Mitología Vasca: Samuel Vernal
Mitología Vasca: Samuel Vernal
MITOLOGÍA
VASCA
Guía mágica de los personajes más
emblemáticos del panteón mitológico vasco y
sus secretos en La Trilogía Insomne.
[Link]
Soy Samuel Vernal, autor de La Trilogía Insomne , una serie de novelas de misterio
conformada por los libros El Rencor de la Montaña Insomne, Soñado por Brujas y La
Hermandad de la Diosa.
Apasionado del mundo del misterio y la mitología, descubrí mi vocación como creador de
escribí mis primeros relatos desde la necesidad de expresar y plasmar aquello que me
En 2016 decidí dar forma a mi primer proyecto literario como novelista. De esta manera nació
El Rencor de la Montaña Insomne, la primera parte de la que bauticé como La Trilogía
Insomne. Una serie de misterio en torno a la búsqueda del enigmático origen del euskera y a
una de las leyendas más extrañas y fascinantes de la mitología vasca y al inquietante secreto
histórico que esconden. Un relato que tiene conexiones con otros mitos de diversas culturas
como la de Aragón, Galicia, Cantabria, Reino Unido y muchos otros lugares de Europa. La
Trilogía Insomne está protagonizada por Anne Wellington, una filóloga inglesa que se ve
de terror. Un primer libro que fue acogido con excelentes críticas y entusiasmo por parte de
los lectores. En 2017 publiqué Soñado por Brujas, la segunda parte de La Trilogía Insomne,
que ahondaba en la leyenda que sirve de base a la trama. Soñado por Brujas fue recibida
también de manera muy positiva por la crítica y el público. En abril de 2019 salió a la luz La
En este ebook encontrarás una guía con algunos de los personajes más emblemáticos de la
mitología vasca, y ciertas leyendas protagonizadas por estos seres. Varios de esos genios y
númenes son mencionados en la Trilogía Insomne, pero no te preocupes, puedes leer con
total tranquilidad las páginas siguientes, ya que no contienen ningún "spoiler" de las novelas.
Mari (o Amari)
habitan el mundo mágico vasco, desde los más inferiores en rango hasta la propia
diosa suprema Mari, son de carácter ctónico. Todo surge en la Tierra, incluidos los
númenes como Eguzki (el sol, que en euskera tiene carácter femenino) e Ilargi (la
luna), que surgen de las profundidades de la Tierra para realizar su recorrido diario o
"Cuenta una leyenda vasca que cuando los seres humanos comenzaron a poblar el mundo no
existían ni el sol ni la luna. Asustados por los terribles genios que salían de las entrañas de los
montes y simas, acudieron a Amalur y le rogaron que les ayudara. Amalur creó para ellos a
Ilargi (la Luna) y más tarde a Eguzki (el Sol). De este modo estarían protegidos por la noche y
por el dí[Link] los espíritus malignos y los genios, que no soportaban la luz del Sol, siguieron
saliendo por la noche, ya que la luz de la Luna no les dañaba. Los seres humanos volvieron a
pedir a Amalur que les ayudara a combatir a los genios nocturnos. La Madre Tierra les hizo un
último regalo. Creó a Eguzkilore , una flor con tal forma que al verla los seres de la noche
creerían que era el Sol y se alejarían. Desde entonces los seres humanos colocan la flor del Sol
en las puertas de sus casas, para que durante la noche los genios nocturnos no les molesten."
El secreto de los gentiles, o más en concreto, el secreto del fin de los gentiles, es uno de los
mayores misterios que vertebran los relatos legendarios de la mitología vasca. Pocas
narraciones son tan desconcertantes y extrañas como esta. La escena que se cuenta es por
de una extraña nube (o de una brillante estrella según otras versiones) y acuden al gentil más
anciano para que les ayude a buscar respuesta al origen de tal fenómeno. Este pide ayuda a
sus congéneres para que le levanten los párpados sirviéndose de unas barras o palancas, lo
Los gentiles o jentilak son una raza de seres La leyenda popular del fin de los gentiles, que
prehistóricos, corpulentos y de gran altura, tiene varias versiones, es interpretada
que protagonizan muchos relatos de la normalmente como el desembarco del
mitología vasca y a quienes se les atribuye cristianismo (Kixmi sería la manera de llamar
una gran fuerza y una personalidad en a Jesucristo) y el fin del paganismo.
general simplona y hasta cierto punto
ingenua.
Pero, ¿y si esta interpretación fuera errónea?
¿Y si detrás de la leyenda del fin de los
gentiles se ocultara uno de los mayores
Se cree que son los responsables de la secretos de la historia oculta de la
construcción de los dólmenes y demás humanidad? ¿Qué ocurrió realmente? ¿Qué
monumentos megalíticos. fue esa nube? ¿Quiénes fueron los gentiles?
¿Por qué desaparecieron?
«Hace mucho mucho tiempo, cuando las Dicho y eso, los tres llamaron al viejo gentil del
palabras aún no se ponían por escrito, sucedió un grupo y lo acompañaron hasta el filo de la cima,
hecho extraordinario que cambió para siempre la para que pudiera contemplar aquel extraño
historia de los seres que habitaban la Tierra en fenómeno.
aquel entones, los gentiles. Muy parecidos a los
seres humanos, pero a la vez totalmente —Abridme los ojos con las barras para que
diferentes, su rastro comenzó a perderse en la pueda ver —les pidió el anciano. Los tres le
niebla del tiempo tras aquel acontecimiento. obedecieron y se ayudaron de las palancas de los
ancestros para abrirle bien los párpados. Al cabo
Aquella mañana amaneció soleada, con el cielo de un rato, el viejo les dio la respuesta que
raso y limpio. La temperatura era fresca en lo buscaban.
alto de la montaña pero aun así, los tres —Corred, corred hijos míos y ocultaros donde
gentiles habían madrugado para pastorear el podáis, pues ha llegado nuestro fin. La era de los
ganado en las tupidas praderas de la cumbre. De gentiles termina hoy.
repente, un inquietante silencio se apoderó de —¿Pero, qué estás diciendo? ¿Qué es esa horrible
todo el paisaje y las aves cesaron su vuelo y se nube, anciano? —preguntó el más joven.
posaron sobre el suelo. Las ovejas permanecieron —Es Kixmi, el mono, y ha llegado para ocupar
inmóviles como si detectaran la presencia del nuestro lugar. Tiradme por este barranco, pues
lobo por los alrededores. Hasta Txut, el perro, no quiero vivir con él.
metió su cola entre las patas, presa de un
irracional e inesperado temor. Los tres gentiles A pesar de su dolor, los tres gentiles cumplieron
se observaron los unos a los otros, incapaces de su orden e hicieron caer al anciano por el
comprender lo que estaba sucediendo. precipicio. A continuación, bajaron presurosos la
montaña y corrieron y corrieron, haciendo caso a
—¡Mirad, mirad allí! —gritó el más joven, las palabras del viejo. Dos de ellos se
mientras señalaba con su dedo a un punto del escondieron bajo las piedras de un dolmen
horizonte. cercano y otro siguió corriendo hasta los confines
—¿Qué extraña nube es esa? —preguntó el del mundo. Jamás volvió nadie a verles.»
mediano, aturdido por lo que sus ojos estaban
observando.
