negras es el avance e3-
e4-e5. Por consiguiente, obligan a las blancas Este tipo de estructura de peones puede
a ocupar "e4" con su alfil, a fin de detener, si producirse en muchas variedades del Gambito
es posible, el avance del peón "e". Hay que de Dama. Las negras tienen en el flanco de
admitir, por supuesto, que las blancas conser- dama un peón de ventaja, mientras que las
van mejores perspectivas, pero esta variante blancas tienen una mayoría en el centro. No
quizá sea suficiente para firmar tablas". tiene sentido argumentar acerca de qué es más

ASIMETRÍA 153
importante: todo, naturalmente, depende de poco más" el peón de "a7", y éste quedará
las características concretas de la posición. condenado. Portisch no se apresura en llevar
En el caso presente, las blancas tienen una su alfil a "c5", ya que comprende que de todos
indiscutible ventaja posicional. El peón de modos las negras están maniatadas, y antes
"a7" no es precisamente una fuerza, sino una realiza algunas jugadas para reforzar su posi-
debilidad crónica. En la práctica, a menudo se ción.
producen situaciones en las que el peón blan-
co se encuentra en la columna "a", y en tales 24.¢d3 ¤c8 25.¥b4 f5 26.f3 ¦c6 27.¥c5
casos uno de los planes de las blancas consiste XIIIIIIIIY
en crear un peón débil en el flanco de dama,
mediante un cambio de peones en el sector. 9-+n+-+-+0
En el ejemplo que nos ocupa, Portisch se ve 9zpr+k+-zpp0
dispensado de la necesidad de llevar a cabo
ese trabajo preparatorio, pues la debilidad ya 9-+r+p+-+0
está creada. 9+pvL-+p+-0
XIIIIIIIIY 9-+-zP-+-+0
9-+-+kvl-tr0 9tRP+KzPP+-0
9zpr+n+pzpp0 9-+-+-+PzP0
9-+-+p+-+0 9tR-+-+-+-0
9+p+-+-+-0 xiiiiiiiiy
9-+-zP-+-+0 Las piezas negras están completamente atadas
a la defensa del peón "a7". En caso de la
9sN-+-zP-+-0 pasiva 27...¦cc7, las blancas pueden romper
9-zP-+-zPPzP0 tranquilamente la posición enemiga en el
9tR-vL-mK-+R0 centro y flanco de rey, creando una segunda
debilidad. Por consiguiente, Ree efectúa un
xiiiiiiiiy intento desesperado por obtener contrajuego.
19.¥d2 ¥xa3?
27...e5 28.¦3a2!
El error decisivo. Las negras resuelven inco-
rrectamente el problema del cambio. Ahora el Portisch juega con precaución. La inmediata
alfil blanco puede atacar el peón de "a7" desde captura del peón "a7" fallaría, por 28...b4,
"c5", mientras que el caballo negro no dispone seguido del jaque en "c3".
de ningún punto fuerte. Era fundamental jugar
19...¥d6, seguido de 20...¢e7, cuando el alfil
28...¦bc7 29.¦a5 ¦g6 30.¦1a2 exd4 31.exd4
negro podría tomar parte, desde "b8", en la
¦e6 32.¦xb5 ¦e1 33.¦ba5
defensa del peón de "a7".

20.¦xa3 ¤b6 21.b3 ¢d7 22.¢e2 ¦c8 Las blancas han ganado un peón y se disponen
23.¦ha1 ¦cc7 a ganar otro. La actividad de la torre negra es
puramente simbólica.
Ambos bandos han completado su moviliza-
ción. Las blancas han concentrado sus esfuer- 33...¦d1+ 34.¢e2 ¦b1 35.b4 ¦c6 36.d5 ¦g6
zos en atacar con sus torres la casilla "a7". Las 37.¢e3 ¦d1 38.¥xa7 ¤e7 39.¥d4 ¤c8 40.f4
torres negras han adoptado posiciones defen-
sivas, a lo largo de la séptima fila. Está claro En esta desesperada posición, las negras per-
que las blancas sólo necesitan presionar "un dieron por tiempo.

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