Una gigantesca nube brillante como el fuego se 💢Encuentra todas las respuestas al misterio
alzaba en la lejanía hacia el firmamento. del fin de los gentiles, el último secreto de la
Ninguno de los tres gentiles había visto jamás mitología vasca, en la Trilogía Insomne. En
nada parecido. «LA HERMANDAD DE LA DIOSA» el gran
—Consultemos al anciano, que él sabrá secreto es revelado.
explicarnos qué está sucediendo.
Las leyendas de gigantes se extienden por multitud de culturas a lo largo del planeta. Estos
protagonizan multitud de relatos. En la mitología vasca existen varios tipos de gigantes. Los
más famosos son los conocidos como «gentiles», seres prehistóricos de gran fuerza a
carne humana. Y por último, y no menos importante, está la figura del Basajaun, o Basandere
si tiene carácter femenino, un genio protector de los bosques y vigía del ganado.
«Hace muchos años, cuando los humanos —Esto sí que tiene gracia. En mis quinientos
comenzaron a agruparse en pequeños poblados, años de vida jamás había visto a semejantes
hubo varios avistamientos de un ser palurdos. ¿Por qué pensáis que yo he hecho tal
extraordinario en la zona de lo que hoy es cosa?
Urizaharra. Varios hombres aseguraron haber —Los gigantes como tú robáis la comida de los
contemplado a una mujer enorme deambulando hombres. ¡Has sido tú! ¡Confiesa! —la acusó uno
entre las hayas, tan alta como un árbol y tan de ellos.
peluda como una bestia salvaje. Pronto comenzó —Yo soy una Basandere, so lelo. Protejo el
a extenderse la creencia de que era la culpable bosque y a todos los seres vivos. Me alimento
de la desaparición de los cerdos y ovejas que del sol y de la miel de las abejas y os ayudo a
criaban los lugareños. encontrar el ganado cuando se os pierde en el
monte. Tenéis el enemigo en casa pero sois tan
Uno de los testigos que aseguraba haberla visto, tontos que no os dais cuenta.
de nombre Ortu, era uno de los habitantes más —¡No la hagáis caso! —gritó Ortu azuzando a la
influyentes de una incipiente aldea ubicada en manada—. Es un engendro, ¡no debería existir!
las faldas del monte Toloño. Ortu y su hijo Prere ¡Acabemos con ella!
habían aprendido a domesticar a los lobos y Ortu ordenó a su hijo soltar los lobos contra la
siempre andaban acompañados por una manada mujer. Ella miró a los animales y estos
de estos animales. Los utilizaban para intimidar escondieron el rabo entre las patas en menos de
y hacer lo que les venía en gana. Tenían cinco segundos.
atemorizado a todo el mundo. —Ese que me ha lanzado a esas fieras tiene la
—Mañana saldremos mi hijo Prere y yo hacia la culpa —dijo ella—. Sí queréis encontrar a
montaña, a matar a ese monstruo. Nosotros vuestros cerdos y ovejas buscad en los
acabaremos con ella. Se arrepentirá de haber estómagos de sus lobos.
venido a parar por estos lares.
Los hombres del poblado comprendieron al
Dicho y hecho, Ortu, Prere y sus lobos, instante lo que sucedía. Habían sido los lobos de
acompañados por un total de diez hombres, Ortu y Prere quienes habían devorado su ganado.
partieron al día siguiente y prepararon una La emprendieron a golpes contra los dos por
trampa. Dejaron un cordero atado a un arbusto y haberlos engañado y haberlos enfrentado a
se escondieron entre la maleza esperando que aquella guardiana del bosque. Ortu y su hijo
ella apareciera. Al cabo de un rato el suelo terminaron abandonando la aldea y durante un
empezó a temblar y ella llegó. Los secuaces de tiempo reinó la paz. La basandere protegió al
Ortu se quedaron extasiados al ver la poblado durante muchos años y les enseñó a
magnificencia de aquella criatura. Ella observaba amaestrar a los lobos para que les ayudaran en
el cebo con curiosidad. las labores de pastoreo. Hay quien asegura que
—¿Quién anda ahí? —gritó la mujer—. ¿Os aún se la puede ver al comienzo de la primavera,
pensáis que soy necia? cuando sale de las simas en las que vive en
—Venimos a darte muerte, señora, por haber busca de miel con la que subsistir el resto del
acabado con nuestro ganado. año.»
leyendas populares alavesas, en concreto en la zona de Zuia. Los gigantes como este son
genios propios de la mitología vasca y de otras muchas. Esta leyenda vasca puede
carbonero que todas las nochebuenas baja del monte cargado de regalos para entregar a las
niñas y los niños que se han portado bien. Una suerte de Santa Klaus o Papá Noel propio de la
cultura vasca.
La Vieja del Monte, que también forma parte del panteón legendario de otras tierras como
León, está relacionada con el mundo de las gentes que se dedicaban a buscar y extraer el
en general personas que trabajan en la montaña. Se creía que La Vieja del Monte habitaba en
el interior de los troncos huecos de ciertos árboles y era costumbre que este tipo de
trabajadores, cuando regresaban de sus quehaceres diarios, mostraran a sus hijos e hijas sus
zurrones con el pan que habían ganado en su jornada y les contaran que había sido La Vieja
del Monte quien los había rellenado con semejante manjar. Como podemos observar, la idea
de regalar presentes a los pequeños de la casa está muy vinculado a este genio mitológico, al
igual que el propio Olentzero, con lo cual no es aventurado afirmar que ambos personajes
«Cuentan que había una vez en la zona de Zuia —No temas, yo voy a ayudarte. ¿Ves ese tronco
un pastor llamado Hartzai que tenía tres hijas. de allí? Dile a tu padre que cada vez que venga
Haizea, la mayor, era temperamental como los al monte meta dentro su zurrón vacío después
vendavales de otoño. Hodei, la mediana, era vaga de haber comido.
y tranquila como las nubes en un día claro. Y Tras indicarle la mujer el camino de vuelta,
Hezur, la pequeña, era incisiva y fuerte como el Hezur pudo llegar a casa y allí se lo contó a su
hueso. La madre de las jóvenes había muerto el padre, que lloraba desconsolado pensando que
año anterior, presa de unas extrañas fiebres, y había perdido para siempre a la única hija que
desde entonces el hambre se había adueñado del aún le respetaba.
hogar familiar, pues el salario de Hartzai no
llegaba para criarlas a todas. Al día siguiente, cuando volvió al hogar, les
enseñó pletórico el zurrón lleno de pan. Haizea y
—Cuando nuestra madre vivía, no nos faltaba Hodei se abalanzaron sobre él muertas de
pan. Y ahora nos vamos a dormir con hambre hambre, pero él las apartó y se lo entregó a
todas las noches —le reprendía Haizea cada Hezur.
mañana cuando él marchaba al monte. —La vieja del monte me ha prometido que
—Si nos pudiéramos quedar con una oveja de mañana volverá a llenarlo de pan, pero solo si se
esas que cuidas todo sería diferente. Una entre lo entrego a quien realmente ha hecho algo por
tantas no se iba a notar —le sugería Hodei merecerlo.
mientras sonreía de manera pícara.
Y así fue como Hezur pudo alimentarse todos los
Y Hartzai, apesadumbrado, partía hacia la días y seguir ayudando a su padre en el
montaña con el rebaño que tenía a su cargo, sin pastoreo, mientras sus hermanas Haizea y Hodei
poder explicar a sus hijas que él no podía hacer tuvieron que marchar a la ciudad en busca de un
más, que aquellas no eran sus ovejas y que su trabajo con el que poder subsistir.»
patrón le molería a palos si alguna desaparecía.
Y mientras pastoreaba, lloraba y lloraba Descubre ya el inquietante secreto ancestral
acordándose de su mujer, pensando en lo que esconde la mitología vasca en "EL
desgraciada que era su vida. Muchas mañanas RENCOR DE LA MONTAÑA INSOMNE".
Hezur le acompañaba al monte para ayudarle en
su tarea mientras sus hermanas se quedaban en
la casa quejándose.
Sorginak (Brujas)
Las brujas de Zugarramurdi y las brujas de Salem son tal vez los dos ejemplos más
conocidos sobre los injustos procesos judiciales o religioso-judiciales contra las brujas más
Pero antes de pasar a hablar de estos casos tan célebres, es necesario que analicemos de
dónde proviene este apasionante personaje que forma parte del acervo cultural de muchos
pueblos y que mezcla realidad y ficción, resultando en muchas ocasiones difícil separar una
faceta de la otra.
En latín se las llamaba Maleficae, que como bien indica su nombre, significa malignas,
malvadas, lo que ya denota un significado claramente negativo desde antiguo. En inglés se las
denomina Witch, que parece provenir del término celta wik. Detengámonos a analizar la
palabra francesa: Sorciére, que, como se puede observar, se parece bastante a sorgina, la
palabra utilizada en euskera para denominarla. Sorciére proviene del latín vulgar sortiarius
(que literalmente significa « hablador/a de suertes o parlachín de suertes») y del latín clásico
sors, sortis (que en primer lugar señalaba un procedimiento de clarividencia, aunque también
significaba destino o suerte). A diferencia de la palabra latina, el vocablo galo atribuye una
connotación más amable a las brujas, destacando sus poderes adivinatorios o mágicos.
Como ya hemos dicho, en la lengua vasca nos encontramos con la palabra sorgina. Hay
discusión entre las y los expertos lingüistas en cuanto a su origen etimológico. Hay quien dice
que está conformada por las palabras: sortu y egin, y haría referencia a la actividad creadora
de la bruja. Otros sin embargo opinan que deriva de sorte+gin (que significaría algo así como
sostiene que posiblemente sea un vocablo de procedencia prerromana, del mismo origen que
el portugués y gallego bruxa y el catalán bruixa. Se suele considerar que la primera aparición
definición la de persona embrujadora, que hechiza, lo cual tampoco nos aclara mucho el
significado.
detallada: Persona a la que se le atribuyen poderes mágicos obtenidos del diablo. Como
vemos, el propio concepto incluye el servir o venerar al señor de las tinieblas. Solo
renunciando a la fe cristiana y rindiendo culto al diablo los brujos y las brujas pueden obtener
La cuarta acepción de la palabra nos remite a una idea mucho más genérica, ya que la
palabra bruja es utilizada en muchas otras culturas donde no existe, o no del mismo modo, el
de una mera superstición; una valoración subjetiva que extraña sobre todo porque en la
Hay otra acepción de interés: Mujer que parece presentir lo que va a suceder, que relaciona la
brujería con las dotes adivinatorias. Por último, es necesario mencionar la acepción machista
malvada, un insulto sexista que se siguen utilizando hoy en día en nuestra sociedad.
las plantas, de los ciclos menstruales, de las fases del embarazo e incluso de la influencia de
la luna sobre las mareas y los nacimientos. En otro sentido, bajo el abanico de la palabra
estaban las personas, hombres y mujeres, que seguían conservando y practicando las
practicaban la magia negra o el mal de ojo. La bruja era considerada como una sirviente de
Satanás, con el cual hacía un pacto explícito, lo cual le permitía desarrollar diferentes artes
Hay quienes afirmar que el término sabbat es una deformación de Sabasius, es decir de
Bacchus. Se cree que estas fiestas se acompañaban de orgías sexuales, danzas y consumo
Media, la Iglesia Católica empezó a asimilar al dios astado pagano con el diablo. Otros
sostienen que como reacción a la brutal represión que la Iglesia ejecutó contra esas
de la luna, diese lugar al mito de que las brujas pueden volar durante las noches de luna llena.
Los fieles de la diosa Diana creían que ciertas mujeres podían hacerlo en esas circunstancias,
ayudadas por las drogas alucinógenas de ciertas plantas que se suministraban a través de
ungüentos con los que embadurnaban sus cuerpos. Este mismo tipo de pomadas era el que,
según la superstición, las brujas untaban en el palo de su escoba para restregar con ellas sus
genitales y que así el efecto sicotrópico llegara antes al cerebro. Aunque es muy difícil saber si
esto realmente llegó a ocurrir alguna vez, no resultaría del todo extraño que en esas
celebraciones paganas de las que hablábamos antes se consumieran este tipo de drogas para
1. Al comienzo de la Edad Media, Clodoveo I, rey de los francos de finales del siglo V y
principios del siglo VI, promulgó la llamada Lex Salica condenando a las brujas a pagar fuertes
multas.
2. El estereotipo de una bruja tal y como lo concebimos hoy en día en las sociedades
occidentales está presente desde los juicios contra brujas de los años 1420 a 1430, y se
demonológico, Malleus maleficarum (que en latín significa Martillo de las brujas), escrito por
4. Las persecuciones de brujas vivieron su apogeo a finales del siglo XV y principios del XVI y
en la segunda mitad del siglo XVI y primera mitad del siglo XVII.
5. Los últimos procesos datan de finales del siglo XVIII y principios del XIX.
6. Los historiadores e investigadores estiman hoy día que el número de víctimas mortales se
situó entre 50.000 y 100.000. Y entre estos condenados a muerte, se cree que alrededor del
ochenta por ciento de las víctimas fueron mujeres y el veinte por ciento restante fueron
reconciliadas porque confesaron sus culpas y suplicaron la piedad del tribunal, seis mujeres
fueron quemadas vivas y otras cinco ya habían muerto durante el proceso, probablemente
8. Las Brujas de Salem: Es quizá el caso más famoso a nivel mundial y se refiere a los
procesos locales y posteriormente judiciales que tuvieron lugar en la localidad de Salem, cerca
de Boston, a finales del siglo XVII y que tuvieron como resultado más de ciento cuarenta
encausados de los cuales una veintena fue ejecutada y cinco murieron en prisión. La denuncia
original partió de dos niñas que tras sufrir distintas convulsiones comenzaron a acusar a
colectiva donde el puritanismo que regía los designios espirituales de la comunicad, así como
las posibles alucinaciones por hambre o intoxicaciones, y las venganzas y rencillas familiares,
acabaron con la muerte de casi cincuenta personas. Tiempo después de los juicios, el jurado
que dictó la sentencia reconoció haberlo hecho por el miedo y la histeria que se desataron
En la mitología vasca, la sorgina es un genio femenino y maligno que sirve a Akerbeltz o Aker,
asimilaba con el diablo. Como ya hemos dicho, es probable que su acepción correcta fuera la
del dios cornudo de la fecundidad que existe en tantas otras antiguas religiones paganas. Hay
algunos autores que afirman que sorgina tiene una acepción más antigua como asistente de la
diosa principal del panteón mitológico vasco, Mari, para hacer valer la justicia y la verdad entre
los seres humanos. Las brujas vascas están directamente relacionadas con Mari y con
Akerbeltz, el macho cabrío, a quienes adoran y sirven en sus reuniones, los akelarres. Las
El siguiente relato lo he escrito a partir del personaje mitológico vasco de la sorgina y de una
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POR BRUJAS"
«Cuentan que en el valle de Ayala vivió una —Cuando era mozo un día la seguí por el bosque
mujer llamada Koro Korobika que tenía ciento sin que ella se diera cuenta. Aunque ahora la
cincuenta años cuando murió. Todos creían que veas vieja y arrugada, en su día era la mujer más
era una bruja, pues jamás se relacionaba con guapa del valle. Pues bien, la vi meterse en el río
nadie y vivía sola en un caserío en lo alto de una y entonces ocurrió algo espantoso. Mientras daba
unos gritos horribles se convirtió en un pájaro y
montaña.
emprendió el vuelo. Por poco muero del susto.
—¿Y por qué dice la señora Koro que usted y el
La única persona que hablaba con ella era
padre Mariano son los peores?
Nekane, la hija del herrero, que acudía a echarle
—Porque se lo conté al cura. Y él me dijo que él
una mano con la casa una vez por semana, pues
ya lo sabía y me pidió que le ayudara a realizar
le daba lástima que una señora de su edad
un exorcismo para que nunca nadie más se
pasara tanto tiempo sola. Nekane soñaba con ser acercara a ella.
maestra y montar su propia escuela para los —¿Y cómo fue ese exorcismo? —Ay hija, déjame
niños del valle que no podían permitirse ese en paz. Lo pasado pasado está.
gasto, pero no había tenido el valor de decírselo
a su padre, pues él insistía en que tenía que Nekane volvió al día siguiente donde Koro
casarse y darle nietos que se hicieran cargo de Korobika y se la encontró muy enferma en la
la herrería. cama, con una fiebre muy alta.
—Hija, yo me muero esta noche. Como
—¿Por qué no baja usted un día al pueblo y recompensa a tu lealtad, te he dejado esta casa
conoce a los vecinos? —le preguntó Nekane una y todos los libros que hay en ella.
mañana a la anciana. —Señora Koro, no diga eso. Déjeme que llame al
—No quiero saber nada de ellos —contestó. médico.
—No diga tonterías. Mi padre la ayudaría a —Lo mío no tiene remedio. Además no quiero
presentarla a los demás. O puedo pedírselo al ver a ninguno de esos indeseables.
padre Mariano. —¿Qué exorcismo hizo mi padre con el señor
cura? No me lo quiere contar.
—Tu padre y ese cura son los peores. Vete.
—¿Qué exorcismo ni qué ocho cuartos? Se
Déjame sola, que no quiero hablar.
dedicaron a decir por todas partes que yo rehuía
a los hombres.
Al regresar a casa, Nekane le preguntó a su
—¿Pero por qué?
padre el motivo de aquella acusación.
—Tu padre me echó los trastos un día en el
—No hables con ella. Esa mujer es una sorgina.
bosque y le dije que no. El cura intentó
Limítate a ayudarla y punto. Si te haces la aprovecharse de mí en el confesionario, varias
simpática, puede que te deje toda su herencia — veces. Y yo le dije la verdad, que no me gusta la
le dijo él. barba de los hombres. ¿Y sabes qué? Mereció la
—Aita, ¿por qué dice usted que la señora Koro es pena. A pesar del vacío que me hicieron todos he
una bruja? sido feliz aquí en el monte. Sola, pero contenta.
No veas cómo raspa la barba de los varones.
Aquella noche Koro Korobika murió y cuando al cabo de tres días el notario abrió el testamento,
Nekane recibió todas las pertenencias de la anciana. Su padre le exigió que se las entregara,
pues al no tener marido él era quien mandaba. Nekane no le hizo caso y decidió montar en casa
de Koro Korobika la escuela con la que siempre había soñado. Y los niños más necesitados
pudieron disfrutar de sus enseñanzas y de los libros de la señora Koro. Y ellos fueron felices. Y
Nekane fue feliz. Y no tuvo hijos, y su padre tuvo que cerrar la herrería. Y aunque Nekane tuvo
muchos pretendientes nunca se casó, pues no quiso comprobar cómo pinchaba la barba de
ninguno de ellos.»
Las lamias son genios femeninos que forman parte de la mitología vasca, asturiana, leonesa,
cántabra y búlgara. Su origen puede remontarse a la mitología grecolatina, donde Lamia, que
parece ser correspondía al nombre de una reina, fue amante de Zeus. Hera, por celos, la
transformó en un monstruo y mató a todos sus hijos delante de ella, condenándola a no poder
jamás cerrar los ojos para rememorar eternamente la cruenta escena de sus hijos
asesinados. Zeus, apiadado de ella, le otorgó el don de arrancarse los ojos para descansar de
aquellos horribles recuerdos, y volvérselos a poner cuando quisiera. Lamia tenía la mitad
inferior del cuerpo con forma de serpiente y se dedicaba a secuestrar y matar a los hijos de
En la mitología vasca las lamias son seres acuáticos femeninos poseedores de una
extraordinaria belleza, larga melena y pies de pato, que frecuentan los ríos y arroyos, y se
pasan el tiempo desenredando sus cabellos con bellísimos peines de oro. También se las
relaciones sentimentales con seres humanos, e incluso tuvieran hijos con ellos, no podían
casarse con ellos puesto que las lamias tenían prohibido el acceso al suelo sagrado, esto es,
las iglesias.
En la mitología asturiana y leonesa nos encontramos con genios que comparten algunas
características similares, las xanas, al igual que en la mitología cántabra, con las anjanas.
«Cuentan que en Orozko sucedió una vez que un —¿Le has visto los pies? —le preguntó su
joven pastor llamado Antxon escuchó un canto madre, que creía que su hijo había sido
maravilloso mientras guiaba a sus ovejas por el hechizado—. Vuelve donde ella y míraselos. Si
bosque. Entre los matorrales, observó a la son de pato, no es una mujer, es una lamia. Y
intérprete de aquella melodía nadando en un los hombres no pueden casarse con lamias. Solo
arroyo. Se trataba de una hermosa joven con el traerá desgracias a esta familia.
cabello dorado que le llegaba hasta los pies. Lo
peinaba con esmero con un precioso peine de Antxon volvió al arroyo y descubrió que
oro. Ella lo vio y jugó a esconderse bajo el agua efectivamente su amada tenía los pies con forma
para volver a emerger al poco tiempo, hasta que de ánade. Regresó y se lo contó a su madre.
por fin le preguntó su nombre. Él la miraba —¡No puedes casarte con ella! ¿Me entiendes?
extasiado. No volverás a verla jamás.
—¿Cómo te llamas?
—Antxon. Antxon perdió las ganas de vivir ante tal
—¿Te casarás conmigo, Antxon? —le preguntó impedimento y terminó muriendo de pena. La
extendiéndole un anillo de compromiso. lamia acudió a su entierro y cubrió su féretro
con una sábana de oro, pero no pudo entrar a la
Tras varias horas juntos, Antxon regresó a su iglesia, porque Dios no tolera a los no bautizados.
casa y le explicó a su madre aquel extraño Y así, volvió al bosque y lloró tanto por su
encuentro. Su corazón latía con brío por aquella desgracia, ya que su amor era sincero, que en el
desconocida y ella parecía corresponderle. lugar donde cayeron sus lágrimas brotó un
manantial que aún existe y que recuerda a toda
persona que lo ve que el amor no entiende de
razas o barreras de cualquier tipo, y que aunque
sea imposible, jamás desaparece.»
Primos hermanos de los gnomos, duendes y los trols de las culturas nórdicas e irlandesas,
nos encontramos a los galtxagorri o galtzagorri. Son genios de tamaño minúsculo, con forma
humana, cuya característica principal es que visten unos calzones o pantalones de color rojo,
Son seres serviciales que viven en la etxea, la casa vasca, y obedecen gustosamente todas y
cada una de las órdenes de su amo o ama, el morador de esa vivienda. Suelen vivir en un
alfiletero, y siempre están prestos para escuchar los encargos de su dueño o dueña.
"Se dice que hubo una vez una familia de galtxagorris que quisieron ver mundo más allá de los
muros de la casa en la que vivían con su dueña humana. Una mañana, cuando esta abrió el
pequeño alfiletero donde los genios se escondían de los ojos de extraños y visitantes, se
encontró con que esta estaba vacío. Preocupada, revolvió todo el caserío en busca de sus
pequeños siervos, pues no podía permitirse perder ni un segundo en su rutina diaria con las
labores del hogar y del caserío. Desconsolada al ver que no aparecían, se decidió a visitar a su
—¿Qué has hecho con ellos? —le preguntó ella sin creerle—. Te los has quedado para ti,
¿verdad?
—¡Pero qué dices! Jamás tendría esclavizados a unos galtxagorri como tú. Su naturaleza les
obliga a servirte, pero también tienen conciencia y sufren. Son más obedientes y viven más
—¿Qué es lo que pasa aquí? —les gritó ella—. Os ordeno que regreséis inmediatamente a la
el dolor.
—Nuestro padre ha muerto de cansancio, estamos enterrándole en este tronco. Era ya muy
mayor y no podía seguir el ritmo de tus mandatos. ¿Sabías que nosotros también envejecemos
como vosotros los humanos? Eres una egoísta que solo mira por su bien. No volveremos jamás.
rompió el corazón.
Dicho y hecho, los galtxagorri volvieron con ella y enseguida se corrió la voz. A partir de aquel
momento, todos los de su especie cobraron un salario y descansaron los sábados y domingos".
Inguma es uno de los genios que conforman el extenso panteón de la mitología vasca. Lo
podemos encuadrar dentro de los seres que habitan la noche, porque será en esas horas en
las que es más probable que aparezca. Sin embargo, Inguma puede mostrarse en cualquier
propósito es ahogar a sus víctimas mientras estas duermen. El origen antropológico de este
genio podría encontrarse en el fenómeno denominado «parálisis del sueño», una incapacidad
transitoria para moverse que suelen padecer ciertas personas durante el momento del sueño,
persona está tumbada boca arriba, lo cual coincide con el patrón que sigue Inguma, que se
sienta sobre el pecho de sus víctimas y aprieta con sus manos la garganta de estas.
«Cuentan que en Arauri, un pequeño pueblo del — Ama, me quiero bautizar —le dijo un día
valle de Ayala que ya no existe, ocurrió hace Maddi a su madre—. Y quiero que la señora sea
mucho tiempo que una niña se encontró cara a mi madrina.
cara con Inguma, el demonio del sueño. La —Tú estás loca. Ningún cura va a querer
pequeña se llamaba Maddi, y vivía con su madre bautizarte. Tendrías que hacer algo milagroso
en una cuadra para animales. Ambas habían para que te aceptaran, cariño. Además, nosotras
llegado a la aldea huyendo de la ciudad, pues no creemos en esas cosas. A nosotras nos basta
entonces no era bien visto que una joven sin con que Amari te haya bendecido al nacer.
marido hubiera quedado encinta. La esposa del Maddi intentó explicarle que lo hacía para
molinero, que tenía un corazón rebosante de agradar a la mujer del molinero, pues la quería
generosidad, se las encontró un día pidiendo como si fuese su propia familia pero no hubo
limosna en la calle y cuando Maddi le contó su manera de convencer a su madre.
historia, no lo dudó y les dio cobijo y comida, a
cambio de que la echaran una mano con las Esa noche, Maddi, que no podía dormir, se acercó
labores del caserío. hasta la habitación de la señora, que dormía en
una habitación separada de la de su marido.
—¿Cómo osas comprometer el honor de esta Quería contarle que su madre no había aceptado
familia acogiendo en nuestra casa a esa muerta la idea del bautizo. Al entrar en el cuarto, se
de hambre y a su bastarda? —le espetó el encontró a la señora dormida tumbada boca
molinero cuando se enteró. arriba en su cama y a un ser oscuro y feo como
—Los hombres solo pensáis en dos cosas. La la noche, que sentado sobre su pecho, trataba de
honra y las faldas. Curiosos principios los ahogarla tapándole la boca y la nariz con sus
vuestros, cuando la mitad de las veces perdéis el manos. Era Inguma, el demonio del sueño.
honor entre enaguas que no os corresponden. La Normalmente cualquier persona hubiera huido
mujer y la niña se quedan. Yo mando en la casa. aterrorizada al verlo, pero ella no tenía miedo. Su
No hay más que hablar. madre le había hablado mil veces de todos los
genios de la noche.
Maddi trataba de agradar a la esposa del —Alde hemendik, Inguma! —le gritó al demonio
molinero esforzándose en hacer bien los trabajos tratando de ahuyentarlo, pero él continuó
que le encomendaba, y, poco a poco, la fue ahogando a la señora mientras sonreía. Maddi no
queriendo como si se tratara de su abuela. se lo pensó dos veces y se abalanzó sobre él
derribándolo.
—¡Fuera de aquí, Inguma! ¡Que la ira de Amari
te arrebate la noche! En ese momento el genio
gritó y se esfumó delante de sus ojos. La señora,
que al fin había despertado con el escándalo, vio
lo que la pequeña acababa de hacer.
Al día siguiente fue donde el cura. — Pero entonces, madrina, ¿no tienes miedo de
—Esa bastarda no puede bautizarse —le dijo él. ir al infierno por haber engañado a un sacerdote?
—No es una bastarda, cabeza de chorlito. Es — He sido la mujer más feliz del mundo. Y he
una santa. Me ha salvado la vida mientras ganado una hija a la que he querido con toda el
dormía. alma. No hay infierno que sea capaz de borrar
—¿Mientras dormías? todos los buenos momentos que he pasado
—Sí. El diablo ha querido venir a llevárseme con contigo todos estos años, Maddie. Eso es lo que
él pero Maddi lo ha visto y con sus rezos a la importa, querer a los tuyos en vida. Lo que venga
Virgen María ha conseguido ahuyentarlo. después, nadie lo sabe.
Dicho y hecho, Maddi pudo ser bautizada y la Esa noche, la mujer del molinero murió pero
esposa del molinero hizo las veces de madrina. A Maddi la siguió manteniendo viva en su corazón
partir de aquel día, Maddi y su madre durmieron el resto de sus días. Nunca olvidó sus palabras y
con la señora en el caserío y todo el mundo en quiso a los suyos cada día como si fuera el
el pueblo las respetó y aceptó. último.»
CONTENIDO EXTRA
Las lamias, como ya hemos visto antes, son unos personajes bellos y
misteriosos dentro de la mitología vasca, y tienen conexiones con
personajes de mitologías vecinas como la cántabra y la asturiana, además
de con las célebres ninfas y sirenas de otras muchas culturas. Recordemos
que en el panteón mitológico vasco, son seres acuáticos con larga
cabellera y pies de pato que habitan los ríos y estanques y se dedican a
atusar su cabello con extraordinarios peines de oro.
Pero ¿qué pasaría si una de esas lamias no se reconociera como tal?
"Cuentan que hace mucho tiempo, cuando aún quedaban seres humanos que habitaban en
cuevas, vivía una comunidad de siete lamias en un pequeño estanque ubicado cerca del
monte Gorbeia. Sus aguas frías y oscuras provenían de uno de los manantiales que brotaban
de la ladera sur de una peña adyacente. Era una balsa muy apreciada por sus moradoras,
pues por todo el mundo es sabido que estos seres acuáticos prefieren la temperatura heladora
a la cálida, así como la sombra a la suave caricia del sol. Habitaban aquel lugar desde hacía
muchos siglos, aunque entonces el tiempo aún no estaba inventado, por lo que es difícil
afirmarlo con total seguridad. Eran siete lamias muy parecidas entre sí. Todas ellas tenían una
sedosa y larga cabellera que les llegaba hasta la cintura y sus cuerpos desnudos estaban
adaptados a las condiciones de su hábitat. Su piel era tersa y resbaladiza, perfecta para
sumergirse en las profundidades de los ríos y lagos y escapar de los peligros que las
acechaban. Pero, sin duda, lo que más llamaba la atención a las personas que de vez en
cuando se topaban con ellas, eran sus pies de pato recubiertos de escamas que les permitían,
gracias a las membranas que unían sus dedos, nadar a gran velocidad.
Sus pies de pato recubiertos de escamas les permitían, gracias a las membranas que unían
sus cabellos con peines de oro y observando divertidas su propio reflejo sobre el agua,
cuando un extraño ruido las asustó. Al instante, todas se sumergieron esperando a que aquel
sonido desapareciera. Todas menos una. Itxaso, una joven lamia que aún no había salido de la
edad de la infancia, asomó la cabeza con expectación. Sabía perfectamente quiénes estaban
provocando aquel bullicio. Se trataba de las brujas que habitaban en las cercanas cavernas
del Gorbeia, que acudían llenas de alborozo a un prado de la zona a celebrar un akelarre. No
era la primera vez que Itxaso las veía, así que sabía perfectamente que si no se las
molestaba, ellas simplemente iban a lo suyo. Solía seguir a las brujas a través del río que
fiesta que organizaban en honor de la diosa Amari y de Aker. Le maravillaban las danzas y el
desenfreno con el que festejaban su devoción y se pasaba toda la noche agazapada en las
aguas, deseando unirse a ellas. Soñaba con abandonar el río y caminar hasta la fogata, donde
—No digas tonterías. Tú no puedes ser una bruja —le solía decir su madre antes de que
—Pero ama, yo soy una sorgina. A mí no me gusta el agua, me pone de mal humor. Y
tengo frío siempre. A mí lo que me hace feliz es cantar y bailar como hacen las brujas
alrededor del fuego. Soy muy buena danzante, aunque nunca hayas querido verme.
—¿Pero cómo vas a bailar tú? —le respondía su madre sin entender nada—. Las
acicalándoos. Yo soy una bruja. Me gusta recolectar las plantas y las flores y hacer pociones.
Aún no me salen muy bien, pero estoy aprendiendo y sé que algún día seré la mejor
preparándolas.
—Itxaso, te he dicho que tú no puedes ser una sorgina. ¿Cuándo has visto tú que una
bruja tenga los pies de pato como tú? Tenemos así los pies para poder nadar en el agua, que
—¡Odio mis pies de pato! Si pudiera me los arrancaría —le respondía ella con lágrimas en
los ojos.
Hacía ya mucho tiempo que la madre de Itxaso se había marchado para no volver y aunque
ahora cuidaba de ella su abuela, quien realmente la entendía y compartía con ella sus
confidencias era su amiga Ur. A diferencia de su abuela, que casi nunca hablaba con ella
secretos. Ur adoraba el medio acuático y era capaz de aguantar una noche entera en el lecho
del estanque sin salir a la superficie. Le había confesado alguna vez que le hubiera encantado
nacer con cola de pez en vez de pies de pato, como algunas de las primas lejanas que vivían
en el mar. Pero aun así, era feliz. Tenía por lo menos veinte peines diferentes, la mayoría de
oro y plata. Y como muchas de las lamias, le gustaba adornarse el cabello con diferentes
aderezos. Itxaso y ella eran totalmente diferentes pero por alguna razón se habían caído bien
Más de una vez se habían escapado juntas del estanque y habían seguido a las brujas
camino del akelarre. Las demás lamias jóvenes de la balsa solían burlarse y reírse de Itxaso
cuando les contaba que ella en realidad era una sorgina. Pero Ur, que tenía un corazón
que eres una sorgina. No hay más que verte lo alegre que te pones cuando vemos de lejos a
una.
—Odio mis pies de pato. ¿Por qué he tenido que nacer con ellos si yo soy una bruja? —se
lamentaba Itxaso.
—No te preocupes por eso —le respondía Ur—. Si tú quieres podrás vivir como una sorgina.
Yo te tejeré un precioso vestido largo para que las demás brujas no vean tus pies.
—Seguro que se darán cuenta y ellas también se reirán de mí —volvía a llorar Itxaso.
Ur trataba de consolarla como podía mientras pensaba en diferentes maneras para ayudar a
su amiga. Mientras tanto, continuaban sus expediciones conjuntas siguiendo a las brujas en
sus quehaceres nocturnos. Habían pasado varias noches desde la última vez que las habían
visto, así que esa madrugada, cuando Itxaso escuchó la algarabía de las brujas mientras
pasaban junto al estanque, no pudo evitar sacar la cabeza a la superficie. Necesitaba verlas.
De repente, se dio cuenta de que Ur había salido del agua y, con gran coraje, se había
acercado al grupo de hechiceras. Itxaso la observaba desde la charca, temerosa de que las
otras lamias advirtieran que su amiga había ido a reunirse con las brujas. ¿Qué les estaría
diciendo Ur? Su amiga volvió al agua para buscar algo y al cabo de un rato regresó donde las
brujas. Finalmente, mientras el resto de lamias aún seguían escondidas en el fondo del
—¿Qué te han dicho? ¿Son simpáticas? ¿Les has hablado de mí? —le preguntó
atropelladamente.
—Son muy majas —le respondió Ur—. Querían que me quedara con ellas para enseñarme
no sé qué baile, pero ya sabes que yo me pongo triste si estoy mucho tiempo fuera del agua.
Les he hablado de ti y una bruja muy vieja y muy fea me ha dicho que nos invitaban al próximo
—¡Qué bien Ur! No sabes lo contenta que me has puesto.¡Por fin voy a poder ser yo! —
exclamó de alegría—. ¡Te voy a querer toda la vida, mi amiga del alma!
—Itxaso, espera, que todavía no te he contado todo—dijo Ur—. No te quiero aguar la fiesta,
pero las brujas me han preguntado a ver si tenías familia y les he tenido que decir la verdad.
—Me han dicho que tanto tu abuela como tu madre tienen que acudir también al akelarre. Si
—¡Pero eso es imposible! No sé dónde está mi ama. Desde que se enamoró y se fue del
Al amanecer, Ur nadó siguiendo el curso de los distintos ríos en busca de la madre de Itxaso,
pero, tras siete días, retornó al estanque sin haber podido localizarla. Había llegado hasta el
monte Txindoki, pues había escuchado a un grupo de humanos hablar de ella, pero finalmente
no había podido encontrarla. Itxaso se pasó toda la tarde llorando y cuando llegó la noche no
se sintió con ánimos de acudir al akelarre. Además, su abuela tampoco iba a poder
acompañarla, ya que llevaba varios días visitando a otro grupo de lamias muy lejos de allí.
Jamás iba a poder ser quien realmente era. ¿Por qué aquellos horribles pies de pato le
prado donde las brujas ya habían encendido la hoguera. Al verlas llegar, una sorgina de la
misma edad que ellas se les acercó y les pidió que la acompañaran hasta donde estaban las
demás. Todas las brujas dieron la bienvenida a las dos jóvenes y las achucharon de manera
cariñosa. Al abrazarlas, Itxaso se sintió una más de ellas pero no pudo evitar seguir estando
—Hola Itxaso —la saludó una bruja muy mayor y con la cara llena de verrugas y pelos—. El
otro día tu amiga Ur nos explicó que tú no eres una lamia sino que eres una sorgina, como
nosotras, y no sabes lo feliz que nos hace escuchar eso. Nunca está de más una nueva
compañera de aventuras.
—¿Por qué lloras? —le preguntó la bruja—. Hoy es un día muy especial.
—Gracias, señora. Estoy apenada porque ni mi madre ni mi abuela están aquí conmigo hoy.
Ur me dijo que tenían que estar las dos para que me pudierais ayudar.
—Mira esto, Itxaso —le dijo otra de las brujas más jóvenes. Llevaba puesto un espectacular
gorro puntiagudo color violeta lleno de estrellas doradas. Le entregó un misterioso objeto
—Tu amiga Ur nos dijo que no te gustaban nada tus peines, así que nos entregó todos los
que tenías guardados en tu estanque y te hemos hecho este regalo. Espero que te guste.
Itxaso retiró el envoltorio y se quedó sin palabras cuando descubrió lo que las brujas habían
fabricado para ella. Era una escoba mágica que habían hecho con el oro que habían
conseguido al fundir todos sus peines. El fuego se reflejaba en ella produciendo miles de
destellos resplandecientes. Itxaso sintió cómo su pequeño corazón se llenaba de una felicidad
—Con esta escoba voladora podrás volar desde tu estanque y visitarnos cuando quieras. Y
si en algún momento decides unirte a nosotras, lo cual nos encantaría, te servirá para cuando
—¿Qué tal si empiezas dando las gracias, jovencita? —dijo una voz que le resultaba familiar
—¿Ves como no hay motivos para estar triste? —le dijo la bruja mayor que le había hablado
al principio—. Tu abuela es una mujer muy sabia, aunque su carácter sea bastante reservado.
Deberíais abrir vuestros corazones la una a la otra más a menudo. Tu amama te quiere
mucho, aunque nunca te lo haya dicho, Itxaso. Bueno, pues ya que estamos todas,
diosa Amari. De vez en cuando, algunas de ellas prorrumpían en gritos de júbilo y cantaban
hermosas melodías. Itxaso deseaba aprender cada uno de aquellos pasos. Le parecían lo
momento culmen había llegado. Se preguntó cómo iban a lograr las brujas cumplir su sueño.
De vez en cuando miraba de reojo sus pies de pato, esperando que desaparecieran. Ur, que
—Entonces, ¿vais a poder ayudar a Itxaso aunque su madre no haya venido? —les
—No nos gusta que nos interrumpan en nuestras ceremonias, pequeña —le reprendió la
anciana bruja. A continuación se dirigió a Itxaso. —Hace siete noches, cuando tu amiga Ur
nos contó tu historia, le prometimos que te íbamos a ayudar. Pues bien, da las gracias a Amari
y a tu abuela, porque han conseguido para ti lo que parecía imposible. Abramos el círculo y
Las hechiceras se apartaron a un lado y de detrás de la hoguera salió una lamia caminando
torpemente con sus pies de pato. Se notaba que hacía mucho tiempo que no salía fuera del
agua. Al parecer, había estado oculta tras la fogata desde antes de que Ur y ella llegaran,
aunque Itxaso no la había visto hasta ese preciso momento. ¿Habrían realizado las brujas
algún conjuro para esconderla? Lentamente, la mujer se acercó hasta Itxaso y se arrodilló
ante ella. Era su madre. Había envejecido y su mirada era triste y pesarosa. Tenía el pelo
cubierto de canas, algo que no suele ser habitual entre las lamias.
—Itxaso, quiero pedirte perdón —le dijo mientras lloraba emocionada—. No quise escucharte
cuando me lo pediste. No quise aceptar quién eres realmente y preferí marcharme con mi
enamorado.
—¿Pero cómo te has enterado de que te estaba buscando, ama? —preguntó Itxaso.
—La abuela ha venido a buscarme a la laguna en la que vivo ahora. Tu amiga Ur le contó lo
que le habían dicho las brujas. La pobre amama, con la edad que tiene, ha hecho un viaje
—¿Laguna? ¿Pero qué ha pasado con tu amado humano? ¿No vives ya con él?
—Cuando me fui de nuestro estanque estaba ciega de amor por él. Quería convertirme en
su esposa y que los suyos me aceptaran como una más. Pero cuando me llevó a su hogar,
solo sufrí rechazo y menosprecio. Me echaron, cariño. No soportaban que una lamia
conviviera con ellos. Decían que mis pies de pato les causaba espanto, que las lamias y los
seres humanos no podían estar juntos. Desde entonces vivo en un pequeño lago muy lejos de
—No me atrevía, Itxaso. Estaba tan avergonzada de no haber sabido entenderte y aceptarte
tal y como eres, que no era capaz de regresar y contarte lo que me había sucedido. Los seres
humanos se comportaron conmigo tal y como yo lo hice contigo, como todas las lamias de
nuestro estanque hicieron contigo. Todas salvo Ur, claro —dijo guiñándole un ojo a la amiga de
—Ama, yo… —balbuceó Itxaso. Quería perdonar a su madre, pero estaba dolida por haberla
—Itxaso —le dijo Ur—. Perdona a tu amatxu. Por fin ha reconocido que hizo mal contigo y
está arrepentida. No te dejes llevar por el rencor. La vida es más bonita si la vivimos con
—De acuerdo, ama —dijo Itxaso—. Te perdono, pero te pido por favor que me dejes
quedarme a vivir con las brujas. Aquí me siento feliz. Prometo que te visitaré a menudo con mi
escoba voladora.
—Tu madre está de acuerdo en todo lo que hagas—dijo la abuela de Itxaso—. Perdóname a
mí también cariño por no haber estado más cerca de ti. Si tú quieres, te puedes quedar a vivir
—Muy bien —dijo la vieja bruja—. Pues entonces no hay nada más que hablar.
—¿Te puedo contar un secreto? —dijo la bruja mientras se arremangaba la falda. Itxaso
observó que las piernas de la sorgina estaban cubiertas por un largo y tupido pelo marrón,
como si fuera el de un animal. Las demás brujas no parecían sorprendidas. —Yo nací siendo
una basandere, señora de los bosques que rodean este viejo monte. Pero nunca me emparejé
con ningún basajaun. Desde pequeñita yo sabía que, en realidad, mi espíritu era el de una
sorgina, como tú. Hace mucho, mucho tiempo, esta familia de brujas me acogió como una
más, y desde entonces vivo con ellas. Si tú quieres, puedes conservar tus pies de pato,
nosotras nunca te juzgaremos por ello. Y si lo prefieres, podemos conjurar un hechizo para
que Amari te conceda lo que tanto deseas. No nos tienes que responder ahora, tranquila.
Celebremos con tu madre, tu abuela y tu amiga Ur este momento de alegría. Por supuesto no
hace falta decir que pueden visitarnos cuando quieran. Venga, enséñanos esa danza que
alrededor del fuego. Y así lo hicieron muchas más noches. Itxaso regresó a menudo al
estanque para jugar con Ur y abrazar a su abuela y a su madre, que decidió trasladarse a vivir
allí para estar más cerca de su hija. Incluso las lamias jóvenes que antes la habían
pociones. Además llegó a ser una experta profesora de natación para el resto de las brujas.
Dicen que hoy en día, en las noches de luna llena, si se permanece en silencio junto a aquel
pequeño estanque donde Itxaso y Ur vivieron una vez, aún se las puede escuchar reír y jugar
localizarlo, pues con el paso de los siglos, ha disminuido su tamaño considerablemente. Hay
quienes afirman que el riachuelo que atraviesa el bosque es el mismo por el que las dos
amigas seguían a las brujas camino del akelarre. Basta con agudizar el oído y abrir el corazón
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